Disclaimer: El Potterverso no es de mi pertenencia. Debemos agradecerle a J.K Rowling por haber creado tan maravilloso mundo. La historia y demás, en cambio, son de mi pertenencia en su mayoría.

Resumen: La guerra había terminado, y aunque muchas vidas se habían perdido, una de ellas estaba tomando una siesta. Literalmente. Sin embargo, las incontables bajas sufridas por el mundo mágico amenazan seriamente con la extinción. Pero el Ministerio de Magia va a encargarse de que jamás suceda algo así. Cueste lo que cueste.

Advertencias: Snamione (Severus Snape/Hermione Granger); Universo Alterno. Posible Out of Character. Este es mi primer fic de Harry Potter, por favor sean gentiles (?)

Notas iniciales: Hola. Aún hace bastante frío por acá, y además me duele bastante la cabeza, pero estoy aquí nuevamente. Tengo que pedirles un favor, pero de eso les hablaré por allá abajo. Nos leemos allí.


La vida es un vals

Cicatrices


Hermione se sentía extremadamente satisfecha con ella misma cuando se ponía pensar en lo calmada y relajada que se había sentido alrededor del profesor Snape últimamente. ¡Incluso había bromeado con él, sin temor a recibir una maldición justo en el pecho!

Y además, estaba invitada a un baile formal. Junto a él. No podía imaginarse aceptando una invitación de ese tipo un par de meses atrás, ni mucho menos viniendo de parte de su profesor.

El sábado se la pasó arreglando su cabello, y aunque muchos considerarían vanidoso colocar tanto tiempo en dicha tarea, en realidad no lo era. Hermione sabía que su cabello era una pesadilla, la diferencia era que usualmente no le daba importancia en lo absoluto. Pero esa noche tenía que lucir al menos decente.

Con esmero se colocó su vestido verde esmeralda, y arregló su cabello en un bonito moño que la señora Weasley le había hecho en la boda de Harry y Ginny. Apenas un brillo en sus labios, y algo de delineador en sus ojos prestado por una alumna de quinto, y estaba lista.

Recibió varios halagos mientras salía de la Sala Común de Gryffindor, y pudo notar la mirada de Ron sobre ella. Deseó que se sintiera terriblemente mal, y luego se sintió terriblemente mal por haber deseado aquello. Se dio cuenta de que no podía ganar.

Dejó de pensar en el asunto cuando recibió una mirada traviesa por parte de Ginny, mientras Harry se acercaba para acompañarla un par de pasillos a través del castillo, incluso le entregó su propio abrigo para prevenirla del frío.

Hermione transfiguró el abrigo de su amigo hasta darle una apariencia más elegante, además de cambiar su color a uno esmeralda oscuro. Se lo colocó mientras se dirigía al despacho indicado, y sonrió levemente al ver la puerta abrirse cuando llegó.

Ingresó sin dudarlo ni un momento, pero tuvo que obligarse a detenerse cuando vio a su profesor en el recinto. Nunca hubiera imaginado verlo ataviado en una túnica tan elegante. Negra, por supuesto, pero no por eso menos vistosa. Sin embargo, lo que más pudo sorprenderla fue ver su cabello recogido en una trenza que caía en su espalda, mientras unos mechones descansaban a ambos lados de su rostro.

Tuvo que hacer un enorme esfuerzo para apartar la vista, para no quedarse viéndolo tan fijamente que pudiera llegar a ser descortés. Además le sirvió como excusa para ocultar el ligero sonrojo que teñía sus mejillas.

―Buenas noches―saludó entonces él, acercándose un par de pasos y dando una leve y casi imperceptible reverencia, caballerosamente―. ¿Nos vamos?

Hermione simplemente asintió levemente, y cuando volvió a alzar la vista, pudo ver que él le ofrecía su brazo. Dubitativa, se acercó y aceptó su gesto, aunque simplemente no pudo mantenerse callada.

―Nadie puede…

―… aparecerse y desaparecerse dentro de los terrenos de Hogwarts―completó entonces el profesor Snape, rodando los ojos ante su interrupción, antes de bajar la vista hacia ella―. Conozco las reglas, Hermione. Pero el ex director de este colegio me ha enseñado un secreto que solía usar para lograr hacerlo sin problemas. Y es efectivo.

