Disclaimer: El Potterverso no es de mi pertenencia. Debemos agradecerle a J.K Rowling por haber creado tan maravilloso mundo. La historia y demás, en cambio, son de mi pertenencia en su mayoría.

Resumen: La guerra había terminado, y aunque muchas vidas se habían perdido, una de ellas estaba tomando una siesta. Literalmente. Sin embargo, las incontables bajas sufridas por el mundo mágico amenazan seriamente con la extinción. Pero el Ministerio de Magia va a encargarse de que jamás suceda algo así. Cueste lo que cueste.

Advertencias: Snamione (Severus Snape/Hermione Granger); Universo Alterno. Posible Out of Character. Este es mi primer fic de Harry Potter, por favor sean gentiles (?)

Notas iniciales: Hola. Aún estoy bastante resfriada, pero haré todo lo posible por lograr escribir al menos un capítulo decente. ¡Nos leemos por allá abajo!


La vida es un vals

Conjeturas


No recordaba sentirse tan abochornada la primera noche que se acostó en la misma cama que su profesor.

Culpaba a la estúpida carta que había leído justo antes de cenar. Ni siquiera su estómago lleno logró hacerle olvidar ese mal sabor de boca que le dejaba estar siendo presionada de ese modo. Se removió un poco en su lado de la cama.

―¿Estás despierto…?

―No.

Hermione hizo una pequeña mueca. La voz de su profesor sonaba bastante cansada, pero aún no estaba durmiendo. No se dio la vuelta, sabiendo que él también estaba dándole la espalda. Soltó un suspiro.

―Estaba pensando… sobre la carta―admitió entonces en voz baja, con sus ojos castaños fijos en la oscuridad infinita de la habitación―. Me pregunto si Harry y Ron también la recibieron.

Esperó en silencio, pero por unos momentos eso fue lo único que escuchó. Pensó que él por fin se había quedado dormido, o tal vez estaba ignorándola de la forma más maleducada. Luego de un par de minutos, lo sintió removerse con un bufido.

―Es muy probable que también la hayan recibido―soltó con tono aburrido, como si no tuviera nada más interesante para agregarle a sus palabras y considerara innecesario decirlas.

―Sí, pero… hay algo que aun no entiendo―continuó ella, aprovechando que había obtenido una respuesta verbal de su parte para seguir exponiendo sus dudas―. Quiero decir… Harry y Ron son estudiantes, como muchos otros… ¿cómo espera el Ministerio que se encarguen de una familia, si no tienen trabajo?

Le pareció escuchar una especie de risita entredientes, y aunque al principio creyó que había sido simplemente un producto de su imaginación, pudo sentir las vibraciones involuntarias de su cuerpo en el colchón que compartían.

―Al Ministerio de Magia le importa muy poco cómo se las arreglen tus compañeritos para sacar adelante a su futura familia―aclaró el hombre con tono algo sombrío, y casi pudo imaginarlo negando con su cabeza―. Son un ente político. Sólo quieren que se cumplan sus órdenes y punto. Cómo se haga eso, es problema de cada uno.

Hermione formó otra mueca, y finalmente soltó un largo suspiro de resignación, dándose la vuelta en su lugar. Se enfrentó enseguida con su figura oscura, iluminada apenas por una sola vela que flotaba en la cabecera de la cama.

―¿Puedo preguntarte algo… personal?

Observó atentamente su figura, buscando algún indicio de que la hubiese escuchado. Tal vez un ligero sobresalto, o un cambio en su respiración difícil de percibir.

Estaba pensando en tomar su silencio como un 'no', cuando notó que se removía en su lugar otra vez, hasta descansar sobre su espalda. Se quedó en silencio, viendo hacia el techo, pero dio un leve asentimiento.

Hermione dejó escapar un suspiro, sintiéndose algo aliviada.

