No pude evitar publicarlo lo más antes posible leaan.
Capítulo4: Un día distinto a los demás
Ese día había salido más temprano que de costumbre de Ichiraku' ramen, el viejo se le había pasado golpeándole y gritándole por su falta de cordura y energía.
Así que cuando por fin se dio cuenta de que el rubio no estaba al cien por cien como para trabajar y escuchar sermones a la vez, le dio el resto del día libre para que descansara, algo que Naruto no pensaba hacer ni en broma, estaba muerto de hambre.
- Por culpa de ese maldito sueño no obtuve mi queridísimo ramen diario- Decía en la salida del local, con una mueca de angustia en su cara, apoyando su mochila en su hombro izquierdo.
Estaba a punto de empezar a caminar, cuando los pasos de alguien corriendo a toda velocidad lo detuvieron.
Giró la cabeza para ver de donde provenía la persona, pero no consiguió ver mucho, esta estaba pasando por el mismo camino en donde estaba parado Naruto. El resultado fue él tirado en el suelo, de bruces. Justo cuando el rubio pensaba gritar cualquier improperio, esta ya había desaparecido.- Pero qué demonios- dijo parándose y sacudiéndose el polvo – ¿Qué le habrá pasado a ese sujeto para estar tan apurado?-
Miró por unos segundos más el camino, desprovisto de cualquier señal de vida.
"Parece que era una mujer" Meditó algo dudoso, luego recogió su mochila y se la volvió a colocar en el hombro observando el cielo como la vez anterior.
"Que raro, se nubló de pronto" pensó al ver esas oscuras nubes amenazando con tapar el sol.
-Bueno creo que iré a dar una vuelta, aún no quiero volver a casa- dijo en voz alta antes de empezar a caminar en el mismo sentido por el cual había desparecido el personaje que lo había lanzado al suelo. "Y quizá aproveche de entrenar un poco" Su conocida sonrisa zorruna se hizo presente ante este pensamiento, en realidad era buena idea, tal vez un poco de ejercicio no le vendría mal para despejar sus ideas y deshacer el hambre que tenía.
...
No supo cuantas horas había estado corriendo, pero cuando sus piernas ya no pudieron más y calló de rodillas por lo exhausta que estaba, sintió la brisa del mar y la arena bajo sus pies.
Había ido a parar a la playa. Ya era de noche y las negras nubes tapaban casi por completo la luz de la luna.
Aún se sentía mal y destrozada, su dolor era tan grande que ni siquiera podía llorar, aunque en todo el trayecto nunca paró de derramar copiosas lágrimas.
El lugar estaba desierto a esas horas, parecía ser el momento adecuado para descansar, pero su vista lo único que contemplaba era el portentoso paisaje que tenía enfrente, las aguas calmas, los rayos de luz escapando para iluminar el mar, el sonido estrepitoso del oleaje, le hizo recordar el lago del campamento de verano cuando era niña.
Se quitó sus accesorios para beneficiar su vista y después de su mochila sacó un lápiz y un cuaderno que apoyó en sus piernas una vez sentada en la arena.
Sabía que lo único que lograría apaciguar ese fuego que le quemaba por dentro era el arte, pero esta vez no le sirvió de nada intentar.
Acercó lentamente el lápiz a la hoja en blanco, sin embargo su mano izquierda no se movía, era como si estuviese atada a esa posición.
Después de varios intentos fallidos, guardó todas sus cosas en la mochila y volvió a colocarse los lentes.
Se sentía inútil, ni siquiera podía explayarse, todo el entorno le daba vueltas, sus apagados ojos dejaron el paisaje, para posarse en la arena.
Su cuerpo ya no podía trabajar, su cansancio era infinito, sin embargo su mente era la que la seguía atormentando.
Gotas de agua empezaron a caer progresivamente encima de ella, pero no le importó.
Cualquier otra persona que estuviera en su lugar, sentiría frío y trataría de resguardarse de la lluvia, pero ella el único frío que sentía era el de su alma, y lo único de lo que quería resguardarse era de su mente. "Es una ironía, pero el cielo está llorando por mí."
Lloraba sin llorar, las lágrimas caían junto con la lluvia, pero ella no hacía nada por contenerlas, ni por dejarlas ir, respiraba sin respirar,no sentía el aire llenar sus pulmones, veía sin ver, su vista funcionaba perfectamente, pero lo único que veía era un manto en blanco, se sentía dentro de ese espacio, sentada en el suelo con la cabeza gacha, sola… sin nadie más.
Las precipitaciones aumentaron, pero ella seguía en la misma posición como una estatua.
"No podré hacerlo… nunca más… estoy sin energía… quiero moverme… pero no reacciono.
