Hola, aquí tienen el capítulo doce, espero que lo disfruten, y mil disculpas por la larga demora.


Capítulo XII:


Los días habían pasado increíblemente rápido desde la incómoda discusión con James.

Luego de eso, ninguno de los dos nos dirigimos la palabra, y de preferencia, nos evitábamos. Los abuelos, habían intentado calmar la situación entre ambos, pero era imposible.

Me sentía hastiada con todo esto, más aún, cuando recordaba que no podía tener estabilidad en mi vida.

Primero, recordaba a Scorpius con su semblante destruido y con apariencia de haber sido torturado en la última entrevista del Capitolio, y luego, la horrenda discusión con mi primo.

Y todo pareció empeorar, cuando por órdenes de Lovegood, tuvimos que regresar al distrito doce a grabar una propo, para demostrar las condiciones en las que había quedado nuestro distrito luego del terrible bombardeo.

Era horrible, volver, y ver todo destruido una vez más. Eso sólo hacía que me enfermera de odio y venganza.

Nada bueno, había salido de esa visita, a excepción de las tomas que hicieron Pollux y Cástor, y de la pequeña intervención que hicieron James y Louis, cuando Parkinson les preguntó acerca del fatídico día.

Cuando retornamos, al distrito trece, preferí olvidarme de todo, e intenté hacer como si nada de eso hubiera pasado.

Sin embargo, no tuve mucho tiempo para reflexionar.

Apenas, había pasado un día desde nuestra llegada, y ya nos habían llamado a la sala de mando.

Sinceramente, comenzaba a preguntarme, si esto de ser el sinsajo, había sido una buena idea.

Obviamente, mi familia estaba a salvo y había podido asegurar un perdón para Scorpius, pero aún tenía mis dudas sobre todo esto.

¿En verdad, cumplirían con su parte del trato? ¿Lovegood le otorgaría inmunidad a Scorpius?

Tenía tanto en mi cabeza, que ni siquiera me percaté, que ya había llegado.

-Llegas tarde, Weasley.-murmuró Dean Thomas.

Preferí ignorarlo, y me seguí de largo, hasta llegar al lado de Louis.

-Bueno, creo que ya no falta nadie…-empezó a decir Longbottom mientras, miraba a su alrededor.-Supongo, que puedo comenzar por anunciarles, que gracias a nuestros señuelos en el Capitolio, sabemos que hoy transmitirán una nueva entrevista en vivo, con Scorpius y Caesar Flickerman.

De inmediato, alcé la vista, y no pude evitar que la angustia se reflejara en mi rostro, al saber que volvería a verlo en las mismas condiciones, que la vez pasada.

-Tenemos planeado, lanzar la propo, durante la entrevista….-explicó Beetee, interrumpiendo a Longbottom.-No habrá problemas en el sistema, ya lo tengo casi listo. Les aseguro, que será visto en todas partes… En todos los distritos, y principalmente, en el Capitolio.

-Espero que funcione esta vez...-se apresuró a decirle Lovegood metódicamente.-No podemos tener otra falla…

Observé de reojo a los demás, y nadie se atrevió a decir algo.

¿Cómo podían temerle tanto?

Louis, me lanzó la misma mirada de ironía.

-De todas formas, sería conveniente, que todos estén reunidos aquí, cuando sea la hora de la entrevista… -sugirió Longbottom.

Luego, de eso, siguieron hablando sobre otros temas menos importantes, y en poco tiempo, la pequeña reunión, se acabó.

-Supongo, que eso es todo. Se pueden retirar…-sentenció la presidenta, para después llamar a Beetee y sus demás empleados.

Di media vuelta, y salí a toda prisa de la sala de mando.

No soportaba ese lugar, ni tampoco, soportaba ver que no hacían nada por enviar un rescate al capitolio.

-Louis… Te veo en la cena.-le dije separándome de él.

-No olvides que tenemos clases de teoría…-me avisó sabiendo que faltaría.

