Hola, espero que les guste, saludos!


Capítulo XIX:

-¿Te sientes bien?-preguntó Johanna a mi lado.

Asentí brevemente.

-Pase una mala noche, eso es todo…-comencé a decirle.-Ya no duermo como antes...

Ella, pareció entenderme, y sin decir absolutamente nada, sacó algo de su bolsillo, y lo depositó en mi mano.

-Son píldoras para dormir…-me indicó.-Desde que me las han dado, he logrado dormir sin problemas...

-Gracias…-le dije.

-Sí, son muy efectivas. Creo que me he vuelto adicta a ellas…-comentó sonriendo.

Las guardé, y volvimos al Centro de Entrenamiento.

Cuando ingresamos, noté que varios de mis primos y otros rebeldes, ya estaban entrenando con sus varitas.

-Iré a practicar con las flechas…-sentenció Johanna.-Te veo luego.

Al igual que Finnick, ella no tenía habilidades mágicas.

Deseaba tanto, haberla acompañado. Yo no quería perder mi tiempo con encantamientos que no me iban a funcionar.

-Ya estás aquí…-murmuró alguien a mis espaldas.

Su voz, fue como un remedio para aplacar mi incomodidad.

-Scorpius…-parpadeé.- ¿Qué haces aquí?

Él, sonrió de lado.

Se le veía mucho mejor a como había estado en el Centro médico. Más recuperado y sin rastros de cardenales en la cara.

-Vengo a entrenar como los demás…-murmuró siendo obvio.-Ya me dieron mi varita…

Sí, claro, pensé sin prestarle mucha atención a sus palabras, y perdiéndome en su perfecta mirada gris.

-Felicidades…-respondí.

-¿Y tu varita?-preguntó al ver que no tenía nada en la mano.

¿Y mi varita?, me pregunté a mi misma.

-Eh, la tengo por aquí…-mentí señalando mis bolsillos.

-¡Será mejor que formen un círculo, deseo que todos vean esto!-sugirió el profesor.

Perfecto, pensé con sarcasmo. ¿Ahora, qué demonios voy a hacer?

Como si hubiesen leído mi mente, alguien se acercó por detrás y depósito algo entre mis manos.

-Te dije que la tendría guardada por ti, hasta el momento que te fuera necesario.-susurró James brevemente.

Sonreí de costado, al ver que se trataba de mi varita.

Estaba en perfectas condiciones.

-Gracias…-murmuré.-Te debo una.

Él, me sonrió de vuelta, y regresó a su sitio.

Cuando observé a mi derecha, me encontré con una mirada de desconcierto en el rostro de Scorpius, tal vez, preguntándose por qué le había mentido, o por qué James, tenía mi varita.

Bueno, ya habría tiempo de explicaciones.

El profesor, rompió la tensión, y comenzó a enseñarnos hechizos básicos de ataque. Encantamientos fáciles y prácticos.

Me concentré en sus indicaciones, y al principio, pareció irme bien con mi varita, pero, luego todo empezó a complicarse.

-Hay rumores de que Voldemort ha incrementado la presencia de dementores y ha colocado trampas mortales en todo el Capitolio… Es por ello, que hoy deseo que practiquemos con un hechizo infalible contra esas criaturas…-nos dijo.

-¿Qué hay ahí, profesor?-preguntó Albus, refiriéndose al enorme baúl que había en medio de la sala.

-Lo que tengo aquí dentro, es un boggart.-respondió.- Una criatura, que toma la apariencia de nuestro mayor temor, pero en este caso, lo configuraré para que luzca como un dementor, y podamos practicar. ¿Entendieron?

Todos, asentimos.

-Bien, ahora, digan conmigo, ¡Expecto Patronum…!

Practicamos, durante horas con el encantamiento, hasta que a unos cuantos, les fue apareciendo una luz brillante con forma de animal.

Me quedé sombrada, nunca antes había visto algo parecido.

Mentalmente, me preguntaba, como habrían sido los patronus de mis padres.

Tendría que preguntárselo a tía Ginny.

