Disclaimer: El Potterverso no es de mi pertenencia. Debemos agradecerle a J.K Rowling por haber creado tan maravilloso mundo. La historia y demás, en cambio, son de mi pertenencia en su mayoría.
Resumen: La guerra había terminado, y aunque muchas vidas se habían perdido, una de ellas estaba tomando una siesta. Literalmente. Sin embargo, las incontables bajas sufridas por el mundo mágico amenazan seriamente con la extinción. Pero el Ministerio de Magia va a encargarse de que jamás suceda algo así. Cueste lo que cueste.
Advertencias: Snamione (Severus Snape/Hermione Granger); Universo Alterno. Posible Out of Character. Este es mi primer fic de Harry Potter, por favor sean gentiles (?)
Notas iniciales: Hola. Me siento bastante cansada, y además cogí un resfriado… pero bueno, por aquí ando. ¡Nos leemos por allá abajo!
Capítulo dedicado a BlackStarAnn, por su cumpleaños. ¡Espero que sea de tu agrado! :3
La vida es un vals
Cuentas pendientes
Luego de asegurarse de que Hermione estaba segura en la enfermería de Hogwarts, procedió a abandonar el castillo haciendo gala de todo el sigilo que lo caracterizaba.
En guardia y atento a cada sonido que pudiera producirse a su alrededor, se dirigió a Hogsmeade, a la taberna Cabeza de Puerco, más específicamente. Apenas ingresó, pudo ver que Aberforth parecía haberse recuperado del maleficio aturdidor que lo había desmayado antes.
―¿Qué haces aquí?―espetó apenas lo vio, dejando de lustrar un vaso con un trapo sucio y viejo que tenía en su mano―. No quiero más problemas por esta noche.
Severus rodó los ojos ante esas palabras, y aún con una mueca torciendo sus labios, se acomodó en la barra. Soltó un prolongado suspiro lleno de cansancio, restregando una de sus manos sobre su rostro mientras negaba levemente con su cabeza.
―Estoy intentando asegurarme de que no vuelvas a tener problemas de ese tipo en lo absoluto―masculló con tono exhausto, dedicándole una mirada furtiva a la puerta―. Así que lo mejor será que me dejes encargarme de esto.
Pudo escuchar al tabernero bufar y murmurar un par de palabras por lo bajo que no consiguió escuchar. Estaba prestando más atención a la puerta de la taberna, por la cual ingresó la persona que estaba esperando, con una pequeña mueca de disgusto en su rostro.
―¿En serio, Severus? ¿No pudiste encontrar un lugar más desordenado, húmedo y marginal para encontrarnos?
Snape ni siquiera se molestó en responder esas preguntas, sino que simplemente espero que Lucius Malfoy llegara al fin a su lado, tomando asiento a pesar de su muy obvio disgusto. Mientras tanto, él sacaba de su túnica un cigarrillo y encendedor muggles, con total tranquilidad.
―¿Terminaste de quejarte?―murmuró entonces, volviéndose al hombre recién llegado con una ceja arqueada, colocando el cigarrillo entre sus labios y encendiéndolo―. Cuanto más te tardes, más tiempo pasarás aquí.
―Muy bien, no necesitas amenazarme―correspondió Malfoy, arrugando un poco su nariz como clara señal de su desagrado ante el humo que ahora inundaba el aire―. Pero honestamente, pudimos reunirnos cómodamente en mi mansión…
―Los mortífagos atacaron hoy esta taberna.
Esas simples palabras fueron suficientes para que Lucius se sumiera en el silencio, al menos por unos momentos. De reojo, Severus pudo ver una expresión de ligera incomodidad hacerse presente en su rostro.
―Bueno, yo no tuve nada que ver…
―Lo sé, Lucius, créeme―aclaró entonces, aguantando la necesidad de palmear su propio rostro como muestra de su impaciencia―. Pero justamente por eso te he llamado.
