Capítulo XXI:
Mis ojos, se abrieron como dos resortes.
Observé a mí alrededor, y noté que las camas de tía Ginny y Lily, estaban vacías.
Miré el reloj que estaba colgado en la pared, y ya casi eran las once de la mañana.
Como si fuera un aviso, todos los recuerdos de la noche pasada, golpearon mi cabeza y me levanté de inmediato.
No debí haber tomado esas pastillas, pensé con desesperación.
Me cambié tan pronto como pude y salí del compartimiento.
¿Por qué rayos, no me habían levantado?
Resignada, apresuré el paso, mientras sentía que el camino al centro médico, se hacía más largo que de costumbre.
Me quité un par de mechones que caían por mi frente, y sentí un inesperado dolor en la rodilla.
-Demonios…-murmuré al recordar que la noche anterior me había tropezado en los bosques. No era nada grave, pero si me incomodaba al caminar.
Genial, Rose, me dije a mi misma.
Decidí no seguir pensando en eso, pero antes de poder continuar mi camino, sentí que alguien me llamó a mis espaldas.
-¡Rose!-gritó, haciendo que mi corazón se detuviera por un segundo.
No era necesario, preguntarme quién era.
Giré de inmediato, y me encontré con él.
-¡Scorpius!-grité, y sin dudarlo, fui corriendo a su encuentro.
Es él otra vez, pensé, mientras sentía que nada podía ser mejor que esto.
Cuando, finalmente estuvimos lo suficientemente cerca, Scorpius no tardó en cargarme y abrazarme por la emoción.
Era como si todo fuera parte de un perfecto sueño.
-Lo recuerdo todo, Rose…-murmuró en mi oído.-Recuerdo, absolutamente, todo…
Sus palabras, sirvieron para eliminar la angustia que tenía, y sin darme tiempo de responderle, tomó mi rostro entre sus manos y plasmó un apasionado beso en mis labios.
Era como si nuestras bocas se necesitaran la una a la otra.
Podía sentir voces a nuestro alrededor, pero nada de eso importaba.
Nada me detendría de corresponderle con el mismo entusiasmo.
-Te he extrañado… -decía.-No sabes cuánto, te he extrañado, Rose….
-Yo también lo he hecho…-respondí, mientras sentía que mis ojos se empañaban.-Todas las noches, soñaba con esto…
Un carraspeó, nos hizo volver a la realidad.
Definitivamente, no estábamos solos.
Miré a nuestros lados, y mis sospechas, se confirmaron.
-Creo que ya fueron suficientes muestras de afecto por hoy.-protestó Hugo.
-Sí, ya fueron demasiadas…-agregó Louis.
-Déjenlos…-les dijo Johanna.-Cualquiera, hubiese hecho lo mismo en su lugar….
Sonreí de lado, y volví a mirarlo.
-¿En serio, recuerdas todo?-le pregunté.
-Lo último que se me viene a la cabeza, es el momento en que me lanzaron el obliviate….
-¿No recuerdas nada sobre tu estancia en el distrito trece?-inquirió Haytmich, acercándose hacia nosotros.
-No…-respondió Scorpius.- ¿Me perdí de mucho?-dijo enviándome una sonrisa.
-Es el efecto inverso.-murmuró la enfermera Hannah, dirigiéndose hacia Scorpius.-Recuerdas todo tu vida, pero nada de lo que viviste estando desmemoriado.
Ella, le lanzó una mirada de reproche.
-Lamento haberme escapado, enfermera…-respondió él en defensa.-Lo siento, pero tenía que encontrar a Rose…
-Está bien, Scorpius… Te entiendo, pero debes volver a tu camilla… Tenemos que examinarte, luego podrás irte…
Él asintió en silencio.
Le hicimos caso, y volvimos de vuelta al centro médico.
Lily, se acercó hasta mí, y me abrazó de lado. Tía Ginny, estaba con ella, mirándome con una sonrisa en el rostro. Se alegraba de verme feliz.
-Anoche, hicieron algo muy arriesgado…-murmuró con cierto regaño.-Ni siquiera, me avisaste, Rose… Estuve tan preocupada.
-Lo sé, lo siento…-respondí.
-Pero, valió la pena…-aseguró con nostalgia.-Tu madre, era igual… Nunca se rendía... Siempre luchó hasta el final.
Esbocé una sonrisa.
-Gracias, tía...
-Ahora, será mejor que esperes aquí… Yo, iré a avisarles a los padres de Scorpius…
Me quedé de piedra. No había pensado en ellos.
-No puedo creer que los haya olvidados.-exclamé sorprendida.
-Tranquila, has tenido muchas cosas en la cabeza… Iré por ellos, ahora mismo.-sugirió saliendo de la habitación.
