Aquí les dejo caer otro capítulo! Espero lo disfruten :)

**********Capítulo 10: Ramen después de un arduo día de trabajo*******

Cuando por fin Kami le regaló la voluntad para dejar de reír, decidió llamar a Tenten. Por suerte sabía casi todos los números de sus conocidos de memoria y la novia de su primo estaba pasando muy cerca de donde ella se encontraba.

Por súplicas de él, quedaron de juntarse al día siguiente después que Hinata saliera del trabajo.

Tenten se mantuvo callada en el camino y no comentó nada hasta llegar a casa, Hinata agradeció internamente que sus clases de arco y flecha la hubieran dejado agotada y sin ganas para preguntarle que había hecho en el día.

Al llegar a su departamento se llevó la sorpresa de encontrar a su primo practicando karate con Lee-san, el momento perfecto para escaparse a su cama, con una cena apropiada para su estómago.

Gozó de una buena noche, que no tenía hace ya demasiado tiempo, una noche sin sueños que le perturbasen… hasta que sonó el despertador.

Apagó la alarma, frotándose los ojos con desgana, sentándose pesadamente en la cama mientras bostezaba.

Empezaba una nueva semana en la universidad y en su nuevo trabajo en el restaurante.

Hasta ese instante, después de haberse despedido de Kurenai-sensei, todo había sido bastante normal, aunque ya no se quedaría a limpiar el salón como antes acostumbraba.

Por la misma razón no se había dado cuenta cuanto tiempo tenía de sobra, estaba a unas calles del restaurante y aún le quedaba media hora de sobra, se arrepintió de no haber hablado más tiempo con su maestra, pero ya estaba allí y no se quedaría parada frente al restaurante hasta que pasara el tiempo. Luego recordó quién le había llevado a conseguir ese trabajo, no le haría mal visitar a Kaede-san y darle las gracias.

El tintineo de unas campanitas en la puerta, anunciaron la entrada de la chica a la pequeña tienda, se dirigió con paso lento y sigiloso hasta el mostrador donde se encontraba la anciana como había supuesto, que la saludó con una radiante sonrisa que ella devolvió a través de su escondido rostro.

- Vengo a darle las gracias- le dijo de forma calmada. La señora levantó una ceja mostrando su desconcierto y ella continuó hablando –Cuando me recomendó el restaurante que está aquí frente conseguí un excelente trabajo- explicó inspeccionando la estantería donde antes se encontraba su pequeño caballito feroz.- Pareces más tranquila hoy, me alegro- le dijo mirando la puerta del lugar, cuando las campanitas avisaron la entrada de otro cliente. Hinata dio la vuelta disimuladamente para ver quien era la persona que entraba en tan poco concurrida tienda, se quedó de piedra al ver quien era.

- ¡Konichiwa Kaede-obachan!- gritó a los cuatro vientos un rubio – Konichiwa Naruto-kun- respondió la anciana riendo en su fuero interno por la expresión de la peliazul al escuchar el nombre del rubio.

Naruto había llegado un poco antes para visitar a la anciana y para dejar donde el viejo su atuendo de Aoi-san. Este le había anticipado sobre su nueva compañera de trabajo, dudaba que esa chica durara más que las otras.

Ahora que se fijaba la anciana estaba mirando un punto detrás de él de una manera bastante extraña, el chico se dio vuelta para ver a una joven más o menos de su edad, de espalda, mirando una estantería, volvió su vista a la anciana, para ver como esta inclinaba levemente la comisura de sus labios sonriendo burlonamente, tosió y con retintín le dirigió la palabra a la chica que estaba mirando –Si estás buscando el caballo que estaba en esa estantería lo tengo aquí- anunció haciendo aparecer encima del mostrador lo que ella estaba buscando. Hinata se dio vuelta sumamente sonrojada – Per…perdone…Kae…Kaede-san…esta…estaba distraída- trató de articular, se puso muy nerviosa al darse cuenta de que Naruto la miraba exhaustivamente. No pudo distinguir como, pero en un parpadeo él se puso a escasos centímetros de ella, con una mano un su mentón, mirando cada detalle de su rostro con expresión interesada. Empezó a sudar de los nervios, su corazón latía a mil por hora y su rostro tapado por sus accesorios estaba totalmente rojo. De repente la anciana habló sacando de sus cavilaciones al rubio –Naruto-kun, ¿conoces a la señorita Hinata?- Podría haber jurado que Kaede-san había dicho eso a propósito.

Naruto enseguida sonrió complacido "Sabía que la había visto en algún lado", pensó mientras le sacaba los lentes de la chica y el jockey de un tirón, cuando hubo terminado, le saludó efusivamente –Hinata ¿Qué haces aquí?- exclamó ignorando la desesperación de ella por recuperar lo que él le había arrebatado –Na…Naruto-kun ¿me…los puedes devolver?- pidió sonrojada.

Naruto levantó una ceja con desconcierto –Pero con esto puesto nadie sabrá quien eres- reclamó aún con las cosas de la chica en sus manos.-Eso es justo lo que quiere Naruto-kun, recuerda que Hinata es muy conocida en Konoha, y según lo que pienso, debe traerle problemas que la reconozcan en la calle- le dijo la anciana. El rubio meditó un momento antes de regresarle sus implementos, de repente se había puesto muy cabizbaja.

Una vez que la ojiperla se hubiera acomodado nuevamente Naruto comenzó a hacerle charla –Hinata, aún no me haz dicho ¿qué haces por aquí?-

- Tra…trabajo por aquí cerca, empiezo en unos minutos- respondió consultando su reloj pulsera. Naruto mostró una enorme y radiante sonrisa ante este comentario -¡De verdad!, ¡yo también trabajo por aquí!, ¡qué bueno así…-iba a seguir parloteando pero fue interrumpido por la anciana –Naruto-kun no crees que ya deberías irte, vas a llegar tarde- le recordó guardando el tesoro de la chica bajo el mostrador –¡Es cierto! ¡Nos vemos después Hinata!- exclamó y salió corriendo hacia la salida despidiéndose de las dos mujeres con todo entusiasmo, siendo seguido por el sonido de las campanitas.

-Yo también tengo que irme Kaede-san, después del trabajo pasaré…- la mujer le cortó –No te preocupes te guardo tu caballo, ve vas a llegar tarde- le dijo con un tono burlón que la chica no pudo descifrar y con una pequeña reverencia abandonó el local, pensando en la actitud tan extraña y acelerada de Naruto, segundos después de que las campanitas sonaran la anciana estalló a carcajadas

–Vaya sorpresa que se van a llevar a esos dos cuando se enteren de que van a trabajar juntos en Ichiraku-.

Hinata entró con pasos calmados dentro del restaurante ya abierto, Teuchi-san apareció al poco tiempo de haber entrado, saludándole con expresión cansada, alegando de un empleado suyo que tenía que sermonear a cada momento para que dejara de ser tan escandaloso.