―Lo que sea que estés pensando, la respuesta es no―dijo claramente Malfoy, negando con su cabeza efusivamente, como si deseara enfatizar aún más el significado de sus palabras―. Estoy intentando alejarme de todo ese… lío, por llamarlo de algún modo. Así que no, por supuesto que no.
Severus se mantuvo en silencio por un par de minutos, observando en silencio sus propias manos pálidas sobre la madera de la barra, el cigarrillo encendido, las cenizas grises, aparentemente concentrado en sus propios pensamientos. Cuando Lucius quiso intentar llamar su atención nuevamente, alzó la vista para mirarlo.
―Se están reagrupando, todos los que aún no han sido encarcelados o asesinados. Sé que tú lo sabes, han intentado reclutarte―dijo entonces, con el mismo tono de cansancio que llevaba usando toda la noche hasta el momento―. Intentarán deshacerse de Potter como venganza, pero eso no es lo que más me concierne en realidad.
Ante un nuevo silencio de un par de segundos, fue turno para Lucius para rodar los ojos y bufar con total fastidio en su gesto.
―No me digas, ¿te preocupa esa sangre sucia?―espetó, ignorando casi por completo la mirada de reojo que recibió por parte de su acompañante―. Dime, Severus, ¿qué ha pasado contigo? Sí, ya sé toda la historia, con Lily Evans incluida. Pero… ¿por qué te empeñas en complicar tu propia vida de este modo?
Severus no respondió enseguida, y estaba considerando muy seriamente no hacerlo en lo absoluto. Creía una tarea tediosa y sin frutos intentar explicarle a Lucius su situación. Sabía muy bien que su "amigo" no veía más allá de sus narices para algunos asuntos.
Negó levemente con su cabeza, sintiéndose tentado a ordenar algún tipo de bebida alcohólica fuerte, pero desistiendo casi al instante siguiente cuando le echó otro vistazo a los vasos sucios.
―No te pedí que vinieras aquí para hablar de mí o mi situación sentimental―aclaró entonces luego de un momento, mirándolo de reojo una vez más―. Te pedí que vinieras para ver si te queda aunque sea un poco de gratitud en alguna parte de tu mente. Si yo fuera tú, haría lo que pudiera por "proteger" a la persona que me salvó de una condena de por vida en Azkabán, ¿no lo crees?
Sólo entonces pudo notar la creciente incomodidad en la expresión de Lucius. Sabía que se sentía presionado, y también en deuda con Potter, aunque no pudiese admitirlo en voz alta. Ya casi había logrado su cometido.
―¿Qué quieres que haga, Severus?―soltó entonces en la forma de un suspiro de resignación, viéndolo con desgano en sus ojos grises―. Mientras no involucre morir en el proceso, podría intentarlo.
Severus sonrió levemente ante eso, sin poder evitarlo. Soltó otra bocanada de humo, deshaciéndose de las cenizas restantes en su cigarrillo con un movimiento de sus dedos.
―Quiero que aceptes su propuesta, Lucius. Quiero que te infiltres en sus nuevas filas y pretendas estar de acuerdo con sus planes… no será muy difícil para ti, ¿cierto?
Lucius soltó un bufido, cruzándose de brazos como un niño encaprichado. Sin embargo, luego de unos momentos, terminó por asentir de mala gana.
―Vas a reunirte conmigo en puntos estratégicos que yo te indicaré―continuó entonces Severus, apagando su cigarrillo en el interior de un vaso cercano―. Me darás toda la información que puedas obtener. Seguiremos así hasta tener suficiente en nuestras manos para poder atacar.
No esperó una respuesta verbal porque realmente no la necesitaba. Se puso en pie, acomodando mejor su túnica oscura y soltando un largo suspiro. Palmeó el hombro de Lucius brevemente.
―Y espero que no se te confundan los papeles mientras estás allí. Porque créeme, no dudaría más de dos segundos en deshacerme de ti si llegas a traicionarme.
