********** Capítulo 9: Reencuentro********
Nuevamente se encontraba en ese lugar. Hace un par de días que no lo veía, pero ahora de nueva cuenta esa visión se hacía cada vez más frecuente, ese blanco y vacío lugar sin ninguna emoción o color envolvía una vez más su ser.
Allí estaba, sentada en el mismo lugar de costumbre abrazando sus rodillas, dejándose llevar por la atmósfera tétrica de ese mundo que ella misma había creado y en el que no existía nada más que su pálida y nefasta existencia.
Un alma vestida de negro en la nada misma, dejando que el frío le quemase el pecho y que poco a poco se extendiera por su cuerpo, nublando su visión y su pensamiento.
Cada vez que visitaba el lugar, el frío se extendía más rápidamente, destruyéndola de adentro hacia fuera.
Estaba sola, nadie le ayudaría, nadie estaba allí para apagar su agonía.
- Hinata-
Alzó la vista, para encontrarse con la seria expresión de su primo a lo lejos.
Sonrió débilmente y con el mismo ánimo, se levantó para ir a saludarle. Al estar ya a su lado, este profundizó sus facciones y ahora la miraba con el ceño fruncido… y con asco.
La empujó fuertemente, haciendo que cayera al duro suelo lastimándose la cabeza.
Ella le miró aterrada, buscando una razón a ese comportamiento.
¿Por qué?, ¿por qué le había hecho eso?
En sus ojos solo veía odio, esa mirada le quemaba peor aún que el hielo en su interior.
-Eres una inútil, no sirves de nada, sigues siendo débil-
Su profunda voz resonaba en esa habitación sin paredes. Se sintió desprotegida, desnuda antes esas palabras. Ya no estaba aterrada, estaba confundida, dolida, asustada, triste.
¿Por qué le decía eso? ¿Todo ese tiempo juntos había sido un engaño? ¿De verdad no la apreciaba?
Detrás de Neji empezaron a aparecer sombras, sombras que ella conocía perfectamente, todas las personas que alguna vez habían significado algo para ella la estaban rodeando, no le permitían escapar y sus miradas eran iguales que la primera, todas juntas formaban una verdadera tortura.
Se estaba quemando viva por dentro y por fuera.
- Nunca debiste haber estado aquí-
Escuchó decir a una voz femenina, pero igual de grave que la anterior.
Se giró en su posición para encontrarse con Sakura e Ino, que siguieron dándole esas miradas amenazantes, llenas de rencor.
Sus compañeros de infancia también estaban allí.
-Eres un verdadero estorbo-
Gruñó fuertemente Kiba, dejándole desconcertada y al borde de las lágrimas.
Se paró del suelo.
"¿Acaso siempre viví una mentira?"
Quería salir de ese lugar. Buscó en todos esos rostros alguien que la ayudara, que le diera consuelo, pero solo encontró más miradas de odio.
Tenten, Kurenai, Rock-Lee, Shino, su hermana, su padre, todos estaban allí.
- Tú no eres nadie-
Las voces comenzaron a unirse en un coro infernal, que lo único que hacía era que la sensación que le producían esas miradas en su cuerpo fuera mucho más intensa. El ardor de las llamas ya era visible es su piel, y se extendían rápidamente por todo su cuerpo, se estaba quemando viva por dentro y por fuera.
Estaba sola, nadie le ayudaría, nadie estaba allí para acabar con su agonía.
-¡Por favor paren!, ¡PAREN!- Pedía cayendo al suelo derrotada.
- Tú no eres nadie…No eres nadie…No eres nada-
Las llamas empezaron a consumirla, el dolor agudo la hacía gritar, el dolor la hacía llorar, suplicaba por ayuda.
-¡DETÉNGANSE!, ¡CÁLLENSE POR FAVOR!-
Un silencio desgarrador, que surgió después de sus últimas palabras, corto el ambiente.
Una de las sombras se adelantó, saliendo del círculo acercándosele.
Ella le miró expectante, sabía que lo conocía, pero no lograba distinguir su rostro, solo era una sombra más.
- Hinata-
Le llamó, sacando esperanzas de su dolida y negra alma, que gritaba de desesperación.
El hombre se agachó para acariciarle suavemente la mejilla, en un contacto cálido que alivió su maltratada carne.
- Tú no estás sola… Despierta ya-
- Hinata, despierta-
Abrió los ojos, sentándose de sopetón en la cama. Sudaba exageradamente y su respiración era rápida y pesada.
-Hinata ¿te sientes bien?-
La chica prestó atención en su primo, que se encontraba a un lado de la cama, con la acostumbrada y cordial preocupación.
- Sí, so…Solo fue una pesadilla- Respondió limpiándose el sudor de la frente con el dorso de la mano. – ¿Qué hora es?-
Neji la miró desconfiado, le molestaba cada vez más que fuera tan cerrada, sabía que lo gritos que había escuchado desde su habitación, no los había provocado solo un mal sueño. Giró al reloj de mesa a un lado de la cama. – Las 5 de la madrugada, ¿seguro que te sientes bien? Estás algo pálida-. Le preguntó serio, observando detenidamente su rostro.
- No es nada… vuelve a dormir Neji-kun-
El pelinegro la miró dudoso por un momento.
Desde que habían vuelto de la fiesta en la mansión Uchiha, su prima se había estado comportando de forma extraña.
No vio a Uzumaqui en toda la celebración y empezaba a sospechar que su trato con él le hubiera afectado en algo.
Finalmente accedió a su petición y con una pequeña caricia y un 'Buenas noches' abandonó la habitación, aunque no completamente convencido de dejarla sola.
Inmediatamente se quedó inmóvil, pensando en lo ocurrido.
No era la primera vez que tenía ese sueño, pero el último detalle, el hombre que se le acercó…Nunca antes había ocurrido.
