Waazzaaaaaaa!

Pues tarde pero seguro, espero que la extensión justifique la tardanza xD

Enjoy!


05

Natasha lo miró con odio. Cuando Loki expresó su desafío, en ella murió toda humanidad hacia él. En su espíritu, no quedó otro sentimiento que el odio puro y desenfrenado.

Aún atada, Natasha sentía un fuerte dolor en la cadera por la curvatura del sofá y sus ojos, llameantes de furia, no se apartaban del asgardiano. Loki caminaba alrededor de ella y se detuvo sólo cuando descubrió el mejor ángulo en la posición de Natasha, entre sus piernas, donde podía ver con todo su esplendor, el sexo mutilado de la chica. Este tipo de pequeños detalles le hacían divertirse y no perder el interés en su presa.

— ¿Aceptas o no? —cuestionó Loki, acomodándose la ropa.

— Libérame primero, de lo contrario, no será una pelea justa.

— No te quieras hacer la lista conmigo, zorra estúpida. Si no aceptas el desafío, me dará mucha pereza volver a someterte. Así que, ¿aceptas o no?

Natasha guardó silencio un momento. Sabía que si aceptaba la propuesta de Loki en esas condiciones, él comenzaría a golpearla sin que ella pudiera defenderse. Y si no aceptaba, Loki comenzaría a golpearla nada más porque sí. Sus opciones no eran muchas y ninguna de ellas le convenía, ni tampoco era una mejor que la otra.

— No voy a esperarte…

— ¡Está bien! —gritó Natasha, interrumpiendo la nueva humillación y más insultos de Loki—. Acepto, pero si gano, me dejarás ir.

— Sí, sí. Ya te había dicho que sí, y yo cumplo mis promesas.

— Lo dudo.

— Ese es tu problema.

Loki dijo lo último sin interés alguno en Natasha, se alejó un poco de ella y con un chasquido de sus dedos, llamó a los cinco hombres que le habían arrojado los restos de los Vengadores a Natasha. Con gran disciplina, se formaron delante de él y esperaron sus órdenes.

Mientras tanto, Natasha trataba de zafar las cuerdas de sus muñecas, las cuales la mantenían sometida sobre el respaldo del sofá. Usualmente, no tendría problema alguno con esto, pero sus ataduras eran mágicas en esta ocasión.

La propuesta de Loki había sido algo muy sencillo; los secuaces de Loki se enfrentarían mano a mano contra ella y si los derrotaba, era libre de marcharse, demonios, incluso Loki la acompañaría a la salida, pero sólo si ella los derrotaba, de lo contrario…

No valía la pena pensar en lo que sucedería si no lograba derrotarlos. En ese momento lo más importante era librarse de las ataduras. Había adivinado bien las malas intenciones de Loki de darle ventaja a sus chicos contra ella. Eso no le preocupaba en lo más mínimo; si esos idiotas necesitaban ventaja contra ella, después de haber peleado contra Hulk, entonces de verdad no valían la pena y no tendría ninguna dificultad contra ellos.

— Acaben con ella. —ordenó Loki, mirando los vanos intentos de Natasha por librarse de sus ataduras.

Los cinco secuaces de Loki intercambiaron una mirada antes de ir sobre Natasha, ella los vio acercarse, aún batallando contra las correas, con el tiempo disponible escapando de entre sus manos.

Los secuaces la rodearon, mirándola ávidos y sonrientes; delante de ellos tenían una presa fácil, la cual estaba servida y lista nada más para que la tomaran y se divirtieran con ella. Loki, por su parte, estaba seguro de que no sería tan fácil para ellos tomar la preciada recompensa. Se acercó a la vieja silla y tomó asiento, esperando que el espectáculo fuera digno de contemplarse.

Uno de los secuaces levantó del piso un viejo madero y trató de golpear a Natasha en el abdomen. No obstante, ella fue más rápida y giró su cuerpo de tal forma que quedó de cuclillas delante del respaldo del sofá. Con la planta del pie golpeó al gamberro detrás de ella. Éste se había quedado perplejo ante el movimiento de evasión de Natasha y fue presa fácil para ella. Casi al mismo tiempo que lo golpeaba, Natasha recibió una patada en el abdomen y un puñetazo en el rostro; no todos se habían quedado de una pieza como el primero.

