Capítulo XXVI:
Salí de mi compartimiento en compañía de Lily, e inmediatamente, nos dirigimos al comedor.
Ya casi era hora del desayuno, y por extraño que pareciera, me alegraba de que fuera así. Últimamente, despertaba con más apetito que de costumbre, y suponía que era a causa del extenuante entrenamiento al que éramos sometidos a diario.
Había pasado un mes, desde que la presidenta había hecho público el anuncio sobre el día en que tendría lugar la batalla más importante de la nación, y finalmente, mañana, todos seriamos puestos a prueba, y se sabría quienes irían al Capitolio.
Algunos, parecían emocionados por el hecho de que se acercaba el final de una era, pero otros, temían que ocurriera lo peor, y que en represalia, Voldemort descargara todo su poder contra nosotros.
De todas formas, nada estaba escrito y cualquier cosa podía llegar a suceder.
-Mira, Rose…-comentó Lily de pronto.
Alcé mi rostro y noté que había un extraño alboroto en medio del comedor.
Cerca de nuestra mesa, varias personas e incluida nuestra familia, abrazaban y felicitaban a Finnick y Annie.
¿Qué ha pasado?, pensé mientras nos acercábamos.
-¿Qué ocurre?-le pregunté a Haytmich, quien observaba la escena con una sonrisa.
Él le dio un trago a su bebida, y luego, me miró.
-¿Qué no lo sabes?-inquirió riéndose.-Van a ser padres…
¿Padres? ¿Quería decir que Annie estaba embarazada?
Definitivamente, no me lo esperaba.
Lily y yo, nos miramos sorprendidas, y luego, fuimos con ellos.
-Felicidades… -le dije a Finnick, dándole un abrazo.
-Gracias, Rose…-me respondió emocionado.-Esta es la mejor noticia que he recibido en mi vida…
-Sé que serás un gran padre, Finnick…
Estaba feliz por ellos, pero no podía evitar sentirme preocupada, también. Me parecía una decisión, muy arriesgada. Tener un bebé en plena época de guerra.
Obviamente, ese bebé, nacería mucho después.
¿Pero, y si perdíamos la batalla?
¿Qué ocurriría con él, entonces?
-Oh, que hermosa noticia…-decía Effie eufórica.-Un bebé. Nada mejor que una nueva vida para celebrar el fin de la guerra.
Todos parecían estar felices, pero sólo unos pocos, entendíamos la situación.
Luego de aquella inesperada sorpresa, el resto del día, continuó sin ninguna otra novedad.
Más entrenamiento y práctica. Sólo faltaba un día, para ese estúpido examen y sentía como si no pudiera exigirle más a mi cuerpo.
-Boggs, es un idiota…-exclamó Johanna.
-¿Qué ha hecho?
-Quiere que nos quedemos aquí hasta media noche…-exclamó.-Demonios, no haré algo así… Estoy tan agotada, que necesito descansar. Si entreno a esa hora, solo terminaré por matar a alguien de verdad.
Reí por su comentario.
-Lo sé.-le dije.
-Esta rutina está volviéndome loca.
-No creo que seas la única.
-¡Rose!-llamó Lily desde la entrada.
No estaba sola, Lucy y un par de enfermeras, también estaban con ella. Al parecer, llevaban varios frascos en una bandeja.
-¿Qué es eso?-le pregunté.
-Tu salvación.-me dijo en broma.-Es una poción revitalizadora. Tómala ahora, y te sentirás como nueva. Se la daremos a todos los que la necesiten.
-Dame una, Lily.-le exigió Johanna.
De inmediato, mi prima el extendió el pequeño frasco, y la castaña, bebió la poción de un solo trago, e hizo una expresión de desagrado.
-Demonios, es horrible.-exclamó.
Tomé una, esperando que Lily tuviera razón, y la bebí al igual que los otros.
Scorpius, se acercó e hizo lo mismo.
Maldición, Johanna tenía razón, pensé sintiendo un asqueroso sabor en mi boca.
¿Con qué diantres habían preparado esa poción?
-Es asqueroso…-sentencié sintiendo nauseas.
-Pero, te sentirás mejor… Ya verás…-sugirió mi prima con una sonrisa en los labios.
No, definitivamente, no me sentía bien.
Esta poción había hecho cualquier cosa, menos hacerme sentir mejor.
-¿Rose…?-preguntó Scorpius, al ver que no decía nada.
No podía hacerlo.
En menos de un segundo y sin poder evitarlo, me llevé una mano a la boca y corrí a los baños.
Ingresé desesperada y me arrodillé frente a uno de los cubículos.
Maldición, pensé vomitándolo todo.
-¡Rose!-exclamó Scorpius, llegando tras de mí.
-¡Por dios, Rose!- escuché que dijo Lily.
Scorpius, trató de ayudarme a que me pusiera de pie, pero pude hacerlo por mí misma.
-Ya estoy mejor, no ha sido nada.-contesté calmando a ambos.-Fue la poción. Jamás volveré a tomar esa basura.-finalicé mientras me dirigía a los caños.
