Waazzaaaaaaa!
Último capítulo.
Enjoy!
06
Como al principio de los tiempos, la negrura lo era todo y todo era oscuridad. No podía existir nada en esta negrura, ni una mota de polvo, ni una chispa de luz. No había ni siquiera un pensamiento fugaz acerca de nada.
Sólo estaba ella.
Natasha flotaba en esa inmensa vacuidad formada por las sombras, sin nada más alrededor.
No podría decidir si ella y la negrura eran dos entes diferentes o si ella pertenecía a la negrura o si la negrura le pertenecía a ella.
La quietud era absoluta. No había sonido alguno, ni siquiera el de sus propios latidos, aunque no estaba segura de si su corazón aún palpitara. Pensando en eso, se percató de que no percibía ni frío ni calor, no había ninguna inseguridad ni miedo en ella. No tenía preocupaciones. Se sentía bien, casi podía decir que se sentía libre, dueña de sí misma. No como ese poder que se tiene de tomar decisiones propias sin consultarlo con nadie más. Esta sensación iba mucho más allá, era algo mucho más profundo.
Viajó por la negrura, si es que de verdad era eso lo que estaba haciendo, tampoco lo comprendía, tan sólo estaba ahí flotando, sin un rumbo fijo, a la deriva en ese mar que lo inundaba todo.
Delante de ella apareció una luz muy blanca y cálida. Le gustó de inmediato y se sintió atraída hacia ella. Se dio cuenta de que flotaba, su esencia, carecía por completo de cuerpo, se convirtió en luz, no tan pura y cálida como la que estaba delante de ella, pero sí parecida. Poco a poco y a medida que se acercaba a la fuente, se convertía en esa luz. Y estaba bien, si podía tener una meta en ese momento, eso era llegar a la luz y ser parte de ella.
Repentinamente sintió un tirón detrás de ella. Algo maligno e invisible le impedía acercarse más a la luz. Luchó contra esa fuerza. Deseaba llegar hasta la luz y estaba convencida de que nada se lo impediría. Por lo menos, no sin luchar.
Se acercó a la luz, no sin dificultad, un poco más antes de que esta fuerza la arrastrara definitivamente hacia la oscuridad.
Natasha se sintió jalada hacia atrás. La sensación era como si cayera a un abismo infinito y aumentara la velocidad de caída a cada instante. Entre más se alejaba de la luz, la sensación de frío y pesadumbre crecía en ella y la desesperación aumentaba la velocidad con la que se alejaba de la luz, trayendo consigo otras emociones desagradables y nefastas.
De pronto la oscuridad se le antojó como algo frío y terrible. Como un ente que podía tocarla, pero que ella no podía ver. No había espacio que el frío no quisiera ocupar, y cuando estuvo instalado del todo, llegó el dolor y juntos le hicieron saber a Natasha que la pesadilla aún no había terminado.
Cuando abrió los ojos lo primero que Natasha vio fue el rostro sonriente de Loki. Él se encontraba sentado en el sofá de piel oscura, con la Vara del Destino en una mano. La punta de la lanza tocaba el pecho de Natasha. De ésta, Natasha sentía que manaba una calidez reconfortante y electrizante al mismo tiempo. Trató de moverse, pero toda esa sensación de flotar se había disipado por completo de ella y sus extremidades pesaban cerca de una tonelada cada una de ellas. La cabeza le daba vueltas y no era capaz de enfocar su visión. De inmediato pensó que se había desmayado, aunque francamente nunca había sentido un desmayo de esa forma.
— ¿Qué…? —fue lo único que pudo articular.
— Moriste —respondió Loki, muy al pendiente de la expresión de Natasha—. Me desquiciaste tanto que decidí aplastar tu garganta con mis propias manos.
Loki guardó silencio un momento, mientras Natasha comprendía lo que él acababa de decirle. Su expresión de perplejidad cambió poco a poco a una de absoluto desconcierto.
— Si ya estaba…
— Porque me aburrí —interrumpió Loki—, no sabría cómo divertirme si tú no estabas. Te utilizaré hasta que encuentre a alguien mejor para divertirme y después, dejaré tu cadáver en la calle para que se lo coman las ratas. Por eso te voy a dar otra oportunidad, y más te vale que te esfuerces de verdad por no morir, esta vez fue demasiado fácil.
— ¡Monstruo! —gritó Natasha y el esfuerzo trajo de nuevo antiguos dolores. Agachó la mirada y se vio los senos mutilados. Levantó las manos para tocarlos, pero las retiró a medio camino.
Sus lágrimas resbalaron por sus mejillas, ardientes como las heridas que tenía en el cuerpo.
— No, ¿por qué lo hiciste? —cuestionó, sacudiéndose violentamente en el suelo—. Si ya estaba muerta, ¿qué ganabas con traerme de vuelta?
— Ya te lo dije, ¿qué pasa contigo? ¿Acaso la muerte ya te agusanó el cerebro? No pensé que morir te haría más estúpida de lo que ya eras.
