Hola, aquí les dejó un nuevo capítulo. Es algo corto, pero prometo que el siguiente será mas largo, así que comenten si lo quieren pronto, jejeje. Saludos!
Capítulo VIII:
Todos estaban inquietos.
-No puedo creer que en verdad llegaría este día.-se apresuró a decir Fred, mientras ingresábamos a los ascensores.
Hugo, le devolvió la misma mirada de emoción, y yo solo rodeé los ojos.
Me recosté por un breve segundo, hasta que Longbottom, frenó el elevador en una de las plantas más profundas del distrito.
Ingresamos por una puerta transparente, que nos pidió identificación, escaneo de retina y huellas dactilares.
Había demasiada seguridad, y sentía que aquí guardaban lo mejor del mundo mágico.
Fulvia y Cho, las dos asistentes de Longbottom, nos estaban esperando en la entrada.
-Será mejor que ingresen de uno en uno, Neville…-sugirió Cho.
-Por supuesto…-musitó el hombre haciéndome un ademán para que yo sea la primera en ingresar a una sala que estaba completamente cerrada, y de la cual, no se podía ver absolutamente nada. Al parecer, la elección varitas, se realizaba en estricto privado.-Las damas, primero.
-No.-dije de pronto.-Quiero ser la última.
Pasé mis ojos a James.
-Supongo que empezaré yo.-murmuró mi primo ingresando a dicha sala.
Le agradecí de la misma manera, y volví mi mirada a los demás.
Todos estaban impacientes, pero yo, solo preferí acurrucarme en un rincón, echar mi cabeza hacia atrás y cerrar los ojos.
Repentinamente, recordé a Scorpius.
Él, tenía que haber estado con nosotros. No podía perderse esta oportunidad.
Lo único que agradecía, era que él aún seguía con vida y que no había sido torturado como pensaba.
Sin embargo, no todo podía ser perfecto. Algo andaba mal, y temía que mis peores temores se hicieran realidad.
¿Había hecho bien en haber aceptado ser el sinsajo?
¿Podrás ganar esta guerra, Rose?, me pregunté a mi misma. ¿Crees que podrás salvar a Scorpius y a tu familia? ¿Podrás acabar con todo esto?
¿Qué pensarían mis padres?... ¿Me apoyarían, o preferirían que estuviera al margen de todo esto? Tal y como, tía Ginny, había sugerido.
Si tan solo hubiera una manera de saberlo, pensé aun con los ojos cerrados.
Divagué, por un momento, hasta que…
-Rose…-llamó alguien a mi costado.
-No, déjala, Albus…-musitó Fred.-Creo que está meditando.
-Pero, ya es su turno.-sentenció.
Abrí los ojos de golpe y me encontré con la mirada de mi primo.
-Ya es tu turno, Rose…-me dijo estirándome una mano para que me pusiera de pie.
Noté que Albus, ya tenía su varita.
De hecho, todos, ya la tenían.
Pensé que sólo habían pasado minutos mientras reflexionaba, pero en verdad, ya había transcurrido más de una hora.
Me levanté, y avancé ante la mirada atenta de los otros.
Di un par de pasos, e ingresé a la sala fortificada en compañía de Longbottom, pero en esta ocasión, también entraron sus dos asistentes.
La puerta se cerró detrás de nosotros.
-Ven… Acércate…-me pidió un hombre desconocido que parecía tener la edad de mi abuelo.
Estaba parado, y a su costado, en una mesa, habían más varitas de las que alguna vez pude imaginar.
-Yo soy Minos Ollivander, mi padre fue el famoso dueño de la tienda Ollivanders.-dijo con algo de orgullo.-…Nuestra familia se ha dedicado a la venta y confección de varitas durante muchas generaciones. Y hoy en día, yo soy el último que puede hacer este trabajo desde que la guerra estalló…
Sí, claro, ahora deme la varita y acabemos con esto, hubiera querido decirle, pero no dije nada.
Supuse, que el hombre tenía un puesto demasiado importante.
El último especialista de varitas del mundo mágico.
Sobre él, recaían todas las responsabilidades. De él, dependían las futuras generaciones de magos. Si es, que no ganábamos la guerra.
Aunque, supuse que él no podía ser último o el único.
¿Si no, quienes hacían las varitas en el Capitolio?
Voldemort, debía tener a sus propios fabricantes.
-Bueno. Lo primero que debes saber, es que la varita siempre escoge al mago, y nunca es al revés…-me explicó.-No sabría por dónde empezar… La de tu padre contenía pelo de unicornio y madera de sauce… Aún nos quedan unas cuantas de esas… Podemos comenzar por ahí…-me dijo dirigiéndose a la mesa donde estaban dichas varitas y cogía la indicada.
Yo, sólo me dediqué a asentirle, para que creyera que le había entendido.
Sin demorar ni un segundo más, me entregó la varita con sumo cuidado, como si temiera que se fuera a romper, y yo la tomé de la misma forma.
Así, que esto es lo que se siente sostener una varita con tu propia mano, me dije, esperando no hacer ningún papelón.
¿Cómo era posible, que un pequeño pedazo de madera fuera el nexo entre la persona y la magia?
-No sé ningún hechizo.-le dije pensando en que tendría que decir algún encantamiento para que funcione.
-No es necesario. Sólo tienes que agitarla levemente…-me explicó.
Hice lo que me pidió, lo hice muy lentamente, pero tan pronto como lo hice, la mesa con varitas se vio afectado y se vino abajo.
-Lo siento…-dije ayudándole a recoger todo lo que se había caído.
-No, no te preocupes. No era la indicada… Suele ocurrirles a todos.-me respondió.
Mientras le ayudaba a poner todo en orden, hubo una varita que llamó mi atención.
La tomé entre mis manos y la observé por breves segundos.
No era muy larga y era de un marrón bastante claro.
De pronto, me sentí extraña, había algo con esta varita, algo que me hacía pensar que estaba ligada a ella.
Ollivanders, me observó con detenimiento, mientras yo no entendía que rayos estaba pasando.
¿Acaso era esta la indicada?
-Ah…-dijo con asombro y rompiendo el silencio.- Fibra de corazón de dragón y madera de cedro… Varitas muy poderosas y muy temperamentales. Ya veo porque te escogió.
-¿Esta es… la correcta?-le pregunté.
-Así es…-contestó.- La madera de cedro, suele ir mejor con aquellos que tienen perspicacia y son osados… Pero, también con aquellos que necesitan controlar su lucha interna.
Acepté en silencio. Y entendí, que con eso, había terminado mi elección.
Longbottom, miraba con cierta curiosidad mi varita, y procedió a decirme que el hijo de Ollivanders era un hombre sabio, y que en todo este tiempo jamás había fallado en entregarles la varita correcta a los magos de este distrito.
Rose, ya tiene su varita, al fin! jejeje.
Bueno, lamento, dejar el capítulo así, pero espero no demorar en actualizar! Saludos y regálenme un review! :)
