Perdón, por la demora.
Sin más, aquí les dejó un nuevo capítulo. Disfrútenlo!
Capítulo IX:
Desde el día en que nos entregaron las varitas, nuestro horario, había cambiado radicalmente, a uno más estricto, plagado de clases, y sin descanso.
Y hoy, era la quinta clase que teníamos en esta semana. La quinta clase, sobre magia y todo eso.
No éramos los únicos en el aula, pues había otros muchachos con nosotros, que al parecer también eran iniciados rebeldes, pero con habilidades mágicas.
-Bien, soldados…-musitó un hombre algo viejo, y al que todos parecían conocer, menos yo.
Supuse que era el profesor.
-Hoy intentaremos con encantamientos de levitación…-sugirió el hombre antes de dar un largo discurso sobre las propiedades de esta magia.
Estaba tan aburrida, que creí que jamás acabaría.
Deseaba que esto terminara cuanto antes, y que al menos, no se demoraran tanto en enseñarnos a luchar con armas reales.
Había una guerra, y esto parecía una estúpida escuela.
Podían estar torturando a Scorpius en estos malditos momentos, y yo estaba sentada aquí, como si nada ocurriera.
A este paso, ganaría la guerra cuando cumpliera noventa años.
Y andaba tan perdida en mis pensamientos, que ni sentí cuando el profesor me llamó.
-Es tu turno, Weasley.-dijo de pronto.
Por un momento, creí que se refería a Louis o a Hugo, pero el hombre me estaba mirando a mí.
Tenía que ser más específico. Porque habían cuatro personas que se apellidaban Weasley en este salón.
-Sí, tú… Rose Weasley.-continuó diciéndome.-Intenta con el encantamiento Wingardium Leviosa.
Todos me miraron.
Genial, pensé con sarcasmo e intentando no hacer el ridículo.
-Wingardium Leviosá…-repetí sin mucho optimismo y con una pronunciación errónea.
Al parecer, este hechizo tendría que haber levitado el objeto que tenía en mí delante, pero al igual que la mayoría presente, no ocurrió nada.
Hasta, el momento, a nadie le había salido ni un solo hechizo. A excepción, de Albus que había tenido suerte con el encantamiento "Accio", pero no con los otros.
-Creo que jamás podremos hacer magia…-bufó Fred algo desesperado.-Longbottom, estaba mintiendo…
-No, él no mentía… Esto iba a ser así desde un principio… Ustedes, jamás han hecho magia… Necesitan liberarla.-le respondió el profesor.-Y para eso, es necesario la práctica… En un par de clases más, podrán hacerlo, se los aseguro.
Sus palabras, solo sirvieron para encenderme el temperamento.
Sentía que estábamos perdiendo el tiempo, mientras había una maldita rebelión.
-Nos está retrasando. No somos niños.-le dije rápidamente.-No podemos demorarnos, hay una guerra allá afuera, y yo no pienso seguir aquí.
-¿Y qué es lo que planea que haga, Weasley?-me preguntó retándome.
-Denos un curso intensivo, entonces.-intervino James.-Enséñenos los hechizos o encantamientos que nos ayudarán en la batalla. No magia para niños.
-No puedo excederme. Eso lo aprenderán más adelante. Tengo que seguir con el programa, que la presidenta me ha entregado…-decía nerviosamente.- Además, la falta de confianza en ustedes mismos, hace que no les salga ni un solo hechizo.
-Al diablo, con esto…-me dije a mi misma, mientras lanzaba mi varita al vacío.-No pienso, seguir aprendiendo esta basura.
Salí del salón, mientras escuchaba que los demás me llamaban.
No les hice caso, y busqué a Longbottom por todos lados.
Quería decirle que me eximiera de esas clases mágicas, y que me enseñarán a luchar de verdad, que me devolvieran mi arco, y empezar a entrenar, ahora, y no después.
Había pasado una semana desde que había aceptado ser el sinsajo, y hasta el momento, no veía que estaba pasando en los otros distritos.
¿Cómo demonios iba a enfrentar a Voldemort, si no sabía en qué situación se encontraban los demás?
-Rose… ¿Qué haces? Regresa al salón, yo mismo me encargaré de hablar con el profesor...-me pidió James.
-Al diablo con eso. No puedo seguir jugando a la escuelita, mientras sé que hay millones de personas sufriendo por mi causa… Necesito encontrar a Longbottom.-le expliqué.
-No lo encontrarás aquí…-me dijo, pero fue interrumpido.
-Ah, Rose, James. Al fin los veo… ¿Ya terminaron sus clases?-nos preguntó Fulvia, acercándose rápidamente.
