Disclaimer: El Potterverso no es de mi pertenencia. Debemos agradecerle a J.K Rowling por haber creado tan maravilloso mundo. La historia y demás, en cambio, son de mi pertenencia en su mayoría.
Resumen: La guerra había terminado, y aunque muchas vidas se habían perdido, una de ellas estaba tomando una siesta. Literalmente. Sin embargo, las incontables bajas sufridas por el mundo mágico amenazan seriamente con la extinción. Pero el Ministerio de Magia va a encargarse de que jamás suceda algo así. Cueste lo que cueste.
Advertencias: Snamione (Severus Snape/Hermione Granger); Universo Alterno. Posible Out of Character. Este es mi primer fic de Harry Potter, por favor sean gentiles (?)
Notas iniciales: Hola. Sé que se han preocupado mí, y realmente lo aprecio. Lamento la demora, pero aquí está el capítulo. Espero que lo disfruten c:
La vida es un vals
Después de la tormenta
Se había imaginado aquel escenario una y mil veces, tal como su espíritu precavido le dictaba.
Sin embargo, nada pudo haberlo preparado para enfrentarse a la situación como una realidad.
Apenas fue consciente de las camillas de hospital que ingresaron flotando a la habitación, ni del murmullo lúgubre en la habitación mientras trasladaban a la señorita Patil en las mismas, gravemente herida.
Tal vez si lo decía en voz alta, sonaría como un desalmado, pero le importaba muy poco lo que le había ocurrido. En su mente sólo había espacio para Hermione.
Hermione, y las innombrables torturas que a las que los mortífagos podrían someterla.
Él sabía de eso, porque él había presenciado la crueldad de esos monstruos disfrazados de hombres. Lo sabía, porque él mismo había participado en aquellos actos depravados, y aún en el presente se sentía sucio por esa causa.
—¿Severus? Severus, ¿estás escuchando...?
Sólo podía escuchar un molesto zumbido en sus oídos, sumido en sus propios pensamientos, pero tuvo que concentrarse en regresar a la realidad al darse la vuelta.
Allí estaba la directora McGonagall.
—Severus, necesitamos que te concentres. Sé que puede ser... difícil—murmuró ella entonces, con una pequeña mueca en su arrugado rostro—. Pero podremos solucionarlo más rápido si nos mantenemos enfocados.
Severus sintió ganas de gritarle en la cara que estaba equivocada, que los mortífagos obviamente querían que supieran que estaban involucrados y que también necesitarían más que "enfocarse" para solucionarlo.
Pero en su lugar se mantuvo en silencio, intentando no dejar que sus emociones tomaran control de su persona.
—Minerva, si me permites, necesito encargarme de algo muy...
—No, Severus, no te permito. Necesito toda la ayuda que pueda tener aquí.
Él se contuvo una vez más, sabiendo que una segunda vez soltaría un par de improperios nada apropiados para el momento y el lugar. Simplemente asintió levemente.
No valía la pena ponerse a discutir. Especialmente cuando podía escabullirse con facilidad y bajar las escaleras rápidamente. Claro que no contaba con que tendría más obstáculos en su camino.
—¡Profesor! ¡Tiene que decirnos qué es lo que ocurre...!
Severus no pudo evitar que un largo suspiro lleno de frustración escapara de sus labios. Necesitaba comunicarse con Lucius lo más pronto posible, pero no iba a sacarse de encima a Potter y Weasley tan fácilmente.
No le quedaba más opción.
—Caminen conmigo, y les contaré—masculló escuetamente, pasando de largo por su lado, y escuchando los pasos de ambos comenzar a seguirlo.
Al salir de la Torre de Gryffindor, sin aquel arranque de adrenalina cegándolo pudo notar que el retrato en la entrada estaba completamente rasgado.
—Snape, ¿va a contarnos lo que ocurrió o no?—soltó de repente la voz de Weasley, cargada de impaciencia.
—Si pudiera esperar al menos hasta alejarnos del tumulto—masculló entonces el aludido, sin siquiera volverse para mirarlos, demasiado ocupado en esquivar alumnos curiosos.
Pudo escuchar un bufido a sus espaldas, pero no le dio la más mínima importancia, apretando un poco el paso para llegar por fin a las mazmorras.
—Hermione ha sido secuestrada, fueron los Mortífagos—soltó entonces, nuevamente ignorando las exclamaciones de asombro y frustración de ambos—. No van a lograr encontrarla sin mi ayuda. Pero no pienso compartir mis fuentes con nadie más... nadie más que ustedes dos, lamentablemente.
—¿Acaso no confía en nosotros, profesor?
—No.
No pudo ver la expresión en el rostro de Potter, pero adivinó que se trataba de una mezcla entre preocupación y frustración. No le dio importancia realmente, abriendo la puerta de su despacho.
—Si se llevaron a Hermione, en cualquier momento vendrán por mí—farfulló de repente Weasley, con una expresión ligeramente asustada en su rostro lleno de pecas—. Y luego por ti, Harry...