El tipo del madero, con un movimiento ascendente, golpeó a Natasha en el pecho, cerca del cuello, enviándola hacia atrás con gran fuerza. En ese momento, la chica quedó con ardor en las muñecas, pero libre de las ataduras.

El primer sujeto al que había golpeado, la tomó de los cabellos y tiró de ellos hacia atrás. Natasha se dejó llevar para evitar el dolor y giró después con el codo en alto. Hundió el hueso en la cuenca del rostro de su agresor y lo envió de espaldas con el pie clavado en su vientre de nuevo.

Detrás de Natasha, los otros cuatro ya se habían puesto en movimiento. Uno de ellos le lanzó una patada a la espalda, Natasha pudo darse la vuelta y sujetar la pierna de su agresor. Le dio una patada en la entrepierna con todas sus fuerzas e inmediatamente después echó el cuerpo hacia atrás para esquivar el puño de otro de ellos. Pateó el pie de apoyo del que había golpeado en los huevos, quien cayó pesadamente fuera de combate por algunos momentos.

Natasha se movió de tal forma que el tipo que le había lanzado el puño estorbaba a los tres detrás de él, sólo para recuperar un poco de fuerza. Los huesos del cuerpo aún le dolían.

El tipo delante de ella abrió los brazos y se lanzó hacia ella, tratando de sujetarla fuertemente. Natasha retrocedió hasta que su atacante se dejó ir sobre ella y le golpeó la nariz con la palma de la mano en un movimiento hacia arriba que le destruyó el puente de la nariz con un chasquido. Natasha sonrió para sus adentros cuando éste se desplomó en el suelo delante de ella, con el cerebro perforado por el hueso de la nariz. Después de todo, no eran tan fuertes como ella había temido.

Los dos hombres de pie la fulminaron con miradas cargadas de odio y desprecio. El que sujetaba el madero fue el primero que se lanzó contra ella. Natasha se agachó para evitar ser golpeada en el rostro, se arrojó de cabeza contra él, empujándolo hacia atrás con toda su fuerza. Sintió cómo el tipo trastabillaba y trataba de aferrarse de su cuerpo. Sin embargo, el gamberro no logró mantenerse de pie gracias al tipo derribado en el suelo, con el cual tropezó y cayó de espaldas. Natasha cayó junto con él y rodó sobre su cuerpo derribado con una voltereta que la dejó de pie frente al otro gamberro. Éste, sin esperar la orden de nadie, le golpeó el rostro con el puño, y después el vientre con el otro en un fluido combo. Natasha se dobló un poco por la mitad y vio cómo su atacante se preparaba para golpearla de nuevo. Ella, rápidamente lo arrojó hacia atrás con ambas mano y giró la cadera para darle una patada en el rostro.

Antes de que pudiera iniciar su movimiento, una roca le golpeó el rostro, sacándola de balance. El gamberro de Loki aprovechó esta oportunidad y pateó a Natasha en el vientre con la planta del pie, enviándola hacia atrás.

El gamberro, al que Natasha había golpeado en la entrepierna, ya se había puesto de pie y la recibía con otra patada en el costado de su cuerpo. Natasha, tratando de alejarse de ellos, tropezó con el único que ya estaba fuera de combate. Trató de no caer al piso, de lo contrario, podría considerarse a sí misma a merced de sus atacantes. No obstante, uno de ellos le golpeó la nuca.

La visión de Natasha se nubló por un momento, las figuras que se acercaban a ella carecían de rostros y detalles, pero en todas ellas pudo notar las mismas malas intenciones. Trató de mantenerse de pie y erguida para continuar haciéndole frente a sus agresores, pero no pudo conseguirlo. Los secuaces de Loki se acercaron a ella y comenzaron a golpearla sin detenerse. La crueldad en ellos entretenía a Loki como nada lo había divertido hasta el momento.

