Hola, aquí tienen el nuevo capítulo. Sus comentarios me animaron a actualizar rápido, así que disfrútenlo :)


Capitulo IV:

Esa noche, no pude dormir, ni siquiera, porque me creí cansada.

Me removí entre las sábanas, y en menos de un minuto, ya estaba sentada al borde de mi cama.

Cuando esto me ocurría, solía salir a mitad de la noche y sentarme bajo el cobertizo en la entrada de nuestra casa.

Pero eso era, cuando vivíamos en el distrito doce. Ahora, era imposible, y tenía que quedarme aquí.

Crookshanks bajó de la cómoda en la que estaba y se subió a la cama de tía Ginny, haciéndose un ovillo.

Le observé por unos minutos, y me pregunté de donde habría venido ese animal tan raro. Siempre tan incomprendido y únicamente dócil con mi prima.

Puede que me parecía mucho a él, a pesar, que no nos agradábamos.

-¿Rose?...-preguntó Lily levantando la cabeza e intentando verme en la oscuridad.- ¿Qué haces despierta?

De inmediato, prendió la pequeña lámpara que estaba ubicada a su costado y me miró.

-¿Qué ha pasado?-me preguntó sobándose los ojos.

-No es nada.-le dije.-No puedo dormir, eso es todo.

Ella, suspiró tranquilamente.

-Bueno, me has despertado... Aunque, entiendo que estés nerviosa por mañana.-comentó.

-Lo siento. Olvidé que tenías el sueño ligero.-murmuré.

Estuvimos en silencio por unos segundos, hasta que ella dijo algo para animarme.

-Hoy fueron al hospital unas personas encargadas de hacer tarjetas de identificación para todas la enfermeras y cuando me preguntaron mi nombre… ¿Sabes qué les dije?

Alcé una ceja.

-¿Lily Luna Potter?-le pregunté sonriendo.

-No, claro que no. Les dije que me llamaba Lily Ginevra Potter.

-¿Con qué ahora te has puesto el nombre de tu madre?-inquirí sonriendo.- Muy inteligente, nadie soportaría tener el nombre de Lovegood.-le respondí.

-No aguantaba llevar el nombre de esa loca ni un minuto más. Ni siquiera sé, si lo que he hecho es legal, pero desde ahora, ese será mi segundo nombre y así estará escrito en el registro de ciudadanos.

Comencé a reír.

-Lograste hacerme sentir mejor, Lily…

-Sabía que contándote eso, funcionaría…

-Sí.-le dije más tranquila.-Ahora, sólo queda saber si lo que le pediré, lo hará cumplir. Sobre todo, por Scorpius, temo que los rebeldes lo ejecuten por creerlo traidor, ahora que salió en televisión y dijo todas esas cosas…

-Podrías pedirles el mundo y ellos te lo darían, Rose… No tienes que preocuparte.-me dijo.

Lo pensé por unos segundos, y entendí lo que sus palabras querían decir.

Si quería que esto funcionara, todos tenían que saberlo

-¡Eso es!...-Lancé casi en voz alta.

-¿Qué cosa?-me preguntó divertida por mi reacción.

-Será en público.-le respondí entusiasmada.- Haré que Lovegood lo prometa delante de toda la población del distrito trece.

-Y así, todos serán testigos si decide no cumplir con lo que le pides…-completó por mí.

La abracé por el costado.

-No olvides a añadir a Crookshanks en la lista…-me dijo de pronto.-Hoy quisieron pegarle un tiro, cuando lo vieron caminando por el comedor.

-No lo olvidaré. Esos idiotas, están aterrados porque creen que traerá una enfermedad.

Lily rio suavemente.

-Es bueno hablar contigo, Lily.-le musité.

-Siempre estaré aquí para cuando quieras un concejo. Como siempre lo hemos hecho.

-Y espero que sea así, por toda la vida.-le respondí.

-Así será, te lo prometo.-contestó.-Inclusive, cuando seamos ancianas y ya no podamos escuchar, siempre estaré ahí.-finalizó sonriendo.

Luego de eso, cada una volvió a su cama, y esperamos porque la noche, continuara igual de larga y tranquila.

Cuando desperté, noté que apenas eran las seis de la mañana, pero podía escuchar que había un gran alboroto en las afueras de nuestro compartimiento.

-¿Qué es todo eso?-pregunté mientras tía Ginny despertaba al mismo tiempo que Lily.

Me puse de pie, y fui directo al baño.

Me cambié de ropa y me dispuse a salir.

-Iré a ver qué está pasando…-les dije.

-Espera, voy contigo.-sugirió Lily saliendo de su cama.

-Lo mejor es que se queden aquí, niñas…-protestó mi tía.

-Sólo iremos a ver qué sucede… Además, tengo que estar despierta, porque en cualquier momento me llamarán a la sala de mando.-le expliqué mientras Lily terminaba de cambiarse y corría a mi lado.

Salimos de la habitación, y como si mis pensamientos lo hubieran llamado, James apareció a mitad del camino.

-¿Sabes qué está pasando?-le pregunté.- ¿Por qué hay tanto bullicio?

-Creo que han llegado nuevos desertores del Capitolio.-me dijo.

-¿Desertores?-pregunté avanzando el paso hacia la plataforma de entrada.

Por un loco segundo, creí que habían liberado a Scorpius.

Pero de ser así, ya nos hubieran avisado.

No lo soporté más, y atravesé el comedor, me escabullí por unos pasajes y llegué hasta donde se habían acumulado casi todos los curiosos, en la misma plataforma de entrada al distrito.