—Lo dudo mucho—masculló entonces el profesor, tomando una bolsa de polvos flu en su mano y encendiendo la chimenea con su varita—. Tienen una especie de vendetta personal en mi contra. Si la han capturado, ha sido...
—¡... por su culpa!
Severus tuvo que hacer un pequeño esfuerzo una vez más, sabiendo que de lo contrario terminaría sacándole un par de dientes al pelirrojo aquel.
—Afortunadamente para 'nosotros', tengo un informante—murmuró entonces, volviéndose hacia la chimenea y tomando un puñado de polvos flu—. Les advierto que su identidad debe permanecer entre nosotros solamente, y que no dudaré en borrar memorias de sus volubles mentes cuando todo esto termine.
—De verdad no confía en nosotros, ¿no es así?
Severus se volvió apenas hacia Potter con una ceja arqueada, dejando en claro que su respuesta era aún la misma, mas no estaba dispuesto a repetirla.
Con un bufido alzó un poco la manga de su túnica, colocando la punta de su varita sobre la marca tenebrosa apenas visible en su antebrazo.
Ante las miradas anonadadas de ambos muchachos, la marca se iluminó momentáneamente. Segundos después, el brillo se repitió.
—Él ya sabe que estamos en camino—farfulló entonces, acomodando su túnica apresuradamente, obviamente incómodo por las miradas indiscretas que estaba recibiendo.
Sin más lanzó los polvos flu en las fieras llamas, y mientras estas adquirirían un color verde esmeralda, vociferó su destino.
No pudo apreciar las expresiones de asombro y sorpresa en los rostros de sus acompañantes.
Los tres ingresaron a la chimenea en llamas, y apenas unos segundos después, abandonaron otra, en su nuevo destino. Tanto Weasley como Potter parecían visiblemente incómodos en el lugar.
—¿La Mansión Malfoy?—cuestionó entonces Harry en voz alta, con una ceja arqueada—. ¿Cuál de los dos?
—¿En serio necesitas preguntar eso, Potter?—correspondió entonces el profesor, volviéndose apenas hacia él con una ceja arqueada—. ¿Cree que le confiaría algo de tan grande importancia a Draco?
El muchacho no dijo nada más, sino que se volvió junto a su amigo hacia las escaleras principales. El dueño de la residencia bajaba apresuradamente, colocándose una elegante bata sobre su pijama.
Se detuvo por un momento cuando vio a los dos muchachos allí.
—Trajiste compañía, por lo que veo—murmuró entonces, enseguida apartando la vista para dirigirla a su interlocutor—. ¿Qué es tan importante para que me despiertes a estas horas...?
—Los mortífagos se llevaron a Hermione, no hace mucho en realidad—musitó Severus entonces, cruzándose de brazos firmemente y arqueando una ceja—. Me preguntaba si, por casualidad, sabes algo de ello.
Lucius parecía, sin embargo, genuinamente sorprendido. Le dedicó otra mirada a los incómodos muchachos y soltó un largo suspiro, restregándose una mano en el rostro con frustración.
—Si hubiera sabido algo, Severus, ten por seguro que te lo hubiera dicho—aseguró entonces el hombre con una expresión de extremo cansancio en su rostro—. Sin embargo... he averiguado un par de cosillas que podrían interesarte.
—Honestamente, Lucius, todo lo que me interesa en este momento es dónde diablos se la llevaron.
Malfoy rodó los ojos, e hizo un pequeño con su mano, para que lo siguieran mientras se dirigía tranquilamente a la siguiente habitación.
—Lo sé, lo sé. La sangre sucia te trae por el suelo...
—¡Oiga!—chilló entonces Weasley, deteniéndose con el ceño fruncido en la puerta de la cocina—. ¡No use esas palabras...!
Severus rodó los ojos, ignorando las miradas molestas de los dos jóvenes. A él también le molestaba bastante aquella expresión, pero había aprendido a no hacer una escena cada vez que la escuchaba.
—Pero si eso es todo lo que es, una sangre...
—¡Después de lo que hice por usted, de sacarlo de Azkabán...!
—Potter, Lucius—murmuró entonces el profesor con tono firme pero calmado, apretando el puente de su nariz con fuerza—. ¿Podrían, por favor, aplazar su discusión de colegialas para otro momento? Hay asuntos más importantes en este momento.
Pudo escuchar claramente que los dos jóvenes Gryffindor murmuraban entre ellos, pero decidió simplemente no darles ninguna importancia.
Lucius soltó un bufido, y tomó asiento en la mesa, indicándoles con otro gesto que hicieran lo propio, mientras un elfo doméstico aparecía enseguida a su lado.
—Trae café, y dos chocolates calientes para los niños—dijo entonces con tono ciertamente burlón, recibiendo esta vez sólo un par de miradas molestas—. Cómo te decía, Severus, averigüe un par de cosas, pero no sé si querrás compartir la información con estos dos.
—No tengo alternativa, y además no es nada que un hechizo no pueda arreglar—aseguró el profesor entonces, aceptando la taza de café humeante que apareció frente a él—. Dime lo que sea que hayas averiguado. Todo sirve en este momento.