Natasha trató de ponerse de pie, pero en cada intento, alguno de sus agresores la derribaba y los demás continuaban con su incansable castigo.

— De acuerdo —dijo Loki, desde la comodidad de su asiento. Con una de sus manos jugueteaba con una piedra. En ese momento, Natasha se dio cuenta de que había sido él quien la había golpeado antes de que los matones pudieran someterla—. Ya fue suficiente. No ven que la pobre no puede ni siquiera levantarse. Denle una oportunidad, ¿en dónde quedó su honor?

El tono de Loki era de burla absoluta. Con cada una de sus palabras, Natasha sentía un dolor humillante mucho peor que los golpes de los matones.

— Anda, sucia estúpida —le dijo Loki—, ponte de pie y entretennos un poco más.

Los secuaces de Loki se apartaron un poco ante las palabras de su amo y permitieron que Natasha recuperara un poco de sus fuerzas.

— Rápido, estúpida, no tenemos todo el día —urgió Loki, con un notorio tono de desdén y repugnancia por Natasha.

Ella por su parte, odiaba ahora no sólo el tono en el que él le hablaba, sino también los adjetivos denigrantes que utilizaba con ella. Comprendía por qué lo hacía y a partir de qué momento había comenzado a hacerlo. Ese pequeño detalle no pasaba desapercibido para ella, con lo cual, su humillación se acrecentaba.

Desde el momento en el que él la había tomado por la fuerza, no la había vuelto a llamar por su nombre, lo cual no le importaba demasiado a Natasha, porque comprendía la razón por la cual Loki lo hacía. No obstante, conocer las intenciones de Loki no hacía que se sintiera mejor. Las palabras y la forma en la que se dirigía a ella, la hacían sentirse humillada, degradada, como si fuera basura o algo peor que eso. Una puta que ni siquiera merecía ser tratada como una persona. Las palabras de Loki la hacían sentirse herida, cosa que no debía permitir por ningún motivo, pero que no podía evitar.

Se puso de pie lentamente, tambaleándose por el esfuerzo que le suponía el alzar su peso sobre sus piernas. Sentía cómo éstas le temblaban, amenazando con devolverla al suelo, donde los matones de Loki, seguramente no le permitirían volver a levantarse.

— Muy bien —aplaudió Loki con la sonrisa cargada de desdén—. Así está mejor, me parece. No está bien que tengamos cualquier tipo de ventaja contra ti, después de todo, tú eres la única que queda de tus amigos, sería una lástima si acabamos contigo demasiado pronto, ¿no lo creen?

Sus secuaces asintieron, como si de verdad estuvieran de acuerdo.

— Listo, me parece que ya tuviste tiempo suficiente para descansar. Así que sigamos y hagamos esto un poco más divertido. —opinó Loki.

Natasha tembló por las opciones que vinieron a su mente de las ideas que tendría Loki para hacer la situación más divertida.

— ¿No les parece que esta zorra está deseosa de que alguien le llene el coño, el culo y la boca? —cuestionó Loki, para horror de Natasha y diversión de los suyos—. Lo que vamos a hacer será lo siguiente. Ella es de ese tipo de perras que no aceptan su propia calentura, por lo tanto, antes de que alguno de ustedes pueda penetrarla, lo más seguro es que primero tendrá que someterla. Y de eso se trata esto, el primero que lo consiga, tendrá la oportunidad de cogérsela por donde quiera, mientras los demás sujetan a la puta hasta que termine. Los demás, tendrán que esperar hasta después, ¿qué les parece?

Ellos asintieron como una jauría hambrienta de perros rabiosos.

— Y tú, inmunda puta despreciable, ¿qué opinas?

— Que puedes irte al demonio junto con estos imbéciles.

— ¿Lo ven?, les dije que no lo aceptaría hasta ser obligada a tener las piernas abiertas —dijo, divertido y sólo para sus hombres—. Lo bueno de esto, es que no nos importa lo que una puta opine, así que pueden empezar.

