Disclaimer: El Potterverso no es de mi pertenencia. Debemos agradecerle a J.K Rowling por haber creado tan maravilloso mundo. La historia y demás, en cambio, son de mi pertenencia en su mayoría.
Resumen: La guerra había terminado, y aunque muchas vidas se habían perdido, una de ellas estaba tomando una siesta. Literalmente. Sin embargo, las incontables bajas sufridas por el mundo mágico amenazan seriamente con la extinción. Pero el Ministerio de Magia va a encargarse de que jamás suceda algo así. Cueste lo que cueste.
Advertencias: Snamione (Severus Snape/Hermione Granger); Universo Alterno. Posible Out of Character. Este es mi primer fic de Harry Potter, por favor sean gentiles (?)
Notas iniciales: Hola. Pues estoy algo cansada y creo que me estoy durmiendo, ¡pero intentaré escribir al menos la mitad del capítulo hoy! Empezando hoy, Jueves a la 1:18 hs de la madrugada. ¡Allá voy!
La vida es un vals
Una puerta y mil ventanas
Hermione se había sentido bastante incómoda a la mañana siguiente. Su profesor no le había dirigido la palabra, y ni siquiera la había mirado mientras desayunaban con sus padres.
Al momento de partir, su madre lloró sobre su hombro mientras su padre acariciaba con dulzura su cabello castaño. La muchacha notó que le era muy difícil romper su abrazo.
―Regresaré en vacaciones―aseguró, apartándose apenas de ellos para sonreírles levemente, con algunas lágrimas en sus ojos―. No me extrañen.
Se sintió un poco mejor cuando pudo ver unas pequeñas sonrisas en sus rostros. Eso le permitió irse con total tranquilidad, sabiendo que ellos estarían sanos y salvos cuando ella regresara. Así que cargando a Crookshanks entre sus brazos, abandonó el hogar de sus padres.
Caminó junto a su profesor por unos minutos, en completo silencio hasta que llegaron al mismo callejón dónde se aparecieron la primera vez. Sin decir ni una palabra y sin tener ninguna expresión en su rostro, el profesor Snape le ofreció su brazo.
Con un prolongado suspiro de cansancio, se aferró a él, abandonando la tierra bajo sus pies casi al instante siguiente.
Se sentía como si hubieran retrocedido diez casilleros en el juego de mesa que era su "relación".
Hermione aún se sentía algo nerviosa y abochornada al estar en clases del profesor Snape, pues cada vez que lo veía, podía recordar su rostro a pocos centímetros del suyo, con su cálida respiración acariciándole el rostro.
Sin embargo, al pasar un par de días, aquella sensación sofocante que sentía en su presencia se fue apaciguando, hasta ser sólo un recuerdo muy, muy bochornoso en el fondo mismo de su mente.
Y ahora que podía pensar con más claridad, podía notar la forma en que su profesor estaba evitándola a sol y a sombra. Era algo realmente frustrante, especialmente cuando pensaba en cuanto habían avanzado desde aquella vez que se atrevió a colarse en su despacho para terminar viéndolo en su propia casa.
Necesitaba arreglar aquello de alguna manera.
―Vaya, eso estuvo muy cerca―comentó Ginny, cuando terminó de contarle lo que había sucedido―. ¿Crees que de verdad te hubiera besado si no te hubieras puesto tan pero tan nerviosa?
Hermione tragó en seco, intentando concentrarse en sus manos, las cuales le habían parecido más interesantes de los que podría esperar. Jugueteó con sus dedos nerviosamente, apartando la mirada.
―No lo sé. Pero no creo que eso sea importante ahora―se apresuró a decir, intentando desviar así la atención de forma muy poco disimulada―. Ahora necesito… ¿acercarme de nuevo? No, eso suena muy… ¿Reconectarme con él…? No, no, tampoco…
―Bueno, colarte en su despacho te funcionó la última vez, ¿no? ―interrumpió entonces Ginny, colocándose el equipo protector para su partido de Quidditch―. Tal vez deberías intentarlo otra vez, ¿qué podrías perder?
