Disclaimer: El Potterverso no es de mi pertenencia. Debemos agradecerle a J.K Rowling por haber creado tan maravilloso mundo. La historia y demás, en cambio, son de mi pertenencia en su mayoría.

Resumen: La guerra había terminado, y aunque muchas vidas se habían perdido, una de ellas estaba tomando una siesta. Literalmente. Sin embargo, las incontables bajas sufridas por el mundo mágico amenazan seriamente con la extinción. Pero el Ministerio de Magia va a encargarse de que jamás suceda algo así. Cueste lo que cueste.

Advertencias: Snamione (Severus Snape/Hermione Granger); Universo Alterno. Posible Out of Character. Este es mi primer fic de Harry Potter, por favor sean gentiles (?)

Notas iniciales: Hola. Aquí hace un frío terrible… y sin embargo sigo aquí frente a la computadora, escribiendo este capítulo para ustedes. Lo sé, me aman (?) Ya fuera de broma, veamos cuanto puedo escribir antes de congelarme aquí :(


La vida es un vals

Divino Tormento


No fue muy difícil para él seguir el camino que ambos adolescentes habían tomado, al menos no con la ayuda de su varita.

No tenía idea de por qué estaba buscándola, cuando bien podría aprovechar para descansar un poco antes de otro día intelectualmente agotador. Aunque no quería descansar mucho en primer lugar si había aceptado acompañarla. Maldijo silenciosamente.

También estaba ese tema. ¿Por qué había aceptado acompañar a Granger a aquella fiesta? Si quería distraerse, habría pasado la noche corrigiendo la tonelada de ensayos que lo esperaban en su despacho. Y definitivamente no recorriendo el castillo de Hogwarts, no en ese momento.

Su varita vibró levemente en su mano, y eso era señal de que se estaba acercándose cada vez más. Y justo en ese instante, el rostro bastante angustiado que mostraba Harry Potter se apareció justo frente a él. Escupió una maldición por lo bajo, viendo al muchacho sobresaltarse.

Pudo notar que Potter le dedicaba una mirada curiosa, y al intentar pasar por su lado, una mano sobre su brazo lo detuvo en su lugar.

―Profesor… creo que lo mejor sería dejarla sola un momento…

―Y yo creo que si realmente aprecia su tiempo libre, va a apartarse―masculló, entrecerrando un poco sus ojos negros―. No quisiera tener que ponerlo en detención en plenos entrenamientos para Quidditch, Potter.

El joven hizo una pequeña mueca ante eso, y se apartó un poco, aunque no lo suficiente. Obviamente aún no se iba a dar por vencido, y Snape comenzaba a perder la poca paciencia que le estaba quedando.

―Ella quiere estar sola―aclaró entonces, como si ese fuera motivo suficiente para que ambos se fueran de allí―. Lo mejor sería…

Pero se quedó en silencio ante la mirada fulminante que su profesor le estaba dedicando en ese momento. Quizá se dio cuenta de que no iba a escuchar razones ni suyas ni de nadie. Harry suspiró pesadamente y se apartó al fin, continuando su camino de regreso a la fiesta.

El profesor soltó un bufido y avanzó el pequeño trayecto que le quedaba. Casi enseguida pudo ver a la joven Gryffindor apenas a unos pasos de distancia. Estaba dándole la espalda, y por eso no se sorprendió de que tampoco hubiera escuchado sus pasos acercándose a ella, causándole un sobresalto al mostrarse.

―¡Profesor…!―soltó de repente, casi como un acto reflejo, antes de soltar un suspiro de alivio al notar que no era ninguna amenaza. Apartó la vista―. ¿Necesita algo?

Él se mantuvo en silencio por unos momentos, observándola fijamente mientras apagaba la luz que emanaba de su varita, pues la luna lograba iluminar el lugar perfectamente. Aclaró su garganta sonoramente.

―Sólo quería asegurarme de que estuviese bien―murmuró, guardando su varita de nuevo en su túnica―. No tiene idea de las locuras que puede cometer una joven despechada.

