Capítulo XXVII:

No podía creer, que las semanas habían transcurrido con tanta rapidez.

Podía decirse que nos habían enseñado de todo, desde hacer hechizos sencillos, hasta maldiciones asesinas; desde saber usar una granada, hasta aprender el buen manejo de cualquier otra arma.

Rápidamente, y sin perder, ni un minuto más, Longbottom, nos llevó a las profundidades del distrito trece, en donde se encontraba un campo de simulación.

Parecía una ciudad real.

Había edificios, autos, calles y manzanas.

-Es un encantamiento.-nos explicó.-Hemos intentado recrear una parte del Capitolio…

-Hasta que al fin llegaron…-exclamó Finnick desde una esquina.

Conversamos con él y con Johanna, hasta que nos llamaron.

Alcé mi vista.

La presidenta y sus aliados, nos miraban desde arriba.

Nadie, quería perderse la prueba final.

-Scorpius Malfoy, James Potter, Louis Weasley…-decía uno de los instructores.-Finnick Odair, Johanna Mason, Fred Weasley, y Rose Weasley, irán en el primer grupo… Hugo Weasley y Albus Potter, irán en el segundo.

Bien, pensé al saber que podría realizar la prueba, sin tener que estar pendiente de Hugo.

-Es un combate simulado…-decía el líder del grupo.-Todo está lleno de trampas, desde vigilantes de la paz, hasta dementores… Necesitan atravesar las diez manzanas y salir ilesos de ahí.

Todos asentimos, en silencio, y nos preparamos para ingresar.

En las dos primeras calles, no ocurrió nada.

Pero sabíamos, que cualquier paso en falso, podía activar una mina o simular una emboscada.

-¡Cuidado!-exclamó Louis señalando a uno de los edificios.

Esquivamos un par de flechas, y continuamos con la prueba, hasta que llegamos a la tercera manzana.

Inesperadamente, comenzamos a escuchar los llantos de un pequeño niño. Fred, planeaba ir a investigar, pero el instructor, le dijo que se detuviera.

Es una trampa, pensé.

Sin embargo, antes de poder llegar a la cuarta manzana, unas minas enterradas se activaron, y tuvimos que evitar volar por los aires.

Estuvimos así por unos minutos, hasta que conseguimos salir sin ningún rasguño.

Finnick, tomó la delantera y nos dividimos en varios grupos por orden del instructor.

Me sentí algo preocupada, al ver que James y Scorpius, habían sido colocados juntos.

Ambos tenían que colaborar o de lo contrario, fallarían.

-Vamos, Rose…-me indicó Johanna, avanzando por uno de los callejones.

Sin embargo, cuando creímos que no había ninguna amenaza, aparecieron tres agentes de la paz armados, frente a nosotras.

Ágilmente, logramos dispararles y acabamos con ellos, pero no contamos con que uno, tendría una varita en sus manos.

-¡Crucio!-me lanzó.

-¡Protego!-grité evitando que la maldición nos cayera a mí o a mi compañera.

Johanna, aprovechando la distracción, logró lanzar una granada contra él, y pudimos escapar.

Louis y Finnick, aparecieron por detrás, y a juzgar por su aspecto, parecían haberla pasado mucho peor que nosotras.

-¿Y el instructor?-pregunté jadeando.

-Le dispararon.-respondió Louis.

No sabía que eso también podía suceder, pero entendí que lo hacían para saber si podíamos continuar con la misión, en caso de que el líder falleciera.

Todo estaba demasiado callado, no había ni rastro de Scorpius, James o Fred.

-Sigamos.-ordenó Finnick.

Continuamos hasta lo que parecía ser una calle sin salida.

-Dijeron que eran diez manzanas...-murmuró Louis tocando la pared.-No puede haber terminado.

-¡Ahí!-señalé, y de inmediato, cientos de chorros de agua salieron disparados de las profundidades y comenzaron a inundar toda la pista.

-¡Suban a uno de los edificios!-ordenó Louis, al ver que el agua comenzaba a llegarle a las rodillas.

Teníamos que salir de ahí, antes de que fuera demasiado tarde.

-¡Rápido, no se detengan!-gritó Finnick.

Corrí en dirección a él, pero noté que Johanna no estaba a mi lado.

Giré, y la vi paralizada.

-¡Johanna, tenemos que salir de aquí!-le dije, pero no parecía escucharme.

Era la primera vez, que la veía así.

Tan débil e insegura.

-¡No puedo!-me dijo al borde de la desesperación.

Repentinamente, recordé lo que ella me había contado meses atrás, sobre la forma en que había sido torturada con agua en el Capitolio y lo que eso le producía.

-No, puedes darte por vencida… -exclamé.

