No me pertenece nada. Sólo la historia.


ADVERTENCIA: smut, relaciones sexuales, como se le llame, para los que no lo quieren leer, son libres de saltarse esa parte, leyendo sólo en donde les diga, y para los que sí, pueden disfrutar del capítulo en su totalidad. :)


Capítulo 2

A la hora de la cena, los padres de Blaine llegaron en un hermoso carruaje, vestidos con las más refinadas telas. La Sra. Anderson con un elegante vestido de seda, color burdeo, que le llegaba hasta los talones, manga larga, ajustado en la cintura, junto con unos zapatos plateados y unas cuantas joyas, mientras que el Sr. Anderson vestía un traje negro, con zapatos igual de refinados.

Al llegar, fueron recibidos por los sirvientes mientras esperaban por su hijo y yerno.

"Madre, padre, un gusto volver a verlos " dijo el moreno mientras los abrazaba.

"Buenas noches Sr. y Sra. Anderson" saludó Kurt alegremente.

Blaine estaba muy feliz de tener a sus padres de visita, ya que luego de que su padre se retirara de su antiguo cargo, él y su madre decidieron viajar a distintos reinados por el resto del mundo para así conocer otro lugares y culturas.

Cenaron en medio de risas y anécdotas que les contaban a los reyes sobre sus pequeñas aventuras en uno de sus viajes,y éstos a la vez, les contaron como iba su reinado, comentándoles sobre las minas que Sam había encontrado, y que posiblemente se podrán explotar en un futuro no muy lejano.

Cuando la cena llegó a su fin, los padres de Blaine se despidieron y se fueron nuevamente en su carruaje de vuelta a su casa, prometiendo volver pronto.

Más tarde, los reyes se dirigieron a su habitación con la idea de descansar, aunque alguien tenía otras ideas.

(parar de leer)

"Blaine, para, debemos dormir. Recuerda que somos reyes ahora por lo que tenemos responsabilidades, y una de ellas es levantarse temprano por la mañana"dijo Kurt, aunque realmente no quería que el moreno dejara de darles besos en su cuello, mientras lo abrazaba por la espalda .

"Mmmm, pero no tengo sueño" dijo imitando la voz de un niño que no quiere irse a la cama.

Por lo que siguió besando la pálida piel, dejando a veces pequeños mordiscos, deleitándose de los soniditos que hacía su marido.

Fue bajando por sus hombros, sus brazos, hasta que lo dió vuelta para besar esos suaves y deliciosos labios.

El beso comenzó lento, con Kurt pasando sus brazos lentamente de arriba a abajo por su espalda, hasta que de a poco se fue convirtiendo en un beso salvaje, ambos tratando de dominarlo en una batalla de lenguas, Kurt hundiendo sus manos en los rizos del más bajo, mientras este bajaba las suyas por los costados del ojiazul, hasta llegar a sus caderas y luego más abajo...

El castaño gimió al sentir como el de ojos avellana lo levantaba, agarrándolo por su trasero. Envolvió sus piernas en la cintura de éste, mientras que el otro los dirigía a la enorme cama que compartían.

Blaine apoyó la espalda del más alto contra el colchón, a la vez que trataba de despojarlos de sus ropas. Cuidadosamente fue quitándole la chaqueta blanca, dejándola en un rincón de la cama. Lo mismo hizo con su camisa, pantalones y el resto de su atuendo.

Kurt los dió vuelta, quedando a horcajadas sobre el ojimiel. Comenzó lentamente a sacarle las costosas prendas ,dejándola junto a la suya en el lejano rincón.

Una vez que ambos estuvieron desnudos, el moreno se enderezó para repartir pequeños besos por todo su pecho, deteniéndose en sus pezones, degustándolos lentamente, mientras que el castaño gemía, enroscado sus dedos en los rizos del otro.

Luego de un rato, el ojiazul se comenzó a impacientar, por lo que empezó un vaivén con sus caderas sobre el miembro desnudo del más bajo, causando varios jadeos y gemidos por parte de ambos.

Blaine alargó la mano hacia la mesita que tenían al lado de la cama, para sacar una sustancia denominada "lubricante", creada por una hechicera, muy amiga de ellos, llamada Rachel.

Le habían pedido en secreto que creara uno de sus tantos inventos, mezclando pociones y esas cosas, algo que, al tener relaciones, no les doliera tanto cierta parte de su anatomía (sí, eran versátiles), ya que, por más que les gustase, no querían seguir utilizando su saliva, por la razón ya nombrada.

Ella primero se había reído en sus caras, pero como buena amiga que era, les concedió lo que querían.

