Disclaimer: El Potterverso no es de mi pertenencia. Debemos agradecerle a J.K Rowling por haber creado tan maravilloso mundo. La historia y demás, en cambio, son de mi pertenencia en su mayoría.

Resumen: La guerra había terminado, y aunque muchas vidas se habían perdido, una de ellas estaba tomando una siesta. Literalmente. Sin embargo, las incontables bajas sufridas por el mundo mágico amenazan seriamente con la extinción. Pero el Ministerio de Magia va a encargarse de que jamás suceda algo así. Cueste lo que cueste.

Advertencias: Snamione (Severus Snape/Hermione Granger); Universo Alterno. Posible Out of Character. Este es mi primer fic de Harry Potter, por favor sean gentiles (?)

Notas iniciales: Hola. Antes que nada, me gustaría agradecer el apoyo recibido. En verdad lo aprecio. Todo va a mejorar pronto, o eso espero. Nos leemos por allá abajo.


La vida es un vals

Traidor


Cuando despertó, le costó un poco acostumbrar sus ojos a la débil luz de las velas encendidas en la habitación. Se removió ligeramente en su lugar, incómodo.

Pudo notar entonces que no se encontraba solo. Soltando un ligero ronquido, Hermione estaba sentada a su lado, dormida. Hizo una pequeña mueca. Estaba un poco sorprendido de que ella se hubiese quedado allí el tiempo necesario para caer rendida.

Con un suspiro de cansancio, hizo lo posible por enderezarse sin hacer el menor ruido, aunque tuvo que contener un jadeo de dolor por lo mucho que le ardía el pecho al intentar moverse. Supuso que sus atacantes le habían colocado algún tipo de maldición para que el dolor se prolongara más de lo común.

Gruñó, y pudo ver su varita a su lado, en la mesita de noche. Se estiró para poder tomarla, pero en el proceso no pudo evitar empujar un jarrón lleno de agua, causando un estruendo cuando se estrelló en el suelo.

Observó a la muchacha sobresaltarse enseguida, despertando desorientada, viendo a su alrededor con preocupación y alerta, hasta que finalmente se fijó en él, que la miraba con una mueca en su rostro.

―Deberías estar descansando ―murmuró entonces, restregando sus ojos castaños y soltando un pequeño bostezo

―Yo podría decir lo mismo ―replicó Snape, arqueando una ceja, antes de tomar finalmente su varita ―. No necesito estar aquí.

Apenas hizo ademán de levantarse, un par de pequeñas manos lo detuvieron, y con la misma cantidad de delicadeza y firmeza, se encargaron de recostarlo nuevamente en la camilla, robándole un bufido.

―Granger…

―¿Soy "Granger" ahora? ―cuestionó ella, viéndolo con cierta seriedad en su rostro, antes de suspirar pesadamente―. Sólo serán un par de horas más hasta el amanecer, y podrás largarte si lo deseas. Mientras tanto, quédate ahí.

Severus rodó los ojos, pero honestamente se sentía demasiado cansado para comenzar una discusión con alguien tan terco como Hermione. Simplemente se quedó allí, observando con desprecio los vendajes que llevaba en el pecho.

―Me quedaré aquí, pero solamente porque estoy cansado ―masculló, con un suspiro de resignación ―. Tú deberías irte.

―Ya te lo he dicho, sólo faltan algunas horas para que amanezca. Probablemente tendré problemas si me descubren por ahí a estas horas.

―¿Y dónde vas a dormir?

La muchacha se quedó en silencio por unos momentos, en los que casi pudo adivinar los pensamientos que corrían por su mente con sólo observarla. Finalmente ella se puso en pie, y sacó su varita, apuntándole con la misma.

Sus más básicos instintos le gritaban que tomara su varita para defenderse, pero no tuvo tiempo de hacerlo, porque casi enseguida notó que en realidad estaba apuntándole a la cama. Y pudo notar que como consecuencia, esta se ensanchaba lo suficiente para soportar a dos personas.

―Dormiré aquí ―respondió ella entonces, guardando su varita y acercándose

―¿Conmigo? ―preguntó el hombre, y por un par de segundos se sintió la persona más estúpida del mundo por hacer una pregunta tan obvia

―A menos que pretendas mudarte a otra cama, creo que sí.

