Disclaimer: El Potterverso no es de mi pertenencia. Debemos agradecerle a J.K Rowling por haber creado tan maravilloso mundo. La historia y demás, en cambio, son de mi pertenencia en su mayoría.
Resumen: La guerra había terminado, y aunque muchas vidas se habían perdido, una de ellas estaba tomando una siesta. Literalmente. Sin embargo, las incontables bajas sufridas por el mundo mágico amenazan seriamente con la extinción. Pero el Ministerio de Magia va a encargarse de que jamás suceda algo así. Cueste lo que cueste.
Advertencias: Snamione (Severus Snape/Hermione Granger); Universo Alterno. Posible Out of Character. Este es mi primer fic de Harry Potter, por favor sean gentiles (?)
Notas iniciales: Hola. Ya saben, he tenido muy poco tiempo últimamente y lo siento mucho si este capítulo se atrasó un poco (estoy empezando a escribirlo hoy viernes a las 0:21hs de la madrugada). ¡Deséenme suerte!
La vida es un vals
Fatalidad
Hermione no podía recordar la última vez que se había sentido tan feliz. Pura y plenamente feliz, feliz de verdad, Feliz con "F" mayúscula.
Y es que tenía a sus padres de vuelta a su lado, a pesar de que ellos se sintieran aún bastante confundidos y descolocados. Era una reacción obvia luego de pasar tanto tiempo bajo el efecto de su hechizo.
Sin embargo, luego de que su padre recuperó poco a poco la consciencia, ambos comenzaron a calmarse y entender un poco mejor la situación. Tanto así, que luego de recordar dónde quedaba la cocina en esa casa, prepararon el té. Y ahora los cuatro estaban allí compartiéndolo.
―… por eso tuve que borrar sus memorias. El riesgo de que Voldemort los buscara y los asesinara era demasiado grande como para tomarlo a la ligera―continuó Hermione, con una pequeña mueca insegura en su joven rostro―. ¿Entienden?
Pudo ver a su madre asentir levemente en su dirección, con esa expresión cariñosa y comprensiva que recordaba tan bien. Su padre, por su parte, seguía observando fijamente y con atención al hombre sentado al lado de su hija, quién parecía tener una expresión poco impresionada en su rostro.
―Yo entiendo todo lo que me dices, Hermione―aseguró entonces, dejando de lado su taza por unos momentos con el ceño ligeramente fruncido―. Lo que no entiendo es cómo terminaste casada con este…
―¡Timothy!―exclamó la señora Granger, dándole a su esposo un codazo no muy disimulado, antes de formar una pequeña sonrisa algo apenada en su rostro―. Por favor discúlpelo, ¿señor…?
Hermione se mordió el labio inferior ligeramente cuando se formó un pequeño silencio en la habitación. Sin poder resistirse, le dedicó a su profesor una mirada de reojo, sólo para verlo beber deliberadamente despacio un sorbo de su té.
―Severus Snape―murmuró simplemente, dejando su taza con delicadez nuevamente de lado―. Soy profesor de su hija en Hogwarts, aunque no espero que sepan mucho de mí en realidad.
―¡Un profesor! ¿Por qué uno de tus profesores, Hermione? ¿Qué pasó con el pelirrojo ese, cómo es que se llamaba…?
La muchacha suspiró pesadamente ante las palabras de su padre, sintiéndose ahora un poco incómoda desde su posición actual. Aclaró su garganta un poco, antes de intentar explicarse aunque fuera un poco.
―Se llama Ron, papá. Y no es que el profesor Snape o yo hayamos elegido al otro como consorte. Fue más que nada una obligación…―comenzó, aunque al ver las expresiones ahora alarmadas de sus padres, pensó que tal vez no se había expresado muy bien―. Escuchen, escuchen. Hay una nueva ley mágica vigente que exige que cada mago o bruja de dieciocho a cuarenta años debe contraer matrimonio. Es una medida drástica pero, aparentemente, necesaria.
Sus padres intercambiaron miradas por unos momentos, como si estuvieran intentando procesar internamente tanta nueva información que su hija les estaba entregando. Su madre hizo una pequeña mueca.
