Disclaimer: El Potterverso no es de mi pertenencia. Debemos agradecerle a J.K Rowling por haber creado tan maravilloso mundo. La historia y demás, en cambio, son de mi pertenencia en su mayoría.
Resumen: La guerra había terminado, y aunque muchas vidas se habían perdido, una de ellas estaba tomando una siesta. Literalmente. Sin embargo, las incontables bajas sufridas por el mundo mágico amenazan seriamente con la extinción. Pero el Ministerio de Magia va a encargarse de que jamás suceda algo así. Cueste lo que cueste.
Advertencias: Snamione (Severus Snape/Hermione Granger); Universo Alterno. Posible Out of Character. Este es mi primer fic de Harry Potter, por favor sean gentiles (?)
Notas iniciales: Hola. ¡Actualización sorpresa! ¿Por qué? ¡Porque hoy es mi cumpleaños número diecinueve, y quería regalarles algo! (Ya es 20 de Abril aquí, así que...) Espero que disfruten este capítulo tanto como yo disfruté escribirlo… hehehe… HEHEHEHE… bueno, ya (?) Nos leemos allá abajo, loquishos.
La vida es un vals
Impulso
Pudo sentir que estaban de nuevo sobre tierra firme, aunque sus pies no tocaron el suelo en ningún momento. Sintió que era depositada en un sofá de cuero, y sólo entonces abrió sus ojos.
Pudo ver a su profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras alejarse de ella rápidamente, y al observar a su alrededor brevemente, pudo reconocer que se encontraba en el hogar del mismo. Pudo escuchar de forma distante la voz chillona de Holly la elfina doméstica y la del propio profesor, brevemente.
―Granger… Granger, no se atreva a cerrar los ojos―advirtió entonces el profesor Snape, y escuchó sus pasos acercarse de nuevo para observarla atentamente―. No se atreva a desmayarse.
Hermione sintió ganas de responderle, probablemente con algún reclamo a medio susurrar, pero sólo pudo soltar un suspiro de complacencia. La capa negra que la envolvía se volvió más cálida, obviamente gracias a un hechizo. Se acurrucó un poco en un rincón del sofá, relajándose un poco.
Mientras escuchaba los pasos de su profesor a su alrededor, la muchacha comenzó a sentir que sus músculos poco a poco se destensaban. Soltó otro suspiro. De forma completamente inconsciente, olfateó. Pudo sentir un aroma a menta y café, mezclado de forma armoniosa con una diminuta pizca de colonia masculina.
Sabía que provenía de la capa de su profesor, pero en ese mismísimo instante, no le avergonzó en lo más mínimo hundir su nariz en la misma, disfrutando del aroma que la tela emanaba.
Alguien aclaró la garganta. Y al alzar la vista, sí se sintió avergonzada. Se enderezó un poco ante la mirada cautelosa y casi crítica de Snape, ligeramente sonrojada.
―Holly acaba de prepararte un té―murmuró él, sacando de su bolsillo un pequeño vial, el cual abrió de forma experta antes de derramar su contenido en la taza que sostenía―. Bébalo todo; es un tónico. Le ayudará a calentarse más rápido aún.
Hermione tomó la taza junto al pequeño plato y cuchara que el profesor le estaba ofreciendo. Comenzó a revolver su té en silencio, sus ojos aún fijos en el hombre frente a ella. Se sorprendió a sí misma notando que estaba vestido de la forma más relajada que le hubiera visto jamás. Simples pantalones negros, camisa blanca con los primeros botones desabrochados.
La joven Gryffindor apartó la mirada como si esa vista le escociera los ojos. Con las mejillas nuevamente encendidas, pensó que no necesitaba un té con un tónico para calentarse.
Pudo ver de reojo que el profesor Snape decidía sentarse a su lado en el sofá, a una distancia prudente, ni muy cerca ni muy lejos. Lo escuchó soltar un suspiro, que aparentemente mezclaba resignación con arrepentimiento.
―Le ofrezco mis disculpas, señorita Granger―dijo de repente, con voz fuerte y clara, volviéndose hacia ella―. Fui un adulto irresponsable, o como su noviecito Weasley probablemente me llamaría, un verdadero bastardo.
Por fin Hermione le devolvió la mirada, y luego de ver algo parecido a la sinceridad en sus ojos negros, asintió una sola vez. Dio un sorbo a su té, antes de suspirar. Podía sentir el líquido entibiando su cuerpo de forma efectiva.
―Yo acepto tus disculpas, Severus―farfulló entonces, revolviendo nuevamente su taza, señalando con su tono de voz su abandono a las formalidades por el momento―. Pero quisiera saber… exactamente qué demonios ocurrió.
