"Una vida, un espíritu, una canción de flauta y violín en el aire,
¿Quien eres tú espíritu libre? Que te llevaste mi frío corazón y me devolviste una dulce primavera"
Perla...perla... -escuché a la lejos, como un eco al final del tunel- ¿perla?
¡Aaaah! - me levanté de golpe, sobre la cama de Steven-
Perla, ¿como te sientes? -preguntó una chillona voz-
Me duele todo -respondí mecánicamente- aauh - me toque el hombro, el brazo...y recordé-
¡GREG! ¡¿Donde está Greg Peridot?! -Pregunte casi gritando-
Antes de que te diga cualquier cosa, -dijo la susodicha- Garnet me encargó que me asegurara que estabas bien. Es increíble que no hayas vuelto a tu gema después de recibir tanto castigo sabes?
Peridot -dijo perla y agregó- estoy bien, por favor dime -tomando a peridot de los hombros- ¿donde esta? ¿como está Greg?
-Peridot miró hacia un lado- no lo sé, Garnet y Steven están con él en el hospital.
Perla se puso de pie, se tambaleó un poco, luego se dirigió a la puerta.
Tengo que verlo. -dijo y salió-
Bien. Yo de todas formas tengo que ver como sigue Amatista. ¡Que diablos paso hoy que hubo tantos heridos! -pensó peridot-
En algún lugar de una isla tropical, acompañadas de las penumbras de la noche, 8 gemas con cuerpos humanoides y semitransparentes, salían del mar haciendo sonidos no humanos y escalofriantes.
Hospital,
Ciudad Playa.
Garnet se frotaba el puente de su pequeña nariz, sabía que algo andaba mal, las gemas que habían enfrentado eran muy diferentes, nuevas por decirle así. No tenía idea de por que y eso la enfurecía.
Y luego esto; por poco matan a perla y Greg, aún se debate entre la vida y la muerte.
El va a estar bien ¿cierto? -dijo Steven mientras abrazaba una pierna de Garnet-
Verás que sí mi pequeño.
De pronto en un pasillo largo, vistiendo una bata blanca apareció la Dra. Masheswaran con una tabla con hojas que observaba, llegó hasta ambas gemas y dijo:
Steven, Garnet, no quiero sonar dura pero mi profesión me obliga a ser concisa, Greg se encuentra muy lastimado, tiene el brazo izquierdo roto en tres partes, los dedos de esa mano y muñeca igual presentan múltiples daños. 4 de sus costillas presentas fractura con astillas y dos fractura normal. Tiene lesión en diversos órganos. La buena noticia es que con todo, sus hemorragias están controladas. El problema es, que esta en estado comatoso.
¿En coma? -dijo Perla sorprendiendo a todos, acababa de llegar y escuchaba a la Dra.
Steven no aguantó más y corrió hacia perla abrazándola
Perla, ¡mi padre va a morir! -dijo mientras soltaba toda su tristeza y angustia- ¡lo voy a perder como perdí a mamá!
Perla abrió los ojos y se escaparon las lágrimas de culpa, comenzó a temblar. Lo más duro de todo, es que Garnet, no dijo nada y es que ni ella sabía que iba a pasar.
Por reglas del hospital, sólo una persona podía quedarse, Perla le suplicó a Steven que le dejara la primera noche. Garnet la apoyó diciéndole que debía descansar, que había sido un día muy pesado. Steven accedió más que nada por que comenzaba a invadirle una depresión terrible, no quería pensar en nada.
Y allí estaba perla, sentada al lado de Greg viéndolo, como tan frecuentemente hacia con Steven en aquel cuarto semioscuro con el sonido del monitor cardíaco.
No se te ocurra dejarlo solo -dijo como si él le oyera- él te necesita más a ti que a mí. Tocó su brazo, el que estaba en mejores condiciones.
Eres un ejemplo para él ¿sabes?, heredó tu humor y el buen carácter de ambos. De Rose. -bajo la mirada, luego le miró el rostro, tenía vendada parte de la cabeza, aún se veía tonalidades rosas de la sangre en ellas-
Perla se dobló sobre él.