Debí saber que esto pasaría, cuando dejé la casa… siempre supe que no lo lograría… no llegué ni a la mitad del camino que se supone que debería recorrer …y tampoco podré seguirlo… no podré hacerlo…no podré conseguir el dinero, sin que se entere… mi padre tenía razón…soy una vergüenza… soy débil… no soy importante para nadie…todos las personas solo me han utilizado… nadie piensa en mí como Hinata… pero si lo hacen como una Hyuga…ahora Hiashi vendrá a buscarme… y me quitará lo poco que me queda de dignidad…
No soy importante para nadie ahora…no soy nadie…. no soy nadie…no soy nada"
La última frase se repetía constantemente dentro de su cabeza, sumiéndola cada vez más en ese espacio en blanco, estaba rendida ante el mundo, le había ganado, no se sentía capaz de salir de su propio encierro, ya no era capaz.
Por eso no se dio cuenta, que ahora no estaba sola en la playa, un grupo, o mejor dicho una pandilla la observaba atentamente, y sus intenciones no eran nada buenas para con ella…los escuchaba hablar, estaba consciente de que esas personas le harían daño, pero eso no la sacaba de su prisión mental.
- Pero miren que tenemos aquí- dijo uno de ellos con tono sarcástico, risas graves y múltiples se hicieron escuchar, pero ella permanecía igual, dejando que la lluvia la mojara más aún, haciendo que su ropa se pegara a su cuerpo.
-Nosotros somos Akatsuki, preciosa, ya debes haber escuchado de nosotros y dinos ¿quién eres?- Dijo otro de ellos, pero no obtuvo respuesta.
Algo que a ninguno le agradó, empezaron a rodearla, sin dejarle ninguna posibilidad de escapar.
El mismo hombre que habló al principio, que al parecer era el líder, empezó a gritarle fuertemente.
-¡Te estoy hablando idiota! ¡Ignorarnos no te servirá de nada!- Le dio un fuerte puñetazo en la cara apenas terminó la frase, esperando ver su reacción, una mueca de dolor, algo, pero el único dolor que sentía ella era el que le estaba carcomiendo el pecho. Sus lentes habían salido volando con el golpe, era el único cambio que se había producido, aparte de la marca rojiza que quedó postrada en su mejilla.
Después de observarla con un poco más de detenimiento y haberse dado cuenta de su estado el tipo no quiso seguir insistiendo con la chica, bufó frustrado, eso le quitaría a diversión.-Kisame, Deidara, Sasori y Zetsu sosténgale los brazos y las piernas, me voy a follar a esta puta de una vez por todas, el resto revise sus cosas a ver si tiene algo de valor-.
El resto obedeció sin dudarlo y Hinata tampoco puso resistencia alguna, seguía sumergida en su mente muy lejos de aquella playa, seguía repitiendo la última frase, el blanco que le rodeaba poco a poco se iba volviendo negro "No quiero seguir así… no puedo aguantarlo" estaba a punto de ser absorbida por la oscuridad, cuando una voz le trajo de regreso a la Tierra.
...
Su paseo, muy pronto, como él lo había pronosticado, se convirtió en un entrenamiento de reemplazo al fracaso que había sido el de la mañana, había estado corriendo hasta que anocheció.
Pero de todas maneras no le sirvió para disminuir su hambre, ni mucho menos para sacar de su cabeza esos pensamientos que lo habían estado atormentando desde la mañana, "Tampoco voy a parar de correr" pensó sonriendo altaneramente… O eso pensaba
Al poco tiempo llegó a la playa, el paisaje ese día estaba muy bonito a pesar de que estaba nublado, pero lo verdaderamente hermoso era la persona que contemplaba el paisaje.
Casi se cayó al suelo, al haber parado tan bruscamente su paso "Es igual a ella, hasta tiene las mismas gafas" pensó al ver la peliazul sentada en la arena.
Se quedó como una piedra, con la boca y los ojos abiertos a más no poder, parecía que estaba teniendo alucinaciones ¡Era ella! ¡Era exactamente igual a la chica del sueño!
Su mente le decía que corriera hasta donde estaba la chica en ese instante y la saludara de una maldita vez para terminar con su tormento, pero su cuerpo no reaccionaba.
Empezó a llover y él seguía parado en la misma posición mirándole embobado, con el capuchón de su chaqueta tapando su melena rubia.
Justo cuando movió el primer pie, llenándose de valor para enfrentar tal desafío, vio que un grupo de jóvenes se acercaba a ella rodeándola, se desilusionó, al parecer sus amigos la habían ido a buscar, ya no podría acercársele en esa situación. Sintió como una presión encerraba su pecho al pensar esto último.
