Capítulo XVIII:
Era una pesadilla. Eso, no podía ser verdad.
¿Por qué?, pensé al borde del colapso.
-No…-susurré desesperada.
Me apoyé en la pared y me llevé las manos a la cabeza.
-Maldita sea, dime que es un error, Lily…
Ella, estaba tan nerviosa como yo. Apenas, podía articular una palabra.
-Rose…-empezó a decir.-Estos exámenes, no se equivocan… Tienes cinco semanas…
¡No!, pensé aterrada.
Me había cuidado, había sido responsable.
¿¡En qué demonios había fallado!?
-Maldición…-dije mientras mis ojos se llenaban de lágrimas.-Si se enteran de esto, no me dejarán ir al Capitolio, maldita sea.
Lily, no decía nada. Sólo, me miraba en silencio.
Repentinamente, recordé lo que había pensado sobre Finnick y Annie.
¿Un bebé en plena época de guerra?
Las palabras, resonaron en mi interior. Era como si el karma, me hubiese perseguido.
-¿Rose, qué vas hacer?-inquirió mi prima al fin.-Por Dios, di algo… Llevas en silencio más de cinco minutos…
-No puedo tenerlo…-sentencié indecisa.
-¿Qué? Rose…-me miró atónita.
Podía ver su rostro de sorpresa, pero más de decepción, por la frialdad de mis palabras.
-¿Cómo puedes decir eso?
-Hay una guerra de por medio, Lily… No puedo hacerlo.-repetí.
-Rose, ese bebé, no tiene la culpa de nada.
-Maldición, Lily… ¿Qué no lo entiendes? Nada está asegurado… Podemos perder esa maldita guerra… ¿Y después, qué? ¿Qué pasaría con ese bebé? ¿Sabes lo que Voldemort nos haría? No puedo dejar que algo así suceda…
No sabía qué hacer, ni que decir.
Sentía que no podía tener un bebé, ahora.
Todo estaba en mi contra, y las condiciones, eran desfavorables.
Una adolescente normal, estaría preocupada por lo que le dirían sus padres, pero en cambio, yo sólo estaba preocupada por lo que ocurriría si no ganábamos la guerra.
-Rose, por favor… No sigas.-me exigió mientras un par de lágrimas, caían por su mejilla.-No hagas eso… Tranquilízate.
Me miró fijamente a los ojos, y trató de calmarme.
-… Por favor…-me dijo.-Es sólo un bebé.
Mi cabeza, estaba hecha un lío.
Quería desaparecer.
Mi corazón, comenzaba a desquebrajarse con cada palabra que mi prima me decía.
¿Realmente sería capaz de hacer algo como eso?
-¿Quién más sabe de esto?-pregunté.
-Sólo, yo. La enfermera Hannah, entregará los resultados mañana, pero aún no los ha visto…
De inmediato, cogí el papel, y lo rompí.
-¡¿Rose, qué haces?!-casi gritó Lily.
-Lo siento, Lily… Es la única manera.-le dije.-Te sacarás una muestra de sangre y la haremos pasar como si fuera mía…
Ella, no podía creer lo que le decía, pero al ver mi desesperación, terminó por aceptarlo, y rápidamente, extrajo un poco de su sangre.
Esto no puede estar pasando, me repetí mirando al vacío.
-Rose, escúchame…Sé lo que planeas hacer...-dijo mirándome fijamente a los ojos.-Pero, si vas a esa guerra, no sólo tú vida estará en riesgo, sino también la del bebé… Por favor, prométeme que no irás, debes cuidarte... Sé que es difícil, y que no lo esperabas, pero él o ella, no tiene la culpa de nada... Piénsalo, por favor...
¿Él o ella?, pensé con remordimiento, y culpa.
Eso significaba que una parte de mí y de Scorpius, empezaba a formarse en mi interior, y yo, sólo había querido deshacerme de él.
-En verdad, tengo que acabar con Voldemort, Lily.- respondí secándome las lágrimas.-Es ahora, cuando más debo hacerlo…
-Pero, Rose...
En ese momento, supe que me estaba equivocando. No podía hacer algo tan bajo como eso.
-No quiero que él o ella, viva en un mundo como en el que yo viví.-sentencié.
Me llevé una mano al vientre, y entendí que estaba condenando a un pequeño ser, sin ni siquiera, haberle dado una oportunidad en este mundo.
Tal vez, no era el mejor mundo, pero no merecía que yo lo apartara de el.
Era mi responsabilidad, y tenía que aceptar las consecuencias. Me caracterizaba por ser valiente, y esto, sólo debía servirme para llenarme de más valentía.