De todas maneras, siempre que tenía ese sueño despertaba mal y esa vez la tradición no la había dejado. Se sentía agobiada, su respiración aún era pesada e incluso ese sentimiento en su pecho no desaparecía, seguía estrujándole dolorosamente cada fibra de su interior.
Ya no soportaba la presión, estiró su mano a la pequeña mochila a un lado de su cama, la abrió y de allí sacó un cuaderno de croquis y un lápiz. Necesitaba desahogarse y ya sabía cual era la mejor forma.
Posicionó firmemente el lápiz en su mano izquierda y lo acercó al papel con la esperanza de poder solucionar su problema, pero por segunda vez en esa semana ocurrió algo que la desanimó.
No podía mover su mano y por más que intentaba visualizar una imagen, no podía, estaba bloqueada y sin inspiración.
Esa noche el papel volvió a quedar en blanco en sus manos.
Tiró con fuerza enrabiada el cuaderno al suelo, y escondió su rostro entre sus manos tapando el torrente de sus lágrimas y desesperanzas.
Esa noche no durmió más, pues cada vez que cerraba sus ojos llegaba a su mente la imagen de una hoja en blanco… y de un alma vestida de negro en medio de la soledad.
…
Dio un par de botes a la pelota con su mano derecha, después la elevó apuntando al arco de basketball, dio un pequeño salto en su puesto estirando los brazos y lanzó el balón que se estrelló ruidosamente contra un borde del arco rebotando en cualquier dirección, luego de unos segundos la pelota algo desgastada paró a unos metros de su posición…Suspiró y fue a recogerla para intentar encestar nuevamente.
Ya llevaba toda la mañana tratando de que entrara al menos una sola vez, pero no había remedio, parecía que se impulsara por una fuerza maligna que lo aborrecía.
Lo más probable era que su falta de sueño le hubiese afectado.
Después de realizar la llamada telefónica, Kankuro se había demorado una eternidad en quitarle el aspecto de Aoi Masaru y cuando por fin hubo terminado, sus amigos se la pasaron indicándoles como debía ser su comportamiento cuando llegara el momento.
Terminado todo el ajetreo, fue a buscar a la chica responsable de tanta preparación, para disculparse por su estupidez y continuar con la agradable conversación que habían dejado a medias, pero al llegar a la mansión no la encontró por ningún lado y después de recibir una paliza de Sakura a modo de regaño, le comunicó que esta se había ido con su primo y amigos hace media hora. Naruto no pudo sentirse peor.
Y por consecuencia de la culpa y también por los nervios de lo que pasaría ese día, no durmió gran parte de la noche. Se había levantado muy temprano, sin esperanzas de poder conciliar el sueño.
El balón volvió a negarse a entrar en el aro y rodó a un lado de sus pies.
Hubiera seguido toda la mañana de no haber sido porque Sasuke saltó el muro que dividía las dos casas.-Buenos días vecino imbécil que no me deja dormir-
Le dijo arrebatándole la pelota de sus manos y anotando al 1º intento, en un lanzamiento limpio que ni rozó los bordes del aro.
Naruto no respondió a la burla de su amigo como acostumbraría.
-Humm-
Sasuke le miró perplejo, ya era el colmo que el rubio ni lo mirara cuando acaba de humillarlo de tal forma, para eso solo podía haber una razón.
-¿Nervioso?-
-¿Tú que crees?
El pelinegro bufó – Oye Idiota- le dijo tomándole el hombro y poniendo su tono serio acostumbrado. Él miró de reojo sin mucho interés.
-No sé como lo haces, pero cada vez que se te ocurre una sandez como esta te funciona, supongo, porque son las únicas ocasiones en que tu cerebro trabaja-
El chico no supo si enojarse o reír por tal comentario, como no tenía ganas de pelear, optó por la última y mostrar una sonrisa forzada.-Sin embargo- continuó llamando nuevamente su atención –Ahora que ocupaste tu cabeza para ayudar y no para fastidiar… estoy más que seguro que va a resultar dobe- le dijo dándole unas cuantas palmadas.
Agradeció internamente sus palabras, no tenía idea de cuanto le habían subido el ánimo, pudo volver a ser Naruto por lo menos en ese instante y acrecentó más su sonrisa zorruna.
Sasuke al ver que sus palabras habían surtido efecto sonrió al más estilo Uchiha.
-Ven, trae el dinero que te di anoche y vamos a comprar una porquería de teléfono que sirva de algo-
…
Ese día no estaba de humor, la sombra del sueño anterior aún la perseguía a eso del mediodía y las frases que le habían dicho le taladraban la cabeza y avivaban paulatinamente en su interior ese frío tan punzante.
Era una suerte que fuese domingo y que todavía estuviera en tiempo de vacaciones, tener que salir y lidiar con todas esas personas interesadas del reconocido apellido Hyuga y que juraban amistad por ella, lo único que haría era que se sintiera peor y no tenía ganas de estar aguantándose la rabia enmascarándola con risitas tontas.
Así que se había propuesto quedarse todo el día en su habitación, dando vueltas en la cama y tratar de recuperarse de todos los acontecimientos de la última semana, sumando ese sueño, que la habían dejado en un estado deplorable.
Quería olvidarse de todo, aunque solo fuera por ese día, hacer descansar su mente. Era lo mejor así no tendría que tratar con nadie y aunque estuviera asándose de calor por la temperatura de ese verano, prefería eso a salir de allí. Por donde lo viera se ahorraba muchos disgustos, acostada boca abajo en su cama y como de costumbre en ese período semidesnuda, durmiendo solo en ropa interior.
Nada le hubiese impedido cumplir con su objetivo de no ser por dos factores sumamente importantes. Uno de ellos su primo, Neji Hyuga.
Se escucharon unos golpes en la puerta, ella trató de no hacer ruido y rogaba medio dormida por que la dejaran en paz. Pero eso era demasiado pedir.
