Disclaimer: El Potterverso no es de mi pertenencia. Debemos agradecerle a J.K Rowling por haber creado tan maravilloso mundo. La historia y demás, en cambio, son de mi pertenencia en su mayoría.
Resumen: La guerra había terminado, y aunque muchas vidas se habían perdido, una de ellas estaba tomando una siesta. Literalmente. Sin embargo, las incontables bajas sufridas por el mundo mágico amenazan seriamente con la extinción. Pero el Ministerio de Magia va a encargarse de que jamás suceda algo así. Cueste lo que cueste.
Advertencias: Snamione (Severus Snape/Hermione Granger); Universo Alterno. Posible Out of Character. Este es mi primer fic de Harry Potter, por favor sean gentiles (?)
Notas iniciales: Hola. Sigue haciendo muchísimo frío por aquí, y además estoy algo cansada, pero intentaré terminar este capítulo. Nos leemos por allá abajo.
La vida es un vals
Ausencia
Aún luego de pensar en ello durante largo rato antes de dormir, Hermione seguía sintiéndose bastante ofendida por las palabras que el profesor Snape había utilizado para referirse a ella.
Se fue a dormir esa noche con un humor de perros. Esperaba que a la mañana siguiente se sintiese un poco mejor. No quitarse en enfado de encima, pero sí no tener ya ese ánimo asesino.
Sin embargo, a la mañana siguiente aún se sentía igual que la noche anterior.
Ella no era una muchacha egocéntrica ni mucho menos se creía la mejor en todos los aspectos posibles. Pero el hecho de que el profesor Snape, su esposo y la persona con la que había comenzado a sentirse realmente cómoda, hablara así de ella, no hacía más que ponerla a rabiar.
Luego de revisar sus tareas y organizar su morral, se alegró al notar que no tenía clase con él por ese día. Eso le haría mucho más fácil la tarea de evitarlo para hacerle notar que no iba a dejar pasar fácilmente lo sucedido la noche anterior.
Durante el desayuno, evitó en todo momento dedicar siquiera una mirada a la mesa de profesores, y así estuvo todo el día, evitando dirigir la vista a cualquier lugar dónde su profesor pudiese estar. No lo vio ni escuchó su nombre durante muchas horas, al menos hasta la cena.
―No lo he visto en todo el día. En serio, ni siquiera en los pasillos.
―¿Snape? ¿Y qué importa?
―Importa, Ginny. No creo que pueda desaparecer de la nada, sin motivo alguno.
De reojo, Hermione no pudo evitar ver a Harry y Ginny debatir acerca de él. Se contuvo de hacer alguna pregunta, pues en realidad estaba muy ocupada intentando recordar si en algún momento del día había visto aunque fuera de forma no intencional y fugaz a su profesor. Pero no pudo recordar nada.
―Escucha, Harry, sé que "te preocupas"… ―farfullaba la pelirroja, dibujando comillas imaginarias con sus dedos y soltando un largo suspiro de cansancio―. Pero no deberías. Bien pudo pedir unos días para descansar, o tal vez se sintió enfermo, o sólo no quiso lidiar con sus alumnos… ¿por qué tendría que pasarle algo 'malo' específicamente?
Harry aún tenía una mueca poco convencida en su rostro, como si estuviera pensando intensamente en una explicación lógica para su predicamento. Hasta que se fijó en Hermione, y aunque ella apartó la vista casi enseguida, fue muy tarde ya.
―Oye, Hermione… sé que estás enfadada con él pero…―murmuró, inclinándose ligeramente hacia ella de forma confidencial, como si no quisiera que nadie más escuchara sus palabras―. ¿No tienes idea de dónde podría estar?
La muchacha revolvió su puré de patatas en silencio por unos momentos. No quería que el ánimo alarmado de Harry se le pegara, pero lamentablemente creía que ya se estaba contagiándose del mismo. Maldijo mentalmente, antes de negar con su cabeza.