Los hombres de Loki sonrieron con muecas demenciales en los rostros. Se acercaron lentamente a Natasha, rodeándola desde sus cuatro puntos. Ella, presa del miedo y la desesperación, esperó hasta que uno de ellos tomara la iniciativa y se lanzara contra ella. De esa forma evitaría el cansarse innecesariamente y podría derrotarlos sin mayor dificultar como había hecho momentos antes, cuando Loki le había lanzado la piedra. En esta ocasión, también tendría en mente este pequeño detalle, estaba segura de que de nueva cuenta el idiota de Loki intervendría en favor de sus hombres cuando estuvieran a punto de ser derrotados.

Para sorpresa de Natasha, en esta ocasión los gamberros de Loki no se lanzaron sobre ella como perros hambrientos igual que la ocasión anterior. Se mostraron mucho más prudentes, girando en torno a ella, cerrando y abriendo el círculo en el que la tenían acorralada con risas amenazadoras y perversas.

Lograban su cometido, por supuesto, Natasha se sentía más y más acorralada y la desesperación en ella aumentaba junto con las risas de sus captores.

— Basta —gimió sin darse cuenta, las lágrimas se acumularon en sus ojos ardorosamente—, apártense, mal nacidos, no se atrevan a tocarme o los mataré. ¡Apártense!

Natasha no era del todo consciente, pero su voz se había convertido en una súplica miserable. De sus ojos brotaban lágrimas de las cuales ella no se daba cuenta. Sus mejillas estaban empapadas y esto provocaba la diversión de quienes la rodeaban.

Ellos continuaban dando vueltas alrededor de ella, jugando con su mente, arrastrándola inexorablemente a la locura. Comenzaron a tocarla como si jugaran con ella, tocándole el cabello, el hombro o la espalda y apartándose luego, antes de que ella se diera cuenta de cuál de ellos había sido.

— ¡No me toquen, dejen de hacerlo, no se me acerquen! —gritaba Natasha al compás desquiciado de las carcajadas de Loki.

Éste había levantado el sofá y desde este disfrutaba de la forma en la que sus secuaces jugueteaban con la chica, como si fuera un perro asustado al que le jalaban la cola sólo por diversión.

Natasha no pudo soportar más la presión del juego enfermo alrededor de ella y se lanzó contra uno de ellos. Desesperada, cegada por la rabia de sentirse burlada y acorralada por los cuatro secuaces de Loki, golpeó el rostro de uno de ellos con el puño, acabando en ese momento con su risa, pero aumentando la de los demás, Loki incluido.

Uno de ellos la empujó a un costado y Natasha trastabilló e intentó golpear al sujeto contra el que se dirigía, pero un tercero la empujó también, haciéndola fallar.

Los cuatro comenzaron a jugar de esta forma con ella, aventándola entre ellos, burlándose de ella y riéndose fuertemente.

— ¡Basta, déjenme en paz! —clamó Natasha, sin que el juego se detuviera ni por un instante.

— La zorra tiene razón —dijo Loki, desde su cómodo asiento—, basta de juegos, comiencen con lo pactado.

Las burlas se convirtieron en muecas lujuriosas. El último empujón que recibió Natasha tuvo la fuerza suficiente para enviarla al suelo. Ahí, trató de levantarse rápidamente, gateando para salir del círculo de depravación en el que estaba cautiva. Los gamberros solamente se burlaron de ella y le patearon las piernas, las nalgas y los senos.

Natasha gimió de dolor por el castigo recibido, hizo acopio de todas sus fuerzas para no caer al suelo y siguió alejándose de ellos. Aunque tenga que arrastrarme, se dijo, no permitiré que estos imbéciles se aprovechen de mí.

Sin embargo, el camino al infierno está sembrado de rosas escarlata y su sangre era la tinta que manchaba la lujuria de los gamberros, quienes no dejaban de mirar las curvas de Natasha. Uno de ellos la tomó de las piernas y las jaló, dejándola derribada sobre su vientre.

Natasha, presa de un pánico irracional, comenzó a patalear para zafarse. Uno de sus pies se plantó en el rostro de quien la sujetaba. Quedó libre del agarre.

Trató de huir incorporándose a toda velocidad de la que disponía. Gateó medio metro, aproximadamente, antes de que uno de sus captores le pateara la cadera y la hiciera caer de lado.