La puerta cerrada con llave se abrió en un estallido provocado por una potente patada de Neji. "Tenía que ser un experto en artes marciales" pensó rendida.
-Hinata, levántate, no haz desayunado y tienes que almorzar- dijo en tono serio, pero imponente que a la chica le pareció más escalofriante al escuchar la palabra almorzar.
No se movió, quería quedarse allí todo el día y nadie se lo impediría, ni siquiera si se le ocurría llamar a Lee para que le sacaran más fotografías.
Neji la miró confuso, recordaba que el día anterior ella misma le había pedido que no la dejara dormir hasta muy tarde ya que tenía un compromiso que cumplir, él le sugirió que lo mejor sería que descansara para renovar fuerzas antes de empezar con una nueva jornada de trabajo, pero ella se lo negó diciendo que era importante, y cerró el tema sin dar mayor detalle.
-Si no te quieres levantar no te culpo- Hizo una pausa para ver si sus palabras hacían efecto en la medio dormida Hinata –Pero no vengas a mí cuando el compromiso del que tanto me hablaste ayer quede nulo- diciendo esto salió de la habitación e inició la cuenta regresiva.
Al principio Hinata sintió alivio cuando su cuarto quedó nuevamente en paz, pero después empezó a procesar las palabras antes dichas por su primo.
"¿De qué compromiso estaba hablando?" se preguntó. De improviso la palabra "compromiso" activó un clic en su cabeza. Tenía que reunirse con Aoi-san esa tarde, la otra razón por la que no podía quedarse en cama.
Se levantó apresurada arrodillándose en la cama y soltó un pequeño grito, sus mejillas se tiñeron de rojo y como alma que lleva el diablo corrió al baño a cambiarse, un mareo casi la hace estrellarse contra una pared de no ser por sus reflejos.
Neji rió viendo tal espectáculo sentado en la mesa del comedor, siendo el apartamento tan pequeño, esa posición era un asiento de primera fila para ese tipo de situaciones. Se podía escuchar todo el alboroto que hacía la chica en el baño.
- ¡Hinata, cuando termines ven a comer!- después de esas palabras se escuchó como si alguien hubiera tropezado y caído en el suelo del baño.
…
Había salido un poco antes de la hora acordada, con su típico atuendo para ocultarse de sus fans, no le gustaba mucho esa rutina, pero no tenía más remedio.
Después de sobrevivir a una comida más preparada por Neji, se había quedado sin quehaceres, como no tenía ganas de entablar conversaciones y sus planes del día habían sido derrumbados se excusó y salió a dar un paseo.
Caminaba por las calles de Konoha llevando entre sus brazos la chaqueta que debía devolver, respecto a esta prenda, había pasado algo que ella consideraba muy extraño.
Aún estaba desganada y sin fuerzas, con la moral por los suelos y su mente llena de pensamientos no del todo positivos, pero desde que había prestado atención en la chaqueta de Aoi-san otras sensaciones le inundaron. De solo recordar todo lo que había pasado aquella noche, hacía que el hielo en su interior dejara de ser tan frío, pero al mismo tiempo algo parecía revolverse el fondo de su estómago. Solo de pensar que vería nuevamente esos ojos tan vivaces a la claridad de la luz del día, le ponía los nervios de punta.
Sus ansias eran tantas que había comprado una paleta que aprisionaba fuertemente contra su paladar, intentando llevar sus impulsos a otro lugar.
"Solo tengo que saludarle, devolverle la chaqueta darle las gracias y despedirme, es fácil, no me tomará más de 5 minutos" se repetía una y otra vez con el océano reflejado en sus ojos.
Había optado por llegar más temprano para contemplar el paisaje y planear lo que ahora se repetía incesantemente.
Mientras sus neuronas saltaban por todos lados, empezó a jugar con sus dedos inconscientemente, cuando se dio cuenta de lo que hacía rápidamente cruzó los brazos avergonzada. "¿Qué me pasa?"
Desesperada por pensar en algo más, se sentó en la arena, y se sacó sus lentes concentrándose en el mar calmo, contemplando el maravilloso paisaje.
Quizás no había sido mala idea salir después de todo.
El suave movimiento de las olas le hipnotizaba, la brisa le refrescaba y el aroma marítimo era una agradable fragancia en esos momentos. Todo ese conjunto le daba un toque de pureza al paisaje, encontraba extraño que ese sector de Konoha estuviese siempre tan deshabitado.
Esa visión le hacía recordar al lago que encontró en la noche del campamento de verano al que había asistido hace tantos años atrás, le producía sensaciones muy similares.
Recordó lo que había hecho esa vez y se preguntó si sería recomendable repetirlo en ese lugar. Lo meditó por un momento, "¿Por qué no? Pero esta vez no lo haré desnuda, para asegurarme".
Se paró, se arremangó los pantalones y corrió por la arena caliente a la orilla al sentir como se le quemaban los pies descalzos.
Estaba segura que esa vez su baile no sería tan armónico, considerando que su ánimo no era para nada como el que había tenido aquella vez en el lago, pero eso no importaba.
Se adentró en el mar hasta que el agua le llegó hasta la mitad del muslo, la marea estaba muy calma así que no tendría que preocuparse.
Cerró los ojos y de allí en adelante lo dejó todo en manos de sus instintos, su cuerpo y el natural ritmo del oleaje.
Al poco tiempo sus movimientos fueron haciéndose circulares y livianos, giraba moviendo grácilmente sus manos, haciendo que el agua le rodera como una cortina de pequeños cristales que giraba haciendo ondear su cuerpo.
La razón por la que hacía esta danza, era porque en ese momento su mente se desconectaba del mundo en que vivía, se llenaba de imágenes y su imaginación volaba.