―No lo sé exactamente―farfulló, viéndolo de reojo nuevamente con una ligera mueca en su rostro, antes de soltar un suspiro―. Sólo puedo pensar en su casa, o la casa de su madre.
Su amigo adquirió una expresión pensativa nuevamente, y volvió a enderezarse, aun aparentemente absorto en sus pensamientos. Hermione agradeció aquello, al menos ahora no se sentía presionada. Pero sí estaba algo preocupada.
Intentó dejar de pensar en eso, pero simplemente no pudo. ¿Y si había abandonado su puesto en el colegio sin avisarle? Casi enseguida descartó esa posibilidad. No podía imaginarse que hiciera algo tan imprudente e imprevisto, completamente de la nada. ¿Y si en realidad alguien le había hecho daño?
Hermione hizo una mueca. No quería pensar en ese posible escenario. Especialmente porque según ella sabía y había visto, su profesor era un excelente duelista. Y para herirlo al punto de no aparecer por ninguna parte, su adversario debería ser muy poderoso.
Aquellos pensamientos estaban invadiendo su mente, por lo que decidió buscar una distracción. Revisando su morral, encontró la novela que su profesor le había prestado, "Divino Tormento". Con una diminuta sonrisa adornando sus labios, recordó que casi sin darse cuenta había aplazado la lectura del mismo.
Tal vez podría retomarla, y además distraerse. Matar dos pájaros de un tiro, como solían decir.
Sin embargo, cuando buscó la página en la que se había quedado, notó que no había nada más para leer. Lo normal en aquellos libros mágicos, era que fueran completándose a medida que eran leídos. Pero este parecía haberse quedado estancado.
Justo en la dramática escena donde la princesa de Cunningham lloraba desconsolada porque su amado caballero yacía herido de muerte a sus pies.
Aquel día le costó bastante concentrarse en clases, y sabía que no era la única.
Apenas ingresó al Gran Comedor por la mañana, lo primero que había hecho era dirigir su mirada a la mesa de profesores. Pero él no estaba allí. No había podido evitar dedicar miradas furtivas a la mesa, por si él llegaba a ingresar de repente. Pero no fue así.
Le costó mucho entonces dejar de pensar en posibles escenarios que podrían explicar la ausencia de su profesor. Y cada una de las posibilidades que se imaginaba, era aún más trágica y catastrófica que la anterior.
Aun así, una pequeña parte de ella, aún tenía esperanzas. Más tarde tendría clase de Defensa Contra las Artes Oscuras. Y de forma tal vez demasiado ingenua e ilógica, esa parte suya que parecía no rendirse, esperaba que el profesor Snape ingresara por la puerta como si nada hubiese ocurrido a la hora indicada.
Casi no podía mantenerse quieta en su asiento. Había comenzado a morderse las uñas ligeramente, observando a Harry juguetear con su pluma de forma algo insistente, como si buscara distraerse de algún modo.
La puerta del aula por fin se abrió, y Hermione casi saltó de su asiento. Alguien ingresó por el umbral, pero tal como pudo comprobar con sus propios ojos, no se trataba del profesor Snape. Era, en realidad, el profesor Lippert.
―Buenas tardes, alumnos―saludó él con tono tranquilo, mostrando una pequeña sonrisa en su rostro mientras se reclinaba ligeramente en el escritorio ajeno tras él―. Probablemente se preguntan qué estoy haciendo aquí.
El hombre hizo una pequeña pausa, como si estuviese esperando que alguien confirmara sus palabras. Hermione se mantuvo en silencio, observándolo fijamente con una mezcla de decepción y curiosidad.
―Bueno, el profesor Snape obviamente no está aquí y no puede impartir la clase como debería―anunció entonces el profesor, encogiéndose ligeramente de hombros―. Así yo lo reemplazaré por hoy, y mientras siga faltando a sus responsabilidades, supongo.
―¿Qué pasó? ¿Sabe dónde se encuentra? ―cuestionó Harry en voz alta, con el entrecejo un poco fruncido
Lippert se encogió de hombros otra vez con cierto aire de insolencia.
