Disclaimer: El Potterverso no es de mi pertenencia. Debemos agradecerle a J.K Rowling por haber creado tan maravilloso mundo. La historia y demás, en cambio, son de mi pertenencia en su mayoría.

Resumen: La guerra había terminado, y aunque muchas vidas se habían perdido, una de ellas estaba tomando una siesta. Literalmente. Sin embargo, las incontables bajas sufridas por el mundo mágico amenazan seriamente con la extinción. Pero el Ministerio de Magia va a encargarse de que jamás suceda algo así. Cueste lo que cueste.

Advertencias: Snamione (Severus Snape/Hermione Granger); Universo Alterno. Posible Out of Character. Este es mi primer fic de Harry Potter, por favor sean gentiles (?)

Notas iniciales: Hola. He estado teniendo algunos problemas con la computadora y el suministro eléctrico por aquí. Intentaré actualizar en tiempo y forma, pero si no es posible ahora o en el futuro, mis disculpas por adelantado. Nos leemos allá abajo.


La vida es un vals

Segura


Había estado pensando en la mejor manera de atacar el tema de los mortífagos y su regreso a la acción.

Se imaginaba ya que su intervención en aquel asunto traería controversia en caso de volverse público, y nadie quería eso. Sería difícil actuar con los medios sensacionalistas sobre sus cabezas.

Aquel jueves por la tarde, regresó al despacho de su profesor, y de allí pasó casi inmediatamente a su estudio. Una vez allí, decidió ser honesta con respecto a la situación. Consideraba arriesgado y riesgoso hacer cualquier movimiento a sus espaldas.

―Potter no puede vivir ni un semestre entero sin buscar problemas, ¿no es así?

Esa fue su primera reacción, y Hermione no se había esperado nada mejor, por lo que no se sorprendió ni intentó defender a su amigo. No tendría sentido hacerlo, sabiendo que él tenía razón.

―Eso es lo que yo pensé―coincidió entonces, caminando de forma distraída alrededor―. Pero si lo piensas de otro modo… puede que tenga razón.

―No, no la tiene―refutó él enseguida, negando con su cabeza con gesto testarudo―. Lo que tiene es ganas de complicarse la existencia porque probablemente la vida como un simple estudiante más es demasiado tediosa.

Hermione apretó los labios por un momento. Comenzaba a discrepar poco a poco con las palabras de su esposo. Se acercó al sofá cubierto en terciopelo verde nuevamente para tomar asiento frente a él.

―Esta vez fuiste tú, ¿pero qué pasará si deciden atacar a otros?―preguntó entonces, arqueando una ceja de forma inquisidora―. ¿Y si atacan personas inocentes, nacidos de muggles, o tal vez muggles…?

Severus soltó un largo suspiro ante esas palabras, como si estuviese realmente cansado y lo último que necesitara fuera escucharla decir todo aquello. Se restregó una mano en su rostro, con una expresión de fatiga.

―En caso de que eso ocurra, podemos suponer que los aurores se harán cargo de ellos―dijo con tono exhausto, alzando la vista para mirarla con inquina―. Para eso les pagan, por si no lo sabías.

Hermione sintió ganas de abrir su boca para defenderse aunque fuese un poco de su tono condescendiente, pero no pudo hacerlo. La mención de esos miembros de la seguridad mágica le recordó sin poder evitarlo al profesor Lippert.

Se dijo a sí misma que aunque ya sabía una parte del origen del desprecio que sentía el profesor de Transformaciones, no tenía idea de qué podía ocultar su esposo.

―¿Puedo hacerte una pregunta?

―¿No acabas de hacerlo acaso?

La muchacha sintió ganas de palmearse el rostro en un gesto lleno de frustración, negando rápidamente con su cabeza antes de continuar hablando.

―¿Es cierto que frustraste los sueños de Auror que tenía el profesor Lippert?―soltó entonces, ladeando un poco su cabeza al mirarlo

Pudo ver que Severus alzaba su vista de su libro con pereza para dedicarle una mirada algo irritada, antes de soltar otro suspiro de hastío.

―No suelo estar pendiente de los "sueños" que los alcornoques- es decir, alumnos tienen, pero sí estoy enterado de los deseos frustrados de Leónidas―admitió entonces, con cierta burla bien disimulada en su semblante―. Si me lo preguntas, creo que le hice un favor al mundo mágico al no darle una oportunidad tan grande a alguien que no la merece.

Hermione decidió no discutir esas afirmaciones, más que nada porque ella no había estado presente durante aquellos tiempos y probablemente no podría formar un juicio objetivo.

