Hola, aquí les dejó un nuevo cap. Disfrútenlo. Saludos.
Capítulo VI:
-¿Entonces, será hoy mismo?-preguntó Dominique rompiendo la tensión entre todos los que estábamos ahí.- ¿Hoy hará el anuncio?
-Así es, Dom.-le respondió James.
-Insisto en que todo esto es muy peligroso... Si podían evitarlo, por qué no lo hicieron?... Los tres están jugando con fuego.-musitó tía Ginny dirigiéndome una mirada preocupada.
-Soy la chica en llamas, no puedo quemarme.-respondí con el poco sentido del humor que aún me quedaba.-De todas formas, ya lo hice. Y lo hice por el bien de todos.
-Ella estará esperando el momento en que te equivoques para atacar…-sentenció tía Fleur.-Aun, no puedo creer que Luna Lovegood haya cambiado tanto…
-No lo creo. Ella quiere el mismo objetivo que Rose.-agregó Louis.-Todo saldrá bien, si hacemos lo que ellos nos piden.
-Yo apoyo la decisión que hayas tomado.-agregó Teddy.-Esta guerra, no es sólo tuya, es de todos…
-Lo mismo pienso, Rose.-comentó Lily poniéndose a mi costado.-Siempre estuvimos involucrados en esto, siempre… Esto estaba destinado a ocurrir…
-Aun así, están arriesgando sus vidas. Y si algo les ocurre, no nos lo perdonaríamos.-agregó la abuela Molly.
La miré algo seria, no planeaba responderle y ponerme a discutir. Últimamente, sentía que todos estaban en mi contra.
Sin embargo, fue el abuelo Arthur, quien puso punto final al asunto.
Él, casi nunca decía nada cuando se hablaban temas como este, sólo se dedicaba a aceptar lo que decidiéramos, pero ahora, por alguna extraña razón, él, opinaba.
-Ella ha tomado la decisión correcta.-sentenció, llamando la atención de todos. -No podemos seguir escondiéndonos…. Y como Lily dijo, esto estaba destinado a ocurrir algún día.-murmuró mirándome fijamente.- Tus padres murieron por esto, y debe ser uno de nosotros quien termine con esto.
-No solo será Rose, abuelo... Nosotros, también estaremos a su lado.-intervino James.
-¿Sólo ustedes dos?-inquirió Albus poniéndose de pie.-Yo también quiero ser parte de la rebelión.-exigió.
-No sólo tú, yo también planeo serlo, en estos días acabará mi tratamiento en el hospital y seré parte de ustedes….-agregó Fred quitándose uno de los vendajes de sus brazos.
De pronto, lo que parecía ser una conversación pacifica, pareció ser lo contrario.
James, miró duramente a su hermano, como si no quisiera que su madre se preocupara más de la cuenta, al saber que tendría a otro hijo en la resistencia.
-Las inscripciones para unirse y ser parte de los escuadrones rebeldes, están abiertas para todos aquellos que quieran luchar por la causa. Y eso es lo que quiero.-terminó diciendo mi hermano y uniéndose a los demás.
-No, Hugo…-protesté de inmediato.-No.
-También son mis padres, Rose. También quiero vengarlos…-contestó.
Lo observé con bastante rabia. No quería que le pasara nada. Todo esto lo hacía por el bien de ellos, y ahora, de un momento otro, todos querían luchar.
-Basta, Hugo…-exclamó tía Ginny, poniéndose de mi lado.
-Escucha a tu hermana, hijo.-le intentó decir el abuelo.
-No, abuelo Arthur.-le respondió rígidamente.
Me sorprendí, pues nunca antes lo había visto actuar así.
-No nos puedes proteger de todo… Todos dejamos de ser niños hace mucho tiempo.-me dijo.
Tenía razón, ninguno de nosotros éramos niños.
Hugo, ya me había pasado varios centímetros en estatura, y yo ni lo había notado, pero aun así, no podía exponerlo. Si algo le pasaba, mis padres no me lo perdonarían. Yo, no me lo perdonaría. Pero, había algo, que me hacía sentir que él decía lo correcto.
-Rose, solo te pido que te pongas en mi lugar.-me pidió casi rogando.
No podía negarle el derecho de luchar conmigo. Y sabía que, Hugo, lo veía de una manera más personal.
A diferencia mía, él si quería verdadera venganza.
Yo también deseaba eso, pero más lo hacía para lograr rescatar a Scorpius y a los tributos.
-Bien. Serás parte de la rebelión.-sentencié sin demorarme.
James, también asintió, y dejó notar que la misma respuesta iba dirigida hacia Albus.
Los demás siguieron discutiendo sobre el asunto, mientras Teddy también se nos unía.
-¿Ahora qué ocurre?-le pregunté a tía Ginny al notarla desanimada.
-No es eso.-me dijo.-Es sólo que me preocupo tanto. En todos estos años, no he podido dormir tranquila… Primero los juegos, luego el vasallaje, ahora esto… Y cuando al fin, puedes estar al margen de toda esta guerra… Tú, aceptas la propuesta de esa mujer.
