Disclaimer: El Potterverso no es de mi pertenencia. Debemos agradecerle a J.K Rowling por haber creado tan maravilloso mundo. La historia y demás, en cambio, son de mi pertenencia en su mayoría.
Resumen: La guerra había terminado, y aunque muchas vidas se habían perdido, una de ellas estaba tomando una siesta. Literalmente. Sin embargo, las incontables bajas sufridas por el mundo mágico amenazan seriamente con la extinción. Pero el Ministerio de Magia va a encargarse de que jamás suceda algo así. Cueste lo que cueste.
Advertencias: Snamione (Severus Snape/Hermione Granger); Universo Alterno. Posible Out of Character. Este es mi primer fic de Harry Potter, por favor sean gentiles (?)
Notas iniciales: Hola. Este capítulo probablemente tardó un poco porque la inspiración escasea a veces, como ahora. Además he estado algo ocupada, y por ende cansada, pero aún así aquí está. Nos leemos de nuevo allá abajo.
La vida es un vals
Cuidado con lo que piensas
Apenas estuvo a medio camino hacia su despacho, sintió la enorme necesidad de regresar al Gran Comedor y retirar todo lo dicho, permitir que volvieran a esposar rudamente sus manos y aceptar su condena en Azkabán con una sonrisa burlona en los labios.
Sin embargo, se contuvo.
Mantuvo su caminar firme y decidido, aunque al cruzarse con los alumnos curiosos en los pasillos otra vez, no dudó ni un segundo en restarle diez puntos a cada uno, provocando así que prácticamente huyeran despavoridos ante su presencia.
Aquello le brindó una mísera y efímera sensación de control, y por ende, satisfacción. Sin embargo, apenas comenzó a caminar otra vez ya se sentía miserable nuevamente.
Ingresó a su despacho hecho una furia, cerrando la puerta tras él con un estruendo. Se reclinó un poco sobre la misma, echando su cabeza hacia atrás y soltando un largo suspiró.
Pudo oír a alguien aclarar su garganta de forma casi disimulada, y no pudo evitar soltar un gruñido ante el sonido. Se enderezó un poco, para fijar sus ojos negros en el origen de aquel ruido.
―No. Digas. Nada.
El retrato de Albus Dumbledore cumplió con su petición disfrazada de orden. Pero eso no impidió que una gran sonrisa apareciera en su rostro.
―Lo sabía. Sabía que no permitirías que cometieran tal injusticia, simplemente lo sabía―canturreó el anterior director del colegio, con tono jubiloso en su voz―. De verdad tienes un corazón, aunque lo escondes en un rosal lleno de espinas.
Snape soltó otro gruñido ante eso, haciendo un gesto con su mano para restarle importancia a sus palabras, apartándose por fin de la puerta tras él para dirigirse a su escritorio.
―Cree lo que quieras.
Dumbledore soltó una risita divertida ante sus palabras, negando levemente con su cabeza, antes de retirarse algo apresurado. Debía charlar con Minerva sobre lo ocurrido lo antes posible.
El silencio sepulcral en la Sala Común de Gryffindor era tétrico, y hasta algún extremo, fúnebre.
A Hermione le parecía, honestamente, un poquito exagerado. Un poquito bastante, en realidad.
No, no se esperaba que a último momento Snape fuera a pronunciar aquella pregunta, pero luego de la sorpresa inicial, no sentía que fuera algo malo. ¡Estaba libre de Azkabán! Tal vez para sus amigos aquello no pareciera suficiente pero para ella sí.
―Bueno, al menos aún estás aquí.
Las palabras de Harry Potter, rompiendo el anterior y calmo silencio, lograron que las tres personas que lo acompañaban alzaran la vista casi a la misma vez.
Hermione había estado a punto de agradecerle por decir lo que ella misma estaba pensando, cuando Ginny soltó un bufido, rodando los ojos.
―Honestamente, no sé qué es peor―farfulló la pelirroja, apartándose un par de mechones del rostro con un movimiento de su mano―. Quiero decir… ¿Snape? ¿El murciélago de las mazmorras?
Harry hizo una pequeña mueca ante sus palabras, pero prefirió guardar silencio, comenzando a deshilachar de forma inconsciente la alfombra sobre la que estaban sentados.
Hermione estaba algo ocupada con sus propios pensamientos en ese mismísimo instante. ¿Qué habría hecho que Snape cambiara de opinión, justo en ese momento?