Le dio un delantal de color verde oscuro, con una tarjeta de identificación a modo de uniforme, le mostró donde estaban los menús, la cocina y el baño para empleados, finalmente le indicó que esperara a los clientes regulares que llegaban por esas horas del día, después desapareció por las puertas de la cocina.

Hasta ahora encontraba que todo era absolutamente normal y tranquilo. Demasiado para su gusto, recordaba las palabras de Teuchi-san. "Ha sido un poco difícil que alguna chica de tu edad acepte este trabajo, no se por qué lo hacen, pero cada vez que lo aceptan renuncian al primer día" un escalofrío recorrió toda su espina dorsal, debía calmarse, no quería empezar su primer día de trabajo haciéndose malas ideas.

Cuando terminó de optimizar su situación, entró un cliente, un hombre de edad, de unos 50 años, con el cabello blanco y largo puntiagudo tomado en una cola baja, de pequeños ojos negros y se sentó en una de las mesas que miraban a la ventana. De inmediato corrió a atenderlo…grave error.

– Konichiwa señor ¿va a ordenar algo?- saludó con uno de los menús en la mano. El anciano al principio no le prestó atención, miraba un punto invisible por la ventana con expresión seria. A Hinata a primera vista le pareció un hombre sabio, con aires de filósofo en busca de nuevas conclusiones, con miles de conocimientos que compartir a los más inexpertos.

Cambió completamente de opinión cuando el hombre se dio vuelta para mirarle, sonriéndole de la manera más pícara y reduciendo al mínimo la distancia entre los dos –Pero miren que este Teuchi tiene buenos gustos ¿cómo te llamas preciosa?- preguntó cerrando el espacio que Hinata había hecho al tratar de alejarse del anciano –He…bueno yo-

-¡Ah! Así que esta señorita tan tímida se llama Hinata mmm- agregó fijándose en la tarjeta que reposaba en su pecho.- Se…señor ¿va a pedir algo o no?- reclamó empezando a impacientarse por la manía del viejo por mantenerse tan cerca de ella –¡Oh cierto!- soltó sin quitar esa sonrisa pícara de sus labios. Le quitó el menú de la mano y pasó un momento antes de que dijera algo más – Por ahora solo quiero un café y de postre…- pausó tirando el menú a un lado, recogiendo delicadamente la mano de Hinata atrayéndola más hacia su cuerpo, acrecentando más su sonrisa maliciosa. Podía sentir como sus alientos se rozaban y la mirada del hombre clavada en ella –Te quiero a ti- dijo en un tono absolutamente provocador. Hinata se quedó de piedra con los ojos abiertos como platos mientras un aura negra comenzaba a rodearla "Ya sé por que todas mis antecesoras no pasaron de un día" se dijo a sí misma –Señor no estoy en el menú- susurró entre dientes tratando de escapar de esa tortura.

Naruto se sobó su cabeza adolorida por los reclamos del viejo Teuchi, mientras caminaba a su lugar de trabajo, seguro que Ero-sennin ya debía de estar acosando a la empleada nueva, pobre, compadecía a todas las mujeres que pasaban en frente a ojos de Jiraiya.

Vio que no se equivocaba, se fijó en las mesas, y allí estaba el viejo tratando de seducir a la mujer, que lo único que quería era salir corriendo. Escuchaba a lo lejos su débil voz reclamando al anciano de su abuelo que le soltase, pero ahora que lo pensaba esa voz se le hacía muy familiar.

Empezó a acercarse para liberar a la víctima, mientras observaba la figura de ella por detrás. Se inquietó más aún "En algún lado he visto esa retaguardia".

Seguía asimilando las cosas, cuando el viejo de un tirón sentó a la chica en sus piernas y la encarceló entre sus brazos sonriendo pervertidamente –Vamos Hinata-chan no te haré nada – dijo sacándole los lentes que estaba usando, dejando parte de su rostro al descubierto.

Naruto puso los ojos en blanco y su mandíbula topo el suelo.

¡Hinata estaba sentada encima de las piernas de Ero-sennin!

No podía creer lo que estaba viviendo, trataba incesantemente de que ese anciano quitara sus manos traviesas de encima suyo, ya le había advertido repetidas veces que dejara de seducirla antes de que llegaran a esa situación tan incómoda.

Estaba decidida a poner en práctica las técnicas de defensa personal que le había enseñado su primo, pero de la nada apareció un Naruto echando fuego por la boca que partió corriendo en su dirección, le dio un fuerte puñetazo al anciano en pleno rostro y la tomó con su brazo derecho por la cintura antes de que cayera con el anciano, en un abrazo un tanto posesivo, mientras apuntaba con un dedo acusador al viejo patas arriba.

- ¡¿Qué rayos estás haciendo Ero-senin?!-

Al principio se preocupó por el estado del hombre que yacía en el suelo, el golpe parecía haber sido muy duro, todo había sido tan rápido que ni siquiera se había dado cuenta de que Naruto la estaba apretando muy fuerte contra su cuerpo, cuando lo hizo enrojeció hasta dar envidia a un tomate maduro.

El viejo pervertido, que Naruto había llamado Ero-sennin, se paró como si nada, imitando al rubio apuntándole con el dedo alegándole a gritos - ¡¿Eso debería preguntarte yo?! ¡Nunca antes te habías molestado de esa manera! ¡Además ya te he dicho que no me llames así, me llamo Jiraiya Ji-rai-ya!- hizo una breve pausa para tomar aire, en la cual Hinata se dio cuenta lo conocido que se le hacía el viejo ¿dónde lo había visto? – ¡Soy tu abuelo y merezco un mínimo de respeto! Aparte… de repente cambió de postura se irguió completamente, luciendo su porte con soberbia y exclamó fuertemente en un mini discurso mientras hacía poses exageradas –¡Yo soy Jiraiya sanin el escritor más reconocido de todo Konoha! ¡Todos me adoran y me respetan!... ¡TÚ TAMBIÉN DEBERÍAS!- le reclamó histéricamente.

- ¡HINATA ES AMIGA MÍA Y TIENES QUE RESPETARLA TAMBIÉN!- contraatacó.

Al mencionar esto último Jiraiya levantó una ceja observando detenidamente a Hinata, luego le advirtió con sorna – Bueno si no sueltas a tu a-mi-ga la vas aterminar asfixiando - finalizó sentándose nuevamente.

Naruto no entendió a lo que se refería su abuelo, hasta que dirigió la vista a la chica que apretaba fuertemente contra sí, sin dejarle respirar. La soltó de inmediato.

- ¡Perdón Hinata! ¿estás bien?- preguntó preocupado mientras ella aspiraba grandes bocanadas de aire, haciendo desvanecer el color azul de su rostro por la falta de oxígeno – Si…no…no es nada- respondió jadeando. Después de este espectáculo Jiraiya rompió a reír –Esta juventud es tan ingenua- comentó con burlón. -¿Qué diría Minato?- Naruto solo torció la boca balbuceando algunos improperios, mirando en otra dirección.