La muchacha arqueó una ceja, y casi por instinto echó un vistazo al retrato en el que Dumbledore solía estar. Y allí estaba, aunque parecía estar tomando una siesta. No pudo evitar sonreír levemente, antes de volverse de nuevo hacia su profesor.

Lo descubrió viéndola en silencio, pero no apartó la vista como ella esperaba que hiciera. En su lugar, notó que ambos abandonaban el lugar en ese momento, y en apenas unos segundos, se encontraban en un lugar completamente diferente.

Hermione observó a su alrededor de forma casi instintiva, y pudo ver que estaban parados en unos jardines frondosos y elegantes. Le pareció bastante agradable a la vista, al menos hasta que fijó su vista justo al frente.

Allá, a algunos metros de distancia, se erguía orgullosamente la Mansión Malfoy.

Cuando Snape quiso avanzar un par de pasos se dio cuenta de que la muchacha que lo acompañaba se quedaba completamente quieta en su lugar, observando la mansión frente a ellos con una expresión parecida al terror dibujada en su joven rostro.

―¿Hermione? ―la llamó entonces, viéndola con una mueca, antes de rodar los ojos con cierta frustración en la mirada―. No me digas que después de todo lo que viviste, sigues con esas tonterías de "enemistad" con Draco Malfoy…

Pero la joven Gryffindor no se dignó a responderle, pues sus ojos seguían fijos en la edificación frente a ellos. Finalmente pareció reaccionar, sobresaltándose un poco. Lo miró con una expresión perdida en su rostro, que pronto se convirtió en apenada.

Apartó la vista, cubriendo su brazo con una de sus manos. Aquello suficiente para que su profesor la tomara de dicho brazo con cierta brusquedad no intencional, para observarlo.

Allí, grabada a fuego en la suave piel de la muchacha, había dos palabras.

"Sangre sucia"*.

Aunque alzó la vista buscando la mirada de su alumna, ella seguía evitando verlo, al parecer demasiado apenada de que estuviese viendo aquella cicatriz en su piel. Cuando sacó su varita, ella lo detuvo.

―No. No funcionará―advirtió entonces, aún apartando la mirada, antes de soltar un prolongado suspiro―. Ya lo intenté. Ya se lo mostré a Madam Pomfrey. Dice que es una cicatriz permanente, porque fue perpetrada con magia muy oscura. Ella… ella quería que permaneciera así…

―¿Ella? ¿Quién? ―preguntó él, arqueando una ceja. Sin embargo, ella no respondió enseguida, por lo que dio un ligero apretón a su brazo, antes de insistir―. ¿Quién fue, Hermione?

―¡Bellatrix Lestrange! ¡Fue aquí, nos atraparon y...! ¡Y me torturó para averiguar… para saber…!

Pero luego de un momento Hermione guardó silencio, y Severus no insistió en que continuara. Solamente la observó fijamente, en silencio, hasta que vio cómo secaba sus lágrimas con el dorso de su mano, y soltaba un suspiro, como si estuviera reponiéndose y recuperando la compostura.

―Podemos irnos si lo consideras conveniente―dijo entonces, ofreciéndole su brazo nuevamente, aún sin mostrar ninguna expresión en su rostro cetrino.

Hermione alzó la vista para mirarlo, y también observar la mansión que se alzaba tras él. Su respiración se acompasó despacio, y finalmente soltó un suspiro, sintiéndose más calmada. No tenía nada que temer. Nadie volvería a hacerle daño, ni allí ni en ninguna parte.

Tomó el brazo de su profesor y se colocó junto a él, mas negó levemente con su cabeza de forma solemne.

―No―dijo con tono seguro, incluso esforzándose por formar una pequeña sonrisa de confianza―. Puedo hacer esto. Puedo hacer esto y más.

―Pero no tienes qué…

―Pero quiero hacerlo.

El profesor Snape la observó por un momento, impertérrito, por lo que hizo todo lo posible por mantener su expresión tranquila lo mejor que pudo. Se sintió satisfecha cuando él por fin apartó la vista, y se dirigieron hacia la mansión con paso ciertamente cuidadoso, como si estuviera dándole la oportunidad de arrepentirse y darse la vuelta en cualquier momento.