-Es mejor que descanses hoy.-me ordenó.
-De ninguna manera.-sentencié.-Mañana es el examen…
Scorpius, estaba por decir algo más, pero al ver que, estaba estable otra vez, se quedó callado.
Al parecer, sólo habían sido los efectos secundarios de la poción.
Compatible con algunos, pero no con otros.
Luego de eso, el entrenamiento continuó como de costumbre, y antes de retirarnos, Longbottom ingresó y nos pidió que fuéramos directo al centro médico para un examen de sangre.
-Por favor, no se demoren. Es importante. –nos exigió antes de irse.
La gran batalla, sería la siguiente semana, por lo que querían saber si estábamos en buenas condiciones de salud.
Agradecí que fuera Lily, quien se encargara de atenderme.
-¿Sabes usar eso?-le pregunté bromeando mientras veía la enorme jeringa en su mano.
-Por supuesto, que sí.-me respondió sonriendo.-Ahora, estira tu brazo…
De pronto, sentí un fuerte pinchazo, mientras clavaba la aguja en el lugar correcto, y extraía una muestra de mi sangre.
-¿Cómo te has sentido?-me consultó mi prima.- ¿En verdad, estás mejor?
-Estoy perfectamente bien.-respondí.-No fue nada grave…
-Eso espero.-finalizó sonriendo.-Bueno, creo que eso es todo. Ya te puedes ir…
Asentí en silencio, y cuando estaba por hacerlo, ella me detuvo.
-Sé que mañana, lo harás bien…
Le devolví la sonrisa y le di un fuerte abrazo.
-Gracias, Lily.-susurré, mientras nos separábamos y salía de ahí.
Caminé en dirección a los pasillos, y tenía planeado ir al comedor antes que la cena terminara, pero encontré a Scorpius esperando por mí en la salida.
-Rosie…-murmuró atrapándome entre sus brazos.- ¿Cómo te fue?
-Nada mal…-dije esbozando una sonrisa.-Apenas fue un pinchazo.
Él, hizo lo mismo, y se quedó viéndome fijamente.
Amaba su mirada, era perfecta y hacía que sólo quisiera besarlo en esos momentos, pero sabía que algo no iba bien.
Repentinamente, su sonrisa se había desvanecido, cambiando su expresión a una de preocupación.
-¿Qué ocurre?-pregunté angustiada.
Guardó silencio por unos segundos, hasta que decidió decírmelo.
-Quisiera tenerte a salvo y lejos de esta guerra…
-Scorpius…
-Lo sé.-sentenció.-Sé que es imposible. Pero, es lo que en verdad pienso…
-Estoy preparada, Scorp…-dije con sinceridad.-Siempre lo estuve. Sabes que soy todo, menos débil, y en verdad, no tienes que preocuparte por mí.
-No me pidas eso.-pidió tomando mi mano y entrelazándola con la suya.- Siempre voy a estar preocupado por ti. No quiero que nada malo te pase.
-Yo tampoco quiero que nada malo te pase, pero esta guerra es inevitable…
Nuevamente, el rubio, guardó silencio, y rodeó mi cintura con sus brazos.
Se sentía demasiado bien.
-Quiero que todo esto termine, y que podamos estar juntos, sin temor a nada…
-Te prometo que así será.-respondí sonriendo.-Regresaremos juntos al distrito doce, y todo, al fin, habrá terminado.
Ese era mi único sueño. Estar a salvo de la guerra, junto a Scorpius y nuestras familias.
Sin embargo, aún había mucho por que luchar y tenía un raro presentimiento, de que algo, además de la última guerra, estaba por ocurrir.
-¿Has estado mejor?-me preguntó en referencia al incidente de la mañana.
-Sí. Sólo fue un efecto secundario de la poción.
-Lo sé, pero si vuelves a sentirte mal, no dudes en decírmelo…-murmuró.
-Claro que lo haré, Scorp…
Él, sonrió de vuelta y besó mis labios con ternura.
Sentí la calidez y sutileza que me proporcionaba. Sus besos, siempre buscaban hacerme sentir mejor, y la mayoría de las veces, lo lograban.
Podíamos seguir así por horas, pero repentinamente, sentí que mi estómago rugió.
-¿Tienes hambre?-preguntó él separándose de mí.
-Muero de hambre.-contesté.
Ambos reímos, y nuevamente, me atrajo hacía él.
Una vez más, unió sus labios a los míos y me besó a modo de despedida.
-Está bien, Rose. Dejaremos esto para después, o cuando lleguemos al comedor, la cena habrá terminado.-sugirió sonriendo.
Asentí, obedientemente, y salimos de ahí.
Un poco de tranquilidad para Rose y Scorpius, antes de que empiece la guerra, sin embargo, surgirá otro problema inesperado, que se sabrá en el próximo capítulo.
Espero, que les haya gustado, y gracias a los que aún siguen ahí. A esta historia, ya le quedan muy pocos capítulos, así que no la abandonen jejeje.
Besos!
Rosalie :)
