Disclaimer: El Potterverso no es de mi pertenencia. Debemos agradecerle a J.K Rowling por haber creado tan maravilloso mundo. La historia y demás, en cambio, son de mi pertenencia en su mayoría.
Resumen: La guerra había terminado, y aunque muchas vidas se habían perdido, una de ellas estaba tomando una siesta. Literalmente. Sin embargo, las incontables bajas sufridas por el mundo mágico amenazan seriamente con la extinción. Pero el Ministerio de Magia va a encargarse de que jamás suceda algo así. Cueste lo que cueste.
Advertencias: Snamione (Severus Snape/Hermione Granger); Universo Alterno. Posible Out of Character. Este es mi primer fic de Harry Potter, por favor sean gentiles (?)
Notas iniciales: Hola. Creo que debería dejar de ponerme a escribir por la noche. Me entra una pereza casi insoportable :P Pero bueno, aquí estoy. ¡Nos leemos allá abajo!
La vida es un vals
Melancolía
Aquella noche le había costado bastante conciliar el sueño.
Se sentía bastante inquieta, y aunque no quisiera admitirlo del todo, también preocupada. No quería ponerse a atar cabos porque sabía que podría enredarse aún más en el intento.
Además, ni siquiera quería pensar o considerar la opción que parecía más "obvia". No, simplemente se negaba a creer que Severus hubiese regresado con los mortífagos, ni siquiera como posible espía… ¡ellos lo habían torturado, obviamente no confiaban en él!
Aun así, por muchas vueltas que le dio al asunto, mientras intentaba dormirse en la cama de su profesor, no lograba llegar a otro tipo de conclusión que tuviese sentido.
Sólo un par de horas después consiguió dormirse, cuando el agotamiento venció a su preocupación.
Ese poco descanso no fue suficiente para ella, y se notaba en la expresión prácticamente exhausta que llevaba en su rostro mientras se dirigía al Gran Comedor.
Soltando un bostezo, no pudo evitar seguir un instinto silencioso que le obligaba a revisar la mesa de profesores con la mirada. Formó una diminuta mueca con sus labios cuando pudo ver al profesor Snape allí, actuando como lo haría usualmente.
Soltó un pequeño bufido, tomando asiento en su lugar en la mesa de Gryffindor. Se le hacía bastante injusto que él estuviese actuando de forma tan natural y ella hubiese tenido una noche fatal. Con un suspiro, comenzó a mordisquear una tostada distraídamente.
―¿Hermione? ¿Hay alguien allí…?
La muchacha se sobresaltó ligeramente al escuchar la voz de Harry, y sin querer dejó caer su tostada dentro de su tazón lleno de avena. Soltó un largo suspiro, tomando su varita para limpiar su uniforme.
―¿Qué necesitas?―cuestionó luego de un momento, notando que sonaba algo cortante, aunque no intentó remediarlo.
―Bueno… me preguntaba si ahora sí puedes contarme lo que sabes―continuó el muchacho, y Hermione pudo notar que se había descolocado un poco al principio―. No intento inmiscuirme en nada, pero…
La joven Gryffindor alzó la vista con la misma mueca de frustración adornando su rostro. Al ver las expresiones igualmente curiosas de Harry y Ron, aquello empeoró un poco.
―No sé mucho, Harry… en serio―admitió entonces, restregando una de sus manos por su cansado rostro―. No he podido hablar con él desde que se marchó…
―¿No pasó nada sospechoso antes de que se fuera?
Hermione ocultó una pequeña mueca bajo su mano, en un intento de ocultar su expresión de ellos dos. Necesitaba pensar muy bien si debía compartir esa información con ellos. Luego de que Harry se dejara llevar con la situación de los mortífagos…
… no estaba dispuesta a que aquella situación ocurriese una vez más, arriesgando la vida de los tres. Solucionaría aquello con Severus, sin involucrar a nadie más.