Aunque no iba a hacerlo, se sintió halagada de que fuera… ¿considerado?

Negó rápidamente con su cabeza para dejar de pensar en eso mientras ingresaban a la mansión. Necesitaba despejar su mente, y concentrarse en el "ahora". Eso era lo único importante en ese momento.

No pudo evitar sobresaltarse ligeramente cuando los 'flashes' de las cámaras mágicas a su alrededor la cegaron por un momento. Hermione se preguntó si todos los invitados a la fiesta habían recibido esa bienvenida, pero dejó de pensar en eso casi enseguida.

Observó de reojo a su acompañante, y pudo notar en él un porte aristocrático e indiferente, incluso elegante, que no recordaba haber visto en él antes. Intentó imitarlo, alzando su cuello casi de la misma forma mientras bajaban la pequeña escalinata que dirigía a la pista de baile en el centro mismo del gigantesco recinto.

Sólo entonces la joven Gryffindor fue consciente de las miradas de curiosidad y asombro que estaban recibiendo mediante avanzaban. Intentó no darles demasiada importancia, concentrándose en seguir los pasos de su acompañante, quien se dirigía sin detenerse al fondo del lugar.

Cuando miró hacia el frente, pudo ver que la familia Malfoy estaba allí, y las miradas que les estaban dedicando eran muy difíciles de describir.

Hermione no era tonta. Podía notar las expresiones de desprecio mezclado con desconcierto que mostraban Lucius y Narcissa Malfoy al observarlos, a pesar de que sus sonrisas plásticas intentaban ocultar todo aquello de forma obvia. Su hijo, mientras tanto, se mantenía un poco apartado, junto a su nueva esposa, Astoria, según Hermione había leído en El Profeta.

―Severus―saludó entonces el hombre rubio frente a ellos, dando una leve y forzada reverencia ante ellos―. Bienvenido. Espero que… ambos disfruten de este baile.

―Sin duda lo haremos―aseguró él, devolviendo la cortés reverencia de mala gana, acto que Hermione imitó casi enseguida―. Lamento la tardanza, tuvimos un pequeño… inconveniente.

Hermione observó a Lucius Malfoy realizar un gesto con su mano, como si quisiera restarle importancia a aquello, y tomó la mano de su esposa, para avanzar al centro mismo de la pista de baile, donde todos los invitados –cerca de cien, según la muchacha podía apreciar- los veían, y las cámaras capturaban su imagen.

―Ahora que todos estamos aquí presentes, quisiera darles la más grata bienvenida. Es un honor para nosotros que ustedes se encuentren aquí esta noche, de hecho…

Pero la joven dejó de escucharlo, porque simplemente ya no quería hacerlo. El sólo hecho de verlo le revolvía el estómago con desprecio, por lo que apartó la vista, apretando inconscientemente el brazo de su profesor entre sus manos, aunque no lo escuchó quejarse.

Observó con atención a los reporteros que se encontraban allí, cubriendo cada palabra para sus periódicos mágicos correspondientes, aunque una persona destacó entre ellos. La cabellera rubia de Rita Skeeter logró robarle un bufido, mientras apartaba la vista con una mueca de molestia en su rostro.

Alzó la vista de forma distraída, y observó a su acompañante con atención. Parecía tan tranquilo, tan relajado… ¿cómo hacía eso? ¿Cuál era su secreto para mantener la calma incluso cuando estaba bajo el ojo crítico de la prensa y varias personas a su alrededor? Aún no se lo explicaba, pero le parecía igualmente fascinante.

Se sobresaltó cuando él bajó la vista para mirarla, y señaló la pista de baile con un movimiento significativo de su cabeza. Obedientemente, ella dirigió su mirada hacia allí. Pudo ver varias parejas comenzar a acercarse al centro de la pista, para danzar.

Sin pensarlo ya, se dirigió hacia allá también cuando el profesor Snape tomó su mano de forma caballerosa, y la dirigió hacia allá. Apenas llegaron al lugar que él consideró adecuado, colocó su mano en su hombro mientras sentía la mano de su profesor en su cintura, tal como lo habían practicado.

