Se oía en esa oscuridad, una voz femenina que sonaba con un eco persistente, como en una gran cueva.

- Amatista - decía la voz en la oscuridad. El eco era muy fuerte.

- Amatista levante, ¡aún hay que vivir! - decía la voz con un tono de preocupación.

- Yo...yo...¡viviré! - se oyó la voz de Amatista en esa inmensa noche que se iluminó de pronto dejando un blanco intenso y cegador.

-Templo, Cuarto de Garnet-

- ¿Por que me traes aquí? - preguntó Peridot a Garnet mientras llegaban a una habitación roja y redonda, al llegar al centro se detuvieron y Garnet contestó volteándola a ver:

- por dos motivos, el primero, agradecerte que hayas tenido la mente fría en la terrible situación que acabamos de pasar con Amatista, ella vive gracias a ti -

- Bueno - dijo la verde rascándose una mejilla - En realidad fue Steven quien dió la respuesta -

Steven nunca hubiera llegado a esa conclusión si tu no hubieras usado tus capacidades intelectuales, de deducción y tu calma para analizar la situación. - dijo Garnet y agregó - por eso te doy el crédito -

- Pues, gracias, me gusta ser útil al equipo - dijo rascándose la nuca y bajando un poco la cabeza.

Lo segundo - agregó la más alta - es...

- Steven - terminó la frase Peridot - lo sé -

Garnet se sentó en el suelo e indicó a Peridot que hiciera lo mismo, la verde se sentó de igual manera. Hubo un momento de silencio, luego Garnet habló.

- hace muy poco hablamos sobre las relaciones humanas y sus complejidades ¿recuerdas? -

Si, pero como te dije en ese momento - replicó Peridot - yo no quiero hacer...tener eso...eso...¡eso que me explicaste! -

- Sexo - puntualizó Garnet - y ya lo sé, pero lo mejor era que supieras lo que es y representa desde abrazos y caricias, hasta lo que para los humanos es el culmine de una relación. Lo que me sorprende es que de todo lo que te dije te centraste en eso - finalizó Garnet bajándose los lentes y clavando una mirada seria a Peridot.

Peridot desvío la mirada nerviosa y dijo
- No sólo fue eso, también me dijiste que las emociones importan mucho tanto en mi como en él, por lo que debo evitar caricias y abrazos largos - Garnet regreso a su posición y siguió:

- No puedo pedirte que no pases tiempo junto a él, y también entiendo que él te ha brindado la confianza y te hace sentir cómoda y protegida, inclusive hasta de nosotras mismas. Pero voy a ser más directa que la última vez; Peridot, no puedes enamorarte de Steven -

Peridot abrió los ojos y miro a Garnet, pero no dijo nada. La roja le había dado una explicación la ultima vez sobre lo que era querer, enamorarse y amar. Tenía que aceptar que si, se estaba enamorando de Steven. Garnet continuó:

- Steven es muy sensible, y si tu sigues con los actos como lo que vi detrás de la roca hace unos días, lo vas a confundir y hasta donde yo he visto antes de la interrupción de mi visión futura, el chico quiere a Connie, se ve con ella en un futuro.

- Connie - pensó Peridot y tenso sus manos.

- Él...él me dijo que sólo son amigos - dijo Peridot con la cabeza baja jugando con sus dedos nerviosamente.

- ¡No me importa que te haya dicho, Peridot! - estalló Garnet - ¡no puedes comportarte como una ingenua!, ¡usa tu intelecto y dime! ¿que ves cuando esos dos chicos están juntos? Y ¿que pasaría si tu los separas? -

Ha Peridot le zumbaban los oidos, pero no de la voz de Garnet, si no de los pensamientos que estaba teniendo,

¿Que sienten ellos? ¿Y si los separo?

Se repetía en su mente como un eco. Sintió mareo, sintió un nudo en la garganta, sintió que se moría.

-Ellos se quieren - dijo por fin la gema verde y continuó mientras tenía la cabeza gacha y sus ojos lagrimeaban - y si los separo afecto al equipo...a Steven...y a esa niña.

