Waazzaaaaaa!

Pues ahí va, a partir de este las pesadillas pesadas de verdad comienzan y...no lo sé, se sienten un poco extrañas para mí, pero espero que ustedes las disfruten.

Enjoy!


04

Hulk se acercó a ella rápidamente. Natasha sentía cómo el suelo la golpeaba con cada uno de los pasos del monstruo tras ella. La fuerza con la que pisaba era tal, que ella rebotaba en el piso sin poder hacer nada al respecto.

— Te dije que esperaras, necesito…

Loki guardó silencio al ver como la bestia se arrojaba contra la chica derribada en el suelo, sin escuchar ni hacer caso a sus palabras.

Hulk, completamente fuera de sí, golpeó a Natasha con el dorso del puño. Natasha dejó escapar un suave quejido, voló por el almacén hasta estrellarse contra uno de los contenedores, prácticamente deshecha por la bestialidad de los ataques.

El monstruo verde avanzó hacia ella, sin intensión alguna de detenerse. La tomó entre sus manos y la apretó entre ellas, sin dejar de gruñir bestialmente.

Natasha, bajo la intensa presión a la que estaba siendo sometida, sentía que de un momento a otro sus entrañas explotarían hacia fuera de su cuerpo. La visión comenzó a hacérsele borrosa, el rostro descompuesto por la ira de Hulk se convirtió poco a poco en una mancha verde; la última cosa que vería con vida, pensó Natasha, sería el rostro asesino de su amigo. Se entregó resignada a la tranquilidad vacua de su muerte. Pidió perdón mentalmente por todas las cosas malas que había hecho, y todo el daño que sus acciones habían provocado y deseó (maldito sea el instinto de supervivencia), que alguien la salvara de esas manos, aún quería vivir, vivir y salir de ahí para ver otro amanecer.

Fue entonces que la presión sobre ella desapareció con un espasmo y después cayó al suelo, el mundo se había convertido en un lugar carmín, delante de ella no existía ningún otro color.

Le tomó un momento darse cuenta de que el rojo era sangre, aún tibia y quizá suya. Brotaba a chorros furiosos de algún lado y pensó que Hulk la había hecho explotar. Sin embargo, el dolor seguía ahí, abrazando todo su cuerpo y su visión en lugar de acercarse al negro muerte, se estaba aclarando.

Delante de ella cayó el pesado cuerpo de Hulk sin cabeza, del muñón en el que se había convertido su cuello manaba la sangre que teñía todo de carmín. Un poco más allá, Natasha pudo ver la cabeza de su amigo, con una expresión de furia y sorpresa, al parecer, un salvador había llegado a rescatar a Natasha sin que el monstruo se diera cuenta. A continuación, su salvador la levantaría amablemente del suelo y la llevaría en algún vehículo todo terreno hasta una base oculta de las garras de Loki, donde se ocuparía de sus heridas, donde le darían de comer y la cuidarían todo el tiempo que le tomara recuperarse y volver a tener fuerzas para volver al campo de batalla y acabar con el desgraciado de Loki.

— Te dije que esperaras, imbécil.

La fantasía del salvador se disipó en las narices de Natasha como el aroma en la prenda que nos ha dejado una persona amada y en su lugar quedó sólo tristeza y abandono. Loki era su salvador y estaba segura de que no la sacaría de ahí hacia la seguridad de su hogar.

— Esto nos pone en una situación algo complicada, ¿no lo crees? —cuestionó Loki, sacudiendo la sangre que Hulk había dejado con su muerte en la Lanza del Destino—. Ahora no tengo monstruo para amenazarte y que te unas a mí.

— De… —Natasha tenía problemas para hablar, sentía que el aire se le escapaba por todas partes y que la espalda la tenía envuelta en llamas—. Preferiría morir an-antes que unirme a ti.

— Oh, bueno, eso no es problema, aún podemos arreglarlo. —dijo y le dio una patada en el vientre. Natasha gimió de dolor y se retorció en el suelo.

— Hemos traído lo que nos pidió. —dijo uno de los secuaces. Loki lo despidió con una seña de su mano, sin siquiera mirarlo, la silla no le importaba en lo más mínimo.