Todo dio un giro cuando uno de los sujetos le dio un sonoro puñetazo en la cara, que por cierto no había reaccionado en lo más mínimo. La ira comenzó a crecer y la sangre le hervía, ¿cómo se atrevían a tratarle de esa manera? perdió completamente el autocontrol cuando escuchó al desgraciado ese referirse de tal manera hacia ella.- Kisame, Deidara, Sasori y Zetsu sosténgale los brazos y las piernas, me voy a follar a esta puta de una vez por todas…-.
Sus piernas esta vez reaccionaron por puro reflejo, sintió que sus ojos se inyectaban en sangre y un instinto asesino le embargaba por completo, no permitiría que lo hicieran…aunque tuviera que sacrificar su vida.
- ¡PRIMERO TENDRÁN QUE VÉRSELAS CONMIGO BASTARDOS!-Y así comezón repartir golpes y patadas a cualquiera que se le atravesara.
Hinata había quedado boca abajo en la arena, su mente seguía en blanco - ¡PRIMERO TENDRÁN QUE VÉRSELAS CONMIGO BASTARDOS!-
"Esa voz… ¿quién es?" se paró en medio de su blanco aposento. Miró a todos lados tratando de reconocer al dueño de esa voz… allí mismo parada frente a ella se vislumbraba una silueta tendiéndole la mano, se sorprendió mucho al ver que no estaba sola… no estaba sola.
Recobró la conciencia, después de mucho tiempo. Estaba tirada en la arena, y podía escuchar gritos y sonidos de golpes a su alrededor, cuando trató de reincorporarse una punzada le hizo llevar la mano directamente a su mejilla, al parecer alguien le había golpeado, y sabía exactamente quién. La lluvia le mojaba completamente, y por primera vez en varias semanas sintió frío, pero no era ese frío que sentía hace algunos segundos, ese que llegaba a quemarle el cuerpo de tan helado que era, aquel que la hacía sentir como si estuviera atrapada en un cubo de hielo, sin poder pensar ver ni oír claramente, distorsionando la realidad. No, esta sensación le hacía saber que estaba viva, las frías gotas de lluvia caían sobre su piel, despertándole los sentidos, dejándose fluir con el agua, tensando su cuerpo y a la vez relajándolo.
No recordaba haber sentido eso nunca antes, no sabía cual era la diferencia con los demás temporales en los que había estado. ¿Qué tenía de distinto esa playa?
Miró el lugar tratando de ubicarse en el contexto, allí a unos cuantos centímetros de distancia encontró sus gafas, y su mochila un poco más lejos.
Después centró su atención en el ruido de la muchedumbre. Un grupo de hombres se peleaba a puñetazos y golpes bajos, sin embargo en medio de toda esa pelea se podía ver a uno con una capucha puesta, mandándolos a todos a volar, ella veía con sorpresa tal espectáculo.
La gran mayoría estaba tirado en el suelo agonizando o inconcientes, solo habían dos ahora parados frente a frente uno de ellos era el de la capucha.
No podía ver su cara ya que la poca luz se lo impedía.
Este casi leyéndole la mente fijó su vista en ella… fue allí cuando las miradas de los se cruzaron, un par de segundos que para ellos fue una eternidad.
Hinata veía estupefacta, al hombre dueño de esos ojos tan azules como el cielo que vio esa mañana, una mirada tan penetrante, tan viva y tan brillante, se sentía envuelta en un mar de emociones, estaba protegida bajo esos ojos, estaba tranquila, aliviada, la sensación que había nacido hace unos instantes se había multiplicado por mil al verle, sintió un ligero calor en sus mejillas mojadas por las lágrimas y la lluvia, de seguro se había ruborizado.
Naruto seguía regalando golpes como una máquina, no iba a negar que estuviera difícil, ya había recibido varios en la cara y el resto de su cuerpo, pero nadie podía igualar su entrenamiento y sus feroces patadas.
Después de una gran batalla, solo quedaba uno, el desgraciado que le había pegado a la peliazul. Como iba a disfrutar darle una buena zurra.
Los dos estaban frente a frente, el líder estaba bastante moreteado, pero no tanto como el resto que yacía en el suelo. "Un momento ¿¡Dónde está ella?!"
Giró la cabeza para encontrarse con un par de perlas mirándole fijamente, bajó la guardia, había quedado hechizado con esa mirada, su rostro no se podía apreciar muy bien por la lluvia y la escasez de luz, pero esos ojos eran un regalo de Dios, sentía su cuerpo levitar bajo esa calidez extrema, era como estar en una nube, o escuchar una pieza musical que te identifica y después no poder sacártela de la cabeza, como…como lo que sintió cuando estuvo apunto de descubrir el nombre de la chica en su sueño, esa mirad tan dulce, rasgos dignos de un ángel, un ángel que le miraba atentamente.