Finalmente, y después de varios intentos, logré conjurar el encantamiento, y mi patronus, salió en forma de una águila.

Me sorprendí un poco, no esperaba que pudiera llegar a hacerlo, pero dejé mis emociones de lado y acepté las felicitaciones de los demás.

Al cabo de unos minutos, Scorpius también logró conjurar el suyo, y de su varita, salió un patronus en forma de tigre.

James, fue el último de las pocas personas que lograron realizar el hechizo, y demostró que su patronus era un ciervo.

Fue un momento, bastante entretenido, pero todos volvimos a la realidad, cuando fue necesario hacer una prueba de verdad.

-No lo olviden… Deben recordar el momento, más feliz de su vida…-sugirió el profesor, mientras habría el baúl y salía el supuesto dementor.

Albus, se ofreció como voluntario, pero como ya nos lo imaginábamos, falló en el intento.

De igual manera, ocurrió con Louis y otros rebeldes. Sus patronus, no eran lo suficientemente potentes.

Fred, parecía más seguro de sí, y fue el primero que lo ejecutó de una forma eficaz logrando vencer al dementor.

Todos lo felicitamos.

Pero, cuando llegó mi turno, tenía el presentimiento de que fallaría como los demás.

Bien, es ahora, Rose, me dije al ver que el profesor abría el baúl y salía la espectral criatura.

-Expecto Patronum…-exclamé, pero el dementor no parecía rendirse ante el encantamiento.

Un recuerdo poderoso, me dije pensando en el momento en que Scorpius y yo, ganamos los juegos, pero aquello no era suficiente.

Ese maravilloso recuerdo, se veía opacado por las muertes y los traumas que habíamos vivido en esa arena.

Tal vez, el recuerdo del rescate de Scorpius, podría funcionar.

Era un momento muy feliz.

-¡Expecto Patronum!-volví a decir.

Poco a poco, el dementor, fue retrocediendo hasta que se metió por completo en su escondite, pero aun así, caminé hacia atrás, temiendo que volviera a salir.

Finalmente, el profesor, cerró el baúl, borrando mis miedos, y felicitándome por haberlo logrado.

Sólo cinco de nosotros, lo habíamos hecho, y era un milagro que yo fuera uno de ellos.

-¿Estás bien…?-me preguntó James.

-Sí…-respondí un poco agitada.

Ambos, nos miramos brevemente, y continuamos prestando atención al profesor.

-¿Alguien más desea intentarlo?-preguntó.

Todos estaban en silencio, nadie quería hacer el ridículo, o simplemente, no se sentían preparados.

Pero, la persona menos esperada, dio un paso hacia delante.

-No…-le dije.-No puedes hacerlo, Scorpius…

-Sí, puedo…-contestó muy seguro de sí.

¿Por qué me hacía esto?

¿Qué quería demostrar?

-Rose, tiene razón… No lo hagas.-le sugirió Louis, quien estaba a su lado.

Pero, su insistencia pudo más, y el profesor terminó por aceptarlo.

-Lo detendré, si me lo pides…-le sugirió el maestro.

Scorpius, asintió, y con la varita en mano, apuntó al espectro, mientras abrían el baúl.

De inmediato, el dementor de aspecto amenazante, se acercó peligrosamente.

Pero, Scorpius, no se veía intimidado.

-¡Expecto Patronum!-gritó sin dudarlo.

Al inicio, no hubo ningún efecto, pero luego de varios intentos, la criatura comenzó a retroceder y finalmente, se guardó en el baúl.

Tan pronto, como acabó, el rubio, cayó de rodillas al suelo.

-¡Scorpius…!-exclamé corriendo a su lado.

-Lo logré…-me dijo sonriendo.-Lo hice.

Le devolví la sonrisa.

-Lo hiciste…-murmuré muy cerca de él.

-Es verdad, muchacho…-agregó el profesor.-No sé en qué o en quien hayas pensado, pero lo lograste… Aunque, no debemos olvidar que un verdadero dementor, es mucho peor…

Las clases parecían haber llegado a su fin, y antes de que nos retiráramos, nos dio unas últimas recomendaciones.