— ¿Sólo por diversión? ¿Estás enfermo? No puedes ser tan malvado. ¡Mira cómo estoy! No puedes ser tan desgraciado.
— Pues lo soy, y más te vale callarte el hocico o te haré perder esa dentadura perfecta.
— ¿Qué te lo impide, desgraciado?
— Tienes razón, nada me impide hacerte lo que yo quiera.
Loki se puso de pie, colocándose delante de Natasha, la mirada de ambos se cruzó unos instantes.
— Deberías agradecerme por haberte devuelto la vida. ¿No lo comprendes? ¡Soy tu salvador! Deberías considerarme tu héroe y postrarte a mis pies. Ahora soy amo y señor de tu vida, me la debes y por tanto debes estar arrodillada delante de mí.
La punta del pie de Loki le golpeó la boca a Natasha, sacándola de su mortal aturdimiento. El labio se le partió y uno de sus dientes se astilló. La chica escupió sangre al suelo y tosió por el dolor.
— En algún momento sabrás cuál es el lugar que te corresponde, estúpida. Dejarás de hablarme sin respeto y te doblegarás como todos los de tu especie ante mí. Aprendas a respetarme, ¡oh, porque lo harás!, de lo contrario, te obligaré a hacerlo.
Comenzó a pisotearle el pecho, recordando el sabor acre del semen escupido en su boca por sorpresa. Eso había sido algo que Loki no se había esperado, por lo que nunca perdonaría a Natasha. Le pateó el vientre y detuvo su castigo. De pronto se descubrió demasiado exaltado golpeándola. Apenas la había revivido y no pretendía asesinarla de nuevo, no tan rápido. Primero quería divertirse un poco más.
Y por supuesto, ya tenía la idea perfecta para eso.
— Antes fui considerado contigo —caminó lentamente alrededor de ella, contemplando su cuerpo cubierto de su propia sangre y la de Hulk.
Natasha lo escuchaba a medias, tenía toda su atención en otra parte, Loki creyó que estaba ida por el dolor y la desesperación que sentía por su situación actual. No le dio demasiada importancia, sabía que el final de Natasha estaba cerca y quería aprovecharla lo mejor que pudiera, casi podía ver el final en su mente. ¡Oh, cómo lo disfrutaría!
Antes de marcharse, Loki le propinó una patada en el vientre a Natasha, por ninguna razón en especial, simplemente había sentido el impulso de hacerlo y ver cómo se retorcía por el dolor.
— Ni siquiera te imaginas lo que tengo preparado para ti —le dijo con una sonrisa torcida en su rostro—, mientras estabas muerta, le pedí a mis hombres que lo alistaran para ti. Estoy seguro de que te va a encantar y nosotros vamos a disfrutarlo muchísimo.
Concluyó carcajeándose. Se alejó de la chica y avanzó hacia la oscuridad al fondo del almacén, donde sus secuaces estaban esperando una nueva orden que cumplir.
Natasha, retorciéndose de dolor, quizá un poco exageradamente, escuchaba con atención a Loki alejándose detrás de ella, sin perder de vista el objeto que tenía delante. Después de un momento, los pasos de Loki se detuvieron, Natasha supo que había llegado hasta sus hombres y se había detenido junto con ellos, hablarían un momento acerca de esa tonta máquina demencial, o lo que fuera que habían preparado para ella, pensando que ella se quedaría tendida en el suelo, esperando a que volvieran.
Pero Natasha tenía en mente otros planes.
No esperó demasiado después de que Loki comenzara a hablar con sus hombres, podía escucharlo, pero no entendía lo que les decía. Se deslizó por el suelo un instante, ganando la velocidad necesaria para levantarse y correr.
— ¡Está escapando! —gritó uno de los gamberros, señalándola con el dedo. Loki se giró de inmediato.
Su expresión de asombro se convirtió de golpe en una de furia al verla tan ágil después de la muerte.
— ¡Deténganla! —exclamó y sus dos secuaces fueron tras ella.
Loki levantó la Vara del Destino y le disparó un rayo de energía a Natasha.
Ella, al escuchar la orden y luego el disparo de Loki, corrió un poco más deprisa, haciendo acopio de toda la energía que le quedaba y se arrojó hacia delante. No para esquivar el disparo de Loki, sino para hacerse con el objeto que había descubierto momentos antes de que Loki la golpeara en el vientre.
Dio una torpe, pero efectiva voltereta poco antes de que el disparo de Loki la golpeara y logró cubrirse con el escudo del Capitán América.
El impacto del disparo contra el escudo la hizo caer de espaldas, pero aún entera y lista para seguir luchando por su vida, su segunda oportunidad.
— ¡Vete al diablo, imbécil! —gritó Natasha y siguió corriendo, cubriendo su espalda con el escudo.
