Merezco todos los crucius del mundo!

Mucho tiempo ha pasado desde mi última actualización, espero que aún hayan seguidores de esta historia, porque pienso terminarla. Aun así, a quienes lean, espero que les guste!

Saludos :)


Capítulo XIII:

Seguimos avanzando, hasta que logramos escuchar unos gritos que provenían de la enfermería.

Louis, se adelantó y logró llegar mucho antes que yo.

Traté de ir tan rápido como él, y encontré a Lucy en la entrada.

-¡Lucy!-grité al verla.

-Rose…-dijo logrando sonreír en medio del caos.-Gracias a Dios, están aquí….

No fue necesario, preguntar lo que pasaba. A simple vista, podía entenderse.

Dominique, estaba sobre una camilla, y respiraba agitadamente.

-Rose… Lo siento…-me dijo en voz baja.-Ya es hora…

-¿Ya es hora?- pensé mirando su abultado vientre.-Demonios…-murmuré notando lo evidente.

-Lo siento…-decía mientras lloraba.-Las contracciones… empezaron de un momento a otro…

No pudo seguir hablando, por el ruido que hacían las sirenas.

El sonido era mucho más fuerte, sobretodo, cuando inició la cuenta regresiva.

Sólo nos quedaban unos malditos segundos.

De inmediato, Louis cargó a Dominique en sus brazos, y yo cogí a Lucy de una mano.

-No vamos a lograrlo…-decía mi prima entre lágrimas y completamente asustada.

-Sí, lo haremos…-le dije sujetando su mano aún más fuerte.

Sin más demora, llegamos hasta las escaleras que dirigían al búnker de seguridad, y escuchamos que la primera bomba caía sobre el distrito trece.

Rápidamente, se creó una densa neblina de gas y polvo, proveniente de los escombros del sector destruido. No podíamos ver ni oír, absolutamente nada. Ni siquiera, se escuchaban los quejidos de Dominique.

Sólo sentía la temblorosa mano de Lucy, bajo la mía.

Me agarré de una de las barandillas, para evitar caerme, pero mi despistada prima, no hizo lo mismo, y me jaló con ella al piso.

-Rose… No puedo respirar…-me decía ella en medio de todo ese polvo y confusión.

-Ya estamos cerca…-le dije ayudándola a ponerse de pie.-Creo que veo algo…

Agudicé mi vista, y pude notar cierta luz, al final de la oscuridad.

-¡Rose!-escuché a lo lejos.

-¡James!-respondí reconociendo su voz.- ¡James!

-¡Rose!-repitió él.

Poco a poco, su voz se hizo más clara y cercana, hasta que sentí que sus manos chocaron contra las mías.

-¡James…!-exclamó Lucy, completamente aliviada.

-¡No se suelten de mí!-nos exigió tomándonos de las manos y corriendo a toda prisa con nosotras.

Las puertas comenzaban a cerrarse, pero Hugo, Albus y varias personas, bloquearon el censor para que pudiéramos entrar.

Gracias a sus esfuerzos, los tres logramos entrar, y caímos bruscamente al piso, mientras las puertas se sellaban por completo.

Un molestoso dolor, se expandió por toda mi espalda como consecuencia de la caída, pero no me interesó. Lo importante, era que estábamos a salvo. Y agradecía, inmensamente, a las personas que lo habían hecho imposible.

De inmediato, tía Ginny, me ayudó a ponerme de pie y me abrazó.

-Estoy bien…-le dije para tranquilizarla.

Sin embargo, el dolor me volvió a incomodar, cuando mi prima Molly corrió a abrazarme y agradecerme por haber salvado a su hermana.

-Gracias, Rose…-decía entre lágrimas.-Gracias, por salvar a Lucy.

De la misma manera, lo hizo la tía Audrey, quien también lloraba sin parar.

Asentí brevemente, y me separé de ellas, mientras Hugo, venía a mi encuentro.

-¿Estás bien? Esa caída debió doler…-murmuró tratando de animarme.

-Ni me lo digas…-contesté mirando a James.

-Gracias…-le dije.

Él, sólo asintió en silencio.

-Vamos con Dominique…-me respondió.

-Ella, está bien…-nos interrumpió Albus.-Hannah y Lily, la están ayudando…

Traté de acercarme, hacia donde estaba mi prima, pero preferí quedarme a un costado.

No quería, distraer a nadie, y debía admitir, que esas cosas me ponían algo nerviosa. Sabía que Dominique, lo entendería.

Los partos y los bebés, definitivamente, no iban conmigo.

Sin embargo, una pequeña mano, tomó la mía, y me distrajo.

