Disclaimer: El Potterverso no es de mi pertenencia. Debemos agradecerle a J.K Rowling por haber creado tan maravilloso mundo. La historia y demás, en cambio, son de mi pertenencia en su mayoría.

Resumen: La guerra había terminado, y aunque muchas vidas se habían perdido, una de ellas estaba tomando una siesta. Literalmente. Sin embargo, las incontables bajas sufridas por el mundo mágico amenazan seriamente con la extinción. Pero el Ministerio de Magia va a encargarse de que jamás suceda algo así. Cueste lo que cueste.

Advertencias: Snamione (Severus Snape/Hermione Granger); Universo Alterno. Posible Out of Character. Este es mi primer fic de Harry Potter, por favor sean gentiles (?)

Notas iniciales: ¡Hola! ¡Nueva actualización, para que no me extrañen! Basta de bromas, ahora al fic.


La vida es un vals

Situaciones desesperadas…

(… requieren medidas desesperadas)


―Gracias. En serio.

Cuando Hermione ingresó a la Sala Común de Gryffindor, agotada tanto física como emocionalmente, lo primero que la recibió fue un sorpresivo abrazo por parte de una de sus compañeras de habitación. Lavender Brown.

La muchacha parpadeó repetidas veces ante eso, claramente impresionada, hasta que Lavender se apartó apenas unos pasos para poder dedicarle una pequeña sonrisa dibujada en su rostro lleno de rasguños.

―Yo… n-no hay problema―murmuró entonces Hermione, apartando la vista algo abochornada―. ¿Él te dijo…?

―No, no. Pero no fue necesario―aseguró la chica rubia, formando una pequeña mueca antes de encogerse levemente de hombros―. No soy tan tonta como seguramente crees que soy.

Hermione sintió su rostro arder por lo abochornada que se encontraba, pero sólo atinó a asentir de forma distraída. Estaba preguntándose dónde estaba Ron y si querría hablar con ella otra vez, cuando lo vio salir de las habitaciones de chicos.

Lavender pudo verlo también, por lo que formó una pequeña sonrisa entre incómoda y nerviosa, antes de murmurar un último "Gracias" y subir las escaleras hacia las habitaciones de las chicas.

Apenas se quedaron a solas, lo único que hicieron fue verse a los ojos en completo silencio, sin moverse de sus lugares. Fue ella quién decidió dar un paso hacia adelante, y luego otro, hasta acercarse lo suficiente para estar justo frente a él. Una diminuta sonrisa se dibujó en su rostro.

―Gracias―farfulló entonces, ahora sintiéndose algo incómoda por su silencio continuo. Aclaró su garganta sonoramente―. Si estás enojado conmigo…

―No estoy enojado contigo―interrumpió entonces Ron, quebrando su máscara de indiferencia para hacer una mueca, apartando la vista―. Luego de pensarlo me di cuenta de que sólo querías ayudar… ¿pero qué hay de ti?

―¿Qué hay de mí?

―Bueno, también puedes ir a Azkabán, por si no lo recuerdas.

Hermione sintió fuertes ganas de palmearse el rostro en ese mismo momento, pero se contuvo. Suspiró pesadamente, asintiendo sólo para darle la razón. Tal vez su rostro expresaba una gran angustia, porque su novio la rodeó con sus brazos para confortarla, depositando un beso en su frente.

―Vamos a solucionarlo, ¿está bien…?

―¡Por favor dime que el nombre de Lavender Brown en la lista de Harry se volvió rojo por otro moti-…!―pero el resto de las palabras se quedaron en la garganta de Ginny Weasley al ver la escena frente a ella―. No me lo digan… ¿en serio lo hiciste?

Su hermano mayor suspiró, encogiéndose ligeramente de hombros con impotencia. Ginny observó entonces a Hermione, cruzándose de brazos y arqueando una ceja de forma expectante.

―¿Qué harás ahora?

