Capítulo XXII:
Habían pasado un par de días desde que la memoria de Scorpius había regresado, y todo parecía mejorar.
No dudé en ponerlo al tanto de todo, explicándole las cosas que habían sucedido desde el primer momento en que había puesto un pie en el distrito trece.
Las propos, la propuesta del sinsajo, los antiguos amigos de mis padres, Lovegood, mis visitas a diferentes distritos, entre otras cosas.
Al principio, él pareció muy sorprendido por todo, en especial, cuando le hablé sobre la magia y de las varitas que nos habían otorgado, pero terminó por aceptarlo.
Haytmich, y nuestros conocidos, también habían tenido tiempo de hablar con él, aconsejándole y comentándole sobre nuestra actual situación en relación a la guerra.
-¡Feliz Cumpleaños!-gritó Johanna, acercándose hacía mí y dándome un largo abrazo.
Sonreí para mis adentros. Hoy, era uno de los días que menos me agradaban.
Cuando era niña, solían gustarme mis cumpleaños, pero ahora, todo era diferente.
De hecho, sentía que cumplir dieciocho años, sólo aumentaban aún más mis responsabilidades.
Al ser legalmente mayor de edad, me veía obligada a ganar la guerra. No podía equivocarme. No podía fallarle a los distritos. Todo el mundo, comenzaría a verme con más autoridad que antes.
-Feliz cumpleaños, Rose…-murmuró Effie.-Esto es para ti…
Me entregó algo forrado en un papel rosa y se lo agradecí.
En verdad, no deseaba que nadie me diera regalos.
¿Cómo demonios iban a conseguirlos?
Scorpius, era el único que había hecho una excepción al darme un obsequio, pero no quería que los demás lo hicieran, en especial, tía Ginny y Lily, quienes insistían en darme uno.
Al menos, el día ya casi llegaba a su fin, pero no quería ni imaginar lo que mi familia había preparado para mí cuando Dominique me dijo que todos me esperaban en el comedor.
-Dios, no pueden, simplemente, olvidarse que es mi cumpleaños…-le murmuré a Scorpius.-Ese sería el mejor regalo…
-Déjalos…-me respondió sonriendo.-El año pasado no pudieron celebrarlo porque estábamos de gira por el Capitolio… ¿Recuerdas?
-Sí, lo recuerdo…
Hacía exactamente un año, que había sido la última gira de la Victoria.
Si hubiera habido un ganador en el vasallaje, este habría tenido que hacer lo mismo por estas fechas.
Me preguntaba si Voldemort, tenía en mente, realizar los dieciseisavos juegos del hambre para este año.
No lo creo, pensé.
-Además, cumples dieciocho... ¿Qué esperabas? Es una fecha importante...-murmuró a mi lado.
-Sí...-contesté resignada.-Y aquello, sólo significa una cosa.
-¿Qué?-preguntó.
-Que sales con una chica mayor que tú.-respondí riendo.
-Pero, no por mucho. Sólo dos meses más y tendremos la misma edad.
Asentí brevemente, mientras observaba su compartimiento con cierta curiosidad.
-Creo que eres la única persona que ha recibido una habitación para sí solo…-dije despreocupada.
-A mis padres sólo les dieron un compartimiento para dos, porque pensaban que yo estaba muerto…
-Pero, no lo estás…-murmuré fijándome en el libro que reposaba sobre su cama.
Las leyendas del Sinsajo, pensé recordando el nombre.
Lo tomé, y se me hizo extraño tener aquel libro entre mis manos, otra vez.
-¿Quién te dio este libro?-le pregunté pasando las páginas.
Habían, varias imágenes y fragmentos de todo tipo. Parecía interesante.
-Mi padre…-respondió desinteresado.-Parece ser muy especial para él… Me pidió que lo cuidara.
Me quedé pensativa, tratando de entender sus palabras, pero no pude seguir haciéndolo.
-Es mejor que bajemos, Rose…-me sugirió.-Ya tendrás tiempo de leerlo…
-Sí, vamos.-asentí mientras abría la puerta y salíamos de ahí.
Él, tomó mi mano y la unió con la suya.
-¿Ya te acostumbraste a vivir aquí, Rose?-me preguntó.
-No...-respondí.- Extraño el distrito doce, extraño poder estar al aire libre e ir al bosque...
-Yo también... Este lugar es tan cerrado. Me sorprende que tanta gente haya sobrevivido aquí.
-Esperemos que todo termine pronto y podamos volver...-le comenté mientras nos acercábamos al comedor.
De inmediato, me solté de su mano, e intentamos ingresar, sin llamar demasiado la atención, pero resultó imposible.