―No. No ocurrió nada―mintió, intentando mantener una expresión lo más neutral posible, bajando la vista hacia su malogrado desayuno en un intento de disimular―. Sólo dijo que debía irse, y bueno, se fue.
Harry formó una mueca, aparentemente intentando procesar aquella información, como si estuviese buscándole una explicación. Hermione rehuyó la mirada insistente de Ron sobre ella. Estuvo casi segura de que él había logrado adivinar sus intenciones.
Sin embargo, afortunadamente él se mantuvo en silencio, y ella se lo agradeció mentalmente.
Hermione se sintió agotada durante el resto del día, intentando concentrarse en sus clases mientras empujaba el ligero sentimiento de culpa por su mentira al lugar más recóndito de su mente.
No es que no quisiera estar en clases, recibiendo lecciones, en realidad era el caso contrario. Pero en ese momento lo que realmente quería y necesitaba hacer era hablar con Severus y quitarse de encima todas esas dudas que la estaban abrumando.
Agradeció mentalmente el final de las clases, y fue la primera en abandonar el aula de Pociones apenas fue el momento. Sabía que tenía cerca de media hora antes de la cena, por lo que se apresuró a recorrer las mazmorras del castillo.
La puerta se abrió apenas estuvo frente a la misma e ingresó sin dudarlo, deteniéndose en seco al estar allí. Se permitió soltar un suspiro, sintiéndose algo agitada por la prisa, y alzó la vista.
Efectivamente, su profesor estaba allí, sentado detrás de su escritorio, con una expresión pensativa en su rostro y un montón de pergaminos a su alrededor. De nuevo la invadió ese sentimiento de frustración, y un poco de rencor, al verlo actuar con tanta naturalidad.
Lo vio alzar la vista con gesto perezoso, arqueando una ceja al verla allí parada.
―Buenas noches―murmuró luego de un momento, bajando la vista otra vez hacia el pergamino que se encontraba corrigiendo en ese momento―. Creí que vendrías luego de tu castigo. ¿Necesitas algo?
La joven Gryffindor apretó sus puños y cerró sus ojos castaños por un momento, inhalando una gran bocanada de aire y liberándolo de forma lenta, en un intento casi inútil de relajarse un poco. Esas frustración se le estaba volviendo insoportable.
Manteniendo su compostura, soltó un suspiro, formando una minúscula sonrisa forzada.
―Me preguntaba si podemos hablar―dijo entonces, acercándose un par de pasos al escritorio, tanteando el terreno con cautela―. Sobre lo que pasó anoche.
Esperó, de la forma más paciente posible, algún tipo de señal en su lenguaje corporal que le indicara incomodidad, o cualquier reacción en realidad. Aquello no ocurrió.
―No hay nada de qué hablar, Hermione―musitó él con claridad, sin apartar la mirada de su pergamino―. Si mi memoria no me falla, te pedí que confiaras en mí. Espero que lo hagas.
Ella no pudo evitar apretar sus puños una vez más, ligeramente más fuerte, al punto de sentir sus uñas presionar en su palma. Aun así, mantuvo la calma.
―Confío en ti, Severus―aclaró con total seguridad, con cierto tono apremiante en su voz―. Me gustaría que confíes en mí también.
Se sintió apenas complacida al verlo bajar su pergamino y apartarlo, dirigiendo sus ojos oscuros hacia ella. Llevaba una expresión ligeramente hastiada en su rostro cetrino.
―Hermione, eres una joven extremadamente inteligente, ¿no es así?―preguntó con tono cansado, y a pesar de sentirse un poco halagada, ella supo que era una pregunta retórica―. ¿Sabes entonces por qué mantuve oculta mi verdadera alineación en tiempos de guerra?
La muchacha guardó silencio por un par de minutos, ligeramente sorprendida. No, no se había preguntado una pregunta como esa, más que nada por lo obvia que parecía la respuesta. Se preguntó si también era una pregunta retórica, pero lo descartó luego de un momento.
