Disclaimer: El Potterverso no es de mi pertenencia. Debemos agradecerle a J.K Rowling por haber creado tan maravilloso mundo. La historia y demás, en cambio, son de mi pertenencia en su mayoría.
Resumen: La guerra había terminado, y aunque muchas vidas se habían perdido, una de ellas estaba tomando una siesta. Literalmente. Sin embargo, las incontables bajas sufridas por el mundo mágico amenazan seriamente con la extinción. Pero el Ministerio de Magia va a encargarse de que jamás suceda algo así. Cueste lo que cueste.
Advertencias: Snamione (Severus Snape/Hermione Granger); Universo Alterno. Posible Out of Character. Este es mi primer fic de Harry Potter, por favor sean gentiles (?)
Notas iniciales: Hola. He leído sus reviews y tomo en cuenta cada uno de ellos. Les voy a pedir, sin embargo, que lean las notas finales de hoy, pues son muy importantes. Gracias, y ahora, a leer.
La vida es un vals
Plan B
No iba a negarlo, le había dolido muchísimo escuchar esas palabras.
Fue la misma sensación de aquella garra filosa estrujando su corazón, sólo que multiplicada por cien.
Esa noche se permitió llorar en su habitación, cuando estuvo segura de que Lavander y Parvati estaban durmiendo. Se dijo que necesitaba sacarlo todo afuera, al menos una vez.
Porque no iba a permitir que nadie la viera en ese estado deplorable.
A la mañana siguiente, sus ojos castaños ardían ligeramente, pero intentó no demostrarlo. Su expresión se mantuvo tranquila desde que despertó.
Se dirigió a la oficina de la directora McGonagall luego de desayunar, sintiéndose bastante orgullosa de sí misma. Había logrado exitosamente no dedicar ni una sola mirada a la mesa de profesores.
No sabía si su esposo había estado allí o no, e intentaba que no le importara en lo más mínimo.
Allí, había tenido que soportar un pequeño sermón por parte de la directora. Esta parecía, de algún modo, comprender que las intenciones eran buenas. Aún así, tenía que cumplir un castigo.
Y por esa misma razón se encontraba ahora en los baños de prefectos, limpiando sin poder usar magia.
Probablemente se hubiera sentido humillada y hastiada en otra ocasión, pero en esa sólo podía sentirse aliviada. Al menos tenía algo en lo que ocuparse para no pensar demasiado en nada.
Estaba muy absorta en el silencio del lugar, cuando alguien ingresó, logrando así sobresaltarla.
—¿Profesor Lippert?—farfulló al levantar la vista, frunciendo el ceño ligeramente—. ¿Qué hace usted aquí?
El hombre llevaba una pequeña sonrisa tranquila en su rostro, quitándose su saco mientras se adentraba en el lugar. Se encogió levemente de hombros.
—Creo que es un poco injusto que sólo tú debas cumplir un castigo, cuando yo soy tan o más responsable—aseguró entonces con tono calmado, sacando su varita.
Sin esperar respuesta alguna, el profesor se encargó de duplicar el trapeador que tenía en su mano, tomando la copia para sí.
Hermione permaneció en silencio por un momento, impresionada, antes de sonreír levemente.
—Gracias, profesor—murmuró entonces, continuando con su tarea, aunque no podía evitar mirarlo de reojo de vez en cuando—. Aunque en verdad no es necesario.
—Yo creo que sí lo es—refutó él, formando una pequeña mueca al mirarla—. Eso, y además creo que sería conveniente que hablemos. O más bien, continuemos la conversación que dejamos a medias.
Hermione se tensó un poco en su lugar. Tenía la esperanza de no retomar esa charla, al menos no tan pronto.
Básicamente se había desahogado con su profesor esa noche en las Tres Escobas. Le había contado, luego de un largo rato bebiendo cervezas de mantequilla, que efectivamente estaba enamorada del profesor Snape.
Y él obviamente no sentía nada parecido por ella.
—No creo que haya mucho para agregar—murmuró luego de unos momentos, inclinándose para poder retorcer su trapeador una vez más—. Está muy claro que el profesor Snape no siente lo mismo que yo. Y está bien.
—Bueno, sí. Técnicamente está bien—coincidió él, con una pequeña mueca en su rostro—. Pero no es muy conveniente, la verdad. Especialmente con el 'propósito' de su matrimonio...