Hermione no tenía ni la menor idea de como responder a esa pregunta de la joven Weasley, y eso era muy extraño para ella. Estaba acostumbrada a saberlo todo, y no le estaba gustando este cambio.

―No lo sé―admitió entonces entredientes, viendo a Harry salir de las habitaciones de chicos para completar el panorama―. Se me ocurrirá algo.

―¿Cómo casarte con Draco Malfoy, por ejemplo?

―¡Ginny, no digas tonterías, Hermione jamás haría eso!

―Cierto, especialmente porque él se acaba de comprometer―musitó la aludida, observando su lista atentamente e interrumpiendo la pequeña discusión entre los hermanos Weasley. Suspiró, bajando su lista.

Ginny se acercó un par de pasos y casi le arrebató la lista de las manos para poder verla con atención, sus ojos castaños volviéndose aún más grandes de lo normal al ver los únicos nombres en tinta negra en el pergamino.

―Al parecer sólo te quedan tres galanes disponibles―murmuró entonces, arqueando una ceja antes de suspirar―. Y entre Zabini y Snape… ¿cuándo te casarás con el profesor Lippert?

Hermione soltó un bufido, tomando su lista otra vez y viéndola de forma innecesaria, sintiendo la mirada de Ron sobre la misma por encima de su hombro.

―No voy a casarme con el profesor Lippert―anunció entonces, guardando su lista en su morral con inusual descuido―. Ni siquiera lo conozco.

―Bueno, no puede ser peor que Zabini. Y ni siquiera me hagas empezar con Snape… ¿te imaginas casarte con ese murciélago grasoso?

El tono en la voz de Ron denotaba que sólo estaba intentando dispersar un poco la tensión del ambiente, pero su comentario no pareció hacerle gracia a Hermione, y tampoco a Harry.

―Eso no lo sabemos, Ron. Es decir, apenas lo conocemos de un par de semanas―aseguró éste último, haciendo una pequeña mueca incómoda con los labios―. Sin embargo, conocemos muy bien a Snape y sabemos…

―¿… que es un abusador, imbécil, manipulador, mentiroso, y que su boggart es un champú?

―No. Sabemos que es un hombre honorable, que ha cometido errores pero ha aprendido de ellos, y gracias a él, estamos todos vivos aquí y ahora.

Hermione pudo ver claramente como Ron ponía los ojos en blanco ante las palabras de su mejor amigo, acción reflejada casi enseguida en el rostro de su hermana menor. Obviamente ninguno de los dos estaba dispuesto a pasar de página con respecto al profesor, pero ella sí.

O al menos eso se dijo a sí misma, mientras subía con desánimo a las habitaciones de chicas, dejando la discusión acalorada de sus amigos detrás.


Estuvo al borde de su asiento durante todo el día.

Había tomado una decisión, si podía llamársele de esa manera teniendo en cuenta las escasas opciones con las que contaba. Sin embargo, aquella "elección" era lo que la tenía tan nerviosa, mordisqueando sus uñas hasta que terminaba mordiendo su propio dedo de forma inconsciente.

Y es que pedirle matrimonio a tu profesor no es tan fácil cómo podría parecer.

No lo había comentado con sus amigos, ni siquiera con el propio Ron, porque sabía que la mayoría pondría el grito en el cielo, e incluso intentarían detenerla. Y no podía permitir aquello. No tenía otra opción.

No desayunó, pero sí almorzó. Bueno, al menos comió un poco, porque se le encogía el estómago. Y aunque sus amigos pensaron que aquello era algo extraño, decidieron dejarlo por la paz.

Agradecía que las clases con el profesor Snape fueran las últimas de aquel día. Eso parecía algo bueno en medio de un montón de situaciones desafortunadas.

Durante la clase, intentó concentrarse en la lección que estaba siendo impartida en ese momento, y aquello causó que su comportamiento se volviera algo torpe. El profesor le llamó la atención un par de veces por ese mismo motivo, y aquello sólo consiguió aumentar su nerviosismo aún más.