―Para proteger tu posición, y tu pellejo…―murmuró entonces, de repente sintiendo que lo obvio de la respuesta comenzaba a desvanecerse hacia la ambigüedad. Sólo entonces lo comprendió―. Y para la información no deambulara en mentes "débiles".
―Excelente deducción, te daría un par de puntos si estuviésemos en clases―señaló él con un inconfundible timbre sarcástico en su voz―. Y creo que cabe aclarar que con "débil", no estoy desestimando tus capacidades mentales. Pero si alguien lo suficientemente hábil con la legeremancia se cruza contigo, la información no estaría segura.
Severus bajó la vista otra vez a su pergamino, dando por terminada la conversación. La muchacha se quedó quieta en su lugar, en completo silencio, como si estuviera procesando sus palabras.
Aquella revelación lograba calmar un poco su ansiedad, y además tenía bastante lógica como respaldo, eso no iba a negarlo. Aun así, no podía evitar divagar de forma inconsciente, y terminar en la misma conclusión cada vez.
―Enséñame, entonces.
Soltó esas simples palabras de repente, tanto, que hasta se sorprendió a sí misma. Sin embargo, cuando su esposo alzó la mirada para fijarla en ella una vez más, supo que no había espacio para retractarse pues la había escuchado muy bien, tal como podía notar en su expresión inquisidora.
―¿Disculpa…?―preguntó él, como si de ese modo estuviese dándole una oportunidad de corregirse, o negar que hubiese dicho algo
Pero ella no iba a dar marcha atrás, por lo que rechazó la silenciosa oferta dando un par de pasos más hacia el escritorio.
―Enséñame oclumancia―confirmó entonces, apenas notando el tenue entusiasmo en su propia voz―. Quiero aprender, quiero… quiero fortalecer su mente.
Severus no respondió enseguida, sino que la observó en silencio por un par de segundos que se le hicieron eternos. Finalmente notó que se le escapaba un largo suspiro.
―Hermione, espero que estés consciente de que la oclumancia no es un tipo de magia fácil de aprender―murmuró él, reclinándose un poco en su asiento y apretando el puente de su prominente nariz―. Te daría muchos dolores de cabeza… tanto literales como figurados.
La muchacha asintió de forma rápida ante eso, comenzando a notar el ligero fervor que estaba expresando, a pesar de intentar no darle mucha importancia.
―Lo sé. He leído bastante sobre el tema―aseguró con tono bastante confiado, antes de atreverse a formar una pequeña sonrisa traviesa―. Entre tú y yo… creo que sería mejor alumna que Harry.
Pudo notar un cambio casi imperceptible en el rostro de Severus, como si estuviese relajándose un poco en su lugar. Una breve risita entredientes se lo confirmó, y eso le dio ánimos.
―Eso no lo voy a discutir―señaló con cierto retintín en su voz, enderezándose un poco. Entrelazó los alargados dedos de sus manos , y apoyando sus codos en su escritorio, descansó su mentón sobre los mismos―. ¿Estás segura de que quieres hacerlo, Hermione? Te advierto que no "suavizaré" mis técnicas para ti.
Hermione no supo explicar por qué sus mejillas empezaron a arder de forma tenue, pero no le dio importancia, asintiendo una vez más. Estaba decidida, y no descansaría hasta lograr su cometido.
De repente no le resultaba tan pesada la tarea de visitar a su profesor de Transformaciones y corregir ensayos por casi dos horas. Si lo ponía en una balanza con las clases que su propio esposo le daría, era definitivamente más liviano.
Hermione había decidido informarse un poco mejor acerca de la oclumancia, y se dispuso a releer un par de libros que contenían toda la información que podría llegar a necesitar.
Recordaba lo difícil que sonaba al leerlo hacía un par de años. Pero por alguna razón todo sonaba muchísimo más complicado. Se dijo a sí misma que probablemente tenía esa sensación porque la ansiedad al pensar en sus futuras clases era latente.