Natasha gimió en el suelo, manoteando y pataleando como si se estuviera ahogando, desesperada por ponerse de pie para alejarse de ellos.

Las risas y las burlas volvieron a lastimarle los oídos. Sus captores eran como gatos divirtiéndose con un indefenso ratón asustado que no sabía hacia dónde huir.

Natasha apoyó una mano en el suelo para incorporarse y uno de los gamberros se la pateó fuertemente, haciéndola caer de nuevo al suelo. Colocó la otra mano y le hicieron lo mismo. Rodó a su costado, quedó a los pies de dos de sus atacantes, quienes la comenzaron a patear.

Todo esto sucedía sin que ninguno de ellos dejara de burlarse de ella. Como pudo, a pesar de las patadas, Natasha se puso de rodillas y con el codo golpeó, lo más fuerte que sus músculos cansados le permitieron, la entrepierna de uno de ellos. Éste se dobló de inmediato por el dolor. Al otro, Natasha le sujetó con todas sus fuerzas los testículos. Se los estrujó mientras se ponía de pie, para después soltarlo y se alejaba de ellos.

— ¡Son unos imbéciles! —aulló Loki, sin hacer ningún ademán de ayudarlos y con una fuerte carcajada que le hizo echar la cabeza hacia atrás—. Les dije que dejaran de jugar y la sometieran. Si escapa, todos ustedes sufrirán lo doble de lo que tenía preparado para ella.

Dijo, pero en realidad no tenía nada preparado y tampoco pensaba torturar a sus hombres, Natasha no escaparía de ninguna manera, pero esperaba darles a sus hombres un buen incentivo.

Y lo consiguió.

De inmediato, los gamberros dejaron de reírse y burlarse estúpidamente de lo que le estaban haciendo a Natasha. La chica se apartó de ellos rápidamente, pero uno de los contenedores le bloqueó el paso. Pegó la espalda a éste, mientras los tres gamberros se aproximaban a ella. El de los huevos restregados se quedó un poco rezagado, pero en breve se reuniría con los demás.

— No se acerquen a mí, malditos. —dijo Natasha, con la convicción de una gallina acorralada por una jauría de lobos hambrientos.

Ninguno de ellos dijo nada y en esta ocasión ninguno se burló de sus palabras. Se limitaron a acercarse a ella al mismo tiempo.

Natasha lanzó un par de golpes a los rostros de sus atacantes. Acertó en la nariz de uno de ellos, el segundo lo esquivó y el tercero aprovechó para tomarla de los hombros y proyectarla contra el contenedor.

Natasha forcejeó un poco antes de arrojar el cuerpo hacia delante y golpear a su captor con la frente en la nariz. El agarre de éste disminuyó y ella pudo intentar irse.

No obstante, el otro, quien había esquivado su ataque, le propinó un puñetazo en la mejilla izquierda, lo que la sacó de balance y el otro gamberro trató de golpearla, pero ella pudo esquivarlo y volver a golpearlo en la nariz, aunque con menos fuerza que en la ocasión anterior.

El segundo gamberro, quien la había golpeado en la mejilla, le propinó una patada en el abdomen que la hizo doblarse de dolor y el tercer gamberro aprovechó su posición inclinada para golpearla en la nuca con el puño.

Una vez más, la visión de Natasha se convirtió en nubarrones llenos de figuras sin rostro. Un mareo le removió el cerebro y sus pies perdieron la estabilidad del piso. Cayó de bruces. Algunas piedritas del suelo se incrustaron en la piel de sus manos.

Trató de levantarse, un pie se apoyó fuertemente en sus nalgas, enviándola nuevamente al suelo.

Natasha se raspó la barbilla contra el suelo y la boca se le llenó de tierra. El sabor áspero de ésta le inundó la lengua.

— Ahora vas a pagármela. —dijo el gamberro de los huevos estrujados, quien ya tenía el miembro duro y expuesto. Su primer error fue arrodillarse delante de Natasha y pedirle a su compañero que le inmovilizara la cabeza. El segundo fue meter su verga dura en la boca de una chica sometida contra su voluntad.