―Me temo que no estoy autorizado a compartir esa información, señor Potter.
Hermione observó a su amigo soltar un suspiro de cansancio e impaciencia. No podía decir que no lo comprendía. Ella misma se sentía bastante frustrada con toda aquella situación, pero algo tenía en claro.
Iba a averiguar qué diablos había ocurrido sin importar qué.
Y para eso, decidió "tomarlo con calma", o al menos aparentar aquello. Siguió las instrucciones que daba el profesor Lippert con la misma dedicación y atención que siempre, sin fallar ni una sola vez en cada tarea.
Pudo ver a Harry dudar por unos momentos mientras guardaba sus cosas, como si estuviese preguntándose si debía quedarse unos minutos más o no. Hermione esperaba que no lo hiciera. Ya era suficiente con que ella misma tomara ese deber.
Con un suspiro de alivio lo vio abandonar el aula junto a Ron. Ella aún estaba guardando sus libros y demás en su morral, con deliberada lentitud. Cuando el aula quedó prácticamente vacía, colgó su morral en su hombro y se acercó al escritorio al frente del salón.
―Señor, lo lamento si esto es una molestia para usted―murmuró entonces, abrazando un par de libros contra su pecho―. Pero en verdad me gustaría saber si tiene alguna idea de dónde puede estar el profesor Snape.
Hermione no pudo evitar notar que una pequeña mueca de disgusto aparecía en los labios de su profesor. Este dejó su tarea de corregir un par de tareas para mirarla, reclinándose en su silla y cruzándose de brazos.
―De verdad, Hermione, no tengo ni la menor idea de dónde podría estar, ni me importa―aseguró entonces, con un lánguido encogimiento de hombros lleno de indiferencia―. Tampoco debería importarte a ti.
La joven Gryffindor no pudo evitar formar una expresión entre curiosa y sorprendida, arqueando una ceja ante la forma en que su profesor se había referido a ella, usando su primer nombre. Aclaró su garganta antes de hablar una vez más.
―¿Puedo hacerle una pregunta, señor? ―soltó entonces, manteniendo aún las formalidades al menos por su parte, y al verlo asentir levemente, continuó―. ¿Por qué usted y el profesor Snape tienen una… enemistad, por llamarlo de alguna manera?
El rostro del profesor Lippert se endureció ligeramente, y a pesar de eso, aun así hubo espacio para una diminuta sonrisa de lado en su rostro. Soltó un largo suspiro, enderezándose un poco en su asiento.
―Ya me esperaba que preguntaras eso en algún momento, ¿sabes?―murmuró, ladeando un poco su cabeza al mirarla, como si hubiera algo muy interesante en ella―. Bueno, Hermione, hay varios motivos para no… apreciar al profesor Snape. Puedo estar aquí durante horas dictando una lista, pero eso no serviría de mucho.
Hermione observó a su profesor ponerse en pie y rodear su escritorio. Se sintió nerviosa por apenas unos segundos, en los que observó fijamente a su profesor mientras este se alejaba un par de pasos, reclinándose ahora en uno de los pupitres tras él.
―Estaba en mi quinto año cuando conocí al profesor Snape. No puedo jactarme de ser tan brillante como tú lo eres, pero era bastante bueno―comenzó a relatar entonces, con cierto tono de nostalgia en su voz―. Tenía sueños de convertirme en auror, y aunque no era muy bueno en su asignatura, me llevaba muy bien con el profesor Slughorn. Él me ayudó muchísimo a mejorar mis habilidades en Pociones.
Hermione se mantuvo en silencio cuando su profesor lo hizo. Observó la forma en que jugueteaba con un galeón entre sus dedos, haciéndolo girar entre ellos, antes de continuar hablando.
―Él me dijo que no debía preocuparme, porque con un simple Supera las expectativas en mis TIMOS podría seguir en su clase y tomar los ÉXTASIS para seguir la carrera de auror. Habría conseguido mi objetivo si él no hubiera decidido retirarse, claro. Enseguida tuvimos un nuevo profesor. ¿Puedes adivinar quién era?