Realizaba una especie de entrenamiento para su mente y sus manos, una autoayuda para su musa, que la dejaba cuando su cabeza se llenaba de problemas. Como en esos días, aunque no muchas veces funcionaba cuando ella quería.
En algún momento se ensimismó a tal grado que perdió la noción del tiempo, ya no estaba sola, le estaban observando atentamente.
…
Después de comprarse su nuevo móvil, Sasuke le aconsejó que empezara a arreglarse al momento que llegaran a su casa, ya que no tenía mucha experiencia en ese tipo de cosas, Sasuke tampoco podría ayudarle mucho en esa tarea.
Después de estar peleando más de una hora con la peluca, el maquillaje y todas esas cosas ya estaba listo para salir. Ahora Sasuke chequeaba que el equipo electrónico instalado, con el que él iba a supervisar las conversaciones, estuviese en perfecto funcionamiento.
- El micrófono, la cámara, y los audífonos parecen funcionar bien- decía el pelinegro sentado frente a un pequeño televisor.
-Ya es hora de que te vayas-
Naruto parecía un manojo de nervios, estaba tenso y las palabras le salían a medias. –B…Bien- balbuceó. Se disponía a empezar su camino, pero Sasuke le detuvo. –Antes de que te vayas tengo algo importante que decirte-
El chico miró desde la puerta de forma interrogante, de repente se había puesto muy serio. –Sabes que Hinata no es para nada tonta- Naruto asintió –Ocupaba uno de los primeros lugares contigo y Sakura-chan en la preparatoria-.
El pelinegro se golpeó su frente con su mano tratando de contenerse.
- No es eso a lo que me refiero- Naruto se quedó callado, él continuó.
- En el momento en que te vea, va a indagar sobre tu identidad, si no le convences, y empieza a analizarte demasiado, olvídate de todo antes de que te descubra y ocurra algo de lo que te arrepientas-. Al escucharle hablar de esa manera un escalofrío le recorrió toda la espalda. Desafortunadamente tenía razón, para ayudar a Hinata tendría que esforzarse al máximo... No es fácil engañar a los ojos de un Hyuga.
En el camino se había esforzado mucho para dejar sus nervios en otro lado y no levantar sospechas, Sasuke le ayudaba desde su casa y él le oía por el pequeño audífono en su oído izquierdo. Se le hacía difícil no asustarse por lo que el mismo le había dicho hace un rato, si no le engañaba todo estaría perdido.
Faltaba poco para llegar al lugar que había acordado, el mar estaba más calmo que de costumbre y Naruto le envidiaba de sobremanera.
Empezó a contemplar el paisaje mientras caminaba, todo parecía normal, hasta que a lo lejos divisó una figura en el agua y mientras más se acercaba más conocida le parecía.
Una idea vino a su cabeza y aceleró el paso para ver si sus sospechas eran ciertas. "¿Podrá ser?"
Cuando llegó al lugar sus ojos se abrieron ampliamente captando la escena, esa vez si era real y lo estaba viendo a plena luz, no estaba equivocado, Hinata estaba bailando en el mar, de la misma manera que la mujer que vio en el lago. "Entonces si es ella la mujer que estaba buscando"
…
Sentía que lo mejor era parar en ese momento, se estaba hundiendo cada vez más en su danza y no quería que el tiempo pasara sin que ella se diese cuenta. Le daría mucha pena si Aoi-san la descubriera en pleno acto.
Vio como ella comenzaba a detenerse lentamente y bajaba las manos en alto a la altura de su cintura. Se detuvo y se quedó inmóvil por unos segundos en su lugar.
Ya había terminado de danzar, estaba claro, Naruto tenía fijos los ojos en la chica y en cada uno de sus movimientos.
Levantó la cabeza, la cual todo ese tiempo había tenido en un punto del suelo mientras caminaba a la orilla.
Al principio cuando su mirada se cruzó con la de ella, no reaccionó, pero no pasaron ni dos segundos cuando se dio cuenta de lo que veía era real, ese chico de ojos azules la había estado observando, su rostro pasó de ser blanco a rojo en un dos por tres y el chico sonrió saludándola.
Si no hasta después de ese momento ella lo vio mejor, tenía la piel bronceada, como si fuera ese tipo de personas que les gusta tomar sol, llevaba una polera negra de manga corta y unos pantalones cortos de jeans que le quedaban un poco más arriba de la rodilla. Su barbilla era ligeramente cuadrada, unos cuantos mechones de cabello rojizo tapaban su frente, y lo tomaban en una pequeña cola baja, era muy alto y de buen físico y por último unos lentes ópticos rectangulares se ubicaban por delante de sus ojos intensamente azules.
Después de terminar su breve observación y disimular su sonrojo aún presente, llevó a cabo su plan.
- ¿Usted es Aoi-san?-
Naruto acababa de recuperarse de la mirada tan atenta de la Hyuga sobre él, ahora tenía que afirmar lo más seguro de sus palabras, como le había dicho Sasuke recientemente: ¡Dile que sí sin pensarlo tanto dobe!
Carraspeo la garganta para usar una voz distinta de la que usaba siempre y aparentando estar lo más calmado posible, respondió.- Sí, soy yo-
Hinata caminó hacia donde estaban sus cosas y cogió la chaqueta que antes llevaba en sus brazos, se dirigió hacia el desconocido y le devolvió el saludo haciendo una corta reverencia.- Yo soy Hyu… Soy Hinata, me quería contactar con usted para darle las gracias personalmente por ayudarme aquella noche- le dijo sin tartamudear pero sin mirarlo a los ojos, a decir verdad a Naruto no le parecía que estuviese muy animada.- No… No fue nada, hubiera sido ilógico que siendo la única persona por los alrededores, no te hubiera ayudado, no habría sido humano-le dijo negando con sus manos y a continuación la chica le extendió la chaqueta, aún sin mirarle.-De todas maneras, te lo agradezco y también por esto.- Naruto quedó asombrado por la actitud de la joven, tomó la prenda y se la puso encima del hombro. Hinata se enderezó para mirar al chico algo ruborizada, dio otra reverencia y pasó por su lado sin decirle nada más poniéndose los lentes.