— Te voy a explicar una vez más la situación, Natasha —dijo Loki, caminando alrededor de ella, sin dejar de mirarla.

Natasha se encontraba en posición fetal y Loki pudo ver la delicada curva de sus nalgas y la piel de sus muslos cubiertos de raspones y sangre. Se acercó a ella y, cuando Natasha lo miró a través del cabello escarlata, Loki le pateó el rostro.

— No tienes escapatoria, tu única opción para seguir con vida es unirte a mí, así que dime, ¿vas a unirte a mí, o prefieres…?

— La muerte, mil veces. —intervino Natasha, dedicándole a Loki una mirada cargada de furia y desprecio, de su labio manaba un hilillo de sangre.

Sus miradas se mantuvieron fijas por unos momentos. Natasha se movió un poco en el suelo, y Loki pudo apreciar la suave piel del nacimiento de los senos de Natasha a través de una rasgadura en su ropa. La posición en la que ella se encontraba le parecía muy excitante a Loki. A pesar de que no sentía ninguna atracción especial por ella, la vulnerabilidad y lo gastada de sus ropas llamaron la atención del lívido en el asgardiano.

Loki levantó la mirada y se topó con el asiento que sus lacayos le había llevado. Era un sofá de piel oscura, con algunos cortes pero de buen aspecto.

— En ese caso, concederé tu deseo —dijo Loki, con la locura y la depravación danzando en sus ojos.

Natasha, al verlo, tuvo miedo de él, esa mirada ya la conocía en los ojos de alguien a quien solía amar.

— Pero antes, voy a divertirme un poco contigo.

La tomó de los cabellos y la arrastró por el suelo hacia el sofá, no con la facilidad de Hulk, pero pudo hacerlo. Natasha luchaba ferozmente para liberar sus cabellos, no obstante, Loki estaba decidido a cumplir y satisfacer sus deseos.

— Quédate quiera —exclamó, irritado por la constante lucha de su víctima. La abofeteó un par de veces. Los chasquidos de su mano contra el rostro de Natasha resonaron con fuerza en el almacén vacío. Le gustó.

El sonido se le antojó exquisito, el leve ardor en su mano también. Sin darse cuenta, se encontró abofeteando a Natasha mientras ella trataba de cubrirse, pero aun seguía agotada por la lucha contra Hulk.

Nuevamente, Loki la tomó de los cabellos y la llevó hasta el sofá, donde la arrojó. Natasha quedó de rodillas, con el torso sobre uno de los reposabrazos. Sin poder moverse, la posición se le antojó indignante y vulgar. Los brazos le temblaron al tratar de incorporarse. Loki disfrutó los intentos de la chica por alejarse de su nuevo asiento.

— ¿Te das cuenta ahora de que no puedes escapar de mí, Natasha?

Cuestionó, caminando de un lado a otro detrás de ella. Disfrutaba del aspecto que tenía el cuerpo de la chica, su trasero bien formado era una tentación que difícilmente podía resistir, sobre todo porque su traje negro tenía una rasgadura por la cual Loki podía ver la línea donde las nalgas de Natasha se unían. Se acercó a ella y colocó una de sus manos sobre ella, tomando la curvatura sensual de su posición.

— Quizá pueda convencerte de alguna otra forma —escupió sus palabras aborrecibles contra la oreja de Natasha, quien de inmediato dio un respingo—. Aunque mi monstruo haya muerto, estoy seguro de que puedo someter tu voluntad de alguna otra forma.

— No te atrevas, desgraciado. —gimió Natasha, se asustó más al escuchar su voz temblar y no tan amenazadora como ella esperaba.

— ¿O qué? —cuestionó Loki, presionando el culo oscuro de Natasha con el pulgar.

La chica sintió un desagradable latigazo recorriéndole la espalda. El espasmo le hizo doler todo el cuerpo y un gemido salió involuntariamente de entre sus labios.

— No puedes hacer nada para evitarlo, tu única salvación sería disfrutarlo, pero voy a asegurarme de que eso no pase.

Con cada una de sus palabras, Loki aumentaba la presión en su culo, la punta de su dedo fue penetrando a la chica mientras ella se removía, agotada por el ultraje.