Aún le dolían ligeramente esas cicatrices frescas en su cuerpo, pero podía levantarse y moverse sin mayor dificultad.
Por eso, luego de darse una ducha rápida, Hermione decidió abandonar la enfermería para dirigirse al Gran Comedor para desayunar. No pudo dar más que un par de pasos antes de tener a Harry y Ron frente a ella, ambos con expresiones bastante preocupadas en sus rostros.
―Hermione, lamento lo que ocurrió―soltó entonces su mejor amigo, con una mueca de verdadero arrepentimiento―. Si yo hubiera sabido, no…
―Lo sé, Harry, lo sé―se apresuró a interrumpir ella, formando una diminuta sonrisa mientras comenzaba a caminar hacia el Gran Comedor―. Obviamente no teníamos ni la menor idea de lo que podría ocurrir… y además, no debimos actuar a espaldas de las autoridades del colegio.
Harry dio un leve asentimiento ante eso, pero Ron rodó los ojos, soltando un bufido.
―¿No querrás decir a espaldas de Snape?―masculló, con tono ciertamente rencoroso en su voz―. Todavía creo que no tenía derecho alguno a corrernos de la enfermería como lo hizo.
Hermione sabía que tenía razón, o al menos ella así lo creía, pero prefirió callar. Se encogió ligeramente de hombros mientras ingresaban al Gran Comedor, buscando sus lugares habituales para acomodarse allí.
Pudo ver que Ginny formaba una pequeña mueca al verlos, especialmente a Harry, y apartaba la vista casi enseguida.
―¿Qué le ocurre?―cuestionó entonces en voz baja, sólo para que sus dos amigos pudiesen escucharla
―Está un poco enfadada…―farfulló Harry luego de un momento, luciendo ligeramente más incómodo y nervioso―. Más que nada porque no le he estado contando sobre toda esta situación con los mortífagos.
Hermione suponía que su amigo no quería arriesgar a su esposa de ningún modo y por eso prefería no hablarle de aquellos delicados temas. Sin embargo, prefería no intervenir ni hablar sobre el tema, al menos por el momento.
Si se detenía a pensarlo, tenía sus propios problemas dentro de su matrimonio. A pesar de haber sido atacada casi de muerte, eso no borraba los acontecimientos que habían ocurrido la noche anterior al ataque.
Mientras comía sus avenas silenciosamente, se preguntaba cómo solucionaría la situación, o si tendría que hacerlo en primer lugar.
Y la peor parte, era que aún no sabía si deseaba volver a tocar el tema o no.
Decidió dejar de pensar en el tema durante el día, intentando distraerse con las tareas de cada asignatura que le tocaba atender ese día. Sintió que por algunas horas se olvidaba de esas dudas y problemas para concentrarse en algo más.
Al menos hasta que al final del día, llegó la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras. Hermione estaba mentalizándose en silencio para concentrarse otra vez en la lección y nada más. Cuando ingresaron al aula, notaron que los pupitres habían sido apartados para dejar un gran espacio en medio del salón.
―Adelante, no se queden ahí parados―ordenó la voz del profesor Snape, por lo que los alumnos se apresuraron a ingresar al aula, un poco extrañados
El profesor salió de entre las sombras, pareciendo literalmente un enorme murciélago que los taladraba con su mirada de ojos oscuros, deteniéndose por apenas unos segundos en el rostro ligeramente abochornado de Hermione.
―Hoy van a aprender más sobre hechizos protectores―anunció con tono calmado, sacando su varita de su túnica―. Cuáles son, cómo se conjuran, y un largo etcétera. Quiero que se junten en parejas para practicar.
―Señor―llamó entonces Hermione, y casi en el mismo segundo que soltó esa palabra, se arrepintió. Aun así, continuó―. Creo que aún estamos en identificación de animales con poderes oscuros.
Snape rodó los ojos con un bufido, comenzando a recorrer el salón para redistribuir a sus alumnos con aire aparentemente distraído.