Hubiera estado así todo el día disfrutando de esa mirada resplandeciente y todas las emociones que despertaron en su interior, pero nada dura por siempre.
Su hechizo se cortó por un grito de ella y un dolor inmenso.
-¡Cuidado viene hacia ti!- le gritó al percatarse de que el otro sujeto venía corriendo con el puño levantado, pero era demasiado tarde, el de la capucha recibió el impacto de lleno en la rostro, cayendo al suelo.
"Maldición", pensó, ese golpe le iba a doler mucho mañana, el maldito bastardo se reía por lo bajo. Estaba en desventaja, mientras intentara pararse, el sujeto tendría el tiempo suficiente para dejarlo K.O.
El seguía riendo, Naruto esperaba el momento de ser atacado, sentir algún dolor, algo que nunca pasó, su oponente calló al suelo como una piedra y detrás de él apareció la mujer, que suspiró profundo y se dejó caer de rodillas, apoyando la mano en su pecho tratando de calmar los acelerados latidos de su corazón.
Hinata había aprovechado la distracción del líder para asestarle un golpe en la nuca, dejándole inconsciente, en ese momento agradeció con el alma que su primo le hubieses enseñado a defenderse.
Naruto se levantó ya calmado al ver que la chica estaba bien, no se esperó esa acción por parte de ella, "Fue estupendo" se le acercó para verla más detenidamente, la lluvia había pegado su ropa a su escultural cuerpo, algo que en su sueño no había sido tan detallista.
Sus golpeadas mejillas se tiñeron de carmín, después se sacó su chaqueta y se la tiró a la chica en la cabeza, nublándole la vista.
-Póntela y vete a tu casa te vas a enfermar si sigues bajo esta lluvia- le dijo en tono fraternal y sin ninguna razón aparente salió corriendo lo más rápido que le permitieron sus piernas, desapareciendo de allí.
-Gra… Gracias…- Articuló poniéndose la capucha en la cabeza pero cuando dirigió su vista al lugar donde debería estar su salvador, no encontró nada. "Por ayudarme"
Se paró en medio de la lluvia tratando de ver donde estaba el chico que la había ayudado pero no pudo divisarlo, se había ido, le dio algo de pena no poder haberle dado las gracias como corresponde.
Se sacó la capucha de su cabeza como tratando de encontrar algo, y lo hizo, había una inscripción en el cuello de la chaqueta – Aoi Masaru… entonces así se llama- recordó sus ojos azules y todo lo que había sentido tan solo con sostenerle la mirada… y sonrió-le queda bien el nombre-.
Si tan solo Naruto hubiera cambiado esa inscripción a la chaqueta que anteriormente había encontrado...las cosas hubieran sido muy distintas.
Un sonoro quejido de uno de los hombres la sacó de sus sueños, no podía quedarse allí por mucho tiempo, si uno de esos bastardos despertaba estaba segura de que se desquitarían con ella.
Se puso la chaqueta nuevamente para no mojarse más y sacó el celular de su mochila
-Policía de Konoha -
-Si bueno yo..., fui agredida por Akatsuki- el sonido de un jadeo se escuchó al otro lado de la línea y la voz del hombre tomó mayor seriedad. – ¿Dónde se encuentra? Mandaremos patrullas de inmediato -
Hinata miró a todos los cuerpos que estaban en el suelo y después volvió a dirigirle la palabra al oficial - Creo que no será necesario-
...
Había corrido tan rápido como pudo después de que le dio su chaqueta, no pudo evitarlo, se sentía nervioso al tenerla cerca, nunca había pensado que se pondría tan tímido con una mujer, eso estaba en contra de su naturaleza, ni siquiera le había preguntado su nombre.
Aspiraba bocanadas de aire tratando de regularizar su respiración, estaba sumamente agotado, y como no, si había corrido como alma que lleva el diablo.
Seguía lloviendo y recordó el cuerpo de la chica demarcado, con su ropa pegada a la piel. Con ese pensamiento le volvió de inmediato la energía y se ruborizó como nunca en su vida -Parece que pasar tanto tiempo con Ero-sennin me está afectando-.
"¿Debería volver?, pero ¿qué le digo?,idiota claro que tienes que volver," dijo una voz en su interior "pero ¿de qué me serviría? De seguro solo me dará las gracias y sayonara, además ¿Y si ya se fue para no estar sola con…"
De repente se dio cuenta del grave error que acababa de cometer
- ¡Con toda una pandilla derrotada que podría desperté y desquitarse en cualquier momento!- con esta frase corrió de vuelta al lugar del que había escapado como un cobarde.
