Capítulo V
Estaba empezando a aclarar cuando el escritor recordó que lo único que tenía para ponerse era el disfraz de arlequín. No quería irse. Nunca más. Quería dormir a su lado todas las noches, ver su hermoso rostro al abrir los ojos por primera vez cada mañana, pero tenía que regresar a su casa antes que la ciudad se despertara para evitar el ridículo. Así todo, permaneció junto a ella un rato más, contemplándola, como si no lo dejase partir. Con algo de resignación decidió al fin levantarse, con mucho cuidado para no despertarla. Buscó las partes de su disfraz para empezar a cambiarse. Se detuvo un instante a pensar: -No puedo desaparecer así sin más, sin decirle nada. ¿Qué va a pensar de mí cuando se despierte y yo no esté? No sé qué hacer…No quiero despertarla, pero tampoco quiero que se despierte sola y piense que hui como un cobarde… ¡Ya sé! ¡Voy a dejarle una nota!- se dirigió al living a buscar papel y lápiz que encontró rápidamente sobre la mesa de la cocina. Luego se sentó en el mismo sillón en el que había estado hacía un rato con ella sin poder evitar recordar ese maravilloso momento. Sacudió la cabeza y trató de concentrarse para escribir. Se levantó y se dirigió a la pieza para dejar la nota sobre la almohada, justo al lado de ella. Después agarró la sabana y la tapó cuidadosamente. Pensó en dejarle un beso en la mejilla, sólo para acercarse una vez más, para llevarse su perfume con él. -¡No, Castle! ¡Vas a despertarla!- se dijo se alejándose lentamente sin poder dejar de mirarla. -¡Concéntrate, Rick! ¡Tienes que vestirte y largarte de aquí!- se decía mientras arrugaba el pantalón del disfraz para encajarlo en una pierna.
-No está bien huir en la mitad de la noche después de tener sexo con alguien que conoces. ¡No es propio de un caballero, Castle!- Kate apenas podía abrir los ojos, pero no dejaba de mirarlo. Sonreía. Todavía no terminaba de creerse todo lo que había pasado. Sorprendido, giró con su ya conocida y encantadora sonrisa y le dijo acercándose a ella:
-Estoy de acuerdo con usted, detective, pero en mi defensa debo alegar que le dejé una nota sobre la almohada con la debida explicación de mi temprana retirada.- Mientras le hablaba con voz seductora, se recostaba a su lado y le regalaba un dulce beso.
-¡Ah! ¡Pero muy bien, Rick! ¡Piensas en todo! Y dime… ¿Puedo leerla?- dijo divertida.
-Ya no es necesario. Te lo diré yo mismo. No tengo otra cosa que ponerme más que el disfraz y anoche cuando llegué aquí le dije al chofer de la limusina que se fuera, que yo me tomaría un taxi para regresar. Entonces quería irme antes de que amanezca por completo. ¡No me veo parando un taxi a las 12 del mediodía vestido de arlequín!- le dijo tirando a un costado la nota hecha un bollo.
-¡Te verías adorable!- Kate lo beso enternecida.
-¡Ríete si quieres, pero debo decirte que no te deseo estar en mi lugar!- divertido el escritor agregó. -De todos modos, era menos complicado irme mientras dormías. Ahora que estás despierta no va a ser tarea fácil- Se quedó mirándola un momento, en silencio, sonriendo. Él tampoco terminaba de creerse todo lo que había pasado.
-Quédate a dormir conmigo. Te prestaré un pantalón de gimnasia y una campera. Y puedo llamarte un taxi para que te recoja en la puerta. Sólo si quieres quedarte...-
-Sólo si la ropa no es de Josh…- la miró sonriente esperando su reacción.
-¿Y qué problema hay si es de Josh? ¿Temes que te quede grande?- contestó desafiante.
-Estoy absolutamente convencido de que cualquier cosa que haya dejado Josh me queda chica. Lo digo en todo sentido…- dijo el escritor muy seguro de sí mismo. Se acercó despacio y la besó largamente, con ternura, tratando de demostrarle cuanto la amaba con ese beso.