— No, detente —pidió, con asco y odio en la voz. Loki no se detuvo, por el contrario, con la mitad de su dedo dentro de ella, comenzó a moverlo, apartando las paredes internas a su paso y haciéndole daño. Los espasmos involuntarios de Natasha cerraban su orificio trasero, provocando el placer de Loki.

Sin embargo, y con una resolución que Natasha había aprendido a tener a lo largo de su vida, decidió no suplicar. No le daría, al monstruo degenerado, la satisfacción, sentía que si perdía su dignidad de esa forma, no la recuperaría jamás. De ser así, no volvería a estar a gusto consigo misma.

— Voy a matarte, infeliz. —gruñó, furiosa, echando el peso del cuerpo a un lado para huir de él.

Loki la sujetó del cabello y tiró de ella hacia atrás, haciendo que arqueara la espalda.

— Inténtalo. —dijo.

Su voz, de aliento fétido y caliente, acarició la oreja de Natasha, provocándole asco a la chica y dolor en el cabello.

Natasha sintió el rostro hundido en el asiento del sofá, junto con dolor en la nariz, cuando está se aplastó contra la piel fría.

Loki rasgó con ambas manos la prenda de Natasha, dejando expuesta la piel tersa, suave y firme de su trasero. Por un momento, Loki se sorprendió por la belleza del cuerpo de Natasha. Acarició suavemente sus nalgas, con ambas manos, mientras la chica se debatía sin fuerzas. Ella, sólo esperaba que Loki no hiciera nada mientras recuperaba un poco de energías para, por lo menos, alejarse de él. Estaba tan cansada. De no ser por la pelea contra Hulk, ella no estaría en semejantes condiciones.

— Si te unieras a mí —dijo Loki, en un tono meditabundo, como si hablara consigo mismo—, esto no tendría que ser así, Natasha. No tendría que hacerlo por la fuerza, incluso, lo disfrutaríamos ambos.

— Yo jamás disfrutaría que un enfermo como tú me tocara. —respondió ella, aún desafiante, como si de verdad esperara que sus palabras hicieran cambiar de parecer a Loki y simplemente la dejara ir, sin más.

Lo cual no iba a suceder.

— Ese es tu problema. —dijo Loki, buscando su miembro duro entre la ropa. Lo dejó al descubierto y Natasha lo miró por sobre el hombro. La chica experimento una oleada de asco, quiso apartarse, pero ni el cansancio, ni Loki se lo permitieron.

El asgardiano escupió en el culo fruncido de Natasha y la penetró trabajosamente, mientras ella se debatía por el dolor y la aberración de lo que sucedía.

— No, aléjate de mí, desgraciado. —gritó, sintiendo cómo su esfínter era violentado sin que ella pudiera hacer nada al respecto.

Loki no hizo caso a sus palabras. La sujetó con más fuerza de la cadera y cuando la punta de su verga estuvo dentro de Natasha, la embistió con fuerza, penetrándola dolorosamente con la mitad de su miembro.

Natasha gritó de dolor y repulsión. Su voz se extendió por todo el almacén, para satisfacción de Loki.

—Me gusta que grites, Natasha, hazlo como si lo disfrutaras —jadeó Loki, acelerando un poco la velocidad de sus estocadas. Natasha no podía evitar el gritar. El miembro de Loki era muy grande y ella no estaba lista para recibirlo de esa forma. El sólo pensarlo, el considerar lo que sucedía como algo real se le antojaba abominable. Sabía que después de esto no podría estar bien consigo misma nunca más. Las cicatrices emocionales del ultraje jamás la dejarían y siempre le dolería el recordarlo.

El ardor y el chasquido de la nalgada que le dio Loki de repente la sacaron de sus meditaciones. Dio un respingo, con lo cual un espasmo le apretó el esfínter y Loki lo disfrutó.

— Sí, vuelve a hacer eso, se sintió muy bien. —gimió Loki, acelerando sus estocadas y golpeando las nalgas de Natasha cada vez con más fuerza.

— ¡Eres un enfermo! —gimió Natasha, tratando que su cuerpo no reaccionara de esa forma para no darle placer a Loki.