―¿Alguna vez pensaste en tener hijos?―murmuró, con voz ligeramente más bajo, como si temiese que fuera a escucharla y exaltarse.

Sin embargo, nada de eso ocurrió. La respiración del hombre a su lado continuaba siendo pausada, y su mirada de ojos oscuros continuaba fija al frente. Negó levemente con su cabeza.

―No―respondió de forma simple, con un leve suspiro―. Nunca fui muy… entusiasta de los niños. Me resultan bastante molestos y demandantes, en realidad.

Hermione no pudo evitarlo cuando una diminuta sonrisa apareció en su rostro, y se acomodó mejor en la cama, cubriéndose un poco más con sus cobijas. Suspiró.

―Supongo que sí lo son―farfulló distraídamente, encogiéndose de hombros con tranquilidad―. Lamento mantenerte despierto.

Su esposo volvió a negar levemente con su cabeza, volviéndose por fin hacia ella para poder mirarla. Pudo ver una diminuta sonrisa aparecer en su rostro por apenas un segundo.

―Descansa, Hermione.

Y sin decir nada más volvió a removerse, dándole la espalda una vez más. Pero la muchacha se quedó quieta en su lugar, sintiendo sus párpados más pesados antes de caer dormida.


Un par de días bastaron para que lograra quitarse esos pensamientos de la mente. No es que en realidad le molestasen, pero sin dudas ayudaba sentirse menos incómoda sobre el tema.

Luego de su incursión nocturna a la taberna Cabeza de Puerco, la directora McGonagall no estaba para nada complacida, con motivos muy válidos. Sin ninguna otra alternativa, había decidido poner un castigo a los tres. Por dos semanas, cada uno ayudaría a un profesor con sus tareas después de clases.

Con un suspiro cansado, se dirigió al despacho del profesor Lippert. No es que hubieran tenido la opción de elegir, en realidad, pero a Hermione le habría gustado poder hacerlo, o al menos tener a Ron y Harry junto a ella.

Ahora estaba estancada corrigiendo ensayos y tareas de Transfiguraciones por dos o tres horas. Aún estaba intentando encontrar la manera de tener algo de tiempo para sus tareas también.

―Adelante―escuchó la voz del profesor dentro del despacho, y sin más ingresó, bastante desanimada

―Profesor, vengo a ayudarlo con…―tuvo que detenerse por un momento cuando vio el rostro del hombre detrás del escritorio―. ¿Le ocurrió algo…?

Era una pregunta bastante tonta, pero aún así se vio en la necesidad de hacerla. El profesor Lippert llevaba una enorme cicatriz en su rostro, y esta parecía ser bastante reciente. Sin embargo él negó rápidamente con su cabeza, como si quisiera restarle importancia a la situación.

―Nada de qué preocuparse―aseguró con tono tranquilo, encogiéndose de hombros―. Sólo un pequeño accidente, es todo.

―No lo parece…―comentó la muchacha, acercándose a la silla frente al escritorio para dejar su morral a un lado―. ¿Quién hizo eso, señor?

El hombre hizo una pequeña mueca, pero guardó silencio, dedicándose a ordenar los pergaminos sobre su escritorio, separándolos en dos montones, uno más pequeño que el otro. Hermione supuso que no iba a responder, por lo que no insistió.

Tomó asiento en su lugar, y comenzó a trabajar en los pergaminos que el profesor le señaló, los del montón más pequeño. Se mantuvieron en silencio por lo que parecieron un par de horas, aunque con un vistazo al reloj de pared notó que apenas habían pasado cuarenta y cinco minutos.

―¿Estás mejorando?―cuestionó de repente el profesor, obligándola a alzar la vista para poder mirarlo de forma interrogante―. Del ataque que sufriste, ¿te estás mejorando?

Hermione se removió un poco en su lugar. La sola mención de aquellas cicatrices sobre su cuerpo lograba causarle un insoportable escozor. Se rascó una mano disimuladamente, asintiendo.

