Disclaimer: El Potterverso no es de mi pertenencia. Debemos agradecerle a J.K Rowling por haber creado tan maravilloso mundo. La historia y demás, en cambio, son de mi pertenencia en su mayoría.

Resumen: La guerra había terminado, y aunque muchas vidas se habían perdido, una de ellas estaba tomando una siesta. Literalmente. Sin embargo, las incontables bajas sufridas por el mundo mágico amenazan seriamente con la extinción. Pero el Ministerio de Magia va a encargarse de que jamás suceda algo así. Cueste lo que cueste.

Advertencias: Snamione (Severus Snape/Hermione Granger); Universo Alterno. Posible Out of Character. Este es mi primer fic de Harry Potter, por favor sean gentiles (?)

Notas iniciales: Hola. Parece que nuestro Princeso Mestizo obtuvo lo que quería, ¿no es así? Pues eso ya lo veremos (?) ¡A leer!


La vida es un vals

Epifanía


—Entonces... ¿cómo te fue?

—¿Para qué quieres saber eso? ¿Para correr a contárselo a mi madre?

El retrato de Albus Dumbledore dejó escapar una risita divertida ante esas palabras, básicamente confirmando su pregunta.

Severus soltó un suspiro cansado, pero no se sentía enfadado o molesto en realidad. Había tenido una buena noche de sueño, y eso ayudaba a que su humor fuese 'ligeramente' más soportable.

Finalmente se había librado de ese peso que había llevado sobre sus hombros de forma prácticamente inconsciente. Había conseguido arreglar las cosas con Hermione.

Se sentía más aliviado aunque sólo fuese admitirlo para sí mismo.

Fácilmente pudo soportar a los alcornoques a quiénes tuvo que enseñar en la mañana, a pesar de su obvia incompetencia.

A la hora del almuerzo, no pudo simplemente evitar dedicarle una mirada a la mesa Gryffindor. Allí estaba ella, junto a los idiotas que solía llamar amigos.

Una diminuta sonrisa apareció en sus labios.

—Eres sólo un pasatiempo. Lo sabes, ¿no?

Severus soltó un pequeño bufido, rodando los ojos. Realmente no sentía ganas de volverse hacia la persona a su lado, por lo que simplemente no lo hizo.

—No, Leonidas, no lo sabía—murmuró entonces, fijando su atención en su almuerzo de forma indiferente—. Gracias por iluminarme con tu interminable sabiduría.

El hombre a su lado soltó una pequeña risita entredientes, y aunque sintió ganas de volverse para darle un puñetazo en la nariz, se contuvo de hacer cualquier movimiento.

—Confío en el buen juicio de la señorita Granger—continuó entonces, con tono ciertamente petulante—. Dudo mucho que se crea el cuento de que lamentas lo que dijiste.

Severus aún no se había vuelto para poder mirarlo, pero en silencio se preguntó por qué diablos Hermione hablaría con Lippert sobre esos asuntos. ¿Acaso se lo contaba a todo el mundo?

¿O confiaba tanto en él como para decirlo?

—No sé qué pretendes, pero no lo vas a conseguir—aseguró él con tono extrañamente calmado, de alguna forma más peligroso cualquier grito—. Sólo estás perdiendo el tiempo.

—Sé que aún estás asociado con los mortífagos, Snape.

No pudo evitar tensarse ligeramente en su lugar ante esas palabras. Tal vez no estaba asociado con ellos del mismo modo que en el pasado, pero definitivamente aún estaba, de algún modo, "en contacto".

¿Acaso Lippert sabía de su alianza con Lucius Malfoy? Hasta ese momento, ni siquiera se le hubiera pasado por la cabeza, pero ahora comenzaba a dudar un poco.

Sin embargo, decidió jugar a lo seguro y fingir que simplemente no tenía idea de qué diablos estaba hablando, al menos hasta que averiguara mejor qué tanto sabía.