¿El tiempo? ¿La dignidad? ¿Ambos? Hermione prefirió callar esos pensamientos, negando rápidamente con su cabeza, como si ese simple y repetitivo movimiento fuera ayudarla de algún modo. Pero es que necesitaba aclarar sus ideas, y hacerlo lo más pronto posible.
En cuanto Ginny terminó de prepararse, ambas abandonaron la Torre de Gryffindor y se dirigieron con tranquilidad el reconstruido campo de Quidditch, dónde el primer partido "clásico", Gryffindor contra Slytherin, iba a tener lugar después de la guerra.
El aire podía respirarse tenso pero también lleno de emoción y expectativa, concordando con la ocasión especial que suponía.
Apenas llegaron, Ginny se despidió para reunirse con sus compañeros de equipo. Hermione, por su parte, se dirigió a las gradas de Gryffindor sin mucho ánimo en realidad. Nunca le había parecido atrayente dicho deporte, pero tenía a sus amigos en el equipo, y si debía alentarlos, lo haría.
Pudo notar que el aire de frenesí entre los estudiantes pertenecientes a Gryffindor era mucho más notable que en cualquiera de las gradas correspondientes al resto de las casas. Especialmente Slytherin. Los alumnos en verde y plateado no parecían muy emocionados en realidad. Sólo determinados.
Apenas el partido comenzó, Hermione pudo notar apenas unos segundos después la presencia de Lavender allí mismo. Y era muy difícil no notarla, cuando estaba alentando a gritos al guardián del equipo. Hermione sencillamente no pudo enfadarse ni nada parecido, al notar que la joven parecía más vivaz de lo que la había visto en meses.
Aquel era seguramente uno de los partidos más emocionantes jugados hasta el momento, pues los gritos de apoyo y admiración que colmaban el estadio eran ensordecedores desde todos los ángulos posibles. Hermione pensó que probablemente era la única persona poco entusiasmada en el recinto.
Sin embargo, notó que estaba equivocada, cuando al echarle una mirada a las gradas de los profesores, pudo divisar a Snape. No lo podía ver muy bien, pero no lo necesitaba. Se le notaba a leguas que aquel partido no podría importarle menos.
Aquello le robó una minúscula sonrisa a la joven Gryffindor, una sonrisa de la que intentó deshacerse tanto como pudo. Pero no lo consiguió enseguida. Bufando apartó la vista, cruzándose de brazos firmemente. Tenía que solucionar su "problema". Pronto.
El partido continuaba y Hermione le estaba prestando cada vez menos y menos atención en realidad. Sólo se enteró de que Harry había atrapado la Snitch dorada cuando lo gritaron por los altavoces, y las gradas Gryffindor estallaron en exclamaciones de regocijo.
Pronto la mayoría de los estudiantes bajó de las mismas y se dirigió al campo de juego para celebrar. Y en medio del gentío, Hermione notó que era mucho más fácil seguir al cardumen que intentar nadar contra la corriente.
Pudo divisar a Harry y Ginny en medio del equipo, abrazados mientras el muchacho sostenía en alto el pequeño objeto dorado que había logrado atrapar. También pudo ver a Ron. Al parecer Lavender había bajado las escaleras hacia el campo a una velocidad sorprendente, pues ya estaba allí con él, prendida de su brazo.
Muy bien, eso era suficiente. Ya había visto todo lo que tenía que ver, así que se dio media vuelta e inició su camino fuera de la multitud, pidiendo que se apartaran amablemente, y empujando con disimulo a aquellos que no lo hacían. Necesitaba salir de allí pronto.
Cuando ingresó al castillo, pudo notar que este estaba prácticamente desierto. Todo lo que podía escuchar eran los murmullos de los retratos en las paredes, que cuchicheaban y se preguntaban quién sería el ganador del dichoso partido que se había llevado a cabo.
Hermione se contuvo de arruinarles la sorpresa, especialmente porque iba demasiado distraída. No estaba pensando en nada mientras caminaba sin ningún rumbo fijo por los pasillos, las manos escondidas en los bolsillos de su túnica.