―Así es. No es tan grave, en realidad…

―Deberías alejarte de él mientras puedas.

Hermione se sobresaltó, alzando la vista una vez más, esta vez frunciendo el ceño ligeramente. Tal vez había sido impresión suya, y sólo se lo había imaginado.

―¿Disculpe…?

―Me escuchaste muy bien, Hermione―aseguró Lippert, poniéndose en pie y acercándose a la única ventana en la habitación―. Sus acciones no pasarán desapercibidas. Te ha defendido, curado, y preocupado por ti. Los mortífagos estarán tras de ti como abejas a la miel.

La joven Gryffindor arqueó una ceja, apartando el ensayo que estaba corrigiendo para dedicarle al hombre toda su atención.

―Señor… ¿cómo sabe usted que el ataque fue perpetrado por mortífagos? ―preguntó con tono cauteloso, manteniéndose lo más atenta posible a cada señal de su lenguaje corporal que pudiese leer.

Pudo notar un sobresalto apenas perceptible, aunque el hombre estaba dándole la espalda, privándola de una posible expresión. Se encogió de hombros ligeramente.

―No es muy difícil de suponer, en realidad. Además la información se esparce como pólvora en la sala de profesores―se excusó entonces, dándose la vuelta al fin para regresar a su lugar detrás del escritorio―. Sólo estoy intentando advertirte, Hermione. Sé de primera mano lo que suele ocurrir con las mujeres que tienen la desgracia de encontrarse en su camino.

La muchacha ladeó apenas su cabeza, como si ese gesto tan insignificante fuese a ayudarla a leer su expresión de forma más precisa. Sin embargo el profesor enseguida bajó la vista hacia sus ensayos por corregir, hundiendo su pluma en su tintero.

―Puedes irte, Hermione―dijo luego de un momento, sin siquiera alzar la vista para mirarla

―Pero yo…

―Ve. Te espero aquí mañana.

Hermione hizo una pequeña mueca. No quería meterse en problemas por no cumplir con su castigo, pero era muy obvio que no había manera de convencer a Lippert de permitirle quedarse. Con un suspiro, se puso en pie.

―Buenas noches, profesor―murmuró entonces, de forma cortés, aunque no recibió respuesta alguna, por lo que simplemente se marchó.

Era muy temprano, pensó mientras recorría los pasillos del pasillo, oscurecidos por la noche pero iluminados tenuemente por el brillo de la luna en lo alto. Pronto el ambiente se volvió más oscuro y frío, apenas se internó en las mazmorras del castillo.

Apenas llegó al despacho de su profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras ni siquiera se detuvo, pues sabía que la puerta se abriría instantemente para ella, por lo que solo ingresó. Tuvo que detenerse en seco cuando vio que no se encontraba solo.

―¿Harry...?―farfulló por lo bajo, aun así llamando la atención de ambos, por lo que recibió miradas ligeramente confundidas

―¿Hermione? Creí que tenías que cumplir tu castigo con el profesor Lippert―murmuró su esposo, casi escupiendo la última palabra con obvio desprecio

La muchacha avanzó un par de pasos dentro de la habitación, dejando su morral a un lado, a pesar de sentirse un poco incómoda con la presencia de su mejor amigo allí.

―Así es―soltó luego de un momento, encogiéndose de hombros―. Pero me permitió irme antes, aunque no tengo idea de por qué.

Severus sólo dio un ligero asentimiento, dándole un último sorbo a su taza de café antes de ponerse en pie. Como Hermione pudo apreciar, llevaba una expresión bastante aburrida en su pálido rostro.

―¿Podrías acompañarme por un momento?―preguntó entonces con tono sumamente neutral, señalando la puerta de su estudio con un gesto de su cabeza―. Me gustaría discutir algo importante contigo.

