Disclaimer: El Potterverso no es de mi pertenencia. Debemos agradecerle a J.K Rowling por haber creado tan maravilloso mundo. La historia y demás, en cambio, son de mi pertenencia en su mayoría.
Resumen: La guerra había terminado, y aunque muchas vidas se habían perdido, una de ellas estaba tomando una siesta. Literalmente. Sin embargo, las incontables bajas sufridas por el mundo mágico amenazan seriamente con la extinción. Pero el Ministerio de Magia va a encargarse de que jamás suceda algo así. Cueste lo que cueste.
Advertencias: Snamione (Severus Snape/Hermione Granger); Universo Alterno. Posible Out of Character. Este es mi primer fic de Harry Potter, por favor sean gentiles (?)
Notas iniciales: Hola. Nuevamente, muchas gracias por el apoyo, lo aprecio muchísimo. Espero que les guste el capítulo.
La vida es un vals
Terminó, ¿no es así?
No había tenido noticias de la muchacha por un par de días.
Ella ni siquiera se tomaba un momento para dirigir una simple mirada en su dirección. Y no le parecía extraño, en realidad.
Luego de que la muchacha abandonara su oficina hecha una furia, había tenido el tiempo suficiente para pensar y replantearse toda la situación con más claridad.
Pensándolo en frío, quizá lo más conveniente ambos era un divorcio.
Por lo que Lucius le había estado informando durante las últimas semanas, los mortífagos estaban interesados en ella más que nada porque sabían que era importante para él.
Aún estaba en su mira a causa de Potter, pero era mucho peor a causa suya.
Tal vez si ella se alejaba por completo de él, y además se casaba con otro hombre, la dejarían de lado al menos por un tiempo para concentrarse en él exclusivamente.
Estaba listo para buscar a la muchacha e informarle, de la manera más indiferente posible, que iba a darle el divorcio después de todo.
Esa mañana, sin embargo, había recibido una carta por parte de su madre. Era corta y concisa, simplemente le pedía que fuera a visitarla en la noche.
Así que eso fue lo que hizo.
Mientras se quitaba algo de hollín de encima al salir de la chimenea, tuvo que contener un bufido al ver el retrato de Dumbledore en casa de su madre.
—¿Puedo saber qué demonios haces aquí?—espetó entonces, arqueando una ceja.
—Oh, buenas noches, Severus—saludó el hombre en el retrato con amabilidad, sonriéndole ligeramente—. He pasado tiempo de calidad con Eileen, pero me temo que debo irme ahora.
Severus formó una pequeña mueca, pero decidió no hacer más comentarios al respecto. Simplemente observó al hombre en el retrato desaparecer, aún sonriendo ligeramente.
—Severus—le llamó la voz de su madre, y cuando se volvió hacia ella, pudo ver que llevaba una diminuta sonrisa en su rostro—. Gracias por venir. ¿Puedes acercarte un poco?
Severus dio un asentimiento distraído, sin siquiera fijarse en la cuchara de madera que su madre llevaba en la mano. Se acercó un par de pasos, y ella ladeó ligeramente su cabeza.
—Un poquito más... inclínate para que puedas escucharme mejor.
El hombre arqueó ambas cejas ante eso, pero simplemente se encogió de hombros y obedeció. No estaba preparado para el repentino dolor que sintió en su cabeza al momento siguiente.
—¡Mamá, ¿qué demonios...?!—espetó enseguida lo primero que se le vino a la mente, alejándose un par de pasos y sobándose la cabeza.
—¡¿Acaso eres un idiota, Severus?! ¡Porque yo no crié un idiota!—soltó ella entonces, blandiendo la cuchara de madera como si fuese la más peligrosa arma—. ¡Ya me ha contado el señor Dumbledore lo que has estado haciendo! ¡Será mejor que me expliques en qué estabas pensando!
—Viejo chismoso...
La mujer alzó su cuchara una vez más a modo de advertencia, y Severus se apartó un par de pasos con cautela.