- En…entonces usted…es Jiraiya-sensei- tartamudeo Hinata, acercándose un paso hacia el viejo pervertido. Este le miró intrigado y asintió con la cabeza.

La chica dejó escapar un alarido de sorpresa - ¡Usted es el que le hace clases de literatura a mi primo Neji!- exclamó sorprendida. Su primo siempre hablaba de Jiraiya como una persona culta, pero de modales poco adecuados para una persona de su edad. Ella había pensado que exageraba, ahora se daba cuenta sobre cuantas otras cosas podría estar equivocada -¿Te refieres a Neji Hyuga?- Hinata asintió a lo que Jiraiya respondió entre nervioso e impresionado –Así que…¿tú eres su prima Hyuga Hinata?- ella volvió a asentir poniéndose los lentes por si las dudas, tornándose nuevamente cabizbaja a los ojos del rubio.

Naruto pensaba que ahora que sabía quien era la chica que había estado intentando cortejar se disculparía por ser un idiota pero…

-¡Qué sorpresa! Neji ya me había hablado de ti, pero nunca creí que tuvieras tal delante…-

-¡NO DIGAS NI UNA COSA MÁS VIEJO DECRÉPITO!- cortó Naruto poniéndose delante de una confundida Hinata que no había escuchado por completo la frase. –Bueno ¿dónde está mi café?- reclamó el anciano y la chica corrió a la cocina disculpándose, dejando a los parientes a solas.

Iba a seguir alegando por la ineptitud de Jiraiya, pero al ver su rostro sonriente y optimista cerró la boca estupefacto –Tranquilo ya me di cuenta que es la chica de que me hablaste, no haré nada más que te moleste- dijo guiñándole un ojo. El rubio quedó patidifuso, era la primera vez que Ero-sennin se portaba tan comprensivo y obediente –Gracias- le devolvió la sonrisa, sin embargo la borró rápidamente de su rostro remplazándole por una mueca de disgusto –¿Me puedes hacer otro favor?- pidió causándole extrañeza al viejo, rara vez Naruto se ponía serio –Dime-

- Nunca le llames por su apellido- soltó con expresión seria.

Jiraiya le miró sin entender y Naruto continuó explicándole –Aún no se por qué, pero siempre que lo hacen se comporta de manera extraña, como si no le gustara- explicó mirando de reojo hacia la dirección donde antes había desaparecido la peliazul.

-Entiendo, no te preocupes- asintió sonriéndole con complicidad

En eso la nombrada apareció con la taza de café cerrando la conversación.

De repente la atmósfera del ambiente se había tornado tensa, sin más temas por las cuales discutir. Hinata estaba ocupada dando las gracias internamente. La repentina aparición de Naruto parecía haber apagado los deseos de Jiraiya por su persona, ahora tomaba tranquilamente su taza de café, brindándole unas cuantas miradas tontas a Naruto. No entendía por que, pero cada vez que eso pasaba el rubio fruncía el ceño y sonrojado miraba a otra dirección, el silencio y sus observaciones minuciosas fueron interrumpidas por su jefe.

- ¡Oh Naruto! veo que ya conociste a tu nueva compañera de trabajo- comentó, dándole unas cuantas palmaditas a la peliazul en su espalda. Jiraiya soltó una risita ahogada anticipando los hechos.

Los dos tardaron unos segundos en procesar la información, el primero en hablar fue… obviamente Naruto -¿¡Queeeeeeeeee!?- no sabía si reír o llorar.

Reír por: 1º Sus planes serían mucho más fáciles de llevar a cabo si Hinata pasaba más tiempo con él.

2º Su jornada en Ichiraku sería mucho menos aburrida y monótona si tenía alguien con quien pasar el rato, ¡si era con Hinata mejor! Era muy agradable conversar con ella.

Y 3º Por fin…alguien que lo acompañara a comer ramen después del trabajo.

Llorar por: 1º Sería un poco difícil transformarse en Aoi, sin que Hinata no se diera cuenta.

Y 2º Tendría que tener un ojo siempre pegado en el pervertido de su abuelo, es cierto que había prometido no molestar, pero con ero-senin nunca se sabe.

Finalmente le ganó el entusiasmo por tener a Hinata la mayor parte de la semana con él. -¡Eso es fantástico Hinata!- festejó acercándose a la chica, que no movió ni un pelo desde que se dio a conocer la noticia -¿Hinata? ¿Te sientes bien? estás muy roja ¿Ah Hinata?- Le miró extrañado, parecía que ni respiraba.

" Na…Naru…Naruto-kun trabajará conmigo" pensaba mientras el tono rojizo de su rostro se volvía incandescente "Esto es más de lo que puedo soportar" luego calló inconsciente al suelo, echando humo por las orejas.

Minutos después, Naruto junto al viejo Teuchi se encontraban tratando de reanimar a la joven caída, siendo observados por un entretenido Jiraiya.

- Bueno yo me voy- dijo dejando el dinero del café encima de la mesa.-¿No nos quieres ayudar?- bufó molesto su nieto lanzándole una mirada de odio. Jiraiya le devolvió la mirada desde la puerta del establecimiento, y después sonrió socarronamente –No, tú te las puedes arreglar solo… bueno diviértete con tu querida amiga a continuación salió disparado rompiendo en carcajadas.

Naruto respiró profundamente, ¿cómo podía ese viejo saber tanto y ser tan infantil y cachondo a la vez?

Buena pregunta.

Después de un buen rato tratando de convencer al viejo de que ese tipo de reacciones en la chica eran normales, logró despertarla sin hacerla caer nuevamente. Una de las tantas cosas de las que se había dado cuenta en esos días, era que Hinata la mayoría de las veces se desmayaba cuando él se ponía a una distancia mínima de ella. Hace tiempo que ya estaba preguntándose del por que de esa extraña reacción, hasta llegó a considerar que su aroma no fuese el adecuado, lo descartó de inmediato riendo a lo bajo.

Justo después de despertar con la imagen asimilada de quien trabajaría con ella y dejarle claro a Naruto que se encontraba bien, llegó la oleada de clientes de la que hablaba Teuchi-san. Como su deber y pidiendo permiso fue a atenderlos dejando solos a Naruto y a Teuchi, que al ver ese comportamiento tan responsable dejó resbalar por su mejilla una lágrima de satisfacción –Esa niña es un ángel caído del cielo- exclamó limpiándose las lágrimas, ahora abundantes, luego miró con despecho al joven rubio a su lado que miraba a la chica como si nada -¡Tú ve a ayudarle!-

- ¡si viejo!- respondió saliendo de sus ensoñaciones, atendiendo a los recién llegados.

