Nueva actualización, espero que la disfruten!


Capítulo XVII:

Era casi mediodía, pronto nos llamarían al comedor para el almuerzo, pero no tenía apetito.

Estaba más entretenida, leyendo uno de los libros que había tomado prestado de la biblioteca del distrito trece.

-¿Entonces…no vienes?-preguntó Lily, mirándome desde un rincón de la habitación.

-No…

Alcé, mi rostro, y noté que no tenía intenciones de irse.

-¿Qué pasa, Rose…?-inquirió acercándose.-Te conozco… Anoche, James y tú, llegaron tarde… ¿Dónde estaban?

Me quedé en silencio. Ella, me conocía perfectamente.

Sabía que algo iba mal.

-Rose…-insistió sentándose a mi lado.

Traté de disimular, pero era imposible no contarle nada a Lily. Ella, era mi confidente, mi amiga, mi hermana, no podía ocultárselo.

-Está bien…-sentencié haciendo el libro a un lado.-Creo que he hallado la forma de acabar con el obliviate de Scorpius.

-¿Qué…? ¿De qué hablas?-inquirió preocupada.

-La enfermera Hannah, me comentó que existe una poción que podría devolverle la memoria… Pero, hace falta un ingrediente…-le dije, esperando que lo tomara con calma.

-¿Y…?

-Creo que sé dónde puedo conseguirlo, pero tendré que salir del distrito trece…

-¡Estás loca!-exclamó.-No puedes salir… Han redoblado la seguridad, no dejan salir a nadie… Si Lovegood, te descubre…

-No planeo, hacer nada aún…-le dije para calmarla.-Sé que han incrementado la vigilancia, pero lo conseguiré…

-Rose…-comenzó a decir más preocupada.- No cometas una locura, por favor.

-No es una locura, Lily. Es la única opción...

Ella, me miró en silencio.

Estaba, verdaderamente, asustada por mí, pero sentía que había algo más en su mirada.

-Hoy lo vi…-sentenció de pronto.

-¿De qué hablas?

-Vi a Scorpius…-continuó.- Le darán de alta en un par de días…

No dije nada.

No entendía a qué quería llegar con esto.

-Te lo iba a decir antes, pero…-Lily, no pudo continuar.

-¿Qué…?-inquirí notando que sus ojos castaños se oscurecían.

-Él preguntó por ti, Rose…-contestó en voz baja.

¿Cómo era eso posible?

-¿Qué dijo?-pregunté sin mucho ánimo.

-Quería saber por qué no lo habías vuelto a visitar…

¿Qué demonios?, pensé llevándome una mano a la frente.

-No puedo verlo así, Lily…-insistí.

-El señor Malfoy va a verlo todos los días, y parece que ya le contó todo lo que Scorpius y tú, pasaron en los juegos y el vasallaje…

-Ya veo…-sentencié, tratando de acabar la conversación.

Pero, parece que mi respuesta, no le agradó a mi prima, en lo absoluto.

Giró a verme con cierto recelo.

-Deja esa actitud.-me reprendió con seriedad.-En serio, Rose… No sólo te haces daño tú, sino también a él…-sentenció.-Deberías ir a verlo… aunque, sea sólo por unos momentos…

Nuevamente, me quedé en silencio.

¿Ir?

¿Podía verlo así, otra vez? Sin ningún recuerdo.

-No…-contesté obstinadamente.

-Yo, iré contigo.-insistió Lily relajándose.-Sólo inténtalo…

-No quiero verlo así, sin recuerdos…-repetí.

-Sí, lo sé, es difícil… pero él te necesita, Rose…-murmuró.-Por favor, piensa en eso…

-Lily, él no me conoce, será en vano…

-No te recuerda, pero pregunta por ti.-sentenció.-Deja esos miedos que tú misma te has inventado… Tú, no eres así.

Hubo un silencio, entre nosotras.

Tal vez, ella tenía razón.

Pero, aun así, no entendía porque seguía negándome a la idea de verlo.

-¿Qué ganaré con eso?-pregunté.

-Te darías cuenta que es él mismo, Rose… No recuerda nada, pero es Scorpius… Es él.-insistió.-Por él llorabas todas las noches… ¿Recuerdas, todas esas noches en que no soportabas la idea de tenerlo lejos de ti? Ni, yo sabía cómo calmarte… Y ahora, él está aquí…

No sabía, cómo, pero Lily siempre tenía un modo de persuadirme.