Nuevamente estaba agitado por la carrera que acababa de realizar, pero cuando llegó solo vio unos cuantos carros de la policía de Konoha, que estaban poniendo en los autos a todos los sujetos con los que antes había peleado. A ella no la vio por ningún lado, entonces se acercó como si nada a uno de los policías
–Disculpe, ¿no habría por aquí una chica de más o menos mi edad?-
-¡Oh!, sí una patrulla la llevó a su casa- Naruto se decepcionó tremendamente al escuchar eso, ya no tendría oportunidad de verla de nuevo -¿Usted es quién le dio semejante paliza a Akatsuki?- preguntó el oficial ilusionado.
- Ah, bueno yo… sí fui yo- contestó no muy animado- La señorita dijo que si usted aparecía, le diera esto- le extendió la mano en donde se apreciaba un pequeño trozo de papel.
Naruto lo miró confundido, pero igualmente tomó el pedazo y leyó,-E… Es… ¡Su número de teléfono!- dijo emocionado -Tienes suerte muchacho, tu jugada no fue en vano- le dijo el policía en forma picarona dándole un codazo.
-La chica es linda-
El pobre rubio no lo podía creer, justó después de que el hombre dejó de darle codazos, salió corriendo, maldecía haber olvidado su pedazo de porquería de teléfono móvil, debía llegar a su casa cuanto antes.
Por fin ese maldito sueño dejó de atormentarle, ¿quién era esa mujer?, la respuesta la tenía en sus manos, en un trozo de papel.
...
Entró en el departamento haciendo el menor ruido posible, ya era bastante tarde, aproximadamente las 12 de la noche y no quería hacer alboroto, por suerte los oficiales habían sido amables al llevarla a su casa, esperaba con todo el corazón que el papel llegara a las manos del chico ojiazul y él quisiera contactarla, quería darle las gracias en persona y por supuesto devolverle su chaqueta.
Neji siempre la esperaba no importaba cuanto se extendiera su horario de trabajo y esta no era una excepción, de hecho las luces estaba prendidas y se escuchaban risas, que seguro provenían de la cocina, algo muy inusual "¿Quién estará aquí a estas horas?" se preguntó, imaginándose las posibles alternativas.
Se sacó la chaqueta y se encaminó por el pasillo, para ver cual era el motivo de tanta carcajada, cuando llegó a la cocina las risas pararon de golpe y las miradas se centraron en ella, nunca se hubiera imaginado que ellos eran los que estaban allí.
- ¡Kiba-kun, Shino-kun, Lee-san, Tenten… que sorpresa, hace tiempo que no los veía-
Un sonoro ladrido se hizo escuchar a su lado, Hinata no tuvo tiempo de reaccionar cuando estuvo tirada en el suelo, por culpa de un enorme perro, que le lamía la cara, al parecer contento de ver a Hinata. -¡Akamaru vas a empapar a Hinata!- Decía un chico con marcas rojas en sus mejillas el pelo castaño y alborotado, de ojos rasgados apartando a el gigantesco animal de encima de la peliazul, ayudándole a pararse, este era Kiba uno de los amigos de infancia de Hinata.
- Parece que me ha extrañado- dijo ella sonriendo tímidamente - Y no es el único- salió una voz del fondo de la habitación, que Hinata reconoció de inmediato, -Tú tan serio como siempre Shino-kun.
Shino a primera vista parecía un tipo bastante sombrío, pero Hinata le conocía bien y sabía que él no era tan insensible como aparentaba ser, bajo sus gafas negras y su capucha que la mayoría del tiempo cubría casi por completo su rostro.
Ellos dos eran los más cercanos a Hinata y se conocían de muy pequeños en la escuela.
-No sabes cuanto me rogaron por que los dejara pasar, al final tuve que acceder- Alegó Neji desde uno de los asientos de la mesa y a su lado Ten-Ten le hacía un ademán con la mano de "no le creas ni una palabra".
Ten-Ten era la novia de Neji, amarraba su cabello marrón en dos chonguitos, sus ojos eran cafés, su tez era bronceada y su temperamento algo rudo, pero en el fondo ella era muy dulce y cordial. La peliazul la había conocido mejor después de retratarla, ella había quedado fascinada con su trabajo, la había caracterizado como una mujer experta en el manejo de las armas con una mirada fiera y desafiante, pero al mismo tiempo divertida. Desde aquella ocasión comenzaron a hablar más.
- ¡Oh la llama de la juventud arde intensamente en este encuentro!- exclamaba alegóricamente Lee, a lo que todos respondieron con un suspiro.