-Sí.-le mentí.
-Entonces… Vengan conmigo, Beetee les está esperando.-me dijo.
-¿Beetee?-repetí sin entender.
-Sí, ese… ¿Y los demás? Se supone que todos tienen que venir.-contestó mirando por detrás de nosotros.
-No importa. Sólo vamos.-le dije sin querer perder más tiempo y con ganas de saber que pasaba.
La mujer, frunció el ceño, pero aceptó mi respuesta.
Rápidamente, nos dirigimos a los ascensores, y mientras ingresábamos, Fulvia, marcó un código en la pequeña pantalla que tenía al frente, llevándonos hasta una sección desconocida.
Este distrito, tenía demasiados pisos ocultos, y al parecer, estábamos yendo a uno de ellos.
Al fin, el ascensor se detuvo, y entramos a un lugar bastante oscuro.
No se podía ver muy bien.
¿Ahora, qué tramaban?, me pregunté.
Sin embargo, Fulvia se encargó de presionar un botón, y el lugar se iluminó.
Me quedé asombrada.
Este lugar, no era uno cualquiera. Esto era un centro de entrenamiento, muy parecido al que había en el Capitolio. Por no decir, que era idéntico.
-Aquí es donde entrenamos a los soldados…-me explicó mientras avanzábamos y James me lanzaba la misma mirada de sorprendido.-Pero, eso será más adelante… Ahora, síganme.
Hicimos lo que nos dijo, y llegamos hasta otra sección en donde nos encontramos con Beetee.
Pero, él no estaba solo. También estaba Effie, el equipo de preparación, Longbottom, e inclusive Haytmich.
Y detrás de ellos, parecía haber un escenario que replicaba un bosque.
Era tan real.
¿Acaso era un encantamiento?
-Oh, Rose…-comenzó a decir Effie.-El traje de Cinna, ya está listo, querida. Ha quedado espectacular…
-¿Qué hacemos aquí?-pregunté confundida.- ¿Qué es esto?
-Aquí grabaremos las propos…-me explicó Fulvia.- ¿Ves ese escenario?
-¿Aquí?-le dije sin entender.
-No querrás que te lancemos a buenas y primeras al campo de batalla.-me explicó Longbottom.
-Pues, sí… Eso es lo que quiero.-exclamé siendo obvia.
-Primero, fingiremos propos de ti, como si estuvieras en plena batalla, y esto nos servirá de panorama... Puede ser un bosque, un campo destruido… Tú, decides… - siguió diciéndome mientras cambiaba los paisajes del escenario con ayuda de su varita.-Es un hechizo, bastante sencillo…-agregó.-Crea vistas muy reales…
-¿Cómo se supone que crea que hay una guerra si estoy encerrada aquí? ¿Cómo demonios quieren que finja? ¿Qué ocurre con ustedes? ¿Me ponen un escenario mágico y quieren que actúe? -les espeté.
-Por ahora, tiene que ser así.-dijo alguien desde un rincón.-No te queremos muerta tan pronto. Además, tienes que entrenar.
Esa voz la reconocí muy bien.
Era Lovegood.
¿Así que se había dado un tiempo libre para verme grabar la primera propo?
-No moriré.-le dije intentando calmarme.-He sobrevivido a los juegos y al vasallaje….
-Pero, estos ya no son los juegos, Rose… Tienes que ser realista.-comenzó a decir Longbottom.-Esto es una guerra, y si algo te ocurre…
-Entonces, será mejor que lo graben… Si algo me pasa, será mejor que lo graben-me apresuré a decirles.
Nadie esperaba esa respuesta.
-La chica tiene razón.-intervino Haytmich.- ¿Cómo quieren que se inspire si no ve lo que está ocurriendo allá afuera?
Parece que esas palabras, habían servido para llamar la atención de todos. Pero, la presidenta, aún no estaba muy convencida.
-No sólo soy yo la que necesita inspiración, sino también la gente que cree en mí.-le lancé.-Necesito salir…
Por un momento, creí que se negaría a aceptar, con tal de llevarme la contraria, pero me equivoqué.
-Bien.-sentenció Lovegood dirigiéndose a su asistente.-Por la tarde, envíenlos al distrito seis. En la mañana hubo un par de bombardeos, creo que eso les servirá, pero sólo serán Weasley y sus dos primos, no quiero que vaya más gente inexperta...-dijo quejándose por lo último.- Ah, y también, envíen a Parkinson y a su equipo periodístico con ellos. Que esos desertores sirvan de algo, si quieren seguir quedándose aquí.-finalizó con cierto desprecio.
Y fiel a su estilo, se fue a toda prisa con su comitiva.