Intenté empujar a la gente, y haciéndome un espacio para poder ver, noté que una peluca colorida sobresalía de ese montón.

Rodeados de varios guardias y con las miradas aterradas, se encontraba Effie Trinket, Octavia y Flavius.

Mi antiguo equipo de preparación.

Todos ellos, estaban aquí, pero con aspecto de haberlo pasado mal, bastante mal.

-¡Effie!-grité para que me viera en medio de toda la gente.

La mujer reaccionó al instante.

-¡Rose!-gritó alzando la vista y corriendo hacia mí.

Por un segundo, me miró sin creer que efectivamente estuviera ahí, y luego, me abrazó.

Podía sentir que temblaba de manera nerviosa y precipitada.

-¿Cómo han venido hasta aquí?-le pregunté devolviéndole el abrazo.- ¿Quién los ha traído?

-Oh, Rose…-dijo llorando como una niña.-Un grupo de rebeldes nos rescató del Capitolio, pero nos han tratado tan mal, Rose… Mira mi rostro, tengo un hematoma en mi mejilla… También han golpeado a Flavius y a Octavia…-me decía mientras me mostraba sus magulladuras.

Era verdad, por primera vez en su vida, no exageraba.

¿Pero, por qué los habían tratado así, si los habían rescatado?

-Tranquila…-le murmuré.-Los sacaré de aquí.

-¡Alto, ahí!-me gritó uno de los guardias.- ¡Estas personas pasarán por un previo juicio antes de ser liberados! ¡Retírense, ya! ¡Se acabó el espectáculo!

Empezaron a expulsar a la gente, y les obligaron a volver a sus asuntos.

-¿¡Adónde los llevan!?-pregunté al ver que empezaban a esposarlos.

-Rose…-bramó James a mi costado, como si quisiera que no hiciera un escándalo.

-No, James.-le respondí de vuelta.- ¿¡Adónde los llevan?! ¡Estas personas están heridas!-le espeté a uno de los guardias.

-¡A las celdas!-me contestó uno.- ¡Los llevamos a las prisiones subterráneas, antes de su juicio!

-¡No, Rose!-gritó Effie abrazándose a mí.- ¡No dejes que nos lleven! ¡Nosotros no hemos hecho nada!

-No te preocupes, no lo permitiré.-contesté notando que esto se volvería más difícil.

Y así parecía ser, hasta que intervinieron.

-¡Un momento!-gritó una voz conocida.- ¿Qué está pasando aquí?

Era Neville Longobottom, y no parecía tener ganas de empezar un pleito.

Uno de los guardias, le intentó explicar la situación, pero yo volví a protestar, y sabiendo que no me iba a quedar de brazos cruzados, él ordenó que los liberaran.

Al principio, se negaron, pero después que Longbottom dijera unos nombres que al parecer, eran de sus superiores, le hicieron caso sin refutar.

-Llevémoslos al hospital, Rose…-sugirió Lily a mi costado.- Lucy y yo, nos encargaremos de ellos.

Tenía razón. Lo que necesitaban era pasar por la enfermería y ser curados.

Asentí en silencio, y nos encaminamos al Hospital.

-¿Hace cuánto que han venido, Effie? No me avisaron que los habían traído….-le dije algo desesperada.

-Oh, Rose, las cosas se han complicado tanto…-me respondió aún temblorosa- En el Capitolio, han puesto carteles de Se Busca, con nuestros nombres y de toda la gente con la que te relacionaste durante tu estadía allá... Estuvimos escondiéndonos en las afueras de la ciudad, hasta que llegaron los aerodeslizadores del distrito trece, y nos trajeron aquí… apenas, hemos llegado hace un par de horas… Hasta ayer, estábamos viviendo de la peor manera en la que te puedas imaginar… y cuando creímos que estábamos siendo rescatados, nos golpearon y nos trataron de una manera inhumana…

-No entiendo por qué les han hecho eso…-volví a repetir.

-Creen que somos traidores, Rose… Pero, no lo somos. Estamos de tu parte y de la de Scorpius…-me explicó casi suplicando.

-No te preocupes… Me encargaré de que nada les pase…-le respondí intentando calmarla.- Ahora, sólo queda saber por qué los han traído hasta aquí de esa forma…

-Gracias, Rose…-musitó Flavius, quien hasta ese momento, estaba callado y perturbado por lo que habían pasado.

Neville Longbottom, nos acompañó hasta el hospital, y cuando los dejamos en las manos de Lily y las otras enfermeras, me llamó a un lado.

-Te necesitan en la sala de mando.-me comentó apresurado.-Creo que ya sabes por qué…

-Sí.-respondí sin darle tiempo de terminar.-Quieren saber si me he decidido… No te preocupes, ya lo hice…

-Entonces, no los hagamos esperar más, y vamos.-sugirió avanzando.

-Espera.-le interrumpí.-Falta mi primo Louis…-sentencié.- James y yo, iremos por él… Luego te encontramos en la sala de mando.

-Está bien, pero no te demores. Recuerda que esto es muy importante. Y te recomendaría pensar bien en lo que dirás.-finalizó.

Pero, no me lo dijo de una manera desafiante, me lo dijo más como si se tratara de un consejo, como si me estuviera avisando y advirtiendo, para que luego no nos arrepintiéramos.

-Tiene razón…-le murmuré a James.-Tengo que hacerlo bien cuando este ahí…

No podían verme débil. Tenía que demostrarles quién era.


En el próximo capítulo, se sabrán las condiciones de Rose.

Saludos y gracias por leer!