Consideró dirigirse a su despacho para preguntarle directamente, pero descartó aquella idea casi instantáneamente. Probablemente él soltaría un par de palabras hirientes, o ni siquiera le permitiría pasar de la puerta.
Tal vez lo mejor sería mantenerse lo más alejada posible, al menos por el momento.
Hermione decidió seguir ese "plan" por el momento. A la mañana siguiente, cuando ingresó al Gran Comedor, pudo sentir como literalmente casi todas las miradas se dirigían a su persona. Seguramente la noticia se había regado como pólvora por todo el castillo, y ahora cada alumno sabía sobre su situación.
Aquello la hizo sentirse bastante incómoda, para ser honesta, pero decidió al menos intentar ignorar las miradas poco disimuladas de los demás estudiantes. Simplemente se dirigió a la mesa Gryffindor, buscando a sus amigos para acomodarse a su lado, con vagas esperanzas de pasar al menos un poco desapercibida allí.
Obviamente, no funcionó.
Recibió miradas significativas de sus amigos, y Ron tomó brevemente su mano para darle un suave apretón de apoyo, pero eso no mejoró mucho la situación.
La muchacha soltó un largo suspiro, evitando a todo costo echar una curiosa mirada a la mesa de profesores. Se dispuso a probar su avena, justo cuando una lechuza se detuvo frente a Ron.
Este estaba algo extrañado, pero desató la carta en la pata del animal, mientras Hermione comenzaba a notar que a cada estudiante varón en el lugar les ocurría lo mismo, incluyendo a Harry.
Sentía curiosidad, y casi miró de reojo la mesa principal, pero afortunadamente se contuvo.
―¿En dos semanas? ―masculló entonces su novio, arqueando una ceja con gesto extrañado―. ¿No les parece muy poco tiempo?
―Yo creo que no―murmuró Harry, aunque él llevaba una expresión bastante más tranquila en su rostro
Hermione aclaró un poco su garganta, para obtener la atención de ambos, y Ron casi enseguida se volvió hacia ella con una pequeña mueca entristecida en su rostro, antes de soltar un suspiro cansado.
―Debo casarme con Lavender en dos semanas, más o menos―dijo entonces con tono lastimero, como si alguien estuviera clavándole un tenedor en la rodilla
La muchacha arqueó una ceja ante eso. Hubiera esperado que les dieran un poco más de tiempo, pero al parecer el Ministerio de Magia de verdad tenía bastante prisa. Abrió su boca para decir algo, cuando una mano de delgados dedos se posó en su hombro, sobresaltándola.
Casi enseguida alzó la vista, sólo para encontrarse con la mirada severa del profesor Snape.
―Venga conmigo. Ahora.
Era una orden incuestionable, y la presión en su hombro lo confirmaba,. Ron tomó su mano para detenerla, pero la muchacha Gryffindor no tuvo más opción que soltarse de su agarre y ponerse en pie, con un ligero asentimiento.
Le costó un poco dejar su deliciosa avena atrás, pero finalmente comenzó a caminar tras su profesor. Mientras intentaba no pisar su larga capa negra, no pudo evitar notar el pergamino arrugado que apretaba en su mano firmemente.
El camino hacia las mazmorras se le hizo eterno, pero aquello probablemente se debía al silencio pesado que se había instalado entre ellos. Agradeció al fin haber llegado al dichoso despacho.
Snape se hizo a un lado para permitirle pasar, antes de cerrar la puerta tras él casi con furia. Rápidamente se dirigió a su escritorio, para tomar asiento, e indicándole a su alumna que hiciera lo mismo.
Ella así lo hizo, aún con una expresión que mezclaba perfectamente curiosidad y cierto temor en su rostro. El silencio se extendió por unos momentos, en los que debió soportar la mirada escrutadora de su profesor sobre ella.
Estuvo a punto de aclarar su garganta para tomar la palabra, pero el hombre pareció preverlo, por lo que liberó un suspiro lleno de fastidio.
―Espero que no piense que va a recibir un tonto anillo de mi parte, o algo parecido―masculló entonces, viéndola con una ceja arqueada―. Porque si es así, le advierto que sufrirá una gran decepción.
―No espero nada de usted, señor―musitó Hermione, y su tono de voz le pareció altanero nuevamente, con la diferencia de que esta vez no se arrepintió―. Es suficiente que haya cambiado de opinión, aunque habría preferido que lo hiciera antes.
―Luego de lo que hice, ¿tiene pretensiones?