―Tiene usted mucha razón, señorita Granger―murmuró el hombre, apenas dedicándole una mirada de reojo―. Pero creo que sería más conveniente practicar estos hechizos. No queremos que ningún evento… desafortunado se repita, ¿no es así?
La joven Gryffindor prefirió callar ante esas palabras, apartando la vista. No necesitó ver a Harry para imaginar su expresión incómoda.
―Ya que se siente con tantas ganas de participar hoy, acérquese. Yo seré su pareja en esta práctica.
Hermione no dudó en acercarse a su profesor cuando este la llamó, sacando su propia varita de su túnica e inhalando una gran bocanada de aire, en un intento de relajarse aunque fuera un poco.
Muy para su sorpresa, la clase fue bastante tranquila a pesar de su turbulento comienzo. Su profesor se comportó de la manera más recatada posible, e incluso llegó a felicitarla secamente cuando uno de sus hechizos de escudo protegió a otros dos de sus compañeros.
Para cuando la clase terminó, Hermione casi había olvidado sus problemas anteriores. Hasta que su profesor llamándola antes de que se marchara junto a sus compañeros se los recordó de forma bastante efectiva.
―¿Señor?―cuestionó entonces con tono calmado, acercándose a su escritorio mientras sus compañeros terminaban de abandonar el aula
―¿Cómo te sientes, Hermione?―dijo él, organizando un montón de ensayos y chasqueando sus dedos, para que estos desaparecieran al instante―. ¿Duelen tus cicatrices?
La muchacha bajó la vista, fijándose de forma casi inconsciente en las marcas que el ataque le había dejado en sus manos. Se encogió levemente de hombros.
―Duelen un poco… pero más que nada me dan bastante comezón―admitió en voz baja, formando una pequeña mueca parecida a una sonrisa―. ¿Eso es normal?
―Significa que sigues curándote mientras hablamos―aclaró el hombre, poniéndose en pie y abandonando su lugar tras su escritorio―. ¿Nos vamos?
―¿Al Gran Comedor? ¿Juntos?
Escuchó que su profesor se permitía soltar una breve risa entredientes, negando levemente con su cabeza al dirigirse a la puerta del aula, deteniéndose justo en el umbral para volverse hacia ella, arqueando una ceja.
―No, a mi estudio. Y sí, juntos―respondió, escondiendo sus manos en los bolsillos de su túnica oscura―. ¿Me acompañas o no?
La repetición de esa petición, le hizo notar que en realidad era una especie de invitación. Sintió ganas de recordarle que aún no habían cenado, pero prefirió no hacerlo, y simplemente lo siguió en su camino hacia su despacho.
Sentía una gran curiosidad, debía admitir para sí misma, ingresando cuando él abrió la puerta. Apenas ingresó a su estudio, prácticamente comprendió lo que estaba ocurriendo.
En el centro mismo de la habitación, había una pequeña mesa redonda, con un par de sillas junto a ella. Un modesto candelabro sostenía tres velas encendidas que iluminaban el recinto.
―No es el mejor lugar en el que habrás cenado, pero quería que fuera… "especial", si quieres llamarlo de ese modo―murmuró Severus a sus espaldas, acercándose a la mesa y apartando una de las sillas para ofrecérsela―. Tenemos que hablar, Hermione.
La muchacha sintió que se le encogía el estómago en ese momento. Toda la expectativa que no había notado antes cambió de repente a nerviosismo, y este se hizo notar enseguida. Se acercó y tomó asiento, con una mueca en su rostro.
Observó a Severus rodear la mesa y tomar asiento al otro lado de la misma, comenzando a revisar su túnica, hasta que sacó de la misma un sobre. Abrió el mismo, y sacó de allí lo que parecía una carta formal.
Con un largo suspiro, se la ofreció.