Apenas la clase terminó, se excusó con sus amigos, inventándose un par de dudas sobre la lección del día. Ron le dedicó una mirada suspicaz, pero sólo por unos segundos, pues al parecer descartó que Hermione fuera capaz de pedirle matrimonio al profesor más odiado de todo Hogwarts.

Harry, sin embargo, asintió levemente. Al parecer él la conocía incluso un poco mejor que su propio novio. Se encargó de distraer a Ron, hablándole sobre unas maravillosas tácticas para el próximo partido de Quidditch.

Pronto, fue la única estudiante presente, aún parada en medio del aula.

Snape se encontraba corrigiendo los ensayos que les había encargado el día anterior, formando constantes muecas de desaprobación mientras corregía los pergaminos. Hasta que al parecer se sintió observado, por lo que alzó la vista, arqueando una ceja con curiosidad.

―¿Perdió algo, señorita Granger? ¿El sentido común, o tal vez la capacidad de concentración?

Hermione se sobresaltó ligeramente, como si la voz áspera y ácida de su profesor fuese una cubeta de agua fría cayendo sobre ella. Parpadeó rápidamente, negando con su cabeza en un vano intento de aclarar sus ideas.

Suspiró pesadamente, acercándose al escritorio de su profesor con paso algo titubeante, deshilachando un poco su propio morral por el nerviosismo que ahora estaba sintiendo.

―De hecho, profesor… n-necesito hacerle una pregunta―murmuró, sintiendo su garganta reseca, y tragando saliva como acto reflejo

El hombre parecía completamente ignorante al comportamiento cauteloso de su alumna, o al menos eso era lo que él quería demostrar. Simplemente hizo un movimiento con su varita, y una silla acudió hasta quedarse frente al escritorio. Con un gesto de su mano, le indicó que tomara asiento.

Hermione terminó por obedecer casi de forma automática, como si fuese un acto reflejo ante cualquier orden venida de algún profesor. Bajó la vista por unos momentos, jugueteando con sus dedos en un intento de distraerse un poco y poder hablar.

Sin embargo, Snape no parecía tener tiempo ni ganas de observarla hacer nada.

―Si sus manos le parecen tan interesantes, la invito a observarlas atentamente en su Sala Común. O bien, usarlas para algo útil―señaló con tono cortante, provocando que la chica alzara la vista enseguida. Suspiró―. Le agradecería mucho que no me hiciera perder el tiempo, señorita Granger.

La muchacha Gryffindor hizo una pequeñísima mueca, sintiéndose tentada a levantarse y salir corriendo de allí lo más rápido que pudiese, sin detenerse hasta estar en la seguridad de su propia cama. Sin embargo su subconsciente la obligó a quedarse, repitiéndole que aquello era simplemente necesario.

Tomó tanto aire como sus pulmones podían contener, y lo soltó despacio, antes de adquirir una expresión más decidida en su joven rostro.

―Señor, esto es algo muy importante. Demasiado importante, me atrevería a decir―farfulló entonces, revisando rápidamente su morral para sacar de allí su lista, la cual estaba algo arrugada por el ajetreo al que había sido expuesta―. Tengo entendido que usted aún no se ha comprometido, a menos que la lista esté equivocado, y honestamente dudo que ese sea el caso…

Hermione pudo ver que los ojos oscuros de Snape se entrecerraban lentamente hasta convertirse e un par de rendijas, por lo que no pudo evitar tragar en seco nerviosamente antes de continuar.

―Lo que quiero decir, señor… es que a estas alturas, ni usted ni yo tenemos muchas opciones de dónde escoger. Y aunque con sus propias palabras usted calificó esto como poco ético y bajo, me preguntaba si…

Snape alzó su mano en un movimiento ágil que pareció cortar el aire en dos, silenciando a su alumna en ese mismísimo instante. En completo silencio, y con una expresión imperturbable en su rostro, se inclinó un poco hacia adelante, ladeando apenas su cabeza.

