Día 3: Futuro.
Para el año en que Yuri cumplió 25 sentía que había ciertos planes de vida que debían concretarse. Victor y Yuri se habían retirado hace un buen tiempo y se habían mudado a Japón a ayudar a Mari a hacerse cargo de Yutopia pero Victor aceptó encantado cuando Yuri le pidió ser su nuevo entrenador después de que Yakov anunciara su retiro definitivo. Otabek y él ya llevaban unos años de relación y con la intención de llevar esta un paso más allá Yuuri aceptó hacerse cargo del entrenamiento del kazajo en sus últimos años como patinador activo. Desde todos esos sucesos ha pasado más o menos un año y medio pero Yuri no podía evitar pensar que había algo que faltaba, o que no calzaba bien dentro de todo el panorama.
— Yuri-niichan ¿Estás bien? —Una de las trillizas de Yuko apareció por su espalda, sacándolo del enredo mental que se estaba haciendo.
— Demonios, Axel, casi me provocas un infarto ¿Dónde están Lutz y Loop?
— Están ayudando a mamá en el Ice Castle, yo vine a buscar al tío Yuuri pero no está ¿Sabes dónde fue? — La adolescente se sentó en el kotatsu frente a Yuri, dejando en claro que no tenía intención alguna en hacerse cargo de las tareas que tenía encargadas.
— Acompañó a Beka a probarse el traje de la competencia, volverán en un rato.
— Entonces los esperaré ¿Katsuro está en el jardín de niños?
— Debo ir a recogerlo en un rato, si quieres puedes pedirle algo de comer a Mari o no sé, ustedes siempre hacen lo que les canta en gana en esta casa —Axel asintió y se esparramó sobre el Kotatsu como solía hacerlo siempre. Yuri mientras tanto fue a ponerse ropa más decente, no podía ir a buscar al hijo de Victor y Yuuri al jardín de niños vistiendo una de las batas del Onsen.
— ¿No quieres que te acompañe? — Alguna de las trillizas siempre hacía la misma pregunta solo para que alguien dijera que no.
— Sabes que no quieres hacerlo Axel — La adolescente rió y se quedó ahí mismo en el kotastu como estaba, mientras Yuri salió del Onsen directamente hacia el jardín de niños, siendo su día libre de entrenamiento, su papel era cuidar de Katsuro Nikiforov hasta que alguno de sus padres llegara a casa, y aunque a muchos les sorprendiera el rubio disfrutaba de cuidar del pequeño. Hace ya varios años Victor y Yuri se decidieron a adoptar un bebé y todos estuvieron bien presentes en el proceso, fue algo bastante difícil de lograr por lo que cuando ese pequeño de cabello negro y grandes ojos castaños llegó a casa todos ya sentían un especial cariño por él.
— ¡Yurio-niichan! — De la única persona que Yuri aceptaba ese apodo era del pequeño de 5 años que ahora se aferraba a su pierna — ¡Hoy hicimos figuras de arcilla!
— ¿Ah sí? Vamos a casa así se la mostramos a tu papá ¿Si?
Para cuando Yurio llego a casa con Katsuro Yuuri y Otabek habían vuelto ya a casa de la prueba de los trajes del kazajo, con 28 años él ya había anunciado que la siguiente sería su última competencia antes de retirarse y dedicarse al periodismo deportivo. Ya tenía algunas ofertas de trabajo en Japón pero la barrera del idioma se lo impedía un poco, afortunadamente Yuuri le ayudaba con eso. El niño corrió a los brazos de su padre apenas lo vio ganándose un regaño de parte del rubio por no quitarse los zapatos antes de entrar pero el pequeño era en actitud igual a Victor por lo que no le hizo ni caso.
— ¿Qué tal tu día libre? — Preguntó Otabek saludando de un beso a su novio— Por lo despeinado que está tu cabello puedo decir que no hiciste mucho, que bueno que eres el favorito de Mari —El cabello del ruso con el tiempo estaba tan largo como el de Victor en sus años de juventud y con ese largo su cabello se enredaba con facilidad. El moreno pasó su mano por el enredo de cabello que tenía Yuri y apenas en ese momento notó que en efecto no había hecho nada en todo el día, menos preocuparse de cepillarse el cabello "Es por eso que las madres de los otros niños me miraban tan raro" — Déjame arreglarlo —Yuri se quedó en silencio y caminó hacia el gran comedor del Onsen donde solían pasar el rato cuando no era en las aguas termales.
