Capítulo XX:
No quería ser negativa.
Pero, al ver toda la superficie destruida, sabía que era muy probable que la cabaña de Hagrid estuviera hecha pedazos.
-Ni siquiera recuerdo el camino…-murmuré.
No, maldición, pensé, No digas eso.
Miré hacia el cielo, y no había luna que nos iluminase, complicándose la situación.
James, sacó su varita y apuntó hacía la oscuridad.
¿Qué pensaba hacer?
-Lumos Maxima.-exclamó.
De inmediato, un destello de luz salió de la punta de su varita, alumbrando todo el camino.
-¿Dónde aprendiste eso?-pregunté intentando hacer lo mismo con la mía, pero no obtuve ningún resultado.
-He estado practicando…-respondió iluminando el sendero.-Creo que es por ahí… Recuerdo haber visto esa clase de árboles…
Observé con más atención, y recordé que la vez pasada habíamos encontrado un thestral entre los arbustos que James señalaba.
-Tienes razón… Es por ahí.-respondí mientras avanzábamos.
Ya había pasado casi media hora, desde que habíamos dejado el distrito trece y me preguntaba cómo estarían las cosas allá.
Louis, se había quedado con Haytmich cuidando que los vigilantes no nos delatasen.
Pensé en Scorpius, él ya debía estar en el centro médico, preguntándose dónde rayos estaba.
-Démonos prisa.-ordenó James, mirando su reloj.
Asentí en silencio, y corrí tras él.
Mi corazón latía con cierta angustia, esperando que pudiéramos llegar antes que el tiempo se nos acabara.
El viento, golpeaba con demasiada fuerza, haciendo que mi cabello se desordenara. Sin poder evitarlo, caí de rodillas al suelo.
-Demonios, Rose…-murmuró James, cogiéndome del brazo.
-Estoy bien…-le dije amarrándome el cabello.
-Me ha parecido ver algo…-dijo de pronto.
-¿La cabaña?-pregunté.
-No… Creo que son vigilantes…-murmuró guardando su varita.
-¿Del distrito trece?-pregunté nerviosa.
James, se quedó en silencio por unos segundos.
-No… Creo que son del Capitolio.-contestó ansioso.-… Intenta seguirme el paso… y no te caigas…
-Pueden ser mortífagos…-sugerí.
-No nos quedaremos para averiguarlo…-finalizó regresando al sendero.
Volví a correr tras él, y evité hacer cualquier clase de ruido que pudiera delatarnos.
Al cabo de varios minutos, llegamos hasta a una zona bastante tupida y boscosa.
-Es por aquí…-sentencié recordando el lugar.-La cabaña, no debe estar muy lejos….
-Debe ser esa…-sugirió James en voz baja.
Mi corazón dio un vuelco, cuando escuché sus palabras, y dirigí mi vista, hacia donde había señalado.
Observé la pequeña cabaña, y noté que lucía estable, como si el bombardeo no la hubiera alcanzado.
Nos acercamos cuidadosamente, esperando no levantar sospechas, pero antes de poder tocar la puerta, una voz nos sobresaltó a mitad de camino.
-¿¡Quién anda ahí?!-exclamó Hagrid saliendo de la cabaña con recelo.
-¡Hagrid! ¡Soy yo! ¡Rose Weasley!-respondí corriendo hacia él.
El hombre, parecía alegre de verme, pero cambió su expresión a una de preocupación.
-¡Rápido, entren!-nos ordenó abriendo la puerta.
De inmediato, corrimos dentro de la cabaña, y trancó la entrada.
-Hay cientos de agentes de la paz custodiando la zona…-nos dijo agitado.-¿Cómo han logrado llegar hasta aquí?
-Hemos sido cuidadosos…-contestó James.
-Me alegro de verlos a salvo… El bombardeo destruyó casi toda la superficie…. Pero, no llegó hasta aquí…
-Es bueno oír eso, Hagrid…-le dije.
-¿Pero… qué hacen aquí?-preguntó sin entender.
-Hace unas semanas atrás, logramos rescatar a Scorpius y a los demás secuestrados del Capitolio…-le expliqué brevemente.
-¿Están a salvo?
-Sí, todo salió como lo habíamos planeado…Pero, Scorpius…-mi voz se quebró un poco, pero continué.-...él, fue hechizado con un obliviate… no recuerda nada, ni a nadie… Es por eso que estamos aquí…
Hagrid, me miró sorprendido.
-La esposa de Neville Longbottom, es enfermera; ella nos dijo que existe una poción que podría remediar el encantamiento… Pero, nos hace falta un ingrediente…-le dije con la esperanza de que no me decepcionara.- Hagrid, por favor, dime que tienes plumas de jobberknoll… Dijeron que antes de la plaga, criabas esa clase de aves… Dime que aún lo haces… Sus plumas, son las únicas que nos hacen falta para ayudar a Scorpius, por favor…-le dije al borde de las lágrimas.
Si me decía que no las tenía, lloraría en verdad. Haber hecho tanto para nada.
El hombre, se acercó hacia a mí, y me miró con comprensión.
