Disclaimer: El Potterverso no es de mi pertenencia. Debemos agradecerle a J.K Rowling por haber creado tan maravilloso mundo. La historia y demás, en cambio, son de mi pertenencia en su mayoría.

Resumen: La guerra había terminado, y aunque muchas vidas se habían perdido, una de ellas estaba tomando una siesta. Literalmente. Sin embargo, las incontables bajas sufridas por el mundo mágico amenazan seriamente con la extinción. Pero el Ministerio de Magia va a encargarse de que jamás suceda algo así. Cueste lo que cueste.

Advertencias: Snamione (Severus Snape/Hermione Granger); Universo Alterno. Posible Out of Character. Este es mi primer fic de Harry Potter, por favor sean gentiles (?)

Notas iniciales: Hola. He intentado sacar este capítulo pronto… ¿han notado con qué rapidez se llenan los archivos de fics en este fandom? Publicas, y a los diez o quince minutos, tu fic se encuentra en la tercera o cuarta página de fics actualizados. Digamos que ahora entiendo por qué algunos fics pasan por el fandom sin pena ni gloria… en fin, a lo que nos compete. ¡El fic!


La vida es un vals

Lobo disfrazado de cordero


En efecto, la poción azul claro que el profesor Snape le había entregado había tenido el efecto deseado, y a la mañana siguiente, Hermione podía caminar sin dificultad alguna ni rastros de su herida.

Sin embargo, ese mismo día recibió una nota privada por parte de su profesor, en la cual le exigía que preparara una poción curativa idéntica a la que le había entregado para reemplazar la que había "desperdiciado". Así que refunfuñando y con el ceño fruncido, Hermione se había hecho un tiempo para pedirle prestada su aula al profesor Slughorn, y preparar dicha poción allí.

Le había costado bastante conseguir todos los ingredientes necesarios, pero finalmente lo había hecho. Por eso allí estaba, en aquella aula vacía, revolviendo la poción en el caldero humeante, preocupada porque esta no adquiría aquel tono azul claro que debía tener.

Estaba pensando justamente en eso, cuando pudo escuchar la puerta abrirse a sus espaldas, antes de cerrarse enseguida.

―Profesor Slughorn, terminaré en unos momentos, sólo…

―Tranquila, señorita Granger―interrumpió una voz masculina, pero que no correspondía al actual profesor de Pociones del colegio―. Creo que aún tiene tiempo.

Hermione se sobresaltó ligeramente, y se volvió a su interlocutor con una expresión alarmada. El profesor Lippert la observaba con una pequeña sonrisa relajada en su rostro, cargando un bloc de notas y un bolígrafo muggles consigo.

―Necesito hablar con usted urgentemente, señorita Granger, sobre una irregularidad de la que fui informado esta mañana.

La muchacha Gryffindor arqueó una ceja ante eso, observando a su profesor rodear un par de mesas desocupadas en el aula hasta acercarse a ella. Sintió ganas de preguntarle a qué se refería, pero casi enseguida asumió de qué hablaba.

Aún así, se mantuvo en silencio con cautela.

―No sé si usted estaba ya informada o no, pero soy el nuevo Jefe de la Casa Gryffindor―continuó él, de forma innecesaria, pues Hermione recordaba el aviso que había dado la directora McGonagall al respecto―. Y cómo tal, es mi deber ser informado de todo lo que ocurre y deja de ocurrir con los alumnos de dicha casa.

―¿Señor…?

―¿Puedo saber qué hacía usted fuera de la cama después de medianoche? Y muy especialmente, ¿por qué el profesor Snape tuvo que subir hasta las habitaciones de las chicas para traerla?

Hermione detuvo por unos momentos los movimientos de su mano, observando la poción de color azul verdoso comenzar a adquirir un tono más claro. Soltó un suspiro. Probablemente la Dama Gorda no se había mantenido con la boca cerrada.

―Tenía una herida reciente en mi pie, y lamentablemente no podía caminar por mi cuenta―respondió entonces, utilizando el tono más natural posible mientras continuaba revolviendo su poción―. De otra manera, estoy bastante de segura de que el profesor Snape no habría accedido a traerme personalmente.

El profesor Lippert hizo una pequeña mueca, arqueando una ceja, pero se tomó unos momentos para realizar un par de anotaciones en su libreta, antes de alzar la vista de ojos azules nuevamente hacia su alumna.

―Eso aún no responde la primera parte de mi pregunta, señorita Granger―le recordó entonces, ladeando su cabeza un poco para poder demostrar su incipiente curiosidad―. ¿Qué hacía usted fuera de la cama a esas horas, con el profesor Snape? Porque no, no me creo que estuviese vagando sin rumbo por ahí, y se lo encontrara de casualidad.