— Ahora que lo recuerdo, Mila me llamó esta mañana. — El rubio se sentaba en el suelo y el kazajo detrás de él con un cepillo de cabello en la mano.
— ¿Ah sí, cómo está? — La pelirroja en el último tiempo se había vuelto realmente cercana a la pareja, todo comenzó hace unos cuántos años cuando esta debió retirarse forzosamente de la escena del patinaje artístico cuando fue víctima de un fuerte accidente de automóvil. Mila cuando se enteró de que no podría volver a patinar cayó en una profunda tristeza y Yuri con ayuda de Otabek hicieron esfuerzos más allá de lo humano para sacarla de eso. Ahora la chica es una reconocida actriz en Rusia y aunque Yuri jamás lo admitiera se alegraba mucho de que ella lograra salir adelante.
— Bien, la película que hizo está nominada para un Oso de Oro ¿A que es genial? Mila puede que tenga un oso gigante de oro ¿No tienes envidia? —El gusto por el kazajo por los osos llevó a Yuri a hacerle esa pequeña broma.
— Me alegra que le esté yendo bien, en realidad —Después de eso Otabek comenzó de hablar cosas triviales como su entrenamiento con Yuuri, el cómo la estilista casi clava una aguja en su brazo, el como la asistente de la misma había anunciado su embarazo cuando todos estaban allí y también como su primer trabajo como periodista deportivo sería reemplazando a una comentarista de patinaje que se tomó su baja por maternidad. Yuri solo escuchaba mirando su teléfono dando like a cada cosa linda que veía y se dio cuenta con las fotos y las palabras de Otabek que todos sus conocidos ya comenzaban a agrandar su familia añadiendo a un mini-humano a esta. La hija que Chris y su pareja habían adoptado ya iba a cumplir 8 años mientras que JJ e Isabella ya estaban por sumar un segundo "príncipe" a su familia ¿Era una señal de los astros? ¿Acaso esa cosa que Yuri sentía que faltaba en su vida era un bebé? ¿Discutirlo con Otabek era una opción? Es decir, vivían juntos, llevaban muchos años de relación y llegaron a cierto nivel de estabilidad en el que todos sus proyectos juntos marchaban de maravilla ¿Por qué no compartir eso con un hijo? — Tierra llamando a Yura ¿Estás ahí? Te pregunté como tres veces en qué estabas pensando.
— Lo siento —El rubio se dio la media vuelta para quedar de frente con su novio, nunca antes se habían ocultado cosas, pero por primera vez dudó un poco sobre si decir lo que estaba a punto de decir— Beka ¿Tú alguna vez has pensado en tener hijos conmigo? — El moreno alzó ambas cejas con sorpresa.
— ¿Era en eso lo que pensabas? — Su gesto de sorpresa cambió a una dulce sonrisa, Yuri bajó la mirada y el contrario acarició suavemente su mejilla— Claro que sí Yura, pero pensé que sería abrumador hablar de eso viviendo aquí en Japón tomando en cuenta cuánto les costó a Victor y Yuuri adoptar a Katsuro, conociéndote.
— No tenemos por qué esperar tanto.
— Yura, somos dos extranjeros y no estamos casados, aparte del hecho de que la mayor traba para Victor y Yuuri fue el hecho de que son hombres, no estar casados y no ser japoneses lo dificultaría más —Su fuertes brazos rodearon la cintura del menor y lo abrazó con cariño— Claro que me gustaría ser padre contigo, si tienes alguna idea para que no nos tome años estoy feliz de escucharla.
— ¿En serio quieres? —Preguntó mirando al kazajo, este asintió sincero, Yuri volvió a abrazarlo, esta vez con más fuerza — Podemos rentar un vientre como hizo Chris… Puede funcionar ¿Cierto?
— Puede que sí, pero no te veo confiando en una chica desconocida para llevar a nuestro bebé— Otabek siempre sabía cómo Yuri iba a reaccionar sobre ciertas cosas. — Sería mejor si alguien que conociéramos y confiáramos estuviera dispuesta a hacerlo.