Pudo escuchar a su profesor soltar un bufido, pero al dedicarle una mirada de reojo, pudo notar que él no parecía enfadado o impaciente en ese momento. Sólo parecía cansado. Aun así, pudo notar un ligero y prácticamente imperceptible asentimiento de su parte.
―Señorita… Hermione, voy a ser honesto contigo. No pensé que lo haría, honestamente―farfulló con un tono algo ahogado, permitiendo que sus largos dedos apartaran un poco las cortinas de cabello oscuro de su rostro―. Sabes quién es Charity, ¿no es así?
Hermione asintió levemente, enseguida. Sí, sabía, por supuesto que sabía. Recordaba de forma tibia y cariñosa a la amable profesora de Estudios Muggles, Charity Burbage. Snape también asintió, aunque de manera más lúgubre.
―Charity… era una gran mujer. Nos conocimos en 1971, cuando yo ingresé a Hogwarts―relató él entonces, y Hermione pudo apreciar que se relajaba un poco en su lugar, a pesar de que la mueca en su rostro continuaba presente―. Aunque yo fui seleccionado para Sytherin, y ella para Hufflepuff, digamos que ella era muy… obstinada. Tal vez decidida es una mejor palabra. La cuestión es que hizo todo lo posible por al menos volverse soportable a mis ojos. Y debo admitirlo, lo consiguió a fuerza de empeño.
El hombre se tomó una breve pausa, y Hermione aprovechó los segundos de silencio para darle otro sorbo a su bebida, como si no se atreviera a hacerlo mientras él estaba hablando. Pudo verlo removerse un poco sobre el cuero del sofá, acomodándose mejor.
―En 1974 me confesó que tenía sentimientos de índole romántica hacia mi persona. En ese momento, yo no tenía ojos para nadie que no fuera…―el hombre se mantuvo callado unos segundos, pero la muchacha no necesitó que completara la frase. Lo vio formar una pequeña sonrisa amarga―. Tonto de mí… para 1976, Sirius Black ya había aprovechado mi oportunidad perdida. Ellos 'salieron' hasta la graduación. Maldito perro pulgoso.
Hermione apreció desde su lugar la mueca de disgusto que habían adoptado los labios de su profesor. Sin embargo, un segundo después pareció relajarse otra vez, con un lánguido encogimiento de hombros.
―Adelantándonos a 1993, Charity regresó a Hogwarts como profesora. Debo admitirlo, al principio solía despreciar abiertamente su asignatura solamente para obtener una reacción de su parte. Patético y bajo, incluso viniendo de mí―admitió con tono confidencial, permitiendo distraídamente que uno de sus brazos descansara en el respaldo del sofá, y Hermione pudo sentirlo tras su cabeza―. Pero la niña dulce y alegre que yo había conocido aún estaba allí, escondida detrás de una delgada cortina de rencor.
Otra pausa, otro sorbo de té.
―1995 y estamos 'saliendo'… realmente odio ese término tan juvenil, pero no encuentro otra manera de definirlo, honestamente. Creo que no tenía una verdadera etiqueta después de todo―continuó él, su voz tornándose ligeramente más profunda mediante continuaba―. Para entonces…
―Espere, espere. ¿La profesora Burbage y tú… estuvieron juntos?
Hermione recibió una mirada fulminante, y apartó la vista, dando un último sorbo a su té como excusa para no tener que mirarlo en ese instante. Pero es que simplemente no había podido evitarlo. Aquella simple idea le causaba una enorme incredulidad. Jamás lo hubiera imaginado.
―Sí. Lo mantuvimos lo más privado posible. Ninguno de nosotros disfruta… disfrutaba ser demasiado públicos. ¿Podría continuar sin interrupciones? ―cuestionó el hombre con una mueca recta en su rostro. Hermione no dijo nada, y supuso que eso era respuesta suficiente, porque él continuó―. Cómo estaba diciendo, para entonces los rencores del pasado habían sido olvidados. Claro que no todo era color de rosa, y con los eventos en 1997, puedes estar segura de que cualquier relación que pudiésemos tener estaba absolutamente perdida.
La muchacha pudo notar como la voz de su profesor se volvía cada vez más difícil de oír, y tuvo que acomodarse un poco más cerca suyo para lograr escucharlo con más facilidad, dedicándole su absoluta atención y silencio.
―1998, en medio de la mismísima Segunda Guerra Mágica, un artículo defendiendo los derechos de los magos y brujas nacidos de muggles sale a la luz. La autora, Charity Burbage. Obviamente no pasó desapercibida―continuó el profesor Snape, aún con esa mueca claramente angustiada en su pálido rostro. Soltó un suspiro, de forma casi inaudible―. Tuve que verla morir, Hermione. Tuve que verla morir frente a mis propios ojos, y no pude hacer absolutamente nada. Lo último que ella vio fue mi rostro, mi maldito rostro inexpresivo. Siempre me pregunto… qué pensó en ese momento… yo…
Él se quedó en silencio nuevamente, y Hermione no lo culpaba. Podía notar en el tono de su voz, cada vez más baja, que aquello le afectaba de una forma increíblemente poderosa. No quiso alzar la vista, pero sus ojos castaños le desobedecieron, y buscó su rostro.