La muchacha Gryffindor contuvo otro prolongado suspiro de frustración, temiendo que fuese demasiado descortés. Aún así, no pudo evitar que una pequeña mueca se dibujara en sus labios, todavía removiendo la poción dentro del caldero.

―Realmente no creo que sea de su incumbencia, con todo respeto―dijo entonces con tono solemne, encogiéndose ligeramente de hombros, antes de continuar―. Pero si de verdad quiere saber, simplemente usamos su chimenea y polvos flú para ir a su casa. Eso es todo.

Las palabras que había pronunciado Hermione tenían la intención de calmar a su profesor, pero en su lugar parecieron tener un efecto totalmente contrario a ese. La expresión del hombre cambió de escéptica a enfadada en cuestión de un par de segundos.

―Lo sabía…― masculló entonces por lo bajo, escribiendo otra vez en su libreta furiosamente, antes de mirarla nuevamente―. ¿Puedo saber qué hicieron allí, exactamente?

Hermione alzó la vista de su poción a medio terminar para poder mirar a su profesor de Transformaciones, como si de esa forma intentara averiguar si estaba hablando en serio o no. Parecía muy, muy enserio.

―Bueno… no sé si debería hablar de esto con usted, profesor Lippert―murmuró entonces, apagando el fuego debajo del caldero cuando su poción adquirió ese tono que debía tener―. Es un asunto privado, entre el profesor Snape y yo. Creo que ya le he dicho suficiente.

―Pues está usted muy equivocada entonces, señorita Granger―correspondió él, ahora adquiriendo una expresión aparentemente indignada―. Usted necesita contarme exactamente lo que pasó, o será mucho peor, especialmente para ese… el profesor Snape.

La joven alumna arqueó una ceja ante sus palabras, pero por la expresión iracunda del profesor Lippert, una que no había visto antes en él, supo que estaba hablando muy en serio otra vez.

―De acuerdo, ya que insiste tanto―musitó ella, haciendo una pequeña mueca de incomodidad mientras comenzaba a colocar su poción en un frasco, para no tener que mirarlo―. Fuimos a su casa para arreglar un par de cosas, y en resumen limpiarla un poco. Si vamos a vivir allí, lo haremos como personas civilizadas. Estábamos trabajando en ello cuando yo… sólo tropecé y me lastimé. Eso es todo.

Hermione no podía –ni quería- verlo, pero Lippert tenía una expresión de completo escepticismo en su atractivo rostro, incluso entrecerrando ligeramente sus ojos azules al mirarla. Luego de unos momentos soltó un suspiro, empezando a tachar lo que fuera que había anotado en su libreta.

―Usted no tiene por qué intentar protegerlo, señorita Granger―declaró entonces, palmeando un poco su hombro de manera que pretendía ser de apoyo―. Si necesita contarme algo más, estaré en mi oficina para escucharla.

Hermione estuvo a punto de decir algo más, o más bien preguntar de la forma más cortés posible de qué demonios estaba hablando ahora su profesor. Sin embargo, al volverse, él ya no estaba, y eso la llenó de alivio.


Aquella misma tarde llegó al aula de Defensa Contra las Artes Oscuras cargando con una poción en su bolso y una duda en su mente.

Se preguntaba si debía hablar con el profesor Snape sobre su extraña charla con Lippert. Pensaba que tal vez a Snape no le importaría, pero también pensaba que probablemente querría saber que estuvieron hablando de él y su hogar. Además de la actitud tan extraña del profesor de Transformaciones.

Se acomodó en su asiento de siempre, aún pensando en aquello, y sin prestar mucha atención cuando Ron y Harry se sentaron justo junto a ella, como en cada clase.

Sin embargo, cuando el profesor Snape ingresó por fin al lugar con cara de pocos amigos, se aseguró de sacar la poción color azul claro de su bolso y dejarla sobre su escritorio, para que pudiese verla.

Y lo hizo, casi enseguida, adquiriendo una mueca ligeramente más molesta. Aquello logró que Hermione formara una pequeña sonrisa divertida, conteniendo una risita indiscreta. El profesor colocó un par de ejercicios para todos, generando varias quejas que ignoró completamente, antes de acercarse al pupitre de la muchacha.

―Parece que logró elaborar una poción curativa básica. Qué sorpresa.

―Gracias, profesor―murmuró la muchacha, aún sin poder borrar esa sonrisa orgullosa de sí misma que no había logrado ocultar―. Confío en que es de la mejor calidad.

Snape chasqueó su lengua sonoramente, como si dudara de verdad que sus palabras fueran ciertas, y tomó el pequeño frasco para examinarlo de cerca. Al parecer sin más que decir, se dio la vuelta para alejarse.