-Que no te quepa la menor duda…- susurró ella recibiéndolo con su boca. Le encantaban sus besos, el sabor de sus labios. Lo abrazó acercando su cuerpo al de él acariciándolo mientras lo saboreaba. Todavía sentía algo de sueño, pero no el suficiente como para no comenzar nuevamente a recrearse con el cuerpo de su escritor favorito. Mordisqueó suavemente su labio inferior sujetándolo unos segundos, clavándole una mirada incandescente. Ella parecía tener el control y a él le encantaba. Lo besó en el cuello mientras sentía como las manos de él la acariciaban cada vez con más intensidad, aumentando sus latidos, acelerando sus caricias. Sus cuerpos se pegaron aun más, deseosos de rozarse, empezando a arder lentamente. Él la tomó por la cintura dando medio giro poniéndola de espaldas debajo de su marcado cuerpo, deteniéndose un momento para mirar su hermosa sonrisa que asomó en el preciso instante en que la agarró. Siguió con sus caricias recorriendo sus brazos hasta llegar a entrelazar sus dedos con los de ella mientras su boca llegaba a su ombligo. Ella se fue incorporando lentamente sin soltarle las manos, lo agarró con sus piernas y en una excelente toma de Aikido lo tumbó boca arriba quedando encima de él.
-¡Por favor, detective! ¡Dime que ahora vas a esposarme a la cama!- dijo divertido acercándose a su boca.
-¡No será esta noche, Castle! ¡Pero será pronto! ¡Eso te lo prometo!- contestó atrapando su boca, exprimiendo su lengua. El escritor estaba alucinado con esa mujer que no terminaba nunca de sorprenderlo. Él mismo se sorprendía de las sensaciones que ella le provocaba. Nunca había tenido tanta piel con nadie. Nunca el sexo le había resultado tan placentero, tan mágico. Nunca. Entonces, extasiado, se dejó cabalgar por la bella amazona y se dejó llevar hasta estallar de placer.
Quedaron mirándose en silencio unos segundos mientras recuperaban el aliento. Kate se acurrucó contra el pecho de Rick. Se sentía protegida, con la certeza de que junto a él nada ni nadie podía lastimarla. Él la rodeó con sus brazos y le besó la frente dulcemente. Estaban inmersos en un halo de estupidez casi adolescente y a ninguno parecía importarle.
Los primeros rayos de sol empezaban a asomar tímidamente por el marco de la ventana. Se alegró de estar todavía ahí, abrazado a ella. Podía caerse muerto en ese mismísimo instante con la satisfacción absoluta de haberla disfrutado de principio a fin, pero más aun, habiéndose sentido gozado libremente por ella. No podía pedir nada más de esa inolvidable noche. Era feliz. El sueño los atrapó finalmente. Exhaustos y sin poder combatirlo se rindieron placenteramente a su dominio.
Beckett abrió los ojos apenas pasado el medio día. Giró su cabeza para comprobar con gran alegría que no había sido un sueño. Castle dormía plácidamente a su lado con una expresión de paz absoluta. Sonrió. Por primera vez en mucho tiempo se sentía feliz y no quería dejar de estar así. Se levantó y fue a prender la cafetera antes de tomar una ducha para terminar de despertarse. Recordó que había quedado para almorzar con su padre y en una hora y media la pasaría a buscar. Tenía ganas de ver a Jim. Siempre disfrutaba muchísimo de su compañía, pero hoy era un domingo especial. Hoy hubiera preferido quedarse con Rick todo el día. Todavía sentía que debía hablar con él, sentía que le debía una explicación aunque él ya no la necesitase. Se metió en el baño cerrando cuidadosamente la puerta para no despertarlo, abrió el grifo y se metió debajo del agua para despabilarse.
Castle se despertó algo sobresaltado. Miró para ambos lados, todavía sin reconocer bien el lugar donde se encontraba. Sacudió la cabeza para despertarse y al instante le vino a la mente el recuerdo de ella y no pudo más que sonreír. Escuchó la ducha, e impulsado como un resorte se levantó de la cama y se dirigió al baño. Abrió la puerta muy despacio metiéndose rápidamente. Se acercó a la ducha y se metió sin esperar permiso.
-¿Necesitas que te enjabone la espalda, preciosa?- le dijo mientras la abrazaba desde atrás.
-¡Llegas tarde, grandote! Ya terminé de bañarme. ¡Estaba por salir!-
-Entonces podría ayudarte con algo más ¿no crees?- el escritor le apartó suavemente el pelo mojado y le besó la nuca provocándole cosquillas.
-¡Eres insaciable ¿no, Rick?!- le dijo ella con una enorme sonrisa tirando su cabeza para atrás, reposando unos segundos en su hombro.
-¡Me haces sentir como un adolescente! ¡Cada vez que te beso me prendo fuego! ¡No puedo evitarlo!- Castle la apretó contra su cuerpo y le mordió dulcemente el cuello.
