Waazzaaaaaaa!
Ufff...pues esto está tardando más de lo que yo esperaba, siempre que tengo oportunidad de escribir, lo hago y me gusta lo fácil que resulta ahora, lo malo, es que ahora tengo menos tiempo libre en el trabajo y no puedo estar escribiendo tanto como lo venía haciendo y esta historia se está extendiendo más de lo que yo esperaba, lo cual me parece bien, pero no porque tardo más.
Enjoy!
03
Loki sabía que la primera acción de Natasha sería tratar de convencer a Hulk para salir de su estado hipnótico. Será divertido, pensó y tomó asiento en la vieja silla que había encontrado botada en el rincón de ese almacén destruido. Se acomodó lo mejor que pudo, no podía pedir demasiado de ese lugar, aunque ya había encargado a algunos de sus hombres que fueran en busca de un asiento más apropiado para él. Albergaba la esperanza de que llegaran antes de que Hulk acabara con su víctima, de lo contrario, el asiento no tendría utilidad alguna para él.
Natasha continuaba con su absurda e inútil idea de llegar a la parte consciente del monstruo delante de ella. No obstante, Loki había dicho la verdad acerca de su control mental y ella no lograría hacer salir a Hulk de ese estado puro de furia y rabia absoluta.
Con una rodilla en el suelo, y su puño derecho enterrado veinte centímetros en el asfalto, Hulk miró con ojos encolerizados a Natasha a través de algunas hebras negras de su cabello alborotado. Su cuerpo, todo él, palpitaba con el desenfreno de su respiración asesina. Tenía la piel de la nariz replegada hacia atrás, como la mueca amenazante de un perro rabioso.
Natasha lo miraba asustada, en la orilla de un abismo de pánico, sujeta al borde de una sola idea con toda su fe y esperanza; debo hacer que me reconozca.
Ella le hablaba suplicante, en medio de jadeos cansinos por el esfuerzo físico que esquivar los ataques de Hulk demandaba de ella. Sabía, muy en el fondo de su cordura, que no lograría esquivarlo por mucho más tiempo. La única opción viable para ella y su vida, sería huir.
— Muy bien, doctor —jadeó, resuelta, dándose ánimos para lo que estaba a punto de hacer—, si así lo quiere, así será.
Hulk torció su mueca en una sonrisa desgarradora y espantosa. La mueca de un loco que ha tenido un leve lapso de cordura.
Natasha ignoró el gesto y corrió hacia él. La bestia desenterró el puño y lo alzó hacia el cielo raso, para después descargarlo contra la chica. Ella lo esquivó hacia un lado y corrió de largo, por un segundo, la idea de golpearlo en el rostro para desorientarlo le pasó por la mente, pero la desechó de inmediato, no le serviría de nada y sólo perdería tiempo.
Aceleró el paso sin mirar atrás, esa era la carrera de su vida, su plan había funcionado y ahora el monstruo verde se había quedado atrás. En su campo de visión no había nada más que la salida, la libertad y la vida, plena y larga para ella en un mundo apocalíptico sumido en una guerra que más parecería una masacre, exterminio.
No le importaba, eso era lo de menos. Estando afuera, podría reunirse con otras personas, hablarles de lo que estaba pasando, reunir reclutas, formar un ejército y pelear. Estar de pie frente al invasor y hacerle saber que no se rendirían sin pelear. De ser necesario, darían la vida, pero ninguno de ellos se ocultaría, todo su ejército estaría dispuesto y listo para…
Sintió dolor en la cabeza, sus piernas siguieron corriendo, pero una fuerza poderosa no permitió que su cabeza siguiera hacia delante. Sintió cómo algunos de sus cabellos se desprendieron y cayó hacia atrás sin poder evitarlo.
Hulk la había sujetado del cabello, interrumpiendo su fantasía de resistencia. La arrastró hacia atrás y le dedicó una mirada divertida y cínica. ¿Pensaste que me habías engañado?, preguntaba esa mueca.