— Mámala, perra, cómetela toda. Sé que te gusta y quieres…

Pero no pudo terminar de decir lo que Natasha quería. Un fuerte dolor le atenazó toda la zona pélvica. El grito subió desde ese mismo lugar. Pasó por su estómago y tomó mayor fuerza en sus pulmones, haciéndose con todo su oxígeno. Subió hasta la garganta y ahí se atoró. El gamberro miró la boca de Natasha llena de sangre.

Su sangre.

Al principio, cuando su violador había intentado meter su cosa dentro de su boca, ella se había resistido, pero sólo un poco y sólo al principio. Le permitió entrar por un momento, estar allí dentro, alimentando su asco, furia y repulsión. Había pensado que lo dejaría estar ahí un momento, mientras él se acostumbraba a la humedad y suavidad de su boca, mientras se hacía más sensible. Sin embargo, Natasha no había podido resistir tanto tiempo el asco de tener el miembro dentro de su boca. Había mordido tan fuerte como su mandíbula dolida se lo permitía. Había mordido haciendo acopio de toda la humillación a la que estaba siendo sometida. De inmediato había probado el metálico sabor de la sangre empapando su boca en chorros calientes.

El gamberro gritó y estúpidamente se apartó de ella, como un acto reflejo. Natasha se quedó con más de la mitad del miembro dentro de la boca. Lo escupió delante de ella ante la sorpresa de sus atacantes, quienes, de momento, no comprendía lo que había sucedido. El primero en darse cuenta fue Loki, claro, y se sintió más interesado en lo que iba a suceder.

Sabía que Natasha iba a defenderse hasta el final, sin embargo, no se esperaba ese voraz movimiento por parte de ella.

El gamberro que la sujetaba, la proyectó contra el suelo. La sujetó del cabello y restregó su rostro contra la grava del suelo.

Natasha forcejeó, peros sus esfuerzos fueron inútiles. De repente, los otros dos secuaces ya estaban sobre ella, sujetándola fuertemente para que no pudiera moverse.

— No dejen que se mueva —ordenó Loki, desde su asiento—. Dos de ustedes sométanla para que el otro la aproveche, de otra forma, jamás lo lograrán.

Los gamberros obedecieron, dos de ellos le dieron la vuelta a Natasha y le sujetaron los brazos a los costados, colocando sus rodillas sobre la unión de los brazos con su torso.

El otro, se preparó mientras y con la verga de fuera, se colocó entre las piernas de Natasha. Ella trató de patear y defenderse, pero ya la habían sujetado perfectamente.

El gamberro entre sus piernas rasgó más su ropa, dejándole los muslos expuestos. Los tocó lujuriosamente. Los otros dos hicieron lo mismo y dejaron sus senos redondos al descubierto.

Perversamente comenzaron a masajearlos, estrujándolos entre sus manos y pellizcándole los pezones, provocando gemidos y gritos de dolor en Natasha.

El tipo entre sus piernas la tomó de los muslos y se acercó a ella. La penetró sin misericordia alguna. Apretándole una nalga la acercaba a él con firmes embestidas que lastimaban a la chica, haciéndola sangrar más.

Los otros dos se inclinaron sobre los senos de Natasha y comenzaron a lamerlos vorazmente, chupándolos y mordisqueándolos mientras Natasha seguía debatiéndose inútilmente debajo de sus tres captores.

Uno de ellos, decidió vengar a su compañero del palo arrancado, quien yacía en el suelo, incapacitado por el dolor. Mordió el pezón de Natasha suavemente y fue subiendo la intensidad de su mordida poco apoco. Natasha aulló de dolor. Agitó la cabeza con desesperación a causa de la mordida, pero la presión en su pecho no disminuía.

— Eso es, ¡muy bien! —gritó Loki, poniéndose de pie—, ¡arráncaselo a la maldita puta!

El movimiento entre las piernas de Natasha se detuvo un momento, todos estuvieron al pendiente de lo que iba a sucederle a su pezón.