Severus permaneció quieto por unos momentos, casi tieso. Observó a la joven Gryffindor levantar las cobijas que lo cubrían y acomodarse en la cama recién transfigurada, sacando su varita para duplicar la única almohada con la que contaban.

―No te recomiendo dormir sentado ―farfulló, recostándose y acomodándose mejor en su lugar con un ligero bostezo ―. Me duele un poco la espalda luego de eso.

El hombre hizo una pequeña mueca con sus delgados labios. No estaba acostumbrado a compartir su espacio personal de esa manera. Y aunque la joven había transfigurado la cama para que tuviese suficiente espacio para ambos, aun así podía sentir la cercanía.

Suspiró pesadamente, recostándose al fin en su lugar, observando el techo sobre ellos en silencio. Sabía que si no lo hacía, recibiría una charla por parte de la chica sobre que "debían acostumbrarse a aquello". Y no estaba dispuesto a darle el gusto.

Luego de unos momentos de silencio, le dedicó una mirada de reojo, sólo para descubrir que continuaba despierta, viéndolo fijamente con sus grandes y brillantes orbes castañas, observando con atención la enorme cicatriz en su cuello que Nagini había dejado.

―¿De verdad te enfadaste por lo que dije el otro día?

No es que tuviese intenciones de hablar de ese tema en específico, pero literalmente no se le ocurría algo más para iniciar una conversación. Nunca había sido muy bueno en ello, y pudo comprobarlo al ver la mueca que aparecía en los labios de la muchacha.

―No fue muy agradable lo que dijiste―murmuró ella, encogiéndose levemente de hombros antes de soltar un largo suspiro de cansancio―. Aunque supongo que algo de cierto tiene… sé que puedo apegarme mucho a mis libros a veces.

La joven Gryffindor se quedó en silencio entonces, y él decidió esperar, hasta que decidiera volver a hablar. Justo cuando estuvo a punto de decir algo, ella continuó.

―Cuando recibí mi carta de Hogwarts, me prometí misma que sería la mejor de la clase. Temía que si hacía algo mal, iban a enviarme de regreso a casa enseguida―farfulló, enterrando su rostro en la almohada que había duplicado―. Luego me di cuenta de que eso era ridículo… pero aun así continué esforzándome tanto como podía.

Severus se mantuvo callado cuando ella lo hizo, y una vez más, decidió esperar. Se volvió hacia ella para verla, y notó que aún estaba escondiendo su rostro. Soltó un largo suspiro de resignación, antes de volverse de nuevo hacia el techo sobre ellos.

―Entonces estamos hablando de miedo al rechazo―murmuró él luego de un momento, cerrando sus ojos con una diminuta mueca en sus labios―. Es por eso que intentas apegarte tanto como sea posible a lo previamente establecido para evitar cualquier falla.

Esta vez fue la muchacha quién se mantuvo en silencio, aunque desistió de esconder su rostro y se acomodó mejor, viendo a su profesor con curiosidad. Tal vez él no podía notarlo, pero parecía que así era, porque casi enseguida continuó hablando.

―Cuando aún era un estudiante aquí en Hogwarts, tenía un… 'temor' parecido―dijo con tono cansado, y era obvio que no le gustaba usar esa palabra en realidad―. Realmente no quería regresar a casa. Así que me propuse demostrar lo que mejor podía hacer. En aquellos tiempos era muy bueno creando hechizos nuevos. Creo que ahora ya he perdido el toque.

Finalmente abrió sus ojos oscuros una vez más, volviéndose para poder mirarla con una expresión difícil de leer en su rostro cetrino.

―Lo que quiero decir es que cada persona tiene sus propias maneras de lidiar con lo que los aqueja―concluyó entonces, antes de apartar la vista una vez más―. Y no deberías darle mucha importancia a lo que yo, u otros, piensen de la manera que tú escogiste.

Hermione intentó evitarlo, pero no pudo, y una sonrisa casi imperceptible se dibujó en sus labios. Cuando notó que su profesor cerraba sus ojos una vez más, pensó que estaba intentando dormir, y por eso guardó silencio. Se entretuvo entonces con las cicatrices que podía contar en el cuerpo de su acompañante, sin contar las que parecían más frescas.