Volviendo a la situación en que se encontraban los dos amantes, Blaine esparció un poco en sus dedos, para luego dirigir uno a la entrada del otro. Éste jadeó al percibir la sustancia fría dentro de él, sintiendo como se dilataba poco a poco.

"Más" pidió.

Colocando un segundo dedo dentro de su pareja, Blaine empezó a tocarse a sí mismo, preparándose para lo que vendría después.

Finalmente puso un tercer dedo, maravillándose por el cuerpo encima de él, que gemía mientras se movía de arriba a abajo para obtener más placer.

Ya no aguantando más, retiró sus dedos, riéndose un poco por la protesta del otro, pero luego gimiendo al entrar de una sola estocada en la cavidad del ojiazul .

"Oh, Blaine... "Kurt, comenzó nuevamente con su vaivén, pero esta vez sintiendo al moreno dentro de él. Éste tenía la espalda contra el colchón mientras se unía al castaño, moviendo las caderas hacia arriba.

El castaño gritó, al sentir como su marido lo golpeaba en esa parte tan delicada, que le hacía ver las estrellas. Comenzó esta vez a subir y bajar, cada vez más fuerte y rápido, apoyándose con las manos en el pecho trabajado del otro. Éste también incrementó sus movimientos con las caderas, agarrando las del castaño, cambiando a veces de ángulo, escuchando sus pequeños gritos.

El más alto bajó una de sus manos hasta su propio miembro, comenzando masturbarse rápidamente. El moreno, al percatarse de esto, dedujo que ya estaba por venirse, al igual que él, así que los dió vuelta quedando él arriba, y empezó a embestirlo rápidamente, a la vez que oía los gritos del otro.

Finalmente con una última estocada, ambos se corrieron al mismo tiempo, respirarando agitadamente. El moreno cayó sobre el pecho sudoroso de Kurt, y éste lo abrazó con la poca energía que le quedaba.

"Ahora sí tengo sueño " dijo Blaine, saliendo cuidadosamente del interior del castaño.

Kurt se río por el comentario de su pareja, metiéndose bajo las sábanas, mientras el menor, iba a buscar al baño un poco de papel para limpiarlos.

Ya limpios, se acomodaron bajo las finas telas, diciéndole el uno al otro "Te amo", antes de caer en los brazos de Morfeo.


(seguir leyendo)

Paralelamente a lo que los dos amantes hacían, en una isla, no muy lejos de Kandria, se encontraban dos hombres hablando en voz baja, como si hubiera alguien más que pudiera escucharlos.

"Entonces, ¿sabes perfectamente lo que debes hacer? "

"Sí, lo tengo muy claro"

David Karofsky sonrió satisfecho ante el hombre frente a él. "Partes mañana, recuerda que lo quiero lo antes posible, ya he esperado demasiado tiempo para esto."

"Entonces, comenzaré a prepararme", el hombre en cuestión se levantó y salió de la habitación.

Dave volvió a sonreír, pero esta vez pícaramente.

"Nos veremos pronto, Blaine"

Dave hacia mucho tiempo, se había enamorado del joven Anderson. Lo había visto en el baile de celebración en honor a los 30 años de liderazgo por parte de la familia Hummel. Esperaba bailar con él toda la noche, como una pareja enamorada. Bajo la luz de la luna, correr por los jardines del castillo, mientras el resto bailaba, y al fin tener su primer beso.

Pero no.

Debía haber escogido a Kurt, el hermoso y perfecto príncipe, en vez de a un joven más bajo que él, proveniente de una familia tal vez no tan adinerada como la suya, no con piel blanca como la nieve, no con con ojos azules que a veces cambian a verdes o grises, no con el cabello castaño sedoso y perfecto, no con esa hermosa sonrisa que le es característica, pero sí era alguien que podría amarlo por toda la eternidad, ya que, según él, eso era algo que el castaño no podía hacer.

Intentó varias veces de llamar su atención, pero jamás la obtuvo. Con lágrimas en los ojos, había visto como la feliz pareja bailaba alegremente, y se dedicaba miradas con todo el amor que se puede formar en un par de horas.

Desde ese momento, juró tenerlo en sus brazos de una manera u otra.

Nadie le quitaría al que, según él, era el amor de su vida.


Un hombre alto, castaño, ojos verdes, caminaba por las calles de Kandria, repasando mentalmente lo que le habían encargado, ignorando las extrañas miradas que iban en su dirección.

Flashback

El ojiverde se paró enfrente de la puerta, mirando hacia la enorme casa, tomó una bocanada de aire, y tocó la puerta. Esperó unos segundos hasta que un hombre mayor le abrió con una pequeña sonrisa, aunque se notaba que era forzada.

"¿Puedo ayudarle?"

"Sí, quisiera ver a David Karofsky, por favor"

"Esta bien señor ,¿quién es usted?"