Hermione soltó un largo suspiro, enderezándose para continuar con su trabajo. Realmente no necesitaba que le recordaran sus problemas. Era suficiente con su mente trayéndolo a la superficie a cada rato.
Pudo escuchar a su profesor suspirar también, antes de acercarse un poco a ella.
—Hermione, realmente no quiero que seas encarcelada por esto—dijo entonces, lo suficientemente cerca para poder colocar una de sus manos sobre su hombro—. Y tal vez puedo ayudarte.
La muchacha se volvió hacia él con una expresión cansada, pero también ligeramente curiosa. Ciertamente ella tampoco deseaba ser encarcelada, pero no veía cómo podría ayudarla su profesor.
—Sé que será tumultuoso y complicado, pero si pidieras el divorcio al Ministerio de Magia, yo podría casarme contigo—continuó el hombre, y ante la expresión de su alumna, se apresuró a agregar—. Lo sé, lo sé. Pero lo podemos solucionar.
—Señor, no quisiera ser irrespetuosa, pero no necesito más complicaciones en mi vida.
El profesor Lippert dejó escapar otro suspiro, pero aún así no removió su mano de su hombro.
—Escucha, Hermione, voy a ser honesto contigo—murmuró entonces, atrayendo su atención una vez más—. No quería casarme, y la esterilidad fue una excusa fantástica. No quería solucionarlo. Pero ahora, es distinto.
Hermione no pudo evitar que una mueca diminuta apareciera en su rostro. No estaba segura de que ese plan fuese factible.
Pero sí estaba segura de que su matrimonio con el profesor Snape no iba a tener mucho éxito en realidad.
—Yo... necesito pensarlo. Pensarlo muy bien—farfulló tras un momento de silencio, apartando la mirada con cierto hastío.
El profesor Lippert dio un ligero asentimiento, y sin más volvió a alejarse de ella, dándole el espacio que necesitaba. Literal y figuradamente.
Hermione había, efectivamente, pensado muy bien en la propuesta del profesor Lippert.
Tenía sus dudas, como era de esperarse, pero luego de un par de días, se vio obligada a tomar una decisión. Había quedado ya muy claro que el profesor Snape no tenía intenciones de siquiera hablar con ella.
Así que ya no tenía tiempo que perder.
Decidió que tal vez necesitaba poner algo de presión sobre él para conseguir algún tipo de reacción. Quizá todo lo que necesitaban era charlar.
O quizá sólo necesitaba convencerse a sí misma de que ya no quedaba nada por salvar.
Cualquiera fuese el caso, debía quitarse la duda. Y por eso esa noche después de cenar, tomó la decisión de dirigirse a su oficina.
Iba caminando, pero no estaba viendo por donde iba en realidad. Conocía de memoria el camino hacia su oficina, y sabía que no se perdería en el camino.
Aún así, se sobresaltó cuando chocó con una puerta de madera justo frente a ella.
Soltó una maldición por lo bajo, sobándose un poco la adolorida nariz al lograr recuperar el equilibrio. Frunció un poco el ceño.
¿Por qué diablos no se había abierto aquella puerta? ¿Acaso su profesor ya no quería recibir visitas suyas? Soltó un bufido, resignándose a golpear la madera con sus nudillos.
Hubo un pequeño silencio luego de eso, y ella esperó impacientemente. Estuvo a punto de golpear la puerta otra vez, cuando esta por fin se abrió.
Con un suspiro cansado, ingresó a la oficina.
Su profesor se encontraba allí, sentado detrás de su escritorio, aparentemente demasiado ocupado con algunos ensayos para poder prestarle atención.
—Señorita Granger—murmuró luego de un momento, aunque no alzó la vista para mirarla—. ¿Se le ofrece algo?
Hermione tuvo que morderse el interior de la mejilla para no soltar un par de improperios que le cosquilleaban en la garganta. Suspiró hondo, para calmarse.
—Así es. Creo que necesitamos hablar—musitó, y formó otra mueca cuando su profesor ni siquiera alzó la vista—. Y sería de muy buena educación al menos prestarme un poco de atención.
El profesor Snape soltó un suspiro también, uno cargado de impaciencia y frustración. Aún así alzó la vista para mirarla, con una expresión ligeramente tensa en su rostro.