-Sabes que no iré…-le contesté sin mucho ánimo.

A pesar, que había demostrado tener excelentes capacidades para la magia, y sobretodo, cuando mis actos en el distrito ocho no habían pasado desapercibidos, aún continuaba sintiendo cierta aversión hacia todo eso. No quería sentirme dependiente de la varita, tal como los adultos, lo hacían.

Dejé de pensar en eso, y decidí dirigirme a los compartimientos o a cualquier lugar, en el que pudiera estar a solas.

Necesitaba pensar, y ordenar mis ideas.

Sin embargo, cuando planeaba escabullirme por los pasadizos, alguien me jaló del brazo hasta un área vacía.

-Haytmich…-dije algo confundida al ver que era él.

-¿Con que aún no te lo han dicho?-me preguntó algo impaciente, mientras bebía alcohol de una botella empapelada, probablemente, robada de los reservorios del distrito trece.

-¿Decirme? ¿Qué cosa?-inquirí sin mucha importancia.

Nunca había soportado los sarcasmos de Haytmich, ni mucho menos, cuando andaba en ese estado.

El hombre, hizo una mueca de arrepentimiento.

-Olvídalo.-contestó sin dejar de beber.

Fruncí el ceño, y entendí que esta no era otra de sus bromas.

Había algo en su mirada, que me hizo sospechar que esto era importante, a pesar, de su embriaguez.

-Puedes empezar a hablar…-le dije apoyándome de espaldas a la pared.- No planeo irme de aquí, hasta que me digas que es lo que sabes.

Haytmich, se concentró en el vacío, y después, de un momento, asintió en silencio.

-Es sobre el rescate…-sentenció de mala gana.

-¿El rescate?-inquirí sin poder creerlo.

-Será en un par de días…-continuó diciendo.

-¿Y por qué demonios no me han dicho nada?-espeté perdiendo la paciencia.

-No quieren que cometas una estupidez…-insistió Haytmich.

-¿Estupidez? Si lo que planean, es que no vaya…

-Sólo terminarás por arruinarlo.-me interrumpió.

No le escuché más, simplemente, di media vuelta en dirección a la sala de mando, esperando encontrar a Longbottom ahí.

Sin embargo, Haytmich, volvió a jalarme.

-¿No lo entiendes? Todo esto ha sido planeado por meses.-me explicó más serio.-Y por uno de tus caprichos, no pondrán en riesgo la misión.

Preferí no creer en eso.

-¿Por qué estás tan seguro?-le inquirí de forma desafiante.- Yo jamás, haría algo que pondría en riesgo la….

-Podrías morir, niña.-me espetó perdiendo la paciencia.-Este plan es muy arriesgado, y sólo unos pocos, irán…

-Tengo que hablar con Longbottom….-le respondí alejándome a toda prisa.

Era increíble, que en todo este tiempo, habían estado planeando el rescate a mis espaldas.

Sinceramente, sentía que quería asesinar a todos esos idiotas.

Apresuré el paso, cuando pensé en eso, y llegué a la sala de control en menos de un minuto.

A lo lejos, Longbottom miraba los monitores, y se notaba que estaba ocupado con Beetee. Seguro, añadiendo unos últimos detalles a la propo.

Sin que me importaran las miradas suspicaces de Dean Thomas o de algún otro, me acerqué a ellos.

-Rose…-dijo Neville observando mi rostro, detenidamente y sabiendo, que mi expresión no era la más amigable.- ¿Ha ocurrido algo? Estamos muy ocupados…

Demoré en responderle.

-No me lo dijeron…-sentencié mirándolo fijamente y bajando un poco la voz.-Nunca planearon decírmelo. ¿No es así?

El hombre, pareció entender de lo que le hablaba, y me llevó a un costado, sin que nadie más pudiese escuchar.

-¿Quién te lo dijo?-comenzó a preguntarme, como si estuviera probándome.