— Sí, de hecho lo soy y ahora tú me perteneces —gimió él, embistiéndola cada vez con más fuerza, tratando de arrancarle gritos y jadeos de dolor—. ¿En qué lugar crees que te deja eso? No eres nada. Por no aceptar mi oferta, perderás toda condición humana y serás reducida a un mero objeto el cual puede descartarse en cualquier momento y cambiarse por otro, de la misma condición desechable.

Acompañó sus palabras con fieras estocadas en el culo de Natasha, seguía aferrándose fuertemente a las caderas de la chica. Ella, temblando de dolor, se estremecía de pies a cabeza. En la unión de sus cuerpos, Loki pudo ver la sangre de la chica manando en hilillos que cumplieron la función de lubricante dentro de ella. Distraídamente, Loki se relamió los labios sin apartar la mirada de las nalgas sudadas de Natasha.

Salió de su cuerpo y le dio una nalgada tan fuerte que la hizo caer del sofá. Y ya estaba de nuevo en el piso, con el dolor atenazándole las nalgas, el culo y las piernas.

— Vas a arrepentir…

Loki la hizo callar con una patada en el rostro.

— Estoy cansado de tus amenazas vacías. No puedes hacer nada al respecto, ¿acaso no lo entiendes? Me perteneces ahora y no tienes ningún valor, sucia estúpida. Tu momento pasó, si tan sólo hubieses aceptado mi proposición, ahora no estarías así, pero ya es muy tarde y no pienso cambiar de parecer.

Se acercó a ella y pisó uno de sus tobillos. La chica se retorció de dolor e impotencia.

— Sufre, zorra idiota, sufre y entrégate a tu final, pues no habrá nada que pueda salvarte —pisó su rodilla—, a partir de ahora voy a divertirme mucho con todo el sufrimiento que experimentarás. Vas a rogarme para que me detenga, suplicarás la muerte, perderás la cabeza y destruiré tu espíritu, pero ni entonces recibirás el consuelo de la pálida muerte, ni entonces serás libre de mí.

Colocó su pie sobre la entrepierna de Natasha y poco a poco ejerció presión sobre ella. La chica se debatió, tratando sin éxito de librarse de él.

— No eres tan bueno —gimió Natasha—, ni siquiera logras asustarme lo más mínimo, con mucho menor razón voy a suplicarte, no eres nada, sólo un cobarde que necesita ayuda para someter a una chica indefensa.

— Sí, tienes razón —aceptó Loki, y la pateó fuertemente en la vagina—. Soy un cobarde, puedo vivir con ello, ese no es ningún problema para mí, la cuestión que de verdad importa es si tú puedes vivir con lo que sucederá en este almacén. ¿No te has preguntado qué es lo que va a suceder después, o si saldrás de aquí? Eres más tonta de lo que yo pensé, entonces. Tu mente es muy inferior, ni siquiera te preocupas por las consecuencias, tan sólo escuchas y te opones, pero ni siquiera cuentas con recursos para mantener una resistencia, no puedes luchar en contra de este destino cruel e inevitable al que estás condenada.

Natasha casi no lo escuchó, seguía retorciéndose por el dolor que la recorría desde la entrepierna como llamaradas. Ahora las piernas le temblaban con mayor violencia, su corazón latía a máxima velocidad y no lograba concentrarse para tratar de evadir su dolor mentalmente. Le faltaba concentración y no lograría hacer acopio de ésta, la repugnancia y el asco le recordaban las palpitaciones en su culo tras haber sido ultrajada.

Necesitaba huir, escapar de ese lugar y sanar sus heridas, olvidar y volver con la venganza lista para destruir a ese desgraciado.

— Sé lo que estás pensando —dijo Loki, caminando alrededor de ella, midiéndola como un animal salvaje a su presa—, te aconsejo por tu bienestar emocional que apartes de tu mente esas ideas tontas de huir, no lo conseguirás, no hay posibilidad alguna de que escapes, en este momento eres mi juguete favorito.

La tomó de la muñeca y la arrastró hacia detrás del sofá. Le dio una patada a éste y lo derribó hacia delante, dejándolo con el respaldo y las patas traseras apuntando al cielo. Sujetó a Natasha de las muñecas y la arrojó sobre el respaldo del sofá. La cadera de Natasha quedó sobre la esquina donde se unían el respaldo y la base del sofá. Sus manos quedaron derramadas hacia el suelo, de la misma forma que sus cabellos. Las piernas abiertas quedaron con los tobillos cerca de las patas delanteras del sofá.

