El Soldado El Esclavo y El Migrante Capítulo 4

Caballos Pistolas y Ganado

Esa misma noche el trío de oficiales de policía recién nombrados tomaron posesión de su nuevo hogar, durmieron bien a pesar de que la cabaña solo tenía una cama y tenían que compartirla, cuando menos de manera temporal mientras podían comprar más camas o hamacas donde dormir, pero los muchacho estaban agradecidos con dios y con el comisario por tener un lugar fijo donde poder pasar las noches; al día siguiente el comisario llevó a sus amigo a un establo para escoger sus caballos, Martín eligió un caballo muy peculiar blanco pero con pecas negras por todo el cuerpo, -es único como yo decía el argentino muy orgulloso de su nuevo compañero, de hecho ese será su nombre El Único, Luciano escogió un hermoso caballo color amarillo tostado, -lo llamaré Grano de oro dijo el brasileño sonriendo todavía más de lo normal, -¿cual es el caballo más bronco que tiene? le preguntó Pedro al dueño del establo, -ese de allá dijo el hombre señalando a un caballo café con las cuatro patas blancas, -pero no creo que pueda montarlo - ya veremos hombre ya veremos, -amigo si usted logra montar ese caballo le regalo los tres caballos, dijo el hombre muy seguro, Pedro se acercó al caballo le murmuró algunas palabras al oído, le puso la silla, y se subió al animal que comenzó a reparar y relinchar como loco Pedro mientra tanto gritaba malas palabras emocionado, pero nada de lo que el caballo hiciera movía al joven jinete de su lugar, duraron así como un minuto y medio hasta que caballo se canso y caminó tranquilo, -eres una belleza mi amigo te llamaré Valiente dijo el mexicano muy satisfecho de su labor, y bajó del caballo dejando a todos los presentes con la boca bien abierta.

Desde el establo los cuatro hombres se fueron hacia la armería en el lado oeste del pueblo para comprar sus nuevas pistolas, cuando entraron al almacén Matthew saludo al encargado y le dijo - buenos días señor me da tres pistolas calibre 44, marca Colt y seis cajas de balas por favor -enseguida comisario dijo el hombre amablemente, después de pagar Matthew les repartió las pistolas a los muchachos -aquí tienen una caja extra de regalo para que practiquen tiro al blanco en el corral de atrás, a donde el encargado los guió con gusto; - muchachos esta caja tiene 30 tiros, entonces cada uno tiene 10 tiros y la pistola le caben 6, pero van a disparar dos rondas de cinco tiros cada una primero a diez metros y luego a veinte para probar su puntería dijo Matthew con mucha calma, usando unos árboles secos como blancos la prueba demostró que Martín y Pedro eran buenos tiradores, más aún tomando en cuenta que a diferencia de muchos otros hombres de su tiempo ellos tenían la sana costumbre de mantenerse sobrios antes de un posible pleito y evitar problemas cuando no lo estaban; por otro lado Luciano era un tirador excelente desde cualquier distancia y podía disparar con ambas manos, con una calma casi espeluznante.

Martín estaba un poco celoso de las habilidades de sus amigos ya que Pedro era mejor jinete que él y Luciano era mejor tirador, pero esa misma tarde Martín tendría que demostrar su habilidad especial; cuando regresaron a la comisaria Alfred les informo que debían ir al rancho de la familia Lewis para investigar la misteriosa desaparición de su ganado vacuno, el rancho Lewis estaba como 5 kilómetros al sur del pueblo, eran como unos 15 minutos a caballo a buena velocidad, el comisario se quedo en su oficina revisando unos papeles, antes de que partieran Alfred les entrego las placas de cobre en forma de estrella que les daba autoridad como agentes de policía en todo el condado; es decir el pueblo de San Francisco y sus alrededores, cada quien se puso su placa en el lado derecho del pecho y se fueron a su primera misión, los muchachos llegaron al rancho Lewis como a las 2 de la tarde después de dar uno cuantos rodeos para poder llegar al lugar; fueron recibidos por el honorable juez de paz Jim Lewis dueño del rancho y uno de sus vaqueros que sirvió como traductor, -mi patrón dice que nuestras vacas se han estado perdiendo y no sabe como, - pregúntale si sospecha de ladrones le dijo Pedro al vaquero, el vaquero hizo la pregunta , y hablo de nuevo, - el dice que si, Martín intervino -Pedro yo vi huellas de vaca en la cañada como a 200 metros, -¿puedes recordar eso? dijo Luciano, sorprendido -si tengo una gran memoria y un enorme sentido de la orientación, una vez que conozco un lugar ya no me pierdo jamás; Martín llevo a todos hasta donde estaban las huellas de vaca y encontraron a los animales perdidos parados al filo de la cañada, se acercaron con mucho sigilo para no asustar a los animales y después de unas horas lograron regresar a todas las bestias rebeldes a sus corrales. Ya cuando cuando los tres amigos regresaban a casa el juez Lewis y su vaquero los alcanzaron - muchachos mi patrón quiere darles una pequeña recompensa por encontrar su ganado, -no queremos dinero dijo Luciano, somos servidores públicos, pero dile que si puede enseñarnos a hablar inglés, -mister Lewis dice que trato hecho y así fue que los tres amigos consiguieron un buen maestro de inglés, mostraron sus habilidades y regresaron a casa con éxito después de su primera misión.