Ministerio de Magia, 20 de noviembre de 1998
Sr. Severus Tobias Snape
Profesor en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, Orden de Merlín: Primera Clase
Me dirijo a usted en mi calidad de representante de la Oficina de la Ley Mágica Internacional, con el propósito de informarle que la Ley de Matrimonio Requerido (Ley Nº 19.460, Artículo 69) es un éxito gracias a magos como usted, que cooperan para crear un mundo mejor.
Sin embargo, debido a la creciente demanda y presión por parte de autoridades internacionales, nos vemos obligados a implementar un plazo para la consumación del matrimonio, ergo, los frutos de dicha unión.
Se ha estipulado que tres (3) meses es tiempo suficiente para la anteriormente mencionada tarea. Se requiere una carta por parte de cada matrimonio para informar de la futura llegada de un nuevo mago o bruja a nuestro mundo mágico.
En caso de suscitarse algún tipo de dificultad en el proceso, se ruega que se consulte en la brevedad en el hospital más cercano.
Esperamos su lechuza con la confirmación de que ha recibido esta carta sin ningún problema. El ministerio de magia se disculpa por cualquier molestia causada.
Sin más que decir, saluda atentamente
Fiorella Sanders
Jefa de la Oficina de la Ley Mágica Internacional
Hermione tuvo que tomarse unos momentos al terminar de leer esa carta, tomando una copa que yacía sobre la mesa y bebiendo el agua que contenía. Sentía una enorme presión en su pecho, la cual pudo reconocer como nervios.
―Hermione―la llamó de repente Severus, causándole un ligero sobresalto cuando alzó la vista para mirarlo―. ¿Cómo te sientes?
Ella asintió de forma algo ausente, dejando la carta sobre la mesa.
―Bien.
―¿"Bien"? ¿Te quedas en silencio por casi diez minutos, y estás "bien"?―cuestionó él, arqueando sus cejas de forma inquisidora―. Creo que tengo motivos para dudar de tu palabra entonces.
―Severus, están presionándonos para… "consumar nuestro matrimonio"―musitó la muchacha con tono ligeramente exasperado―. ¿Qué esperabas de mí…?
―Honestidad.
Hermione contuvo un bufido, y apartó la vista, restregando ambas manos en su rostro en un intento de aclarar de ese modo sus pensamientos, aunque fue inútil. Alzó la vista otra vez, con expresión ligeramente más decidida.
―Estoy nerviosa. Tengo miedo―admitió entonces, intentando no bajar la mirada como tanto deseaba hacerlo―. ¿Eso es lo que querías escuchar?
―No lo que quería, pero sí lo que esperaba―comentó el hombre, tomando la carta y observándola con desdén, antes de colocarla al alcance de la llama de una vela―. No tenemos opción, Hermione, espero que ya lo hayas asumido.
La joven Gryffindor suspiró hondo, pero se mantuvo en silencio, observando como las llamas comenzaban a consumir el papel, hasta que de este no quedaron más que cenizas.
―Sé que muy probablemente la idea de "consumar" algo conmigo no te resulta muy atrayente, pero…
―¡No es eso!―se apresuró a agregar, casi sin pensarlo, y un furioso sonrojo inundó sus mejillas en ese mismo instante. Suspiró resignada―. No es eso. Sólo estoy nerviosa, muy nerviosa, nada más.
Severus chasqueó sus dedos, y ante sus ojos se desvanecieron las cenizas y aparecieron dos platos de suculenta comida, que se veía realmente deliciosa.
―Tenemos tres meses. No soy un gran fanático de la postergación, pero a veces es necesaria―dijo con tono elocuente, tomando su copa y sirviendo vino en ella, aparentemente relajado.
Hermione lo observó en silencio por unos momentos, hasta que finalmente decidió seguirle la corriente. Era más fácil que seguir hablando del mismo tema, en todo caso.
Con un suspiro y una pequeña sonrisa en su rostro, se dispuso a cenar junto a su esposo, pensando que los contenidos de la ahora inexistente carta eran problemas para la Hermione del futuro.