Iba a continuar su trayecto sin dirección, cuando se percató de que sentía mucho frío. Un simple vistazo a su alrededor le reveló el por qué. Se encontraba en las lúgubres mazmorras de Hogwarts.
Se abrazó un poco a sí misma, en un intento de darse algo de calor. A veces se preguntaba cómo era posible que los estudiantes pertenecientes a esa casa pudiesen dormir en aquel lugar gélido. ¿Acaso contaban con estufas o chimeneas en cada habitación, junto a casa cama? ¿O quizá algún hechizo de aislamiento térmico…?
―Psst… Señorita Granger… psst…
La muchacha se detuvo al escuchar esos murmullos que tan claramente deseaban llamar su atención, y se volvió hacia el retrato en cuestión, sólo para encontrarse con la mirada curiosa de Albus Dumbledore. Algo descolocada, ella se acercó un par de pasos.
―¿Señor?
―Hermione, hazme un favor―murmuró él, pasando de las formalidades por un momento―. Por tu presencia aquí, asumiré dos cosas. Primero, buscas a Severus, y segundo, el partido de hoy ya terminó.
Hermione pensó que el ex director del colegio estaba en lo correcto sólo con respecto a una de esas dos afirmaciones. Sin embargo, apenas un segundo después se cuestionó a sí misma sus intenciones. ¿Tal vez sí se había dirigido a las mazmorras a causa de su subconsciente…?
―Quisiera pedirte un favor, si no te resulta una molestia―continuó el hombre, ahora formando una pequeña sonrisa llena de complicidad―. A cambio te ayudaré a colarte en su despacho, pero shhh… será nuestro secreto. ¿Qué te parece?
La joven Gryffindor se mantuvo en silencio por unos instantes, preguntándose qué clase de favor el hombre del retrato podría pedirle, y si colarse nuevamente al despacho del profesor no le traería aún problemas de los que ya tenía. Con un suspiro de conformidad, terminó por asentir sutilmente.
―Es muy simple, en serio… ¿quién ganó el partido?
Era muy simple. Demasiado simple, tan simple que le resultaba ridículo. Tan, pero tan simple que hasta dudó al responder.
―Harry atrapó la Snitch, señor―le informó con tono algo vacilante, ladeando su cabeza―. Gryffindor ganó.
―¡Sí! ¡Severus me debe cincuenta Sickles!―exclamó Dumbledore, con una sonrisa emocionada en su anciano rostro, aunque al notar la mirada de la muchacha, se recompuso―. Son meramente simbólicos, por supuesto… gracias, Hermione. Ahora, me toca hacer mi parte.
El retrato le hizo un ademán con su mano, indicándole así que lo acompañara. Aún algo extrañada, Hermione obedeció sin chistar, confiando en el buen juicio del hombre que avanzaba entre retratos ajenos, disculpándose por las molestias.
Finalmente, se detuvo, exactamente junto a la puerta del despacho del profesor Snape.
―Oh, mis disculpas, señorita…―murmuró el ex director, mientras intentaba no molestar demasiado al retrato permanente―. Verás, Hermione, a Severus le encanta inventar hechizos nuevos. Incluso inventó un par personal para abrir y cerrar sus puertas.
Hermione arqueó una ceja sin poder evitarlo. No le parecía extraño, simplemente… ¿fascinante? Negó con su cabeza velozmente, sacando su varita al intuir que pronto la necesitaría. Dumbledore sonrió un poco.
―Le diré ambos, para que pueda cerrar la puerta al estar adentro, y él no sospeche―continuó el retrato, guiñándole un ojo a través de sus gafas de media luna. Primero, 'egomet aperiam'… la espero adentro.
Y sin más, el hombre abandonó el retrato, y Hermione supuso que otro lienzo vacío lo esperaba dentro del recinto. "¿Qué podrías perder?", cuestionó la voz de Ginny en su mente, mientras murmuraba el hechizo recién aprendido, y veía con asombro que funcionaba.
Ingresó enseguida, esta vez sin dudarlo. La recibió un breve aplauso del ex director Dumbledore, que le sonreía levemente.