Naruto se dio la vuelta estupefacto, nunca se imaginó que Hinata podría ser tan fría, se vio obligado a actuar por una vocecita en su oído: ¿Qué estas esperando? DETÉNLA.
- ¡Es…espera ¿ya te vas?!- le detuvo alzando ligeramente la voz.
Hinata más por cortesía que por ganas, detuvo sus pasos para hablarle.
Desde que había visto al hombre, ese malestar en su estómago se había convertido en un verdadero nudo, había algo en ese sujeto que le ponía los nervios de punta. Después lo pensó mejor, no tenía porque sentirse así, de seguro su relación con ese sujeto habría terminado cuando le ayudó contra Akatsuki, él mismo lo había dicho "Hubiera sido ilógico que siendo la única persona por los alrededores, no te hubiera ayudado".
Estaba segura que debajo de esa fachada de buena persona, era igual a todo el resto del mundo, un ser humano, eso podría explicar la incomodidad por su cercanía.
Se sentía algo tonta al no poder sostenerle la mirada, no es que ella le sostuviera la mirada a las personas cuando hablaba, en realidad nunca lo hacía, pero este caso era distinto, ni por voluntad propia podía mirarle a los ojos por menos de dos segundos.
Y para colmo casi cometió un error fatal al presentarse, decir su nombre y apellido en una misma oración equivaldría a tirarse por un acantilado, no era para alardear, pero no quería confirmar sospechas, ya le habían visto el rostro.
- Ya no tengo nada más que hacer aquí Aoi-san- respondió con una leve sonrisa.
Naruto dejó salir a flote una pequeña mueca de disgusto al descubrir ese lado tan frío de Hinata y otra vocecita en su oído: Dobe está desconfiando de ti, ¡dale la excusa que te dije en la mañana o di adiós a todo!
- Es que estaba pensando… Mucho más tarde tengo que reunirme con unos amigos, me sobró mucho tiempo libre, así que me… ¿quizás me podrías acompañar?- terminó regalando una brillante sonrisa.
Hinata tuvo que apretar los puños, para no mostrar señales de nerviosismo y mantenerse seria. Toda la mañana se las había ingeniado para no tener que tratar con nadie y ahora ¿todo se vendría abajo? NO SEÑOR.
-¿Y qué quieres hacer?- preguntó mostrando una de sus falsas sonrisas.
-Bueno podríamos comer algo- dijo pensando en Ichiraku, pero la chica se lo negó de inmediato sobando su estómago.-Acabo de salir de una convivencia, comí demasiado antes de venir aquí- lo último no tenía nada dementira.
- Bueno que tal al cine- ella volvió a negar.- Ya he visto todos los estrenos-.
Naruto esta vez tuvo que pensar por un momento para proponer algo más.- ¿Y a la feria?-
-Pasé por allí ayer-
Naruto abrió los ojos, era idea suya o Hinata lo estaba retando, una vez más Sasuke se lo reprochó: Te está evadiendo de lo lindo.
Naruto pasó todos esos minutos proponiendo lugares con un poco de la ayuda de Sasuke, tratando de mantener a Hinata el mayor tiempo posible a su lado, pero ella estaba negando todas sus peticiones con cualquier excusa, después de un par de minutos en esta pequeña guerrilla, llegó el momento que la mente del chico quedó en blanco y empezó a balbucear un buen rato pensando que más podría decir. Hinata le miraba de reojo de manera algo aliviada
Pero ese maldito nudo en su estómago aún no desaparecía, y podría jurar que le temblaban un poco las rodillas ¡Ya era demasiado!, solo había una persona que le hacía comportarse de manera similar, pero estaba segura que Aoi-san no era como él y no descansaría hasta que esa sensación desapareciera y quedara totalmente convencida, y ahora que lo pensaba mejor, esta era la oportunidad perfecta. Hablaría un rato con él y en un par de segundos quedaría conforme.
Naruto empezaba a desesperarse, no se le ocurría nada, había nombrado todos y cada uno de los lugares que conocía de todo Konoha, ¿dónde no había ido Hinata? La voz de la misma chica interrumpió sus cavilaciones.
- No me molestaría quedarme un rato aquí- soltó, el pobre quedó con la boca abierta ¿por qué no lo había dicho desde un principio?
- Buena idea Hinata- sonrió y sin ninguna delicadeza se tiró encima de la arena, ya empezaba a atardecer y el horizonte se teñía de tonos rojizos y anaranjados. Hinata tuvo que aguantar las ganas de sonreír cuando Aoi-san pronunció su nombre de forma tan natural, y agarrar fuertemente su bolso donde se encontraban sus instrumentos de dibujo cuando vio el horizonte mientras caminaba a sentarse al lado del muchacho, dejó el bolso entre los dos.
Después de eso el silencio vino a molestar al chico y también a Sasuke: Baka no te quedes callado. -¿y qué quieres que le diga?- susurró para que no le escucharan, cosa que no se cumplió – ¿Dijo algo Aoi-san?-
- Ahm yo…-
Sasuke: ¡yo que sé!, di lo que se te venga a la mente ¡Tú eres mejor que yo en eso!