Hermione soltó una pequeña risita apagada ante esas palabras, secando las lágrimas que habían marcado sus mejillas al caer. Negó con su cabeza, soltando un suspiro de cansancio.

―No sé si lo habrás notado, pero no soy como cualquier chica―farfulló, reclinándose un poco en una pared a su lado derecho―. No pienso correr a la Torre de Gryffindor y destrozar sus cosas, o volverme una desquiciada que sólo busca asesinarlo.

Ambos se mantuvieron en silencio por un par de minutos. La muchacha no esperaba en realidad que él fuera a comentar nada al respecto, y tal parecía que no iba a hacerlo. Así que aprovechó para continuar hablando.

Porque si él no quisiera escuchar, no se habría tomado la molestia de ir hasta allí, ¿no?

―Es un poco difícil, ¿sabes? Lo quise desde mi cuarto año aquí… y pensé que él nunca iba a voltear a verme―murmuró, bajando su vista hacia sus manos mientras jugueteaba un poco con sus dedos, como si de esa forma pudiese distraerse―. Y cuando creí que todos los problemas y preocupaciones habían terminado con la guerra, al Ministerio se le ocurre esta 'maravillosa' idea…

―Y a ti se te ocurre realizar tu buena acción del día pidiéndole que se case con la señorita Brown―intervino entonces la voz de Snape, provocando que se volviera hacia él para mirarlo, con una ceja arqueada―. No te confundas, lo último que haría en mi vida sería defender a Weasley. Pero creo que te olvidas de ese pequeño detalle. Sentirte mal, está bien. Victimizarte, no.

La joven Gryffindor abrió su boca con la intención de refutar esas palabras, pero no pudo decir nada más. Especialmente porque se dio cuenta de que tenía razón. Sólo soltó otro suspiro, esta vez uno de resignación, dando un pequeño asentimiento.

―Supongo que es cierto. Creo que yo misma me lo busqué―dijo simplemente, enderezándose un poco en su lugar―. Honestamente lo único que me preocupa en este momento es cómo voy a soportar verlos besuquearse sin vomitar.

Escuchó que su profesor soltaba una breve risita entredientes ante su comentario, y eso logró robarle una diminuta sonrisa dentro de su propia angustia. Pudo verlo estirar su brazo, con su palma abierta, y estuvo a punto de preguntarle qué diablos estaba haciendo, hasta que vio un libro llegar a toda velocidad hasta ellos, sólo para detenerse y posarse delicadamente en su mano.

―Puedes leer. Enterrar tu nariz en un libro es uno de tus pasamientos favoritos, ¿no es así? ―le dijo, volviéndose un poco hacia ella para entregarle el libro que acababa de recibir―. Es una novela que he tenido en mi biblioteca recolectando polvo hace años.

Hermione tomó el objeto que le era ofrecido, y apreció la textura del cuero negro que recubría la tapa, y le quitó algo del polvo que tenía encima. Sólo entonces pudo leer el título escrito con elegante caligrafía.

"Divino Tormento"―leyó en voz alta, arqueando una ceja mientras lo observaba atentamente, ojeando las primeras páginas―. ¿No sabes quién es el autor…?

― 'Anónimo' puede ser la palabra que buscas―farfulló el hombre, apartando la vista mientras se alisaba un poco la túnica, como si estuviese dando por terminada la charla entonces―. Puedes leerlo cuando quieras, pero no puedes dejar que nadie más lo lea. Confía en mí, no quieres compartirlo con nadie más.

La muchacha alzó la vista casi enseguida, para preguntarle a qué se refería o por qué lo decía, pero vio que ya se había dado la vuelta para irse. Lo observó alejarse en silencio, y bajó la vista de nuevo hacia su libro.

Sonrió un poco. Al menos tenía algo nuevo para leer. Aquella noche no había sido tan mala después de todo.


Comenzó a leer aquel libro aquella misma noche cuando regresó a su habitación en la Torre de Gryffindor. Estaba impresionada con la narración atrapante y la trama que parecía envolverla en un par de brazos imaginarios.