―¿La amabas?
Notó que su profesor sufría un ligero espasmo, muy parecido a un sobresalto, mientras sus ojos oscuros se posaban en su rostro. A pesar de notarse apenas húmedos, la esencia dura y fría continuaba en ellos. Sólo se estaba derritiendo lentamente.
―Sí.
El barítono de su voz la tomó desprevenida aunque se había esperado esa respuesta. Asintió despacio, inconsciente de su propio movimiento. Se mordió el labio inferior ligeramente, sintiéndose en ese momento incapaz de apartar su mirada de él.
No había notado lo inusualmente cerca de su profesor que se encontraba. Desde esa distancia prácticamente inexistente, podía notar un par de cosas. Por ejemplo, que su aguileña nariz era perfectamente paralela con el resto de su rostro. O que sus pómulos le daban a su rostro una apariencia ligeramente más alargada pero no precisamente repelente. Incluso, si se acercaba tan sólo un poco más, y lo veía de cierta forma, podía resultar incluso atractivo.
Cuando pudo notar lo extremadamente cerca que ahora se encontraba, pensó que la incomodidad sería enorme y se apartaría de forma brusca, además de causar en su profesor un terrible enfado que terminaría con ella siendo castigada, de forma justo o no dependiendo de la perspectiva.
Sin embargo, no sintió absolutamente nada de eso. Sólo podía sentir un fuerte bochorno, y una sensación extraña pero no desconocida nacer en su bajo estómago. Lo que más la sorprendió, aparte de su propio acercamiento, fue el hecho de que el hombre no se hubiese movido siquiera un centímetro.
Al enfrentarse sus ojos con los suyos, apreció que estaba viéndola con el mismo aire abochornado, nervioso y extraño que ella le daba, aunque era más habilidoso al disfrazarlo.
No pudo apreciar mucho más de su rostro y sus expresiones mientras sus ojos castaños se cerraban despacio, sus párpados sintiéndose cada vez más pesados a medida que su rostro se inclinaba hacia su profesor.
¿Qué estaba haciendo? ¡¿Qué demonios estaba haciendo, por amor a Merlín?! ¡Debía detenerse, detenerse enseguida, detenerse antes de que…!
Un segundo después, y ya era demasiado tarde. Severus Snape acortó la distancia milimétrica entre ellos y sus labios acariciaron los suyos en la forma de un roce. No era un roce suave y delicado, ni fuerte y demandante. Era sólo eso. Un roce.
Hermione estaba intentando procesarlo, aunque no hizo ningún intento en lo absoluto por apartarse. Se sobresaltó ligeramente al sentir la mano de su profesor colarse bajo su cabello para sostener su nuca firmemente, y aquel gesto le robó un jadeo.
Momentos después, y los labios de ambos danzaban juntos en completa armonía, uno junto al otro, un silencioso vals al ritmo de dos corazones agitados. Era un momento perfecto. Pero la perfección no existe.
Como prueba de ello, otro sobresalto atacó el cuerpo de la joven muchacha al sentir una mano posarse en su cintura. Con pesar que no reconoció como tal en ese momento, rompió aquello que habían creado en silencio, apartándose un poco.
Demasiado avergonzada, impresionada y sorprendida para hablar, todo lo que pudo hacer fue observar fijamente al hombre frente a ella, en silencio.
Esperaba que las manos del profesor Snape se apartaran de ella bruscamente, dejándole una poco agradable sensación. Pero no fue así. Él parecía taladrarla con su mirada, y Hermione creyó por un momento que había entrado en su mente gracias a la legeremancia.
Antes de que pudiera averiguarlo, de cualquier modo, él había apartado sus ojos de los suyos, y ahora la observaba de forma más impersonal, pero no propiamente lejana.
―¿Ya te sientes mejor? ―preguntó con tono calmado, deslizando sus manos hasta alejarlas del cuerpo de la muchacha con delicadeza.
Ella asintió rápidamente, aun sintiéndose demasiado abochornada y nerviosa para pronunciar palabra alguna. De forma casi instintiva, se apartó un poco de él, lo suficiente para que ambos recuperaran su espacio personal, al menos por el momento.
Escuchó a su profesor murmurar algo, pero no entendió muy bien lo que era. Sintió que se levantaba de su lugar y se alejaba nuevamente, y otra vez pudo escuchar el lejano intercambio entre las voces de Snape y Holly.
No estaba prestando atención. Estaba más concentrada en los pensamientos que habitaban en ese mismo instante su cabeza, corriendo salvajes de un lado para el otro, dejándola más confundida de lo que se había sentido en años. ¡Ni siquiera con Ron había sido tan complicado!