―¡Espere! ―lo llamó entonces ella, logrando que algunos de sus compañeros le dedicaran miradas furtivas antes de continuar trabajando―. Necesito hablar con usted.

El hombre se volvió de nuevo hacia ella con movimientos perezosos, arqueando una ceja. Sin embargo, luego de un momento bufó, dando un solo asentimiento de confirmación.

―Acompáñeme a la alacena, señorita Granger―farfulló entonces, dándose la vuelta nuevamente para dirigirse hacia allá.

Hermione asintió enseguida, poniéndose en pie rápidamente para poder seguirlo, aunque aún así no pudo ignorar la mirada curiosa y algo descolocada que Ron les estaba dedicando desde su pupitre.

La muchacha ingresó a la alacena detrás de su profesor, comprobando una vez más que era un lugar en extremo pequeño que sólo tenía capacidad para una persona. Y sin embargo estaban allí, los dos.

―¿Armarios espejo? ―cuestionó de repente, viendo a su alrededor y reconociendo el lugar como la misma alacena que tenía Snape en su despacho, algo físicamente imposible si no fuese por la magia

―¿Tiene usted la incontrolable necesidad de señalar siempre lo obvio, acaso? ―correspondió el hombre en la forma de un gruñido, mientras guardaba la poción nueva junto a las demás―. En lugar de decir tonterías, ¿por qué no me dice que es eso tan importante de lo cual quería hablar conmigo?

Hermione se mordió levemente el labio inferior, como si intentara reprenderse por hablar de más, antes de recordar que aquello estaba e su naturaleza y debía importarle un pepino lo que Snape pensara. Negó rápidamente con su cabeza, intentando aclarar sus pensamientos para poder hablar con la coherencia necesaria.

―Es sobre el profesor Lippert―murmuró entonces, enseguida adquiriendo una mueca incómoda al apartar la vista―. Pedí al profesor Slughorn su aula para poder preparar la poción, y entonces él aprovechó que estaba sola, y…

―¿Intentó propasarse con usted otra vez?

Hermione frunció el ceño, algo confundida ante la expresión ahora seria y tal vez incluso enfadada del hombre frente a ella, y negó otra vez con su cabeza, suspirando pesadamente.

―No… pero averiguaría que pasó si me dejara terminar de hablar.

―Y yo no la interrumpiría si usted no se fuera por las ramas cada dos palabras.

―¡Profesor!

Snape apretó los labios, como si estuviera haciendo un gran esfuerzo por contener las palabras que intentaban escapar, y realizó una imperceptible reverencia en aquel espacio reducido, permitiéndole hablar.

―El profesor Lippert estaba actuando muy extraño―continuó entonces Hermione, cruzándose de brazos y apartando la mirada, fijándose en alguna pociones almacenadas en los armarios de forma distraída―. Quería averiguar exactamente lo que estábamos haciendo y por qué usted tuvo que… ya sabe, cargarme.

El hombre tenía una expresión bastante tranquila e indiferente ante las palabras de su alumna, arqueando una ceja cuando ella dejó de hablar por un momento, al parecer leyendo las etiquetas de los frascos tras él. Aclaró su garganta significativamente para llamar su atención.

―¿Y usted qué le dijo, señorita Granger?―preguntó entonces, con una expresión levemente curiosa que no parecía pertenecer a su persona―. Porque honestamente, me importa muy poco lo que ese alcornoque piense, diga o haga, pero es mejor prevenir que lamentar.

Hermione volvió a dirigir sus ojos castaños hacia él, y pudo sentir sus mejillas colorearse un poco de un ligero tono rojizo por la pena. Soltó u largo suspiro.

―Le dije la verdad, señor―aseguró entonces con tono que deseaba denotar solemnidad―. Le dije que visitamos su casa para reparar un par de cosas y demás.

―Muy bien. ¿También le dijo cómo fue exactamente que se causó esa herida tan fea en su pie? Porque estoy bastante seguro de que ni siquiera yo estoy enterado de eso.

La joven Gryffindor sintió que los músculos de su cuerpo se tensaban de una forma que no creía posible, todo a causa del tono tranquilo y hasta cierto punto meloso que Snape había utilizado, incluso inclinándose ligeramente hacia ella.

Intentó retroceder, pero sólo consiguió chocar su espalda contra un montón de estantes, causando que un pequeño frasco de contenido blancuzco se estrellara contra el suelo. Sin embargo, Snape no pareció darle importancia.

Una ligera y burlona sonrisa se dibujó en los labios del profesor, quién paseó su mirada de penetrantes ojos oscuros por cada facción de la muchacha frente a él.

―Voy a repetírselo una vez más, señorita Granger, porque tal parece que su memoria es muy mala últimamente―continuó entonces, con un tono de voz tan bajo que era casi inaudible―. No. Soy. Idiota. Sé muy bien que intentó abrir la caja sobre mi chimenea, y también sé muy bien que se creyó lo suficientemente lista para pensar que no me daría cuenta.