La joven Gryffindor asintió levemente, observándolo desaparecer por el umbral de la puerta, que se cerró tras él. Se volvió hacia Harry luego de un segundo, sintiéndose un poco más abochornada.

―¿También tienes que corregir ensayos…?

―¿Eh? Claro que no. No confía lo suficiente en mí para eso. Sólo estoy haciendo mi tarea―aclaró entonces Harry, antes de formar una pequeña mueca, tomando su muñeca con delicadeza―. Si pasa algo, avísame. Estaré atento.

Hermione no comprendió muy bien a qué podía referirse su amigo, hasta que lo vio señalar la puerta por la que había desaparecido su profesor hacía apenas un par de minutos. Aquello le pareció un poco extraño, pero sin intenciones de hablar sobre ello, sólo asintió una vez más.

Luego de recoger su morral, decidió seguir a su profesor. Se sentía bastante curiosa sobre lo que fuera que quisiera discutir con ella.

Apenas cruzó el umbral de la puerta, pudo sentir claramente una mano de largos dedos atrapar su cintura con facilidad, escuchando la puerta cerrarse tras ella con un estruendo.

―¡¿Qué…?!

Sin embargo no pudo decir mucho más, pues un par de labios se estrellaron contra los suyos apenas intentó articular más de tres palabras coherentes.

Se sentía sorprendida y sobresaltada, pero no lo suficiente para siquiera rozar el disgusto. Soltó un suspiro ahogado, preguntándose qué demonios le había picado a su esposo para actuar de ese modo tan poco propio de él… ¿o no?

Mientras comenzaba a corresponder un poco el contacto de sus labios sobre los suyos, se le pasó por la cabeza que en realidad no conocía muy bien a su profesor. Sabía cómo actuaba frente a sus alumnos, frente a sus colegas, y en público en general.

Pero no tenía idea de cómo era en el aspecto más íntimo de su persona. La noción de que quizá esa actitud tan intensa era su forma "normal" de actuar en aquellas situaciones le robó un ligero jadeo de sorpresa.

―¿Qué diablos ocurre…?―cuestionó en el mismísimo segundo que consiguió tomar algo de aire para sus pulmones, sintiendo sus mejillas arder de forma insoportable.

―¿Eso es una queja?―preguntó él como respuesta, arqueando una ceja y formando una ligera sonrisa de lado al verla negar a pesar de su bochorno―. Eso creí.

Hermione soltó un pequeño jadeo cuando su profesor se inclinó para esconder su rostro en su cuello. Tuvo que morder su labio inferior con fuerza para no soltar ningún otro sonido incriminatorio, especialmente cuando sintió que su piel era víctima de sus dientes afilados.

―Harry está allí…

―Has silencio entonces.

―¡Maldito seas…!

Pudo escucharlo soltar una breve risita entredientes, y no supo si se sentía complacida ante ese sonido o solamente irritada. Decidió que ambas eran reacciones lo suficientemente validas en su posición.

Esforzándose por hacer el mayor silencio posible, se aferró a la túnica de Severus cuando sintió sus manos en sus caderas alzarla un poco, lo suficiente para permitirle cargarla entre sus brazos, a pesar de que no se había apartado ni un solo centímetro de su cuello.

―Vas a d-dejar una marca…

Aquella advertencia a medio susurrar pareció solamente incentivar al hombre junto a ella, que puso aún más esfuerzo en saborear su piel, robándole un par de jadeos en el proceso.

Hermione apenas se dio cuenta de que su espalda reposaba ahora en el suave terciopelo verde del sofá. Se removió un poco en su lugar, acomodándose mejor bajo el cuerpo de su profesor.

―¿Por qué…?―soltó de repente, ladeando un poco su rostro de forma inconsciente.

Se preguntó si había hecho mal en preguntar, cuando el hombre se apartó de su cuello para poder fijar sus ojos oscuros sobre los suyos. Aunque al ver una ligera sonrisa torcida en su rostro, sus dudas desaparecieron casi automáticamente.