Sin embargo, sabía que había algo más escondido bajo esas palabras.


La mañana del viernes había recibido una carta durante el desayuno, y no podía evitar sentirse bastante contenta al leer el remitente de dicha epístola.

―¿Krum? ¿En serio?

Hermione rodó los ojos al recibir una mirada de incredulidad por parte de Ron. Apenas decidió contarle a sus amigos sobre la carta, supo que obtendría esa reacción o algo muy parecido por su parte.

―Así es―murmuró, mientras los tres cruzaban el pasillo, justo detrás de sus demás compañeros y otros estudiantes―. Debo admitir que llevaba un tiempo esperando noticias suyas. Pero no me esperaba que fuera a venir, honestamente…

―¿Aún juega en el Equipo Nacional Búlgaro?―cuestionó de repente Ginny, con cierto entusiasmo en su voz, y Hermione pudo ver una pequeña mueca en el rostro de Harry, que le apretó un poco la mano enseguida.

Hermione se limitó a asentir levemente ante su respuesta, con una diminuta sonrisa en su rostro. En su carta, Viktor la invitaba a encontrarse con él en Hogsmeade, y Hermione aprovechó la salida que organizaba el colegio para matar así dos pájaros de un tiro.

Fuera del castillo hacía muchísimo frío, por lo que no pudo evitar abrazarse un poco a sí misma, escondiendo su rostro parcialmente con su bufanda roja y dorada. Intentó no fijarse en la forma en que Harry abrazaba a Ginny, o Ron abrazaba a Lavender. No eran celos, pero si no tenía a quién abrazar, mejor era ignorarlos.

Observó a sus compañeros comenzar a dispersarse al llegar al pueblo, y sólo entonces pudo divisar a su profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras allí junto a los demás, aunque no la estaba viendo.

No pudo evitar formar una pequeña mueca, aunque esta se parecía más que nada a una sonrisa, antes de apartar la vista. Sus amigos se quedaron junto a ella, esperando la aparición del joven búlgaro. Afortunadamente no debieron esperar mucho en el frío, pues ella pudo divisarlo minutos después.

―¡Hermione!―estaba exclamando, con su marcado acento y una leve sonrisa en su rostro―. ¡Ha pasado mucho tiempo!

La muchacha le devolvió la sonrisa, y se acercó, sólo para ser envuelta entre sus brazos casi al segundo siguiente. Aunque era un agarre bastante fuerte y tosco, Hermione se las arregló para respirar y corresponder al mismo tiempo.

―¡Nos vimos en la boda, ¿recuerdas?!―señaló entonces, cuando fue liberada al fin

―Lo sé. Pero entonces no habíamos sobrevivido una guerra.

Hermione no podía negar esas palabras. El hecho de que estuvieran viéndose otra vez en ese momento pudo no haber ocurrido si uno de ellos era asesinado. Se volvió hacia sus amigos, haciendo una pequeña seña para que se acercaran.

―Espero que te acuerdes de ellos―comentó con tono algo divertido, sonriendo un poco

―¿Sigues jugando en el Equipo Nacional Búlgaro?―soltó Ginny, casi enseguida

Luego de los correspondientes saludos entre todos ellos, Harry sugirió dirigirse a Las Tres Escobas junto a los demás alumnos para protegerse del frío y pedir unos tragos. Lo cierto es que a Hermione no le importaba mucho a dónde fueran, pues ella solamente quería charlar un poco con Viktor luego de tanto tiempo sin comunicarse en lo absoluto.

Una vez en la taberna, escogieron una mesa para todos, aunque pronto Viktor invitó a Hermione a sentarse en un lugar un poco más apartado.

―Podía jurar que ese pelirrojo estaba interesado en ti la última vez―comentó apenas se acomodaron en la nueva mesa―. ¡Y ahora está con otra!

―Ah… sí, es una larga historia―farfulló la muchacha, con una pequeña sonrisa nerviosa en sus labios―. Digamos que sí lo estaba, pero con esto de los matrimonios requeridos…

―¡¿Eligió a la otra?!

―¡No! No, en realidad yo le pedí que se casara con ella…

Hermione sólo pudo soltar un suspiro ante la mirada de disimulada incredulidad que Viktor le estaba dedicando, y agradeció mentalmente que sus bebidas por fin llegaran a su mesa.

Se mantuvo en silencio mientras Viktor le contaba las peripecias que había tenido que realizar para sobrevivir a la guerra, incluyendo el grupo de rebeldes al que se había unido y con quiénes todavía estaba en contacto de vez en cuando.