— Creo que en esa posición te ves mejor, es más como tú —comentó Loki, burlándose de la nula capacidad que tenía Natasha para moverse—, esta es más la posición que debe asumir una zorra idiota.

Con la Vara del Destino, Loki hizo aparecer un par de correas en las muñecas de Natasha, las cuales la sujetaron a un par de estacas que también cumplían la función de inmovilizar el sofá. Acto seguido, con la misma punta de la vara, y sin preocuparse lo más mínimo por si lastimaba o no a Natasha, rasgó la entrepierna de su traje.

— Basta, hijo de perra, no me toques. —gimió la chica, llena de furia y rencor.

— Me alegro de no haber metido mi verga en esa boca sucia tuya, seguramente me habrías infectado con su peste.

Loki enterró un poco la punta de la vara en los labios genitales de Natasha, su sangre manchó la punta afilada, mientras ella gemía de dolor, inmovilizada de las manos.

— No te atrevas. —gimió, con los ojos llenos de lágrimas ardientes.

— De verdad, ya no me importa nada de lo que puedas decirme, así que ahorra tus amenazas y tus palabras. Si piensas decir algo, grita y suplica, eso sí quiero escucharlo.

Dijo, mientras deslizaba un poco la vara por el cuerpo de Natasha, con lo que desgarró un poco más la piel y la prenda de la chica. Ella sólo alcanzó a gritar de dolor y patalear casi sin fuerza.

— Sí, eso es excitante, es lo que me gusta —dijo Loki, apartando la vara a un lado y recostándose lentamente sobre el cuerpo de la chica—. No te imaginas lo mucho que me gusta oírte gritar, espero que lo hagas con mayor frecuencia.

Natasha intentó cruzar las piernas para no permitir que Loki la penetrara. Sin embargo, él era más fuerte que ella y no estaba cansado por haber luchado contra Hulk.

Natasha gritó llena de impotencia y desesperación. Trató de golpear a Loki con las piernas y alejarlo de ella. No obstante, el asgardiano estaba más que decidido a poseerla y hacerle daño, sin importar cuanta resistencia opusiera ella.

La sujetó del cuello con una mano y con la otra manipuló su miembro enhiesto, acercándolo a los labios sangrantes de Natasha. Ella seguía removiéndose, en un vano intento por impedir que Loki la penetrara.

— Deja de moverte —demandó Loki, cortando el suministro de aire de Natasha. Los pataleos de la chica se intensificaron pero Loki no suavizó la presión en su cuello—, ¿por qué no renuncias de una vez a la absurda idea de huir? No vas a lograrlo, ahora me perteneces serás la primera de mis putas.

La palabra en los labios de Loki se le antojó despreciable a Natasha. El significado de esta con el sonido de su voz fue simplemente asqueroso. Su desconcierto fue el suficiente para que Loki aprovechara y la penetrara en el segundo que ella dejó de luchar. Ambos gritaron, uno de gozo y la otra de dolor y humillación. El cuerpo extraño dentro de ella se sentía asqueroso e invasivo. A decir verdad, era mucho más grande que cualquiera que ella hubiese probado antes. Pensar en esto le hizo despreciarse un poco más. ¿Cómo podía estar comparándolo a él con otros a los que sí había disfrutado?

— ¿Sabes que sería más fácil para ti si lo disfrutaras, zorra estúpida? —gruñó Loki, deslizándose hacia dentro y hacia fuera de Natasha, disfrutando, porque él sí lo disfrutaba, de la suave sensación cálida del cuerpo de la chica—. No te voy a pedir que lo hagas, y por supuesto, tampoco lo permitiré, no ahora, tu oportunidad pasó y no la aprovechaste.

Acompañó sus palabras con un aumento en la velocidad de sus embestidas. No liberaba el cuello de Natasha y tenía sujeto uno de sus muslos, abriendo sus piernas tanto como las patas del sofá se lo permitían.