El ritmo suave de un vals sonaba en el recinto, y las parejas se deslizaban por la pista de baile con gracia y delicadeza. Hermione se esforzó por imitar los movimientos de su acompañante, temiendo de repente dejar en ridículo a ambos.

Se sentía ligeramente nerviosa, pero cuando volvió a alzar la vista, pudo sentir que su cuerpo comenzaba a relajarse poco a poco. No tenía idea si se debía a los ojos oscuros de Snape sobre ella, o el hecho de concentrar su atención en él para no perderse, pero en ese momento no le importó mucho.

―Están actuando demasiado amables―farfulló entonces, señalando con un disimulado movimiento de su cabeza a los Malfoy, que bailaban juntos elegantemente a varios metros de distancia―. Podía jurar que iban a echarme de aquí apenas me vieran.

Severus negó levemente de forma solemne, sin siquiera echar un vistazo al lugar que la muchacha había señalado, para disimular.

―Están intentando limpiar su imagen. Luego de que fueran absueltos en Wizengamot, quedaron muy mal parados ante el ojo público―murmuró él, con tono bajo y tranquilo para que sólo ella pudiese escucharlo―. Están haciendo todo lo posible por redimirse. Este baile no es más que publicidad barata.

Hermione no supo cómo responder a esa afirmación, así que simplemente se limitó a dar el giro que debía dar en el momento indicado, sintiéndose satisfecha y orgullosa de sí misma cuando notó que lo había hecho de la forma correcta. Incluso le pareció ver una diminuta sonrisa en los labios de su acompañante, aunque se borró casi enseguida.

La pieza terminó más rápido de lo que le hubiera gustado, aunque no tuviese la intención de admitirlo en voz alta. Ambos se alejaron de la pista de baile, con paso elegante.

La noche se le pasó bastante rápido, para ser honesta. Habían charlado con varias de personas que se habían acercado a ellos para entablar conversaciones bastante pasajeras y superficiales. A pesar de que eran algo aburridas, Hermione agradecía que fueran así, y no demasiado personales.

Aun así, había estado haciendo lo posible por ocultar su brazo del público, siempre cubriéndolo con su mano, o incluso con el cuerpo de su acompañante. No quería que nadie hiciera ninguna pregunta al respecto.

Por un momento creyó que habría una pequeñísima posibilidad de que él no lo hubiera notado, pero notó que esa posibilidad no existía cuando notó su mirada sobre ella de forma analítica. Suspiró pesadamente, resignada.

Notó que, más pronto que tarde, el recinto parecía más y más desierto mientras más observaba. Ya era momento de retirarse, se dijo, y lo confirmó cuando su profesor dirigió el camino hacia la puerta principal por la que habían ingresado.

Sabía que su profesor no era un hombre muy hablador, pero ciertamente esperaba que dijera algo al menos. Pero no fue así, simplemente continuó avanzando hasta que juntos llegaron al mismo punto exacto en el que habían aparecido, y un par de segundos después, estaban apareciendo de regreso en Hogwarts.

Hermione se mantuvo quieta en su lugar por un par de segundos, sin soltarse del brazo de su acompañante por el momento. Una vez más, no lo escuchó quejarse, por lo que decidió que no tenía nada de qué preocuparse.

Pudo ver a Snape apartarse un poco de ella, pero solamente para pararse justo frente a ella, viéndola fijamente con sus profundos ojos negros como la noche más oscura. Entonces estuvo segura, porque allí estaba en todo su esplendor, de que su profesor le estaba sonriendo levemente.

―Hiciste algo muy valiente hoy, Hermione―dijo entonces con tono tranquilo, dando un leve asentimiento como muestra de su reconocimiento―. No muchas personas logran enfrentar traumas tan grandes como los causados por una guerra, pero tú lo hiciste. Honestamente, te felicito.

La joven Gryffindor pudo sentir claramente sus mejillas enrojecer ante sus palabras, y no pudo hacer más que apartar la mirada, sintiéndose bastante apenada. Sin embargo se sobresaltó cuando él tomó su brazo nuevamente, y se volvió para mirarlo otra vez.