Eran muchas, y no podía distinguir si habían sido causadas por un objeto punzante, o algún maleficio. Estaba observando una bastante grande que recorría su brazo y subía hasta perderse en su espalda. Sólo entonces se fijó nuevamente en el enorme vendaje que cubría la parte superior de su pecho.

―¿Qué te ocurrió? ―cuestionó entonces, dándose cuenta muy tarde de que había roto el silencio que se había instalado en la habitación

Severus soltó un suspiro que parecía estar lleno de frustración, pero en lugar de mandarla a callar de modo muy poco gentil, se volvió hacia ella con el ceño ligeramente fruncido.

―Creo que es bastante obvio que fui atacado―siseó con tono casi inaudible, tragando en seco―. Y antes de que lo preguntes, sí, sé quiénes fueron mis atacantes.

―Fueron mortífagos, ¿verdad? ―soltó de forma prácticamente automática, viéndolo con ojos críticos, como si quisiera adivinar de ese modo sus pensamientos―. Si es así…

―Sí, fueron mortífagos, y no, no vas a hacer nada al respecto―interrumpió el hombre, con cierto tono de advertencia en su voz. Señaló su pecho―. Pero puedes hacer algo por mí. Ayúdame a deshacerme de estos estúpidos vendajes.

Hermione no pudo evitar adquirir una expresión llena de curiosidad ante su pedido, y se enderezó para poder verlo mejor. Aún estaba algo aturdida por la información recién recibida, y la obvia preocupación como consecuencia, y él salía con algo como eso.

―Creo que esos vendajes están ahí por alguna razón…

―Sólo hazlo, Hermione.

Aunque lo dudó, finalmente decidió hacer lo que le estaba pidiendo. Mordiendo su labio inferior un poco, comenzó a quitar los vendajes con cuidado, intentando no causarle dolor, atenta a sus expresiones mientras lo hacía.

―Ellos sabían que todos los miércoles salgo a Hogsmeade para comprar ingredientes para mis pociones. Alguien debió avisarles―farfulló él de forma distraída, como si en realidad estuviese hablando consigo mismo en lugar de con ella―. Me tomaron por sorpresa. Me aturdieron y me encerraron en un sótano. Estuve allí por un día entero.

―¿Sin comer? ―se alarmó ella, que aunque sabía que era una pregunta bastante tonta, no pudo evitar formularla―. ¡Necesitas…!

―Pomfrey ya se encargó de eso con una poción. Tú preocúpate por esos vendajes―masculló Snape, casi con un gruñido, antes de regresar a su vago tono anterior―. Cuando regresaron, alguien venía con ellos. Era Avery. Fue compañero mío en el colegio, y al parecer es su líder ahora. Me torturaron por largas horas. Luego me dejaron justo en los límites del colegio. No querían matarme. Sólo era una advertencia. Pero antes de eso, estoy bastante seguro de que escribieron algo, justo aquí.

Cuando él señaló su propio pecho con su dedo índice, los ojos de Hermione se abrieron como platos, y se apresuró a deshacerse lo más rápido posible de esos molestos vendajes. Momentos después, había logrado quitarlos todos. Allí había, efectivamente, una sola palabra grabada en su pecho.

―Traidor―leyó ella en voz alta, con una expresión de horror en su rostro―. Eso es lo que dice.

Severus rodó los ojos, soltando un bufido. Ya se esperaba algo parecido, pero solamente quería comprobarlo. Se encogió de hombros ligeramente, aunque luego de un momento, se estremeció.

Los colores subieron a su rostro cuando descubrió a la joven recorriendo con delicadeza su cicatriz, usando para solamente la yema de su dedo índice para eso. No se sentía disgustado por su accionar, pero sí un poco incómodo. Aclaró su garganta sonoramente para hacérselo notar.

Al parecer funcionó, porque la muchacha apartó su mano casi enseguida, sobresaltada y adquiriendo un furioso sonrojo en sus mejillas. Enseguida apartó la vista, intentando ocultar en vano su bochorno.