―Muy bien, muy bien… ahora 'egomet obducam', y estará listo.
La muchacha se permitió apenas un par de minutos de titubeo, aunque pronto se aseguró de colocar el segundo hechizo en la puerta. Algo le decía que su profesor no se tardaría demasiado en llegar, especialmente por la expresión que había visto en su rostro durante el partido.
No pudo evitar que su mente comenzara a divagar nuevamente, de la misma forma en que le había sucedido cuando se dirigía a las mazmorras sin siquiera notarlo. Comenzó a caminar alrededor distraídamente, escuchando sin oír la voz del retrato en la pared.
No supo si habían pasado quince minutos o treinta, la cuestión es que cuando la puerta del despacho se abrió, ella se encontraba cómodamente sentada detrás del escritorio, jugueteando distraídamente con una pluma que yacía hundida en un tintero.
Era la primera vez que veía a su profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras sobresaltarse, con una expresión por completo desorientada en su blanquecino rostro. Y aunque apenas duró un par de segundos antes de recomponerse, Hermione supo que no se iba a olvidar fácilmente de eso.
―Señorita Granger…
―¡Gané! ¡Te gané, Severus, y no hay forma de que puedas engañarme ahora! ―exclamó con entusiasmo el hombre del retrato en la pared―. Ahora dame mis cincuenta Sickles… simbólicamente, claro está.
El enfado del profesor Snape pareció redirigirse al retrato, por lo que presionó el puente de su nariz con fuerza, negando levemente con su cabeza. Soltó un largo y frustrado suspiro.
―Felicidades, ¿pero era necesario que ayudaras a Granger a colarse en mi despacho? ―masculló, arqueando una ceja al cruzarse de brazos―. Me parece un movimiento bastante sucio.
Dumbledore soltó una risita divertida, como un niño pequeño al que atrapan realizando una travesura. Snape bufó, volviéndose otra vez hacia su alumna, quién seguía sentada detrás de su escritorio, como si nada estuviese pasando.
―¿Se encuentra cómoda, señorita Granger?
―Sí, eso creo.
El profesor contuvo con esfuerzo una maldición, e hizo una seña con su mano para indicarle la silla que se encontraba frente al escritorio, dónde solían tomar asiento los inusuales visitantes.
―Apuesto que este asiento es mucho más cómodo.
―Si es así, ¿por qué no lo usa usted?
―Suficiente, Granger.
Hermione suspiró pesadamente, levantándose de su lugar y rodeando el escritorio casi con desgano, dejándose caer sobre la silla que el hombre indicaba. Contra todos los pronósticos, incluso esos más bizarros que su mente era capaz de crear, se sentía mucho más confiada de lo que esperaba.
―¿Puedo saber a qué debo el honor de su visita, señorita Granger?―cuestionó el hombre con un obvio tono burlesco en su voz―. Espero que no venga a intentar restregarme la victoria de Gryffindor en la cara; le adelanto que me importa muy poco.
La muchacha podía notar que lo que decía era cierto, mientras lo observaba rodear su propio escritorio para acomodarse en su silla, con cierto aire de satisfacción, como si estuviera recuperando el territorio que le pertenecía. Ella sólo suspiró.
―En otras noticias: a mí me importa tanto como a usted―farfulló, acomodándose también en su nuevo asiento, aunque este no fuese tan cómodo como el de su profesor―. Venía a hablar de lo que pasó en Australia.
Pudo notar enseguida que Snape arqueaba una ceja, intentando disimular el hecho de que estaba algo tenso. En un breve segundo de distracción pudo divisar la mirada curiosa del retrato, y soltó un gruñido.
―Albus, lárgate.
―Esos no son buenos modales, Severus.
―Oh, lo lamento. Aquí va algo mejor: Albus, vete al infierno donde perteneces.
Hermione no tuvo que volverse hacia el hombre estampado en el lienzo para saber que él continuaba allí. Incluso pudo adivinar que se había puesto cómodo también, y todo lo percibía gracias a las expresiones del profesor. No pudo evitar sonreír un poco.