Listo. Así se conseguían las cosas.
James, me lanzó una mirada cómplice.
-Siempre te sales con la tuya…-me dijo sonriendo.
-No siempre, pero voy mejorando.-le respondí.-Aunque, creo que los demás, van a protestar…
-Rose, James…-nos llamó Beetee desde el fondo.-Vamos, vengan…
-Me alegra verte más recuperado, Beetee.-le comenté dándole un pequeño abrazo.
-No me puedo quejar. Pero, no perdamos tiempo.-me pidió guiándome hacia una habitación escondida.
-¿Adónde vamos?-le pregunté.
Pero, no me respondió.
En cuanto, ingresamos, quedé aún más sorprendida que cuando Fulvia nos mostró el centro de entrenamiento.
El lugar, era aún más grande. Estaba lleno de armas, explosivos y municiones avanzadas, y modernas.
Todo este armamento, había sido sacado del capitolio con ayuda de los rebeldes que vivían ocultos ahí. Equipos y provisiones de guerra, conseguidos por más de diez años con esfuerzo y sacrificio, nos explicó Beetee.
Estaba sorprendida. Nunca había visto tantas armas en mi vida. Ni siquiera, cuando entrenábamos para los primeros juegos en el Capitolio.
Bien, podíamos otorgarles un arma a todos los ciudadanos del distrito trece, y aun así, seguirían sobrando.
-Esto es genial…- dijo James completamente sorprendido.
-Es más que genial…-resalté.
-Y hay algo especial para ti, Rose…-comenzó a decir Beetee señalando hacia su derecha.
Miré hacia donde apuntaba, y noté que mi típico arco lucia completamente cambiado, mucho más avanzado y complejo.
Sonreí, mientras lo inspeccionaba.
Tomé una de las flechas, y estas eran de un metal más resistente, y que fácilmente podían atravesar una pared.
-Tendrás que enseñarme a manejarlo…-le dije.
-Ten por seguro que sí. Te emocionarás al saber la función de cada flecha…-me indicó-…Y tú, James…Puedes elegir la que mejor vaya contigo…
Mi primo, comenzó a inspeccionar arma tras arma, y optó por quedarse con una especia de ballesta moderna.
-También estoy trabajando en personalizar el tridente de Finnick. Va a quedar mucho mejor y más manejable que antes.-me comentó.-Es una pena, que aún siga en el hospital.
-Sí. Esta algo perturbado… Creo que, aun tiene que superar su lucha interna.-dije recordando las palabras que Ollivander me había dicho.
Pero la verdad, era que Finnick estaba psicológicamente inestable, similar a como yo lo había estado en mis primeros días.
-Él, ha pasado por tanto. Y créeme, cuando te lo digo.-contestó Beetee.-Te lo contaría, pero ahora, no tenemos tiempo.
-Sí, dejémoslo para después.-le respondí pensando en que todos habíamos tenidos vidas difíciles.
-Bien, les enseñaré las nuevas adiciones de sus armas…-dijo mientras me explicaba paso a paso lo que le había añadido a mi nuevo arco.
Al cabo de una hora, Louis, nos dio el encuentro, y dijo que nos había estado buscando desde mi repentina salida.
Sin darle tiempo de agregar algo más, le avisé que en la tarde iríamos al distrito seis, y que se apresurara en escoger un arma.
Luego de eso, entrenamos por un par de horas más, practicando nuestra puntería y estrategias, hasta que Longbottom fue a buscarnos.
Ya casi era el momento de partir, e internamente, agradecía que Lovegood, sólo nos haya permitido ir a nosotros tres.
Obviamente, mis demás primos, y sobretodo, Hugo, protestaron como nunca antes lo habían hecho, pero Longbottom, les dejó en claro que ya habría tiempo para ellos. Ahora, tenían que grabar la primera propo conmigo.
-Es lo mejor… Aun, no están preparados.-le contesté a mi hermano.
Sentí algo de lástima; él deseaba ver con sus propios ojos lo que estaba ocurriendo, y no que otros se lo contaran.
-¿Y tú lo estás, Rose?-me preguntó.
-Claro que lo estoy, Hugo. Soy el sinsajo.
-Y como sinsajo que eres, debes llevar puesto esto…-nos interrumpió Effie, colocando el dorado broche en mi traje.
Siempre, lo olvidaba. Típico de mí.
Solo decirles, que en un par de capítulos más, se viene el rescate de Scorpius. ¡Sí, al fin, estará junto a Rose, o puede que no! jejejeje, quién sabe?
Saludos, y dejen lindos comentarios, si desean saber cómo continuará esta historia! :)