Tuvo que obligarse a sí misma a dejarlo de lado por un rato para lograr conciliar al menos una horas de sueño.

Tal como lo había esperado, a la mañana siguiente sí que necesitaba un escape, una distracción. Ron parecía tan enfadado como la noche anterior, y Lavender probablemente estaba aprovechando eso. Era como estar de regreso en sexto año, ya que nadie podía diferenciar dónde empezaba uno y donde terminaba el otro.

Pero Hermione apenas podía escuchar los bufidos de Ginny o ver las expresiones incómodas de Harry. Ella sabía que a pesar de los años y experiencias vividas, su ex novio podía ser bastante inmaduro en ciertas situaciones. Si fue capaz de abandonar a Harry y ella en medio de la guerra, ¿cómo no iba a ser capaz de besuquearse con su nueva esposa frente a ella?

Además, Hermione tenía muchas páginas del nuevo libro por leer. Y eso fue lo que hizo durante el desayuno. Y también durante los recesos después del desayuno, y el almuerzo, y los recesos después del almuerzo, y la cena, y antes de dormir.

Ciertamente amaba los libros mágicos como aquel, que mediante más páginas leía, más de las mismas se materializaban. Eran los mejores para personas curiosas como ella, que probablemente intentarían adelantarse al final.

Durante los siguientes dos días, Hermione continuaba perdida en el romance prohibido entre la princesa del reino ficticio de Cunningham, y el valiente aunque ambiguo caballero de la guardia real. No podía explicar por qué, pero simplemente se veía atrapada en las interacciones de ambos personajes. No parecían 'hechos el uno para el otro', pero tampoco podían estar con alguien más.

Un nuevo almuerzo, y más lectura de calidad para Hermione. Con ese libro entre sus manos, Hermione se sorprendió a sí misma al notar que casi no había pensado en su rompimiento, ni había notado o respondido a las demostraciones de afecto a su alrededor.

Estaba especialmente concentrada en aquel capítulo en especial. La princesa y el caballero habían quedado atrapados de forma misteriosa en la torre más alta del castillo. El espacio era reducido, y las personalidades explosivas de ambos estaban rozándose de forma salvaje.

Sólo bastaron un par de párrafos para que se lanzaran uno a los brazos del otro de forma irremediable, fundiéndose en un beso apasionado antes de caer juntos sobre la alfombra de terciopelo y…

Hermione cerró el libro bruscamente, causando un estruendo que llamó la atención de varios a su alrededor antes de que cada estudiante volviera a sus actividades normales. La muchacha podía sentir sus mejillas arder intensamente y supo que era visible.

―¿Hermione…?

La muchacha se sobresaltó apenas escuchó su nombre y sintió una mano posarse en su hombro, abrazando el libro contra su pecho con gesto nervioso. Pudo ver las miradas descolocadas y curiosas de Harry y Ginny.

―¿Estás bien, Hermione?―preguntó entonces él, aún observándola con cautela, y ella asintió―. Te ves un poco acalorada…

―Sí, ¿y qué es eso que tanto lees?―agregó Ginny, ladeando un poco su cabeza mientras estiraba su brazo hacia ella―. Déjame ver…

―¡No!

Hermione se apresuró a ponerse en pie, guardando el libro en el morral que colgaba de su hombro y manteniéndolo fuera de su alcance. Se alejó un par de pasos, con una pequeña sonrisa nerviosa en su rostro.

―Yo… acabo de recordar algo, tengo que hacer algo, yo… adiós.

La muchacha se dio la vuelta y apresuradamente abandonó el Gran Comedor, agradeciendo mentalmente que no escuchaba los pasos de nadie siguiéndola. Soltó un largo suspiro de alivio, y volvió a sacar el libro del morral.

¿Por qué motivo en el mundo el profesor Snape le daría ese libro? No recomendárselo o mencionarlo casualmente, sino que entregárselo directamente en sus manos. ¿Acaso nunca lo había leído, y no tenía idea de lo que contenía? ¿Le entregó un libro al azar?