—Ven, acompáñame a la cocina.
—¿Me vas a volver a pegar?
Eileen soltó un pequeño bufido ante eso, pero negó levemente con su cabeza, señalando en silencio la cocina antes de ingresar allí.
El hombre aún parecía estar algo ofuscado, pero aún así la siguió, y tomó asiento cerca de la mesa. Formó una pequeña mueca de aburrimiento.
—No deberías preocuparte tanto por lo que hago o lo que dejo de hacer—murmuró luego de un momento, observando a su madre comenzar a servir un poco de té—. Puedo encargarme de mis propios asuntos.
La mujer chasqueó la lengua sonoramente, como si no creyera ni una palabra de lo que estaba diciendo. Comenzó a revolver su té, viéndolo con atención.
—Pues no parece que así sea, Severus—dijo luego de un momento, formando una mueca de ligera molestia—. No puedo decirte qué hacer, pero me preocupa que termines haciendo algo de lo que podrías arrepentirte.
Severus soltó un suspiro cansado, cruzándose de brazos y reclinándose un poco en su silla. Se encogió ligeramente de hombros.
—No quise decir lo que dije—aclaró entonces, apartando la vista. Negó levemente—. Pero pienso que tal vez fue lo mejor. Quizá alejándome de ella, pueda sacarla del peligro por un tiempo.
—¿Acaso te estás escuchando a ti mismo? ¡Hablas como si no fueras capaz de protegerla! ¡Como si ella no pudiese hacerlo sola!
Él soltó un suspiro de cansancio, restregándose una de sus manos en su rostro. Su madre ladeó un poco su cabeza al mirarlo.
—Severus, no digo que deberías obligarte a ti mismo a enamorarte de esa muchacha—aclaró ella entonces, luego de darle a su té un pequeño sorbo—. Pero sé que le tienes... "aprecio", por llamarlo de algún modo. Y en el fondo de tu corazón, no quieres perderla.
Severus prefirió mantenerse en silencio una vez más. No tenía intenciones de admitir en voz alta que su madre tenía razón. Se encogió ligeramente de hombros.
—¿Qué caso tiene? Ya es muy tarde—masculló entonces, reclinándose un poco sobre la mesa—. Ella quiere el divorcio, e incluso ya tiene con quién casarse. Se terminó.
Su madre palmeó la mesa de madera de forma repentina, y casi le causó un sobresalto. Tenía una expresión endurecida en su rostro.
—¿Acaso eso es lo que diría un Slytherin?—dijo entonces, y el collar en forma de "S" en su cuello relució para afirmar sus palabras—. Dándote por vencido sólo deshonras la noble casa de la serpiente.
Severus no pudo evitar mostrarse sorprendido esta vez, aunque más bien estaba impresionado.
Su madre nunca había sido del tipo cariñoso, pero definitivamente se preocupaba por él. Y sabía exactamente qué decir en casos como ese.
—Yo nunca deshonré, o deshonraré a Salazar Slytherin.
—Entonces demuéstralo.
Y eso era exactamente lo que tenía pensado hacer.
—¡Profesor Snape, debe salir ahora mismo! ¡Deténgase ahora...!
Severus rodó los ojos, ignorando la voz histérica de la Dama Gorda a sus espaldas. Sin dudarlo comenzó a subir las escaleras que dirigían a las habitaciones de chicas en la Torre de Gryffindor.
Al llegar a la puerta de la habitación indicada, golpeó la puerta de madera con sus nudillos, y esperó.
La puerta se abrió unos minutos después.
—¡¿Profesor...?!
—Señorita Brown, apreciaría mucho que bajara la voz—dijo él entonces, con tono calmado—. ¿Está la señorita Granger presente? Me gustaría hablar con ella.
Lavender parecía aún perpleja ante su presencia frente a la puerta, y luego de balbucear algo, volvió a cerrar la puerta. Pudo escuchar murmullos en la habitación.