El castaño dijo su nombre, y posteriormente se le permitió el acceso a la residencia, entrando por un largo pasillo, que dirigía a varias habitaciones." Para ser un hombre de clase media, tiene una casa bastante grande" pensó.

Siguió caminando hasta encontrarse con un salón muy parecido a un living, si se le compara con uno de la actualidad. Tenía dos sillones para una sola persona, fabricados con telas muy finas, junto con cojines bordados. Al centro de éstos, se encontraba una mesita de mármol con una lámpara encima. Todo esto se ubicaba enfrente del fuego que provenía de la chimenea pegada a la pared, decorada con distintas figuritas y adornos.

Uno de los sillones era ocupado por el dueño de dicha casa.

El invitado tocó la puerta, llamando la atención del hombre en el sillón.

"Pasa"

"¿Querías verme?"

Dave lo miró, "Sí, siéntate"

El hombre tomó asiento en el sillón desocupado, mirando hacia el fuego.

"Bueno... " comenzó el más alto, rompiendo el silencio,"¿Cómo haz estado?"

"Bien"

Cayeron en un silencio de nuevo.

"Tu casa es bastante grande para ser de clase media " dijo el recién llegado mirando por la habitación.

"Me ha ido bien en los negocios"

"¿Negocios?"

"Comercializo metales preciosos hacia el extranjero"

"Oh"

Estuvieron en un silencio incómodo, hasta que el más alto se aburrió.

"Ok, no vine aquí para gastar mi tiempo dándote el gusto de mi honorable presencia, así que dime de una vez para que me quieres."

Dave, suspiró, "Ya lo terminé"

El castaño se dio vuelta para mirarlo, primero con confusión, pero luego cambió a una mirada de comprensión mezclada con asombro.

"¿Ya-ya lo terminaste?"

"Sí"

"Te tomó bastante"

Karofsky suspiró,"Sí, pero..., ya está terminado, y necesito tu ayuda para llevarlo a cabo,ya sabes, como hace años me lo habías dicho... "

Era cierto, el ojiverde le había prometido que lo ayudaría en todo relacionado con eso, aunque nunca pensó que realmente lo haría.

"De acuerdo, haré todo lo que me digas, una promesa es una promesa. Así que...¿Qué es lo que debo hacer?" dijo dándole una sonrisa.

Fin Flashback

El hombre siguió caminando hasta encontrarse con las enormes puertas de madera, que daban la entrada al castillo en donde se encontraban los dos reyes.

"Que empiece la función" pensó con un suspiro, seguido por una sonrisa.


"Majestades, hay alguien que pide verlos"

Kurt y Blaine se encontraban en la biblioteca leyendo unos de los antiguos libros de los estantes. Vestidos con su usal ropa fina, Kurt con una camisa gris clara y pantalones blancos ajustados, junto con sus botas negras; y Blaine, con pantalones de tela negros, una camisa azul cielo ajustada, y zapatos igualmente negros.

Se miraron.

No esperaban a nadie.

Y ya habían recibido las solicitudes del pueblo.

¿Quién podrá ser?

"Déjalo pasar, dile que nos espere en el salón" ordenó Kurt, con voz suave, pero a la vez firme.

La sirvienta, sabiendo a cuál se refería, asintió y salió diciendo lo de costumbre, "Con su permiso, me retiro" y recibiendo la común respuesta de un asentimiento.

Se levantaron y se dirigieron al salón en cuestión.

"¿Quién crees que sea? "susurró Blaine.

"No tengo ni la más mínima idea" respondió Kurt, moviendo cabeza.

Al llegar al salón, se encontraron con un hombre alto, delgado, ojos verdes, el cabello castaño, con una brillante sonrisa, vestido con unos pantalones café holgados, rotos en algunas partes, una camiseta manchada, que posiblemente antes era blanca, y andaba con unos zapatos, también rotos, hechos de tela maltratada y machada.

"Buenos días, Altezas, es un honor el saber que me han concedido la petición de hablar con ustedes"

"Buenos días igualmente" comenzó Blaine," Pero deberías saber que ya atendimos a los pueblerinos"

"Lo sé Su Alteza, es sólo que acabo de llegar"

"Quisieramos oír tu historia, ya que para algo has venido a vernos, pero primero necesitamos saber tu nombre " dijo Kurt.

"Mi nombre es Sebastian Smythe "


Hola personas que leen esto.

Lamento no haber actualizado como por 80 días.

No podía, ya que estaba muy ocupada como para poder subir capítulo. Pero bueno aquí subí el segundo de esta historia.

También pido disculpas por si el smut no es bueno, es la primera vez que lo escribo, asi que hice lo mejor que pude. :)

Bueno

Eso

Bye!