-Violet…-dije cargándola a pesar de mi dolor.- ¿Estás bien?

Ella, asintió tiernamente, mientras apoyaba su cabeza en mi pecho.

-No te preocupes…-le dije sentándome en uno de los camarotes que habían ahí.

No podía creer, que estuviéramos en medio de un bombardeo.

Aún, se escuchaban las explosiones afuera, y muchas personas, rezaban o se tomaban las manos con cada movimiento que producían los estallidos.

Estuve con Violet, tratando de distraerla y evitando que se asustara, hasta que las sacudidas, cesaron.

El bombardeo, había durado menos de lo esperado, pero de seguro, no por eso, había sido menos destructivo. Afuera, todo debía ser un caos y pronto, lo sabríamos.

¿Las bombas habrían alcanzado la cabaña de Hagrid?, pensé imaginando su choza en medio de los profundos bosques.

-Creo que ya se terminó…-murmuró una mujer a mi costado.

Inmediatamente, reconocí la voz, y alcé mi rostro con curiosidad.

-Señora Malfoy…-susurré sorprendida.

Me sentí algo culpable. Hasta ese momento, no había pensado en los padres de Scorpius, pero me sentía feliz de ver que habían logrado llegar a los refugios durante la evacuación.

Estaba aliviada.

-Es valiente…-me dijo Astoria Malfoy, mientras señalaba a la pequeña Violet.-No ha llorado como las otras niñas…

-Sí. Es muy valiente.-contesté siguiéndole la conversación. No era común que ella hablara con alguien, mucho menos que lo hiciera conmigo, de hecho, creía que esa era la primera vez que manteníamos un verdadero diálogo.

La última vez, había sido cuando le entregué la fotografía de Scorpius, pero sólo dijo gracias, el resto de la conversación fue con el señor Malfoy.

-Es cómo tú.-dijo mirándome. La mujer tenía una sonrisa vaga en el rostro.-Siempre quise tener una niña…. Después, que Scorpius nació, tenía planeado tener otro hijo, pero….

Sabía a lo que se refería, no era necesario que me lo dijera.

Después, de que nacimos, se instauró el Capitolio y empezó la pesadilla de los juegos y distritos.

Nadie, en su sano juicio traería niños a este mundo, nadie, a excepción de las personas que ya se habían acostumbrado a esto, en especial, la gente joven que había crecido en los distritos oprimidos y que sólo conocían esta clase de vida.

-Lo entiendo…-dije comprensivamente.

-Vi la entrevista, Rose… Lo van a matar. –sentenció quebrándose y empezando a llorar.

-No lo permitiré.-le contesté completamente aturdida por sus palabras.-Le prometo que Scorpius, pronto estará con nosotros…

Ella, alzó su rostro, y me miró agradecida, pero no por eso, dejó de llorar.

Lloraba, sin consuelo.

-Señora Malfoy…-dije tratando de calmarla.

-No es necesario, Rose… Yo estaré con ella.-murmuró el señor Malfoy, llegando por su esposa.

Asentí, imaginando que ella llevaba su dolor en silencio. Sin embargo, mis pensamientos, se esfumaron, cuando sentí que me llamaban.

-¡Rose!-exclamó Haytmich.-Es hora…

Sólo James y yo, sabíamos lo que eso significaba.

Avanzamos con rapidez, mientras Louis, se acoplaba a nosotros, y me sentí doblemente traicionada.

Él, también sabía sobre el plan de rescate.

Todo el maldito mundo lo sabía, menos yo.

-Traicionada por mis dos primos…-les dije en voz alta.- ¿A ninguno de ustedes, nunca se les ocurrió decírmelo?

-No lo veas de esa forma, Rose…-contestó James.-Sólo se mantuvo en secreto por tu protección.

-No la necesito. He sobrevivido a un juego y a un vasallaje.-les espeté.-Maldición, ya nada me puede pasar.

-Dejen la charla para después…-nos sugirió Haytmich.-En un par de minutos, abrirán las compuertas… No es necesario que vean toda esa destrucción. Les llevaré a la sala de preparación con los demás…

Asentimos, en silencio, y nos dirigimos hasta donde Longbottom y otros soldados nos esperaban.

¿Estás preparada para esto, Rose?, me pregunté mentalmente mientras veía como todos se alistaban.

Di un vistazo a los demás, y vi que aparte de sus armas, también estaban llevando sus varitas.

Por primera vez, me sentí mal por no tenerla conmigo. Ni siquiera sabía, donde demonios la había dejado.


Bueno, espero que les haya gustado.

En el próximo capítulo: El esperado rescate de Scorpius.

Rosalie...