—Es el profesor Snape.
—¡¿Qué?!
—Quiere verte, ¿qué hago...?
—Dile que se vaya.
—Pero Hermione...
Severus suspiró pesadamente, apretando el puente de su prominente nariz. Se sintió tentado a abrir la puerta él mismo, cuando Lavender volvió a asomarse.
—Ella dice que no está aquí... es decir...
—Tiene usted dos opciones, puede eligir la que mejor le plazca. La primera es que amablemente se retire de la habitación junto a la señorita Patil por unos momentos—dijo él entonces, comenzando a perder la paciencia poco a poco—. La segunda...
—Déjalo pasar, Lavender.
La muchacha se sobresaltó, pero finalmente dio un leve asentimiento, apartándose del camino. El profesor ingresó a la habitación, y tanto Lavander como Parvati salieron, casi corriendo.
En cuanto estuvieron solos, Severus se encargó de cerrar la puerta, murmurando un pequeño encantamiento, antes de volverse hacia ella.
—¿Qué es lo que quieres?—cuestionó ella entonces, cruzándose de brazos firmemente.
Él soltó un pequeño suspiro, restregando una de sus manos en su rostro. Finalmente alzó la vista otra vez para mirarla, con una mueca.
—Lo lamento—murmuró entonces, a pesar de desear muy poco acostumbrado a usar esas palabras—. No quise decir eso...
—Pero lo dijiste.
Él formó una pequeña mueca. Era muy obvio que la muchacha no estaba de humor para escucharlo, pero no tenía pensado darse por vencido.
—No estaba pensando en lo que decía. Realmente lo siento.
Hermione aún parecía completamente inamovible, pero podía notar que su expresión comenzaba a suavizarse ligeramente contra su voluntad. Se acercó un par de pasos.
—Escucha, Hermione, yo no te amo. No todavía—declaró él entonces, deteniéndose a una distancia prudente—. Pero estoy dispuesto a intentarlo, si tú estás dispuesta a permitírmelo.
Hermione formó una pequeña mueca. Parecía estar pensando muy profundamente, porque se sobresaltó al escuchar golpes en la puerta de madera.
—¡Snape! ¡Abre la puerta en este mismísimo instante!
—Es el profesor Lippert—murmuró ella, frunciendo el ceño ligeramente—. Deberías irte...
—Primero, dime si al menos lo pensarás—dijo el hombre, luciendo lo suficientemente decidido.
La muchacha no pudo evitar soltar una pequeña risita ante sus palabras. Se acercó un poco, y luego de ponerse en puntitas de pie, tomó su rostro entre sus manos.
—Lo pensaré—aseguró entonces, posando sus labios sobre los suyos con suma delicadeza y de forma fugaz—. Ahora lárgate de aquí.
Severus no pudo evitar que una diminuta sonrisa de lado apareciera en su rostro, y se inclinó para poder besar sus labios una vez más, ignorando el sonido de la puerta al abrirse de forma abrupta.
Sólo entonces se apartó de ella, ante las atónitas miradas del profesor Lippert y ambas muchachas que habían ido a buscarlo.
—Buenas noches, señorita Granger—dijo con calma, colocando un mechón de cabello castaño tras su oreja antes de alejarse para salir de la habitación.
Ni siquiera le prestó atención a los jóvenes que salían de sus habitaciones para enterarse del chisme, y lo observaban extrañado.
Había conseguido lo que quería, y eso era lo único que le importaba en ese momento.
Notas finales: No te confíes mucho, Princeso Mestizo (?)
¡Gracias a todos por su interminable apoyo y comprensión! :')
Espero que el capítulo haya sido de su agrado, trabajé duro en él. El que encuentre la referencia en el título, se lleva una galletita 7u7 (?)
Intentaré actualizar pronto, pero no puedo prometer nada. ¡Gracias por leer y comentar!
¡Nos leemos!
_- * -_- * -_ KovatePrivalski97 ._- * -_- * -_