Para tener un mejor punto de apoyo, Loki tuvo que soltar el cuello de Natasha, plantó los pies a los costados del sofá en el suelo y levantó las piernas de la chica contra su propio pecho. Natasha trató de ahorcar a Loki con sus piernas, sin embargo, lo único que consiguió fue hacerse más estrecha. Loki jadeó de placer.

— Muy bien, se ve que al fin estás entendiendo tu rol en este momento.

Loki se burló de ella, la tomó de los tobillos y los levantó delante de él. La estreches de Natasha aumentó con esa posición.

Natasha en esos momentos prefirió ya no decir nada, ni quejarse, sólo se mantuvo ahí, tratando de alejar a su mente de la realidad que la rodeaba. Ya no le importaba demasiado lo que Loki estaba haciendo con ella, sólo esperaba que el imbécil terminara lo más pronto posible, estaba segura de que después vendría su venganza y alimentaría su fuego interno con todo el odio que sentía por él en esos momentos.

Loki se percató de que Natasha se había resignado por completo a lo que estaba sucediendo. Él sabía que de esa forma todo el asunto no sería para nada divertido, ni conveniente para él. De pronto se sintió molesto con ella y su primera reacción fue querer golpearla y provocarle mucho dolor en ese momento. Sin embargo, se lo pensó mejor.

Sin dejar de penetrarla como lo estaba haciendo, a Loki se le ocurrió que podría jugar con Natasha de otra forma, quizá ponerle el plato de alimento en el hocico y después retirarlo, una y otra vez, hasta que ella dejara de buscarlo, hasta que su espíritu de lucha estuviera finalmente destruido y no tuviera más esa estúpida esperanza de poder huir o tan siquiera salir con vida.

Loki sonrió complacido por su nueva idea. Separó un poco más las piernas de Natasha, sujetándola por la parte posterior de los muslos. Sentía que sus estocadas eran muy profundas y la sensación era simplemente exquisita. De la unión de ambos sexos manaba la sangre de ella, manchándolos a ambos y haciendo que el miembro de Loki pudiera deslizarse fácilmente dentro de Natasha.

Poco después, Loki terminó con una explosión de puro placer dentro de la chica, sintiendo la tensión placentera del orgasmo aferrándose de sus piernas y sus nalgas. Natasha quiso gritar asqueada al sentir las palpitaciones calientes de Loki dentro de ella, junto con su leche infecciosa derramándose en su interior. Cerró los ojos y tristemente agradeció que su tormento hubiese terminado finalmente.

Satisfecho y con el pulso acelerado, Loki se apartó de ella, acomodándose la ropa, y mirando con desprecio a Natasha, quien permanecía agotada y con las piernas abiertas, albergando aun la figura fantasmal de su violador.

— Debo aceptar —dijo Loki, dibujando una sonrisa despreciable en sus labios—, que lo hiciste mejor de lo que yo esperaba. Ojalá hubieses aceptado mi oferta antes y ahora no tendría que matarte.

— Hazlo, hazlo de una maldita vez —exigió Natasha, con los ojos llenos de lágrimas.

— ¿De verdad quieres eso? Pensé que preferirías irte de este lugar y tener la oportunidad de vengarte después.

Por primera vez, Natasha estuvo interesada en sus palabras.

— ¿A qué te refieres? —quiso saber ella, asesinándolo con la mirada desde su incómoda posición.

— Digo que podría proponerte un desafío, y si eres capaz de lograrlo, te dejaré ir.

— No te creo, no lo harías.

— Claro que sí, después de todo, ya tuve lo que quería de ti. No me sirves más, zorra estúpida.

Loki sabía que de esa forma lograría encender los ánimos de Natasha y aceptaría sin pensarlo.

No se equivocó.

— De acuerdo, lo haré y después me dejarás ir de aquí.

— Por supuesto, te prometo que cumpliré nuestro acuerdo.

Dijo y la siguiente parte de la pesadilla de Natasha dio inicio, pero esta vez con su consentimiento.


1406hrs
19/01/17

Ya no he podido escribir tanto como me gustaría, pero lo hago cada vez que puedo, espero no tardar tanto con el siguiente episodio de esta cosa, quiero terminarlo ya y me parece que apenas va por la mitad...

**Dedicado Especialmente a mi Maldita Zely**

«-( H.S )-»