―Bueno, honestamente…
―¡Silencio!
Hermione apretó los labios con fuerza, mordiéndose un poco la lengua para no continuar hablando. Recordó la voz de Ron, reclamando a Snape por hacer preguntas y no querer respuestas. Le pareció demasiado acertado.
Sin embargo, decidió mantener silencio, al menos por el momento. No le convenía tentar la paciencia de su profesor, pues no valía la pena. Y honestamente, no sabía si podía echarse atrás en su decisión después de todo.
Snape le dedicó una mirada de advertencia, y al parecer satisfecho con el silencio que había conseguido de su parte, se volvió al pergamino sobre su escritorio. Se lo ofreció con un movimiento rígido de su mano.
Su estudiante lo tomó de forma casi inmediata, con curiosidad. Era otra carta del Ministerio de Magia, llena de formalismos falsos e inútiles, por lo que buscó lo verdaderamente importante, y lo encontró.
Era una fecha. La fecha de su boda, que al parecer, se realizaría en dos semanas y tres días, exactamente.
Se tomó unos momentos para digerir aquellas novedades, y soltó el aire contenido en sus pulmones, antes de alzar la vista nuevamente. El profesor Snape la observaba de forma expectante.
La muchacha le devolvió la mirada casi enseguida, dejando el pergamino pulcramente sobre el escritorio. Pronto se removió ligeramente en su asiento, al notar que el profesor continuaba viéndola.
―Señorita Granger, como ya habrá comprendido, tenemos muy poco tiempo para gozarlo estando lejos el uno del otro―murmuró entonces el hombre, entrelazando sus dedos sobre el escritorio de forma parsimoniosa―. ¿Hay algo que quiera decir al respecto?
Hermione pensó enseguida en un par de palabritas que podría soltarle a su interlocutor, pero simplemente se contuvo. Negó lentamente con su cabeza.
―No por el momento, señor.
Snape asintió una sola vez, tomando el pergamino para guardarlo. Suspiró pesadamente, antes de volverse nuevamente hacia su alumna con una pequeña mueca molesta adornando su cetrino rostro.
―Muy bien. Yo, por mi parte, tengo algunas palabras para usted. Primero que nada, no espere una boda lujosa ni nada por el estilo. No tengo tiempo ni ganas para eso―advirtió entonces con tono inquisidor, como si esperara que ella interviniera. Como no lo hizo, continuó―. En segundo lugar, usted va a tomar mi apellido, lo quiera así o no. No pienso salvarla de una condena en Azkabán si va a andar por ahí como si nada. Lo cual me lleva al siguiente punto.
La voz de su profesor se tornó más profunda y baja mientras hablaba, y Hermione tuvo algunas dificultades para escucharlo bien. Sin embargo, cuando se detuvo, no pudo más que pensar a qué se refería.
Él no tardó mucho en hacérselo saber.
―No quiero que vaya por ahí tomada de la mano de Weasley, o besuqueándose con él en público. Voy a ser su esposo, y usted, mi mujer. No voy a permitir que me deje en ridículo de esa manera.
La reacción de Hermione ante sus palabras debió parecerle extremadamente hilarante, porque formó una pequeñísima sonrisa arrogante.
La muchacha negó rápidamente con su cabeza, adquiriendo un ligero sonrojo mientras boqueaba un poco, como si estuviera buscando las palabras necesarias para responder ante eso. Y al parecer le estaba costando bastante trabajo.
―Usted… usted no puede hacer eso―farfulló entonces, aún con expresión descolocada, mientras fruncía un poco el ceño―. Todo el mundo sabe que nuestro "matrimonio" es más que nada por conveniencia. No… no puede.
―De hecho, sí, sí puedo. También puedo enviar una carta urgente al Ministerio de Magia, y cancelar este compromiso.
―¿Me está amenazando?
―¿A usted qué le parece?
Hermione tuvo que obligarse a sí misma a silenciarse, pues sabía que lo siguiente que escapara de sus labios probablemente le costaría meses de detención. Tomó aire muy despacio, antes de soltarlo en un intento de calmarse. No funcionó.
―Esto es inaudito. E injusto, también―masculló entonces, cruzándose firmemente de brazos y apartando la vista, con aire ofendido―. E innecesario, me olvidaba de eso.
―También es imperativo, señorita Granger. U obedece, o se prepara para una bonita estadía en Azkabán―murmuró el profesor, con un ligero encogimiento de hombros, como si aquello no fuera para nada importante―. Ahora, ¿qué es lo que va a hacer?