―¿Acaso está proponiéndome matrimonio, señorita Granger?

Hermione apartó la mirada en se instante, sintiéndose incapaz de verlo cuando sus mejillas se tiñeron de un color rojo intenso. Y es que aunque eso era exactamente lo que estaba haciendo, escucharlo con la propia voz de su profesor lo volvía todo más real de alguna manera.

Asintió tímidamente, pero al notar de reojo que él continuaba observándola de forma penetrante e inquisidora, aclaró su garganta para hablar.

―Sí, señor.

La mirada del profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras pareció endurecerse ligeramente ante aquella confirmación, volviéndolo un poco más aterrador si aquello era posible en realidad. Sin embargo, luego de un momento, algo parecido a una risita escapó de su garganta.

Hermione se volvió para mirarlo entonces, extrañada ante aquel ronco sonido, sólo para verlo reír entredientes de forma recatada, negando levemente con su cabeza como si hubiese hecho un chiste realmente gracioso.

Aquello la hizo fruncir el ceño, y eso sólo consiguió que su risa se intensificara un poco, apenas.

―Señorita Granger, si en el futuro usted no consigue un empleo bien remunerado en Ministerio de Magia, debería considerar una carrera de comediante―soltó entonces el hombre, soltando un largo suspiro en un intento de detenerse, recuperando la compostura―. Si su intención era robarme una carcajada con su ridícula propuesta, felicidades, misión cumplida. Ahora retírese.

Pero la muchacha no se movió siquiera un centímetro de su lugar, viéndolo fijamente con expresión de total seriedad.

―Me alegra que los rumores de su falta total de humor no sean ciertos después de todo―musitó, sintiéndose entre orgullosa y asustada ante el cambio en la expresión de su profesor―. Pero esto no es un tema de risas. O al menos a mí, no me causa mucha gracia una posible condena en Azkabán. Pero, ¿quién sabe? Tal vez por eso me han llamado amargada.

El hombre intentó no demostrar la rabia que le causaba el hecho de que la chica decidiera responderle, pero aún así se le notó al menos por un segundo. Enseguida cambió su expresión, dibujando con sus labios una pequeña mueca burlona.

―Déjeme ver si entiendo su razonamiento. Tuvo la oportunidad de casarse con Weasley, que aunque no es el mejor partido en ningún nivel al menos era válido, pero decidió volverlo comida de mujer lobo―masculló entonces, entrelazando los delgados dedos de sus manos frente a él con expresión pensativa―. Ahora que se ve en esta embarazosa situación, decide recurrir a mí como si fuera una especie de salvavidas muggle. ¿Y espera que yo me lo tome en serio?

Hermione abrió su boca para responder, pero se vio obligada a cerrarla luego de un momento de silencio. Vio la expresión victoriosa de Snape comenzar a dibujarse, por lo que frunció el ceño ligeramente.

―¿Prefiere entonces que contraiga matrimonio con el profesor Lippert?

Enseguida pudo ver un cambio casi imperceptible en el rostro de su profesor, como si se sintiese asqueado de siquiera pensar aquello, aunque luego de un momento simplemente negó rápidamente con su cabeza, descartando lo que fuera que estuviese pensando con un gesto de su mano.

―Me importa muy poco lo que usted, y ese hombre, hagan. De hecho, si llegan a casarse, le pediré que se ahorre enviarme una invitación―murmuró, mojando su pluma con tinta una vez más al volverse hacia sus pergaminos olvidados―. Ni siquiera se le ocurrió pensar que yo no quiero casarme con usted, o con nadie en realidad. Ahora, re-tí-re-se.

Hermione se puso en pie al instante, con un cierto aire furioso en su gesto, aunque aquello fue completamente ignorado por el profesor, que había retomado las correcciones de los ensayos como si ella se hubiese desvanecido.