―Deberías… deberías hacer algo para quitártela―murmuró luego de un momento, atreviéndose al fin a mirarlo otra vez

―No veo por qué, ni cómo―dijo él enseguida, bastante complacido consigo mismo por lograr deshacerse del ridículo sonrojo casi invisible que tuvieron sus mejillas por unos segundos―. Es claramente magia muy oscura, y teniendo en cuenta todas las cicatrices que tengo ya… ¿qué le hace una mancha más al tigre, o lo que sea que digan por ahí?

Sin embargo, Hermione aún no parecía lo suficientemente convencida. Se preparó para refutar cualquier idea que se le pudiera ocurrir, o que quisiera verbalizar. Sin embargo, no dijo nada más.

Sólo volvió a recostarse una vez más en la cama, aunque esta vez, pudo notar que la distancia entre ambos era considerablemente más pequeña.

―Yo voy a deshacerme de esa cicatriz―aseguró entonces con tono completamente confiado, formando una pequeña sonrisa―. Te lo prometo.

Severus ya estaba listo para negar sus palabras, pero antes de que pudiera soltar lo que tenía en la garganta, ella se inclinó para poder silenciarlo. Hizo una pequeña mueca contra sus labios. Definitivamente no le gustaba que lo interrumpieran, pero ya podría quejarse de eso más tarde.

La joven Gryffindor se apartó apenas luego de unos momentos, dedicándole una diminuta sonrisa, antes de volver a acomodarse a su lado, posando su mano derecha en su hombro y soltando un pequeño bostezo.

―¿Entonces ya no estás enojada?

Pudo escuchar una breve risita por parte de la muchacha, además de sentir su aliento cálido chocando contra la piel de su cuello. Pero no recibió más respuesta que eso de su parte.

Severus soltó un suspiro lleno de cansancio, y decidió que podía aprovechar las pocas horas que le quedaban para descansar. Y así lo hizo.


Cuando despertó, Hermione se sentía más cansada que cuando se había dormido. Ni siquiera pudo procesar la mirada entre curiosa y reprobatoria que Madame Pomfrey estaba dedicándole cuando la despertó, solamente se levantó con pereza.

Luego de pedir permiso, utilizó rápidamente el baño de la enfermería, y sin más abandonó el lugar lo más rápido que pudo. Según la hora que había visto en el reloj de pared, apenas le quedaba tiempo para desayunar y ordenar sus cosas para sus clases.

Se dirigió hacia el Gran Comedor, preguntándose si debía sentirse halagada de que el profesor Snape no hubiera hecho ningún ruido demasiado escandaloso para no despertarla. Apenas se acercó a la mesa de Gryffindor, pudo ver a Harry y Ron acercándose rápidamente.

―¡¿Dónde estabas…?!

―¡Lavender dijo que McGonagall te sacó de la habitación…!

―¡… y que luego no volviste en toda la noche!

―¡¿Qué te pasó…?!

La muchacha alzó una de sus manos para pedirles algo de silencio. Casi podía sentir un incipiente dolor de cabeza instalarse en ella. Tomó asiento, sirviéndose enseguida un tazón de avena, mientras ambos muchachos se acomodaban a ambos lados, viéndola con curiosidad.

Soltó un suspiro cansado, restregando una mano en su rostro antes de hablar.

―McGonagall me llevó a la enfermería para ver a Severus…―farfulló, alzando una vez su mano cuando supo que ellos intentarían interrumpir una vez más. Echó una mirada a la mesa de profesores, y la apartó enseguida al comprobar que allí estaba―. Solamente me quedé a dormir en la enfermería.

Ambos muchachos se quedaron en silencio por apenas unos segundos, antes de hablar nuevamente casi a la misma vez.

―¿Él está bien?

―¡¿Dormiste con él?!

Hermione soltó un suspiro de resignación, sabiendo que debía haber esperado preguntas como esas y más por parte de ellos. Asintió levemente.

―Sí, él está bien―respondió, viendo a Harry con una diminuta sonrisa, antes de volverse hacia Ron y darle un pequeño golpe en su brazo―. Y sí, dormí con él… ¡pero no de ese modo!

―Hermione, ¿qué le pasó? ―cuestionó casi enseguida Harry, mientras el pelirrojo se sobaba un poco el brazo, aunque en realidad no sentía ningún dolor.