—Oh, por supuesto. Tiene mucho sentido aliarse con quiénes buscan matar a uno—soltó con tono condescendiente, apartando su plato vacío con una mueca burlona en su rostro—. Honestamente, Lippert, cada día que pasa me alegro más de que nunca llegaras a ser auror. Lo considero uno de mis logros personales.

Se regocijó al ver la expresión de su interlocutor deformarse hasta convertirse en la mera imagen de la frustración y la rabia.

Con una pequeña sonrisa de lado se puso en pie y abandonó la mesa de profesores sin mirar atrás. Necesitaba averiguar qué tanto sabía ese tipo antes de que fuera demasiado tarde.


—En serio, Severus, pudiste simplemente venir aquí, y no hacerme pasar por semejante humillación...

El hombre tuvo que hacer un gran esfuerzo por contener una risita entredientes, observando el rostro de Lucius Malfoy en su chimenea.

—Oh, vamos. Como si a tu esposa le fuese a parecer extraño ver tu trasero—soltó luego de un momento, con una pequeña mueca torcida, antes de negar levemente con su cabeza—. Además, tenemos asuntos más importantes qué discutir.

Pudo notar que Lucius aún tenía una expresión ligeramente molesta en su rostro, aunque se había endurecido un poco apenas un momento después.

—Muy bien. ¿Cómo dijiste que se llamaba?

—Leonidas Lippert, aunque probablemente no vaya por ahí diciendo su nombre si se encuentra con mortífagos—murmuró el profesor, con una expresión pensativa en su rostro—. Me imagino que ya sabes de quién hablo.

—Sí, sí. Ese tipo que inventó el hechizo dorado, ¿no es así?—cuestionó el hombre en la chimenea, antes de soltar un pequeño bufido—. No creo haberlo visto en ninguna reunión. Aunque tal vez podría no asistir cómo él mismo.

—Mhm. No creo que su intelecto sea tan brillante.

Notó que Lucius se encogía de hombros al otro lado de la chimenea, antes de soltar otro bufido, esta vez un poco más exasperado.

—Bueno, ¿eso era todo?—preguntó de repente con cierto tono de impaciencia—. Comienzan a dolerme un poco las rodillas, honestamente...

—Necesito que estés el doble de atento ahora, Lucius—interrumpió Snape luego de un momento, aún con la misma expresión de pensamiento profundo—. Tenemos que saber si sólo está hablando por hablar o en realidad tiene algún tipo de información valiosa.

—Si en verdad sabe algo, dudo mucho que se muestre frente a mí tan fácilmente. Intentaré haciendo un par de preguntas, tanteando el terreno...

Ambos pudieron escuchar entonces pasos apresurados, y Severus supo enseguida de quien se trataba. Su puerta no se abría de forma automática ante nadie más que ella.

—Averigua todo lo que puedas sin levantar sospechas—murmuró él con tono ligeramente apurado, sacando su varita de su túnica—. No me contactes hasta que yo lo haga.

Sin darle tiempo alguno para responder, apuntó con su varita y de la misma escapó un chorro de agua fría y cristalina, que apagó el fuego de la chimenea.

—¿Con quién estabas hablando?

Severus no pudo evitar formar una pequeña sonrisa de lado, enderezándose y guardando su varita disimuladamente, antes de darse la vuelta para poder mirarla.

—Me temo que esa es información que no puedo compartir contigo todavía—aclaró entonces, antes de formar una pequeña mueca—. ¿Puedo saber por qué no traes ninguna de tus pertenencias contigo?

Hermione, que sólo traía encima su morral y un libro en la mano, parecía un poco confundida con aquella pregunta.

—¿Por qué traería mis pertenencias conmigo?—repitió entonces, ladeando un poco su cabeza, antes de alzar el libro que traía—. Por cierto, sólo venía a devolverte este libro. Me gustó mucho.