―¿Entonces por qué no te casaste con ese tal Ron? ―preguntó, ladeando un poco su cabeza como gesto de curiosidad―. Creo recordar que una vez me dijiste que él te gustaba… ¿o era el de anteojos…?
―Porque su hija sufre de un grave complejo altruista que no le permite tomar decisiones que la beneficien en primer lugar. Prefirió que 'el pelirrojo' se casara con una mujer lobo con tal de que no la encerraran, y luego estuvo en riesgo de ir a la cárcel por haberse quedado casi sin pretendientes en lo absoluto. Afortunadamente para ella, yo también necesitaba salvar mi pellejo así que nos ayudamos mutuamente. Fin de la cuestión.
Tanto el señor como la señora Granger se mantuvieron en completo silencio por un par de minutos, al igual que su única hija. Ellos, porque estaban intentando comprender aunque fuera una mínima parte de lo que acababan de escuchar. Ella, porque sabía que básicamente su profesor tenía razón.
―¿Hay una mujer lobo en tu colegio?
Hermione no pudo evitar que un largo suspiro de alivio escapara de su garganta en ese mismo momento. Asintió levemente, en silencio por el momento.
―Bueno… entonces esto es un matrimonio falso, ¿no? No es como si estuvieran enamorados o…
―Ya habrá tiempo para hablar de eso―la señora Granger interrumpió a su esposo antes de que pudiese continuar, o de que nadie pudiera negar sus palabras―. Profesor Snape, ¿sabe dónde va a quedarse esta noche?
El hombre arqueó una ceja, y se volvió hacia la muchacha a su lado por uno momento, como si estuviera preguntándole en silencio si estaba hablando en serio. Ella sólo le dedicó una pequeña sonrisa tímida, por lo que simplemente soltó un bufido.
―Supongo que puedo buscar un hotel accesible por aquí…
―¡Oh, no, por favor! ―exclamó entonces la mujer, poniéndose en pie y empezando a recoger las tazas vacías que estaban sobre la mesa―. Puede quedarse aquí si lo desea, no sería molestia alguna para nosotros…
―¡Pero Diane…!
―¿Cierto, cariño?
El señor Granger hizo una pequeña mueca que mezclaba incomodidad y frustración, pero finalmente asintió, como si no tuviera más opción después de todo. Su esposa sonrió complacida, y le pellizcó la mejilla cariñosamente, antes de que ambos llevaran las tazas sucias a la cocina.
―Gracias por quedarte―murmuró Hermione luego de unos momentos de silencio, viendo de reojo a su profesor―. Y por haberme traído en primer lugar, básicamente.
Snape se encogió de hombros levemente, como si estuviera intentando restarle importancia a sus acciones anteriores. Soltó un suspiro, poniéndose en pie y acomodándose mejor la túnica negra.
―Sólo por hoy, Granger. Ya tendrá tiempo de recuperar su vínculo con sus padres más a fondo en sus vacaciones―murmuró, dirigiéndose con calma a la puerta principal―. No me espere despierta. Estaré aquí por la mañana.
Hermione estuvo a punto de objetar, quizá detenerlo, o al menos preguntarle a dónde iba, pero para cuando un par de palabras intentaron escapar de sus labios, la puerta ya se había cerrado nuevamente tras él con un estruendo.
Era medianoche, y Hermione aún no podía dormir. Y no podía entender por qué.
Había cenado con sus padres y charlado sobre trivialidades con ellos, ¡había reído más que en los últimos meses en una sola noche! Su madre incluso se había encargado de arroparla en la habitación de huéspedes, como solía hacerlo cuando era pequeña.
En ese momento, todo estaba bien. Excepto su falta inexplicable de sueño.
Con un decimoquinto suspiro de total frustración, la joven se levantó de su cómoda y cálida cama, siendo recibida por el frío de la noche. Se colocó encima una bata de pijama, y salió de su habitación en completo silencio.
Se dirigió a la cocina para poder beber un vaso de leche. Tal vez eso la ayudaría a coger más rápido el tren de los sueños. Estaba regresando a la habitación cuando se fijó en la sala de estar de la residencia. Pudo notar que su madre se había tomado la molestia de dejar una almohada y un par de mantas sobre el sofá para su profesor.
Y él ni siquiera estaba allí.