-¡No sabes cómo me gustaría seguir con esto, pero tengo que ir a almorzar con mi padre! Además las duchas son algo incomodas para tener sexo ¿No te parece?- dijo mientras se daba vuelta quedando frente a él.
-Yo puedo hacerte cambiar de opinión con respecto a las duchas…- le dio un corto beso levantando una ceja. -…pero no creo que cambies a tu papá por mí, así que ¿Qué te parece si vengo esta noche y seguimos?-
-¡Me parece genial!- dijo saliendo de la ducha. –Me voy a cambiar, ya es tarde. Te dejaré el pantalón de gimnasia sobre la cama y si te apuras tendremos tiempo de tomarnos un café-
-¡Gracias! ¡Saldré en dos minutos!-
Kate se dirigió a su habitación para cambiarse. Fue hasta el ropero y pisó sin darse cuenta la nota que Castle, supuestamente iba a dejarle en su almohada, la levantó y no pudo dejar de leerla:
"Princesa: No pienses que después de esta noche extraordinariamente única no hubiese querido quedarme a tu lado, contemplando tu exquisita belleza por el resto de mi vida, pero tú sabes que mi timidez no me permitiría irme a plena luz del sol aun disfrazado a casa. Llámame si aun quieres verme cuando te despiertes. Te amo. Nunca lo olvides. Rick"
-¿Puede ser alguien más dulce?- pensó mordiéndose el labio inferior. -¡Qué lindo eres, Castle!- Con una gran sonrisa comenzó a vestirse, luego se dirigió a la cocina a servir dos tazas de café recién hecho.
Rick salió del baño y fue a cambiarse de inmediato. Quería estar con ella todo el tiempo posible antes de que saliera a almorzar. Se puso el pantalón. Le quedaba bastante justo, pero no le incomodaba. Kate, también le había dejado una remera blanca y una campera deportiva. ¡Parecía un profesor de educación física de secundaria! Se dirigió hasta dónde estaba ella y preguntó:
-¿Y? ¿Cómo me veo?-
-¡Como un profe de secundaria!- contestó divertida. En verdad le gustaba como le quedaba la ropa deportiva algo ajustada. Era raro verlo así vestido, pero le resultaba muy sexy. Se acercó a él con una taza humeante. Se la entregó y acto seguido le regaló un dulce beso en la mejilla diciéndole:
-Gracias.-
-¿Por?- preguntó él algo confuso.
-¡Por escribir tan bien!- contesto guiñándole un ojo.
-¡Ah! ¡Leíste la nota ¿no es así, tramposa?! ¡Se suponía que sólo debías leerla en mi ausencia!- dijo Castle fingiendo enojo.
-¡Entonces deberías de haberla tirado a la basura! Soy una mujer muy curiosa… Además ¿Por qué no querías que la leyera? ¡Lo que dice es muy bonito!-
-Lo que dice es verdad. Todo.- el escritor la besó en los labios dulcemente.
-¡Qué lindo eres!- Kate lo abrazó y permanecieron unos segundos así. Luego le dijo:
-Esta noche cuando vuelvas tenemos que hablar. Creo que te debo una explicación y me gustaría dártela.
-No me debes nada. Pero sí estoy de acuerdo con que debemos hablar. Hay unas cuantas cosas que quiero decirte.- la voz del escritor adquirió seriedad y ella lo notó de inmediato.
-¿Por qué tan serio de repente, Rick?-
-¡Porque vamos a hablar de nosotros y eso para mí es serio…!- dijo disimulando un poco.
El teléfono de la detective sonó salvando al escritor de dar más explicaciones sobre su cambio de semblante. Era Jim, quien esperaba a su hija en un restorán a un par de cuadras de su casa.
-¡Me tengo que ir! ¿Te espero tipo 7 de la tarde?- lo besó y rápidamente se dirigió hacia la puerta diciendo –Al lado del teléfono tienes el numero de un taxi. ¡Adiós!-
-¡Adiós, preciosa! ¡Nos vemos después!- Castle terminó su taza de café, llamó a un taxi y se dirigió a su casa.
Beckett regresó a su departamento alrededor de las 5 de la tarde con un par de bolsas de supermercado para prepararle una deliciosa cena a Castle. Sonó el teléfono. Era su amiga Lanie.
-¡Hola amiga! ¡Me estaba extrañando de que todavía no hubieses llamado!- dijo Beckett al contestar.