No se le pasó por la cabeza retractarse. Ni siquiera a modo de broma.
Habían acordado comenzar con sus lecciones el viernes por la noche. Severus había argumentado que era conveniente, pues de ese modo contaría con el día sábado para poder descansar su agotada mente.
El viernes la joven Gryffindor no podía ocultar su nerviosismo mezclado con expectativa, logrando que su comportamiento fuera ligeramente torpe como consecuencia. Aun así no le dio importancia en lo absoluto.
Apenas terminó la cena del viernes, fue de las primeras personas en levantarse de su mesa, recogiendo su morral y despidiéndose apresuradamente de sus compañeros, emprendiendo el camino hacia las mazmorras del castillo.
Apenas llegó a la oficina de su profesor, se detuvo en la puerta por un momento. Intentó recomponer su expresión, o al menos no mostrarse demasiado expectante en ese momento.
Finalmente, luego de unos momentos, ingresó a la oficina. Enseguida notó que su profesor no estaba presente, por lo que continuó avanzando hasta ingresar a su estudio, dónde efectivamente él se encontraba.
―Buenas noches, Hermione―le dijo con tono calmado, desde su lugar en el sillón cubierto en terciopelo verde―. Esta es tu última oportunidad de dar marcha atrás con respecto a… esto.
Hermione casi pudo escuchar una débil voz dentro de su cabeza, que le pedía encarecidamente que se retractara, pidiese disculpas y asegurara que tal vez lo intentaría algún día en el futuro. Pero no lo hizo.
―Estoy muy segura de lo que quiero hacer―recalcó, dejando su morral a un lado, antes de acercarse un par de pasos―. Creo… sé que puedo hacerlo.
El hombre frente a ella se mantuvo en completo silencio por lo que le pareció una eternidad, aunque sólo fuesen unos segundos. Pudo verlo dar un ligero asentimiento, antes de ponerse en pie, acomodando su túnica de un solo movimiento.
―Muy bien―musitó entonces, acercándose también con aire calmado―. No sé si tu amiguito Potter te habló de sus clases conmigo, pero debo informarte que contigo serán… diferentes. No quiero que tengas una mala experiencia, si puedo evitarlo.
Hermione formó una diminuta mueca, y no pudo evitar ladear un poco su cabeza al mirarlo, intentando expresar la curiosidad que sentía.
―¿Por qué…?
―Porque a él no quería enseñarle, pero sí a ti.
La muchacha apartó la vista en ese momento, con un tenue sonrojo adornando sus mejillas, el cual intentó ocultar de forma prácticamente inútil. Pudo escuchar sus pasos cada vez más cerca, hasta que notó que estaba justo detrás de ella.
―Ya he penetrado tu mente con anterioridad, Hermione, pero tú no has sido consciente de mi intrusión―escuchó su voz profunda a sus espaldas, y se tensó ligeramente al sentir sus manos posarse sobre sus hombros de forma distraída―. Eso se debe a la forma en que ingresé. "Ellos" no tendrán semejante delicadeza contigo. Te destrozarán si tienen la posibilidad.
Hermione quería concentrarse en sus palabras pero no podía dejar de prestarle atención a la presión que estaba aplicando sobre sus hombros. Pudo notar que su intención era que se relajase, pero no supo si estaba teniendo el efecto deseado o el opuesto.
―Puedes tener tu varita en tu mano si eso te hace sentir más segura, puedes intentar desarmarme si crees que ya no puedes soportarlo―continuó hablando el hombre, y su voz sonaba cada vez más baja, como un susurro―. Pero personalmente no creo que te veas en la necesidad de hacerlo.
Hermione se permitió soltar un suspiro, justo en el momento en que sus manos abandonaron sus hombros, y escuchó sus pasos rodearla hasta que pudo verlo nuevamente frente a ella. No pudo evitar tensarse al verlo sacar su varita, y apuntarle con la misma.