Estuvo a punto de abrirlo nuevamente, llena de curiosidad, pero se obligó a no hacerlo, guardándolo nuevamente. Tal vez si lo hablaba con su profesor, obtendría respuestas… por muy incómodo que pudiera resultar.


Aquel sábado por la tarde estaba agendada otra salida a Hogsmeade, pero Hermione se excusó con Harry nuevamente. No tenía muchas ganas de salir a pasearse en la fría nieve otra vez. Además, le gustaba la idea de librarse de Ron y Lavender por un rato.

En la mañana había recibido un paquete desde Australia, y este contenía un par de túnicas nuevas, algunos chocolates y una bandeja llena de brownies, junto a una nota de su madre. En la misma le pedía que saludara al profesor Snape de su parte y le convidara con esos brownies caseros.

Perfecto. Ya tenía una buena excusa.

Cuando sus amigos se fueron, se puso en marcha. Con la bandeja de brownies en sus manos y el condenado libro en su morral, se dirigió al despacho del profesor Snape sin tardar más.

El frío de las mazmorras volvió a envolverla, pero no le molestó tanto cuando la puerta del despecho se abrió automáticamente apenas estuvo enfrente de la misma, tal como aquella fatídica noche. Soltó un suspiro, dándose a sí misma algo de coraje cuando ingresó.

Pudo ver a su profesor escribiendo concentrado en lo que parecía ser un diario de cuero, el cual cerró luego de unos momentos antes de guardarlo en su escritorio, y volverse hacia ella con una ceja arqueada.

―Tenía la seguridad de que era día de paseo en Hogsmeade―comentó, atrayendo silenciosamente una silla para que la muchacha se acomodara en la misma.

―Lo es―aseguró ella, tomando asiento mientras posaba la bandeja sobre el escritorio de su profesor―. Pero mi madre quería que te hiciera llegar algunos de estos.

Snape arqueó una ceja, y alzó algunas de las servilletas que cubrían los brownies. Hizo una pequeña mueca, pero dio un leve asentimiento, entrelazando sus delgados dedos al mirarla.

―Tal vez deberías hacerle saber a tu madre que no soy gran fanático de los alimentos azucarados―murmuró, con un ligero suspiro―. Pero de todos modos gracias.

Hermione asintió levemente, tragando en seco. ¿Y ahora qué iba a hacer? Sin saber muy bien la respuesta a esa pregunta, tomó uno de los brownies, comenzando a mordisquearlo levemente. Creyó que su profesor la echaría a patadas, pero no lo hizo.

En su lugar chasqueó sus dedos, y uno de los elfos domésticos de Hogwarts apareció junto a él, dejando una bandeja con té y dos tazas antes de marcharse nuevamente.

―Tengo la ligera impresión que traerme este postre no fue tu único motivo para visitarme―murmuró entonces, colocando apenas una cucharadita de azúcar en su taza antes de revolverla un poco―. ¿Vas a decirme qué te trae por aquí?

La muchacha alzó la vista para mirarlo, y tragó saliva, dejando su brownie a medio comer sobre una servilleta. Limpió sus manos brevemente, antes de revisar su morral, y sacar el libro de allí. Lo sostuvo en sus manos por unos momentos, como si estuviera buscando las palabras exactas para decir.

Finalmente pareció encontrarlas.

―Me gusta mucho, este libro―aseguró, alzándolo apenas en su mano en un gesto significativo, antes de soltar un pequeño suspiro―. La narración es excelente, la trama atrapante, pero…

―¿Pero contiene escenas de naturaleza sexual explícita y no puedes manejarlo?

Hermione tomó una enorme bocanada de aire, antes de liberarlo de sus pulmones despacio, negando con su cabeza.