Lo observó mientras analizaba su cicatriz, paseando su dedo índice por la misma con delicadeza y provocándole un estremecimiento involuntario. Cuando lo vio sacar su varita, quiso detenerlo una vez más, pero él se le adelantó.

―Confía en mí.

Y aunque aún tenía sus dudas merodeando su mente inquieta, eso justamente lo que ella hizo. Inhaló profundamente, observando en silencio como posaba la punta de su varita sobre su cicatriz, y comenzaba a murmurar palabras que Hermione no podía comprender.

Lo admiró por unos momentos, atenta a la concentración que mostraba en su expresión, sus ojos cerrados, su entrecejo ligeramente fruncido, sus labios que apenas se separaban para murmurar aquellos hechizos.

Tanto se distrajo observándolo, que no le prestó mucha atención a su cicatriz, hasta que un brillo cegador proveniente de la misma captó su atención de forma irremediable, y bajó la vista. Con asombro, observó cómo su cicatriz comenzaba a desvanecerse progresivamente, volviéndose cada vez más pálida, hasta que fue incapaz de verla.

La luz brillante desapareció un momento después, y su profesor apartó su varita, soltando su brazo delicadamente mientras soltaba un suspiro cansado, como si realizar ese hechizo hubiera drenado una buena parte de sus energías.

Hermione sólo pudo observar su brazo, embelesada. Creyó que jamás podría deshacerse de aquella cicatriz, de aquel recuerdo tan doloroso que de vez en cuando regresaba para atormentarla de forma cruel. Y ahora había desaparecido. El recuerdo más tangible de esa experiencia ya no existía.

Alzó la vista, y vio que el responsable de tan maravillosa acción la observaba también, con una expresión ilegible en su pálido rostro. Sabía que debía agradecerle, y eso exactamente era lo que iba a hacer.

Tal vez no de un modo tradicional.

No le dio demasiada importancia cuando se lanzó casi literalmente sobre él, prendiéndose de sus hombros y estrellando sus labios contra los suyos de forma impulsiva, sin pensar, sólo sintiendo. Cuando por fin hizo uso de su razonamiento, temió.

Su temor al rechazo, al disgusto, al desaire, desapareció en el momento en que pudo sentir las manos de su profesor deslizarse por sus caderas para sostenerla cerca suyo, como si de algún modo él también temiera que de un momento a otro ella fuera a apartarse.

No sabía por qué estaba haciendo aquello, pero no quería detenerse. De alguna forma que su joven mente no lograba comprender aún, aquello se sentía bien, se sentía correcto. Y ella adoraba hacer siempre lo correcto.

Sólo se apartó un par de centímetros, y el agarre en su cintura se estrechó como respuesta. No pudo evitar que una pequeña sonrisa se dibujara en sus labios enrojecidos.

―Gracias.

Pudo verlo rodar los ojos, y escucharlo soltar un gruñido, antes de que sus labios fueran su posesión una vez más, sin que hiciera absolutamente nada para impedirlo. Sabía que a la mañana siguiente, recordaría esos besos y se preguntaría en qué demonios estaba pensando.

Sin embargo, en ese mismísimo momento, no podía importarle menos.


*N/A: Sé que lo de la cicatriz en el brazo de Hermione sólo ocurre en la versión cinematográfica, pero quise agregarlo de todos modos. Gracias a Umeki-Nara por refrescarme la memoria.


Notas finales: ¡Hola de nuevo! Otro capítulo que me costó escribir, pero por aquí ando, sintiéndome un poco mejor.

Les dije por allá arriba que iba a pedirles un favor, y lo haré: necesito que me digan posibles AUs (Universo Alterno) que les gustaría leer. No importa que tan disparatado o sencillo sea, mientras sea Sevmione, me sirve. Sólo necesito que lo escriban y me lo dejen en un review. No puedo decirles todavía para qué lo necesito, pero si confían en mí y lo hacen, lo sabrán pronto. Desde ya, muchas gracias.

Ahora, sin mucho más que agregar, es hora de responder reviews.

LadyBasilisco220282: Y yo que tengo dos pies izquierdos, ni te digo… seguro que Severus me deja caer al suelo y huye lo más rápido posible XD ¡Gracias!

