El Soldado El Esclavo y El Migrante Capítulo 6

Celos Fraternos

Pedro cargo a Rodrigo en sus brazos con cierta facilidad, porque el muchacho era bastante más delgado que él, Pedro lo saco de la carroza y lo llevo hasta su cuarto en el hotel y lo puso suavemente en la cama, Martín y Luciano iban siempre delante de Pedro para despejarle el paso -mucho gusto en conocerte me llamo Pedro y estos son mis amigos Luciano y Martín le dijo el mexicano al joven discapacitado,-Rodrigo no habla desde hace mucho tiempo señor dijo Catalina con brusquedad -lo siento mucho señorita dijo Pedro y volteo para macharse cuando de pronto Rodrigo le dijo Muchas gracias Pedro tu y tus amigos podrían venir a verme mañana, -claro si no le molesta a tu hermana, -si me molesta mucho, pero si es lo que mi hermano quiere, es lo que quiero Catalina, -entonces esta decidido vamos a venir mañana después del trabajo a verte dijo Pedro y él y sus amigos se marcharon. Rodrigo que rayos te pasa dijo Cata cuando estuvo a solas con su hermano, llevas años sin dirigirnos la palabra a nosotras que somos tus hermanas y de repente le hablas a un completo extraño, Rodrigo dime algo por favor dime algo lloraba Catalina desesperada, pero su hermano permanecía en un silencio inquebrantable. -A mi ninguna vieja sancrona, estirada de sociedad me va a venir a decir a quien puedo visitar y a quien no, no me ,importa lo bonita que sea le decía Pedro furioso a sus amigos cuando salieron del hotel, -¿entonces vos lo que queres es volver a ver a esa piba y no a Rodrigo verdad Pedro? -no te confundas Martín, no te niego que quiero ver a la pesada de Catalina otra vez, pero también quiero ayudar a Rodrigo por que me simpatiza y sentí una conexión especial con él, -yo también la sentí dijo Martín -y yo también dijo Luciano, fue como si nos pidiera ayuda con la mirada, por eso debemos ayudar a Rodrigo en todo lo que podemos aunque sus hermanas se opongan.

Al día siguiente los muchachos pasaron toda la mañana en el campamento de los mineros disolviendo riñas que en su gran mayoría eran absurdas, por la tarde pasaron al hotel a visitar a Rodrigo antes de ir a casa como se lo habían prometido, cuando los tres amigos entraron al cuarto de Rodrigo, encontraron a Francisca tratando de darle de comer sin éxito; -Rodrigo por favor abre la boca hermanito le decía Francisca a su hermano con ternura, pero el chico se rehusaba a ceder y seguía sin probar bocado hasta que la joven perdió toda su paciencia y se fue no sin antes hacer una mueca de desprecio hacia los hombres que estaban parados observando la escena, Luciano tomo el plato que Francisca había dejado en un banco al lado de la cama y puso la cuchara en la mano derecha de Rodrigo mientras le pedía a Pedro que ayudara al muchacho a sentarse en la cama, Pedro lo hizo Y luego Martín puso una almohada en la espalda de Rodrigo para que esté estuviera más cómodo, Rodrigo detuvo el plato con su otra mano y empezó a comer él solo, el proceso resulto lento y algo sucio, pero muy satisfactorio para Rodrigo quien se termino toda su sopa de pollo y Pedro lo ayudo a limpiarse la cara con agua y un pañuelo que Pedro siempre traía en su bolsillo ya que su hermana Itzel lo había bordado para él, - te traje un poco de pan caliente hecho por mí le dijo Martín a Rodrigo sonriendo, muchas gracias amigo dijo Rodrigo después de comerse dos enormes piezas de pan, esta suave y delicioso, mucho mejor que el de mi hermana María, -amigo vas a hacer que tus hermanas nos odien aún más dijo Martín bastante preocupado, -bah mis hermanas tienen muy mal genio, fingen ser frívolas y tontas para no ser juzgadas por la sociedad, pero son muy listas más que muchos hombres y tiene un gran sentido de la justicia, pero son celosas y me tratan como si no pudiera hacer nada por mí mismo y por eso no les dirijo la palabra, se que solo intentan protegerme y que son buenas personas, pero me desespera que sean tan asfixiantes conmigo todo el tiempo.

Luciano, Martín, y Pedro la relataron a Rodrigo sus respectivas historias de vida, y fingieron no saber que las tres hermanas de Rodrigo estaban escuchando toda su conversación detrás de la puerta, por que las oyeron murmurar, sin embargo no ocultaron ni un solo detalle porque querían que ellas supieran que ellos eran buenas personas con un poco o más bien un mucho de mala suerte, luego de terminar la platica los tres alguaciles salieron de la habitación para dejar descansar a Rodrigo, y se encontraron de frente con las hermanas Gómez listas para atacar; Catalina fue la primera en hablar cuando los caminos de ambos grupos se cruzaron, -oigan ustedes quiero que les quede bien clara una cosa, pueden agradarle a mi hermano pero a nosotras no nos agradan los oportunistas ni un poquito me entendieron, así que los estaremos vigilando muy de cerca pobretones; -primero que nada creo que puedo hablar por mis amigos cuando le digo que el desagrado es mutuo, yo soy un hombre trabajador porque mi padre un zapatero español, de Asturias y mi madre una india Huichol que era partera me enseñaron a trabajar como la gente decente, pero yo no sé como su padre el señor banquero se hizo rico, pero me lo puedo imaginar señorita, dijo Pedro en un tomo desafiante y seco, -como te atreves a cuestionar la honradez de mí padre dijo Cata iracunda y con la mano lista para golpear la cara de Pedro, el muchacho le agarro la muñeca con fuerza pero sin lastimarla, -dejamos unas cosas en claro señorita, yo jamás voy a lastimarla pero no voy permitir que usted me lastime, segundo yo solo dudo de la honradez de su padre como usted y sus hermanas dudan de la nuestra, y por último que no se supone que usted es más educada que yo por lo tanto no me hable de tu como si fuéramos de la misma familia; María se aproximo por detrás para atacar a Pedro, pero Martín le bloqueo el paso justo a tiempo, -vaya pero si este es el panadero maravilla dijo María con desprecio, - vamos señorita no es mi culpa que esas manitas de ángel no sepan hacer pan como se debe contesto el joven argentino con su seguridad habitual, acariciando las manos de María entre las suyas; mientras tanto Francisca intentaba acercarse por el otro lado para defender a Cata, pero Luciano siempre se movía más rápido que ella para impedir su avance, -déjame pasar bruto y quita esa tonta sonrisa de tu cara le decía Francisca frustrada al brasileño, -eu prefiero tener una sonrisa tonta que una cara amargada como de la vocé señorita, y creo que siendo tan hermosa como es debería de ser mucho más alegre, -nunca me habían ofendido tanto en toda mi vida decía Catalina llorando de rabia; - hora de irnos chicas dijo Francisca cansada de pelear, así fue como las hermanas se retiraron a sus cuartos furiosas por haber perdido la discusión.