Detrás de ella escuchó maldecir a Loki y eso le dio más ánimos. Estaba segura de que los gamberros no podrían alcanzarla, el único que habría podido hacerlo había sido Loki, pero como Natasha había esperado, éste se limitó a dispararle. Si Loki emprendiera la carrera detrás de ella en esos momentos, estaba segura de que no la alcanzaría. Aunque no mirara hacia atrás, Natasha sabía que Loki no la estaba persiguiendo, sólo dos de sus secuaces.
Los disparos de la Vara seguían pasando muy cerca de ella, pero ninguno de ellos la alcanzaba.
La puerta, junto con su libertad y el final de esta pesadilla, estaban cada vez más cerca. Escuchaba su respiración agitada, el corazón le latía en las sienes, las piernas le dolían por el esfuerzo, pero no tenía pensado detenerse ante nada.
Puso un pie fuera y la luz la encegueció por completo. Incluso le dolió el rostro por la intensidad de la luz. Nunca le había pasado y ahora que lo pensaba, la oscuridad dentro del almacén no era tanta como para quedar ciega por la luz del exterior.
Poco a poco el mundo se aclaró y Natasha se descubrió tendida en el piso, con la nariz sangrando y viendo a uno de los gamberros asomado sobre ella.
Eran tres, estúpida, ¿no te diste cuenta de que faltaba uno?, gritó su mente al darse cuenta de que había cometido un gravísimo error. Uno que le costó la libertad.
Al primero de los gamberros se unieron los otros dos, agitados por la carrera, pero sonriendo porque no había podido escapar.
—Tráiganla—ordenó Loki desde las profundidades oscuras del almacén.
Natasha fue tomada de brazos y piernas por los gamberros e internada hacia las sombras. La chica peleó con todas sus fuerzas para liberarse de sus captores. Sin embargo, todo fue inútil.
La dejaron caer pesadamente delante de Loki, en medio de risas burlonas y muecas depravadas.
— Por un momento pensé que lograrías escapar, estúpida zorra ingrata —dijo Loki, con la mandíbula apretada y un gesto hosco que dejaba claro su enfado—. Teníamos un trato y no cumpliste tu parte. Nosotros ganamos, rata inmunda. ¿Acaso entre los héroes no hay honor?
Mientras hablaba, colocó un pie sobre el hombro de Natasha, ejerciendo cada vez más presión sobre éste. No habría ningún problema con eso en una situación común, sin embargo, el borde del escudo se incrustaba en el cuerpo de Natasha, haciéndole mucho daño.
La chica gritó de dolor. En su voz había una súplica cargada de palabras ininteligibles. Por un momento, Natasha había sentido las palabras que la hundirían para siempre a punto de escapar de su boca. No obstante, seguía resuelta a no suplicar, por más dolor que Loki y los suyos le provocaran, no suplicaría. Además, ¿qué más podían hacerle?
— Como no aprecias nuestras atenciones, tendremos que darte un castigo. Deberías agradecerles a estos hombres que te llenaron el coño y el culo con sus vergas para que disfrutaras un poco, pero no, como cualquier puta decidiste tratar de huir, aunque sabías que eso era imposible para ti. ¿Qué opinan ustedes, amigos, merece un castigo?
Los otros, por supuesto, asintieron.
— ¿Lo ves? Necesitamos…
— Ya basta —interrumpió Natasha—, cállate de una maldita vez y haz lo que quieras hacer, no soporto tu maldita voz, eres repugnante.
Loki la miró con furia y dolido de verdad. Natasha lo disfrutó, vaya que lo disfrutó.
Pronto se arrepentiría de su imprudencia.
— De acuerdo. Ustedes dos, asegúrense de inmovilizarla sobre esa mesa.
Natasha descubrió una vieja mesa de metal un poco baja, pero lo suficientemente grande como para que ella pudiera estar acostada sobre ella.
La colocaron sobre la superficie fría y dura de la mesa. Natasha se retorció un poco por el contacto contra su piel. Le ataron las manos en las patas de la mesa, de tal forma que éstas quedaron inmovilizadas como si las levantara sobre su cabeza y sus piernas fueron atadas en las otras patas, desde las rodillas. La amarraron de la cintura, el pecho y el cuello con correas de cuero. La del cuello, esto le inquietó, no estaba tan ajustada como todas las demás.
— No quiero que te desmayes por falta de aire antes de que terminemos contigo.
Explicó Loki al ver su expresión de desconcierto.
— ¿Estás lista? —cuestionó cuando sus gamberros se alejaron un poco. Ellos asintieron y uno de ellos dejó el escudo del capitán a un lado, cerca.
Sin decir nada más, Loki levantó un madero del suelo, lo inspeccionó ante la mirada interrogante de los demás y sonrió al decidir que ese era el adecuado.