-No podía mantenerme al margen. Tú… sobretodo, tú, que me conoces tanto, sabes porque estoy haciéndolo. No tienes que preocuparte por mí, ya he pasado por todo eso. Yo estaré bien… Y los demás…
-He cuidado de ti toda la vida. No me puedes pedir que no me preocupe.-me reprendió.
-Está bien, lo siento.-respondí abrazándola.- Te prometo que todo esto no será en vano, tía Ginny. No será en vano...-finalicé sabiendo que esto no sólo me afectaba a mí, sino también a toda la familia.
Todos estaban presentes.
Los niños, los adultos, los ancianos, e inclusive, habían traído a los enfermos del hospital para que también escucharan el anuncio, y entre ellos, se encontraba Finnick, quien parecía medio perdido entre toda esa gente.
No habíamos tenido tiempo de hablar, porque el aún seguía en estado de shock con todo lo que había ocurrido en la arena y se había puesto peor, cuando se enteró que su novia Annie, también había sido secuestrada por el Capitolio.
Ambos estábamos con el mismo dilema, pero en vez de derrumbarme como él lo hacía, yo prefería luchar.
Sentía lastima por Finnick. Pero, tenía la esperanza que en cuanto se sanara completamente, se nos uniría en la rebelión.
Me acerqué a su lado, y no fue necesario decir nada, pues, a pesar de su mirada perdida, él sabía porque nos encontrábamos aquí.
-No te preocupes…-le dije apenada por su situación.-Le he hecho prometer a Lovegood que le otorgue inmunidad a todos los tributos secuestrados…
Él, asintió sutilmente.
Pensé que diría algo, pero no lo hizo.
Luego de eso, seguí prestando atención a los que iban llegando, entre ellos, los padres de Scorpius. Ambos, habían recuperado el semblante en cuanto les dije que su hijo estaba vivo y que no lo habían asesinado como todos pensábamos.
Sonreí al recordar eso.
Luego de ellos, Luna Lovegood y toda su comitiva, se abrió paso entre el público.
La rubia, ingresó adelante de su grupo, y Neville Longbottom a su costado.
Pidieron silencio, y mediante un hechizo, hicieron que su voz se oyera por todo el auditorio.
La presidenta, comenzó con un breve, pero claro discurso sobre lo orgullosa que se encontraba con el crecimiento de su distrito, y luego, siguiendo con el mismo tono de voz, dio inicio al tema principal, y del porque todos estábamos aquí.
Rápidamente, dijo que ya me había decidido, y que al fin, sería el Sinsajo.
Todo iba bien, hasta que comenzó a nombrar mis condiciones.
Se hizo un eco, cuando dijo lo de la inmunidad hacia los tributos secuestrados.
Nadie se lo esperaba.
De hecho, me dio la impresión que la gente creía que yo era una aprovechada, y que no lo hacía por el verdadero espíritu de venganza.
Sin embargo, estaba tranquila conmigo misma.
Así que no me interesaba lo que dijeran. Esas eran mis condiciones, y punto.
Cuando, Lovegood, terminó, hizo una pausa para agregar que desde ahora, yo me entregaría de lleno al papel del Sinsajo, y si no lo hacía como era debido, el tratado llegaría a su fin y con ello las terribles consecuencias de haberle fallado.
Asentí en silencio, y opté por dar media vuelta y retirarme del auditorio. No soportaba las miradas que todos los presentes me comenzaban a dar, y tampoco quería escuchar su sarcasmo.
Ya casi era de tarde, cuando se nos permitió salir a cazar, por primera vez.
Lovegood comenzaba a cumplir con las condiciones.
Pero, ella no estaba con nosotros en este momento, y agradecí que enviara a Neville Longbottom, en su lugar.
Él, sin hacernos demorar, nos dirigió hasta los ascensores que nos llevarían al exterior.
-Tienen tres horas para cazar y para disiparse.-nos dijo brevemente.-Y será mejor que estén aquí para esa hora o irán a buscarlos y….
-Lo sabemos.-le respondí secamente.-Échanos el hechizo, y terminemos con esto.
Él, alzó una ceja, por mi comportamiento, pero lo pasó por alto, y sacó su varita.
Dijo una palabra que no entendí, y listo. Ya estábamos protegidos y preparados para ir de caza bajo ese extraño encantamiento.
-Mañana nos reuniremos muy temprano.-me dijo Longbottom antes de irse.-Hay muchas cosas que discutir y tenemos que poner en marcha la primera propo.
-¿Qué es una propo?-preguntó James por mí.
-Son propagandas publicitarias, necesarias para demostrar quién es el sinsajo y así lo vea todo el Capitolio…
-¿Pero cómo van a lograr trasmitirlo en el Capitolio?-inquirí siendo realista.-Ellos tienen todo muy bien protegido y controlado, no creo que logren interferir…
-Pero, nosotros tenemos a Beetee… Él se encargará de todo eso. No te preocupes.-me dijo antes de retirarse y volver a los ascensores.
Un par de guardias se nos quedaron viendo, y jalé a James para alejarnos de ahí.
-Por fin estamos libres…-musitó mi primo con el arco y las flechas que le habían dado.