Ron… sólo pensar en él pudo generar que su estómago se encogiera de forma casi dolorosa.
¿Qué acababa de hacer? Acababa de besar a su profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras. Acababa de besar a su esposo, corrigió una diminuta pero terriblemente molesta voz en su mente. Técnicamente, llevaba mucha razón, pero…
… pero no podía evitar sentirse terriblemente culpable.
Los pasos de su profesor al regresar lograron sacarla de sus pensamientos escabrosos e inquietos. Alzó la vista, y pudo ver que se había colocado nuevamente su túnica sobre su camisa y pantalones. Parecía que había vuelto a ser su distante y frío profesor.
Hasta que extendió una mano de largos dedos hacia ella, a modo de invitación y ayuda para ponerse en pie.
―Es hora de regresar al castillo―le informó con tono calmo, ladeando apenas su cabeza al observarla―. Puedes devolverme mi capa, si no es mucha molestia.
Hermione pudo notar el sutil tono sarcástico en su voz. Volvió a asentir, de nuevo con ese aire distante, pero más consciente de la realidad, y de la posición dónde se encontraba. Con aire dubitativo, su mano temblorosa tomó la de su profesor, levantándose con sólo una ligera molestia en sus piernas. Aún callada, le devolvió su capa.
El movimiento de la tela desprendió nuevamente ese embriagador aroma, y apartó su rostro como acto reflejo, intentando evitar a cualquier costo pensarlo demasiado.
Con su capa nuevamente en su respectivo lugar, el profesor Snape se volvió hacia la chimenea, tomando un puñado de polvos flú. Hermione se colocó a su lado, observando con interés las llamas crepitantes.
Al momento en que el fuego se alzó en un intenso tono verde esmeralda, Hermione se sintió desaparecer. Y disfrutó esos breves, imperceptibles instantes, en los que no era nada en absoluto. En los que era un latigazo de fuego verde, en lugar de una joven confundida y atormentada por sus propios pensamientos.
Notas finales: …
Espero que no les haya parecido demasiado apresurado y/o fuera de personaje… personalmente me pareció un buen momento.
Especialmente porque mientras lo escribía me di cuenta de que el día 20 publico el capítulo 20 (técnicamente) y que su primer beso ocurre en el capítulo diecinueve (sin contar la nota del hiatus) cuando cumplo diecinueve años. Casualidades de la vida que a nadie le importan pero igual noté.
Así que… ¿cómo estuvo? Declaraciones de amor y amenazas de muerte por igual, pueden dejarlas en un precioso review. De los que voy a responder ahora mismo.
mell: ¡Muchísimas gracias! Me alegra que te gusten, espero que este también te haya gustado.
ringo-tensai: Pues aquí está la historia de Charity completa… o al menos mi versión :p ¡Espero que te haya gustado la sorpresa!
BlackStarAnn: ¡Hola! Charity Burbage era la profesora de Estudios Muggles que tuvo Hermione en tercer año. Awww, gracias, tus palabras valen mucho. Y pues sí, qué envidia (?) ¡También cuídate, un beso!
Yazmin Snape: Me parece que Sev salió borde por culpa de su padre… ese hijo de perra. Pues aquí ves, era "novia" de Snape en su momento… ¡espero que te haya gustado! ¡Saludos!
yetsave: ¡Muchas gracias! ¡Besos!
Aigo: Creo que ambos son demasiado pacientes… y aún no me decido si eso es bueno o malo. ¿Cómo quedó tu tabla después de este capítulo?
bedolla. lau: Hahaha, ¡caíste! :P Pues intenté que este capítulo fuera un poquito más esclarecedor… ¡espero haberlo hecho bien! ¡Saludos!
mESTEFANIAb: Ya sabes, Snape es así de especial… tal vez en algún momento entienda como va la cosa. ¡Espero que la conti te haya gustado!
Guest: ¡Muchas gracias, me alegra que te guste! ¡Saludos!
Vrunetti: Exactamente… Haces bien al leer entre líneas, a veces es necesario. Y creo que tienes razón en lo que interpretaste. ¡Aquí hay otro acercamiento! Muy, muy cercano… ok, ya. ¡Besos! PD: Empezaré a leer "Sentir"… ¿debería prepararme para llorar o no?
Muchas gracias a…
… patrigt410 por agregar el fic a favoritos y por darle follow.
… aquellos que leen pero no comentan nada. ¿Sabían qué según el internet, en la ciudad de Los Ángeles hay más automóviles que gente? (?)
Pues… creo que eso es todo por ahora. Espero que les haya gustado el capítulo. Ideas, sugerencias y opiniones, serán leídos en la forma de un review. Cuídense y pórtense bien.
¡Nos leemos!
_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_