— Aunque no lo creas —platicó como si aquella fuera una reunión de amigos—, he visto alguna de esas cosas que ustedes llaman película. No han sido muchas, debo aceptarlo, la verdad sólo una de las que vi me agradó. Era una de amor y rechazo. Según recuerdo, ella era una cuidadora de enfermos y él era un escritor que no podía valerse por sí mismo. Sin embargo, y a pesar de los cuidados de esta mujer él la insultó, por lo que ella pensó en un castigo para él, justo como lo que sucedió aquí.
Mientras hablaba, Loki no dejaba de jugar con el madero en su mano. Se acercó a Natasha y colocó el madero de forma transversal entre sus piernas, sólo un centímetro sobre sus tobillos.
— ¿Sabes qué película es?
— No me importa, enfermo de mierda.
— Pero debería, sobre todo porque el castigo es diferente en el libro —Loki se paró a los pies de la mesa y sujetó algo. Por las cuerdas que la sujetaban, Natasha no podía ver de qué se trataba, pero la curiosidad no la dejaba tranquila—. Te daré una pista, había una puerquita que se llamaba Miseria.
El nombre de la cuidadora
enfermera
de enfermos vino a la mente de Natasha de golpe.
—Annie Wilkes —susurró sin darse cuenta al tiempo que Loki levantaba en alto un mazo de metal y se lo mostraba a Natasha como si fuera su regalo de cumpleaños.
— Siempre tuve la duda —dijo Loki, contemplando fascinado la punta del mazo en sus manos, jugueteando con él, alargando la espera de Natasha como una cruel broma—. ¿Cuál de los dos era peor?
De un salto, Loki subió a la mesa y levantó el mazo sobre su cabeza.
— ¡No, por favor! —gritó Natasha, luchando inútilmente contra sus ataduras.
Loki dejó caer el mazo con una curva preciosa, cualquier jugador de golf la envidiaría. La punta del mazo golpeó el pie derecho de Natasha. Su tobillo se fracturó con un chasquido seguido por el aullido de dolor más hermoso que Loki hubiese escuchado por parte de la chica.
Natasha se retorcía de dolor bajo las correas, gritaba y el llanto manaba de sus ojos. El dolor era un incendio en su tobillo destruido que se expandía hasta su rodilla.
— ¿Qué opinas, se rompió bien?
Le preguntó Loki a uno de sus gamberros.
— Me parece que le faltó un poco, señor.
— ¿Estás diciendo que no lo hice bien? —estalló Loki—, ¡¿eso es lo que estás tratando de decirme?! Está bien, lo haré de nuevo.
Aceptó sonriente, levantó de nuevo el mazo, ignorando los gritos de protesta de Natasha y le golpeó el pie de nuevo, pero en la otra dirección.
El pie de Natasha quedó unido a la pantorrilla únicamente por pliegues desgarrados de piel. La sangre manaba formando un charco oscuro sobre la mesa metálica y goteando al piso. Los aullidos de Natasha inundaban el almacén sin que ella dejara de forcejear contra las ataduras.
— ¿Estoy escuchando una súplica? —cuestionó Loki, ahuecando su oreja en una mano, lo único que había por parte de Natasha eran gritos de dolor y furia, ninguna súplica. Ella seguía empecinada con que no le daría ese gusto, su orgullo no se lo permitiría y no sucumbiría sólo porque Loki le provocara la peor de las fracturas.
— ¿No? Bueno, sigamos.
Loki volvió a levantar el mazo y lo descargó contra el pie izquierdo de Natasha, pero en lugar de quebrarlo como el anterior, en esta ocasión lo aplastó contra la mesa, que se cimbró debajo del golpe.
Huesos, piel y sangre explotaron en todas direcciones, manchando un poco más la mesa y los rostros de los gamberros que estaban atentos a lo que sucedía.
— Esperen, ¿es eso una súplica?
— No, me parece que no. —dijo uno
A Natasha no le importó quien, todos ellos merecían una muerte lenta y cruel a sus manos. Y muy, muy dolorosa, sobre todo dolorosa.
—De acuerdo, sigamos con el castigo del libro, que en lo personal, disfruté más. —dijo Loki, como si estuviera exponiendo un tema súper interesante delante de un grupo de atentos alumnos.
Loki extendió la mano al gamberro que había detenido a Natasha, pero éste no tenía nada para darle.
— ¿No encontraste el hacha?
— Lo lamento, jefe. Busqué por todos lados.
Loki estaba a punto de perder la cabeza, pero otro de sus gamberros dijo:
— ¿Por qué no utiliza el escudo? Seguro que es filoso.
Loki consideró la idea y no le pareció tan descabellada.
— Sí, probemos el escudo, seguramente será tan bueno como un hacha.
Lo levantó del suelo y miró los pies deshechos de Natasha.
— Espero que entiendas que eso te pasó por tu falta de honor —hizo una pausa en la que consideró sus palabras—, y por mi curiosidad.
Se burló cruelmente de ella y se colocó el escudo en el antebrazo derecho. Lo levantó como si fuera a dar un puñetazo. En sus ojos danzaba la locura, estaban ávidos por la sangre de Natasha y en su brillo enfermizo, ella no pudo ver rasgo alguno de raciocinio, sólo maldad, una maldad primitiva, convocada desde las profundidades más recónditas y frías del universo.