-por favor Greg -sollozo- no me abandones tu también, me has dado un motivo para seguir, me salvaste de más de una manera, yo, estaba tan deprimida por creer que nadie pensaba en mí- se secó las lágrimas, se acercó y dulcemente le beso la frente. Mientras lo hacía, su gema comenzó a brillar cada vez más hasta cubrirlos a ambos con una luz blanca, potente y cegadora. Ella sintió una calidez en su pecho y de pronto...-
¿Ves? -dijo una voz suave, dulce pero firme- nadie puede resistirse a un Universe.
¿Greg?
Hola... Perla
¡Greg! ¡estás bien! -Perla sonrió ampliamente mientras lloraba y lo abrazó-
¡Ay! ¡Aayayay! -gimió Greg-
¿Te duele? -preguntó Perla separándose-
Sólo cuando respiro -dijo Greg con algo parecido a una sonrisa-
Pero tú ¿como estás? -dijo Greg acariciando la pálida mano de Perla- destrozó tu brazo, ¡tu mano!
A quien le importa Greg, lo importante es que tu estás..¡A mi me importa! -La interrumpió Greg-
Te iba a matar Perla -ella lo miraba con un leve rubor celeste en sus mejillas- no te iba a dejar morir. Estas hecha para cosas grandiosas, eres un ser hermoso. Yo soy pasajero, tu una constante. -y agregó mientras sonreía- suena bien para una canción.
Perla se quemaba por dentro, aquella tarde que la atacaron se entretenía pensando lo vacía que era su vida, la falta de alguien especial, lo oscuro de su futuro. Luego, venía este ser mortal, que le salva la vida exponiendo la suya y le dice que es un ser hermoso. Que esta dispuesto a dar su vida por ella.
Greg, -dijo Perla- por favor no le digas a Steven de esto.
¿Que cosa Per...-Perla lo besó suavemente, una simple unión de labios, el beso de un ser virgen, alguien que jamás lo había hecho. Greg lo profundizó, tomó suavemente la cabeza de Perla con su mano buena ignorando el dolor para empujarla hacia él, y le enseñó esa noche a la pálida gema, a la gema creada para servir, no para amar, lo que era un beso de adultos.
Horas antes de que Greg despertara, al templo llegaban Garnet y Steven.
Garnet fue inmediatamente a su cuarto, necesitaba pensar. Steven se dirigió a Peridot quien estaba sentada en el sillón de la sala y le preguntó:
¿Como sigue Amatista?
Ella esta bien. Sólo un poco afectada por la batalla. -dijo Peridot- ¿como esta tu padre?
En estado de coma -y se sentó en el sillón, a su lado-
Y, ¿eso que es? -cuestionó Peridot con mirada curiosa a Steven-
Es -pensó un momento- como si estuviera durmiendo pero, por algún motivo, no pudiera despertar, y puede... no hacerlo nunca. -Steven sollozo-
Peridot lo abrazo conmovida y dijo:
No llores, verás que el papá se recuperará. Es fuerte como tú.
¿Fuerte? -Se separó Steven- ¡no soy fuerte! No estuve para protegerlos, ¡ellos iban a morir mientras jugaba vídeos!
-Peridot se puso muy sería y abriendo bien sus ojos lo miro fijamente- Steven, yo te pedí me enseñarás a jugar, acaso -bajo la mirada- ¿es mi culpa?
No, no. Yo jamás dije eso -dijo Steven mientras acariciaba la verde mejilla de Peridot, ella era tan suave, le encantaban sus ojos, le tomo de la barbilla y le levantó la cabeza- es solo que es mi deber protegerlos a todos. Y aún no puedo hacerlo.
Voy a ir a dormir -terminó Steven mientras se levantaba del sillón - mañana iré temprano a ver a papá.
Peridot asintió con la cabeza pero luego dijo con apuro- Steven...yo, te quiero decir algo, sabes que no soy fuerte y, si una de esas gemas misteriosas ataca no seré rival para ellas. Yo...tengo miedo.
Si quieres, puedes dormir conmigo -dijo Steven- jamás dejaría que alguien te arrebatará de mi lado.
Peridot se sonrojo fuertemente y bajo la cabeza para que no se notara-
Y dijo casi como el murmullo del viento cuando mueve las hojas de un bosque...
Si, si quiero.