-Da igual, quien me lo haya dicho.-le dije.- ¿Por qué demonios lo mantienen en secreto?

Ahora, su mirada cambió, pero se mantuvo en sus cabales.

-Rose, sabes muy bien, que no podemos poner en riesgo la misión, y…

-No planeo estar al margen.-le interrumpí de inmediato.-Y ten por seguro, que participaré en ella.

Él, me miró con sorpresa, pero aun así, seguía calmado.

Debía reconocer que Longbottom era una persona muy tolerante, y jamás había perdido la paciencia conmigo.

-Rose… Esta es una misión muy riesgosa. Necesitamos gente con experiencia.-me explicó rápidamente.- Y no te podemos perder.

-No me perderán….-le expliqué.- Sólo quiero ser parte de esto.

-Lo siento, pero es imposible.-sentenció.- Además, ni la presidenta, ni nadie en su sano juicio, lo permitiría.

-¿Cómo si eso dependiera de ella?-le dije con sarcasmo.

-¿Quieres qué rescatemos a Scorpius, Rose?-inquirió con algo de firmeza y mirándome en silencio por un par de segundos.-Entonces, quédate al margen y no sigas protestando.

Sabía que él tenía algo de razón.

Mi osadía o imprudencia, podían terminar por arruinarlo todo.

Pero, las ansias por ver a Scorpius, eran más grandes que cualquier cosa, y ni Longbottom o nadie, me haría cambiar de opinión.

-No soy ningún peligro.-respondí más calmada.- Y creo que merezco ir... Tú más que nadie, sabes lo mucho que he esperado por esto… No me puedes mantener alejada de la situación.

Longbottom, nuevamente, guardó silencio.

Sea cual sea su decisión, tenía que pensársela bien, antes de decírmela.

-Ella no será ningún problema…-intervino una voz que ambos conocíamos bastante bien.

No fue necesario voltear y ver a la persona.

Ese era James, y parecía haber escuchado toda nuestra conversación.

Le miré de reojo.

¿Acaso él también sabía sobre estos planes?

-Sabes que ella ha estado esperando por esto, Neville. Iba a ser imposible, mantenerlo en secreto.-continuó diciendo.-Y dudo mucho que la hagas cambiar de opinión.

-Es muy arriesgado, James.-le contestó el hombre de manera realista.-Estaríamos poniendo todo en peligro.

Quise interferir, pero preferí guardar silencio. Sabía que si agregaba algo más, sólo terminaría por estropearlo.

-Yo me encargaré de que eso no ocurra. Te prometo, que no hará nada imprudente…-continuó diciendo James en mi defensa.-Ella no bajará con nosotros. Rose, esperará en la nave de rescate… Si algo sale mal, ella regresará intacta.

Longbotton, pensó por unos breves segundos, hasta que, finalmente, pareció aceptar.

-… Aún tengo mis dudas, pero creo que desde la nave de rescate, el riesgo será mínimo.-dijo mirándome y accediendo a mi petición.-Confío en ti, Rose… Es sólo que a veces, eres demasiado impetuosa.

-Creo que podré controlar mi ímpetu, Longbottom.-le contesté.

-Eso espero.-me respondió asintiendo y dejando ver que esto era demasiado delicado.-Creo que James, podrá explicarte todo lo que tenemos planeado… Ahora, tengo que seguir trabajando aquí…. Y por favor, no le digas a nadie sobre lo que hemos hablado.

Ambos asentimos en silencio.

-No fue tan difícil…-musitó James.

¿Eso significaba que ya habíamos superado la discusión?

-Supongo que… gracias…-dije sin tener mucho que agregar.-Aunque, olvidas que puedo protegerme sola… No será necesario que vigiles mis pasos, si es que estaré esperando en la nave de rescate todo el tiempo.