-Konichiwa, ¿que se les ofrece?- sentía los ojos de Naruto clavados en su espalda mientras atendía esa feliz pareja que no paraba de mimarse.

La chica fue la que le respondió entre risas y más mimos de su supuesto novio –Bueno solo quiero un té verde y dos raciones de dangos- esa sensación en su espalda se hacía cada vez más incómoda, por suerte cuando llevaba la orden a la cocina y echó una miradita al rubio, este desvió su mirada y llevó un reluciente plato de yakisoba a la mesa 4.

Suspiró aliviada, Naruto no le hacía las cosas fáciles, tenía que acostumbrarse aún a la idea de ver a Naruto casi todos los días.

Hinata parecía bastante concentrada en su labor, no podía evitar vigilar cada uno de sus movimientos y al parecer ella ya se había percatado de aquello. Siempre había imaginado que cuando alguien llegara para acompañarlo en el trabajo su estadía sería menos tediosa, pero ahora no sabía muy bien que pensar. Era cierto que ahora tenía alguien con quien conversar a gusto, pero por más que quisiera dirigirle la palabra, Hinata se movía de aquí para allá sin detenerse ni un segundo y por más que buscara su oportunidad para acercarse, sin que el viejo le reclamase de holgazán no encontraba ninguna "Que fastidio"

-¡He Naruto!- Giró en su posición para ver quien le llamaba, se topó con un par de ojos verdes que le saludaban desde una mesa con un inusual buen ánimo. Enseguida fue a saludar -Sakura-chan ¿qué haces aquí?- preguntó devolviendo el saludo.

- ¿Cómo que para que vengo? No seas mal educado y saluda a Tenten que me dio la noticia-

Naruto no se había dado cuenta de la presencia de Ten-Ten a un lado de Sakura hasta ese momento – ¡Tenten perdona no te había visto!- habló avergonzado rascándose la nuca. Ella rió con ganas –Tú nunca cambias-

Sakura interrumpió la conversación, reclamando ansiosa con una mirada pícara - Dinos de una vez ¿dónde está esa suertuda?- Naruto le miró confuso –¿De qué hablas?- Tenten volvió a tomar la palabra, mientras Sakura miraba en todas direcciones buscando algo –Conversando con Sakura esta mañana, le conté que hoy visitaría a Hinata en su nuevo trabajo y ella se ofreció a acompañarme, cuando le dije la dirección se emocionó mucho, casi me deja sorda, después de que se calmara me dijo que también tú trabajabas aquí- le dijo mientras una gota de sudor resbalaba por su sien.

-Vamos dime donde está, tratamos de pillarla en vilo mientras trabaja y darle la sorpresa, pero hemos estado aquí más de 15 minutos y aún veo ni siquiera un mechón azul- reclamó ya desesperada la pelirrosa, mirando de forma asesina a Naruto, que no dudo ni un momento en acceder a la petición.

Después de unos segundos de buscar un jockey entre la gente la encontró dejando una orden dangos a la pareja de la mesa 2 - ¡Hinata ven aquí!- llamó

Un momento después la chica se encontraba a su lado -¿Q…qué pasa Naruto-kun?- Se notaba que seguía con la cabeza en el trabajo ni siquiera se había dado cuenta de que Sakura y Ten-Ten la miraban aguantándose la risa. Él también rió y tomándola de los hombros la puso frente a las dos mujeres, que al ver su cara de sorpresa al no esperar verlas en ese lugar, dejaron escapar sus risas, saludándola animadamente alegando que con todo lo que tenía encima no la habían reconocido. Naruto enseguida hizo una nota mental: Decirle a Sakura-chan que no mencionara nunca más la apariencia de la chica. Cada vez que lo hacían Hinata bajaba su vista al suelo y encogía los hombros, para él claramente disgustada. Debía deshacerse de esas gafas sea como sea, hasta a él le empezaban a molestar.

-¡Tenten-chan, Sakura-san! ¿Qué hacen aquí?- Fue lo primero que se le ocurrió decir, una vez que los cotorreos de esas dos hubiesen cesado.- ¡Cómo que por qué estamos aquí! ¡Venimos a felicitarte!- gritó Sakura casi ofendida y Tenten asintió afirmando.

- Y también vine a sacarte en cara un par de cosas- dijo mirando de reojo a un metido Naruto a un lado de ella. Estaba a punto de echarlo a golpes cuando Teuchi se le adelantó - ¡NARUTO DEJA DE PERDER EL TIEMPO Y TRABAJA!- amenazó, apareciendo de la nada detrás de él, con cuchara de palo en mano y el rubio escapó una vez más decepcionado por no poder quedarse a escuchar. Sin embargo esto fue perfecto para las dos mujeres que visitaban a la peliazul.

Hinata se estremeció de pies a cabeza cuando vio la mirada acusadora de Sakura encima de ella y captó la indirecta que le había lanzado antes cuando Naruto estaba entre las dos, quiso salir corriendo antes de que empezaran a llover las preguntas… no alcanzó a decir nada – Mira picarona, ni a mí se me había ocurrido, llegar a parar justo donde trabaja Naruto, qué suerte la tuya ¿eh?- soltó en sarcasmo dándole pequeños codazos –N…no…No sé de qué hablas…sa…Sakura-san…y…yo…no supe que Naruto-kun trabajaba aquí hasta hoy- trató de defenderse más la pelirrosa siguió molestándola risueña – Di lo que quieras Hinata pero tu sonrojo te delata- dijo mientras señalaba sus mejillas y Hinata se tapó el rostro con las manos -¡Sakura-san!- le gritó apenada al ver que la ojijade no pensaba detener su lista de argumentos - Además algún día Naruto tendría que caer en Ichiraku ramen- Por este último comentario la morena no pudo evitar soltar una risa, se arrepintió al ver el rostro de Hinata, no parecía estar disfrutando para nada esa conversación, más bien parecía impactada –Sakura deja de molestarla ya está bien por hoy- le sugirió indicando discretamente a la cohibida chica, ella entendió al instante al verla tan desanimada de pronto y cerró la boca –En…entonces este lugar…¿es el Ichiraku que ustedes visitaban después de clases?- se sintió desfallecer y revivir al mismo tiempo cuando Sakura asintió levemente con la cabeza.

Nunca pensó en su vida que conocería ese lugar, se lo había imaginado un millar de veces, cuando su primo le contaba todas las leyendas que vivía los novatos en ese pequeño puesto de ramen al que Naruto los llevaba arrastrando todos los días para comer su preciado ramen. Otro millar de veces le hubiera gustado ir con sus compañeros y vivir en carne propia todas las aventuras que le relataban.

Nunca tuvo la posibilidad de ir, era una de las tantas cosas por las cuales maldecía ser hija de una familia tan reconocida, ¿qué tenía de indecoroso salir con sus compañeros de escuela a comer fideos? Aún no lo entendía, sin embargo hoy se encontraba trabajando en ese mismo Ichiraku.