Loki sonreía con el rostro desencajado, completamente fuera de sí, sin apartar la mirada del punto exacto donde quería enterrar el escudo y cercenar el pie de Natasha.
— ¡No, espera! —aulló la chica y Loki dejó caer el filo del escudo sobre el tobillo izquierdo de Natasha.
En su recorrido, el escudo provocó un silbido aterrador que Natasha escuchó claramente. Observó en cámara lenta cómo el escudo descendía hacia su pie. El movimiento le pareció cautivante y maravilloso, la circunferencia del escudo reflejó un tenue haz de luz que se coló por entre las nubes, haciéndolo diez veces más hermoso y brillante.
No sintió dolor mientras el escudo penetraba su piel y golpeaba contra el hueso casi sin fuerza. En un instante pensó que tal vez Loki se había arrepentido de lo que estaba haciendo y por eso no había podido amputarle el pie como tenía planeado. Pero al ver el rostro desencajado de Loki, se dio cuenta de que no era así. Él había calculado mal la fuerza necesaria para atravesar toda la pierna.
En ese instante, luego de que la sorpresa pasara, llegó el dolor y Natasha comenzó a gritar, peleando una vez más contra sus correas.
— Espera, espera, no volverá a pasar —dijo Loki, fingiendo una disculpa por no haber podido cortar el pie de un solo golpe.
Loki levantó el escudo con un poco de dificultad. Natasha sintió un pequeño jalón y ardor cuando el escudo salió de su cuerpo. La sangre empezó a manar a borbotones desde esta nueva herida. El dolor se extendía como llamaradas por toda la zona. Las lágrimas de Natasha se desbordaban desde sus ojos por las mejillas, empapando su piel.
— Basta, déjame en paz, monstruo.
Exigió con los dientes apretados por el dolor.
Loki sacudió la sangre en el escudo contra el rostro de Natasha, ignorando lo que ella decía.
— Muy bien, esta vez no fallaré. —dijo Loki y levantó de nuevo el escudo. Lo hundió de nuevo en la pierna de Natasha, para su horror y sorpresa, en el mismo lugar.
Natasha, en medio del espanto y la sorpresa, sintió cómo el metal del escudo golpeaba su hueso y lo penetraba furioso y sin detenerse. Sin embargo, sólo llegó hasta la mitad del hueso, no lo atravesó limpiamente como habían esperado que hiciera, sobre todo ella, quien sentía, con un chirrido, como el escudo salía de su pie, tras haber apartado carne y hueso.
— Vaya, vaya, eres más resistente de lo que pensaba. —meditó Loki, con la serenidad de alguien que está llevando a cabo los experimentos necesarios para probar la validez del trabajo de su vida.
— ¡Una vez más! —clamó con la sonrisa psicópata iluminando su rostro. Natasha volvió a gritar, volvió a luchar contra las ataduras y de nueva cuenta perdió.
El escudo esta vez golpeó contra la mesa de metal tras haber atravesado su cuerpo. Del choque entre la mesa y el escudo brotaron chispas, sangre y hueso. Los alaridos de Natasha eran estremecedores. A cualquiera le helarían la sangre y provocarían pesadillas, pero no a Loki. Él disfrutaba como nada en la vida de los gritos, el llanto y la mutilación de Natasha.
Su pie, cubierto de sangre y deshecho por los golpes del mazo, se sujetaba al cuerpo por algunos pliegues de carne, venas, jirones de piel y un par de nervios que se negaban a soltarse del cuerpo. La sangre continuaba manando de la herida y encharcándose sobre la mesa.
Sin hacer nada más que contemplarla, Loki disfrutó un momento más de los alaridos de Natasha. En su rostro mantenía esa sonrisa desdeñosa que tanto había molestado a Natasha, pero que ahora ya no le importaba.
La chica dejó de gritar, pero continuó gimoteando y sorbiendo los mocos. Se removía perezosamente en la mesa, sin luchar contra las correas, pero sin aceptarlas del todo.
— ¿Ya? —cuestionó Loki, como si la chica estuviese haciendo berrinche y el fuera un padre comprensivo que la dejara expresar sus emociones libremente y con paciencia.
Natasha asintió, para sorpresa de los gamberros, quienes esperaban algún comentario filoso y soez por su parte.
— Bien, entonces ¿cuál es el peor? —preguntó Loki, sacando las conclusiones de la experimentación—, considera que no utilizamos un hacha, sino un objeto construido con el metal más resistente conocido en tu mundo. Quiero que imagines cómo habría sido la amputación con un hacha, ¿puedes hacer eso?
Natasha gimió con los ojos cerrados, harta del dolor y de las palabras absurdas de Loki. Lo que le estaba proponiendo era una locura. ¿Qué te dolió más? ¿Él para qué quería saber, loco enfermo?