Hermione estaba buscando las palabras correctas para expresarse ante la mirada expectante que le estaba dedicando ahora Snape, sabiendo que cualquier paso en falso tendría el mismo efecto que el de una mina estallando bajo el peso de su cuerpo.

―Sólo sentía curiosidad, profesor, espero que sepa entender―musitó entonces, intentando que su voz sonara tan segura como quería mostrarse, aunque le pareció que estaba fallando de forma fatal―. Creo que aprendí mi lección, de todos modos.

―Pues yo no lo creo, señorita Granger, ya que usted y sus amiguitos son bastante conocidos por no aprender de sus errores ni aunque su vida dependiera de ello.

―Tal vez la palabra que está buscando es "perseverancia".

―Yo estaba pensando en "estupidez", o tal vez "terquedad", pero si quiere hacerlo sonar bonito es su problema.

Hermione volvió a morder su labio inferior, esta vez con más fuerza que la anterior, intentando contener sus palabras, que se acumulaban en su interior como una bomba de tiempo cuya mecha ya se estaba extinguiendo. Snape, por su parte, continuaba con aquella sonrisa burlona y hasta cruel, como si su expresión fuera un completo antítesis a la de ella.

―Aléjese de lo que no es suyo, Granger, a menos que sea fanática de sufrir consecuencias. En dicho caso, agasájese―recomendó él entonces, por fin enderezándose en ese espacio tan reducido―. Sea paciente. Si algún día la considero digna de mi entera confianza, algo que dudo con cada fibra de mi anatomía, yo mismo le mostraré el contenido de la caja si aún le interesa.

Hermione no pudo evitar que una pequeñísima sonrisa de ilusión se dibujara en sus maltratados labios, pero rápidamente se deshizo de ella. Aunque aún así Snape alcanzó a verla, de todas maneras.

―Sí, señor―masculló la muchacha con tono cansado, dándose la vuelta para poder regresar a clases.

―No tan rápido, señorita Granger―la llamó entonces Snape, casi obligándola con sus palabras a darse la vuelta. Sonrió burlonamente―. Quiero una poción curativa con polvo de cuerno de unicornio en su pupitre, mañana mismo. Al parecer tiene una inconsciente fascinación con romper todo a su alrededor, especialmente mis pociones, y mi paciencia.


Notas finales: ¡Buenos días, tardes, o noches! Síp, nueva actualización. Lo sé, me tardé un poquito más de lo usual, pero en mi defensa, yo les advertí (?)

En fin, al fin pude terminar de escribir este capítulo… ¡no tenía inspiración para nada! Pero bueno, afortunadamente lo logré… ¡espero que les guste!

Creo que voy a responder los reviews ahora.

luz gabriela: ¡Aww, muchas gracias! Espero que siga interesándote por mucho tiempo más ;)

Yazmin Snape: No sé si me lo preguntas a mí o a Hermione, pero ambas tenemos 18 años (?) Pues sí, podría decirse que están comenzando a planear su vida juntos, aunque sea a regañadientes. ¡También cuídate, saludos!

yetsave: Yo también me alegro, la verdad. Creo que será algo incómodo para ellos, pero muy gracioso para nosotros. ¡Besos!

BlackStarAnn: ¡Me alegra mucho que te haya gustado tanto! Cierto, comienza a haber algo entre ellos, además de la incomodidad y molestia inicial. ¡Gracias por tu paciencia!

YUKI. NICKY1: Oh, sí, sí que lo es. ¡Muchas gracias, qué gran honor! ¡Saludos!

ringo-tensai: Pues sí… creí que estaba llevando la historia tal vez demasiado lento, y quizá me apresuré un poquito. Y sí, eso debió doler. ¡Muchas gracias, besos para ti también!

Muchas gracias a…

YUKI. NICKY1, mcmoriena y Robin Chispas por agregar el fic a favoritos.

mcmoriena y Robin Chispas por darle follow.

aquellos que leen pero no comentan nada. ¿Sabían qué según el internet, la manera más fácil de diferenciar un animal carnívoro de un herbívoro es por sus ojos, ya que los carnívoros (perros, leones) los tienen al frente de la cabeza, lo que les facilita localizar su alimento; y los herbívoros los tienen a los lados de la misma (aves, conejos), lo que les ayuda a detectar la aproximación de un posible depredador? (?)

Y… creo que eso es todo por ahora. Como siempre, recuerden que pueden dejar sus ideas, sugerencias y opiniones en los reviews, siempre respondo cada uno de ellos.

Por lo demás, me despido.

¡Nos leemos!


_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_