-Me alegra verlos a todos, me hace recordar muchas cosas-
Retomó Hinata de forma serena, actitud que perdió cuando se dio cuenta que su primo tenía la atención muy fija en ella y la miraba con el ceño fruncido. No alcanzó a preguntarle cuando él se levantó rápidamente le tomó el mentón y examinó su mejilla ahora morada.
-Hinata ¡¿cómo te has hecho semejante golpe!?, no me digas que ha sido el mal nacido de tu jefe-
- Bueno…yo- no alcanzó a responder, pués todos los presentes se amontonaron a su alrededor expresando preocupación en murmullos - ¡¿Quién te ha hecho eso?!- preguntó nuevamente Kiba. - Si ha sido tu jefe juro que voy a darle su merecido ahora mismo- agregó Ten-Ten levantando su puño. El murmullo esta vez se levantó para convertirse en un alegato colectivo expresando el acuerdo con las últimas palabras dichas por la morena
-¡Chicos, chicos, cálmense, no ha sido él, además ya no es mi jefe!- gritó la chica tratando de calmar a los demás.- ¡¿Se murió el anciano?! ¡Qué alegría!- festejó Lee -O mejor aún ¡lo metieron preso!- dijo Kiba y todos asintieron con la cabeza. En cambio Hinata suspiró profundamente- Entonces ¿quién te golpeó?- preguntó Shino volviendo al tema central.
Hinata lo miró resignada- Creo que voy a tener que contarles todo lo que me pasó hoy- respondió, alejándose del grupo y sentándose en una de las sillas, todos la siguieron y se pusieron alrededor de ella, interesados en lo que tenía que contar.
Había demorado aproximadamente 15, minutos en contarles todo lo que le había pasado, claro que censurando algunas partes, como lo que pasó con sus fans y que no se había defendido frente Akatsuki.
Cuando terminó todos le miraban con una inmensa sonrisa en la cara. Para Hinata no era igual, al revivir todo lo que le había pasado, toda la seguridad que había adquirido en las últimas horas, se esfumó. Se sentía acongojada y sin esperanza, luego se fijó en sus compañeros y en la cara que tenían, se sintió peor, ¿acaso disfrutaban con su sufrimiento?, pronto sus dudas fueron aclaradas - Hinata, pero, ¿por qué tienes esa cara? Yo de ti estaría feliz, de haber dejado a ese anciano en su lugar y no tener que verlo nunca más- le animó Ten-Ten -Además metiste a la cárcel a Akatsuki, no pensé que te hubiera entrenado tan bien, supongo que ese sujeto que te ayudó, era bastante especializado, si dejó a esos inútiles hechos polvo ¡Estoy orgulloso!- continuó Neji - Lo mismo digo- continuó Lee poniendo pose de chico guay, guiñando el ojo, mostrando el pulgar de su mano, y el brillo exagerado de sus dientes - ¡EXACTO! Ahora te sobrará el tiempo para descansar ¿Cierto Shino?- exclamó Kiba ante la idea de que su amiga se librara de tal monstruo.
Shino solo asintió con la cabeza, aunque por dentro se encontraba incluso más feliz que Akamaru, que corría dichoso alrededor de la peliazul, moviendo la cola y ladrando fuertemente, dando a entender que él también estaba feliz por la chica- ¡Ves. Hasta Akamaru está de acuerdo!- dijo el chico.
Pero aunque todos estaban felices, Hinata seguía con el ánimo por el suelo - Ustedes saben mejor que yo que si no consigo el dinero para…- fue interrumpida por Shino -Neji no crees que deberías decirle ya-
- Sí, tienes razón. Ahora entiendo por qué llegó ese paquete en la tarde-.
La pobre chica ahora se encontraba más confundida que antes, veía como todos se mantenían alegres a pesar de sus palabras y su primo sacaba un sobre del cajón de los cubiertos - ¿Qué deberían decirme? Y ¿qué es ese paquete?- preguntaba ingenua
- Dos cosas, la primera, en este paquete está la solución a todos tus problemas- le dijo entregándole el sobre, para después sentarse en frente de ella junto a Ten-Ten - ¿La solución a mis problemas?- repitió curiosa.
Miró el sobre y después a todos sus compañeros, como buscando una aprobación, Shino se dio cuenta enseguida de la inseguridad de la chica, y le animó para que una vez en su vida pudiera relajarse, sabía que iba a gritar de alegría cuando abriera el sobre y sonrió de costado -Ábrelo-
- Esto,… vale- le respondió dudosa. Se fijó que en el reverso del sobre estaba la firma de Takeshi Tomoya… ¡era el nombre de su jefe!... bueno su ex jefe, cuando leyó la firma se hizo una rápida idea de que podía haber dentro.