―Creo que es necesario aclarar un par de cosas entre nosotros―continuó, regocijándose en el hecho de tomar al hombre por sorpresa nuevamente. Su sonrisa se acentuó―. Me mantengo firme en todo lo que dije esa noche. Si parecí dubitativa, fue meramente por el hecho de que usted tomó ventaja del "elemento sorpresa". Eso es todo.
Snape reposó uno de sus codos en la superficie del escritorio, descansando su mejilla perezosamente en la palma de su mano mientras la observaba, como si sus palabras fueran lo más aburrido que había escuchado en días.
―Granger, lo único que hice fue darle un… ¿adelanto? ¿Advertencia? Sólo un aviso de dónde se estaba, y al parecer está, metiéndose―farfulló el hombre, con una expresión que a duras penas contenía un bostezo―. Sin embargo, usted parece ser muy valiente o muy estúpida como para retractarse, ¿no?
La joven Gryffindor simplemente realizó un encogimiento de hombros como única respuesta. ¿Qué otra cosa podía decir? No quería arruinar la forma tan 'relajada' con la que estaba manejando la situación hasta el momento. Ya tendría algún momento a solas para morir del bochorno.
Sin embargo, aún había algo que le estaba molestando.
―Aunque usted crea que no es de mi incumbencia, yo creo que sí lo es―murmuró con un tono que al hombre frente a ella le resultó insolente―. Por lo tanto, me gustaría saber dónde estuvo esa noche.
El profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras hizo un pequeño gesto que no se decidía entre una mueca o una diminuta sonrisa. Soltó otro suspiro, esta vez uno ligeramente más cansado que los anteriores, pero asintió.
―Le voy a ofrecer algo todavía mejor, Granger―bisbiseó con tono calmado, tomando un pergamino en blanco y su pluma para comenzar a escribir en el mismo―. Le voy a presentar a la mujer con la que estuve.
Esta vez, Hermione no pudo evitar verse desprevenida. En tan sólo un par de segundos averiguó que su profesor en efecto había estado con otra mujer, pero que además pretendía presentársela. Su respiración se aceleró un poco sin que pudiese controlarlo.
―Yo… y-yo no creo que eso sea necesario…
―Oh, pero yo sí, señorita Granger―aseguró el hombre, enrollando el pequeño trozo de pergamino que había ocupado y poniéndose en pie, acercándose a la ventana―. Y no voy a aceptar un 'no' como respuesta, además.
La muchacha estuvo a punto de negarse una vez más, pero las palabras se le trancaron en la garganta mientras observaba a Snape sostener su pergamino fuera de la ventana distraídamente, sólo para que un segundo después una lechuza se lo arrebatara, alejándose en el horizonte.
―La espero aquí el viernes por la tarde―continuó el profesor, regresando detrás de su escritorio con total serenidad―. Iremos a verla juntos, pero no le aseguro que sea una experiencia agradable.
Hermione hizo una pequeña mueca, pero esta vez no quiso discutir. Probablemente había una razón por la cual su profesor deseaba presentarle a la misteriosa mujer con la que había compartido su velada. Tal vez era una amante que tenía hacía más tiempo del que podía imaginar, o sólo quería probar si ella sería capaz de prestarse para tan bizarra situación…
―Oh, vamos, ¿no me vas a contar nada de lo que pasó? Pensé que eras mi amigo, Severus.
La voz del ex director logró sacarla de sus cavilaciones. Vio y escuchó al profesor Snape reír entredientes.
―Pensaste mal, muy mal.
Notas finales: ¡Terminado, hoy Sábado a la 1:38hs de la madrugada! ¡Festejen, lectores, festejen! (?) En fin, qué alivio…
Pequeña curiosidad: "egomet aperiam" significa "Yo abro", y "egomet obducam" significa "Yo cierro". ¿No soy acaso la persona más original del planeta? :v
¿Qué tal les pareció? ¿Bueno, malo, terrible, excelente, digno de un premio o de una hoguera…? ¡Pueden decírmelo con un bonito, precioso, y apreciado review!
