Capítulo XVIII:

Había pasado una semana, desde que Scorpius y yo, habíamos tenido ese acercamiento.

La situación, era tan dolorosa, que preferí alejarme y le pedí a Longbottom, que me enviara a cualquiera de sus misiones con algún escuadrón rebelde, para intentar distraerme, y no pensar en él.

Después, de tanto insistir, decidieron enviarme al distrito dos, donde grabé una propo y recibí el apoyo de la mayoría de personas que residían ahí.

-Gracias por venir, Rose Weasley…-exclamó una chica de cabello azabache.

La observé y parpadeé dos veces. Por un segundo, creí ver a Clove, pero de inmediato, entendí que mi mente me había engañado, y sólo se trataba de alguien muy parecida a ella.

-Sí, claro…-respondí, mientras la chica se iba y me olvidaba de eso.

Traté de concentrarme en el panorama.

Ya había pasado casi un año, desde la primera vez que había visitado este distrito.

Un año. No podía creer que ya iba a ser un año, desde la Gira de la Victoria.

En aquella oportunidad, la gente del distrito dos, me habían tratado con cierta hostilidad, pero ahora, todos me habían recibido con los brazos abiertos.

-Rose, nos vamos en media hora…-me comunicó Parkinson.

Asentí en silencio.

Subí, al aerodeslizador, y encontré a James sentado en un rincón. No había nadie más.

Me senté a su lado, y le observé de reojo.

-¿Ha ocurrido algo?-pregunté curiosa.

-Haytmich, consiguió hacer un trato con los vigilantes…-murmuró en silencio.

Al fin, me dije a mí misma, después de casi dos semanas.

-Lo logró.-sentencié agradecida y quise abrazarlo, pero noté una extraña expresión en su rostro, parecía decepcionado.- ¿Cuándo?

-Este sábado, a medianoche. Nos darán una hora…

-Es muy poco tiempo…-le dije.-La cabaña, está muy alejada.

-Es lo único que tenemos, Rose.

-Está bien…-murmuré.- ¿Sólo tú y yo?

-Louis, se quedará… No confío en esos vigilantes, y a lo mejor, pueden traicionarnos…

-Bien.-sentencié mejorando mi ánimo.

Todo iba por buen camino.

Si James, no me hubiera llevado con la enfermera Hannah, nunca habría sabido que existía una forma de salvar a Scorpius.

-Gracias…-le dije reposando mi cabeza en su hombro.-Gracias… por todo…

Pero, él no dijo nada. Parecía muy tenso.

Algo pasaba, lo sabía, no quería forzarlo, pero ya me hacía una idea de que era lo que le molestaba.

-Lo hago por ti, no lo olvides…-respondió secamente.

Sí, eso ya lo sabía.

Esto no era por Scorpius. Esto era, únicamente, por mí.

-Espero que todo siga igual entre nosotros… luego que Scorpius recupere la memoria.-dije separándome un poco para ver su reacción.

Giró, y me observó.

-¿Tú qué crees…?-preguntó con cierto sarcasmo.

Lo sabía.

No debí, haber dicho nada. No, debí.

-Yo quiero que todo siga igual... Como antes.-respondí.

-Eso, es lo que quieres, Rose, pero…-murmuró haciendo énfasis en el "tú".

Oh, no…

-¿Cómo sabes que eso es lo que yo también deseo…?-continuó.

No empieces, James.

Por extraño que parezca, me quedé sin palabras.

No sabía que decir o como remediar la situación.

Y la suerte no parecía estar de mi favor.

-…Dicen que cuando en verdad amas a alguien, debes dejarlo ir… Y eso es lo que yo estoy intentando…

¡No! No podía haber dicho eso.

-James…-exclamé.

-Y aún, no puedo….-sentenció frustrado.

Ya no dije nada. Simplemente, me quedé observándolo en silencio.

Si decía algo ahora, sólo acabaría por arruinarlo.

Nuestra relación, pendía de un hilo.

Esto nunca acabaría. Él, jamás dejaría de verme de esa manera.

-De todas formas, hice lo mejor que pude.-continuó diciendo.

Le miré con pena.

-Siempre, seguirás siendo mi mejor amigo…-agregué arrepintiéndome de inmediato.

