Varios meses atrás.

La van de Greg se encontraba aparcada fuera de la carretera en un claro que había junto al camino, eran más allá de la 1 de la mañana y dentro, una pareja descansaba después de un frenesí desatado.

Perla y Greg estaban tapados con la misma sábana blanca recostados en el colchón, ella descansaba en su pecho escuchando el corazón agitado de él. Él no podía creer su suerte, una blanca gema, elegante, hermosa, se pegaba a su cuerpo. Podía sentirla en su totalidad.

De pronto, ella volvió a preguntar:

- ¿entonces me vas a decir por qué te vas? - dijo la blanca levantando la cabeza, girando quedando boca abajo casi encima de él, viéndolo fijamente.

El momento era perfecto, romántico, nuevo y único, él le había estado dando evasivas a la respuesta. Sabía que hablar sería romper el bello escenario que habían creado.

- Es mucho tiempo para un negocio o alguna compra, Vidalia me dijo que ya estabas grande para lo que querías hacer- insistió disimuladamente Perla mientras entrecerraba romanticamente los ojos y jugaba con el cabello de él.

El la miró, acarició su mejilla, luego los cabellos rosa de la albina que esa noche se veía ligeramente azul por el efecto de la luna.

- Hace tiempo que tengo en mente obtener alguna habilidad para poder, si bien no combatir, ayudarles en algo - respondió por fin - pero en este último medio año, ese deseo se fue haciendo cada vez más necesario, hasta convertirse en algo vital.

Perla se acomodó poniendo su mano en su barbilla demostrando su total atención, le dijo - por eso te molestaste tanto cuando en el hospital te comenté que solo nos ibas a estorbar -

Él hizo un gesto

Ella lo besó rápidamente y al separarse le dijo tiernamente - solo no quiero que te lastimen -

Él se aclaró la garganta y continuó - además, sé que se avecina una guerra, un ataque masivo de gemas mucho más fuertes que las anteriores, como las que me has platicado Perla -

- Lo mismo cree Garnet, pero es por su visión futura - ella pensó un poco y lo miro con sincera curiosidad - ¿Cómo sabes de la guerra Greg? -

- Rose me lo dijo – respondió él seriamente

Para Perla fue destapar una caja en donde guardó algo que no quería enfrentar, como una vieja foto que trae recuerdos bellos pero que a la vez trae dolor por el presente, por el ahora.

Greg sintió que ella se alejó y se sentó tapándose con la sabana hasta los hombros. Obviamente, el ambiente se rompió. Él también se sentó e intento tocarla y ella solo esquivo sin mirarle.

Ella dijo levemente - ¿qué te dijo, Greg? -

- Fue en un sueño, yo era joven otra vez, flotaba bajo el agua; ella me dijo que me preparara como lo había estado planeando hacía tiempo porque ustedes necesitarían toda la ayuda. Que se venía una guerra, una batalla final. Y que no estaba marcado quien sería el ganador. - dijo él.

- oh - expreso la blanca - y... ¿qué vas a hacer para ayudarnos? – di9jo ella aún cubierta con la sábana hasta los hombros

- Voy a someterme a un entrenamiento militar y a un campamento en el manejo de armas de alto calibre - dijo él con seriedad,

- ¿Militar? – dejó caer la sabana y lo tomó de los hombros - Greg tu nunca has disparado un arma y tu condición física no es la mejor - expresó la blanca, luego notó la determinación en la mirada de él y se dio cuenta que cometía un error,

- No sabré si podré hacerlo si no lo intento, lo que sé es que no quiero que mis seres queridos mueran y yo no haya podido hacer algo para salvarles. Si van a morir, moriré peleando con ustedes - Finalizó.

Ella vio una determinación en su mirada que deshizo cualquier replica que pudiera ejercer - Lo entiendo - dijo Perla volviéndose a cubrir hasta los hombros con la sábana. Greg creía que se veía hermosa, luego ella agregó tímidamente - Greg...no sé cómo sentirme con...con el tema de Rose - agachó la cabeza – Yo…yo siento muchas cosas...feas - los ojos de ella se humedecieron - siento que la traiciono por estar contigo, quien fue su gran amor, y siento que la traiciono por estar contigo, porque la ame y aún la amo mucho - se le escurrió una lágrima - ¿Hacemos mal Greg? ¿esto está mal? - ella lloró.

Greg se avalanzó y la abrazó diciéndole - sé que no es fácil, también yo tenía un conflicto; pero lo principal es que sepas que no hacemos mal a nadie, ni a Steven, ni a Rose - Perla estaba en shock con sus ojos llorosos, sin abrazarlo le preguntó,

- ¿Cómo puedes saberlo? -

- Porque Rose me dijo que te cuidara -

- no...no es cierto, lo dices para hacerme sentir bien - dijo ella con gruesas lágrimas en los ojos. -

- No es así - dijo él - yo también tenía ese conflicto hasta que soñé con Rose; después de que terminamos de hablar de la guerra, yo le iba a comentar de lo que había pasado entre nosotros…sabía que tenía que hacerlo…

Perla abrió los ojos sorprendida sin escapar del abrazo de él.

- Ella se me adelantó, sabía lo de nosotros; me dijo que eras hermosa, fuerte y frágil, y que, si iba a estar contigo, tenía que ser yo más que nunca. Supongo que se refería a un tonto hablantin -

Perla abrió los ojos enormes, luego comenzó a llorar sobre el hombro de Greg como quien ve comenzar una lluvia que se vuelve tormenta. Ella sollozaba y se ahogaba. Estuvo así un rato, él nunca la soltó, solo le acariciaba el cabello y la espalda diciéndole que todo estaba bien. Que no estaba sola.

Ella se separó y le preguntó secándose las lágrimas - entonces, ¿no está molesta conmigo por estar contigo? -

- estoy seguro que no - respondió él.

Ella lo miró, vio su rostro amable y luego comenzó a reír levemente, luego fue una risa franca y luego se lanzó sobre él con un alegre - ¡Wiii! jajaja siii - y lo acostó mientras se reía con una alegría comparable al que ha estado en la cárcel siendo inocente y de pronto, es liberado.

Perla estaba encima de Greg, ambos estaban tapados con la sábana. Ella le pico con su nariz la nariz de él, él sintió cosquillas y rió, la abrazó por la cintura.

Ella lo abrazó nuevamente y metió su cara en el cuello de él y reía, reía como no lo había hecho hace mucho.

Reía por que por primera vez en muchos siglos. Se sentía plena y feliz.

PRESENTE

Un barco navegaba en las costas del océano Pacífico, era un pesquero grande buscando, obviamente, la pesca del día.

- Capitán, los motores se atoraron - dijo de pronto un hombre con la piel quemada de los años bajo el sol marino - no tenemos idea que pasa o por qué se han descompuesto.

El capitán no respondió, estaba atónito a lo que veía, enfrente de él y huyendo de él, un monstruo extraño atacaba la nave, era traslucido y con apariencia humanoide, luego subió otro y otro y otro, cada vez más extraños. Los marinos se tiraban por la borda huyendo, el capitán no se movió.

Llegó hasta el un monstruo de 2 metros, lo tomó de la cintura y de una mordida le arrancó la cabeza.

El barco "Santa Cecilia" nunca volvió al puerto.

FIN DEL CAPITULO

Saludos jóvenes, disculpen si es corto, problemas aquí y allá. Aquí está lo que sería la tercera parte de lo que pasa en la van de Greg.

Saludos y ya vienen ya vieneeeen.

Feliz semanaaa