Y hablando de los mismos, es hora de responder.
AcizeJ- HaruZuchIa: ¡Gracias! Y bueno, a medida que avance la historia, veremos quién será el primero en ser flechado por Cupido… tal vez sea Severus, ¿quién sabe?
Aigo Snape: ¡No pierdas la cordura todavía! Faltan más locuras todavía…
yetsave: Cierto. Severus no parece saber muy bien cómo es el arte de seducir… ¿o sólo no está poniendo empeño aún? ¡Gracias! ¡Besos!
luz gabriela: ¡Muchas gracias! Creo que Snape puede ser algo brusco, nada más…Hermione deberá acostumbrarse, o jugar el mismo juego. ¡Saludos!
ringo-tensai: Hehehe… pues tienes razón, y Snape también :P Creo que ya averiguarás en el próximo dónde estuvo… ¿alguna teoría? ¡Nos leemos!
Nhara: ¡Muchas gracias! Awww, qué bonito. Lo sé, intenté que este fuera un poco más largo. ¡Gracias por el apoyo!
cuhautlitzin: ¡Muchísimas gracias, me halagas! ¡Besos!
Yazmin Snape: Es un amor :3 Pues sí, digamos que Hermione tuvo un trago de su propia medicina, por decirlo de algún modo. Y pues sí, entiendo que sea frustrante que tarden… pero también creo que así será mucho más satisfactorio en el momento en que suceda al fin. ¡Saludos!
mESTEFANIAb: ¡Gracias! Yo creo que Hermione tiene los ovarios suficientes, pero en una situación tan embarazosa como esa, creo que hasta a mí me estallarían uwu Sobre Snape yéndose de putas, sólo te diré… espera. Sólo espera y verás :) ¡Gracias, de nuevo!
Noir Striker: Gracias. Entiendo, pero por algunas cosas que ha dicho JK aquí y allá, creí que los señores Granger no serían demasiado emotivos en realidad, sólo un poco ingenuos. Todo es cuestión de perspectivas, supongo. También entiendo lo de Fatality, pero no quería que fuese tan obvio XD Sobre Severus, pues ya lo verás luego.
Vrunetti: Sobre Snape, como ya he dicho por allí arriba… sólo espera. Confía en mí ;) Pues sí, la presión no puede ser buena para nadie en realidad. Ahora me siento mal por Severus :c ¡Muchas gracias! ¡Besos!
Umeki-Nara: Ha sido una semana bastante agitada y lo sabes, pero bueno… ¡aquí sigo! Y eso es bueno. Por otro la idea, me gusta esa idea de la señora Granger 7u7 Creo que la aplicaré. Tendrás que esperar para verlos coshar uwu Y lo sabes. ¡Muchísimas gracias! ¡Nos leemos luego!
Tomoe-99: ¡Lo sé! Pobre Hermione :v ¡Muchas gracias! ¡Besos!
bedolla. lau: ¡Hola! Entiendo, Severus puede parecer (o ser directamente) algo cruel. ¡Tomaré en cuenta tu sugerencia! *anotando: más Severus celoso* (?) ¡Espero que te haya gustado!
YUKI. NICKY1: ¡Muchas gracias! Pues digamos que Hermione se lo buscó, a su manera… ¡gracias por leer! ¡Bye!
Muchas gracias a…
… TequilaNervous por agregar el fic a favoritos.
… Albaapacheco, Criselygirl y TequilaNervous por darle follow.
… aquellos que leen pero no comentan nada. ¿Sabían qué según el internet, el nombre más común del mundo es Mohammed? (?)
Pues… creo que eso es todo por ahora… oh, esperen, falta algo. ¡Imperio! Ahora que están bajo mi control, harán tres cosas. Primero, leerán Snape's Heaven de Umeki-Nara y admirarán su fabulosidad. Segundo, dejarán un bello review aquí y allá. Y tercero, se comerán un delicioso helado. ¡Obedezcan!
¡Gracias por leer! De verdad, le tengo mucho cariño a todos y cada uno de ustedes :') Cuídense.
¡Nos leemos!
_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_