Naruto se sentó lentamente para observar el rostro de la peliazul, cuando pasó de sus mejillas levemente sonrojadas seguramente por el calor, a sus ojos, frunció discretamente el ceño. - ¿No crees que deberías sacarte los lentes? En un rato más va a estar oscuro- reclamó, por toda respuesta Hinata le miró algo impresionada se imaginó cualquier cosa menos lo que dijo. Por un momento desvió la mirada algo dubitativa, pero luego retiró esos vidrios oscuros de sus ojos, sin creer lo que estaba haciendo. Naruto le sonrió en señal de apoyo y retomó su tarea de inspección. Las orbes de sus ojos estaban ligeramente violáceas, quizás el resultado de una mala noche, un poco más abajo exactamente en la mitad del pómulo izquierdo relucía un moretón. Recordó lo bruto que había sido el líder de la pandilla esa noche y la sangre le hirvió de rabia. -¿Te duele?- preguntó señalando a su mejilla.
Hinata nuevamente quedó perpleja, era la segunda vez que le hacía una pregunta inesperada. Su excitación se estaba desbordando ¿Por qué razón lo notaba tan atento? No lograba traducir sus palabras –No es nada… yo debería preguntarte eso- susurró de la forma más indiferente que pudo. El moreno se limitó a sonreírle – Me recupero fácilmente en ese tipo de casos- el silencio retornó para hacerle la vida imposible a Naruto. Era difícil establecer una conversación con una persona que claramente lo único que quería era estar fuera de su alcance.
La chica miraba distraídamente el océano, como si de verdad él no estuviera a sulado. Así que inició de nuevo su tarea de inspección recorriendo con sus ojos cualquier detalle en el cuerpo de la chica que sirviera de algo, algo que no pasó desapercibido por ella, se molestó más aún ¿qué es lo que quería? ¡Qué era lo que quería! No lograba entenderlo y eso la desesperaba.
Naruto detuvo sus ojos en el bolso que reposaba a su costado derecho, nada fuera de lo común, lo que llamó su atención era lo que salía de él, al parecer cuando metió sus gafas se le había olvidado cerrarlo.
Del interior del bolso sobresalía el borde inferior de un pequeño cuaderno, que tenía escrito en una minúscula letra manuscrita Bosquejos.
La molesta vocecita en su oído volvió a aparecer: ¡Cómo no se me había ocurrido antes!. Exclamó
- ¿Qué pasa?- preguntó a Sasuke dándose la vuelta ligeramente para que esta vez su conversación no fuera escuchada.
Sasuke continuó explicando su descubrimiento: ¡DOBE! Hinata es la artista famosa más reconocida que ha tenido Konoha. Esos deben ser sus dibujos, fíjate en el cuaderno y hazle conversación de todo ello.
Tuvo que pensar durante unos segundos esa propuesta, Hinata no era del tipo de persona muy altanera o que le gustase llamar la atención…según lo que sabía. Pero ahora mismo no llegaba tema a su mente que le sirviera para socializar, este era el único modo por el momento de que Aoi Masaru se hiciera parte de la vida de Hinata Hyuga, tendría que intentarlo.
Todo por el bien de su amiga.
-¡¿Eh puedo verlo?!- dijo señalando al escondido cuaderno. Hinata dio vuelta su cabeza lentamente para ver al sonriente chico que apuntaba con el dedo índice a una punta de su cuadernillo de bosquejos. Frunció el ceño con ganas, pero luego volvió a relajar sus facciones.
"Ninguna persona es indescifrable" creía haber encontrado la causa por la cual él trataba a toda costa mantenerla a su lado. Esa sonrisa y esos ojos sinceros, no eran más que una máscara que ocultaba otros propósitos. Quería engañarla y ella no lo iba a dejar triunfar, además nunca mostraba a nadie sus obras. ¡Menos sus bosquejos, allí estaban todas las bases de sus ideas cómo se los iba a mostrar a un extraño! – Lo… Lo siento, pero no puedo- negó de forma cortante volviendo su vista al mar. Pudo ver de reojo como Aoi-san pestañeaba un par de veces, al parecer no esperaba esa respuesta de su parte, pero enmarcó en sus labios otra de esas siniestras sonrisas y sin hacer caso de sus palabras, empezó a dirigir una mano en dirección a su bolso, pronunciando un. -¡Vamos! No criticaré-
Eso la hizo salir de sus casillas, ese día no había despertado del mejor humor ni condición y había dejado muy claro que no tenía ánimo de fingir, ni de hablar con alguien. No podía soportar que él llegara y metiera su nariz en algo que ella consideraba lo más sagrado de su intimidad, sus obras eran el reflejo de lo que sucedía en su mente, no quería revelar algo como eso.
-¡He dicho que no!- gritó apartando la mano del pelirrojo con la suya propia, en un sonoro golpe. Recogió su tesoro de la arena, protegiéndolo contra su pecho. Se paró de su lugar creando un espacio entre ella y el impactado disfrazado, que mantenía su mano roja por el golpe en alto "¿Qué rayos pasó?, ¿Por qué de repente me mira así?" Se cuestionó, la chica frunciendo fuertemente el ceño.
Trató de articular palabra, para saber qué había pasado, más ella se lo impidió. -¡¿Crees que soy tonta?!- interrogó con la voz bañada en furia. Naruto puso los ojos en blanco "¡Qué cojones he hecho!" se quedó callado sin saber que decir, haciendo rabiar más a la chica, que elevaba su tono de voz. -¡¿Crees que no me doy cuenta que tú sabes quien soy?!- Naruto tragó saliva, esto iba mal y Sasuke opinaba lo mismo: ¡Maldita sea nos descubrió!, ¡SAL DE AHÍ NARUTO!
- ¡Intentas mantenerme el mayor tiempo posible contigo, por una razón y estoy segura que tiene que ver con lo que hago!- gritó aún más fuerte llena de cólera reprimida. Pero Aoi-san seguía sin reaccionar y sus ojos no le delataban en lo más mínimo, como odiaba esto. Por más que intentaba ver en ellos algo que confirmara lo que estaba diciendo no podía, si no más bien se mostraban asustados, pero lo que más le confundía y le hacía dudar era que mostraban preocupación. No lo entendía, ese sentimiento en sus ojos era tan notorio que era como ver una moneda a través del agua en una cubeta.
