Hola, aquí les dejo otro capítulo más! Saludos!
Capítulo XIV:
Ya estábamos cerca, podía sentirlo.
La nave, se había agitado durante todo el camino, y tanta turbulencia, me ponía nerviosa.
Era como si los viejos recuerdos de los primeros juegos, salieran a flote, como si nuevamente estuviera siendo llevada a la arena en un aerodeslizador.
Debía tranquilizarme, yo no tomaría parte en este rescate.
El plan había sido muy claro, y en ningún lado, decía que bajaría junto a los demás voluntarios.
Por el contrario, mi tarea era más sencilla. Tendría que esperar, fervientemente desde la nave de rescate, junto a Dean Thomas, cumpliendo así con mi parte del trato.
-Finnick Odair, está dando un discurso en el distrito trece…-murmuró James sacándome de mis pensamientos.
-¿Qué?-pregunté sin creerlo.
-Él y otros rebeldes, están haciendo lo necesario para distraer a Voldemort…-me explicó Boggs, uno de los pocos soldados a los que conocía.
Asentí en silencio, no podía ni imaginarme como estarían las cosas allá, sólo esperaba que su plan funcionara.
-No han notado nuestra presencia…-sugirió uno de los pilotos en voz alta.-Logramos evadir los encantamientos que rodean al Capitolio…
Todos suspiraron aliviados.
-Los tienen en el centro de tributos…-le ordenó Dean Thomas.-Dirígete, hacia allá.
Me agarré de mi asiento, por el brusco giró que hizo la nave, para posicionarse sobre los enormes edificios en los que se encontraban, Scorpius y los demás secuestrados.
-¡Prepárense! ¡Bajaremos en menos de un minuto!-gritaron.
Louis y James, comenzaron a alistarse, sólo se colocaron lo necesario, y cogieron una de las armas que estaban a disposición de los soldados, para después, ir a integrarse con los demás.
Con agilidad y eficacia, lanzaron varias sogas desde la nave, por las cuales, todos los voluntarios, comenzaron a bajar.
Todo parecía estar previamente ensayado y coordinado.
¿Desde cuándo tenían planeado este rescate?, me pregunté.
-Por nada del mundo, salgas de esta nave.-me ordenó James, tomándome de ambos brazos para que lo mirara.-No sabemos qué cosas pueden haber ahí. Prométemelo, Rose…
Asentí en silencio, y le di un corto abrazo.
-Suerte…-murmuré antes de que saltara y se perdiera en el abismo.
No se podía ver absolutamente nada. El Capitolio, estaba en completa oscuridad.
Me senté a un lado, y cumplí con mi parte del trato.
Luego de eso, los minutos comenzaron a pasar con lentitud.
Todo parecía ir bien, hasta que a través del radio de la nave, comenzamos a escuchar las órdenes que se daban.
-Ya ingresamos…- decía el soldado que lideraba a los demás.-Pero…
Sobrevino un silencio.
La voz, que segundos atrás, habíamos oído claramente, se entrecortó de forma inesperada, y poco a poco, se fue apagando, hasta que sólo se oyó la estática.
Dean Thomas, se acercó al monitor, y trató de ajustar algunos botones, pero seguía sin hacer efecto.
-Ya lo saben.-me dijo sin sorpresa.-Deben haber interferido con la señal.
-¿Ya saben qué estamos aquí?-inquirí preocupada.
-¿Demoraron mucho, no lo crees?-dijo alejándose y dándole un vistazo al panorama.
Esas palabras, sólo sirvieron para que empezara a sentirme inquieta e impaciente. Aquellas dos cosas, no eran una buena señal en mí.
Respiré, pacientemente, esperando que eso no sucediera, pero parecía que el destino tenía otro plan para mí.
-¡Están teniendo problemas!-gritó el piloto, repentinamente.-Ya los puedo escuchar…
Tenía razón, podían oírse las voces.
No entendía muy bien lo que se decían, pero al parecer, estaban siendo atacados por algo.
Esperé por que lograran vencer a lo que sea que se enfrentaban, pero en cuanto oí la voz de James, supe que debía hacer algo.
-Maldición… ¡Envíen refuerzos…!-le grité a Dean Thomas, mientras me ponía de pie.
-Ya lo hemos hecho.-me dijo igual de alterado que yo.
¿Acaso todo estaba perdido?
No, pensé sintiendo que la paciencia se había acabado.
Había hecho la promesa de quedarme en la nave, pero era imposible cumplirla. Era imposible, no intervenir cuando Scorpius estaba tan cerca de mí, y mis primos corrían peligro.
Todos, debían haberlo sabido. Desde un principio, debían haber sabido, que no me quedaría de brazos cruzados.
Cogí una de las armas que habían dejado en los asientos, y sin que nadie lo notara, me acerqué a la cuerda que pendía del aerodeslizador.
Era demasiado arriesgado, pero lo hice.
Sujetándome fuerte y colocándome un arnés para evitar caer, mis manos comenzaron a deslizarse con rapidez por la soga, mientras descendía a una profunda oscuridad que parecía no tener fin.
Finalmente, mis pies tocaron el suelo, y con el camino incierto, me dirigí hacía lo que parecía ser un pasaje oscuro.
Muy oscuro.
Mordí mi labio inferior, tratando de hallar una salida, pero no la encontraba.
No podía negarlo, el lugar era horrible y deprimente.