La joven Gryffindor le dedicó una mirada fulminante, aunque él simplemente arqueó sus cejas como gesto expectante. Soltó un suspiro, restregándose ambas manos en el rostro.
―Bien… pero no voy a terminar con él―aclaró entonces en voz alta, intentando imponerle firmeza a su tono de voz, aunque no estaba segura de que estuviera funcionando―. No puede obligarme a hacer eso.
―Le repito que sí puedo, Granger, pero no lo haré―musitó Snape, alzando un poco sus manos al aire, antes de hacer una mueca parecida a una sonrisa de lado―. Con que deje de pasearse por ahí con Weasley, será suficiente para mí.
Hermione se vio tentada a murmurar una maldición por lo bajo, pero los riesgos de ser escuchada en la silenciosa mazmorra eran demasiados grandes. Terminó por asentir secamente una vez más.
El profesor devolvió el asentimiento casi enseguida, aparentemente rebuscando en su mente para asegurarse de que todo lo que tenía por decir ya estaba dicho. Chasqueó los dedos, al parecer recordando algo más.
―Necesitará dos testigos para el día de la boda―le informó entonces, y al recibir una mirada curiosa por parte de la muchacha, no pudo evitar rodar los ojos―. No leyó con detenimiento la carta, ¿cierto, señorita Granger?
Aquella era la segunda vez que sus mejillas adquirían un intenso tono rojo, y estaba segura de que se debía al bochorno. Negó solemnemente con su cabeza, con toda la dignidad que le era posible.
Snape rodó los ojos ante eso, apretando el puente de su nariz con fuerza, pues al parecer su escasa paciencia se estaba agotando.
―Evite, por amor a Merlín, elegir al señor Weasley como uno de sus testigos―señaló entonces, aún con los ojos cerrados mientras soltaba un ligero bufido―. Siendo usted tan inteligente como cree ser, pensará que es innecesario recordarle algo así. Permítame discrepar.
Hermione tuvo que pellizcarse el brazo en un intento de resistirse a las ganas de contestar a las palabras pasivo-agresivas que le lanzaba su profesor, sin descanso alguno. No recordaba que Snape fuera tan desagradable.
O tal vez sí lo era, pero antes solamente lo veía bajo la percepción de un profesor más. Ese hombre era ahora su futuro esposo.
La chica masajeó un poco su sien, en un inútil intento de quitarse aquellos pensamientos de su cabeza, antes de atinar a darle un simple asentimiento, sin atreverse a abrir la boca aún.
―Le cuesta mucho, ¿verdad? ―soltó el hombre de repente, casi obligándola a alzar la vista al escuchar su voz―. Le resulta extremadamente difícil contener todo lo que piensa. Para su fortuna, la legeremancia es una de mis mejores dotes.
La muchacha parpadeó un par de veces, antes de comenzar a sentir un fiero ardor en las mejillas. ¡Por tercera vez! Soltó una maldición, pero sólo mentalmente, aunque estuvo bastante segura de que su profesor había logrado leerla en su expresión frustrada.
―Va a casarse conmigo, Granger. En algún momento no podrá controlar su lengua―masculló él, y cuando la chica contuvo el aliento unos segundos, una pequeñísima sonrisa torcida apareció en sus labios―. No me esperaba ese tipo de pensamientos en la mente de una muchacha tan recatada como usted…
―¡Creo que ya debería irme!―interrumpió ella entonces, poniéndose de pie prácticamente de un salto, como si un resorte muggle en la silla la hubiese impulsado―. O llegaré tarde, ya sabe…
―Por supuesto. La espero aquí, el miércoles por la noche.
La muchacha ya estaba muy cerca de la puerta, y por consecuente, su escape. Hasta que escuchó esas simples palabras, y se congeló en su lugar, apenas volteando para poder mirarlo.
El profesor Snape le devolvió una mirada vaga, y le pareció ver incluso una casi imperceptible chispa en sus apagados ojos negros. Al parecer realmente se estaba divirtiendo a costa de atormentarla. Aquello no debió sorprenderla tanto, en realidad.
―No pierda el tiempo preguntando para qué. Sólo venga―murmuró él, reclinándose con tranquilidad en su silla, como si estuviera a punto de tomar una siesta―. Y será mejor que lo haga, si no quiere estar castigada por… no lo sé, ¿una semana, tal vez dos?