Isis Snape: Pero… ¡no puedes matar a un muerto! :D Acá hubo un poquito más de eso, pero no demasiado, para que no te acostumbres :P Nos leemos.

Aigo Snape: Awww, me alegra que te haya gustado tanto. No odies a Albus, él es vida y amor :P Bueno, pues aquí hay algo más que simpatía… *wink wink*

yetsave: Parece que sí se merece un castigo el viejo travieso XD Cierto, sí que la hay. ¡Gracias, besos!

Lora: #MuerteADumbledore #OtraVez (?) Pues te he dado justo lo que necesitabas, espero que estés feliz x3

AcizeJ- HaruZuchIa: ¡Muchas gracias! Y sí, una interrupción, pero luego de este capítulo creo que ha valido la pena… no hay problema, aún estoy planeando algo con eso.

Yazmin Snape: Gracias, en eso ando… intenté que este capítulo fuera aunque sea un poquito más largo. Y bueno, después del baile nadie los interrumpió… hehehe. También cuídate, ¡saludos!

mESTEFANIAb: Espero que no te haya dolido el estómago de tanto reír XD Dumbledore es todo un loquisho (?)

javiera lopez: ¡Hola! Vaya, no creí que la publicidad en ese grupo atraería más de un lector, ¡pero bienvenida! Me alegra mucho que te haya gustado hasta ahora.

Vrunetti: ¡Muchas gracias! Dumbledore siempre sabe cuál es el mejor momento para interrumpir (?) Síp, no creo que haya amor aquí todavía, pero sí atracción y bastante. Adivinaré que tienes más de veinte años, pero nada más, no me gusta equivocarme. Y sí, estoy de acuerdo, el aroma es un factor importantísimo… no importa que tan bella sea una persona, si huele mal, ya no es tan atractiva. ¡Gracias por leerlo y comentarlo! Cuídate, ¡besos!

HIMRRING: ¡Hola! Gracias, en eso estoy. Pues que les sirvió para retomar, les sirvió. Y no sé si enamorado es la palabra, pero atraído definitivamente sí. Me gusta esa idea con Rita, probablemente la aplique. ¡Muchas gracias!

Karla Mizuki: ¡Awww, muchísimas gracias! Espero no darte demasiados spoilers, espero que disfrutes mucho los libros. ¡Bienvenida a la historia, gracias por leer!

Tomoe-99: No lo sé, he estado algo decaída últimamente. ¡Me alegra que te hayas divertido con el capítulo! ¡Muchas gracias! PD: Te entiendo, pienso igual :P

bedolla. lau: ¡Hola! Sin duda tienen cada vez más confianza, ya lo ves en este capítulo… ¡Espero que este capítulo no haya decepcionado tus expectativas! ¡Gracias a ti!

luz gabriela: ¡Espero que haya valido la pena la espera! Muchas gracias, espero mejorar pronto :)

EriSnape: ¡Me alegro mucho! Ya te digo, creo que Dumbledore lo tenía todo calculado :P

VeriTheJotun: Los capítulos son algo cortos, por eso se te fue rápido :P ¡No sabes cuánto me alegra leer que te gustó tanto! Lo mismo digo, Snape y Alan siempre han sido esos amores imposibles que aun así permanecen en el corazón /3 ¡Yo espero que te guste la actualización, besos!

Sui Cipher: ¡Potter Puppet Pals! :D Por supuesto, mejor tarde que nunca. Me alegra que te haya gustado, lamento la falta de zukulemcia, tendrás que esperar :( ¡Muchas gracias! ¡Saludos!

Muchas gracias a…

Karla Mizuki, Vodka. Inferno y VeriTheJotun por agregar el fic a favoritosypor darle follow.

aquellos que leen pero no comentan nada. ¿Sabían qué según el internet, los chimpancés y los delfines son los únicos animales, además del ser humano, capaces de reconocerse frente al espejo? (?)

Y bueno, creo que eso es todo por ahora. Recuerden dejarme sus ideas de AUs Sevmione, realmente se los agradeceré. Gracias por leer y comentar, me hacen el día cuando los leo. Nunca cambien.

¡Nos leemos!


_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_