Aunque en realidad, Hermione estaba algo distraída. Sabía que era algo muy descortés, pero no podía evitarlo. Ver al muchacho frente a ella hablar de forma tan concentrada y fría, le había dejado un pensamiento bastante particular.

De repente le prestaba especial atención a su cabello oscuro y ligeramente largo, ¿lo tenía así en durante el Torneo de los Tres Magos? También tomaba cuenta de su prominente nariz, su piel cetrina y sus ojos oscuros… ¿en verdad no había prestado atención a todos esos detalles antes?

Una vez que ató todos esos cabos, pudo sentir sus mejillas sonrojarse furiosamente. Y mientras sentía su piel arder, se sobresaltó ligeramente al escucharlo chasquear sus dedos.

―¿Hermione?―cuestionó con tono de voz ligeramente preocupado―. ¿Estás bien?

―¡Sí! ―exclamó casi sin pensarlo, antes de suspirar pesadamente, negando levemente con su cabeza―. Lo siento, Viktor, estaba un poco distraída…

―No, no es problema… pero creo que ese hombre quiere hablar contigo, porque nos observa de a ratos.

Hermione frunció un poco el ceño, sintiéndose algo confundida, por lo que se volvió hacia el lugar que Viktor había señalado disimuladamente. En una mesa un poco más apartada, y completamente solo, el profesor Snape se encontraba leyendo uno de sus libros.

Enseguida apartó la vista, con el mismo sonrojo de antes regresando a sus mejillas.

―Es mi profesor… tal vez lo reconoces de los periódicos y demás―farfulló entonces, escondiendo unos de sus mechones castaños rebeldes tras su oreja―. También es mi esposo.

Entonces la incredulidad y asombro en el rostro de Viktor se volvieron evidentes e imposibles de ocultar. Sin embargo, a pesar de que ella había esperado una catarata de preguntas llenas de cómos y por qués, eso no ocurrió.

―¿Crees que tal vez esté celoso?―cuestionó, arqueando una ceja con una pequeña sonrisa burlona en su rostro

―No. No, no lo creo―se apresuró a responder ella, porque eso era lo primero que se le venía a la mente si pensaba en esa pregunta

―¿Por qué…? Oh, espera un momento.

Hermione observó a Viktor sacar de su abrigo una fotografía de una joven mujer. Tenía el cabello castaño y rizado, en conjunto con sus ojos marrones. Honestamente le pareció bastante parecida ella misma, tal vez con algunas diferencias cruciales.

―Ella es mi esposa, Irina―dijo él entonces, con una pequeña sonrisa y un brillo casi imperceptible en sus ojos―. Es fantástica, me gustaría que se conocieran, seguro serían buenas amigas…

Hermione se distrajo nuevamente, observando en silencio la fotografía antes de que Viktor volviera a guardarla en su abrigo. Se dio cuenta entonces de que tal vez el muchacho tuviera un par de similitudes físicas con su esposo, pero era definitivamente diferente.

No podía imaginar, por ejemplo, al profesor Snape hablar de su esposa con ese brillo de admiración en sus ojos fríos y oscuros.


Había pasado el próximo par de días bastante distraída. Había estado pensando en Viktor, su esposa Irina, y la forma tan amorosa en que él hablaba de ella.

Obviamente no se sentía celosa. Al menos, no de la forma que muchos creerían. Pero sí se sentía algo disconforme de no poder tener alguien que la viese con tal admiración.

Durante las tardes solía visitar el estudio de su profesor, y aunque intentaba disimular leyendo distintos libros cada día, lo cierto es que cada vez que podía le lanzaba un par de miradas de reproche, como si él fuese a cambiar su actitud mágicamente a causa de ello.

Lo cierto era que, aunque no lo admitiera en voz alta, había disfrutado de compartir una cama con su profesor. Dormir tranquilamente con la certeza de que había otra persona a su lado, descansando también, la hacía sentir bien. La hacía sentir segura.

Así que esa tarde, mientras fingía leer un libro de transfiguraciones, decidió hacer algo al respecto.

―Creo que deberíamos comenzar a dormir juntos.

Observó en silencio la expresión de su profesor pasar de relajada a tensa en cuestión de segundos. Bajó su taza de café sin siquiera darle un sorbo, frunciendo ligeramente el ceño.

―¿Por qué?―preguntó entonces simplemente, ladeando ligeramente su cabeza con interés

―Bueno… se supone que estamos casados. Eso hacen las parejas casadas―se apresuró a decir, aunque por unos momentos casi se arrepintió al pensar en otras cosas que las parejas casadas hacían―. Tal vez deberíamos comenzar a acostumbrarnos.