-M…Me parecía haber oído de Neji-kun…q…que este lugar no era tan grande- cuestionó observando las paredes del local con una sonrisa amarga.

-Lo era- comentó Sakura- pero con el tiempo Teuchi-san obtuvo más recursos con los que pudo ampliar el local. Ha crecido muy rápido-

- Ya…ya veo-

En eso se produjo un profundo silencio en que Hinata se sumergió en sus pensamientos, mientras Tenten decidió que ya era hora de decir por que estaban en realidad allí –Sakura- le llamó murmurando por lo bajo -¿Qué ocurre?- Tenten le hizo una señal para que se acercase y le habló al oído -¿No crees que ya deberíamos decirle?- Sakura saltó en su silla y precipitadamente se separó de Tenten y se giró hacia Hinata - ¡es cierto!¡AL GRANO!- profirió tan entusiasmada que Hinata dio un paso hacia atrás.

"Que le ocurre" pensó al verla tan feliz.

-Hinata, mañana vamos a salir las cuatro. Yo Tenten, Ino-cerda y Temari para celebrar tu éxito futuro en Ichiraku- siguió celebrando con una brillante sonrisa. Pensó que lo mejor en ese momento sería poner en práctica una maniobra evasiva. La idea de Sakura e Ino, juntas, celebrando en su honor la hacía ponerse nerviosa -¿Pe…pero a qué hora?- desgraciadamente se había olvidado de la presencia de Tenten –me dijiste que mañana salías más temprano que de costumbre y que no tenías planes, así que pensé que lo mejor sería invitarte a salir para que no te quedes encerrada con el amargado de Neji sin más remedio que ponerte a estudiar ¿qué dices?- sabía que no tenía que haberle hablado de su horario de trabajo a ella, como hubiera querido en ese momento que se la tragara la tierra –Esto…yo…-

- ¡Ni una palabra más está decidido!- le interrumpió Sakura –Vas a ver como la vas a pasar de maravilla con nosotras-

Ya no había marcha atrás, se sentiría culpable si se negase – y… ¿qué planean hacer?- preguntó implorando que no fuese lo que ella creía. Tenten dispuesta a contestarle se apresuró a abrir la boca con un brillo deslumbrante en sus ojos que ya había visto innumerables veces, sin embargo, antes de que soltara sus palabras llenas de emoción, Sakura le tapó la boca y le regaló una fugaz advertencia con su verde mirada, después se dirigió a ella riendo nerviosamente -¡Es una sorpresa!- farfulló aún con su mano tapando la boca de Tenten. Pudo ver cierto tono de desilusión en los ojos de la morena, podría jurar que se mordía a lengua para no decir nada acerca de la gran sorpresa que le tenían preparada. Suspiró – Supongo que tendré que esperar- torció los labios en lo que se supone debió haber sido una sonrisa ansiosa.

La novia de su primo a veces se comportaba como una niña pequeña cuando se trataba de salir de compras y siempre que la acompañaba terminaba siendo la muñeca a la cual debía vestir, predecía que la emoción en sus ojos no se debía a otra razón.

Después de un rato más de risas la castaña y la pelirrosa la invitaron a comer ya que había llegado su medio tiempo. Le hubiera gustado invitar a Naruto pero no le encontró por ningún lado, él debía ya de haberse ido.

Volvió justo en el momento cúlmine del día, no pensaba que ese mar de gente hubiera sido tan grande, se le hacía difícil mantener un ritmo lo suficientemente rápido para que la clientela no empezara a protestar por la demora, para colmo no veía a Naruto en ningún lado "¿Dónde se habrá metido?"

El baño para empleados era el lugar más silencioso de Ichiraku, las luces estaban apagadas, y la ventana entreabierta dejaba colarse la suave brisa de la tarde, si no fuera por el barullo que provenía del salón comedor, se podría decir que era un lugar hasta agradable y de una atmósfera pacífica y limpia.

-¡Te digo que lo necesito hoy! ¡Te cuesta mucho poner tu culo en tu maldito camión y conducir hasta aquí!-

Bueno quizás no tanto, Naruto negociaba algo exaltado por teléfono, sentado dentro de uno de los cubículos, alterando un poco la pacífica atmósfera.

-¡No, este asunto es más corto te demorarás menos de 10 minutos!...

¡Me importa un carajo si le quieres mostrar esa basura o no, solo quiero que traigas tu puto artesanal contigo y le ayudes con lo que te dije!- corrijo rompiendo completamente con la pacífica atmósfera.

- Esta bien perdón, no vuelvo a insultar tu trabajo, gracias te veré más tarde- colgó y salió eufórico del cubículo donde antes se encontraba, se lavó la cara tratando de deshacerse del repentino enfado que le había invadido, poco le sirvió negociar en el cálido ambiente del baño. Se la había pasado negociando hasta su tiempo libre y estaba muerto de hambre, pero no hubo remedio. Se hubiera quedado más tiempo, pero la voz del viejo buscándole le hizo correr a trabajar.

-¡NARUTO-BAKA o ayudas a Hinata o me consigo alguien más que lo haga!-

-¡Sí viejo!-

Como si sus pensamientos lo hubieran invocado, ante sus ojos apareció un alterado Naruto apresurado por tomar la orden de las personas que empezaban a disgustarse por la demora.

Sintió de nuevo su mirada clavándose en su espalda y por reflejo y sin pensarlo realmente, se dio la vuelta para toparse directamente con sus orbes azules, se sonrojó intensamente cuando Naruto le sonrió alzando los pulgares y se dio la vuelta nuevamente para continuar con su trabajo. La chica quinceañera que estaba atendiendo, miró su rostro sonrojado sonriéndole con ternura y luego miró detrás de ella hacia Naruto – Parece que ustedes dos se llevan bien- le dijo la pequeña trigueña guiñándole el ojo.

Una vez más en esa tarde quiso que se la tragara la tierra y desaparecer por mucho tiempo "Hasta las adolescentes me molestan".

La oleada de clientes ya se había acabado y todo ese agotado día estaba llegando su fin, poco a poco se acercaba la hora de cerrar y parecía que ya no iban a llegar más personas. Naruto estaba cada vez más ansioso y Hinata más cansada.

La puerta se abrió y entró un solitario hombre de capucha con un pequeño bulto bajo el brazo y una mochila en la espalda, que se apresuró a sentarse en la primera silla que encontró con aspecto cansino. Naruto lo reconoció de inmediato.

- Koban wa señor ¿qué desea?- se adelantó la peliazul.

El hombre levantó la vista suspirando fuertemente con cansancio, pero al verle la cara cambió su expresión a una de regocijo –Que me reconozcas Hinata-san y un golpe al baka de Naruto por favor- fue lo que respondió.