Lucius asintió levemente, revolviendo un poco el café con apariencia tranquila. Y aunque Severus se sentía impaciente, sabía que debía tener paciencia con él.
—Estuve averiguando sobre ese tipo, el tal Lippert—comenzó luego de unos momentos, captando enseguida la atención de los tres visitantes—. No hay ningún 'Lippert', por lo que he averiguando, pero... pude notar que hace un par de días, hay un miembro menos en cada reunión. Tengo la firme teoría de que era él, y decidió no volver a mostrarse cuando comencé a investigar un poco...
—Esperen, esperen... ¿Lippert? ¿Sospecha de Lippert?—cuestionó entonces Potter, apartando su taza de chocolate caliente mientras su amigo le daba un sorbo a la suya—. Lippert es un buen tipo.
—Tengo mis propios motivos, Potter, y apreciaría mucho que no los cuestionara—correspondió Snape, intentando procesar la nueva información y lidiar con el muchacho—. ¿Sabes quién más era un buen tipo? El supuesto Moody, y todos sabemos cómo terminó eso.
—¿Está diciendo que Lippert no es Lippert, sino que es un mortífago disfrazado...?
—No, digo que muy probablemente Lippert es un mortífago.
—¿Y no se le ha ocurrido...?
—Muy bien, ya fue suficiente—intervino entonces Malfoy, dejando su taza sobre la mesa con un suspiro—. ¿Podrían, por favor, aplazar su discusión de colegialas para otro momento?
Severus no pudo evitar soltar un pequeño bufido ante aquellas palabras. Nunca le había gustado que usaran sus propias palabras en su contra.
Casi sintió ganas de sonreír burlonamente al notar que Lucius se doblaba sobre su estómago de repente, cubriendo su antebrazo con su mano, hasta que recordó el motivo.
—Ahí está—masculló el hombre, con un jadeo adolorido—. Me están llamando...
—Ten cuidado—farfulló entonces Severus, de repente sintiéndose ligeramente preocupado por la seguridad de su ex compañero—. Si no te contaron nada sobre el secuestro de Hermione, probablemente no confían en ti...
—... o simplemente no querían involucrar demasiadas personas para reducir las posibilidades de falla—replicó Lucius, poniéndose en pie y dándole un último sorbo a su café—. Ya lo averiguaremos, te mantendré al tanto. ¡Narcissa, ¿dónde está mi traje...?!
El hombre no recibió sorpresa, pero el mismo elfo doméstico se acercó a él cargando con dificultad una túnica oscura.
—Twinkly, a veces eres mejor esposa que esa mujer—bromeó Malfoy, sorprendentemente animado por apenas unos segundos, antes de volverse hacia los visitantes—. Ya conocen la salida, o bien la chimenea.
Severus no necesitó escuchar mucho más pues ya se estaba poniendo en pie, acomodándose la túnica antes de dirigirse nuevamente a la chimenea, oyendo los pasos de ambos muchachos tras él.
Un puñado más de polvos flu en el fuego de la chimenea alcanzó para activar la red, y luego de ingresar no tardaron más de unos segundos en regresar al castillo.
—No debería tener que recordarles esto, pero de todos modos lo haré: nada de lo que escucharon o vieron hoy, puede saberlo alguien más—murmuró entonces el profesor, volviéndose hacia ellos con una pequeña mueca
—De verdad que no confía en nosotros, profesor—farfulló entonces Potter, dirigiéndose entonces a la puerta del despacho—. Pero aún así espero que nos mantenga informados.
Severus no hizo ningún comentario al respecto, ni para negar ni confirmar absolutamente nada sino que se dirigió a la puerta también para abrirla, y salir del lugar.
Mientras los tres caminaban en silencio de regreso al gran tumulto general, algo les llamó poderosamente la atención.
El profesor Lippert acababa de llegar al castillo, o al menos, eso parecía en el modo en que se estaba acomodando su túnica rojo oscuro y en la expresión de confusión que llevaba en su rostro.
—¿Todavía creen que es un buen tipo?—espetó entonces Snape, volviendo apenas su vista hacia ambos muchachos, antes de continuar su camino.
No se quedó para escuchar ninguna respuesta, porque no la necesitaba.
Sus sospechas casi estaban confirmadas, e iba a tener que hacer un esfuerzo sobrehumano para no tomar justicia por mano propia.
Notas finales: ¡Lo sé, lo sé! Este capítulo se ha atrasado bastante.
Tenía un horrible bloqueo de escritor del que sólo conseguí librarme hoy. ¿Cómo? Terminando de escribir un fic viejo :v
En fin... sólo quiero agradecerles muchísimo por su constante apoyo, y además, por su preocupación. Sé que si no actualizo, se preocupan por mí, y eso es muy lindo de su parte.
¡Estoy bien! Sólo un poquito resfriada, pero ya mejoraré.
Espero poder actualizar pronto, pero honestamente, no puedo prometer nada. Gracias por su paciencia, en verdad.
Sin mucho más para decir, hasta pronto. Cuídense mucho.
¡Nos leemos!
_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_