La muchacha Gryffindor formó una pequeñísima mueca. Creía ya saber a dónde se dirigía su profesor con su discurso, pero prefirió mantenerse callada, sabiendo que aquello era en realidad una pregunta retórica. Su profesor soltó una risita amarga.
―Te daré una pista: era un profesor que sólo aceptaba alumnos con un Extraordinario en su clase―masculló entonces, con rencor palpable en su voz, apretando con fuerza el galeón en su mano―. Obviamente no me aceptó en su clase el año siguiente, sin importar cuanto se lo pidiese. Y esa es la historia de cómo el profesor Snape arruinó mis posibilidades de convertirme en auror.
Hermione esperó en silencio a que su profesor dijera algo más, pero luego de unos momentos se dio cuenta de que no lo haría. Se permitió entonces soltar un largo suspiro, como si hubiese estado conteniendo todo ese aire en sus pulmones hasta entonces.
―Lamento oír eso, señor―susurró con tono algo apenado, sin saber muy bien como esperaba él que reaccionara ante eso―. Pero…
―No. Por favor, no lo hagas. No intentes justificarlo―interrumpió el hombre, paseando sus dedos por su cabello rubio con un suspiro de cansancio―. Tengo más motivos pare despreciar a tu esposo, pero no te pido que me creas o estés de acuerdo. Sólo te pido una cosa. No confíes en él.
Durante el resto del día estuvo rumiando sus pensamientos una y otra vez, echándole miradas furtivas a la novela a medio escribir en su cama.
Mientras acariciaba el pelaje frondoso de Crookshanks, se imaginaba posibles respuestas a la única pregunta que tenía en mente. ¿Dónde podía estar su profesor? Ya habían pasado dos días enteros sin tener idea de su paradero, y ya no podía negarlo, se sentía preocupada.
Observó el reloj de pared en la habitación y suspiró pesadamente, cansada. Hacía apenas quince minutos que había regresado de la cena, aunque no había podido comer más que un par de cucharadas del guisado que se había servido. No sentía apetito.
Se distrajo por un rato observando en silencio los rituales nocturnos que tenían Lavender y Parvati en la habitación, como quitarse el maquillaje ligero que solían usar, y cepillar su cabello para que no estuviese enredado en la mañana.
Sin embargo, se sobresaltó cuando ellas lo hicieron. Todo a causa de la apertura sorpresiva de la puerta de la habitación. Por la misma ingresó la directora McGonagall, luciendo bastante agitada en realidad.
―Señorita Granger―dijo entonces con tono cansado, soltando un largo suspiro―. Necesito que me acompañe. Ahora mismo.
Extrañada, y recibiendo miradas curiosas de sus compañeras de habitación, Hermione dejó a Crookshanks sobre la cama y se puso en pie enseguida, saliendo de la habitación detrás de la actual directora del colegio. Quiso preguntarle que ocurría, pero al verla tan apresurada, no se atrevió.
―Lamento haber interrumpido tu descanso, pero es algo muy urgente―explicó entonces la mujer, viéndola de reojo mientras ambas avanzaban rápidamente por los pasillos del castillo―. Él dijo que quería verte.
―¿Él…?―murmuró la muchacha, frunciendo el ceño ligeramente por la breve confusión, porque al segundo siguiente la respuesta se le hizo más que obvia―. ¿Está aquí? ¿Está bien…?
Pudo ver una ligera mueca en el rostro de la directora McGonagall, pero no respondió a su pregunta. Al menos, no de forma verbal como ella hubiese esperado. En su lugar, pudo notar que se dirigían a la enfermería del colegio.
Aquello no podía significar nada bueno. Pudo sentir su corazón comenzar a latir de forma desbocada, agitándose de forma irremediable al igual que su respiración. No pudo evitar entonces adelantarse un poco para ingresar tan rápido como le fuese posible.