— Espera, tenemos a alguien que conocemos y confiamos… Pero no estoy seguro de si aceptará.
— ¿En quién piensas? — El kazajo acarició suavemente el largo cabello del menor, este suspiró y se acurrucó un poco más entre los brazos de su pareja— Estoy abierto a ideas, lo que tú quieras yo también voy a querer.
— Bueno, está Mila… Pero como dije, no sé si acepte.
— ¿Que acepte qué? — La conocida voz de la rusa pelirroja se escuchó en el comedor, lo que causó que ambos miraran asustados hacia la entrada del salón, en ella Mila con una maleta en la mano los miraba con duda— Si es una propuesta indecente, chicos, sé que soy guapa y ustedes también, pero sería un poco extraño hacerlo ¿No creen?
— ¿Qué demonios haces tú en Japón, Mila? — A sus 25 años Yuri no dejaba de lado ciertas actitudes que tenía cuando tenía 15.
— Te dije cuando te llamé en la mañana que tomaría un vuelo a Japón porque quería verlos, es lindo saber que me escuchas —Ella puso ambas manos en sus caderas, en ese momento la pareja que aún estaba abrazada frente a la pelirroja se dio cuenta de que estar así frente a ella era bastante incómodo por lo que se separaron — Ahora díganme ¿Qué se supone que puede o no que acepte? No creo que sea en serio que sea una propuesta indecente ¿O si?
— Claro que no, no seas idiota.
— Entonces — Ella dejó la maleta a un lado y se acercó a sus amigos tomando asiento frente a ellos— Suelten la sopa, tengo hambre y quiero que Yuuri me prepare uno de sus famosos Katsudon.
— Yura y yo queremos ser padres — Otabek soltó de una vez, asombrando tanto a Yuri como a Mila.
— Oh ¡Eso es genial! ¿Me van a pedir que sea la madrina? Que gran honor.
— No exactamente.
— Beka, espera yo se lo digo — Yuri detuvo al kazajo de continuar, sus mejillas estaban un poco rojas de la vergüenza y puso ambas manos sobre la mesa, respiró profundo y miró a la chica de ojos azules directamente— Verás, nosotros nos quedaremos en Japón hasta el tiempo que me tenga que retirar, y queda mucho tiempo para eso. Adoptar aquí nos tomará incluso más años que al Katsudon y a Victor, y bueno, con Beka pensamos en rentar un vientre, pero yo no le voy a confiar mi bebé a cualquiera entonces pensamos en… Buscar alguien que conozcamos y verás, eres la chica que mejor conozco y pues…
— Aw ¿Quieren pedirme que lleve a su bebe? — Aunque raro, Mila no mostró gesto de sorpresa alguno, es más se veía ¿Conmovida? Yuri la miró extrañado— Claro que lo haré par de bobos, pero tendría que mudarme aquí, o sea no aquí, deberían pensar en comprarse una casa o algo, esto parecerá el elenco de Full House con todos en el Onsen.
— Se lo está tomando de forma demasiado natural— Susurró Otabek al oído de Yuri, este asintió.
— Espera Mila ¿Tú no tienes vida en Rusia? No sé, trabajo, películas, guiones, algún novio ¿Algo? Te lo estás tomando extrañamente con demasiada naturalidad, por lo menos pregúntanos si estamos seguros o algo. O sea, sabemos que estás medio chiflada pero ¿En serio sin dudas? — No es que no estuviera contento de que su amiga aceptara la proposición (Aunque formalmente no se la hizo) Pero pensaba que convencerla de eso tomaría un poco más de tiempo, es decir ¿No es algo delicado para ella? Mila no tenía hijos, tal vez antes de hacer algo como rentar su vientre querría tener un hijo propio, o quien sabe, no podía creer que aceptara con tanta determinación sin hacerse antes cualquier otro tipo de cuestionamiento.
— Chicos, ustedes hicieron muchas cosas casi imposibles por mí por mucho tiempo, lo mínimo que podría hacerles para retornarles todo lo que hicieron por mi vida es darles 9 meses de la mía. Es un poco loco pero nadie dice que no puedo hacer otros trabajos como actriz mientras esperamos el bebé, y no tengo planeado tener hijos de momento así que ¿Por qué no ocupar mi don de concebir para darles algo que ustedes anhelan? Eso sí, de todos modos yo debo ser la madrina del niño o niña.