-Rose, todos los jobberknoll murieron.-sentenció con pena.-Pero, logré conservar varias de sus plumas… Sé sobre el efecto que tienen en personas desmemoriadas… Te servirán.
Abracé a Hagrid, y por fin pude respirar en paz.
-Estaré eternamente, agradecida contigo…-le dije separándome de él.
De inmediato, el hombre rebuscó entre sus cosas, y de un viejo jarrón, sacó un par de plumas azules.
-Cuídalas… Son las únicas que me quedan...
Asentí con felicidad, mientras las tomaba y las guardaba en mi bolsillo con delicadeza.
-Gracias, Hagrid.-le agradeció James al verme feliz, pero luego, se puso serio y observó su reloj.-Rose, sólo tenemos diez minutos…
Volví a la realidad, y entendí que era hora de irnos.
-Debemos regresar, sólo nos dieron una hora para salir… -le expliqué.-De hecho, nos escapamos… Quisiera quedarme un poco más, pero…
-Lo entiendo.-murmuró.-Iré con ustedes… Conozco la zona mejor que nadie, y así evitarán perderse de regreso.
-Gracias…-le dije.
-Bien, salgamos de aquí…-contestó Hagrid, mientras abría la puerta.-Tengan sus varitas con ustedes… Podríamos encontrarnos con algún agente de la paz en el camino…
-¿Qué hacen aquí?-pregunté desconcertada.
-Vigilan la zona.-me respondió.-Estuvieron aquí ayer, pero se fueron por la mañana… Hoy, han regresado…
-Será mejor que nos demos prisa…-sugirió James.
Salimos de la pequeña cabaña, y nos adentramos en lo profundo del bosque.
Las plumas, estaban a salvo conmigo.
Quería tanto, llegar al distrito trece y entregárselas a la enfermera Hannah. Ella pensó que estábamos bromeando, cuando le dijimos que iríamos a los bosques por el ingrediente que hacía falta, pero al ver que hablábamos en serio, terminó por creernos y aceptó reunirse con nosotros en el centro médico, si lo lográbamos.
-¡Cuidado!-exclamó Hagrid.
Alguien nos seguía.
No sabíamos quién era, pero había lanzado un hechizo tan potente, que casi me cae encima.
-¡Crucio!-gritó una voz desconocida.
-Es un maldito agente…-susurré.-Nos ha visto...
Le observamos a través de los arbustos, y el hombre volvió a repetir el hechizo, lanzándolo contra nosotros, pero falló.
-¿Qué clase de encantamiento es ese?-pregunté mientras corría detrás de James.
-Es una maldición imperdonable.-contestó Hagrid a mi lado.-No dejes que te alcance. Por ningún motivo, dejes que lo haga.
Recordé sobre lo que había hablado con Longbottom, y entendí que era un hechizo peligroso.
-¡Expelliarmus!-gritó James en dirección al atacante.
No le dio, pero al menos, logró distraerlo, permitiéndonos escapar del lugar.
-No pares, Rose.-me ordenó.
-James… Debemos esperar a Hagrid…-le respondí, al notar que ya no estaba con nosotros.
Esperamos unos breves segundos, y cuando creímos que no llegaría, logró hacerlo, pero parecía haber sido atacado por uno de los agentes.
-Sigan…-nos dijo.
-¿Qué te pasó?-le pregunté preocupada.
Él, no me hizo caso.
-Estoy bien, sólo sigan… Yo los distraeré.-murmuró.-Sigan de frente, y llegarán directo al distrito trece…
-¿Pero, qué hay de ti?-inquirió James.-No podrás con ellos…
-Conozco este bosque como la palma de mi mano… Tengo ventaja. Ahora, sólo váyanse, o todo habrá sido en vano…
Le miré con algo de pena, esperaba que estuviera diciendo la verdad.
-Gracias por todo, Hagrid.-le dije con la esperanza de verlo vivo la próxima vez.-Si ganamos, la guerra, te prometo que no nos olvidaremos de ti…
Él, asintió brevemente.
-Buena suerte, Rose.-me dijo antes de irse.-Sé que lo lograrán…
Nos separamos de él, y seguimos por el sendero, de vuelta al distrito trece.
No encontramos, ningún peligro de regreso, pero sabíamos que el tiempo no estaba en nuestro favor, nos habíamos demorado demasiado.
-¿Crees qué este bien?-pregunté.
-No lo sé…-contestó James.- Tal vez, sólo lo dijo para que pudiéramos escapar…
-Tienes razón…-respondí, mientras notaba que ya habíamos llegado.
-Nos hemos pasado media hora….-murmuró preocupado.
No dije nada, y de inmediato, nos adentramos a los ascensores que nos conducirían a las profundidades del distrito trece.
-Gracias, James…-comencé a decir.-Gracias por acompañarme.
Me miró de lado.
-No tienes por qué hacerlo.-respondió con sinceridad.
Me miró de frente, y cuando planeaba decir algo más, las puertas del elevador se abrieron y volvimos a la realidad.