Ya sabía por qué no podía mirar esos ojos, lo que se mostraba en ellos contradecía todas sus teorías y eso la ponía nerviosa. -¡¿Qué quieres de mí?!- preguntó de una buena vez.
Naruto se paró de un salto, aún perplejo, nunca había visto a Hinata así y Sasuke no le ayudaba reventándole el tímpano a gritos advirtiéndole que saliera disparado antes de que la Hyuga pusiera en práctica su defensa y lo dejara peor que Akatsuki.
Pero él no iba a abandonar, no se rendiría tan fácilmente tenía que ayudarle y como Sasuke ya no le servía se sacó los audífonos y los guardó en su bolsillo.
Había captado algo extraño en las palabras de Hinata, era cierto que él sabía (de cierta forma) quien era, y que necesitaba mantenerla a su lado por una razón, pero esta no tenía nada que ver con la fama de la chica o con lo que pintaba a diario ¿Por qué se había exaltado tanto cuando le pidió ver su cuaderno? Ahí había gato encerrado, pero no podría descifrar nada sin más tiempo con ella, así que solo le quedaba responder a lo que ella le demandaba y no meterse en el terreno que había pisado en ese… intento de conversación, hasta que las cosas fuesen más claras.
Hinata estaba más que preparada para lanzarse a combatir si surgía algo, pero la mirada de preocupación de Aoi-san le estaba dando deseos de sacarle los ojos ya mismo, más cuando se sacó esos audífonos que seguro eran de un reproductor MP3 y le sonrió, anheló con toda su alma destrozarle la cara, pero se contuvo - ¿Me vas a responder o no?- exclamó con tono amenazante.
Él sonrió aún más ampliamente – Se que eres conocida en Konoha como la artista Hyuga Hinata… ese nombre es inconfundible en este tiempo- dijo a modo de introducción y la chica mantuvo la guardia a cualquier pregunta estúpida o propuesta fuera de lugar, en cambio Aoi-san la sorprendió por tercera vez, haciéndole bajar la defensa sumamente intrigada –Pero lo que yo quiero de verdad no tiene nada que ver con esa persona, pero tiene mucho que ver contigo- Declaró acercándosele unos pasos al ver como ella se relajaba un poco, como Hinata no decía nada continuó – Yo quiero saber quién es de verdad la chica que me salvó el pellejo esa noche contra el líder de Akatsuki- La chica palideció, ¿qué es lo que estaba escuchando? esas palabras… lograba anticipar su significado.
- Yo hasta ahora se que eres Hinata, nada más, solo quiero conocerte- eso último la hizo sentir más que miserable – Y si me lo permites ser tu amigo- concretó sonriendo ampliamente. Le miró directamente a los ojos una vez más sus ojos endemoniadamente sinceros deshacían todos los argumentos que tenía.
¿En qué había estado pensando?, se había comportado como una loca paranoica histérica, ese hombre ni la conocía y ella había fantaseado un montón de ridiculeces respecto a la identidad de un ciudadano común y corriente, que lo único que quería era darle las gracias ¡Qué bajo había caído! Además Aoi-san, quisiera aceptarlo o no, le había ayudado mucho para hacer más soportable esa semana en más de un sentido.
No estaría mal tener a alguien desinteresado a su lado, es decir, como necesitaba de alguien que de verdad la mirara como una persona y no como una artista reconocida.
- Además yo no tengo mucho conocimiento en tu trabajo- rió nerviosamente rascándose la mejilla.
Hinata se le acercó lentamente con la mirada baja, en un principio Naruto temió por haber confiado en su sentido común y más por su vida, pero luego se calmó al ver como la chica se inclinaba exageradamente frente a él dando disculpas –Lo…lo siento mucho me deje llevar por mis prejuicios… actué sin pensar…no debería haberle dicho esas cosas…- y un montón de otras razones, que el joven trataba de detener, tuvo que tomarla de los hombros para parar sus reverencias.- Eh tranquila, no te preocupes, supongo que esta semana no has tenido mucho tiempo para relajarte y ser tú misma- comentó tratando de tranquilizarla y lo logró – En realidad… esta semana ha sido una de las peores en mi vida, perdona por haberme descargado contigo- dijo una vez más.
- No hay problema- rió sentándose nuevamente en la arena.
…
Sasuke suspiró profundamente frente al monitor y desparramándose en el asiento, escuchaba perfectamente como Hinata le pedía disculpas incansablemente al rubio disfrazado por haber perdido los estribos de tal manera. Tenía que admitir que la actitud de su amigo le había sorprendido, lo había dejado con la boca abierta.
Y es que ¿cómo no? Si hace un par de minutos estaba gritando como loco al micrófono, rogándole a Naruto que dejara de pensar en sus malditos planes y corriera por su vida antes de salir lastimado, después estallaba maldiciéndolo disfónico al ver a través del monitor, como tranquilamente se sacaba el audífono de su oído sin la mínima pizca de cordura en su diminuto cerebro.
No sabía por qué rayos las palabras que dijo a continuación habían calmado la furia de Hinata, pero lo había conseguido. Sonrió ante tan irónica frase, calmar la furia de un Hyuga, eso era como hacer que Lee dejara de hablar sobre la llama de la juventud.
Definitivamente Naruto iba a hacer todo lo posible para ayudar a Hinata, era increíble como el chico kitsune había sacado su lado atento y eficiente tan solo para ayudar a la chica que consideraba su amiga.
Se desperezó en la silla y apagó el monitor, ya no necesitaba de su ayuda, confiaba en que el dobe podría continuar solo a partir de ese instante y que todo saldría bien.
…
Ya se había hecho de noche y la única luz que los iluminaba era la del firmamento nocturno, estaba feliz por haber traído de vuelta a la Hinata que él conocía y con la que había hablado la noche anterior, aunque esta no se sonrojaba ni tartamudeaba tanto.