¿Dónde estás, Scorpius?, pensé mientras escuchaba un par de gritos.
Los chillidos, provenían desde lo más profundo del pasillo.
Sabía que estaba en peligro, pero no hice caso a eso, y corrí en dirección a ellos.
Había una puerta, y al parecer, varios voluntarios, estaban atrapados ahí.
Cogí mi arma, y disparé al candado, que se rompió con el impacto.
Varios de ellos, salieron espantados, e inclusive, uno de ellos chocó contra mí.
-¿¡Dónde están?!-le pregunté.
Pero, no me respondió.
Fui, detrás de ellos, pero antes de poder alcanzarlos, alguien me cogió bruscamente del brazo.
-¡¿Qué demonios haces aquí?!-gritó James.- ¡¿Qué haces aquí?! ¡Vuelve a la nave, Rose!-me ordenó.
-¡No me iré, hasta que saquen a Scorpius!-exclamé.
-¡Tienen a algunos…! ¡Los están llevando a la nave! ¡Demonios, Rose! ¡Se suponía que no bajarías…!-dijo sin poder terminar.
-¿Qué es eso…?-pregunté sintiendo que un aire helado se colaba a nuestro alrededor.
Una densa neblina surgió de la nada, e inesperadamente, una figura con aspecto fantasmagórico y espectral, se apareció ante nosotros.
Le intenté disparar con mi arma, pero no hizo efecto. Aquello, sólo sirvió para que la criatura, notara nuestra presencia.
-¡No te sueltes, Rose!
James, me tenía tomada de una mano y aunque, corríamos a gran velocidad, sentía que el espectro, ya nos había capturado.
Mi respiración, estaba acelerada.
Era extraño, pero comencé a recordar los momentos más trágicos de mi vida. Uno tras otro, aparecía en mi mente.
Como si toda la tristeza inundara mis pensamientos por completo.
¿Qué rayos era eso?
Pero, antes de poder adivinarlo, fuimos apartados, violentamente, de su alcance.
-¡Expecto Patronum!-gritó uno de los rebeldes a nuestro lado.
De pronto, en medio de toda la oscuridad, apareció una enorme luz, una luz brillante y blanca, que se encargó de espantar al espectro, y alejarlo de nuestra vista.
-¡¿Están bien?!-nos preguntó el chico.
-¡Sí!-contestó James.- ¿¡Tienen a todos en la nave!?
-¡Han sacado a la mayoría! ¡Tenemos que volver antes de que Voldemort envíe a sus tropas!-respondió mientras iba a ayudar.
-Vamos, Rose…
Asentí en silencio, y les seguí.
Sin embargo, cuando trataba de correr junto a ellos, sentía que no podía, era como si el encuentro con esa maldita criatura, me había dejado debilitada.
James, lo notó.
No fue necesario preguntármelo, simplemente, me cargó y me llevó entre sus brazos, pese a que me negué.
-¿¡Por qué demonios no te quedaste en la nave?!-me reprochó cuando logramos subir.
-¿Cómo rayos iba a hacerlo?, si escuché que pedían auxilio… Escuché tu voz...-le espeté.
-Aun así, Rose…
-Varios rebeldes quedaron atrapados, James…-expliqué.-Si yo no los hubiese liberado, esa criatura los hubiera matado.
Él, ya no dijo nada más. Sólo asintió brevemente, mientras me echaba un vistazo.
-Quédate, aquí.-me dijo.- Iré a ver cómo siguen las cosas abajo…-sentenció con intenciones de irse, pero no fue necesario. De pronto, varios soldados y algunos de los rescatados, fueron subidos a la nave.
-Los tienen, James…-dije sin poder creerlo.
En ese momento, me olvidé de todo, y corrí hacia ellos.
-¡Scorpius!-grité tratando de identificarlo, pero ninguno de ellos, era él.
-Por favor, llévensela de aquí.-se quejó uno de los sanadores, al ver que estaba interfiriendo con su trabajo.
No le hice caso, y seguí ahí.
Al cabo de unos segundos, cuando comenzaba a invadirme la desesperación, y sentía que no lo veía por ningún lado, escuché que Louis me llamó.
-¡Rose!-gritó desde el otro extremo de la nave.- ¡Rose, ven aquí!
Alcé mi vista, y noté que una persona yacía inconsciente a su lado.
Mis sospechas iniciales, se confirmaron cuando me acerqué lo suficiente, y lo vi con mis propios ojos.
Era como si el mundo entero, se desplomaba bajo mis pies.
Había estado preparada para cuando este momento llegara, pero no sabía que iba a ser tan difícil.
En todo este tiempo, sólo lo había visto a través de las pantallas del distrito trece, y ahora, después de tanto tiempo, después de tantas noches en vela y llorando por él, Scorpius, al fin, estaba frente a mí.
Una lágrima, escapó del contorno de mis ojos, al ver que estaba inconsciente, y en condiciones similares a las de la mayoría de los rescatados, delgado y como si hubiera sufrido la peor de las torturas.
Por un momento, sentí que la pesadilla de no tenerlo a mi lado, se había acabado.
-Scorpius…-susurré suavemente, colocando su cabeza sobre mi regazo, examinando cada uno de los cardenales que tenía en su rostro y agradeciendo que estuviera vivo.-Todo estará bien…
Al fin! Scorpius y Rose, juntos otra vez!
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