Al estar allí, pudo ver a varios profesores en el lugar, igual que algunas enfermeras con las que contaba el colegio, alrededor de una camilla en específico. Se acercó tan velozmente como pudo, pero antes de que llegara a su destino deseado, Madame Pomfrey se adelantó y la detuvo, sosteniéndola por los hombros.
―Todo el mundo, por favor salgan―pidió entonces con delicadeza y firmeza a la vez―. Gracias por traerla, Minerva.
La muchacha pudo ver a la directora del colegio asentir solemnemente, antes de hacer un gesto con su mano, por el cual los pocos profesores presentes se retiraron junto a ella, dejando a las enfermeras y la muchacha en el lugar.
―Estaba despierto hace unos momentos, pero le he suministrado un calmante que también tiene un efecto somnífero―le informó entonces Pomfrey, avanzando junto a ella hacia la camilla en cuestión―. Pidió que vinieras, aunque ahora no creo que sea necesario…
Hermione no estuvo segura de que la mujer continuara hablando, porque ella ya no estaba escuchando. Sólo podía ver al hombre sobre la camilla, con los ojos cerrados y la respiración acompasada, su piel más pálida de lo normal, dándole un aspecto bastante desalentador.
Lo observó en completo silencio por unos momentos, notando el vendaje bastante grande que tenía en su pecho. Sintió ganas de preguntar qué le había ocurrido, pero luego de un segundo se dio cuenta de que probablemente sería demasiado para procesar en una noche.
―Deberías ir a descansar, cariño―le aconsejó Madame Pomfrey, mientras las otras enfermeras se alejaban con expresiones de pena en sus rostros
Hermione negó ligeramente con su cabeza, tomando asiento a un lado de la camilla de su profesor, con un suspiro.
―Me quedaré un rato más, si no es mucha molestia―susurró entonces, intentando formar una pequeña sonrisa―. Por si despierta, o algo así.
Pudo ver a Pomfrey formar una ligera mueca, pero luego de un momento asintió levemente, palmeando su hombro cariñosamente a modo de apoyo, antes de alejarse también con paso calmado.
La joven Gryffindor se mantuvo allí, quieta, por unos segundos. Apartó un par de mechones oscuros del cabello de su esposo, y esperó pacientemente.
De repente, ya casi no recordaba por qué había estado enfadada en primer lugar. Sólo quería verlo despertar y escucharlo soltar algún comentario sarcástico una vez más.
Notas finales: Hola. Honestamente no me siento bien. Sí, sé que ya lo he dicho antes. Sé que esto no les importa y eso está bien, pero sufro depresión, y digamos que estoy en una recaída. Una bastante grande porque casi se cumplirá un mes de que comenzó.
Les ofrezco mis disculpas si estas actualizaciones no son muy buenas o parecen "relleno". Literalmente tengo que luchar conmigo misma para continuar escribiendo. No es fácil cuando no tienes ganas de hacer nada más que lanzarte de un quinto piso.
Sin embargo, le estoy echando ganas. Quiero terminar esta historia, y lo haré aunque tenga que sudar sangre. Sólo les pido paciencia, comprensión y apoyo. Confío en poder contar con ustedes :)
Sin más que decir, responderé sus reviews.
luz gabriela: ¡Muchas gracias! Parece que a Snape no le fue muy bien, aunque aún no se sabe lo que le ocurrió…
HIMRRING: Muchas gracias… y sí, muy difícil que Snape diga cumplidos, aun cuando se trata de Hermione, y menos en público. Me gusta tu idea, con Krum… trabajaré en eso a ver qué sale. Gracias, espero que todo mejore pronto. Félix felicis para ti también.
Umeki-Nara: me la krei we xd (?) Owww, lo siento… pero esa era la intención. Que todo fuera color de rosas antes de que, ¡zas! Sevvy la cagara uwu No agradezcas, te lo ganaste por ser el número 300. Me alegra mucho que te haya gustado :3 Muchas gracias. ¡Saludos!
yetsave: ¡Aplausos! xD Pues creo que esa era la intención del profesor Lippert… aunque el pobre Severus no ha tenido la oportunidad de sentirse muy celoso aún. Muchas gracias, besos.