-¡Te juro que intenté abrir los ojos más temprano, pero el dolor de cabeza insoportable que tenía no me permitió hacerlo! ¿Cómo estas, Kate? Imagino que no muy bien después de lo de anoche…- dijo Lanie algo afligida.
-¡De hecho, amiga, me siento muy bien el día de hoy!- contestó Kate con voz radiante.
-mmm…No termino de entender…-
-¡Verás! Castle apareció en mi departamento al rato de haberse ido de la fiesta…-
-¡No puedo creerlo! ¡ ¿Yyyy?! ¿Qué pasó? Hablaron, me imagino…- Lanie no podía evitar su alegría.
-No exactamente…, pero se podría decir que arreglamos las cosas. Se quedó hasta el mediodía y quedamos en que vendría en un rato-
-¡Uy! ¡Muy bien, amiga! ¡Veo que no perdieron el tiempo!...-dijo con una gran carcajada su amiga Lanie.
-¡Si…bueno…podría decirse!- contestó divertida y algo avergonzada.
-Supongo que vas a preparar una cena deliciosa ¿No?-
-¡Al menos lo intentaré! Debo dejarte ahora, amiga. ¡Te prometo que mañana te contare todo con lujo de detalles!-
-¡Por supuesto que me contarás! ¡No puedo esperar a que lo hagas! ¡Pásenla muy lindo! ¡Ustedes se lo merecen!-
-¡Gracias, Lanie! ¡Te quiero mucho, amiga! ¡Nos vemos mañana!-
-¡Yo también te quiero mucho, Kate! ¡Adiós!-
Sin perder más tiempo, Kate se abocó a preparar una carne al horno con papas. Ciertamente no era una comida demasiado sofisticada, pero era la receta favorita de su madre y lo primero que ella le había enseñado a cocinar. La había aprendido a hacer igual y era un plato que ella consideraba muy especial, lo preparaba con mucho amor para su padre. Nunca lo había hecho para nadie más, hasta hoy, que se lo prepararía a su apuesto escritor.
La hora pasó volando y sólo le quedó tiempo para una ducha antes de que él llegara. Decidió rápidamente que se pondría algo casual, una pollerita de jean, una camisa entallada y unas sandalias de taco bajo estarían bien. Terminó de cambiarse un minuto antes de escuchar el timbre.
Castle estaba del otro lado de la puerta con una botella de un exquisito Malbec que un amigo le había traído de Argentina y que guardaba para alguna ocasión especial y un hermoso ramo de flores en la otra mano. Kate abrió la puerta con una sonrisa.
-¡Estas preciosa!- le dijo dándole un dulce pico y agregó extendiendo su brazo con las flores: -¡Son para ti, pero en cualquier lado que las pongas quedaran opacadas con tu belleza!-
-Te estás volviendo cursi…-dijo ella divertida agarrando las flores para ponerlas en agua.
-Mmm… ¡huele delicioso!- Castle cerró los ojos e inspiró llenándose del exquisito aroma de la comida. -¡No vas a decirme que lo cocinaste tú solita ¿no?!-
-¡Por supuesto que sí! ¡Soy una excelente ama de casa! ¡Ya verás!- Kate le rodeó el cuello con sus brazos y lo besó.
-¡No puedo esperar a que me lo demuestres!-
-Ya casi está ¿Por qué no sirves una copa de vino mientras yo sirvo la cena?-
-¡Excelente idea!- Castle destapó el vino y lo sirvió en las copas que estaban en la mesa. Después se la quedó mirando mientras servía la comida y pensó como le gustaría que esto fuera cotidiano, de todos los días. Ciertamente, podría acostumbrarse de inmediato a tenerla cerca siempre.
Durante la cena, Castle no paró de halagar la deliciosa carne que ella había preparado. Terminaron de cenar y después de levantar la mesa se fueron a sentar al living.
-Bueno, creo que ha llegado la hora de hablar- dijo Kate tomando un largo trago de vino.
-Sí, ya es hora…- contestó él algo desanimado.