-Sí.-respondí de la misma forma y saliendo de la plataforma.
Exhalé el aire fresco, y lo primero que noté, fue que el distrito trece era mucho más frío que el doce.
No llevaba puesta ninguna chaqueta, y me arrepentí de eso.
-Vamos, Rose…-me dijo James avanzando por la hierba.
Aunque creí estar familiarizada con este tipo de panoramas, comprendí que este bosque no se parecía en nada al que estábamos acostumbrados.
No sabíamos hacia dónde ir, o en que parte encontraríamos lo que queríamos.
Solo habíamos hallado un pequeño árbol del que crecían manzanas y habíamos arrancado unas cuantas para llevar en el camino por si nos diera hambre.
-No es tan malo…-murmuró mi primo.-Era esto o quedarnos abajo, sin ni siquiera recibir un poco de luz natural. Inclusive, hemos encontrado manzanas.-me dijo haciéndome reír.
Tenía razón. No me podía quejar.
Le hice caso, y para entrar en calor, continuamos avanzando hasta llegar a una especie de sendero.
Es ahí, donde encontramos y cazamos un par de ardillas.
James, las colocó en su morral, y seguimos el camino con la esperanza de encontrar algo más de lo poco que teníamos.
-¿Cómo piensas que sonó el discurso de Lovegood?-le pregunté rompiendo el silencio.
-Creo que comenzó bastante prometedor, de hecho, creí que todo había salido tal y como lo habíamos planeado…-hizo una pausa mientras se quitaba sus rebeldes cabellos negros de la cara.-… Pero, lo último me dio escalofríos…
Reí por la forma en que lo dijo.
-Sí, lo sé. Sólo le faltó agregar, "Rose Weasley, será mejor que cumplas o me encargaré que termines muerta…"-vacilé por unos breves segundos.
-Exactamente.-respondió James sonriendo.
Sin embargo, dejamos de reír, en cuanto oímos que algo crujió detrás de nosotros.
El sonido, provenía por en medio de los grandes arbustos que ladeaban el sendero.
Inmediatamente, alcé mi arco en dirección ahí, y esperé porque quien sea que se ocultara, saliera de ahí.
-Espera, Rose.-me advirtió James bajando mi arma.
Como si lo adivinara. Una criatura de aspecto extraño y algo espeluznante, que ya había visto en el distrito doce, salió del escondite.
-Ya he visto a ese animal…-le dije de pronto, recordando el verano pasado, justo antes que ocurriera el Vasallaje.- ¿Lo ves, James?
-Claro que lo veo, no sé qué rayos es, pero será mejor que lo dejemos en paz…-me dijo retrocediendo.
La criatura, parecía ser una especie de caballo alado con cuerpo esquelético y que causaba bastante miedo, a primera vista, pero por extraño que pareciera, yo no lo sentía.
-Espera… No creo que sea salvaje…-dije al ver que el animal nos observaba sumisamente.
Rebusqué dentro de mi bolso, y alcancé a sacar una de las manzanas que habíamos recogido y se la lancé.
La extraña criatura, recogió inmediatamente el alimento, y comenzó a comerla algo desesperado.
Me sentí apenada, y le di todas las que tenía.
James, hizo lo mismo.
-Parece amigable.-me dijo observándolo.
-¿Qué clase de animal será?-pregunté algo distraída.
-Debe ser uno de los mágicos…
Luego de eso, el animal, retrocedió para estirar sus alas, y emprender vuelo.
Nos quedamos viéndole por unos cuantos segundos más, hasta que una voz, interrumpió el momento.
-Es un thestral.-sentenció, a nuestras espaldas.
Como si se tratara de una amenaza, ambos alzamos nuestros arcos y le apuntamos al impertinente.
El hombre, quien era demasiado alto, como para ser un ser humano normal, agitó sus brazos en signo de paz.
-Tranquilos, muchachos…-nos dijo queriendo sonar amable.
-¿Quién demonios eres?-le preguntó James sin bajar la guardia.
Sonrió afablemente, y nos dirigió una mirada como si nos conociera.
-La guerra los ha hecho madurar antes de tiempo. ¿No es así?-nos preguntó.-No tienen de que preocuparse. No creo que pueda hacerles algo así quisiera, porque sé que en menos de un minuto, ya habría caído muerto al piso… -dijo haciendo una pausa y mirando a mi primo.-Solo te faltan los anteojos y serías igual a tu padre, James…. Y a ti, sólo te falta ser castaña para ser igual a tu madre, Rose.
Nos quedamos en silencio, intentando descifrar que era o que quería este individuo.
-¿Conociste a nuestros padres?-le inquirió James, bajando el arco.
-Eso, y mucho más…-respondió volviendo a sonreír.-No creí que este día llegaría a suceder.
-¿Quién eres?-le pregunté para salir de las dudas.
Él, me miró sin bajar la vista, y finalmente, se dignó a responderme.
-Soy Hagrid. Rubeus Hagrid.-sentenció algo emocional.-Y tengo tanto que contarles.
Eso es todo. En el próximo capítulo, se sabrá el secreto de Luna L., y la historia detrás del distrito trece.
Saludos y no olviden comentar! :)