- Se llama Connie - dijo Garnet más tranquila. Peridot comenzó a llorar abiertamente. Garnet sintió un dejo de culpa. Se acercó, bajó hasta ella y le puso una mano en el hombro.

- Peridot - le dijo - el futuro puede cambiar, pero por ahora y sinceramente, en varios años, no es conveniente. Así que también es por ti. Creeme, he visto de cerca a personas interesadas en otras y sufrir por años -

Lo que Garnet decía tenía todo el sentido del mundo para Peridot, era correcto. Pero un calor quemante en su pecho, en su vientre, una extraña sensación de peso en su cabeza acompañada de esas lágrimas que no dejaban de salir, le decían que no iba a dejar de sentir lo que sentía. Aunque quisiera.

- Garnet - dijo por fin la verde limpiándose los ojos - prometo no fusionarme, ni atreverme con cosas...de pareja con Steven. Quedate tranquila.-

Garnet alzó el pulgar de su mano.

-Sala del Templo-

Steven veía la gema de Amatista fijamente. Las chicas decían que estaba sana, pero el ya quería verla. Recordarla en el piso, traslúcida, con los ojos en blanco y su gema avanzando hacia su cuello le helaba la sangre.

- Vuelve pronto Amatista - murmuró el chico. En eso, la puerta de los cuartos se abrió y de ella salió una Peridot que a paso veloz se dirigía a la puerta de salida, Steven la saludó desde su cama con un "Hola peri!" y su mano extendida pero ella no lo volteo a ver.

- Algo le pasa - se dijo Steven y bajo las escaleras para seguirla. Salió por la puerta, la gema verde se dirigía a la playa

- ¡Peridot espera! - gritó Steven pero ella comenzó a correr. Steven hizo lo mismo en una carrera en donde ambos corrían casi igual. Por resistencia se hubiera escapado Peridot pero al secarse unas lágrimas traicioneras tropezó dando de cara en la arena elevando sus pies bastante. Steven la alcanzó

- ¿estas bien? - le preguntó. Ella se dio la vuelta y quedó frente a él quien de inmediato le extendió la mano para ayudarle a pararse. Ella le golpeó la mano quitándola de enfrente

- No necesito tu ayuda - dijo mientras se paraba y le daba la espalda.

- Dot ¿que te pasa? ¿Hice algo malo? - preguntó él bastante angustiado. Ella sintió un punzón de calor en la boca del estómago cuando la llamó Dot.

- Primero que nada no me pasa nada, dos, no me llames Dot, mi nombre es Peridot, tres...no me has hecho nada. Es sólo que así deben ser las cosas. -

- ¿así deben ser? Acaso ¿ya no te agrado? - dijo Steven viendola fijamente.

- Steven - Peridot dió la vuelta y lo vio a los ojos - claro que me agradas, mucho, pero he sido muy cariñosa contigo últimamente y no debe ser así.

- A mi me agrada que seas así conmigo - replicó Steven. - no entiendo el cambio -

Y...¿si Connie se enoja? - soltó la gema verde.

¿Por que habría de enojarse? - respondió Steven serio.

-Steven - dijo Peridot seria igual - se que pareces un niño, pero en realidad ya no lo eres del todo, así que no jugaremos al tonto -

Luego preguntó.

- ¿Estas enamorado de Connie? -

Steven abrió los ojos, luego desvío la cabeza hacia la izquierda. Peridot desbordaba ansias y nerviosismo pero no lo dejaba ver. Quizá no debió haber preguntado nada y decirle que si, que ya no le agradaba para alejarlo. Lo hecho ya no tenía vuelta. Steven devolvió la mirada a Peridot, la tarde caía en el mar a sus espaldas, sonaban las olas, las gaviotas a lo lejos, el corazón a lo que daba.

- Solía creer que si hasta hace poco. Yo, si me había visto con Connie como - se sonrojo fuerte - como pareja. Algún día quizá casarnos, no sé, si es que algún día yo creciera - Steven miro a Peridot.

- Pero ahora...ahora no estoy seguro -

Peridot sintió miedo y ansiedad. Sintió sus rodillas aflojarse pero no cayó, recordó a Garnet; si el motivo de su duda era lo que sospechaba, Garnet podría matarla.