Sin esfuerzo alguno, la levantó del piso, sin soltar sus cabellos. Natasha gritó, más de horror al darse cuenta de que había caído en las garras de un monstruo que de dolor.
— No, doctor, por favor… —estaba diciendo, pero Hulk la azotó contra el piso.
— ¡SILENCIO! —gritó el monstruo.
Natasha casi no lo escuchó, el golpe la había aturdido muchísimo. En su cabeza escuchaba un fuerte zumbido. El dolor se extendió por todo su cuerpo y rápidamente se había convertido en un hormigueo que la recorría de pies a cabeza. Quiso levantarse, pero ninguno de sus músculos reaccionó. Pensó entonces que estaba muerta.
— Cálmate, amigo. Es una dama delicada. —bromeó Loki con Hulk.
El asgardiano estaba pletórico, ese movimiento había sido contundente y, aunque Natasha fuera una chica dura, Loki no esperaba que se recuperara fácilmente de ese golpe.
Antes de que Natasha pudiera reaccionar, Hulk la tomó de una pierna y la alzó en alto, sin el más mínimo cuidado, se acercó a un montículo de escombros y los aporreó con el cuerpo flácido de la Viuda Negra. Las nubes de polvo que se levantaron en el lugar no permitieron a Loki observar del todo bien la escena.
Natasha, con cada golpe, sentía como su cuerpo perdía el entumecimiento y poco a poco volvía a esta realidad en la que estaba siendo masacrada por el monstruo verde. Las piedras de los escombros le hacían daño en los huesos, tratando de llegar a ellos con la fuerza de los azotes. Entre los escombros, había unas cuantas varillas, una de ellas le rosó el rostro, en el pómulo derecho. Le provocó una herida que de inmediato comenzó a sangrar. Otra, se le enterró en el brazo izquierdo, a cinco centímetros sobre el codo. Esta herida fue la que la trajo del todo al mundo consciente.
Cuando Hulk la levantó de nuevo para azotarla una vez más, Natasha cerró el puño sobre la tierra, en un intento por aferrarse de algo que pudiera usar como arma. Pero sólo agarró polvo. Se lo arrojó a Hulk al rostro y éste la soltó por el ardor en sus ojos.
Natasha cayó pesadamente detrás del monstruo verde. Quiso ponerse de pie y huir a toda velocidad, mas su cuerpo sólo pudo gatear por el suelo. Sentía la sangre escurriendo por su rostro hasta sus labios del mismo color. Probó el líquido vital y su boca se llenó del sabor metálico de la sangre.
Detrás de ella, Hulk bramaba colérico, indignado por la sorpresa y el dolor en sus ojos.
— Creo que ahora sí lo hiciste enojar. —opinó Loki, exultante y divertido desde su asiento.
— Voy a matarte, infeliz —gruñó Natasha, dedicándole a Loki la más despiadada de sus miradas. Estaba segura de que si Hulk no estuviera ahí, ya se estaría encargando de ese desgraciado.
— No, no lo harás. Ni siquiera puedes ponerte de pie, no seas ridícula, Natasha. Aún estás a tiempo de aceptar mi proposición, hazlo antes de que te mate.
Natasha no pudo responder, aunque de haber podido hacerlo, le habría dicho a Loki lo mismo: No, vete al infierno. Antes de que Natasha pudiera responder, el enorme puño de Hulk la golpeó por el costado, enviándola estrepitosamente contra uno de los viejos contenedores. Cayó al suelo apoyada en sus manos y rodillas, con los cabellos alrededor de su rostro. Su sangre manchó el piso frente a sus ojos y supo que no debía rendirse, no ahora.
Debía de luchar contra la bestia. Se puso de pie trabajosamente. Se tambaleó un poco y cubrió su herida con la mano.
— ¡Muy bien! —aulló Loki—, esto no sería divertido si no te esfuerzas al máximo.