-Escucha, Rick. Te debo una explicación aunque tú no lo consideres necesario.- guardó silencio un segundo y siguió:- El día del disparo yo te escuché perfectamente cuando me dijiste te amo antes de perder por completo la consciencia. Cuando desperté y me encontré en un hospital con una cicatriz en el pecho me invadió una sensación de terror que no había experimentado nunca. Toda la fortaleza que había adquirido a lo largo de estos años se hizo añicos en el momento que esa bala me atravesó el pecho. A partir de ese momento mi vida se transformó radicalmente. Nunca estuve tan perdida en toda mi vida. Y cuando te vi, parado en la puerta con un ramo de flores y tu hermosa sonrisa y Josh a mi lado acariciándome la mano me sentí muy confundida con respecto a los sentimientos que tenía para con cada uno…no pude en ese momento hacerme cargo de tu confesión, no podía hacerme cargo de nada ni nadie. Hace un tiempo largo que veo a un terapeuta y él me ayudó mucho para que yo pudiera abrirme, ordenar mis sentimientos y lograr aceptar que puedo intentar ser feliz aunque todavía no termine de resolver el asesinato de mi madre. Sobre todo, me ayudó a darme cuenta que tú estuviste ahí todo el tiempo.-
-Yo…no sabía lo de la terapia…- dijo él apenado.
-No tenías por qué saberlo. Te pido perdón por demorar tanto en decirte todo esto. Debe haber sido difícil para ti también, pero necesitaba tiempo para curar las heridas, las internas claro,…Y bueno, finalmente aquí estamos…algo avanzamos ¿no?… - Una tímida sonrisa se dibujó en los labios de ella y un sabor amargo le invadió el alma a él.
-Sí…algo avanzamos…al menos hasta ahora.-
-No entiendo… ¿Qué quieres decir?- La sonrisa de Kate se desvaneció por completo. Castle sabía que tenía que contarle todo lo que había guardado desde que le dispararon, que no podía dejar pasar más tiempo y que en cuanto ella lo supiera le iba a ser muy difícil de aceptar. Lo sabía, pero debía enfrentarlo. Aunque Beckett decidiera no volver a dirigirle la palabra nunca más, entendía que no podría comenzar una vida junto a ella con tremenda confesión enterrada. Y había más: aparte de no saber realmente cómo reaccionaría con él, no sabía cómo iba a reaccionar con la noticia de que alguien tiene la información que necesita para acercarse al asesino de su madre. ¿Cómo iba a lograr que ella dejase de una vez por todas de investigar? ¿De qué manera iba a ser capaz de protegerla? Debía encontrar la forma de convencerla. No sabía cómo, pero debía encontrar la manera si no quería verla muerta.
-Yo también tengo algo que decirte, pero debes prometerme algo, Kate...- le dijo agarrando suavemente sus manos.
-Me estas asustando, Castle ¿Qué tienes que decirme?- el rostro de ella se ponía cada vez más serio.
-Debes prometerme que escucharás todo lo que tengo para contarte y que después sólo intentarás pensar con la cabeza y no con el corazón ¿Puedes prometerme eso?-
-¿De qué estás hablando? No lo sé… no sé si puedo prometértelo… ¡Dime que está pasando, Rick!- El escritor bajó la cabeza un segundo, respiró hondo, la miró directo a los ojos y comenzó a hablar.
-Antes de ir al hangar donde lo mataron, el Capitán Montgomery envió un paquete a un viejo amigo de confianza. El paquete contenía información que perjudica al responsable de la muerte de tu madre. Montgomery intentaba protegerte y la razón por la cual te dispararon fue que el paquete no llegó a tiempo a manos de su amigo. Apenas lo tuvo en sus manos llegó a un arreglo, si te dejaban en paz la información no saldría a la luz, pero había una condición: tenias que dejar de investigar. Esa es la razón por la cual aun sigues con vida, porque paraste de investigar.-
-No entiendo… ¿y tú?..¿Cómo sabes todo esto?- preguntó ella frunciendo el ceño confundida…
-Para que el acuerdo funcionara alguien debía asegurarse que tú no seguirías con la investigación.-
-No puedo creerlo… ¿Tú eres parte de esto? -La cara de asombro de Beckett se iba transformando en rabia pura.
-Kate, sólo quería mantenerte a salvo…-
-¿Mintiéndome… sobre la cosa que mas me importa en la vida?-
-Esa mentira es lo que preservó tu vida hasta ahora… ¿Es que acaso no escuchaste nada de lo que te dije recién? ¡Tienes que parar con esto, Kate! ¡Acabarás muerta!-
-¡Tú no escuchaste nada de lo que te dije hace unos minutos! ¿No entendiste lo duro que fue par mi afrontar todo lo que pasó? ¡Hace casi un año que estoy tratando de encontrar una pista ¿y tú me ocultas todo esto?!¿En qué diablos estabas pensando, Castle? - Kate se levantó del sillón furiosa y caminó nerviosa por la habitación tratando de asimilar lo que estaba pasando. -¿Quién es este tipo? ¿Cómo lo encuentro?- le dijo mientras se daba vuelta para mirarlo.