Aigo Snape: Lo sé, creo que Hermione no se lo esperaba (aunque probablemente debía). Bueno, verás, yo no creo que Hermione sea dependiente o menos que Severus. Creo que ella tiene un gran talento y habilidad más allá de los libros, simplemente es algo insegura al respecto y prefiere apegarse a lo que está escrito en sus libros. Tal vez si se dejara llevar un poco, podría ver ese potencial. Y Severus también podría verlo. Trabajaré en eso para que se note. ¡Saludos, gracias por el apoyo!
Yazmin Snape: Awww, me encantaría hacer eso. Lo sé, todo iba demasiado bien para ser cierto, uno de los dos debía arruinarlo, y esta vez le toco a Snape. Pues veremos si pueden solucionar este problema, aunque parece que se les sumó otro ahora. Gracias, cuídate también.
LadyBasilisco220282: Mmm… creo que tienes razón. Parece que con Snape si las haces, las pagas.
mESTEFANIAb: ¡Lo sé! Creo que a Snape le faltan algunas clases de tacto… muchas gracias, espero que te guste este también. Besos.
GabieMalfoy: Awww, ¡muchas gracias! Me alegra mucho que te haya gustado, y yo también espero que todo mejore pronto.
Tomoe-99: Muchas gracias… creo que no me ha gustado por lo mal que me siento, espero que pase pronto. Como ya explique allá arriba, sufro depresión y estas recaídas son muy comunes… sólo espero que termine lo más rápido posible. ¡Gracias por el apoyo! PD: Creo que por eso Hermione se sobresaltó tanto :P
bedolla. lau: Lamento eso… fue bastante cruel de mi parte ponerlos tan 'felices' para luego bajarlos de la nube tan abruptamente. Lo sé, Hermione es muy madura para su edad, pero sigue siendo muy joven :/ Ya lo abrazará, tú no te preocupes. Espero que este capítulo también te haya gustado.
EriSnape: ¡Muchas gracias! Ya era hora de que se pusiera un poco celoso…aunque después se vengó, tal vez no de la mejor manera posible. Gracias, espero que este capítulo te guste.
Vrunetti: Puede que tengas razón… tal vez Hermione no lo comprendió del todo. Pues sí, creo que él sólo fue honesto y dio su opinión… aunque no tenga nada de tacto al hacerlo. Sí, definitivamente Lippert algo anda tramando. Gracias por tu apoyo y buenos deseos, espero mejorar pronto. ¡Gracias por leer y comentar, besos!
Mel Dubraska572: ¡No, no mueras! D: Yo también lo amo, la verdad. Gracias a ti por leer y comentar. Veremos que puedo hacer con eso… sobre fics, lamentablemente no suelo leer mucho mientras escribo :/ Pero puedo recomendarte uno llamado Pet Project, si no lo has leído aún. Yo no le he leído aún y no sé si es sobre ley de matrimonio, pero todo el mundo dice que es fantástico ;)
Sui Cipher: ¡Hola! Lamento que se haya sentido así :( Intentaré mejorarlos lo más que pueda. Pues sí, Hermione es realmente muy talentosa, creo que Severus aún no sabe o puede apreciarlo. Me parece que ya la pagó… ¡mejor me callo! (?) Sobre el fanart, me alegra que lo hayas disfrutado… se ve muy bien allí x3 Muchas gracias por tus buenos deseos. ¡Besos y calamares para ti también! PD: Deja a Cabo en paz, plz :c
Muchas gracias a…
… kala-elda por agregar el fic a favoritos y por darle follow.
… aquellos que leen pero no comentan nada. ¿Sabían qué según el internet, ningún pedazo de papel puede ser plegado a la mitad más de 7 veces? (?)
Y… en fin, creo que eso es todo por ahora. Muchas gracias por leer y comentar, en verdad aprecio su apoyo, especialmente en estos momentos. Cuídense.
Nos leemos.
_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_