El profesor Snape entrecerró sus ojos oscuros por un momento, como si de ese modo deseara adivinar o descubrir intenciones ocultas en sus palabras. Al no notar nada, aparentemente, volvió a relajarse un poco, reclinándose en su sillón.

―Sería conveniente comenzar de a poco, pero supongo que ya viene siendo hora―murmuró, bajando su vista a su lectura nuevamente con aire distraído―. Trae lo que necesites hasta aquí luego de la cena, entonces nos organizaremos.

Hermione se quedó en silencio, completamente patidifusa. Se preguntó si en verdad había escuchado bien, y él estaba de acuerdo. Pensó por unos segundos en preguntarle, pero era obvio que ya no estaba prestándole atención, por lo que simplemente salió de allí lo más rápido que pudo.

Una vez en la seguridad de su habitación en la Torre de Gryffindor, se dedicó a organizar un pequeño bolso con su pijama, algunos objetos de higiene básica y un libro. Cuando Crookshanks intentó meterse en su bolso, hizo una pequeña mueca.

Ella solía dormir con el felino en su cama, haciéndole compañía. Se preguntó si Snape permitiría algo así en su habitación. Decidió que lo averiguaría en el momento que él lo dijera. Si ya había presionado tanto su suerte, pensó que podía hacerlo un poco más.

Durante la cena se sintió extrañamente nerviosa. Se recordaba a sí misma que no era la primera vez que compartiría una cama con su profesor, pero que además (y muy importante), no iban a hacer absolutamente nada más que dormir. Aun así, no pudo deshacerse del peso que sentía en el estómago.

Unos diez o quince minutos luego de que la cena terminara, pasó por la Torre de Gryffindor a recoger su bolso y su gato, recibiendo miradas curiosas por parte de sus compañeras de habitación.

Se dirigió de forma inconscientemente rápida al despacho de su profesor, y sólo pudo notarlo cuando la puerta del mismo se abrió frente a ella. Con un suspiro ingresó, oyendo la puerta cerrarse tras ella al ingresar de igual forma al estudio.

Su paso se enlenteció un poco cuando se acercaba a la última puerta, la que separaba el estudio de los aposentos privados de su profesor. Tragó en seco, y con un último arranque de coraje, ingresó a la habitación cuando la puerta igualmente se abrió.

Lo que pudo notar enseguida, fue que el color verde predominaba en la habitación, algo que no la sorprendió en lo absoluto. Tampoco la oscuridad que parecía estar presente en el lugar, ni las serpientes de hierro en el cabecero de la cama. Una cama espaciosa cubierta en cobijas negras con vivos verdes.

―¿Puedo saber qué está haciendo tu gato aquí?

Hermione se sobresaltó un poco, y se volvió hacia la voz de su profesor, quién aparentemente acababa de salir del baño, ya ataviado en lo que supuso que era su pijama, si se le podía llamar así a un pantalón deportivo negro y una camiseta blanca. Se preguntó por un segundo si era capaz de sentir frío como un ser humano normal.

―Crookshanks duerme conmigo todas las noches―señaló entonces, permitiéndole a su minino bajar al suelo, comenzando a caminar alrededor―. Creo que tendrás que acostumbrarte a eso también.

Pudo ver una diminuta mueca aparecer en los labios del hombre frente a ella, pero contra todas sus predicciones, no dijo absolutamente nada. Sólo se apartó de la puerta del baño, señalándolo con un vago movimiento de su cabeza.

―Puedes cambiarte allí―dijo con simpleza, pasando de ella para dirigirse a la cama

Hermione lo observó en silencio por un momento, pesando que en ese momento quedaba muy poco del porte temerario e imponente que solía tener durante el día. Conteniendo una risita, se apresuró a ingresar al baño y encerrarse allí.

Mientras se quitaba su uniforme y lo guardaba ordenadamente en su bolso, se dio cuenta de que no sentía frío en lo absoluto, contrario a lo que había imaginado. Colocándose su camisón, prestó atención a sus alrededores, especialmente a la tina al final de la habitación. Salió de allí luego de unos momentos, sin poder evitar soltar un bostezo.

Apenas salió pudo ver que su profesor ya estaba en la cama, y Crookshanks también, sentado en el lado izquierdo de la misma, viendo al hombre a su lado de forma casi desafiante, como si en silencio lo estuviese retando a moverlo de su lugar.