Toda mi familia, estaba reunida ahí, incluidos nuestros amigos y los padres de Scorpius.
-Cariño, hemos tratado de que disfrutes este día de la mejor manera… Y un cumpleaños, no es uno, si no hay esto de por medio...-murmuró la abuela, desvelando la sorpresa.
En medio de la mesa, había una enorme tarta de fresa, hecha especialmente para mí .
-Rose…-comenzó a decir tía Fleur.-Roxanne y Dominique se encargaron de prepararla. Y Victorie, la decoró…
-Gracias, chicas…-les dije a mis primas.
-Es de fresa… Tu favorito.-exclamó Victorie con la pequeña Violet en brazos.
-Ha de estar deliciosa, ya quiero probarla…-comencé a decir.-Gracias por todo, pero creo que el mejor regalo que he recibido en este cumpleaños, es que todos estén aquí… sanos y salvos… Y no solo me refiero a mi familia.-continué mientras miraba a Haytmitch, a Johanna, Finnick, Annie, Effie y a todos aquellos, que significaban algo para mí.-Me refiero a todos…
Luego, de aquel pequeño discurso, procedí a apagar las dieciocho velas que habían colocado encima, y deseé porque este momento se repitiera el próximo año, sin que nadie faltase.
La abuela, empezó a cortar el delicioso pastel y me pareció lo más exquisito que había probado en años.
Acostumbrados a la rancia comida del distrito trece, esto era un verdadero manjar para todos.
-Te dije que lo disfrutarías…-murmuró Scorpius a mi lado.
-Lo sé.-respondí.
Al cabo de unos minutos, tratando de parecer casual, Finnick, se colocó de pie y pidió la atención de todos.
-...Me gustaría hacer un anuncio muy importante...-comenzó a decir, mientras le echaba una mirada a su novia.
Ella, le sonrió de vuelta y le dio permiso para que continuara.
Finnick, asintió, y miró a los demás.
-Annie y yo, hemos decidido casarnos la próxima semana...-anunció para mi asombro.- Será algo sencillo, y por supuesto, todos están invitados.
-Oh, eso es maravilloso.-exclamó Effie emocionada.-Me encantan las bodas...
-Será una simple ceremonia matrimonial, como las que se suelen hacer en el distrito cuatro...-enfatizó.
Todos comenzaron a felicitarlo.
Estaba por ir a hacer lo mismo, pero me vi interrumpida por la presencia de alguien más.
-Eh, Rose…-comenzó a decir.
Volteé, de inmediato, y me encontré cara a cara con James.
Él, me sonrió de lado, lucía algo diferente.
-Feliz cumpleaños, Rosie…-murmuró abrazándome.
-¿Dónde has estado?-le pregunté.
-Estaba practicando con los demás muchachos…-me explicó.-Perdona, que recién me haya aparecido…
-No te preocupes… Estas aquí, eso es lo que importa.-le dije, mientras Scorpius regresaba a mi lado, luego de haber felicitado a Finnick.
-Hola, James...-murmuró él, de forma amigable.
-Scorpius...-fue la respuesta de mi primo mientras extendía su mano.
Me sentía incómoda, pero traté de disimularlo.
-James, quería agradecerte por haber cuidado de Rose todo este tiempo.-comenzó a decirle.
-No es necesario.-insistió él.-Es mi prima, siempre lo voy a hacer.
Ambos, se miraron fijamente, mientras sentía que estaba entre la espada y la pared.
James, pareció notarlo y para mi tranquilidad, se despidió de mí.
-Iré con Louis...-sentenció.-Te veo luego, Rose... Adiós, Scorpius.-se fue diciendo.
Me quedé en silencio, sin saber muy bien como empezar.
-¿Todo está bien?-preguntó Sorpius, sin entender la reacción de James, aunque ya debía hacerse una idea.
-Sí...
-¿En serio?
-No hablemos de eso hoy... Te lo explicaré después. ¿Sí?
Sabía que, ahora, las cosas eran diferentes, pero no sabía como le explicaría a Scorpius, que James aun seguía pensando en mí de esa forma y que inclusive, me había besado hacía sólo un par de semanas atrás.
-Lo entiendo.-respondió dándose cuenta de la situación.-No te preocupes, Rose... No tienes que explicarme nada.
Me envió una mirada comprensiva y me jaló hacía él.
-En serio, no tienes que hacerlo.-insistió.
Acaricié su mejilla sutilmente.
-Acompáñame a saludar a Finnick...-sugerí esbozando una sonrisa.
Ya llegaría el momento de tocar ese tema, por ahora, sólo quería que la noche siguiera igual de placentera.
Se viene un capítulo muy lindo, gracias por leer!
Besos! :)