Aquello provocó que una mueca se instalara en su rostro, y una sensación extraña en su estómago. Una sensación extraña, y bastante molesta. Ahora que lo pensaba, aquella sensación se parecía mucho a lo que sentía en sexto año, cuando Ron estaba saliendo con Lavender.
¿Sería posible que estuviera sintiendo c-…?
Sus propios pensamientos se vieron interrumpidos cuando escuchó alguien murmurar un par de palabras, y gracias a las mismas, la puerta principal se abrió silenciosamente. La figura oscura de su profesor ingresó con sigilo al hogar.
Con un suspiro, la muchacha encendió la bombilla eléctrica. El hombre debió sorprenderse por la sorpresiva acción, pero tal vez había decidido no demostrarlo, manteniéndose impávido en su lugar. Con total calma, colocó otro hechizo en la puerta, y esta se cerró como si nada hubiese pasado allí.
―Creí advertirle que no me esperara despierta, señorita Granger―murmuró con un tono de voz algo ronco, ligeramente agitado―. Parece ser que su obediencia disminuye con el tiempo.
La joven rodó los ojos ante aquellas palabras, al parecer sintiéndose lo suficientemente exasperada como para no prestarse a los comentarios sarcásticos de su profesor.
―No podía dormir. Vine por un vaso de leche y…―se detuvo, negando rápidamente con su cabeza, como reprendiéndose a sí misma por dar explicaciones cuando debía ser al revés―. ¿Dónde estabas?
Snape alzó la vista para mirarla, arqueando una ceja mientras se quitaba su abrigo con calma, dejándolo a un lado pulcramente.
―Eso no te incumbe, ¿o sí?
―Yo diría que sí―masculló la muchacha, dejando a un lado su vaso para poder cruzarse de brazos, frunciendo el ceño ligeramente―. Cómo podrás notar, mi madre dejó estas cosas aquí para ti.
―Y se lo agradeceré en la mañana―murmuró él, comenzando a desabrochar con perezosa lentitud los eternos botones de su túnica negra―. Aunque por el tono indignado de tu voz, puedo deducir que no hablas solamente por ella. ¿Me equivoco?
Hermione pudo sentir sus mejillas, pálidas y frías por el frío, teñirse de un cálido tono rojizo. Apartó la mirada, en un inútil intento por ocultar aquella penosa reacción. Pudo sentir un nuevo aroma castigar el aire a su alrededor.
Frunció un poco su nariz, bastante asqueado.
―Perfume barato… perfume de mujer barato…―susurró en voz baja, entrecerrando sus ojos mientras ataba cabos, antes de volverse de nuevo hacia él―. ¿Estabas con otra?
Pudo oír que su profesor soltaba una risita burlona entredientes, mientras se quitaba ahora su túnica luego de haber vencido sus tan numerosos botones, doblando ordenadamente dicha prenda para dejarla a un lado también.
―¿Con otra? ―repitió entonces con tono interrogante, arqueando una ceja con honesta curiosidad―. Lo has dicho sin siquiera pensarlo, ¿verdad?
Hermione no pudo hacer más que soltar otro bufido, sintiéndose bastante impotente. Tenía la sensación de estar atrapada en uno de esos videojuegos tan novedosos que tenían ahora los muggles, donde los oponentes peleaban hasta que su barra de vida quedaba vacía. Parecía que cada comentario de su profesor era un combo perfecto para su derrota.
Pero no se iba a dar por vencida tan fácilmente. Aún tenía un par de vidas para gastar.
―Resulta que soy tu esposa―murmuró, en un tono que acariciaba delicadamente aquel último vocablo―. Y por muy falso que creas que este matrimonio es, tal vez vaya siendo hora de que le des la importancia que merece.
La muchacha pudo notar que su profesor había comenzado a desabotonar las largas mangas de su camisa blanca, al parecer indiferente a su presencia en la habitación. Sin embargo, ante sus últimas palabras, alzó la vista para poder mirarla.
Su mirada de ojos oscuros era tan fría y seria, que Hermione sintió ganas de retroceder apenas un par de pasos. Pero no se permitió hacer tal cosa, ni siquiera cuando vio al hombre frente a ella acercarse con paso tranquilo, que no concordaba con la expresión ligeramente amenazante que llevaba en su cetrino rostro.