Hinata quedó patidifusa "¿Lo conozco?" con cuidado y minuciosamente observó su maquillado rostro ¿qué otra persona que conociera se pintaba rayas moradas en toda la cara? Le delató impresionada -¿Kankuro-san?- el aludido asintió y después miró a un costado –Debo reconocer que tenías razón, Hinata necesita un poco de mi equipo, pero aún así la cita que tienes con mi puño no la voy a cancelar a no ser que ocurra algo mejor- le dijo al rubio levantando discretamente su mano derecha.

Hinata hizo oscilar su mirada entre Naruto y Kankuro visiblemente confundida ¿de qué equipo era del que estaba hablando?

Naruto le respondió rascándose la nuca algo nervioso, acercándose a la chica –Desde la primera vez que te vi con las gafas me dio la impresión de que no estabas muy cómoda, y supe que Kankuro podría ayudarte para que la gente no te reconociera sin esconderte tanto- explicó y sin darle tiempo de protestar le sacó las gafas.

Una vez que hubo escuchado la explicación se volteó para ver al sonriente Kankuro que seguía sentado frente a ella ¿cómo podría ayudarle?, ella ya había intentando de tantas formas que se le hacía casi imposible. Y por lo que sabía Kankuro era director teatral, le complicaba más aún imaginárselo.

Él pareció leer ese escepticismo –No te preocupes, te aseguro que cuando saque el equipo de mi mochila, no tendrás nunca más que cargar con esto- aseguró orgulloso y tomando las gafas que aún seguían en las manos de Naruto. Las partió en dos.

Casi le da un ataque, pero al ver la seguridad en los rostros de sus acompañantes decidió seguirles la corriente.- Pero antes…- Naruto frunció el ceño mientras Kankuro desenvolvía el bulto que antes había estado bajo su brazo –Quiero volver a viejos tiempos Hinata-san y pedir tu opinión de mi última obra- en cambio Hinata sonrió ampliamente, cuando el hombre desenvolvió por completo la pequeña marioneta

- ¿De qué está hablando Hinata?- profirió casi en un gruñido.

La peliazul respondió casi por inercia examinando la pequeña figura totalmente concentrada –Hubo un corto tiempo en el que Kankuro-san estudió en la misma universidad que yo, él opinaba acerca de mis obras con sinceridad y sus comentarios me eran muy constructivos, a cambio yo le ayudaba con sus marionetas- decía mientras giraba entre sus manos la pequeña escultura, después levantó la cabeza mirando seriamente a Kankuro que le sonrió altanero.

- Sanshōo- fue lo único que dijo y la chica compartió su sonrisa aunque cansada –Así que la bautizaste "Salamandra" sigues usando abstracción. El mismo tema que Karasu y Kurorai- comentó, devolviéndole la figura al complacido Kankuro ante los ojos desorbitados de Naruto "¿De qué demonios está hablando? ¿Le gustó esa cosa?" –Me alegra que me hayas consultado, me gusta como las haces, se nota que eres muy minucioso-

El marionetista miró de refilón al asombrado Naruto, rió por lo bajo - ¡En serio! Hace un rato Naruto me estaba diciendo que todo mi trabajo era basura- dijo burlón.

Golpe bajo "Maldito Kankuro"

Hinata no pareció molestarse pero aún así ignoró este último hecho y siguió conversando – Bueno cada persona tiene sus propios gustos-

Sintió como si el suelo bajo sus pies hubiese desaparecido. Secó su cerebro pensando que podría haber dicho para que esa aura hostil alrededor de la chica desapareciera, pero lo único que logró sacar, fueron monosílabos.

Maldijo al cara pintada cuando vio como trataba de aguantarse la risa

"Esto es mejor que la patada en las pelotas que le pensaba dar kukuku"

Finalmente se tragó sus risas, guardó a Sanshōo y puso encima de su mesa la mochila que cargaba en la espalda, captando la atención de los dos.

Hundió todo su brazo derecho hasta el hombro, hurgando dentro de la enorme mochila – ¿Usabas esas gafas porque la gente te reconoce por tus ojos no?-preguntó sacando una pequeña cajita. Hinata asintió con timidez

-Pruébate estos y pídele a tu jefe que te cambie el nombre de la tarjeta de identificación y te aseguro que nadie más te molestara – le indicó extendiéndole la cajita.

No tuvo que pensarlo mucho para saber que había en la cajita que tenía en sus manos. Aunque no cambiaba mucho el concepto de esconder sus ojos y su identidad que era lo que más odiaba, los lentes de contacto le serían muy útiles.

No más gafas oscuras.

- Los que te conocen mejor, no dudarán sobre si eres tú o no, pero los que no te conocen no podrán acercarse a ti sin hacer el ridículo, así que estos son lo mejor para ti- siguió explicando

Tuvo que reflexionar esto último, si era verdad lo que había dicho, no habrían tantas manadas de fans, ya que no la descubrirían tan a menudo "No más fans" se repitió como acostumbrándose a la idea.

Minutos después Naruto separaba a Kankuro de Hinata, que lo había abrazado efusivamente olvidando su timidez dando mil gracias por los lentes de contacto. "Genial, la idea fue mía y le agradece a él"

Naruto cerraba las puertas de Ichiraku mientras Hinata pedía permiso al viejo Teuchi para cambiar su identificación.

El día por fin había terminado y había llegado su hora preferida del día. Se relamió los labios dirigiéndose a la cocina.

¿Cuantas veces más se vería en la misma situación? Recién se había puesto los lentes de contacto que le había prestado Kankuro-san y Naruto la estaba mirando como si tuviera una mancha en la cara, claro tratando de no aparentar que no lo hacía en realidad.

Suspiró repetidas veces y en su fuero interno se dio palabras de aliento tratando de calmarse, no quería desmayarse otra vez.

Aún recordaba como el rubio que estaba sentado junto a ella en la mesa de la cocina, prácticamente echó a patadas a Kankuro fuera de Ichiraku cuando su jefe le indicó que ya era hora de cerrar. No había entendido el por qué de esa reacción y probablemente nunca entendería, creía haberle visto incluso aliviado cuando se habían quedado solos, aunque tenía la ligera sospecha de que se había comportado así porque era el último cliente del día. Debía admitir que ella también tenía ganas de descansar.

- Eh, Hinata- al fin había dejado de mirarle de esa manera tan escrutadora -¿Q…qué su…sucede Na…Naruto-kun?-

Naruto le regaló una de sus típicas sonrisas zorrunas. Sabía que entre las lentillas y las gafas no había mucha diferencia, pero por la reacción de la chica hacia Kankuro, al menos algo debería ser mejor.

Mejor no acordarse de esa situación, no quería que el enojo se le subiera a la cabeza.- Te queda bien el amarillo, no me gustaba en lo más mínimo esas gafas- Se arrepintió de inmediato haberse puesto los lentes de contacto, sabía que su cara debería estar aún más roja que en la mañana. Para colmo ese color amarillo casi ámbar de sus ojos lo único que hacía era destacar más el tono carmín de sus pómulos.-G…gra…gracias- debía tratar calmarse, más de una vez Naruto le haría este tipo de comentarios ahora que se verían más tiempo. Si no se acostumbraba rápidamente acabaría desmayándose todos los días.