La muchacha le echó un vistazo al enorme reloj en el comedor, y al ver la hora decidió comer un poco de su desayuno antes de responder. Le quedaban menos de veinte minutos para dirigirse a la Torre de Gryffindor, organizar sus libros y tareas, y enseguida ir a su primera clase del día.

―Lo atacaron. Fueron mortífagos―dijo entonces con tono algo apresurado, preguntándose por un segundo si su esposo querría que ellos lo supieran o no. Negó con su cabeza, intentando no pensar en ello―. Lo torturaron.

Harry se mantuvo callado por unos momentos, en los que ella aprovechó a devorar un poco más de su avena. Mientras limpiaba sus labios con una servilleta, se le ocurrió echar una mirada hacia la mesa de profesores una vez más.

Él estaba mirándola en pie, aunque estaba en pie, casi abandonando el Gran Comedor. Señaló de forma significativa su mentón, y ella se apresuró a limpiar un poco de avena que había escapado de sus labios. Casi podía jurar que lo había visto sonreír burlonamente antes de darse la vuelta.

―Tenemos que hacer algo al respecto―soltó entonces Harry, sobresaltándola ligeramente cuando salió de su concentración―. Esos mortífagos deben ser capturados cuanto antes.

―Harry, amigo, yo sé que ahora… 'aprecias' a Snape―murmuró Ron, con una pequeña mueca en su rostro lleno de pecas―. Pero creo que él debería saber defenderse solo.

―No es por él, Ron―masculló, y Hermione supo por su tono de voz que en verdad estaba enfadado en ese momento―. Es por todos nosotros. Creo que luego de todo lo que hemos hecho para conseguir la paz, eso es lo menos que nos merecemos.

Los tres guardaron silencio durante unos momentos, en los que Hermione aprovechó para terminar su avena apresuradamente, echando una mirada de reojo al reloj. Ahora le quedaban quince minutos.

―Yo voy a detenerlos, o al menos, lo voy a intentar―aseguró entonces Harry, poniéndose en pie aún con una expresión decidida en su rostro―. Me encantaría que me acompañen… pero pueden hacer lo que sea que quieran.

Sin más lo observaron darse la vuelta y retirarse, saliendo del Gran Comedor casi apresuradamente. Hermione pudo sentir la mirada de Ron sobre ella, y no pudo más que volverse hacia él con una ceja arqueada.

―Sin ti, moriremos en dos días. O sólo uno―dijo de repente, con una mueca presente en su rostro―. Piénsalo.

La muchacha lo vio levantarse en silencio, y seguir los pasos de Harry para abandonar el lugar. Hermione suspiró pesadamente, restregándose ambas manos en su rostro con cierta frustración.

Justo cuando creía que su vida podía ser tranquila por primera vez en años, se dio cuenta de que probablemente eso no estaba en los planes del destino para ella.


Notas finales: Hola de nuevo. Me siento un poco mejor, sólo necesitaba un reajuste en mi medicación. Si todo va bien, mejorará pronto :) Gracias por las palabras de apoyo, son muy bienvenidas.

Sobre el capítulo, al principio no me convencía mucho, pero luego de pulir algunos detalles de la trama, logré solucionarlo :P ¿Qué les pareció? Pueden decírmelo con un review, los cuales, responderé ahora.

Sui Cipher (¿o S-CPHR?): No te disculpes por darme tu opinión, en verdad. De hecho te lo agradezco, me ha ayudado mucho. Pues Lippert oculta una razón más grande para odiar a Severus… Te envío todo el frío de acá pa' allá, y un saludo. Cuídate.

Yazmin Snape:La depresión es una enfermedad muy debilitante, lamento que hayas tenido que verme de ese modo tan vulnerable. Ya estoy un poco mejor. Síp, hay algo más que Lippert está ocultando. También cuídate, espero que te haya gustado.

HIMRRING: De verdad aprecio muchísimo tus palabras… estos ánimos me han ayudado bastante, aunque parezca increíble. Sobre el fic, ahora que me siento un poco mejor, tengo más ánimos para continuar. No sabes cuánto me halaga que este fic te guste tanto. No te preocupes, lo continuaré. Espero que este capítulo te haya gustado también. Félix felices para ti también.

kala-elda: Awww, muchas gracias, significa mucho… voy a terminar la historia, si todo va bien. Saludos.