―La importancia que merece…―repitió una vez más, como si necesitara hacerlo para procesar más exitosamente sus palabras. Una pequeña sonrisa de lado se dibujó en su rostro―. ¿Te refieres al cometido de este matrimonio? ¿El de engendrar como animales, al menos dos criaturas, si mal no recuerdo? ¿A esa importancia te refieres?
La joven Gryffindor pudo sentir sus mejillas adquirir un fuerte tono del color rojo ante las palabras de su profesor. Y es que esas eran las implicaciones exactas de su matrimonio, aquel contrato tácito que ambos habían firmado pero que no habían vuelto verbal hasta ahora.
Se sintió abochornada, tan abochornada… pero no. No iba a dar su brazo a torcer, no esta vez.
―Exactamente a eso me refiero―murmuró, intentando imitar de forma patética el tono serio y sombrío del hombre.
Éste provocó que una pequeña sonrisa de lado apareciera drásticamente en los labios de Snape. Y Hermione supo entonces que había pisado una especie de mina que esperaba pacientemente por el peso de su cuerpo. Y que él prácticamente la había empujado al lugar exacto donde la explosión aguardaba.
―Entonces, Hermione…―soltó Snape con tono aterciopelado, permitiendo que una de sus manos acunara el rostro de la joven, sonriendo ante la calidez de su mejilla sonrosada, y el sobresalto que le provocó―. ¿Estás lista para que le demos esa importancia que merece?
Ella tragó en seco, sintiendo que su respiración comenzaba a agitarse de forma casi errática. Sintió ganas de darse un pellizco en el brazo, en un intento de averiguar si en realidad estaba soñando o era la vida real, pero no podía moverse siquiera, totalmente tensa en su lugar.
Ni siquiera pudo apartar su rostro un par de centímetros al menos, cuando pudo ver al hombre inclinarse despacio hacia ella, acercándose tanto que su aliento cálido le acariciaba el rostro. Podía olfatear el whiskey de fuego que probablemente había bebido.
Sabía lo que iba a ocurrir, podía ya sentirlo, y sólo eso logró causarle un estremecimiento aterrador. Estuvo a punto, a punto de cerrar sus ojos castaños, sin siquiera pensar en lo que hacía, cuando vio que Snape volvía alejarse.
Esta vez, con una mueca llena de desdén adornando su cansado rostro.
―Estás tan tensa que probablemente te cueste caminar por unos minutos―masculló con tono cortante, continuando con la tarea que le daban las mangas de su camisa―. Déjeme solo, Granger, a menos que quiera quedarse para ver el espectáculo.
La muchacha pudo sentir que sus mejillas ardían en un nivel que no había experimentado antes. Estaba más abochornada en ese momento que nunca en su vida. Pensó en decir algo más, pero prefirió conservar la poca dignidad que le iba quedando.
Se dispuso a subir las escaleras de regreso a la habitación apresuradamente, tropezando incluso por un momento, y sintiéndose aún más mortificada como resultado de ello.
―Granger.
Lo intentó, de verdad intentó seguir trepando torpemente por las escaleras para escapar de aquel suplicio. Sin embargo, su cuerpo actuó sin pedirle permiso, y se detuvo, volviéndose apenas para poder mirarlo.
―Asegúrese de estar dispuesta a darle esa dichosa importancia a este matrimonio la próxima vez que quiera actuar como una esposa controladora―gruñó él, concentrado en los botones frontales de su camisa, aunque seguía observándola con sus penetrantes ojos negros―. Si en algo aprecia el respeto que tanto exigió de mi persona, claro está.
La joven sólo pudo asentir rápidamente y darse la vuelta, justo en el momento en que pudo verlo quitarse la camisa. Subió casi corriendo las escaleras, pensando que si de verdad estuviera atrapada en uno de esos videojuegos muggles, su profesor acabaría de cometer una fatalidad.
Notas finales: ¡Hola! ¡Lo logré! ¡He terminado este capítulo hoy, sábado a las 1:41hs de la madrugada! ¡Hurra por mí!
En fin… ¿les gustó? 7w7 Tengo la sensación de que sí, no sé por qué… no, ya en serio, ¡díganme qué les pareció, por favor!