-El mejor amigo…-susurró con burla.

-Si ganamos esta guerra, voy a necesitarte a mi lado… -le hice saber.-No podré seguir, si no estás tú…

-Pues, tendrás que hacerlo…-me dijo de forma reacia.-No planeo seguir aquí, cuando esto acabe…

-¿A qué te refieres…?-dije volteando bruscamente.

Él, guardó silencio por unos breves segundos.

¿Acaso, pensaba irse?

¿Dejarnos a todos?

-No puedes ser tan egoísta…-sentencié.

-Sí, puedo serlo.-dijo mirándome fijamente a los ojos.-Tendrás todo el apoyo necesario para seguir… Tendrás a Louis, a mamá, a Lily, a tu hermano… Tendrás a todos, Rose… Inclusive a Scorpius…

Le observé con decepción.

Trataba de herirme, trataba de castigarme, por haber elegido a Scorpius.

No era necesario adivinarlo, lo conocía perfectamente, ese era su mayor propósito.

-No lo lograrás…-murmuré sin bajar la mirada, mientras él, hacía lo mismo.

Era como una confrontación, una batalla mental, en la que ninguno, quería perder frente al otro.

-Sí, lo haré…-respondió acortando la poca distancia que nos separaba.

Él, esperaba que yo retrocediera nerviosa, pero al ver que no hacía nada, continuó con sus intenciones, y cuando menos lo pensé, pegó sus labios contra los míos.

La situación, había dado un giro inesperado, mientras sentía que aquello, no podía ser un verdadero beso, no había emociones de por medio, era vacío y le hacían falta muchas cosas.

No sentía nada, ni siquiera una mera caricia, y creo que James, sólo lo hacía por el simple capricho de querer besarme.

Aquella locura no duró mucho, y finalmente, cuando entendió que no tenía intenciones de corresponderle, se separó de mí, y dirigió su vista hacía otra parte.

-No digas nada.-me pidió igual de serio que yo.-Nunca más volveré a hacerlo…

-Haremos como que esto jamás ocurrió.-le dije sin querer discutir por cosas que ya no valían la pena.

No entendía, porque había dejado que eso ocurriera.

Tal vez, lo hice porque sentía pena por James, o tal vez, porque en verdad quería confirmar si su beso podría llegar a significar algo más.

Pero, no. Ya no había posibilidades.

Y no lo culpaba.

Suspiré, y me llevé una mano a la cabeza.

En verdad, esperaba que algún día, él pudiera encontrar a alguien especial, a quien pudiera demostrarle todo ese amor.

-Todos a la nave…-exclamó Boggs, subiendo con el escuadrón.

Después de eso, ninguno de los dos nos dirigimos la palabra, y nos fuimos por caminos separados, cuando retornamos al distrito trece.

-Estás muy distraída…- sugirió Longbottom echándome una mirada.-Sé que lo ocurrido con Scorpius, te tiene así…

Bueno, en parte era por él, pero por otro lado, seguía pensando en lo que recién había ocurrido.

-Trataré de disimular…-le dije.

-No se trata de eso, Rose…

-Te prometo, que estaré mejor, en un par de días...

Él, me creyó.

-Bueno, no era por eso que quería hablar contigo… -comenzó a decir mientras caminábamos en dirección a los compartimientos.-La invasión al Capitolio, será pronto…

-Lo sé.

-Mañana, tú y otros cuantos, empezarán a entrenar…-continuó.-Pero, no sólo entrenaran con armas…

-No…-refuté de inmediato.-Envíame a practicar con mis flechas, si quieres… Pero, no con magia…

Él, no estaba muy contento con mi sugerencia.

-Rose, es necesario o de lo contrario, no podrás participar en la misión…

-Soy el Sinsajo, Longbottom… Estaré ahí, de todas formas.

Él, me miró alzando una ceja.

Tal vez, preguntándose, por qué era tan obstinada.

-No podemos retrasarnos, Rose…-me dijo algo desesperado.-Es necesario que sepas hacer magia, esto no es un juego….Habrá una guerra, y tú estarás al frente…

-Puedo hacerlo con mis flechas…

-Cuando todo esto acabe, estarás en desventaja, y no estoy hablando de Voldemort.…

-¿A qué te refieres con eso?