Natasha lo ignoró, sólo debía concentrarse en derrotar a Hulk, o por lo menos en aturdirlo el tiempo suficiente para huir del lugar.
Hulk se lanzó contra ella, Natasha lo esperó y saltó en el último momento para esquivarlo… o ese era su plan. Sus piernas no disponían ya de la fuerza suficiente para saltar por sobre Hulk, quien la apresó entre el contenedor y su hombro, haciendo que el contenedor retrocediera un par de metros.
— ¡Bu, qué decepción! —aulló Loki, desternillándose de risa.
En una explosión de rabia y frenesí asesino, Hulk aplastó a Natasha con toda la palma de su mano contra el contenedor. La tomó de la cintura y la arrojó detrás de él. La chica rodó por el piso, golpeándose contra las rocas del suelo. Su ropa comenzó a rasgarse un poco más en las piernas y los brazos. Su muslo quedó casi expuesto en su totalidad por el costado. Se miró las marcas rojas de los raspones, coronados por perlas escarlatas.
Hulk se lanzó de nuevo contra ella, sin darle un respiro, sin dejar que se recuperara ni un segundo. Natasha, intentó ponerse de pie, pero antes de lograrlo, la mano inmensa arremetió contra ella, arrastrándola contra el suelo. Natasha gimió y gritó llena de dolor y pánico. El más fuerte de los Vengadores estaba asesinándola y ahora no podría hacer nada para evitarlo.
Hulk se divirtió con ella un poco más, arrojándola de un lado a otro, golpeándola contra el piso y los contenedores, mientras Loki contemplaba extasiado la obra de su bestia.
— Muy bien, así es como me gusta —dijo, poniéndose de pie y caminando hacia ellos—. Déjame preguntártelo una vez más, Natasha.
Sin embargo, no pudo preguntarle nada. Hulk seguía embravecido, en un estado de furia absoluta por la tentativa de escape de Natasha. En esos momentos, el monstruo había perdido el control de sí mismo y no escuchaba a nada, ni a nadie.
— ¡Espera, maldito seas! Estoy tratando de preguntarle algo —bramó Loki, dirigiéndose a Hulk, quien no se inmutó en lo más mínimo.
A lo lejos, Natasha quiso ponerse de pie, pero las piernas le temblaban demasiado. La sangre le cubría la mitad del rostro y no podía evitar que suaves jadeos de dolor escaparan por sus labios rojos. Tenía una herida en el labio inferior, cerca de la mitad. Apoyó una rodilla en el suelo, sintiendo las piedritas incrustándose en su piel, miró a Hulk a través de sus cabellos escarlata, jadeando trabajosamente por un dolor intenso en sus pulmones. Hasta ahora, no podía asegurar si tenía heridas internas o no, sólo sabía que todo su cuerpo era un manojo de dolor.
La bestia de verde, al verla levantarse, golpeó el suelo con ambos puños delante de él y se arrojó contra ella.
— ¡Espera, desgraciado! —aulló Loki, sabiendo que había perdido el control de su bestia por completo.
Hulk se abalanzó sobre Natasha, quien poco pudo hacer para esquivar la enorme mano que la atacó. De nuevo se vio apresada centro del inmenso puño del monstruo. La azotó contra los contenedores y fue arrojada por el piso. En esta ocasión no fue capaz de hacer nada para evitarlo, ni para defenderse. Se arrastró por el suelo sin poder evitarlo, sin energías para levantarse de nuevo. Se quedó ahí, esperando que la muerte llegara a ella y tomara su alma, a un lugar mejor, sin dolor y sin la desesperación que ahora sentía.
No obstante, su destino era sufrir y aún no lo había hecho.
2314hrs
07/01/17
Bueno, pues ahí está, no es tan extenso como el anterior, pero quería dejarlo hasta ahí porque ya se viene lo "bueno" hahahaha.
**Dedicado Especialmente a mi Maldita Zely**
«-( H.S )-»™