―Prepárate―advirtió entonces, y ella se apresuró a tomar su varita rápidamente―. ¡Legeremens!
Hermione no podía explicarlo, pero sentía una especie de presión en su cráneo, como si una fuerza invisible intentara abrirse paso de forma insistente. La imagen de su profesor justo frente a ella, y su expresión de extrema concentración, se volvían cada vez más difusas.
Lo intentó en verdad, intentó con todas sus fuerzas luchar contra esa presión tan molesta y prepotente. Sin embargo, a medida que las imágenes a su alrededor parecían cada vez más borrosas, comenzó a perder más y más la resistencia que intentaba imponer.
De un momento a otro, la figura oscura de su esposo de disipó, igual que todo a su alrededor. Se vio rodeada de cientos de luces resplandecientes, colores de todo tipo, y voces en la lejanía que creía comprender a duras penas.
Algunas de esas voces se volvieron cada vez más claras y cercanas, al igual que las imágenes… ¿acaso ese era Draco Malfoy? ¿Y Pansy Parkinson?
―¡Nos atacamos el uno al otro al mismo tiempo!―vociferó con claridad la voz de Harry, muy cerca suyo
Sólo entonces la imagen fue nítida a su alrededor. Definitivamente allí estaba Malfoy, y Parkinson, y también… ¿Goyle? No podía estar segura, pues su rostro lucía repulsivo, o al menos más de lo normal.
―¡Malfoy le dio a Hermione!―señaló entonces la voz de Ron, nuevamente muy cerca suyo―. ¡Mire!
Apenas en ese momento fue consciente de la figura oscura frente a ella. Por un segundo pensó que había regresado a su estudio, pero pronto se dio cuenta de que no era así. Especialmente al notar el desprecio y la burla en el rostro de Snape.
―No veo ninguna diferencia.
Las imágenes se volvieron borrosas una vez más, y entre todas esas luces que la rodeaban otra vez, podía escuchar la voz de Madam Pomfrey, y la suya propia, también.
―Tranquila, querida…
―!... horrible! ¡Soy espantosa!
―Claro que no, cielo… yo puedo ayudarte, si quieres…
Las luces a su alrededor parecieron acelerar sus movimientos, avanzando con tal velocidad que casi se le revolvió el estómago. Le pareció ver a Viktor, inclinándose para besarla en un rincón del castillo… luego allí estaba Ron, sonriéndole desde su puesto como guardián… segundos después estaba muy concentrado en besar a Lavender Brown, justo frente a ella.
Apenas unos segundos después, pudo verse con claridad a sí misma, y comprendió que se encontraba frente a un espejo, más precisamente en uno de los baños de prefectos.
Su reflejo tenía una expresión de completa angustia en su rostro. Las lágrimas recorrían sus mejillas sonrojadas, aunque intentara secarlas con el dorso de su mano.
Se sobresaltó ligeramente cuando un par de brazos se cerraron a su alrededor, y su imagen frente al espejo se había desvanecido, dándole paso al estudio donde se encontraba al principio.
Sus ojos castaños aún estaban algo húmedos y empañados, como si la angustia de la joven en sus recuerdos hubiese regresado a ella. Los brazos de Snape a su alrededor estrecharon un poco su agarre, y se vio pegada a su cuerpo.
No podía ver su rostro, pero sí podía descansar sobre su hombro, así que se permitió hacerlo, esperando en silencio a que su corazón regresara a sus latidos regulares, a pesar de estar desbocados en ese mismo instante.
―Lo hiciste muy bien―aseguró la voz de su profesor luego de un momento, mientras se apartaba un poco de ella―. Mejor que Potter, sin duda. Al menos pusiste algo de resistencia.
Hermione no pudo contenerse cuando una breve risita escapó de sus labios sin que pudiese evitarlo. Aquello la ayudó a relajarse un poco, y apaciguar su respiración ligeramente.