El agua, empezaba a llegarnos a la cintura, y aún no salíamos de ahí.

-Maldición, no puedo…-decía.

Por un momento, pensé que en verdad se rendiría, pero inesperadamente, Louis apareció a nuestro lado. Él la tomó por los hombros, y la observó fijamente a los ojos.

-¡Johanna, mírame, sólo es agua! ¡No falles, ahora! ¡No dejes que ese maldito se salga con la suya!-le dijo en referencia a Voldemort.- ¡Tú puedes hacerlo! ¡No dejes que esto te impida ir al Capitolio!

Ella, tomando el valor que necesitaba, se liberó de sus miedos, y corrió junto a nosotros en dirección al edificio.

-¡Rose!-exclamó Scorpius.

Me sorprendí de verlo, ahí. Al parecer, él y James, habían llegado mucho antes que todos nosotros.

-Estoy bien…-le dije, pero no pude seguir hablando porque repentinamente varios disparos empezaron a caer cerca de mí.

-¡Es del otro edificio! ¡Disparen!-ordenó Fred.

Brevemente, lo hicimos, y cuando el agua, se hubo vaciado, la pared que cerraba la calle, se vino abajo y pudimos continuar en dirección a las demás manzanas.

Después de eso, encontramos, más vigilantes, encantamientos, y bombas. Trampas, inesperadas y pruebas de agilidad. Esquivar, correr y no fallar en el intento.

Cada calle, era peor que la anterior, y finalmente, cuando llegamos a la manzana número diez, mi mayor temor se hizo presente.

Varios dementores, aparecieron frente a nosotros, estaban listos para atacarnos, pero James y Fred, lanzaron un potente patronus para que se alejaran.

Instintivamente, retrocedí, pero me dije a mí misma, que no podía equivocarme, tenía que vencer a esas criaturas.

-¡Expecto Patronum!-grité pensando en mi recuerdo más feliz.

Mi varita, expulsó una gran luz, que logró alejar a la criatura.

De pronto, cada uno de los dementores, empezó a desaparecer, y de igual forma, lo hizo todo a nuestro alrededor. Los grandes edificios y calles, acabaron por desvanecerse.

-¡FIN DE LA SIMULACIÓN!-lanzó una voz, que hizo eco en todo el lugar.

Esbocé una sonrisa, y entendí que la prueba, había terminado.

-¡Excelente!-nos felicitó Longbottom.-¡Ni una baja!

Había sido complicado, pero habíamos logrado superarlo.

El instructor, apareció frente a nosotros, y nos dijo que todos estábamos en aptas condiciones para formar parte de la última misión.

Eso significaba, que iríamos al Capitolio.


Sólo una semana más, y podríamos acabar con Voldemort.

Me encontraba en la sala de entrenamiento con los demás, compartiendo nuestras experiencias y conversando sobre las cosas en que, tal vez, habíamos fallado.

Louis, y Johanna, estaban a un lado, no escuché de lo que hablaban, pero me imaginaba que la castaña le estaba agradeciendo por haberle dado las fuerzas necesarias para superar su fobia.

Al parecer, cada uno había tenido que afrontar una prueba personal durante la simulación.

Lo habíamos hecho bastante bien, pero sabía que la verdadera misión al Capitolio, sería mucho peor.

-Rose…-llamó una voz desde la entrada.

De inmediato, giré y encontré a Lily.

-Lo logré…-le dije sonriendo.-Pasé la prueba.

-Sabría que lo harías…-me respondió de igual forma, pero su sonrisa se desvaneció. Lucía, algo extraña.

-¿Todo bien?

-Sí, es sólo que… deseo hablar contigo.-sentenció ante la mirada atenta de Scorpius.-En privado.

¿En privado?, pensé.

-Sí, claro…-contesté.

-Te veo luego, Rose.-murmuró Scorpius, al notar que era importante.-Adiós, Lily.

Ambas, nos despedimos de él, y salimos de ahí.

-¿Qué ocurre, Lily?-pregunté en el camino.

Ella, sólo me dirigió una mirada, y no dijo nada hasta que llegamos al centro médico.

No había nadie, y rápidamente, nos encerramos en la oficina de la enfermera Hannah.

-¿Me quieres decir qué ocurre?-insistí preocupada.

Ella, sacó un papel de su bolsillo y lo colocó sobre la mesa.

-Rose…-empezó a decir con nerviosismo.-Estos son los resultados del examen de sangre que te realicé ayer, y…

-¿Y qué…?-pregunté tomando el papel.- ¿Estoy enferma...?

-Rose, estás embarazada.-sentenció, mientras sentía que el mundo entero se desplomaba bajo mis pies.


Gracias por leer :)