El dolor se convirtió en lava caliente a medida que la sangre brotaba de la piel de Natasha. La chica gritó de dolor. Loki gritó de emoción al ver la sangre brotar de la boca de su lacayo.

Natasha lanzó un grito desgarrador cuando el gamberro levantó la cabeza con su pezón entre los labios goteando sangre. Con una sonrisa se lo escupió a la cara y relamió la sangre de su boca.

— ¡Ahora el otro! —ordenó Loki, aullando de emoción.

El otro gamberro obedeció la petición de Loki sin demorarse. Se inclinó sobre el pezón de Natasha y se lo arrancó de una mordida, más rápido que el anterior.

Natasha bramaba de dolor. Se removió desesperada bajo la presión inamovible de sus captores. Gritaba sin darse cuenta de ello. Clamaba piedad y pedía ser liberada de esa pesadilla.

Nada de eso conmovía a sus captores, por el contrario, la perversa excitación de los gamberros crecía con cada súplica, mientras lamían la sangre que manaba de sus senos como si fueran volcanes en erupción.

Las embestidas entre sus piernas se reanudaron y el dolor se extendió por todo su cuerpo. Las lágrimas empapaban sus mejillas y su cuerpo no paraba de sangrar.

En determinado momento, sus piernas finalmente perdieron la fuerza y quedó tendida sin hacer ningún movimiento. Dejó que sus captores hicieran con ella lo que se les antojara. Tampoco podía hacer nada para defenderse. Su espíritu combativo la abandonó junto con la sangre que manaba de sus pezones y manchaba su piel y su ropa. Los gamberros continuaban lamiendo el líquido vital, penetrándola con furia. El sujeto que estaba entre sus piernas terminó con una explosión orgásmica similar a la de Loki, pero más intensa. Era fácil darse cuenta de que estos sujetos no habían tenido un encuentro sexual en mucho tiempo. Las palpitaciones del miembro dentro del coño de Natasha eran como los latidos de un corazón enfermo, infectado con alguna enfermedad mortal y asquerosa.

— Muy buen —dijo Loki, sentándose de nuevo—, ahora el que sigue, hasta que todos queden satisfechos.

Natasha quiso protestar, quiso decirle que era un monstruo y que mejor fuera a joderse a su madre, a la que lo parió y la madre de Thor también por haberlo criado en lugar de echárselo a los perros. No obstante, de sus labios no escapó ni un suspiro. Las únicas fuerzas que tenía se le iban en respirar y mantenerse con vida.

No pudo oponerse.

Uno de los que le había arrancado el pezón a mordidas, se sentó en el suelo. Los otros dos levantaron a Natasha y la sentaron sobre él, de tal forma que su miembro la penetrara por el culo. Natashsa cerró los ojos y gritó estruendosamente. Casi no sintió el dolor de su garganta, el de su esfínter siendo desgarrado por esta nueva verga, más gruesa que la de Loki, clamaba con ardorosa desesperación toda la atención de la chica.

Los otros dos gamberros la miraban divertidos, burlándose de ella y carcajeándose cruelmente. Quien ya estaba satisfecho, se colocó detrás de ella y le inmovilizó los brazos, sujetándola de las muñecas y tirando de ellas hacia él.

El otro, bebió un poco de la sangre que manaba de los senos de la chica, acto seguido, se la escupió a los labios. Natasha probó el sabor metálico de su sangre una vez más. Sintió náuseas y ganas de vomitar. Sin embargo, el dolor apartó de ella el asco y el horror vino de nuevo cuando este mismo gamberro se acomodó entre sus piernas. Primero le mostró su miembro enhiesto, más grande que el de cualquiera que ella hubiese visto antes. Jugueteó con él contra sus labios vaginales y la penetró sin misericordia hasta el fondo.

Natasha aulló de dolor, sintiendo una punzada terrible explotando en su entrepierna con cada sentón que daba.

— ¡Perfecto! —gritó Loki, poniéndose de pie—. Qué máquina más extraordinaria.

Sus palabras motivaron a sus secuaces, quienes embistieron con más fuerza a la chica indefensa. Quien la sujetaba de los brazos, tiró de ellos cada vez con más fuerza, provocando llamaradas explosivas en sus hombros.