-Steven, p..¿por que no estás seguro ya? - dijo la verde -

Steven miro a un lado y luego clavó la mirada en ella, firme, fuerte la veía, sin desviarse. Luego curvo ligeramente la comisura de sus labios, una sonrisa muy leve. Peridot se llevó una mano a la boca y murmuró un "no". Steven asintió varias veces con la cabeza señalando un si.

El aleteo de una mariposa puede crear un huracán al otro lado del mundo.

El futuro, ya había cambiado.

Amatista tardó 3 semanas en salir de su gema; según sus compañeras jamás había tardado tanto. Estaban dando quizá las 11 de la mañana cuando una bola de luz iluminó la sala, luego salieron 5 extremidades que pasaron a formar dedos, pies y cabeza. Salió de la parte de la cabeza una abundante cabellera que se agito como contra el viento, sonó un "pock" y Amatista se manifestó.

No había cambiado en nada, seguía con su remera negra y sus pantalones opacos con sus respectivas estrellas. El brillo cesó, bajo lentamente con sus brazos extendidos y puso sus pies en el suelo. Tenía una sonrisa en los labios. Abrió los ojos, parpadeo dos veces y despertó. Miró a un lado, al otro y había silencio, decidió no hacer ruido. Se estiró un poco y comenzó a caminar hacia la ventana, allí se asomó y vió la playa; el mar iba y venía y las nubes avanzaban lentamente. No vió a nadie así que regresó y fue a su habitación.

Las montañas de basura se dejaban ver en su cuarto, nada había cambiado. Su mesa favorita, aquella cosa *sea lo que sea* favorita igual estaba allí, su cráneo favorito, su pintura favorita, hasta su Perla favorita esta urgando en una pila de basura...Amatista de detuvo, se quedó viendo a Perla quien no la había visto aún.

- ¿Que...hace...Perla en mi cuarto? - pensó la morada y se escondió para espiar.

Perla veía de arriba hacia abajo una pila de basura tras otra, sacudía la cabeza de forma reprobatoria y continuaba con la siguiente. Se agarraba el puente de su nariz y fruncía el ceño como molesta. Amatista se acercó sigilosamente y comenzó a escuchar.

- tiene que estar por algún lado - decía Parla con tono fastidiado - yo lo sé. Ayudé a traerlo pero juro lo había dejado aquí -

Perla metió mano y jaló un objeto que parecía un plato y al jalarlo la pila se derrumbó

- ¡oye deja de desacomodar mis cosas! - dijo Amatista brincando encima de objetos mal acomodados.

- ¡Esto no está ni cerca de estar acomodado! - respondió Perla mecánicamente volteándola a ver, luego se silenció de súbito, se le quedó viendo, los ojos le lagrimearon y dijo suavemente:

- Amatista -

- ¡Amatista volviste! - y se le abalanzó derribándola dándole un abrazo fuerte, pegándola a su pecho. La separó de golpe

- ¿E-estas bien? ¿Te sientes rara? ¿Algún cambio? - dijo mirándola con expresión preocupada.

Amatista estaba algo sorprendida por la reacción de Perla - no Perla, todo bien, me siento bien y no cambie mi atuendo, aún me gusta este -

Perla suspiro.

- Tu...¿recuerdas todo? - preguntó la blanca -

- Si, pero, no quiero hablar de eso ahora, me siento feliz de verte, no había nadie en la casa - dijo Amatista agachando un poco la cabeza. Ambas se pusieron de pie,

- Han pasado muchas cosas pero, no sé si yo deba decírtelas todas - dijo Perla

Amatista de pronto se le quedó viendo a Perla, sonrió malevolamente, luego alzó sus manos como queriendo atrapar a Perla y avanzó

- Amatista...¿que te pasa? Amatista no estés jugando - Perla retrocedió y tropezó, la púrpura le brincó encima, atrapó sus manos y la dominó en el suelo,

- antes dime - dijo Amatista siseando -

- ¿Que estabas haciendo y buscando en mi cuarto? - y sonrió.