Lo abrió salvajemente despejando las alternativas, había adivinado,-P…pero… si es incluso el doble del dinero que me debía-. Estaba en estado de shock, no podía creer lo que tenía en sus manos, todos los problemas de ese día se le habían solucionado en apenas unos 3 segundos tal como lo había dicho su primo.
-A eso de las 8 de la noche llegó un empleado de tu antiguo trabajo de parte de tu ex jefe, pidiendo disculpas por el retraso, sabía que ese idiota no podía ser tan amable… te dije que hoy iba a ser un día de sorpresas- dijo entre risas Neji dándole unas palmaditas en el hombro a la pobre Hinata que aún seguía en estado catatónico.
- No puede ser… Si hubiera sabido que revelarme ante ese monstruo me pagaría lo que me debía…¡Lo…lo hubiera hecho hace mucho!- decía parándose de un salto de su asiento, y agarrando el hombro de su primo con fuerza, riendo con nerviosismo y alegría contenida. Sus lienzos no quedarían blancos.
Neji entonces la tomó entre sus brazos y acarició su cabeza, tratando de disipar los remanentes de su malestar, Hinata soltó una risita inaudible y le devolvió el abrazo con fuerza.
-Hey, ¡yo también quiero uno de esos!, vengo a visitarte y darte buenas noticias y mira como me recibes - reclamó Kiba acercándose amigablemente a la chica que enmendó su error dándole un abrazo de oso.
Los demás seguían riendo con fuerza, poco a poco todos se unieron en un efusivo abrazo, expresándole a la artista todo su afecto y alegría por ella, hasta que tuvieron que separarse, ya que se empaparon con la ropa de Hinata que todavía seguía mojada por la lluvia.
-Me duelen las mejillas de tanto reírme- la beneficiada no paraba de parlotear, ya más calmada.
Se había cambiado la ropa a algo más cómodo y ahora conversaba animadamente con sus compañeros.
Ahora estaba tirada encima del sillón de la sala acariciando a Akamaru que se le había lanzado encima.
-Lo mismo digo- pronunció Kiba sentado en uno de los brazos del sillón -Pero ahora viene la mejor parte- se empezaba a dibujar una sonrisa burlona en su rostro - ¿A qué te refieres?-preguntó en forma de sarcasmo - Ya he tenido suficientes alegrías por hoy, algo más y de seguro me desmayo-
-Entonces acomódate bien, porque solo te dije la primera parte de todas las sorpresas- continuó Neji sentado en el otro brazo del sillón -¡¿Quieren matarla?!, le va a dar un ataque si le dicen lo de…mmmmhhh- Lee se había apresurado a taparle la boca a Ten-Ten que por poco revela la segunda sorpresa y le susurró al oído -Si se lo decimos ahora va a ser el mejor día de su vida, y si agregamos a…tu sabes quien…la gloria le va a durar meses- y se paró como si nada sonriendo tontamente junto con Ten-Ten - Entonces ¿Qué tienen que decirme?- preguntó nuevamente Hinata sentándose en el sillón, con una ceja levantada.
Todos se empezaron a mirar entre sí, discutiendo con la mirada quien se lo diría, hasta que Shino se paró de la silla en que estaba y se paró frente a Hinata - Pensamos que con el trabajo no querrías ir, pero ahora estás cesante y no tienes ningún inconveniente-
-¿Inconveniente para qué? Oigan, por favor, no hagan tanto misterio. No creo que me puede suceder nada mejor de lo que me pasó ahora- dijo sonriendo cálidamente, a lo que todos pensaron "eso es lo que tú crees" y sonrieron -Bueno como quieras. Mañana por la noche va a haber una fiesta en casa de Sasuke Uchiha y van a asistir todos los de la preparatoria, profesores y también los alumnos de intercambio de la universidad de Konoha- continuó Shino y todos esperaron ver la reacción de la chica, que respondió a la noticia bastante calmada - Me alegra mucho escuchar eso, pero ¿no creen que exageraron un poco?, no creo que me desmayara o me diera un ataque cardiaco por esa noticia-
-¿Entonces vas a ir?- le preguntó Kiba - Creo que mejor me dedicaré a des…-, bostezó profundamente -…Cansar?-
- Hinata mejor será que vayas a dormir te veo agotada- le dijo preocupada Ten-Ten – Sí, tienes razón.- Estaba a punto de despedirse, cuando de repente a Lee se le ocurrió hablar, muy "naturalmente"-¡Oh!, se me había olvidado decirte que también va a ir cof, cof, Na-ru-to-kun-.