Hermione entrecerró ligeramente sus ojos castaños, pero aquello sólo pareció divertirlo más aún. Finalmente soltó un suspiro cansado, asintiendo levemente mientras abría la puerta.
―Señorita Granger…
―¿Quiere que cierre la puerta al salir?
Snape sonrió torcidamente, negando levemente con su cabeza, antes de señalar su sien con uno de sus delgados dedos, luciendo una pequeña mueca burlona.
―Intente regular sus pensamientos la próxima vez. A menos que su intención sea compartirlos. En dicho caso, sepa que voy a estar escuchando.
Notas finales: Síp, aún estoy aquí. Pero les advierto que probablemente me tarde un poco más de lo común. Estoy en tratamiento psicoterapéutico, y parte del mismo consiste en alejarme un poco de la computadora y el mundo virtual.
Aún así no se preocupen, creo que podré actualizar con relativa regularidad por ahora… eso es hasta que empiece el año lectivo en el liceo/secundaria, claro.
¡Pero bueno, cambiando de tema! Voy a responder sus reviews.
ringo-tensai: Creo que poco a poco lo voy superando. Siempre va a doler, obviamente, pero al menos no será una constante. ¡Gracias! Tomaré lo de la burbuja como un cumplido :p
yetsave: Lo sé, es algo bastante difícil de asimilar. Es algo muy bonito que nos tengamos todos entre sí para enfrentar la pérdida. Muchas gracias, espero que este capítulo también te haya gustado.
sapphire97: Tu comentario casi me sacó un par de lágrimas, honestamente. Gracias, en verdad, me alegra mucho haber logrado expresar la tristeza que me invadía. Muchas gracias por tus palabras, de verdad me ayudaron :')
RosaDelSur: Gracias a ti por tus palabras. Entiendo a los autores que decidieron no continuar, debe ser muy doloroso. Todo mi apoyo va para ellos. Pero yo simplemente no podía dejarlo así.
SeverusDarcy: Lo siento, no era la intención angustiarte. Sobre los easter eggs, había dos en el número de la ley y su artículo, otro sobre la noticia que lee Snape, y también "el cáncer como excusa repetida", en honor a David Bowie. Sí que lo era. Y vivirá eternamente.
Guest: Lo único que nos quedan son los recuerdos. Gracias, espero que este capítulo también te guste :)
Yazmin Snape Marvolo: ¡Gracias! Pues sí, Snape tiene un buen corazón, aunque le guste ocultarlo muy bien. Sobre tu idea, me parece muy bonita, pero en este fic Alan también murió (es la noticia que leía Snape en el capítulo anterior).
YUKI. NICKY1: (Pongo un espacio en tu nombre porque de otra forma Fanfiction lo hace desaparecer… me ha pasado ya varias veces). Muchas gracias por tus palabras de apoyo, realmente lo aprecio muchísimo. ¡Me alegra haberte emocionado así! Gracias a ti por leer. ¡Saludos!
Umeki-Nara: Alan vivirá en todos esos personajes a quiénes trajo a la vida. Nadie hubiera podido interpretarlos mejor. ¡¿Te imaginas?! "Señorita Granger." "…" "Sé que me está escuchando, estás son celdas contiguas." "…" "¿Quisiera casarse conmigo?" "Con todo respeto, váyase a la v*rga, profesor."- o algo así XD Albus sería el juez de la boda si pudiera… ahora que lo pienso… :v Ok, no. O no lo sé xD Por cierto, sí, eso era uno de los easter eggs. Gracias por leer y comentar.
Sucubos: ¡Muchas gracias por tu apoyo! Realmente lo aprecio.
BlackStarAnn: Hey, no te preocupes. Pues sí, a mí también me costó bastante creerlo y aceptarlo. Pero la vida sigue. Gracias por todo tu apoyo, y espero que este capítulo también te haya gustado.
Muchas gracias a…
… MCamiSnape, RosaDelSur, gaby-scorpio, FDRG, Leila.B.G, pamogra y julieta1415 por agregar el fic a favoritos.
… RosaDelSur, FDRG, Gabymuse, pamogra y julieta1415 por darle follow.
… aquellos que leen pero no comentan nada. ¿Sabían qué según el internet, el océano Atlántico es más salado que el Pacífico? (?)
Y… creo que eso es todo por ahora. Espero que este capítulo les haya gustado tanto o más que el anterior. Recuerden dejar sus sugerencias, ideas y opiniones en los comentarios.
¡Nos leemos!
_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_