En fin… una pequeña curiosidad: tuve que investigar un poco sobre videojuegos, para saber cuales habían salido ya para la época de la historia XD Quería que tuviera sentido, pues.
¡Hora de responder reviews!
Noir Striker: Sep, tienes razón… quizá por ese motivo este capítulo no te agrade mucho. ¡Lo lamento si ese es el caso!
ringo-tensai: Hehehe, ¡me alegra! Pues en este capítulo ya tienen nombres O3O Eso es un avance, ¿no? PD: Mi bola de cristal me dice que te sonrojaste con este cap… mucho :p
Yazmin Snape: Síp, lo sé… al menos sus padres (o más bien su madre) son bastante comprensivos con la situación de su hija. Nop, no la abandonaré, te lo aseguro. ¡Besos y suerte!
BookJacket: ¡Hey, puedes contarme alguna de tus teorías si quieres! Aunque no puedo confirmarlas o desmentirlas :P Y publico bastante seguido, cada semana prácticamente. ¡Felix felices para ti también!
mESTEFANIAb: ¡Tú y yo sabemos que Snape no conoce el significado de la palabra "tacto"! ¡Espero que te haya gustado!
Sui Cipher: ¡Eso me hizo reír bastante al escribirlo! Bueno, creo que este capítulo fue un pequeño avance… pero ya me dirás tú. Y oye, el Rated T es sólo una formalidad… ¡ya veremos qué pasa después! Yo siempre pondré las advertencias necesarias. ¡Espero que te haya gustado el capítulo! ¡Besos y Amortentias para ti!
Nhara: ¡Awww, muchas gracias! Espero no haberte hecho esperar demasiado por este capítulo. ¡Gracias por leer!
Kairi: ¡Hey! Muchas gracias, me siento realmente muy halagada por tus palabras. Y gracias de nuevo… estoy intentando que no me afecte. ¡Agradezco mucho el apoyo!
Umeki-Nara: Con que por fin te apareces por estas tierras, ¿eh? 7n7 Ok, no XD Gracias, y lo sé… hay personas que cuentan con demasiado tiempo libre, honestamente. Pues sí, su pobre padre no pudo con las noticias… Ultimo momento: Madre e hija comparten a un zukulemtho profesor… XD ¡Espero que te haya gustado, nos leemos!
Tomoe-99: Nadie le gana a Severus en ese juego, al parecer, ni el dementor más malote. ¡Muchísimas gracias! PD: Corazón de pollo x3
bedolla. lau: (Tuve que poner un pequeño espacio en tu nombre, o Fanfiction lo borraría por alguna razón, ya me ha pasado) ¡Hola! Ya podré escribir algo sobre el trasfondo entre esos dos… y síp, la situación se puso tensa, por decirlo de algún modo. Severus Snape, el rey del tacto XD
Valery Ryddle: ¡Muchas gracias! Pobre de su padre, no supo como reaccionar. Sobre ese review, pues estoy tratando de no pensar en el mismo. No merece nuestra atención, te lo aseguro ;) ¡Gracias por tu apoyo!
Aigo Snape: Todo el mundo notó, en el campeonato mundial del tacto, Severus Snape ni siquiera clasifica para competir… y es cierto, no sería él de otro modo.
BlackStarAnn: ¡Hola! Descubrí tu review justo cuando estaba a punto de actualizar, y tenía que responder sí o sí… pues yo te digo… nada :) *cero spoilers* XD Fuera de joda, en este capítulo hay un pequeño, pequeñito avance 7w7
Muchas gracias a…
… Noemi Potter y Sui Cipher por agregar el fic a favoritos.
… Fabiary, Noemi Potter y Sui Cipher por darle follow.
… aquellos que leen pero no comentan nada. ¿Sabían qué según el internet, aquellos que leen pero no comentan nada. ¿Sabían qué según el internet, sólo existen tres animales con lengua azul, siendo estos el perro Chow Chow, el lagarto lengua-azul y el oso negro? (?)
Y… creo que eso es todo por ahora. Como siempre, opiniones, sugerencias y sugerencias pueden ser dejados en un review. Otras cosas, pueden meterlas donde mejor les quepa :) Y recuerden, como diría Taylor Swift: haters gonna hate, hate, hate…
¡Nos leemos!
_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_