-No sé quién es, Kate…Sólo es una voz en el teléfono, una sombra en un garaje…-
-¿Te reuniste con él? ¿Cuándo?.. ¿Cómo sabes que él no está detrás del asesinato de mi madre? ¿Cómo sabes que no está detrás de todo esto, Castle?… ¡mas te vale que me digas todo lo que sabes de él!-
-¡No sé absolutamente nada! ¡Tienes que creerme!... -¡Kate, estaba tratando de protegerte… tienes que entender!- dijo levantándose también, siguiéndola.
-¡No necesito que me protejan, Castle! ¡Soy una mujer adulta, sin contar que soy policía, así que no me trates como si fuera una niña! ¡Y mas te vale que me entregues toda la información que tienes sobre este tipo o te juro que te hare arrestar por obstruir una investigación policíaca!-
-¡Ya te dije que no lo sé! ¡Y así lo supiera, tampoco te lo diría así me encarcelaras en Alcatraz! ¡De ninguna manera voy a ser cómplice de tu muerte!- El escritor alzó la voz.
-¡Maldito seas, Castle! ¿Cómo puedes hacerme esto? ¡No puedo creerlo! ¿Con que derecho decides así sobre mi vida?
-¡Con el derecho que me dio el profundo dolor que sentí cuando te desangrabas! ¡¿Tienes idea de lo que sentimos todos los que te queremos cuando te vimos en esa camilla, Beckett?! ¡Pregúntale a Jim como se sintió cuando te vio inconsciente en la ambulancia! ¡¿De veras piensas que tu padre podría continuar con su vida si a ti te pasa algo?!-
-No lo entiendes… ¡No puedo darme por vencida!... ¡Se lo debo a mi madre!-
-Lo único que le debes a tu madre es seguir con vida ¡¿Crees que ella querría que la desperdiciaras de esa manera?! ¡Y se lo debes a tu padre también! ¡Estoy seguro que no soportaría perderte como perdió a Johanna! Y… ¿qué hay de mí, Kate? ¿Cómo crees que me sentiría yo si te perdiera? Te lo repito, por si no te acuerdas de lo que te dije ayer. Te amo. Como nunca amé a ninguna mujer y yo tampoco soportaría perderte ¡No seas necia! ¡Por favor! ¡Olvídate de esto!- Se acercó agarrándola por los hombros.
-¡No puedo hacerlo, Castle! ¡No me importa lo que pienses! ¡Voy a seguir con esto hasta que el culpable pague por lo que le hizo a mi madre!- le dijo mientras se soltaba del agarre del escritor.
- Esto ya no se trata de buscar justicia, se trata de obtener venganza. No puedes permitir que eso te suceda, no puedes permitir que la oscuridad te gane de esa manera. ¡Piensa! ¿Qué pasó con lo que me dijiste hace un rato? Lo que hablaste con tu terapeuta... eso de "lograr aceptar que puedo intentar ser feliz aunque todavía no termine de resolver el asesinato de mi madre" ¿Eh? ¿Qué pasa con eso?-
-¡Eso fue antes de enterarme todo lo que me ocultaste hasta hoy! ¡Aun no puedo creerlo! ¡¿Cómo pudiste quedarte callado tanto tiempo sabiendo lo importante que era para mí?! ¿Cómo pudiste traicionarme de esa forma?- los ojos se le llenaron de lagrimas.-Vete, Castle. No quiero tenerte cerca…- dijo dirigiéndose a la puerta para abrirla de par en par.
-Ok. Me voy. Veo que no hay nada que pueda hacerte cambiar de opinión…- dijo con profunda angustia. -Déjame decirte una sola cosa más y te prometo que será lo último que escuches de mí. Asegúrate muy bien de que no lastimen a nadie cercano a ti para tratar de detenerte. Eso es algo con lo que estoy completamente seguro de que no podrías vivir. Adiós Beckett.- el escritor le dedicó una triste mirada, casi convencido de que podría ser la última vez que lo haría y se marchó.
Beckett cerró la puerta detrás de él. Se dejó caer con la espalda pegada a la pared y lloró en silencio, mientras pensaba en todo lo que había pasado ese fin de semana. Un torbellino de emociones la arrastraban de un lado al otro, y una sola pregunta volvía a su cabeza una y otra vez ¿Cómo seguiría adelante con todo esto? La respuesta a ese interrogante parecía estar muy, muy lejos.
Continuará...