— El hacha —respondió Natasha, sintiendo que sus dos pies estaban sumergidos en un lago de no soportaba el dolor y lo único que deseaba en esos momentos era que todo terminara.
— Eso me pareció —comentó Loki, examinando detenidamente la circunferencia del escudo, el cual goteaba la sangre de Natasha—. Bien muchachos, ya saben lo que deben hacer, entre las ruinas debe haber algo que puedan utilizar para cercenar los miembros de esta zorra.
Natasha lo miró con los ojos muy abiertos, sus labios se separaron al tiempo que un grito desgarrador subía por su garganta, haciendo que todo su cuerpo temblara de horror.
— ¡No…!
Quiso gritar una súplica, la primera y la última de su vida, para evitar el castigo terrible de Loki, cualquier cosa era mejor que la atrocidad planteada por él a sus hombres.
Sin embargo, y para su sorpresa, Loki le cubrió la boca con la mano, evitando que dijera más.
— Guarda tu aliento, estúpida, después de esto voy a necesitar que respondas algunas cosas y para eso, tu garganta debe estar en perfectas condiciones.
Tras decir esto, Loki desgarró un trozo de la ropa de Natasha con su mano libre y la hizo bolita. La introdujo en la boca de Natasha, sin que ella lo aceptara tranquila. Pero él era más fuerte y ella ya no tenía pies.
— Me gustaría escucharte gritar, y todo eso, pero en estos momentos, me parece que es mejor así.
Le hizo un guiño y se reunió con sus gamberros para comprobar lo que cada uno de ellos había encontrado.
Uno de ellos tenía en sus manos un trozo de asfalto que se había roto de tal forma que tenía un extremo, al parecer, muy afilado. Otro tenía el marco de una ventana, el cual aún contenía un cristal partido por la mitad. El tercero levantó delante de ellos con gran orgullo un hacha roja de emergencia.
— ¡Maldición! —bramó Loki—, creo que debimos haber buscado bien antes de ensuciar este precioso escudo con la sangre de esta zorra.
Los gamberros festejaron el chiste y se colocaron alrededor de la mesa. Liberaron con cuidado las manos de Natasha primero para colocarlas extendidas a los costados y poder cercenar sus extremidades más fácilmente. Luego, agregaron un par de correas en sus muslos para que no moviera las piernas.
— Como ya no podemos cortar los pies —explicó Loki—, cortaremos desde las rodillas.
Natasha protestó con sus ropas en la boca, sin poder hablar trató de zafar sus ataduras. Pero su habilidad era inútil contra ellas. Loki se había asegurado de que no iba a escapar de ninguna forma, ya no.
Loki se quedó con la pierna izquierda de Natasha, el gamberro del hacha, se quedó con su pierna derecha y los otros dos, al no tener un arma tan eficaz, se quedaron con un brazo cada quien.
— Pues ya que estamos reunidos aquí —comenzó Loki, apoyando y apartando el escudo del capitán en la rodilla desnuda de Natasha—, mostrémosle a esta sucia traidora lo que les sucede a las perras desleales. Su tentativa de huir, luego de perder la apuesta es lo que le ha propiciado este castigo. Debo ser muy claro en esto porque la verdad sea dicha, yo no disfruto castigándola de esta manera. ¡Pero me esfuerzo por hacerlo!
Gritó sus últimas palabras al tiempo que colocaba en alto el escudo y lo descargaba sobre la espinilla de Natasha repetidas veces y a un ritmo desquiciado. No le importaba en lo más mínimo si el escudo caía en el mismo lugar o no, de hecho, parecía que fallaba a propósito, con el único fin de hacerle daño a Natasha.
Mucho daño.
Poco tiempo le tomó a Loki dejarle la espinilla destrozada a Natasha, con ríos escarlata escapando de las múltiples heridas que le había provocado con el filo del escudo. Cada uno de sus golpes enterraba el escudo en el hueso, sin que lograra atravesarlo. Cada fractura resonaba en el cerebro de la chica, lanzando por todo su cuerpo descargas explosivas de un dolor que parecía irreal. Sus ojos estaban inundados de lágrimas y los verdugos a su alrededor parecían figuras irreales salidas de una cruel pesadilla conectada con un universo paralelo lleno de monstruos ocultos debajo de la cama, dentro del armario y detrás de las sombras.
Loki se detuvo un momento y con las uñas de su mano libre, recorrió la espinilla de Natasha, abriendo las heridas a su paso y provocándole un ardor que era difícil de diferenciar entre tanto sufrimiento.
El tipo de la ventana fue quien menos suerte tuvo con su arma. Al dejarla caer sobre el brazo de Natasha, el vidrio contó la piel de la chica, pero se hizo añicos cuando llegó al hueso.
— ¡Eres un imbécil! —exclamó Loki y se desternilló de risa.