—Adelante, Granger. Diga lo que tenga que decir. Pero que sea rápido.
Hermione pudo sentir su propia sangre comenzar a hervir. Estaba cansada de soportar ese trato. Y estaba más convencida que nunca de que ya no tenía caso continuar insistiendo.
Había tomado por fin una decisión.
—Quiero el divorcio.
Severus arqueó una ceja ante esas palabras. Aún se sentía muy tenso, pero se permitió formar una diminuta sonrisa torcida, cruzándose de brazos.
—Fantástica idea. Así podremos pudrirnos en la cárcel por un par de años.
—Corrección: te pudrirás en la cárcel—señaló la joven Gryffindor, alzando su dedo índice con gesto de cierta superioridad—. Yo, por mi parte, tengo un plan B.
—No me digas, ¿casarte con esa patética excusa de mago, Lippert?—masculló él, permitiendo que una risita entredientes escapara de sus labios—. Según escuché, su 'varita' no le funciona correctamente.
Hermione rodó los ojos, apartándose furiosamente un par de mechones castaños de su rostro. Soltó un bufido.
—Sólo una simple poción alcanzará para solucionarlo—aseguró entonces, encogiéndose de hombros con rígida indiferencia y tono burlón—. Su 'varita' joven y firme estará como nueva.
—Necesitan una eminencia en Pociones para eso...
—... y no veo ninguna por aquí, pero no te preocupes, ya la encontraremos.
El profesor apretó sus delgados labios en una clara muestra de su frustración. Finalmente, regresó a su mueca burlona.
—No voy a darte el divorcio, Hermione—declaró con voz calmada, regresando su atención a los ensayos sobre su escritorio.
—No será necesario—señaló la muchacha, con una expresión fiera que él no pudo verlo—. Yo misma me contactaré con el Ministerio, y pondré fin a todo esto.
La muchacha ni siquiera le había dado el tiempo necesario para formular una buena respuesta, sino que se había dado la vuelta y había salido por la puerta rápidamente, sin mirar atrás.
Severus permaneció completamente quieto en su lugar, sin tener más remedio que tragarse su frustración.
Y la peor parte, era que no tenía la certeza de que la joven estuviese hablando en serio o no.
Notas finales: Chan, chan, CHAAAAN (?)
¿Qué les pareció? Me siento bastante cansada, estuve editando y cambiando cosas, espero que haya valido la pena.
Y sí, lo sé, está muy corto. Pero prefiero que sea así a que tenga relleno sin sentido.
No puedo responder sus reviews, pero puedo asegurarles que leí todos y cada uno de ellos, así que: ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS!
Sin embargo, hay un tema muy serio del que quisiera hablar. Como ya lo habrán notado, no pude publicar el sábado. Ya les he explicado que tengo bastantes dificultades para hacerlo, y además, no estaba conforme con el capítulo y decidí reescribir algunas partes.
Eso no detuvo a un par de personas, cuyos nombres quedarán en el anonimato, a enviarme mensajes privados bastante desagradables sobre cómo "los estaba decepcionando", y que "debía cumplirles".
Vamos a aclararlo ahora mismo: yo no tengo que cumplirle nada a nadie. Este fic no es mi trabajo, nadie me paga por escribirlo (y tampoco pido/quiero que así sea).
Escribo porque me gusta, y lo publico porque quiero compartirlo con ustedes. Intento dar lo mejor cada día para que ustedes lo disfruten y yo también.
Así que, a estas dos personitas, la próxima vez que piensen que es conveniente enviarle mensajes llenos de presión y agresividad a una joven con desórdenes de ansiedad, piénsenlo dos veces.
Y aclaro que no estoy enojada con todos ustedes, porque sé que la gran mayoría me apoya y tiene paciencia. Es para estas dos personas, y todos aquellos que hayan pensado alguna vez en hacer algo parecido.
No voy a decir sus nombres de usuario porque no quiero generar polémica, incluso borraré los mensajes porque no quiero volver a verlos, si digo todo esto es porque ya no quiero que se repita. Y si ustedes dos están leyendo esto, saben quiénes son.
En fin, eso es todo por ahora. Cuídense mucho.
¡Nos leemos!
_- * -_- * -_ KovatePrivalski97 ._- * -_- * -_