-Y tú, te olvidas, que esto es una misión suicida…

-¿Por qué?-le pregunté.-¿Por qué has aceptado participar en ella? Dejaste en claro, lo mucho que odiabas a Scorpius, el otro día…

-Da igual, lo que haya dicho ese día… -me contestó.-Soy parte de los rebeldes, y por lo tanto, tengo que ayudar en todas las formas posibles, al igual que lo hizo mi padre.

No dije nada más, respecto a eso.

El silencio, era mi mejor arma en ese momento.

James, también parecía incómodo con el tema, por lo que prefirió hablar sobre en qué consistiría la misión, y como se llevaría a cabo.


Para cuando, anocheció, la tía Ginny, y algunos de mis primos, ya estaban en el enorme comedor, cenando.

Las demás personas, comían con algo de calma, mientras conversaban entre ellos, sin imaginarse lo que sucedería después.

-¿Te encuentras bien, Rose?-me preguntó Lily notando cierta incertidumbre en mi rostro.

-No es nada…-dije dándole vueltas a la comida.

-Eh…Rose…-musitó nuevamente, haciéndome girar.-Esta es mi amiga, Jenny… También es enfermera.

Una chica, de cabello castaño y ojos azules, me extendió la mano.

-… Es un gusto conocerte, Rose…-contestó alegremente, como si estuviera viendo a una celebridad.

-Hola…-le dije sin mucho interés.

Sinceramente, no estaba con ganas de conocer nuevas amistades, pero intenté poner mi mejor cara y seguirle la corriente, sólo porque era amiga de Lily.

-Tu prima me ha hablado tanto de ti…-siguió diciendo, para después, empezar a hablarme sobre las guerras y lo mucho que me apoyaba desde mis primeros juegos.

La tal, Jenny, parecía una verdadera sabelotodo.

-¿Qué edad tienes?-le pregunté para cambiar de tema.

-Catorce…-contestó algo emocionada.-Aunque, en un par de semanas, cumpliré quince…

-Interesante…

-¿Sabes, Rose? ¿Lily te ha comentado sobre lo que nos enseñan en el hospital? Últimamente, la enfermera Hannah, nos ha dado lecciones sobre una poción que…

Sonreí de la mejor forma posible, estaba demasiado estresada con lo de la misión, que poco quería saber sobre pociones locas que hacían que te convirtieras en otra persona o cosas así. Jenny, parecía ser una buena chica, pero este no era el mejor momento para entablar una conversación de ese tipo.

Lily, pareció darse cuenta, e hizo que su amiga se sentara a su lado, y hablaran de otras cosas.

Internamente, se lo agradecí.

Sin embargo, al cabo de unos minutos, James se apareció en el comedor y comenzó a llamarme con algo de desesperación desde la entrada.

-Louis-le avisé a mi otro primo, quien estaba sentado en la mesa del frente.-James nos llama.

De inmediato, ambos dejamos todo y corrimos a su encuentro.

-Es la entrevista…-dijo James, algo impaciente.- La han adelantado… Parece que un grupo de rebeldes, ha destruido la presa hidroeléctrica del distrito cinco…Tenemos que ir a la sala de mando…

No agregó nada más, y sólo intentamos correr lo más rápido que pudimos, encontrándonos con Haytmich en el camino.

Cuando llegamos, la mayoría de personas, miraba atentamente al monitor, mientras notaba que, Caesar, y Scorpius, aparecían en primer plano.

La entrevista ya había empezado, y podía ver que el rostro de Scorpius estaba aún más deteriorado que la vez pasada.

No podía ni imaginar, las torturas a las que debía de haber sido sometido.

Traté de no llorar, pero era imposible.

Louis, pareció notarlo, pues sentí su mano en mi hombro.

-El ataque a la presa hidroeléctrica, fue un acto cobarde e inhumano…-decía Scorpius. Sin embargo, había algo extraño en su tono de voz.

-Sí, todos lo sabemos, Scorpius…-murmuró Caesar.- ¿Crees que este ataque haya sido dirigido por Rose Weasley?