―No es que no pueda manejarlo. Tengo la madurez necesaria―aclaró, volviendo a bajar la vista hacia su libro con una diminuta mueca―. Solamente me sorprendió su… naturaleza erótica. No creí que tú…

Se quedó en silencio una vez más, y pudo sentir sus mejillas arder fuertemente, sabiendo que era imposible esconderlo ahora. No se atrevió a alzar la vista, pero podía sentir sus ojos clavados en ella de forma fija.

―Si tienes la "madurez necesaria" que tanto te gusta presumir―habló él por fin, haciendo una pequeña pausa en la que dio un sorbo a su té humeante―, no entiendo de dónde proviene tu sorpresa.

―No creí que este tipo de literatura fuera de tu interés―se justificó la muchacha, casi a la defensiva, alzando la vista otra vez casi de modo inconsciente.

El hombre se mantuvo callado por unos momentos, aún observándola sin expresión alguna en su rostro. Soltó otro suspiro, enderezándose en su lugar.

―Hermione, soy un hombre adulto. Tengo casi cuarenta años, por amor a Merlín, ¿qué esperabas?

La muchacha no le respondió enseguida, sino que se quedó en silencio, en lo que parecía estar procesando lo que acababa de decir. Se sobresaltó ligeramente cuando escuchó a su profesor soltar una carcajada.

No era una risa burlona, ni tampoco amarga. Sólo una carcajada honesta, como si realmente algo le causara mucha gracia, fuera eso la expresión en su rostro o la misma situación.

―Estamos… estamos casados, Hermione, y los dos sabemos demasiado bien para qué exactamente―murmuró entonces, aclarando un poco su garganta mientras recuperaba la compostura que había perdido por breves segundos, aunque conservaba una pequeña sonrisa torcida en sus labios―. Si no puedes soportar un libro con erotismo ficticio, ¿cómo vas a poder…?

Hermione alzó su libro a la altura de su rostro, para cubrir sus mejillas sonrojadas por el bochorno, aliviada de que él hubiera captado el mensaje.

Por supuesto que tenía muy claro el propósito de su matrimonio, a pesar de que se sintiera tan abochornada al pensarlo. Por eso evitaba hacerlo, más que nada en el mundo. Sin embargo, se dio cuenta de que no podría evadirlo eternamente.

―Hermione―escuchó la voz de su profesor llamarla, y con pesar bajó el libro para mirarlo, aún apenada―. No soy un viejo pervertido que quiere meterse bajo tu falda, como Weasley tan inteligentemente dijo. Tal vez sí viejo, pero no todo lo demás.

Hermione no pudo evitar sonreír un poco ante eso, negando levemente con su cabeza.

―Solamente estoy asumiendo lo que tengo enfrente. No tengo otra opción y tú tampoco. Te recomiendo que vayas haciéndote a la idea. Empezando por terminar de leer ese libro.

La muchacha no pudo hacer mucho más que asentir levemente, antes de ponerse en pie, tomando su brownie mordido y guardando una vez más su libro en su morral.

―¿Quieres conservarlos? ―murmuró, señalando la bandeja de brownies sobre la superficie del escritorio―. Yo comí suficientes antes de venir.

―Déjalos aquí―dijo él con expresión tranquila, sacando su varita y colocando un hechizo no verbal sobre la bandeja―. El lunes tengo clase a primera hora con Hufflepuff y Ravenclaw… seguro los aprovecharán más que yo.

―O no los comerán por temor a que estén envenenados.

El profesor Snape soltó otra risita, esta vez entredientes mientras daba un breve asentimiento, con un suspiro. La puerta de su despacho se abrió otra vez.

―Hasta luego, Hermione. Luego puedes contarme cómo termina la historia.


Notas finales: Sí, ya sé que tú ya sabes cómo terminará esto, Ringo-Tensai (?)

Pues aquí estoy nuevamente, con un frío congelante… en serio, ni siquiera es invierno todavía aquí, pero el clima es cruel :'(

Me costó un poquito más terminar este capítulo justamente por ese motivo… en fin, ¡lo importante es que pude hacerlo! Y ahora, a responder reviews.