―Quizá no lo recuerdes, pero hace una semana o tal vez dos, te pusiste un poco… "cariñosa" en la habitación―murmuró él entonces, aún observándola con atención, y aparentemente regodeándose al ver sus mejillas enrojecer aún más si eso era posible―. Pensé que sólo sería justo devolverte el favor.

―¿Y no podía ser cuando Harry no estuviese aquí…?

Por pura suerte pudo terminar de formular esa pequeña pregunta antes de que sus labios fueran apresados una vez más. No, no se estaba quejando en lo absoluto. A pesar de sentirse extremadamente acalorada, no era un tipo de calor dañino, sino que muy agradable.

Pero su mente divagaba cada cinco segundos, imaginándose la expresión de Harry si llegaba a escuchar algún sonido extraño en la habitación, y se mortificaba a sí misma.

Se sobresaltó un poco cuando sintió una de las alargadas manos de su esposo adentrarse bajo su túnica para recorrer una de sus piernas, ascendiendo de forma lenta hasta detenerse de forma abrupta en su muslo.

Fue entonces turno para Severus de jadear, aunque según pudo notar su joven acompañante, no fue precisamente a causa del contacto entre sus cuerpos. El hombre se enderezó casi enseguida, llevando su mano derecha a su antebrazo izquierdo, con una expresión de intenso dolor en su rostro.

―¿Severus…?

El hombre se apartó de ella unos segundos después, poniéndose en pie y alejándose un par de pasos. Se apresuró a apartar su mano de su antebrazo y erguirse cuan alto era, con una ligera mueca en su rostro.

―Tengo que irme―murmuró luego de un momento, dándose la vuelta para dirigirse hacia la puerta del estudio―. No vayas a dormir demasiado tarde.

Hermione frunció el ceño ligeramente. Primero la besaba y acariciaba de forma seductora, ¿para luego marcharse sin más? No tenía planeado permitir tal cosa.

―Espera―llamó, poniéndose en pie también lo más rápido que pudo y acercándose a él―. ¿Qué ocurre? ¿No puedes darme una explicación…?

―No. Cuanto menos sepas, mejor.

La joven Gryffindor formó una mueca, que mezclaba frustración con rabia perfectamente. Fue lo suficientemente rápida para colocarse frente a la puerta cuando él intentó abrirla, notando que fruncía el ceño al verla.

―Hermione, apártate.

―Es la marca tenebrosa, ¿no es así?―soltó ella apresuradamente, echándole una breve pero significativa mirada a su antebrazo izquierdo―. Te causó dolor…

Se sobresaltó ligeramente cuando el hombre frente a ella la tomó de los hombros con firmeza, encargándose de apartarla de la puerta exitosamente. Soltó un largo suspiro, con apariencia exhausta.

―Hermione, necesito que confíes en mí―dijo de repente con tono solemne, alzando la vista para verla fijamente a los ojos―. No puedo hablar. Sólo tengo que irme ahora.

Hermione frunció el ceño, e intentó refutar una vez más, pero sólo recibió un fugaz beso en su frente que logró silenciarla de forma efectiva.

―Sé que estás confundida… pero créeme, es mejor así.

Sin decir ni una palabra más, Severus se enderezó del todo, y salió de la habitación con largas zancadas. Hermione permaneció quieta por unos momentos en su lugar, sintiéndose genuinamente descolocada.

Cuando decidió seguirlo, sólo alcanzó a ver en la chimenea los últimos rastros de las llamas verde esmeralda que lo habían envuelto antes de desaparecer de su vista.


Notas finales: Hola de nuevo… lo sé, lo sé. Este capítulo quedó ligeramente más corto que el anterior. Lo lamento, apenas pude terminar de escribirlo :/

Espero que sea por lo menos decente, y que les guste, aunque si no es así está bien. Son libres de decírmelo cualquiera sea el caso ;)

En fin… creo que es hora de responder sus reviews.