Aigo Snape: ¡Lo sé! *-* Aunque por alguna razón, no lo ha mencionado en todo el capítulo…

Guest (¿o Tomoe-99?): Muchas gracias… supongo que al sentirme mal no sabía apreciar mi esfuerzo. Awww… espero entonces que este capítulo haya sido de tu agrado. Por supuesto, gracias por tu apoyo x3

Tomoe-99: Tengo la fuerte corazonada de que el review de arriba era tuyo :P Si no es así, dime.

Jisi Snape: Al menos ahora sabemos lo que le pasó a Severus… muchas gracias, de verdad. Espero que estos próximos capítulos también te gusten. Y no te preocupes, al menos sé que lees.

Vodka. Inferno: Muchas gracias por los buenos deseos. Estoy sintiéndome un poco mejor ahora. Todo puede mejorar si le echas ganas y sigues el tratamiento adecuado :) Lo cierto que sí, escribir me ayuda bastante, y por eso no voy a abandonar. ¡Besos y abrazos!

LadyBasilisco220282: ¡Hola! Gracias. Es bastante triste y frustrante cuando eso ocurre, pero una debe encontrar su fuerza interior, por trillado que suene. ¡Ahora sabes qué le ocurrió a Severus! Gracias a ti.

lian shi: ¡Muchas gracias, me alegra que te guste! Ya sabes qué le ocurrió, ¿cuáles eran tus conjeturas?

mESTEFANIAb: Pues Hermione no se olvidó… pero digamos que le faltó lo de la bronca :v PD: Sé de lo que hablas, también tengo depresión diagnosticada, medicación recetada, psicóloga y psiquiatra trabajando a la par… pero supongo que a veces se me complica de todos modos :/ Suerte para ti también.

EriSnape: ¡Eso le pasó a Severus! Al final fueron los mortífagos, pero si yo fuera tú no perdería a Lippert de vista… ¡espero que el capítulo te haya gustado!

Gabriela779: Awww, ¡qué lindo es leer eso! Me siento halagada de haberte presentado esta maravillosa pareja, me alegra que la disfrutes. ¡Gracias! Ya estoy sintiéndome un poco mejor, de verdad :)

paulaespinozaHH: ¡Muchas gracias! Ahora que sabes lo que le ocurrió, ¿qué opinas? Gracias a ti por tomarte el tiempo de leer y comentar.

KonekoRiddle18: ¡Hola! Muchas gracias, aprecio el gesto. En verdad es muy bonito el apoyo. Espero que la historia siga gustándote.

bedolla. lau: ¡Hola! Gracias por el apoyo. Me alegra que te haya gustado, y haces bien en no fiarte mucho de Lippert… ¡gracias por leer, y por tus buenos deseos!

Fanny SG: Gracias. Lo sé, la vida puede ser injusta a veces… pero como bien a dicho Dumbledore, "la felicidad puede ser encontrada, incluso en los momentos más oscuros, sólo si uno recuerda encender la luz". Gracias por seguir la historia, ¡otro abrazo para ti!

Umeki-Nara: Ni me había dado cuenta we xd (?) ¿No te digo que esto de la luz y la computadora funcionando horrible me afecta? :( Recién veo los reviews, apenas termine por aquí iré a reviewear allá por tu fic, no creas que me olvidé 7u7 Es culpa de mi celular que no sirve ni pa' comentar :'( Espero que te haya gustado el capítulo ouo/ ¡Saludos!

Muchas gracias a…

Mac Snape, vanesa-haruno, Nefertary, Gabriela779, A COSTA TUYA y Fanny SG por agregar el fic a favoritos.

Mac Snape, Gabriela779, A COSTA TUYA y Fanny SG por darle follow.

aquellos que leen pero no comentan nada. ¿Sabían qué según el internet, una persona parpadea aproximadamente 25 mil veces por semana? (?)

Bueno… creo que eso es todo por el momento. Ya saben, muchas gracias por leer y comentar, es muy bonito sentir el apoyo y fruto de los esfuerzos. Cuídense mucho.

¡Nos leemos!


_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_