Con eso, el día había terminado.

Aún no me separaba de Scorpius, y salimos juntos del Centro de Entrenamiento.

-No puedo creer que lo hayas logrado…-comencé a decirle.

Él, no dijo nada.

Me miraba, con cierta curiosidad.

Como si quisiera decirme algo.

-¿Dónde has estado estos días…?-me preguntó.

-Ayer, fui al distrito dos… Tuve que grabar una propo…-le comenté.-Ha sido una semana bastante agitada…

-¿Cómo te recibieron?

-Bastante bien… Creí, que serían hostiles como cuando fuimos la primera vez, pero…-dejé de hablar, él no me estaba escuchando.

No recordaba nada de esa visita, había sido estúpido decir algo así.

-Lo siento...-le dije mientras parábamos en un solitario pasillo.

-No, tienes porque hacerlo...-contestó observándome de una manera diferente.

No hagas eso, quise decirle, sintiéndome completamente ruborizada.

Por mucho que traté de ocultarlo, él, terminó por notarlo, y aprovechándose de eso, acortó la distancia que nos separaba, agravando aún más la situación.

Mi espalda chocó sutilmente, contra la pared.

Genial, ahora estoy acorralada.

-¿Por qué has estado evitándome, Rose?-comenzó a decir como la vez pasada.

-No te he evitado…-dije sintiéndome algo extraña por la cercanía.

Traté de disimular mis estúpidos nervios, sabía que no debía ponerme así.

-Entonces… ¿podremos vernos más seguido?-preguntó.

-Sí…-respondí, sabiendo que faltaba poco para tenerlo de vuelta.

Sólo dos días más, hubiera querido decirle, mientras observaba sus ojos grises.

Si todo salía bien y Hagrid tenía el ingrediente, necesitaríamos que Scorpius estuviera presente aquel día.

La enfermera Hannah, me había dicho que la preparación de la poción no demoraría demasiado, por lo que él debería tomarla de inmediato.

-¿Qué, Rose…? ¿Qué ocurre?-dijo con curiosidad, por el silencio que guardaba.

-Necesito que vayas al centro médico el día sábado, después de medianoche… -le pedí.

Había confusión en su rostro, pero asintió.

-Está bien…-sentenció.

Ni siquiera, me había preguntado para qué lo quería ahí. Él, simplemente, había aceptado.

-Prométeme que me esperaras…-le pedí.-No importa cuánto me demore, prométeme que me esperarás ahí…

-Lo haré…-dijo acercándose aún más.

Sonreí.

-¿Segura que estás bien?-preguntó de nuevo, esperando que en esta oportunidad, le dijera la verdad.

-Sí, sólo dos días más…-le dije notando que casi nada nos separaba.

-¿Dos días más?

Me miró sonriendo, y entendió que eso era lo único que debía saber.

-Sí, sólo eso…-sentencié poniéndome de puntillas, para besar su mejilla con lentitud.

Aquello, lo tomó por sorpresa, definitivamente, no se lo esperaba.

Podía sentir su agitada respiración en mi oído.

Estaba nervioso, al igual que yo.

Sin separar mis labios de él, hice un sendero hasta llegar a la comisura de su boca.

Finalmente, decidí darle el ansiado beso, que ambos, deseábamos.

Me correspondió con entusiasmo, nuestros labios encajaban perfectamente.

Se aferró aún más hacía mí. No quería soltarme, no quería que aquel hermoso momento, terminase.

Pero, todo tenía un fin.

Nos separamos, y le sonreí con timidez.

-Recuerdo haberte dicho que no te besaría hasta que recuperaras la memoria... pero, creo que es imposible, no hacerlo...

Scorpius, sonrió de vuelta, y tomó mi mano entre la suya.

-Estaba pensando en ti...-dijo de pronto.-Cuando realicé el patronus, estaba pensando en ti... No se si es exactamente un recuerdo, pero gracias a ti, Rose, logré hacerlo...

Me quedé en silencio, este momento no podía ser más perfecto.

Lo abracé de nuevo, y quise que aquello durara para siempre.


Gracias por leer! :)