Los otros dos, al penetrarla manoseaban también su cuerpo con piel como de lija y manos toscas. Cuando la ropa de la chica les estorbaba, ellos la arrancaban con furia, dejando marcas rojas en la delicada piel.

Natasha estaba cada vez más agotada por el dolor y las penetraciones de sus atacantes. Poco a poco se abandonó a las violentas sacudidas que la recorrían de pies a cabeza.

Quien la sujetaba de las muñecas se percató de esto y la soltó. Dejó que el cuerpo de la chica cayera hacia atrás, sobre el gamberro sentado. Se puso de pie a un lado de ella y la hizo voltear hacia donde estaba él.

Loki se percató de sus intenciones y lanzó un bufido de desesperación. No podía creer lo imbécil que era. Quiso decirle algo, detener su propósito, pero el gamberro levantó la mirada hacia él. "Confía en mí", decía esa expresión.

Y Loki decidió darle una oportunidad.

El gamberro sujetó la barbilla de Natasha y le hizo abrir la boca para después penetrarla con un miembro todavía flácido y lleno de su propio semen y sangre secos. Natasha no hizo ademán de nada, ni asco, ni repulsión, ni siquiera intentó apartarse, sólo se dejó hacer.

El gamberro sonrió complacido cuando la chica no hizo ademan de apartarse.

Los tres la penetraron cada uno a su ritmo, todos tratando de penetrarla lo más profundo posible y todos sin dejar de reírse.

Los tres terminaron casi al mismo tiempo, dejando los orificios de Natasha llenos de su semen.

Botaron a la chica a un lado y le dieron algunas patadas, mas la chica no hizo ningún ademán de sentir dolor o reacción alguna. Los otros no dejaban de reírse.

Loki se acercó a ellos y les indicó que se retiraran.

— Llévense a ese par de idiotas y échenlos al fuego.

Indicó, refiriéndose a los dos fuera de combate.

Sus secuaces obedecieron de inmediato y se marcharon en medio de risas animadas, como camaradas que acabaran de cumplir un trabajo sencillo y les hubieran pagado una gran cantidad de dinero por ello.

— ¿Has perdido ya tu espíritu de lucha, inmunda criatura asquerosa?

Cuestionó Loki, acuclillándose junto a ella, con una sonrisa en los labios.

Natasha lo miró y dijo algo que Loki no alcanzó a escuchar. Amplió su sonrisa al darse cuenta de la poca energía que le quedaba a la chica. La tomó de la barbilla y la obligó a mirarlo a los ojos.

— ¿Qué fue lo que dijiste? —preguntó Loki, tratando de no explotar en una carcajada.

Natasha susurró algo más que Loki no alcanzó a escuchar. Así que se acercó más y Natasha le escupió el semen de su gamberro en la cara.

Loki sintió como la viscosa sustancia entró en su boca a través de la sonrisa. Se apartó de inmediato.

— ¡Vete al infierno! —gritó Natasha y explotó en una carcajada carente de gracia. Sonaba más bien como el llanto lejano de una persona destruida por dentro.

Loki gruñó algo, pero no se escuchó, la burla de Natasha ocupaba todo el mundo. La vil desgraciada se había burlado de él y ni cuenta se había dado.

La sujetó del cuello y apagó su risa dolorosa en un instante. La apretó con toda su fuerza, Natasha sintió que el dolor le impedía respirar. Sujetó las manos de Loki, tratando de apartarlas, sin conseguirlo.

— Eres una estúpida, zorra miserable —gruñó, apretando su cuello cada vez con más fuerza. Poco a poco, la visión de Natasha se fue desvaneciendo junto con ella y el dolor se convirtió en una paz oscura lejos del sufrimiento.

En ese momento, Natasha murió estrangulada.


1630hrs
1/02/2017

Sí ya sé que terminé de escribirlo hace casi todo el mes, pero no podía transcribir, hay muchas cosas por hacer y poco tiempo disponible para ellos, pero bueno, el siguiente capítulo es el final y de verdad espero que les esté gustando.

**DEaMiMaZy**

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