No me respondió.

Pero, yo me hacia una idea de quien hablaba.

-¿Acaso Lovegood planea ejecutarme cuando termine la guerra?-inquirí.

-Por Dios, Rose…-exclamó cambiando de tema.-El capitolio, está lleno de dementores… ¿Recuerdas cómo te fue la última vez?

Me quedé en silencio.

¿Por qué me hablaba de esos espectros?

Aun, no conseguía sacármelos de la cabeza.

Demonios, pensé.

-¿Y qué hay de tus compañeros? Muchos de ellos, no hacen magia… No podrías protegerlos si esas criaturas les atacan…

-No quiero que la gente me vea como algo inalcanzable, Longbottom… No quiero ser diferente. Puedo entrenar con el escuadrón normal… No necesito magia, para acabar con Voldemort…

-No hagas eso, Rose…-me pidió.-Por favor, reconsidéralo… Si quiera, hazlo por Scorpius…

Me quedé en silencio.

-Sé que él te diría lo mismo que yo… Por tu seguridad, y la de quienes te rodean, debes aprender a hacer hechizos y encantamientos…

Una idea, comenzó a surgir en mente.

-Siempre y cuando nos enseñen verdadera magia, no estupideces…-le pedí.-Hechizos que hagan daño, encantamientos efectivos, cosas parecidas…

Longbottom, pareció sorprendido por mis palabras, pero asintió comprensivamente.

-Si te refieres a las maldiciones imperdonables…-murmuró.-Sí, también se las enseñarán.

En verdad, no sabía a qué rayos se refería con eso, pero creo que el nombre lo decía todo.

¿Imperdonables? ¿Acaso servían para torturar?

Esperaba que sí.

-Preferimos, no usarlas, pero estamos en guerra, y es necesario…

-Entonces, creo que tenemos un trato…-sentencié.-Aunque, sabes que mi prioridad, siempre serán las flechas o cualquier otro tipo de arma…

-Si así lo deseas…-me dijo, al saber que estábamos progresando.

-Bien, ya tengo que irme…-le murmuré.

-Te veré mañana en el Centro de entrenamiento.

Asentí en silencio, y me largué de ahí.

Pensaba ir a los compartimientos, pero al ver que ya casi era tiempo para la cena, me dirigí al comedor.

-Oh, cariño… Ya llegaron.-exclamó tía Ginny, dándome un breve abrazo.

-Sí.

-Espero que no hayan tenido inconvenientes…-me dijo.

-No, ninguno.-respondí.

-Me alegro. Ahora, ve a sentarte con Albus. Luego, les doy el encuentro.-me ordenó.

Se alejó de mí, y me acerqué a la mesa de los Weasley y Potter, donde únicamente se encontraba mi primo.

-¿Ey, todo bien?-me preguntó.

-Sí, todo estuvo bien…-respondí sentándome frente a él.-Nada interesante…

-Mañana empezaremos a entrenar…

-Sí, Longbottom, ya me lo dijo.-contesté.- ¿Dónde están los demás?

Albus, sonrió de lado.

-Lucy y Lily, siguen en el centro médico…-respondió.- Teddy, Victorie y Dominique, no deben tardar en llegar, lo mismo con los otros…

-¿Y Hugo?-pregunté desinteresada.

-Debe estar con Jenny.-respondió.-Últimamente, pasa mucho tiempo con ella.

¿Jenny? ¿Quién diablos era Jenny?

Poco a poco, mis memorias se fueron aclarando y recordé que Lily me había presentado a una chica con ese nombre, un par de meses atrás.

Debía ser ella.

Vaya, pensé. Creo que me he estado perdiendo de muchas cosas.

-Sí, claro. Creo que ya sé quién es…-respondí.

Luego de eso, vinieron mis demás primos, y la cena fue servida.

No vi a Scorpius, ni a sus padres, pero Johanna, Finnick y Annie, se unieron a nosotros.

James, se sentó cerca de mí, y tal como acordamos, fingimos como si nada hubiera pasado.

Nada pasó, me dije a mi misma.

Nada pasó.


Bueno, espero no demorarme con la próxima actualización!

Saludos! :)