-Ya se terminó, Rose…-me dijo Lily.-Scorpius está de vuelta.
-Sí, lo está…-susurré pensando en eso.-Ahora, sólo queda una cosa por hacer…
-¿Qué?-preguntó.
-Ganar la guerra.-sentencié.
¿Lo lograría?
Tenía a Scorpius a mi lado, ya no existía ningún pretexto que me haga pensar que no podría acabar con Voldemort.
¿Pero, en verdad me sentía preparada para cumplir con aquella enorme tarea?
-Sé que lo harás, Rose… La gente, tiene fe en ti. Confían en ti.
-Ese es mi miedo, Lily… Defraudarlos.
-No, tú lo logarás… Ahora, ya no pienses en eso. Disfruta de este momento.-me recomendó.
Le sonreí de lado y seguí su consejo, mientras intentaba pensar en otra cosa.
Al cabo de varios minutos, los padres de Scorpius llegaron al centro médico.
El señor Malfoy, fue el primero en acercarse hasta su hijo y no tardó en abrazarlo. Luego, le siguió su esposa, quien no dejaba de llorar y decirle lo mucho que hacía falta.
Aquella escena, era tan perfecta, que me hizo pensar en mis propios padres.
¿Por qué no podía ser lo mismo conmigo?
Hacía muchos años, que ya había dejado de llorar por ellos y me había resignado a que jamás los tendría a mi lado, pero ver a Scorpius rodeado de su familia, me hizo revivir aquellos sentimientos que creía dormidos, e inevitablemente, una lágrima cayó por mi mejilla.
Tenía a tía Ginny y a los abuelos, pero aun así, sentía que mis padres me hacían mucha falta.
Aunque, no tuviera recuerdos de ellos, sentía que los necesitaba.
-Muchas gracias, querida…-me dijo la señora Malfoy, mientras me daba un breve abrazo.-Gracias por traerlo de vuelta… No sólo una vez, sino dos veces.
Tenía razón, primero lo había rescatado del Capitolio, y ahora, me había encargado de regresarle sus memorias.
Salí un momento de la habitación, y me quedé esperando en el pasillo.
No podía seguir ahí, o comenzaría a llorar como la madre de Scorpius, y no me gustaba que me vieran hacerlo.
Luego de unos pocos minutos, la puerta se abrió, dejando salir al señor Malfoy.
Él, me buscó con la mirada, y no tardó en encontrarme.
-Rose, gracias por todo lo que has hecho…-comenzó a decirme.- Has sido una jovencita muy valiente… Y siempre voy a estar agradecido por ello…
Asentí en silencio, tratando de esbozar una sonrisa.
-¿Estás bien?-me preguntó sospechando.
-Sí, no es nada…-murmuré.
-Tranquila, Rose…-dijo apoyando una mano sobre mi hombro.-Sé cómo te sientes…
Alcé mi rostro confundida.
¿Lo sabe?
-Tal vez mi relación con tu familia, no empezó de la mejor manera, pero todos cambiamos y yo lo hice.
-Lo sé…-dije recordando lo que tía Ginny, me había contado sobre él.
-Tus padres estarían muy orgullosos de ti…-sentenció.-En especial, tu madre…
Alcé la mirada algo confundida, y se hizo un silencio incómodo.
Ni él ni yo, supimos que decir.
Repentinamente, la puerta volvió a abrirse y salió la señora Malfoy, secándose las lágrimas.
Me miró una vez más, con una sonrisa amable en su rostro.
-Es mejor que vuelvas con él…-me sugirió.
Asentí en silencio, y regresé a la habitación.
Seguía confundida, pero ver a Scorpius otra vez, hizo que me olvidara de todo.
-¿Cómo estás…?-comencé a decirle.
-Bien…-dijo acercándose hacía mí.
-Me alegra oír eso…-respondí.
-Pero, es mejor cuando estás conmigo…-continuó.
Me pegué a su pecho y dejé que todo volviera a ser como antes, como si jamás nos hubiéramos separado desde aquél fatídico día en la arena del vasallaje.
Scorpius, me miró en silencio, y nuevamente, besó mis labios.
Rodeó mi cintura con uno de sus brazos, dejando que las caricias aumentaran.
-Cada noche, pensaba en ti…-susurré.-No sabíamos que hacer para traerte de vuelta… Y ver como aparecías en cada entrevista, sólo hacían que mis temores aumentaran...
-Soporté cada tortura, porque tenía la esperanza de volverte a ver. Ahora, ya no pienses en eso…
-Prométeme que nunca volveremos a separarnos…-le pedí mirándolo directamente a los ojos.
-Nunca, Rose.-sentenció.
No necesitaba oír más.
Aquello, era suficiente para mí.
Gracias por leer! Saludos!
Rosalie.