Desvió la mirada jugando con sus dedos, para después fijarse en la mujer que reía suavemente a un lado de su jefe.

Ayame, la hija de Teuchi y la que le ayudaba en la cocina, risueña, un ejemplo de femineidad, poseedora de una gran carisma y carácter, se acercó a ella sin dejar de reír –No crees que deberías descansar tus ojos y sacarte ese gorro, estas a salvo aquí, nadie te va a molestar a esta hora- la había conocido en los esporádicos viajes a la cocina que había realizado a lo largo del día.

En seguida había hecho comparaciones, esa mujer castaña y sonriente era el mismo tipo de persona que su padre. Tenía razón, en esa pequeña cocina no tenía de que esconderse.

Toda la presión que acumulaba en sus hombros y espalda desapareció al dejar caer libre su melena y mostrar con total tranquilidad sus ojos. Naruto sonrió, al verle tan relajada.

Ayame sonrió igualmente, desordenando sus cabellos azules –No te vayas a olvidar que te los sacaste cuando salgas a la calle- dijo señalado la cajita – S… ¡Sí!-.

Ya quedaba poco para eso, de hecho, se habría ido hace mucho de no ser por su jefe que la había arrastrado a la cocina. Ya especulaba la razón, un gratificante olor empezaba a llenar todo el lugar, y al parecer provenía de la olla que Teuchi-san revolvía con esmero.

-¡Viejo cuándo vas a tener listo el ramen!- Debía reconocer que a ella también se le hacía agua a la boca, pero Naruto era el más desesperado, escuchaba su estómago rugir cual bestia feroz hambrienta.

Tuvo el presentimiento de que esa vez el anciano reprimió sus ganas de mandarle el cucharón por la cabeza a su desubicado empleado.

- ¡Ya está listo!- festejó altivo el hombre y Naruto sonrió impaciente extendiendo sus brazos -¡Sale el primer tazón!-

El rubio miró soñador el suculento platillo que cada vez estaba más cerca de su alcance.

Para su desgracia…

- Buen provecho Hinata hiciste un excelente trabajo- proclamó depositando el plato frente a la chica y nuevamente le desordenó el cabello.

- ¡Pero viejo!-berreó desilusionado

- ¡Tú nada Naruto!, no se que te pasó hoy, pero le dejaste casi todo el trabajo a la pobre de Hinata - No pudo aguantar soltar un puchero, el viejo le miró con recelo mientras llenaba otro tazón.

No pudo resistirse, ella no quería ser la razón por la cual Naruto no estuviera satisfecho. Empujó su plato lentamente hasta dejarlo frente sus ojos, él miró extrañado su sonrojado rostro –To…toma y… yo puedo esperar-.

Sus ojos brillaron de emoción – ¡Gracias Hinata!- le agradeció y sin esperar empezó a engullir sin ningún cuidado los fideos.

Segundos después otro tazón estaba bajo su nariz –Hinata-chan eres demasiado buena- le recriminó Teuchi una vez más desordenándole el cabello.

Se preguntaba ¿Por qué esos dos se empeñaban en sacudirle la cabeza como si fuera una niña pequeña?

Ayame rió deduciendo lo que ella se preguntaba internamente.

Cuatro personas padre hija, compañero y compañera de trabajo sentados en la mesa de la cocina del local, en horario inactivo, disfrutando de un tazón de ramen, todos (sobretodo Naruto) a excepción de ella. Nuevas interrogantes cruzaban sus pensamientos, inevitable en ella, que nunca podía para de pensar y analizar las cosas.

Miró a su costado el rubio ya estaba por terminar el primer plato, cuando ella ni siquiera había tomado los palillos, podía ver perfectamente su reflejo en la sopa sin que le estorbasen demasiado los diferentes ingredientes que flotaban sin rumbo fijo.

Levantó su vista de su reflejo, para fijarse en los cocineros comiendo a gusto. Si tuviera que describir esa escena diría que estaba incrustada en un ambiente totalmente cálido y familiar, sin embargo, aunque eso fuera lo primero que se le venía a la mente no se sentía para nada parte de el. Otra pregunta surcó su mente. ¿Sería esto lo que a Naruto le gustaba tanto de Ichiraku?

- ¡Hinata!- dio un salto en su silla y se giró para ver a Naruto que la había sacado tan bruscamente de sus pensamientos –Come, ¡está bueno dattebayo!- le replicó sonriéndole ampliamente, para volver a devorar su segundo plato.

- B…bien ¡Itadakimasu!- como si hubiera sido una orden superior comenzó a comer con ganas.

Naruto detuvo su comilona, para observar a la ojiperla – Eh Hinata-dio otro saltito en su asiento ¿cuánto tiempo más tardaría en acostumbrarse a su presencia?-¿Q…qué pasa Na...Naruto-kun?- se atrevió a preguntar jugando con sus dedos.

La poca calma que había podido conservar fue brutalmente acribillada, cuando él le mostró una de esas sonrisas matadoras.

- Me alegra que estés aquí, ¿sabes? Últimamente no había disfrutado tanto de esta hora del día, no es grato comer ramen en Ichiraku sin compañía- explicó sonriendo.

Bien ya era oficial, esas palabras la habían dejado totalmente catatónica, sin movilidad ni voluntad… Pero había algo que no había entendido del todo.

- ¿q…qué?-fue lo único que atinó a decir, por suerte el rubio pareció entender su duda –Simplemente extraño el tiempo en que todos los novatos pasábamos tiempo en Ichiraku- sonrió, pero con cierto aire de nostalgia y Hinata abrió los ojos desconcertada.- Aunque ellos dijeran que yo siempre los arrastraba, se que en realidad la pasaban bien. Pero ahora que salimos de esa etapa, es difícil, que nos reunamos aquí y aunque tengo la compañía del viejo no es lo mismo- Hizo una pausa para terminar con el segundo tazón y luego continuó explicando – ¡Por eso me alegra que estés aquí Hinata!- Señaló levantando su pulgar al más estilo Lee.

Ahora sabía porque a Naruto le gustaba tanto el ramen de Ichiraku, correspondió tímidamente la sonrisa que le regaló Naruto, sonrojada al máximo.

-Te…Teuchi-san- respiró hondo, sosegando sus nervios.- ¿Qué ocurre Hinata-chan?- al parecer a nadie en esa mesa le había parecido normal que tomara la palabra, hasta Naruto había parado de comer su tercera ración para escuchar lo que tenía que decir "Maldita timidez" -¿Po…podría guardarme dos raciones para llevar?-.

Por supuesto nadie se lo negó.