-Cima de la Colina, Arriba del Templo-

Definitivamente para Garnet ese lugar se había vuelto de sus favoritos. A ella le tocaba la mayor parte de la Guardia pero aún se turnaba con Perla.

Estaba preocupada; desde el incidente con Amatista no habían podido volver a cazar gemas carnívoras y no por que no quisieran, ni por qué no se atrevieran, si no por que dos días después del incidente de Amatista, todas las gemas detectadas en el radar habían simplemente desaparecido. El radar había detectado en esas semanas dos gemas, pero eran corruptas normales, no caníbales.

Garnet temía que se estuvieran escondiendo, reagrupando y/o preparando un ataque masivo; que de darse, tendrían que huir. No podrían ganar a un ejército de esas gemas.

De pronto, se escuchó el sonido de unas hélices; era Peridot que venia volando desde el templo. Curiosamente desde que Garnet había hablado con ella sobre alejarse de Steven (o no enamorarse) se volvió muy seria y dedicada a su trabajo, se puso sus potenciadores y ya no se los quitó. Iba a cumplir el mes con sus implantes. Cabe mencionar que había cumplido su palabra, Steven y ella estaban más distanciados que nunca. Garnet no sabía que había pasado pero había funcionado. De hecho, Steven estaba en casa de Connie en este momento. Aún así, Garnet no sabía si había hecho bien, Peridot ya no sonreía casi nunca.

Peridot llegó donde Garnet.

- Garnet, he estado revisando el rastreador de mi nave y de hecho toda la nave. No tiene ya falla alguna. Sea lo que sea que haya pasado, es como si esas gemas no estuvieran más aquí -

- Buscan que bajemos la guardia - dijo Garnet- están aquí y se ocultan. ¿Hay alguna forma de ampliar o potenciar el rastreador? -

Peridot se agarró la barbilla y movió la cara de un lado a otro - el rastreador de mi nave es bastante completo, pero podemos intentar usando la tecnología de las naves que quedaron aquí en la tierra. Las probabilidades de éxito son mínimas pero no tenemos muchas opciones -

- Pero es algo - dijo la roja - gracias Peridot. Deberías tomar un descanso, quizá mañana salgamos a buscar lo que mencionas -

Peridot le dio una mirada seria a Garnet, su semblante era parecido a aquel que tenía la primera vez que visitó la tierra. Se acomodó el visor con sus dedos flotantes y dijo:

- Y dime Garnet, ¿para que quiero un descanso? -

- No te pongas así, sabes que aquí en la tierra aún con este peligro o el trabajo, solemos disfrutar de lo que hay, el mar, el cielo, la música - Garnet iba a decir más pero Peridot la interrumpió.

- Si ya no tengo nada en que ayudarte, ¿me puedo retirar? -

Garnet no supo que decir, ella había cumplido todo.

- No hay nada más que hacer Peri - dijo Garnet.

- Entonces, buenas tardes - Peridot dió media vuelta y se preparó para sacar su hélices.

- Buenas tardes - contestó Garnet y agregó - pero te pierdes de muchas cosas -

Ante eso último Peridot, que le daba la espalda a la gema mayor fruncio el ceño y su rostro mostró un enojo grave.

- Dime Garnet - dijo Peridot sacando sus hélices sin prenderlas- ¿Rubí podría disfrutar el mar, el cielo, la música, la belleza de este planeta, si Zafiro estuviera con alguien más? - Peridot se dió la vuelta y la vió.

- ¡Y además vivieran en la misma casa y tuviera que fingir que no le importa estar con ella día tras día para mantenerla lejos! - dos lágrimas corrieron y cayeron del rostro de Peridot, luego dos más y luego no pararon cuando ella le dijo:

- ¡El precio de mi desprecio es perderlo para siempre! - sollozo y siguió - y sin él,

sin él todo el universo es gris. -

Se encendieron las hélices y Peridot se marchó. Garnet estaba en shock con los dientes apretados. Sabía que para resolver el conflicto que le habían causado las palabras de Peridot, iba a tener que desfusionarse.

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Buenas tardeees. Espero les haya gustado la actualización.

De nuevo un agradecimiento para los que siguen esta historia, prometo actualizar mas rápido. Saludos.

Hibiky