Sui Cipher: Nop, Romione definitivamente no pasará aquí… también es un alivio, un poquito menos de tensión por ese lado. Aw, a mí también me encantan Remus y Tonks x3 ¡Besos y Amortentias para ti también!

Yazmin Snape: Lo sé, también me agrada liberarme de eso… pues creo que está siendo ligeramente más amable con ella ahora. O quizá sea sólo mi impresión :P Ya veremos si alguien más quiere meterse entre ellos o no *risa malvada* (?) ¡Saludos, cuídate!

Guest: ¡Actualicé el 20 de Abril por mi cumpleaños! ¡Muchísimas gracias, realmente me halagas!

Valery Ryddle: Hehehe, pues sí, no fue el momento más romántico exactamente (fue Ginny). Pues por el capítulo de hoy, parece que no pierde el tiempo… ¡gracias por leer y comentar! ¡Nos leemos! PD: ¡Muchas gracias!

Aigo Snape: ¡No! ¡Resucita, o no vas a poder seguir leyendo! D:

mESTEFANIAb: Hahahaha, pues yo también espero que no la cague como es su costumbre. ¡Espero que te haya gustado!

bedolla. lau: ¡Yo tampoco lo lamento! De hecho es un alivio… y sí, te entiendo. Creo que ellos dos aún se estaban negando a la realidad, pero ya les tocó hacerse cargo. ¡Y claro! Hermione siempre tan sutil :P ¡Gracias a ti!

luz gabriela: ¡Y yo sólo puedo decir: muchísimas gracias! (Qué bueno… ya me sentía culpable por algún motivo)

yetsave: ¡Yo igual! Parece que Ron y Lavender no pierden el tiempo… aunque como ya los conocemos, Hermione y Severus serán más lentos :P

Mell: Pues yo no odio el Romione pero sí dejaría que se queme en el infierno porque prefiero Snamione x3 ¡Y me encanta tu idea! Tendré que aplicarla en algún momento… ¡mil gracias a ti por leer y comentar!

Lora: ¡Gracias por leerlos todos! Espero que te guste este capítulo también ;)

HIMRRING: ¡Aww, me alegra que te haya encantado entonces! Intentaré que sean más largos, ¡saludos!

megumisakura: ¡Muchísimas gracias, me halagas!

cuhautlitzin: Síp, también he leído eso… ¿te digo u secreto? Hubiera sido más dramático y sorpresivo que muriera Ron… y sobreviviera Fren :'( ¡Gracias a ti!

LadyBasilisco220282: Hehehe, ¡pues creo que ya no volverá a hacerlo!

EriSnape: Lo sé, lo de Charity también me entristeció :'( Heheh, síp, debo admitir que a mí también me gustó lo que dijo Severus al final. ¡Espero que este capítulo te haya gustado también!

isabel: ¡Aquí lo estoy continuando!

Vrunetti: ¡Muchas gracias! Te entiendo… a mí me agrada Ron, simplemente no para Hermione. Pues cómo ves sí fue a buscarla… y algo más *wink wink* ¡Besos!

BlackStarAnn: ¡Hola! ¡Muchas gracias! ¡Me alegra muchísimo que te hayan gustado tanto ambos capítulos! Y no te preocupes, sí recibo tu amor (?) De verdad, me halagas. ¡Espero que este también te haya gustado!

Muchas gracias a…

LadyBasilisco220282, cconcha-72, RankaxAlto, dxianaiscool, nathyhcr, adaneila. diazsobrevilla y noeemi por agregar el fic a favoritos.

megumisakura, LadyBasilisco220282, cconcha-72, RankaxAlto, dxianaiscool y nathyhcr por darle follow.

aquellos que leen pero no comentan nada. ¿Sabían qué según el internet, la botella de Coca Cola era originalmente verde? (?)

Y creo que eso es todo por ahora. Opiniones, ideas y sugerencias = review. Muchas gracias por leer y comentar, realmente lo aprecio muchísimo. Cuídense.

¡Nos leemos!


_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_