Andaba tan concentrada en sus palabras, que no noté el momento en que Beetee, comenzaba a crear interferencia para lanzar la propo.

-Yo…-trató a decir Scorpius, pero no pudo agregar nada más, pues la pantalla se distorsionó y por unos momentos, se podían ver imágenes del distrito doce destruido.

-Ya casi…-exclamó Beetee con total seguridad.

Y al cabo de unos pocos segundos, la propaganda fue reproducida en su totalidad.

Podía verse y oírse todo lo que habíamos grabado.

-Rose…-decía Scorpius mientras su imagen se interponía con la propo.-Rose…

Luego de unos breves segundos, la propo se terminó, mientras, el entrevistador entraba en pánico y desesperación.

Caesar, no sabía muy bien que decir.

-Bueno… Esto…-decía de forma torpe, hasta que la cámara se enfocó en Scorpius.

-Rose… Nadie está a salvo. Tienes que salir de ahí…-aseguró aprovechando el primer plano.- ¡Ellos van camino al distrito trece!-gritó antes que la señal se cortara.

-Es una advertencia…-sugirió Haytmich.

-¡Rápido, busquen alguna señal!-le gritó Lovegood a sus subordinados, quienes no demoraron en presionar un par de botones y buscar alguna pista en el monitor.

-No se ve nada…-murmuró uno de ellos.

-Que empiece el plan de evacuación.-sentenció la mujer, sin hacerles caso, y sabiendo que en esta oportunidad, el Capitolio no mentía.-Van a bombardear el distrito.

De inmediato, las sirenas y las alarmas comenzaron a sonar por todos lados.

Aún, no salía de mi shock, cuando entendí que la alerta de Scorpius, era real.

-¡Tenemos que salir de aquí!-gritó James mientras me tomaba del brazo.

Longbottom, se nos acercó y en medio, de la desesperación, nos dijo que nos dirigiéramos a los refugios de emergencia.

-¿Y los demás?-exclamó Louis en referencia a la familia.

-No te preocupes por ellos. Todos están siendo llevados ahí. Ahora, salgan de aquí…-le contestó Longbottom, antes de dejarnos por nuestra cuenta.-¡Salgan, ahora!

Salimos de la sala de mando, para encontrarnos con un enorme desorden y alboroto.

Podía escuchar los gritos de la gente y la desesperación con la que se empujaban hacia las escaleras que llevaban a los refugios subterráneos.

-¡Rose! ¡James!-gritaron unas voces conocidas.

Rápidamente, giramos a verles, y nos encontramos con Hugo y Lily, quienes estaban al lado de tía Ginny, e intentaban llegar hasta nosotros.

Louis y James, empujaron a un par de personas para que pudieran pasar.

-¿Dónde están los demás?-le preguntó James a su madre.

-Fred y Albus, han llevado a los abuelos y a algunos de tus primos a los refugios….-le contestó ella desesperadamente.-Pero, Lucy y Dominique, aún siguen en la enfermería…

-Debemos ir por ellas…-musitó Louis desesperado mientras veía una forma de salir de ahí.

-Tenemos que darnos prisa…-contestó Lily, llevando a su gato en brazos.

-… Louis y yo, iremos por ellas.-dije de inmediato.-Ustedes irán a los refugios. James, asegúrate de que lleguen.-le ordené.

Él, avanzó indeciso, como si no quisiera dejarme, pero, finalmente, lo hizo.

-¡Vamos…!-sugirió en voz alta, tratando de que las demás personas no les empujaran.

Rápidamente, Louis y yo, corrimos en dirección opuesta a los demás, y pasamos por el comedor, que ahora, lucía completamente desierto.

Las alarmas continuaban sonando, y los mensajes de advertencia se repetían una y otra vez.

Por primera vez en mi vida, sentí que no lo lograríamos.


Bueno, se viene el bombardeo. Espero, que les haya gustado, y gracias a las personas que aún siguen esta historia, a pesar, de mis demoras. Saludos :)