Sólo atinó a suspirar pesadamente.

―¿Ni siquiera va a pensarlo? ―preguntó entonces, aún con un hilo de esperanza en su voz

―Por supuesto que sí. Lo haré ahora mismo―aseguró Snape, dejando de lado su pluma para colocar su mano en su mentón, como gesto exagerado de concentración―. No. Lárguese de una vez.

La muchacha sintió la impotencia y la furia arder en su estómago, subiendo por su cuerpo hasta estancarse en su garganta, donde quedaron atrapadas. Se mordió la lengua para no soltar una catarata de improperios.

Simplemente se dio la vuelta, guardando su lista descuidadamente en su morral y dirigiéndose a la salida.

―¡Granger!

Hermione se volvió hacia su profesor casi enseguida, con una expresión expectante en su joven rostro. Él llevaba una pequeña sonrisa torcida en su rostro, y aquello no podía ser para nada una buena señal.

―Recuerde cerrar la puerta al salir.

Hermione observó con incredulidad como Snape regresaba su atención a sus ensayos por corregir con total tranquilidad, probablemente regocijándose de forma cruel.

Sólo soltó un gruñido, abandonando aquel despacho y cerrando de un furioso portazo tras ella.


Notas finales: ¡Feliz cumpleaños atrasado, Snape! 56 años, ya estás viejo… ¡ah, es cierto que estás muerto! :v (?)

Sí, sé que probablemente este capítulo quedó ligeramente más corto que el anterior, y me tardé un poquito más. Lo lamento, pero la inspiración a veces simplemente escasea.

Intentaré actualizar más y mejor para la próxima, pero no puedo prometer nada.

Por otro lado, ¿qué les pareció este capítulo? Pueden decírmelo con un bonito review. De hecho ahora, responderé los anteriores.

yetsave: Bueno, creo que Hermione sólo buscaba hacer lo correcto, y no tenía muchas opciones para lograrlo. Pues sí, creo que Lippert se tomó varias atribuciones. ¡Gracias, besos para ti también!

SeverusDarcy: Si Snape hubiera respondido eso, hubiera sido muy gracioso. Creo que ya existe cierta rivalidad entre esos dos, ya veremos luego por qué. Espero que este capítulo sea de tu agrado.

Guest: Bueno, ¡muchas gracias! Espero que la continuación también te guste!

ringo-tensai: Cierto, esas son emociones bastante parecidas a simple "vista" (¿se pueden ver las emociones? Digo, ¿además de Inside Out?). Hehehe, espero que este cap haya aclarado algunas de tus dudas.

Yazmin Snape Marvolo: Síp. Creo que Lippert abusa un poco de su atractivo, pero gracias a Merlín Hermione no es ninguna tonta. Yo me refería a la pareja de Lavender y Ron, pero Ronmione también me gusta un poquito. Muy poquito. ¡Saludos, cuídate también!

Umeki-Nara: Ya se te extrañaba por aquí. Ahora no tienes excusas (?) Pues yo creo que Snape es uno de los más grandes cabezotas del mundo mundial, y por eso desaprovechó su oportunidad. ¡Espero que este capítulo también te guste, nos leemos!

BlackStarAnn: Awww,¡muchísimas gracias! No me enojo, para nada, pero sí te pido paciencia porque la inspiración viene cuando quiere. Sinceramente, espero que este capítulo te guste tanto como los anteriores. ¡Besos!

Muchas gracias a…

Schlaf Ruternless y Jisi Snape por agregar el fic a favoritos.

Mariana Okazaki, Meniz, Schlaf Ruternless y Jisi Snape por darle follow.

aquellos que leen pero no comentan nada. Snape no les dará de su pastel de cumpleaños, para que sepan (?)

Y bueno, creo que eso es todo por ahora. Recuerden dejarme sus ideas, sugerencias u opiniones en sus comentarios. Gracias por leer.

¡Nos leemos!


_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_