Eso fue una sobrecarga de emociones para ella, sintió como sus mejillas, es decir toda su cara se calentaban lentamente, mariposas revoloteaban en su estómago, las piernas le temblaban solo con escuchar ese nombre, y su corazón empezaba a aumentar rápidamente la frecuencia de sus latidos "¿Naruto-kun, también va a ir?".
Neji se le acercó, preocupado por el cambio de actitud tan repentino de ella y también por la obvia reacción esperada, movió su mano enfrente de sus ojos para ver si reaccionaba…nada… estaba como una estatua al rojo vivo -Hinata ¿te sientes bien?-.
La pregunta nunca fue contestada, la joven cayó secamente contra el suelo, sin siquiera darle tiempo a su primo para detener su caída. Seguía roja como un tomate, la diferencia es que una sonrisa de felicidad extrema le adornaba la cara. "Naruto-kun"
"Te dije que te iba a anunciar una sorpresa que te alegraría" pensó Neji, levantando a su casi hermana del suelo, feliz y enojado a la vez, y la depositó en el sillón.
Estaba feliz por la felicidad de su prima, y estaba enojado por…-cof, cof, muy bien Neji no crees que nos debes algo- Dijo Lee poniendo su pose de chico guay junto a Kiba y Shino -Perdiste la apuesta, parece que no conoces tan bien a tu prima después de todo, sin duda ahora irá a esa fiesta- continuó Kiba.
Esta vez el motivo de la apuesta había sido la reacción de Hinata luego de mencionar a Naruto y la fiesta. Neji había apostado mal, bufó molesto, aún después de haberse graduado Naruto seguía jodiéndolo, con el ceño fruncido y una venita protestando en su frente, sacó su billetera del bolsillo de su pantalón, y le pasó a los tres el dinero que les correspondía - Te dije que recuperaría mi dinero-dijo Lee vanagloriándose -Jajaja, muy gracioso- Neji volvió a colocar su billetera en sus bolsillo y se sentó nuevamente en el brazo del sillón en el que Hinata reposaba, Ten-Ten los miraba humillada y una gotita resbalaba por su frente, "Como son tan sin vergüenza para apostar con los asuntos privados de los demás, ojalá nunca se les ocurra hacerlo conmigo".-Bueno creo que ya me voy, principalmente venía a visitar a Hinata, y como ya se desmayó, será mejor que la deje descansar- se paró para despedirse con un beso de Neji -¿Quieren que los lleve en mi auto para que no tengan que caminar?- les preguntó a los otros a lo que respondieron asintiendo con la cabeza -Akamaru, vamos- le dijo Kiba a su perro -Deséale lo mejor a Hinata de nuestra parte cuando despierte- dijo Lee a Neji, -Sí, lo haré, adiós nos vemos mañana-
-Adiós- dijeron todos desapareciendo por el pasillo, para salir del departamento.
El genio Hyuga suspiró profundamente cuando escuchó la puerta cerrarse "Nunca pensé que aún se sintiera atraída por el idiota Uzumaqui" La miró tiernamente dormir en el sillón, su sonrisa aún permanecía intacta, no parecía querer irse con nada. Se sintió bien por ella, hace tiempo que no la veía tan feliz, pero ahora venía otro desafío, buscar trabajo, aunque cualquier otro sería mejor que el que tenía anteriormente. Se encaminó a un mueble del que sacó una sábana y se la puso encima a Hinata, después miró su celular que descansaba en la mesita de la cocina junto con su mochila "Será mejor que apague la alarma del teléfono, así dormirá más". Y así lo hizo, aunque si la peliazul hubiera estado despierta, hubiera preferido dejarlo prendido, si por casualidad "Aoi" la llamaba, pero a fin de cuentas, estaba dormida.
Así el Hyuga se fue a su habitación, la alegría se respiraba en ese inmundo departamento, ya no importaba que tan humilde era, el ambiente era el mejor que se podía esperar de un hogar.
Hinata era feliz, si feliz, pero esa felicidad era momentánea, ese espacio en blanco aún existía y solo una persona sería capaz de pintarlo, con los colores más vivos de la rosa cromática.
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Este capítulo me gusta en especial, por ninguna razón en particular…bueno sí, Aoi Masaru es un personaje que tendrá mucha importancia para el desarrollo de esta historia, por culpa de él todo se vuelve más complicado…no diré más porque me emociono jeje, también es lo más cercano a un OOC que he creado en mi vida y lo más cercano que he tenido a un amor platónico XDD. Recuerdo pasé mucho tiempo dando vueltas en mi cabeza como sería el dulce Aoi.
En fin en el próximo capítulo viene la esperada fiesta y muchas otras cosas, por favor díganme lo que piensan, cualquier comentario o detalle que se me haya pasado por alto será bien recibido.
Hasta el próximo cap!