Se vio obligada a alzar la vista cuando las delgadas manos de Severus acunaron su rostro con la mayor delicadeza que le había visto emplear jamás. Sus ojos oscuros estaban fijos sobre los suyos una vez más, pero sabía que no intentaba hurgar en su mente esta vez.
Soltó un suspiro cuando sus labios se encontraron con los suyos, y se permitió aferrarse a sus brazos cuando sintió que iba a caerse de bruces al suelo de no hacerlo.
No tenía muy claro si esa era su silenciosa forma de disculparse, o solamente había sentido el impulso de besarla de esa forma tan intensa por casualidad.
Cualquiera fuese el motivo, sentía que la angustia pasada se iba en ese instante, justo como su aliento.
Notas finales: ¡Hola de nuevo! Debo confesar que me gustó bastante como quedó este capítulo, y espero que a ustedes también les guste :D
Antes de responder los reviews, me gustaría dejarles mi página de Facebook por aquí: (https)(:)(/)(www).(facebook).com(/)(KovatePrivalski97)(/) -lamentablemente Fanfiction no permite links, así que deberán unir los espacios para acceder-. Por si desean comunicarse conmigo, hacer alguna pregunta, o sólo charlar ;)
Ahora… ¡los reviews!
yetsave: Tal vez esa es su forma de expresar cariño, aún no lo sabemos :P ¡Muchas gracias, en verdad!
Okumura I: ¡Gracias, lo haré! :D Sí, tuvieron algo de diversión, lástima que los interrumpieron xD
Yazmin Snape: ¡Muchas gracias! Tienes razón, y por eso este capítulo fue ligeramente más fácil de escribir :D ¡Saludos, cuídate!
LadyBasilisco220282: Lippert tiene algo entre manos, eso es todo lo que diré… honestamente, yo también ya estaría lista :P PD: ¡Me encantó tu página! ¡Gracias por recomendar mi historia!
VicGG: Lo sé, se me había acortado un poquito… ¡qué bueno que te gustó de todos modos! :D ¡Gracias, saludos!
EriSnape: Awww, ¡muchas gracias! No puedo decirte mucho sobre Lippert, pero… sí está tramando algo. ¡Espero que te haya gustado, nos leemos!
mESTEFANIAb: ¡Lo sé! ¡Me dio frustración incluso al escribirlo! Pues parece que aún está en funcionamiento, por algún motivo. ¡Espero que te haya gustado!
RoxStark: ¡Muchas gracias! ¡Ojalá te haya gustado la continuación! :D
Mac Snape: Sorry, compa :v Lippert debía sufrir (?) Me mató lo del microondas XD Gracias por contestar, compa, Lippert le manda un beso en la cola 7u7 x'D
margomezg83: ¡Muchísimas gracias! :D
rebeycr9: No puedo responder a ninguna de esas preguntas, por ahora :P Tendrás que averiguarlo sobre la marcha…
BlackStarAnn: ¡Nunca me cansaré de eso! *-* Tienes motivos para desconfiar de Lippert pero no puedo decir nada más u-u Te entiendo, voy a ver qué puedo hacer para ponerlo en su lugar 7u7 Es mucho, pero acá te dejo un poquito ;) Besos, cuídate.
Gabriela779: Awww, muchas gracias, ¡me alegra que te guste! ¡Besos, también ten una hermosa semana!
Elip: ¡Me alegra mucho leer eso, gracias!
nathyhcr: No puedo responder esa pregunta todavía :P ¡Muchas gracias!
Muchas gracias a…
… jojomrivera, margomezg83, I. Eruve, Cecilia695 y Agnes Snape por agregar el fic a favoritos.
… jojomrivera, margomezg83, I. Eruve y MrsDarfoy por darle follow.
… aquellos que leen pero no comentan nada. ¿Sabían qué según el internet, en el mundo hay más pollos que personas? (?)
Creo que eso es todo por ahora. Como cada semana, muchas gracias por leer y comentar, realmente lo aprecio :3 Todo el amor para ustedes.
¡Nos leemos!
_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_