Otabek y Yuri estaban en shock por todas las cosas que Mila dijo, cuando ella estuvo en su peor momento emocional después del accidente ellos estuvieron allí y casi dejaron del todo sus vidas de lado para ayudarla, pero nunca lo hicieron para obtener algo a cambio, lo hicieron porque Mila era alguien importante para ellos y verla derrumbarse frente a sus ojos era algo que simplemente no podían sentarse a contemplar. El rubio tomó una de las almohadas que la gente en Japón usa normalmente para sentarse y se la tiró a la cara a su amiga.
— ¡Por qué eres tan tonta para decir esas cosas! — Exclamó Yuri un poco alterado por no saber qué diablos hacer con sus sentimientos. El kazajo puso ambas manos sobre sus hombros para que se calmara mientras que Mila, acostumbrada al comportamiento del más joven, simplemente dejó la almohada en su lugar.
— Lo que Yura quiere decir es que estamos realmente encantados de que aceptaras —Dijo el mayor sonriéndole a su amiga quien tenía puras ganas de reírse por la cara que tenía Yuri— Mencionaste que tenías hambre ¿Cierto? Puedes ir a la cocina para que Yuuri te prepare algo, Yura y yo dejaremos tus cosas en un cuarto y te alcanzamos después.
Mila llevada exclusivamente por el apetito causado por el largo viaje hizo caso de inmediato y fue a buscar al japonés a la cocina para pedirle Katsudon, Otabek se puso de pie y tomó la maleta de la pelirroja, Yuri lo siguió de cerca hacia una de las habitaciones disponibles del Onsen.
— No tienes por qué consentir a Mila, aún no tiene a nuestro bebé dentro de ella —Yuri se cruzó de brazos frente al mayor, quien cerró la puerta detrás de sí, rió un poco por el comentario de su novio y lo abrazó por la cintura, callando al rubio con un beso.
— Quería tener un rato a solas contigo ¿O es que querías que Mila nos viera? —Dijo el moreno, juntando su frente con la del (ligeramente) más bajo— Quería disfrutar un poco del momento ¿No estás muy feliz porque vamos a ser padres? — Aunque puede que tuvieran que esperar varios meses tal vez para que aquello se hiciera un hecho concreto, que el proyecto se concretara hacía sentir al kazajo mucha dicha. —Celebremos un poco los dos solos antes de que Mila se lo cuente a Yuuri, quien le dirá a Victor y él hará de esto un gran asunto — Antes de que el rubio pudiera contestar algo Otabek volvió a unir sus labios, el menor los recibió gustoso y se abrazó con más fuerza al kazajo. Si le hubiesen preguntado hace 10 años cuales eran sus planes para el futuro de seguro hubiese respondido algo como superar a Victor Nikiforov y ser el mejor patinador de la historia de Rusia, pero con el tiempo las cosas fueron cambiando, y ahora su futuro si bien seguía igual de ambicioso había ciertas cosas que habían tomado prioridad en su vida, ahora, si le preguntan por lo que quiere para su futuro es simplemente ser feliz al lado de su familia.
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Notas de la autora
¡Feliz tercer día! La verdad me costó elegir el tema y desarrollarlo, porque en verdad no sabía a qué se refería con futuro (¿) entonces situé la historia 10 años más tarde. Investigué y la adopción homoparentar no es legal ni en Rusia ni Japón y mucho menos Kazajistán, pero la historia está situada como mínimo en el 2026 y espero que para ese entonces haya menos Trump en el mundo y más Michelle Obama. De todos modos lo que sí sé es que el proceso de adopción es muy, pero muy largo, y toman en cuenta desde los ingresos familiares hasta si son nativos de ese país o no.
También abordé el tema de rentar un vientre porque lo vi en el último episodio de Glee. Me parece super linda esa opción también. Eso sí, perdóname Mila por accidentarte, pero en 10 años cualquier cosa puede pasar.
Eso, espero lo disfruten! Nos leemos mañana en el cuarto día "Doméstico/Larga Distancia"