Por el momento, todo estaba bien.
Notas finales: Hola de nuevo. Fue un poco difícil terminar de escribirlo, pero creo que valió la pena. No quería hacerlos esperar dos semanas otra vez :/
Tal vez no es el mejor capítulo del mundo, peeerooo… peor es nada, creo (?) En fin, ya me dirán ustedes cómo quedó en realidad.
En fin, lo prometido es deuda. ¡Es hora de responder sus reviews!
Valery Ryddle: ¡Hola! Claro que te recuerdo :3 ¡Muchísimas gracias! Las palabras de apoyo siempre son bienvenidas :') ¡Espero que puedas seguir la historia, pero si no es así, siempre estará aquí cuando puedas! Gracias por los buenos deseos, ¡nos leemos!
Yazmin Snape: La depresión no es una enfermedad fácil de sobrellevar :/ Aww, lo sé, Severus puede ser muy "amoroso" cuando se lo propone. También cuídate, besos.
LadyBasilisco220282: ¡Shhh, no se lo digas a nadie! ;)
VicGG: AAAAAWWWW *0* De verdad que me emocioné mucho con tu review, gracias. ¡Espero que también te haya gustado este capítulo!
mESTEFANIAb: ¡Muchísimas gracias, espero que te haya gustado la conti! :D
yetsave: Muchas gracias, por tus palabras y tus buenos deseos. ¡Saludos!
rebeycr9: Bueno, muchos lo dicen… "esta es la razón por la que Harry no fue Ravenclaw" :P
megumisakura: ¡Muchas gracias a ti!
BlackStarAnn: ¡Muchas gracias! Sí, me parece que el frío y duro corazón de Severus está comenzando a funcionar otra vez. Sobre los capítulos, todavía no sé cuántos quedan exactamente, pero con todo lo que tengo planeado, probablemente sean bastantes ;) ¡Gracias por el ánimo, y feliz cumpleaños! Espero que te haya gustado el capítulo, ¡besos, también cuídate!
Elip: ¡Muchas gracias, realmente lo aprecio!
bedolla. lau: ¡Hola! Lo sé, creo que Harry se dejó llevar :/ Sólo te diré… que tienes mucha razón al preocuparte (?) ¡Espero que te haya gustado el capítulo!
EriSnape: ¡Muchas gracias! Cierto, debieron contarle a alguien al menos. ¡Gracias por tus buenos deseos, cuídate!
Fanny SG: Lamento preocuparte, no es mi intención. Gracias por tus palabras, estoy haciendo lo posible por remediar la situación. Tal vez algún día vuelva a deslumbrarte con un capítulo :') ¡Otro abrazo desde Montevideo, Uruguay!
luz gabriela: ¡Hola! ¡Muchas gracias! Lo sé, parece que Severus no es de piedra después de todo :P
Tomoe-99: Hola… estoy un poco mejor, ¿tú cómo estás? Awww, me alegra haber ayudado en algo. Gracias, igualmente para ti.
RoxStark: ¡Muchísimas gracias! Espero que te haya gustado el capítulo, gracias por tus buenos deseos.
Okumura I: Awww, ¡muchas gracias, me halagas! Gracias nuevamente ;)
Muchas gracias a…
… Okumura I, EvelynJSnape, Laviisoo, chivita, reina. piri, roohh-guzman, RoxStark y roxysnape3 por agregar el fic a favoritos.
… Okumura I, EvelynJSnape, Kastajne, Somela, reina. piri, roohh-guzman, RoxStark, nemesis-hime y roxysnape3 por darle follow.
… aquellos que leen pero no comentan nada. ¿Sabían qué según el internet, una jirafa se puede limpiar sus orejas con su propia lengua? (?)
Creo que eso es todo por ahora. Muchas gracias a todos por leer y comentar, como siempre, realmente me suben el ánimo e inspiran :') Cuídense mucho.
¡Nos leemos!
_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_