―Comienzo a pensar que lo entrenaste para actuar así―comentó Severus, mientras ella alzaba con delicadeza al felino para poder acomodarse en la cama

―Crookshanks siempre ha sido muy inteligente―replicó ella, cubriéndose con las abrigadas cobijas y soltando otro pequeño bostezo―. Sabe cuándo a alguien no le agrada, y viceversa.

El hombre chasqueó la lengua con desdén, dedicándole al minino una última mirada de despreció y recibiendo una de altanería a cambio, antes de acomodarse en la cama.

―Buenas noches―murmuró entredientes, dándole la espalda con un bufido

Hermione contuvo una vez más otra risita, acariciando mimosamente a su mascota y recostándose también, dejándole a Crookshanks un recoveco bajo las sábanas, dónde este se acomodó enseguida.

―Buenas noches―correspondió, y al segundo siguiente, las velas encendidas se apagaron a la misma vez

La muchacha sonrió un poco, acurrucándose en las cobijas con un suspiro de alivio. Otra vez se sentía bien. Otra vez se sentía segura.


Notas finales: Hola de nuevo. Como ya les he dicho por allá arriba, he estado teniendo algunas dificultades que espero que se solucionen pronto.

¿Qué les pareció el capítulo? Pueden contarme lo que piensan con un review. Ahora mismo los voy responder.

LadyBasilisco220282: ¡Vamos ya mismo a darles su merecido, yo te apoyo! ¡Muchas gracias!

HIMRRING: ¡Hola, muchas gracias! No puedo develar mucho sobre Lippert por ahora. Ya veremos cómo se las arreglan para no meterse en problemas :P Félix felices para ti también.

Guest: ¡Muchas gracias! Es un gran halago, siempre me preocupa que los personajes sigan en sus personalidades con coherencia. ¡Espero que siga gustándote!

Tomoe-99: Awww, ¡muchas gracias, en verdad! Estoy un poco mejor, aunque algo estresada, espero que tú estés muy bien. PD: Ellos no entienden esas simples palabras :P

Yazmin Snape: Gracias, estoy haciendo todo lo posible. ¡No puedo confirmar o no eso que estás diciendo! Así que te dejo con tus cavilaciones… ¡saludos, espero que te haya gustado!

EriSnape: No puedo decirte si es así o no… y no, el Trío de Oro necesita esa adrenalina al parecer. ¡Gracias, espero que te haya gustado!

Aigo Snape: ¡Lo leerás, no te preocupes! Awww, no, ¡gracias a ti por leer y comentar!

rebeycr9: ¡Muchas gracias por leer y comentar! Espero que la historia siga gustándote ;)

yetsave: Lo sé, parece que los problemas los persiguen, o tal vez es viceversa… ¡muchas gracias!

mESTEFANIAb: Seh, Harry no aprende más, ¡gracias por leer y comentar! PD: Te busqué en Twitter, pero no pude encontrarte :( (?)

Guest: ¡Awww, muchísimas gracias, es un gran halago! Actualizo todos los sábados, si todo sale bien ;) ¡Saludos!

bedolla. lau: ¡Muchas gracias! Son cortitos, pero llenos de amor (?) ¡Mucha suerte, espero que pronto te desocupes y puedas descansar!

Mariita834: Creo que tu review se cortó… ¡pero aun así gracias por comentar!

VicGG: ¡Hola, qué bueno verte por acá! Me siento realmente muy halagada por tus palabras, de verdad te lo agradezco. ¡¿Un altar?! ¡¿En mi honor?! *ce muere* (?) Gracias por tus consejos, los tendré en cuenta. ¡Gracias de nuevo!

Vrunetti: Tú y yo sabemos que Severus es todo un pillo XD Pues Lippert oculta cosas, ya veremos qué son al final. Muchas gracias por tus palabras, y también por el apoyo constante, realmente lo aprecio. ¡También cuídate, besos!

Muchas gracias a…

rebeycr9, daname, ACostaTuya25, VicGG, Laura Andrea Madrigal D y itasaku9 por agregar el fic a favoritos.

SweetWinter98, alwaysuntilthend, kokoniako, rebeycr9, VicGG y Laura Andrea Madrigal D por darle follow.

aquellos que leen pero no comentan nada. ¿Sabían qué según el internet, las uñas de la mano crecen aproximadamente cuatro veces más que las del pie? (?)

Como siempre, muchas gracias a todos por leer y comentar, son esa fuerza que me empuja cada semana a continuar escribiendo :) Gracias en verdad.

¡Nos leemos!


_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_