Kaede soltó sus buenas carcajadas cuando Hinata le recriminó por no haberle dicho que Naruto era su compañero de trabajo y como se había desmayado en plena jornada al enterarse. Lo mismo ocurrió con Naruto a un lado de su compañera, que le alegaba a la anciana por todos los problemas que se pudo haber ahorrado con Ero-sennin si ella hubiera hablado.

Ella por su parte de lo único que se arrepentía en ese momento fue no haber visto con sus propios ojos lo que ellos relataban.

- ¡Kaede-san!-la anciana de a poco fue callando sus risas por los regaños de la chica - Perdonen Hinata-chan, Naruto-kun, prometo que no lo volveré a hacer- suspiró desapareciendo bajo el mostrador.

Naruto la miró con recelo, poco se creía eso.

- Aquí está Hinata-chan- llamó la anciana dejando ver el pequeño caballo que tanto la había hechizado.

Naruto inspeccionó la figura con la duda impregnada en el rostro.

Justo cuando ella iba a preguntar por el precio, la anciana hizo un ademán para que guardara silencio – Por ser tu primer día y por haberte causado tantos problemas te lo dejo gratis- le garantizó sonriéndole. Pensaba protestar, pero nuevamente la anciana no le dejó decir palabra –No dejaré que te lo lleves de ningún modo si no aceptas la oferta- reclamó desafiante riendo con sorna.

No le quedó remedio, cuando escuchó las risas de Naruto a su espalda, parecía que Kaede-san era bastante testaruda –Gracias- recibió al animal con su sumo cuidado mientras se preparaba para irse- Creo que ya tengo que irme Kaede-san- La anciana asintió, y ella se giró hacia el rubio –Has…hasta ma…mañana Naruto-kun- él le correspondió sonriéndole con efusividad mientras ella arrancaba por culpa de su timidez.

Los dos la despidieron con la mano cuando sonaron las campanitas.

Naruto no había parado de mirar el caballo que ella se había llevado, hasta que desapareció de su vista, algo le llamaba la atención, cuando se giró para preguntarle a la anciana, esta ya le había cortado nuevamente –Kaede oba…

-¿Recuerdas que te dije que iba a hacer una escultura a tus cualidades?- le dijo con retintín.

Naruto arqueó una ceja procesando lo que insinuaba la anciana, se sonrojó levemente-Pues ella sin saber que estaba basada en ti, le gustó tanto que me convenció y se la guardé hasta hoy- a continuación la mujer rompió en ensordecedoras carcajadas.

Le había costado un mundo acabar tan rápido, después de salir de la tienda de la vieja Kaede, que no había parado de burlarse incluso después de que las campanitas de la puerta sonaran con su partida, tuvo arreglarse como loco desesperado para llegar antes que Hinata como Aoi Masaru a la playa.

"Espero haberlo hecho bien", suspiró y prefirió dejar de pensar en todo lo que había pasado en el día, ya estaba lo suficientemente cansado, apenas podía mover músculo y la cabeza le dolía como nunca por los reclamos del viejo Teuchi.

Se sentó en la arena, dejándose apaciguar por el paisaje nocturno, se concentró tanto que no se percató cuando los pies de alguien acercándose a él hicieron crujir la arena.

-Aoi-san- hasta ese momento.

Se dio vuelta para contemplar la benévola figura de Hinata, su rostro sonriente, su cabello recogido dentro de ese jockey y sus ojos casi dorados por los lentes de contacto. Se quedó un momento inmóvil contemplando su rostro y ella se dio un ligero golpe con la palma de su mano en su frente, como si se hubiera dado cuanta de algo importante. Después se sacó las lentillas guardándolas en la cajita que le había dado Kankuro y se sacó el jockey.

-Perdona, me había olvidado que traía todo esto puesto- se excusó sentándose a su lado aún con la escultura del caballo entre sus brazos. No pudo evitar sentirse apenado por lo que le había dicho la anciana Kaede.

Así que desvió la mirada a su rostro, la peliazul se había puesto a contemplar el mar como ya lo habían hecho los dos en ocasiones anteriores, pero ahora se veía ligeramente distinta. Esta vez había cierto brillo en su rostro y sus ojos titilaban. Se dio cuenta lo mucho que le gustaba verla así, segura y feliz, además hace ya mucho tampoco que no veía sus ojos, siempre escondidos bajo algún disfraz – ¿Pasa algo Aoi-san?- le preguntó la chica al darse cuenta como el pelirrojo la miraba fijamente.

El le sonrió satisfecho –Me gustan más como se ven tus ojos que las lentillas- comentó inocente, más Hinata no pudo evitar sonrojarse y desviar la mirada –¡Ah es cierto!- se sobresaltó revolviendo algo a su costado.

Naruto se inclinó levemente tratando de ver que era lo que ella sacaba de ese bolso, no lo supo hasta que ella lo puso en sus manos -¿Ramen?- preguntó asombrado, ella asintió con la cabeza disfrutando su reacción y tomando los palillos. – Alguien me dijo hoy que el ramen es mejor cuando se come en compañía-.

Abrió bien grande la boca al escuchar esto último, era como una versión mejorada de lo que él le había tratado de explicar en la cocina de Ichiraku.

Salió de su asombro y tomó los palillos para iniciar carrera, cuando Hinata comenzó a comer tan animadamente como lo habría hecho él.

Se sintió bañado en gloria, cada vez lo tenía más claro.

"Hinata siempre escucha todo lo que digo".

...

Y hasta aquí.

Personalmente me encanta la atmósfera cálida que se crea en este capítulo, a pesar de los momentos de comedia con Jiraiya. (Me reí tanto escribiendo esa parte XD)

La cuestión aquí es que Ichiraku será el lugar destinado a estrechar la relación entre Naruto y Hinata, omitiendo obviamente el hecho de la existencia de Aoi y no me meteré más en eso porque luego hasta yo me enredo. En fin Ichiraku será esencial y ocupará su lugar en los capítulos siguientes.

Les spoileo solamente que la sorpresa que le tienen preparada las chicas a Hinata será otra de esas escenas en las que no puedo evitar desternillarme de la risa contra el teclado haciendole pasar vergüenza a la pobre.

Por alguna razón después de haber releído el cap no puedo evitar soltar que Naruto sigue siendo un idiota y eso que según yo no hizo ninguna estupidez descomunal, en fin luego le haré sufrir igual así que...me callo.

Espero para todo aquel que decida darle una oportunidad a esta historia que tenga un buen momento descubriéndola y disfrutándola al igual que yo al sacarla de mi cabeza y transformarla en palabras :)

Y si alguien siente el impulso de exigirme que libere otro capítulo, porfavor hágalo que siempre estoy flotando entre el quinto universo y la realidad, me ayudarían ... en serio ajajaja

Los comentarios son siempre bien recibidos, me lleno de emoción cada vez que los leo, aunque sean pocos.

Ya no me alargo más. Hasta luego!