RoxStark: ¡Hola! ¡Muchas gracias! Espero que siga gustándote :)

Okumura I: Muchas gracias… pues yo creo que no estás alucinando, algo empieza a crecer allí :3

Elip: Yo misma me sorprendí con lo de Lucius… y bueno, lo del Ministerio era sólo cuestión de tiempo. ¡Gracias!

Valery Ryddle: ¡Hola! Pues Snape anda encargándose de sus propios asuntos, aunque no pueda hablar mucho al respecto… ¡muchas gracias! Espero poder recuperarme pronto. ¡Nos leemos!

EriSnape: Mmm, pues yo no confío mucho en Lucius, pero ya veremos. ¡Muchas gracias, besos!

VicGG: Awww, ¡muchas gracias! Espero que te haya gustado el capítulo ;)

rebeycr9: Lo sé, lo de Lucius es un poquito sospechoso. Pues sí, les han puesto un límite de tiempo :v ¡Muchas gracias!

Mac Snape: Compa, ando medio enojada con usted. ¿Por qué no me responde en WhatsApp? :'v Desde el sábado pasado que la veo conectarse pero no me contesta, ni el visto me deja :'v Le mando saludos a Lippert cuando usté me responda UwUr

Yazmin Snape: Espero que te haya gustado el capítulo aunque haya quedado cortito :P Saludos, también cuídate.

brujaverde: ¡Hola! Me alegra que te guste la historia, generalmente actualizo los sábados por la noche. Sobre Charity, me gusta mucho como pareja de Severus, aunque no sepamos mucho de ella en el canon. ¡Saludos!

mESTEFANIAb: Te doy toda la razón… si yo fuera Hermione, ya habríamos consumado el matrimonio hacía rato :P

megumisakura: ¡Muchas gracias, me alegra que te guste!

yetsave: ¡Muchas gracias! Yo también espero que Lucius cumpla con su papel… y sobre el Ministerio, como dijo Severus, a ellos no les importan las personas en realidad :/

BlackStarAnn: ¡Gracias a ti por leer y comentar siempre! :3 Me alegra que te haya gustado… en este cap estuvieron un paso más cerca de "consumar" *wink wink* Ando muy cansada, pero bueno… ya pasará. Muchas gracias en verdad, qué bonitas palabras *-* ¡Espero que te haya gustado, besos!

Vrunetti: Creo que no, pero no te preocupes ;) Yo también creo que ha empezado a tenerle cariño, aunque tal vez aún no lo interprete de ese modo. Creo que Severus tendrá que llevar su libro de poesía con él :P ¡Muchas gracias por tus palabras! Son muy inspiradoras :') ¡Saludos!

AcizeJ- HaruZuchIa: Creo que sé a lo que te refieres, y tengo algo en mente. Gracias por tu sugerencia, trabajaré en ello :3

bedolla. lau: Pues tenías razón ;) Sí, creo que Severus ha tomado el lugar de Dumbledore en esta situación… ya veremos cómo le sale. ¡Muchas gracias a ti!

Guest: ¡Muchas gracias! Entiendo lo que dices, intentaré hacer algo con ello ;) ¡Gracias nuevamente, espero que siga gustándote! Saludos :)

Muchas gracias a…

brujaverde, lariana, AcizeJ- HaruZuchIa, MecyLyss y raygranger por agregar el fic a favoritos.

brujaverde, katharyass, MecyLyss y raygranger por darle follow.

aquellos que leen pero no comentan nada. ¿Sabían qué según el internet, 15% de las mujeres americanas se mandan flores a sí mismas en el día de los enamorados? (?)

Creo que eso es todo por ahora. Muchas gracias a todos por leer y comentar, me animan cuando me siento bastante mal :') Realmente lo aprecio muchísimo.

¡Nos leemos!


_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_