Severus permaneció en silencio por unos momentos, observando a la muchacha acercarse a uno de los estantes en el estudio para colocar el libro con los demás.

Se sentía honestamente confundido, pero no tenía planeado decirlo en voz alta. Al menos no con esas palabras exactamente.

—Debo admitir que estaba bajo la impresión de que regresarías esta noche a mis aposentos privados—murmuró al verla regresar a su lugar, dando un par de pasos cautelosos al frente—. Tal parece que estaba equivocado.

—Eso me temo—musitó la muchacha, acomodándose mejor el morral que colgaba en su hombro—. Pero al menos lo notaste a tiempo.

El hombre apretó los labios de forma prácticamente inconsciente, sintiéndose de repente bastante frustrado. Soltó un suspiro que pudo dejarlo a la vista.

—Honestamente creí que ya habíamos... "solucionado" nuestras diferencias—dijo, aunque su tono sonaba decididamente cansado—. Dijiste...

—... que lo pensaría. Y lo estoy pensando—aseguró ella con tranquilidad, dando un ligero asentimiento—. Tenía pensado pasar por aquí mañana y pasar la tarde contigo. Pero eso no significa que todo vaya a ser como antes de un día para el otro.

Severus sólo atinó a dar un ligero asentimiento antes de acercarse al sofá cubierto de terciopelo verde y tomar asiento, con un suspiro.

—De verdad me heriste, Severus—aclaró ella entonces, bajando la vista hacia sus manos de forma inconsciente—. Pero estoy dispuesta a perdonarte, si me das tiempo y espacio.

—Gracias.

Hermione no dijo nada por unos momentos, tal vez demasiado sorprendida de haber escuchado esa palabra en ese instante. Incluso él se había sorprendido a sí mismo.

Restregó una mano en su rostro cetrino, sin poder evitar dejar escapar una pequeña risa apagada, negando levemente con su cabeza.

—No me hagas caso. Simplemente... simplemente pienso en lo diferente que eres—murmuró en voz baja, como si inconsciente esperara que ella no pudiese escucharlo—. Lily... ella jamás me perdonó. Y no la culpo. Pero tú... tú eres distinta, y es como si apenas me diera cuenta.

No pudo ver la expresión en el rostro de la joven mujer, y tampoco quiso hacerlo. Una parte de él sólo esperaba que se diera la vuelta y se fuera, sin decir nada más.

Luego de un momento pudo escuchar sus pasos, aunque en lugar de alejarse, se estaban acercando. Finalmente un par de delicadas manos apartaron la suya de su rostro.

—Eres un hombre maravilloso, Severus, aunque no muchos lo vean. Ni siquiera tú mismo.

La honestidad de esas palabras fue más de lo que podía procesar. Jamás había escuchado eso, al menos, no dirigido a su persona.

Y tal vez ese fue el motivo de su ensimismamiento, viendo fijamente los ojos castaños y brillantes de la muchacha frente a él.

Hermione le sonrió levemente, y se acercó apenas para poder depositar un beso casto en su frente, antes de enderezarse una vez más.

Apenas pudo escucharla despedirse, y no estuvo seguro de haberle respondido como debía.

Estaba absorto en sus propios pensamientos, que eran variados y confusos. Pero había algo que tenía muy claro.

Hermione era una persona muy valiosa, era afortunado de tenerla en su vida. Y no iba a permitir que nadie la arrancara de su lado.


Notas finales: Tal parece que Hermione no perdona tan fácil, al parecer (?)

En fin, ¿qué les ha parecido el capítulo? Debo admitir que me siento bastante conforme con el resultado c:

Gracias por el apoyo constante, ¡hemos llegado a los 600(+1) reviews! *v* Gracias, y otra vez gracias.

Espero que les haya gustado el capítulo, no olviden dejarme su opinión con un bonito comentario. ¡Cuídense!

¡Nos leemos!


_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_