Tan pronto como salimos, caminamos en dirección hacia donde se suponía que los demás, nos estaban esperando.
-¡Haytmich! ¡Louis!-exclamé al verlos.
Me acerqué corriendo, y noté que Johanna, también estaba con ellos.
-¿Qué demonios ocurrió aquí?-preguntó James al ver que los vigilantes lucían desmayados en el suelo.
-¿Por qué tardaron tanto?-inquirió Haytmich.
-Hay agentes de la paz por todo el bosque…-sentencié.-Casi fuimos atacados por uno…
-¿Les hicieron daño?-preguntó Johanna.
-No…-murmuré mirando a los vigilantes.-Pero, veo que ustedes no perdieron el tiempo.
-¿Qué querías que hiciéramos? Los idiotas, estaban por ir a delatarles.-me contestó la castaña.-Y por cierto… ¿Por qué no me dijiste nada sobre esto, Rose?
Estaba por responderle, pero fui interrumpida por Haytmich.
-Basta de charla. ¿Lo conseguiste?-me dijo.
-Sí.-respondí sonriendo.
-Entonces, no tenemos tiempo que perder…-exclamó.-Ve con Johanna al centro médico, nosotros nos encargaremos de los vigilantes…
Asentí en silencio, y salimos de ahí.
Sin más demora, cruzamos el desierto comedor, y esperamos no encontrar a ningún vigilante en el camino.
-Siento no haberte dicho nada, Johanna…-comencé a decirle.-Pero, mientras menos personas lo supieran mejor… Si no lo lográbamos, ustedes no se hubieran visto implicados en esto.
-Está bien.-respondió.-Sé que era una misión suicida… Pero, la próxima vez, no dudes en avisarme.
Asentí.
-¿Quién te avisó sobre todo?-pregunté.
-Tu prima Lily.-contestó sin dudar.-Fui al centro médico, por mis píldoras y me encontré con ella… Pregunté por ti, y no le quedó de otra que decírmelo todo.
-Ya veo…-sentencié mientras nos ocultábamos para evitar ser vistas por unos vigilantes que custodiaban la zona.
-Démonos prisa…
Nos colamos por un pasadizo, y llegamos directo a nuestro destino.
-Al fin, están aquí.-casi gritó Lily, mientras corría a abrazarme.-¿Lo lograste?
-Sí…-contesté.-¿Ocurrió algo mientras no estábamos?-pregunté.
-Nada.-respondió con una sonrisa en el rostro.-Iré por la enfermera Hannah.
Se separó de mí, y dirigí mi vista a Scorpius.
Ahí estaba él, tal y cómo, me había prometido.
-¿Por qué no me dijiste nada?-inquirió mirándome con reproche.-Podría haber ido contigo, Rose…
-Está bien. Ya no pienses en eso.-le respondí al ver que la enfermera, se acercaba hacia nosotros.
-Por Dios, Rose… No puedo creer que lo hayas conseguido.-murmuró emocionada.-¿Hagrid, él está bien…? Lo creí muerto todos estos años…
Hagrid, pensé con cierta nostalgia.
¿Estaría vivo?
-Sí.-le contesté sin querer arruinar el momento.-Me entregó estas plumas… Las únicas que tenía.
-Sí, esas son...-dijo tomándolas y examinándolas brevemente.-Están en buen estado. Servirán.
Luego, la mujer procedió a mezclarlas con un líquido transparente, que tenía en un pequeño frasco.
Las plumas, se deshicieron al momento en que entraron en contacto con la mezcla.
No podía creer que esto estaba pasando.
Lo habíamos logrado. Después de casi seis meses, Scorpius, volvería a mí.
-Bien, ya está lista…-sentenció la enfermera.-El efecto, no es inmediato. Scorpius, se quedará dormido por un rato, y cuando se levante, sus memorias habrán regresado a él…
Él, asintió comprendiéndolo todo, y giró a verme.
-Recordaré todo, Rose… Lo prometo.-me dijo sosteniendo el frasco entre sus manos.
Esbocé una sonrisa, y esperé porque así fuera.
De un solo sorbo, Scorpius, se bebió toda la poción.
-Es mejor que te recuestes…-le sugirió la enfermera.-Te quedarás dormido dentro de unos pocos minutos…
Él, le hizo caso, y se echó en una de las camillas.
-Aquí estaré…-le dije mientras cerraba los ojos.
Miré a Lily, y ella me sonrió de vuelta.
-Espero, que funcione…-comencé a decirle.
-Funcionará.-me respondió. –Ahora, es mejor que tú también descanses… Son las dos de la mañana, debes estar exhausta.
-Lo estoy, pero primero iré a ver a James y a Haytmich, y luego iré contigo a los compartimientos.
Lily, asintió en silencio, y se separó de mí.
Miré una última vez a Scorpius y esperé porque todo saliera bien.
Hola! Lamento dejar la historia así, pero iba a convertirse en un capítulo demasiado largo :) Espero que les haya gustado y prometo no demorarme en subir el próximo capi! Saludos! :D
Rosalie.