Se la habían pasado conversando puras trivialidades, pero adoraba ver como ella se mantenía atenta y de vez en cuando soltaba unas buenas carcajadas, cortesía de sus palabras por supuesto.
También había averiguado un par de cosas que le habían parecido importantes, le había hecho una serie de preguntas que habría hecho Aoi Masaru, entre esas, por qué había elegido ser artista, la respuesta le había aclarado la duda pero había abierto otras.
- Es lo único que me permite expresarme totalmente, si no me dedicara a tiempo completo a esto, para mí sería como estar muda sin saber como comunicarme. Todo lo que pienso y siento lo llevo al papel- expresó sonriente -Es por eso que no dependo mucho de las personas- al decir esto último él pudo observar como aparecía en su rostro signos de arrepentimiento, parecía haber pensado en voz alta. Después de eso propuso un trato ella hablaría de su arte y trabajo solo cuando quisiera (ya que según lo entendió tenía suficiente con sus fans) y él podía pedir algo a cambio, a modo de agradecimiento por lo que había hecho.
Naruto no tuvo que pensarlo mucho antes de pedir algo que impresionó una vez más a nuestra protagonista – Ya que este es el único lugar de Konoha que parece agradarte, me parece que lo justo sería juntarnos aquí cada vez que nos veamos- el chico esperó ansioso la respuesta de su amiga, temió que no le agradara la idea cuando vio su rostro de impresión, pero finalmente sonrió tiernamente afirmando con la cabeza –Cuando quieras, te lo debo-
Se sentía el ser humano más dichoso de toda la tierra.
Si hubiera sido otra persona de seguro habría negado profundamente esa propuesta con cualquier excusa, pero este caso era muy distinto, la compañía de Aoi-san le era muy grata, se sentía muy cómoda con una persona de la cual supiera sus intenciones y fuera tan transparente, tan solo con ver en sus ojos podía descubrir cada emoción de su nuevo amigo. Era tan fácil hablar con él que las palabras que normalmente pensaba para sí misma, se le escapaban de la boca, tenía que ser más cuidadosa.
Lamentablemente ya tenía que irse, tenía que aprovechar descansar todo lo posible para empezar su nuevo trabajo el día de mañana.
- Aoi-san- le llamó mientras recogía su bolso, el paró su amena conversación para mirarle directamente al rostro alegre de la chica – Ya tengo que irme, estoy hecha polvo y mañana trabajo. Ella pudo notar todo el toque de desilusión en su rostro y su voz –Bueno, yo también tendría que irme ya- dijo estirándose y ayudándole a pararse - ¿Quieres que te acompañe a tu casa?-
Ella negó con la cabeza –No es necesario, a esta hora la novia de mi primo va de camino a mi casa en coche, puedo pedir que pase a recogerme- dijo revolviendo su bolso.
- Ah, está bien- hizo una pausa meditando su próxima petición e Hinata le miró expectante – Me puedes responder algo antes de que te vayas- Hinata alzó una ceja extrañada y asintió con la cabeza con teléfono en mano –Es que hace tiempo quería preguntarte ¿qué hacías sola esa noche aquí?-
Ella, al escuchar esas palabras sintió como si el suelo debajo de sus pies hubiera desaparecido y todo su cuerpo se hubiera hecho más pesado al responder internamente.
Bajó la vista fingiendo buscar algo dentro de su bolso mientras pensaba en algo convincente, cuando levantó la cabeza se topó con los ojos siniestros y atentos de su acompañante. No lo pudo evitar, bajó la vista nuevamente, era incapaz de mentirle mirándolo a los ojos –Solo venía despejarme, últimamente no he estado muy bien y descubrir este lugar me ayudó a pensar- respondió a medias. Naruto grabó en su cabeza perfectamente cada una de las palabras que salieron de sus labios, sabía que lo que le había dicho era una parte importante del rompecabezas que estaba armando, pero no le había dicho toda la verdad.
Tomó nota mental de las expresiones que usaba Hinata cada vez que pensaba haber descubierto algo importante. Dejó sus anotaciones para después cuando la chica suspiró decepcionada viendo su celular -¿Qué pasa?- preguntó interesado –No es nada, solo que se me ha acabado la batería- le dijo guardando su máquina.
Naruto sin pensarlo dos veces, sacó de su mochila su tan preciado teléfono, de los modelos más antiguos, pesados, y poseedores de una solemne antena y se lo extendió para que lo usara.
Después recapacitó, Hinata había quedado inmóvil mirando lo que estaba en su mano, abrió sus ojos cuan grandes eran y después de un minuto de silencio que pareció eterno, llevó sus manos a su boca tratando de aguantar las enormes carcajadas que estaban naciendo en su interior, obviamente el deseo fue más grande que sus ganas de no humillarlo y estalló a reír agarrándose el estómago mientras unas cuantas lágrimas escapaban de sus ojos.
Naruto se puso rojo de vergüenza, hasta que la risa histérica de la chica lo contagió y los dos rieron hasta dolerles las mejillas.
…
Tenemos un inicio algo intenso, siempre me apena poner situaciones tan sobrecogedoras en el subconsciente de Hinata, pero esto servirá en el futuro para entender el desarrollo del personaje así como la influencia de Naruto en su mejora.
Me costó montones cuando escribí la escena en que aparece Aoi por primera vez interpretado por Naruto y todavía a pesar de todo este tiempo no me convence del todo, pero la idea es que Masaru Aoi represente todo el potencial oculto de Naruto cuando está dispuesto a cuidar a alguien en su forma más suave, tranquila y afable, espero que en los próximos capítulos este punto se deje ver mejor y si me dicen que opinan de toda esta locura estaré muy feliz
Hasta el próximo cap!