Mis ojos, se habían empañado ligeramente.

Claro que recordaba esas horribles noches. Mis primeras noches en el distrito trece, donde sólo conseguía dormirme después de haber llorado durante largas horas.

¿Y por qué, ahora, lo evitaba?

-No lo sé, Lily…-logré decir.

-Sólo serán unos minutos…-sugirió mirándome con comprensión.

Asentí en silencio.

-¿Y si reacciona mal…?-pregunté.-No quiero confundirlo.

-No puedes evitar que llegué este momento, Rose. Aunque, no te recuerda, parece que lo hiciera. Muy en el fondo, él sabe quién en verdad, eres tú…-me explicó.

¿Sería eso posible?

Tal vez no tenía memoria de mí, pero si recordaba los sentimientos.

Poco a poco, comencé a entender la situación.

Él, estaba desprotegido y quebrado. Era en momentos como esos, en los que yo debía estar a su lado. No apartarlo.

¿Por qué lo hacía?

Si todo fuera al revés, Scorpius, no me habría dejado.

Él, es mucho mejor que yo, pensé sintiéndome fatal.

-Todo saldrá bien. Lo prometo.-continuó diciendo Lily.

Tragué espeso, y salimos de los compartimientos.

Nadie, se atravesó en nuestro camino.

Finalmente, tras lo que me pareció ser un largo recorrido, llegamos al Centro médico.

-Espera, aquí, mientras voy a avisarles que te dejen pasar…-me explicó.

No respondí nada, y decidí esperarla pacientemente.

Sin embargo, alguien pareció notar mi presencia, y llegó hasta mí.

-Rose, está es Annie…-dijo Finnick, presentándome a una muchacha pelirroja, que llevaba del brazo.-Annie, ella es Rose…

La chica, esbozó una amplia sonrisa, y me abrazó de inmediato, como si me tratase de una vieja amiga.

-Al fin te conozco, Rose…-murmuró sonriendo.

-Hola, Annie…

-Gracias por todo… Si no fuera por el rescate, no estaría aquí, al lado de Finnick…

Sonreí, brevemente.

-¿Vienes a ver a Scorpius…?-me preguntó con cierta inocencia, aunque parecía estar perdida en su propio mundo.

Asentí.

-Ya tengo que irme.-le dije al notar que Lily, regresaba por mí.-Los veo luego…

Sin más demora, nos dirigimos hacía la habitación a la que Scorpius, había sido trasladado.

Lily, me dedicó una sonrisa, y me dio la seguridad que necesitaba.

Le respondí de la misma forma, e ingresé a la habitación.

Él, estaba de espaldas, leía un libro.

Me aclaré la garganta, esperando que toda esta idea funcionara.

-¿Scorpius…?-pregunté.

El rubio, no se lo esperaba. Se sobresaltó un poco, y giró de inmediato.

-Lo siento, no quería…-comencé a decir.

Pero, a él no parecían importarle mis palabras, por raro que pareciera, él estaba más concentrado en observarme.

-Has venido…-sentenció sorprendido.-No creí que lo harías…

Demoré en responderle.

-Sí, lo hice.-contesté.

Se puso de pie, y dejó su libro sobre la cama.

-Lamento lo del otro día…-comenzó a decirme.

-¿De qué hablas…?-pregunté.

-Sobre, la primera vez que nos vimos… Creo que fui algo rudo…

-No tienes que… disculparte…

-Claro, que debo hacerlo…

-Está bien…-dije sorprendida, sin ganas de discutir.

Él no tenía ninguna memoria sobre mí, no entendía porque se disculpaba.

-¿Estás mejor…?-pregunté rompiendo el incómodo silencio.

Asintió.

-Me darán de alta en dos días…

Traté de no mirarlo a los ojos.

Lo tenía, ahí, en mí delante, quería abrazarlo y besarlo. Lo conocía, sabía todo sobre él, pero era como si volviéramos a empezar.

Como si volviéramos a conocernos.

-Eso es… genial…-murmuré.

Otro silencio.

Perfecto, pensé con ironía.

Observé, hacía otro lado, y me concentré en el libro que había estado leyendo.