Esta guerra, ya no sólo sería por venganza, ni por el simple hecho de asesinar a Voldemort, ahora, también estaba esta pequeña vida, que merecía vivir en un lugar en el que no existieran los juegos del hambre.
El rostro de Lily, se iluminó momentáneamente, como si aquella hubiera sido la respuesta que tanto esperaba.
-Aun, estoy abrumada…-murmuré.-Tengo que pensar en muchas cosas.…
-Tranquila, Rose…
-No quise reaccionar así, perdóname… Yo…
-Está bien, no tienes que disculparte…-me dijo comprensivamente.- Cualquiera, hubiese reaccionado así…
En verdad, me sentía arrepentida, y la desesperación, había hecho que tomara decisiones apresuradas.
Sobrevino un silencio, que pareció infinito.
-Lily, nadie puede saber sobre esto.-le advertí.
-Pero, Rose…-dijo de inmediato.- ¿Qué hay de Scorpius? Debes decírselo.
-No.-sentencié.-Sí, se entera, no permitirá que vaya al Capitolio… Nadie, absolutamente, nadie, debe saberlo, ni tía Ginny, ni los abuelos…
Me llevé una mano a la frente, y me sentí mareada.
-Gracias…-susurré abrazándola.-Gracias por ayudarme…
Ella, volvió a sonreír, y me abrazó otra vez.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Me miré al espejo, y traté de pensar con claridad. Ya habían pasado varios días, desde que me había enterado que estaba embarazada, y aún no podía creerlo.
Si alguien, me lo hubiera dicho tres meses atrás, me habría reído, pensando en que era una broma de mal gusto.
Definitivamente, no estaba preparada para ser mamá. Apenas, podía cuidarme a mí misma. ¿Cómo iba a cuidar de otra vida?
Me estaba arriesgando demasiado, pero Lily, había conseguido entregarme una poción para aplacar los síntomas típicos de los primeros meses.
¿Qué consejo me daría mi madre en estos momentos?, pensé esperando una señal, pero nada apareció.
Sólo un pequeño dolor en mi vientre.
¿Estaría decepcionada de mí?
-Rose, querida…-tocaron la puerta del baño.
Era tía Ginny.
Salí, y traté de disimular.
-Nos reuniremos en el comedor, en unos breves minutos…-me dijo antes de irse.
El tiempo había pasado demasiado rápido. Mañana sería el día más importante de nuestras vidas y me sentía terrible.
Me dirigí en dirección al comedor, y encontré a mi familia ahí.
Supuse que debíamos aprovechar estos momentos, siendo esta la última noche. Una noche, que tal vez, no se repetiría.
Busqué a Hugo con la mirada, y lo encontré junto a Albus. Podía leer sus rostros, y ambos, aún se mostraban decepcionados. Los dos, no habían conseguido superar la prueba, y aunque sonara egoísta, yo me alegraba de hubiera resultado así.
Mientras, más familiares estuvieran fuera de peligro, sería mucho mejor para todos.
Lo siento, Hugo, pensé mirando a mi apenado hermano.
-Todos lucen demasiado exhaustos…-nos regañó la abuela.-En especial tú, Rose. Estás tan pálida.
No dije nada, y traté de pensar en otra cosa.
Le di un vistazo a los gemelos de Dominique. Ambos bebés, dormían tranquilamente.
Violet, se acercó corriendo hacia mí, y me abrazó.
De inmediato, la cargué, y la senté en mi falda.
-Cada día estás más grande, Violet…
Ella, rió y luego, jugueteó con el broche de sinsajo que sobresalía de mi pecho.
Scorpius, se acercó a mi lado y me miró de una forma que ya conocía.
Esbocé una leve sonrisa hacía él.
-Scorp, quiero hablar contigo…-le dije, mientras mi pequeña sobrina se bajaba de mis piernas e iba con Lily.
Él, pareció sorprendido.
-Está bien…-dijo tomando mi mano.
Ambos, nos retiramos de ahí, y sólo un par de miradas se dieron cuenta de nuestra ausencia.
-¿Qué ocurre, Rose?-me dijo cuando llegamos a su compartimiento.
-No puedo creer que mañana sea el día que tanto hemos esperado...-empecé a decir para relajarme.
-Ni yo…-admitió mirándome a los ojos.-Parece que fuera ayer, cuando fue la cosecha…
-¿Te imaginas cómo habría sido nuestra vida de no ser así...?-inquirí de pronto.-Si Lily y tú, no hubieran sido cosechados...
Él, se quedó pensativo. Era la primera vez, que ambos nos planteábamos esa realidad alternativa.
-No lo sé… De todas formas, habría ido tras de ti.-confesó acercándose.- ¿Recuerdas lo que te dije ese día, antes de que empezara la cosecha?