El siguiente, el del asfalto afilado, levantó trabajosamente su trozo de suelo y lo dejó caer sobre la parte interna del codo de Natasha, ante la mirada horrorizada de ésta. El filo del asfalto, más que cortar la carne lo que hizo fue aplastar la extremidad contra la mesa, misma que también se dobló por el peso de la piedra.
Natasha se removió debajo de las ataduras con un grito desgarrador y ahogado en su garganta por la bola de ropa dentro de su boca.
La roca escapó de las manos del gamberro y terminó por aplastar el antebrazo de Natasha para sorpresa de todos. La sangre salpicó los rostros del gamberro y de Natasha. La roca cayó al suelo, muy cerca del pie del gamberro, quien pudo apartarse antes de que él también fuera lastimado.
El tercero y último, se relamió los labios al mismo tiempo que levantaba el hacha. Todos la miraron con expectante atención, incluso Loki. El hacha lanzó algunos destellos de luz mientras describía una curva descendente hacia la pierna derecha de Natasha. El filo del arma se incrustó limpiamente unos diez centímetros debajo de la rodilla de Natasha y la atravesó, quedando un poco enterrada en la mesa de metal.
— ¡Wow! —Loki dio un pequeño brinco de emoción, mientras Natasha se retorcía de dolor en medio de gritos ahogados—. No creí que esas mierdas tuvieran tanto filo. ¡Dale al brazo pero con menos fuerza!
Indicó Loki, señalando el brazo aplastado de Natasha. El gamberro obedeció y levantó el hacha una vez más, pero no tanto como la vez anterior. Al escuchar el filo deslizándose en su brazo, Natasha se preguntó cuánto dolor sería capaz de soportar antes de caer inconsciente.
Cuando se había entrenado para no perder el conocimiento durante una tortura, no se había imaginado que un día llegaría un loco a destazarla viva. Durante el entrenamiento le habían dicho que mantenerse consciente era la mejor forma de mantenerse con vida.
¡Tonterías!
En esos momentos lo único que Natasha deseaba era perder el conocimiento para no sufrir más.
El hacha se retiró con un crujido cuando el filo rozó contra su hueso. Las lágrimas de Natasha se habían secado en su rostro, creando manchas como ríos carmesí.
— Arráncaselo. —ordenó Loki, al tipo del asfalto.
Éste, de inmediato, sujetó la muñeca de Natasha y tiró con fuerza sin resultado alguno.
— ¡Fuerte!
Aulló Loki, y su gamberro apoyó un pie en el borde de la mesa y tiró con todas sus fuerzas. Natasha lo miraba y gemía gritos ahogados sin poder hacer nada para evitarlo.
Con un chasquido que sonó como las trompetas del juicio final, el brazo de Natasha se desprendió de su cuerpo dejando algunos jirones de piel y carne detrás. El gamberro cayó de nalgas con su trofeo en el regazo, en medio de la ovación de Loki y los otros.
— ¡Ahora el otro brazo! —bramó Loki y repitieron el proceso, amputando el otro también a la altura del codo.
Ya sin brazos, Natasha pudo moverse un poco más debajo de la correa en su pecho.
— Te propongo algo —dijo Loki, Natasha pensó que le hablaba a ella, pero en realidad hablaba con el tipo del hacha.
— Veamos quién puede cortar la pierna más rápidamente, si tú con el hacha o yo con el escudo.
El gamberro aceptó complacido. Tomaron posiciones. Loki se encargaría de la pierna izquierda de Natasha, la que estaba destrozada debajo de la rodilla y el gamberro se encargaría de la pierna derecha, que tenía ya parte de la pierna cercenada.
— ¿Listo? —ambos mantenían su arma en alto—. ¡Ahora!
Escudo y hacha cayeron al mismo tiempo sobre su respectiva pierna. No obstante, el hacha esta vez no pudo cortar el hueso como la primera vez. El escudo tampoco había cortado limpiamente el fémur, pero sí había cortado más que el hacha.
Sin detenerse a ver al otro, Loki y su gamberro alzaron sus armas y las descargaron de nuevo contra los muslos de Natasha.
La sangre salpicó sus rostros y Loki asestó su golpe en el mismo sitio, con lo cual logró desprender la pierna de Natasha. Su gamberro por el contrario, falló por muy poco e hizo un nuevo corte.
— ¡Perdiste! —proclamó Loki, arrojando el escudo a cualquier parte y sujetando la pierna cercenada de Natasha en alto—. ¡Tienes que acabar!
Al gamberro le tomó tres golpes más lograr separar la pierna de Natasha de su cuerpo. Cuando terminó respiraba trabajosamente. Arrojó el hacha a un lado cansinamente.
— Este es tu castigo, perra infiel, por tratar de huir —dijo Loki, arrojándole a Natasha la pierna amputada al rostro—. Suéltala y veamos si lo intenta de nuevo.
Natasha no intentó nada, sólo se quedó ahí tendida, llorando sin fuerza y balbuceando cosas inentendibles detrás de la bola de ropa en su boca.