Eran las leyendas del Sinsajo. Su padre, debía habérselo dado.

Lo cogí, y le di un vistazo. Lucía algo viejo, pero estaba bien conservado.

En la primera página, había unas iniciales escritas con tinta negra.

¿H.G.?, pensé leyéndolas.

-Deja de hacer eso, Rose…-me interrumpió Scorpius, haciendo que mis pensamientos se dispersaran.

-¿Qué…?-dije dejando el libro.

-Me llevas ignorando desde que llegaste…-me explicó. No era necesario que me lo dijera, podía ver la expresión en su rostro. Estaba decepcionado.

-¿Ignorarte?-inquirí fingiendo.

-Mi padre dijo que hiciste todo lo posible por traerme de vuelta…-comenzó a decir.- Dice que tú y yo, estábamos juntos…

Me quedé en silencio.

-Qué durante el tiempo que estuve secuestrado, tú sufrías tanto como ellos…-continuó.-Sé que yo también lo hacía…

No puedes saber eso, no recuerdas nada, quise decirle.

-La noche antes del rescate… en el Capitolio, me mostraron imágenes sobre ti… Me dijeron que tú eras la culpable de todo, que tú me odiabas, y que habías causado la destrucción del distrito doce… Dijeron que debía matarte en cuanto tuviera la oportunidad… ¿Pero, sabes qué sentí…?

Oh, no, pensé, mientras la distancia entre ambos, se acortaba.

-Sentí que no podía odiarte, no podía odiar a alguien que creía haber conocido antes… No sé cómo, pero sabía que tú no habías hecho nada de lo que ellos me dijeron…-sentenció.

-Scorpius…-traté de decir, pero él me interrumpió.

-¿Por qué no intentas decirme más sobre nosotros…?

Esas simples palabras, habían llegado a lo profundo de mi corazón.

-No te puedo hablar, sobre cosas que no recuerdas… No quiero confundirte...-le dije sintiendo un nudo en mi garganta.

-¿Por qué…?-insistió agobiado.-Se supone que soy él mismo que tú conocías… Él, mismo que estuvo contigo en los juegos y el vasallaje…

-No, sigas… -le advertí.

El silencio, se hizo dueño de la situación una vez más, mientras intentaba contener las lágrimas y me mordí un labio para evitarlo.

El viejo Scorpius, estaba ahí, pero a la vez, no.

Todo era más confuso para mí, que para él.

-Lo siento…-dijo arrepentido, al ver lo sensible que me habían puesto sus palabras.-Espero, recuperar mis memorias algún día… Porque, en verdad, quisiera recordarlo todo, Rose… Todo.

Maldición, cállate, pensé sintiendo que aquello fue suficiente, para hacer que las lágrimas se rebalsaran.

¿Por qué era tan tierno conmigo, cuándo yo no lo era?

Así era Scorpius.

-No llores, por favor… No quería hacerlo, lo siento...-empezó a decir.

No le hice caso, y dejé que las lágrimas, siguieran saliendo.

De pronto, y haciendo que la situación empeorara, sus brazos me envolvieron en un cálido abrazo.

El abrazo, que necesitaba desde el primer día que él había llegado.

Alcé mi rostro lentamente, y me encontré con sus perfectos ojos grises.

¿Por qué nos pasaba esto?

Scorpius, me miraba de la misma forma que yo lo hacía. Una mirada, cargada de emociones y sentimientos.

Como si lo adivinara, comenzó a acercar sus labios en dirección a los míos.

Quería besarme, tanto como yo quería hacerlo.

Pero, aquello, no podía suceder. No, aún.

-No…-le pedí separándome sutilmente.

Él, se quedó desconcertado.

-¿Por qué…?-insistió volviendo a acercarse.

-No, Scorpius.-respondí.-No hasta que recuperes tu memoria…

Él, se quedó pensativo, y yo, sólo quise irme de ahí.

-Puede que jamás lo haga…-murmuró finalmente.

-No digas eso.-le dije, secándome las lágrimas.

-Pero, es verdad… Dicen que lo mío, no tiene solución…

Le miré, con algo de esperanza en los ojos.

Aún, podíamos salir de esto.

-Te prometo, que sí lo harás.-finalicé.


Bueno, ojalá lo hayan disfrutado! Saludos!