Me costó recordarlo. Lo único que recordaba de aquel día, era el momento en que Effie, gritaba el nombre de Lily y yo me ofrecía como voluntaria.
Pero, lentamente, recordé a lo que se refería.
-Me pediste que me quedara a la fiesta, que había después de la cosecha...
Él, asintió.
-Esa noche, tenía planeado besarte y pedirte que seas mi novia, Rose.-confesó de pronto.
Sonreí.
Aquellas épocas, se me hacían tan lejanas.
-Lo sabía…-dije riendo.-Sabía que era una cita.
Él, hizo lo mismo.
-De todas formas, terminaste siendo mía... -murmuró besando mis labios.-Y de nadie más...
Volví a sonreír.
-Lo sé, y así, será por siempre, lo prometo…-dije al ver que sus ojos brillaban.
-No necesitas prometérmelo, Rose. Confío en ti.-sentenció, seguro de que jamás faltaría a mi palabra.
No supe que decir.
Él, confiaba en mí, y yo deseaba tanto decirle la verdad. Decirle, que íbamos a ser padres, pero me contuve en un último segundo, y sólo atiné a besarlo.
-Lo siento…-susurré en su oído.
Él, se separó de mí, confundido. Planeaba decir algo, pero fue interrumpido por unos golpes en la puerta.
De inmediato, giré la manija, y encontré un rostro conocido.
-Señor Malfoy…-exclamé.
-Oh, Rose, Scorpius… Espero, no estar interrumpiéndoles…
-De ningún modo, señor…-dije abriendo la puerta para que ingresara.
El hombre, asintió en silencio, y entendí que deseaba hablar con Scorpius a solas.
-Bueno, yo ya tengo que irme…-murmuré.
-No, Rose, por favor, no te vayas.-me pidió su padre.-Sólo venía a desearles suerte a ambos…
Me quedé en donde estaba.
-Sé que mañana, será un gran día, y que todos tienen puestas las esperanzas en ustedes, pero por favor… no intenten arriesgar sus vidas, más de lo que ya están haciendo.-sus palabras, me dejaron confundida, era lo mismo que tía Ginny, me había dicho.
-Lo sabemos, padre.-respondió Scorpius.-Será difícil, y tal vez, muchos de nuestros compañeros, morirán, pero fue para esto que nos preparamos.
-No tenemos miedo de lo que vaya a suceder, señor Malfoy...-agregué.- Nuestro objetivo, es acabar con Voldemort, y lucharemos hasta el final...
-Ambos, habrían sido excelentes gryffindors.-contestó con cierto orgullo.
Según tía Ginny, los Gryffindors eran valientes, y toda mi familia había pertenecido a esa casa, incluida mi madre.
Aquello último, me dejó pensativa.
El señor Malfoy, estaba aquí, y tal vez, podía responder a una de mis dudas.
Observé a mi derecha, y noté que el libro del sinsajo, aún seguía en donde lo había dejado. Aquel libro, que tenía las iniciales de mi madre, escritas en el.
No sabía que hacer, pero esta podía ser la única oportunidad que tendría.
Indecisa, como estaba, tomé el libro, y se lo mostré.
-Señor Malfoy…-empecé a decir, completamente nerviosa.-¿Este libro, le perteneció a mi madre, verdad?-sentencié.
Él, pareció sorprendido al principio. A lo mejor, no esperaba que yo fuera a preguntarle precisamente eso.
Ni yo me lo esperaba.
Pero, me miró con comprensión.
-Eres bastante inteligente.-dijo con sinceridad.-Sí, Rose. Era de ella.
Me quedé de piedra.
Quería preguntarle como lo había conseguido, pero opté por quedarme en silencio.
Él, pareció leer mis pensamientos, y continuó.
-Cuando me uní a la resistencia, no entendía porque habían elegido al sinsajo como símbolo de la nueva rebelión… Primero, habían tenido al fénix, pero ahora, querían al sinsajo… Tu madre, me entregó este libro, diciéndome que aquí encontraría la respuesta…
Sentí un aguijón en mi corazón.
-Es injusto que no la hubieras tenido por más tiempo a tu lado... -admitió con pena.
Scorpius, no dudó en abrazarme de lado. Sabía que aquellas cosas, me afectaban, y era mejor no seguir hablando de eso, o terminaría llorando desconsoladamente.
-Lo sé.-respondí sorprendida por su revelación.
Siempre había querido saber más sobre mis padres en las épocas de la resistencia, y presentía que el señor Malfoy y yo, tendríamos una larga conversación, después de la guerra.
Él, asintió en silencio, y se despidió de ambos, dejándonos a solas, otra vez.
Próximo capítulo: La guerra.
Gracias por leer!