Loki lo retiró de un jalón, haciéndole un poco de daño en el labio. Natasha no lo tomó en cuenta.
— Por favor —dijo y las palabras se le antojaron más como una maldición para ella misma que una súplica para Loki. Tenía la boca seca y la garganta adolorida. Intentar hablar le provocaba un terrible dolor y le hacía querer desistir.
— No más, por favor.
— Te dije que guardaras voz —dijo Loki y quiso golpearla, pero cambió de idea—. ¿Quieres que termine?
Natasha apretó los párpados y susurró un escueto sí.
Con un gesto de la mano, Loki indicó a sus hombres que se marcharan, no los necesitaría más.
— Me decepcionas —dijo Loki, mientras sus hombres se marchaban—, esperaba que jamás te rindieras.
Oh, las crueles palabras de ese infeliz. Natasha no podía sentirse peor que en ese momento. Había sido reducida a nada y el dolor no le permitía resistirse más. Ahora que estaba incapacitada para siempre, sólo esperaba que en SHIELD le dieran unas buenas prótesis que le permitieran moverse con libertad.
Libertad, qué palabra tan lejana e inalcanzable. En esos momentos, mutilada como estaba, Natasha no podía creer que fuera una concepción real, pero se aferró a la idea de que fuera así cuando Loki le dio la espalda y se alejó de ella sin decir nada más.
Natasha se permitió descansar entonces. Su pesadilla había terminado y ahora tendría que idear la forma de salir de ahí antes de que se desangrara. Cerró los ojos, respirando la tranquilidad que le producía el escuchar los pasos de Loki alejándose de ella. Aunque estuviera mutilada, el saberse libre de la locura de Loki le hacía sentirse un poco mejor, incluso, podía sentir una chispa de esperanza creciendo dentro de ella.
Se sentía bien, era una calidez que calmaba el dolor tenuemente, no era una cura definitiva, pero por lo menos, lo mitigaba un poco y pronto se marcharía por completo, sólo tenía que salir de ahí. Quizá, si se arrastraba o rodaba de…
La sacaron de sus sueños de fuga con un par de cubetazos de un líquido que apestaba horrible. Natasha abrió los ojos sólo para recibir el ardor de éste líquido cuando le cayó en los ojos.
— ¿Creíste que te dejaría así, en este estado? —aulló Loki, con la más enferma de sus sonrisas—. No soy un monstruo. Por supuesto que no te iba a dejar así ja, ja, ja.
En su mano sostenía un zippo encendido. Al verlo, Natasha identificó el olor penetrante de la gasolina que los gamberros le había echado encima.
— ¡No! —gritó Natasha al tiempo que Loki le aventaba el encendedor a la cara.
Las llamas la envolvieron casi de inmediato con un leve sonido de expansión. Loki y sus gamberros se burlaban de Natasha mientras ella gritaba y se retorcía de ardor a causa del fuego que la abrazaba.
Rodó a un costado y cayó pesadamente sobre los cristales de la ventana con la que habían tratado de amputarle la muñeca. Uno de esos trozos de vidrio se incrustó en su ojo, lo que provocó más risas por parte de Loki y los suyos.
Natasha continuó retorciéndose ante la mirada divertida de Loki hasta que el fuego consumió su espíritu y sus ganas de apagar las llamas. Aún con vida, Natasha se quedó quieta en el suelo, mientras el fuego consumía su piel y su carne. El ardor y el dolor iban apagándose poco a poco, dando paso a una oscuridad en la que ya había estado y de la que no sería arrancada de nuevo.
Natasha murió tras una cruel tortura orquestada por un demente. Murió escuchando su asquerosa risa demencial. Nadie la encontraría después y sus cenizas se las llevaría el viento.
Así fue la negra muerte de la viuda negra.
FIN
0222hrs
05/02/17
Pues bueno, este Fan Fic fue una petición que alguien me hizo, no entiendo aún por qué pensó que yo podría hacer un gore de los Avengers, pero... me agradó el reto, lamentablemente, no lo terminé en el tiempo que yo lo tenía pensado y lo hice esperar muchísimo xD. Lo que me gustó de esto, fue que al principio pensé que sería algo corto, no más de tres o cuatro capítulos, sin embargo, la historia se fue alargando solita, en algún momento quise hacerla más larga, pero de haberlo hecho habría sido forzarla de más y ya no habría quedado como está, habría sido paja innecesaria y no me habría gustado eso, porque además, me habría tardado más.
Quiero agradecerle a Juan por haberme pedido que escribiera este Fan Fic, a mí que no tengo nada gore en mis haberes ni nada de los Avengers, creo que alguien más pudo haberlo hecho mejor, hahaha, pero gracias por tomarte el tiempo de pedirmelo y convencerme de hacerlo xDDDD Espero que te haya gustado.
I'm glad this shit is over ^^
**DEaMiMaZy**
«-( H.S )-»™
