Disclaimer: El Potterverso no es de mi pertenencia. Debemos agradecerle a J.K Rowling por haber creado tan maravilloso mundo. La historia y demás, en cambio, son de mi pertenencia en su mayoría.
Resumen: La guerra había terminado, y aunque muchas vidas se habían perdido, una de ellas estaba tomando una siesta. Literalmente. Sin embargo, las incontables bajas sufridas por el mundo mágico amenazan seriamente con la extinción. Pero el Ministerio de Magia va a encargarse de que jamás suceda algo así. Cueste lo que cueste.
Advertencias: Snamione (Severus Snape/Hermione Granger); Universo Alterno. Posible Out of Character. Este es mi primer fic de Harry Potter, por favor sean gentiles (?)
Notas iniciales: Hola. ¡Les traigo buenas noticias! Si todo sale bien, voy a tener una computadora a partir de fines de noviembre :D Eso significa que podré volver a las actualizaciones semanales. Eso sí, no es nada seguro. Sólo les cuento porque estoy emocionada, los mantendré al tanto. Ahora, al capítulo.
La vida es un vals
Sale el sol
Tuvo que hacer un enorme esfuerzo por mantenerse quieto en su lugar, apretando los dientes.
No le hubiera parecido extraño que el vaso de whisky de fuego se rompiera en su mano por la fuerza de su agarre.
Lucius por fin tenía información valiosa y confiable, pero eso no le brindaba la calma que él estaba esperando. Vació el vaso de un solo trago.
—Deberíamos...
—No, Severus. Ya te dije que no, y ni todo el alcohol del mundo cambiará mi opinión—murmuró enseguida Lucius, rellenando el vaso de su acompañante con una mueca—. No es seguro ir por ella...
—¿Y si es seguro dejarla allí, dónde pueden...?—las palabras se ahogaron en la garganta de Severus, y optó por llevarse el vaso de nuevo a los labios en lugar de continuar.
Lucius se mantuvo en silencio por unos momentos, y Severus supo que tenía toda la razón. Tomó la botella de whisky de fuego.
—Yo no dije que allá fuera más seguro—respondió entonces el hombre rubio, restregándose una mano en su rostro con una pequeña mueca en su rostro—. Pero meternos allá, en la boca del lobo, definitivamente es mucho peor.
Severus prefirió no hablar esta vez, pues de su boca escaparían solamente palabras malsonantes. Bebió otro vaso de golpe y soltó un bufido, poniéndose en pie.
—Supongo que eso es todo entonces—masculló escuetamente, tomando su abrigo de forma brusca, volviéndose hacia la chimenea para retirarse.
No había llegado a tomar un puñado de polvos Flú, cuando una mano se posó sobre su hombro firmemente para detenerlo.
—Severus—murmuró Lucius, en un tono que pretendía sonar como una orden incuestionable—. No vayas a buscarla.
El aludido soltó un bufido por lo bajo, y se removió ligeramente para quitarse su mano de encima.
No respondió, sólo se adentró en las llamas color esmeralda y abandonó la Mansión Malfoy.
Ganas no le faltaron, pero finalmente su sentido común fue más fuerte, y decidió no salir en búsqueda de Hermione esa noche.
No pudo dormir en toda la noche, se mantuvo despierto bebiendo vino de elfo e imaginando las mil y un maneras en que torturaría a aquellos que le hicieran daño.
A la mañana siguiente, de más está decir que tenía una resaca terrible. Sentía que su cabeza iba a estallar, y eso sólo empeoraba más y más su humor de por sí insostenible.
Probablemente lo que más le molestaba, era tener que dar clases cada día. Como si nada estuviese pasando.
Comprendía que, tal cómo le había dicho Minerva, los demás alumnos no tenían por qué enterarse de cualquier detalle al respecto de la desaparición de Hermione. Eso sólo sembraría el pánico, y no serviría para nada.
Pero realmente se le hacía insoportable tener que enseñar a esos zoquetes de la forma más decente posible, cuando en su cabeza se desataba un infierno.
Estaba preparándose mentalmente para otro día de tortura, aparentando normalidad para cualquiera a su alrededor, cuando pudo escuchar golpes en su puerta. Golpes fuertes e insistentes.
Con un bufido se acercó a la puerta con pasos apresurados, por el simple hecho de que aquellos sonoros golpes se sentían como un taladro muggle haciendo de las suyas en su cerebro.
—¿Podría saber qué...?
—¡Está aquí, regresó! ¡Ven, ven pronto!—exclamó la voz ligeramente chillona del profesor Flitwick, obligándolo a bajar la vista hacia él
—¿'Quién' regresó?—espetó Severus, demasiado irritado para jugar a las adivinanzas.
—¡La señorita Granger, gran idiota! ¡Apresúrate, en la enfermería!
Severus sintió que su amargado corazón daba un vuelco ante esas palabras. No sabía exactamente lo que estaba sintiendo. ¿Eso era sorpresa? Tal vez incredulidad, y una pizca inusual de esperanza.
Lo siguiente que supo fue que había salido corriendo del lugar, dirigiéndose apresuradamente al ala de enfermería del colegio, oyendo los pasos cortos y pesados de Flitwick a sus espaldas.
Estuvo a punto de resbalar al detenerse de repente frente a la puerta de su destino, y permaneció quieto por apenas un momento. Recuperando el aliento, antes de abrir la puerta de una buena vez.
Dentro de la enfermería, la conmoción era latente, y casi podía tocarse con las manos. Enfermeras corrían de un lado a otro, profesores rodeaban una camilla en específico.
Se le encogió el estómago cuando sus pasos lo guiaron irremediablemente hacia allá. Los profesores pudieron escucharlo, y se apartaron, abriéndose como el Mar Rojo para permitirle pasar.
Y allí estaba ella, y allí mismo él sintió que sus defensas caían al suelo para no levantarse en un tiempo.
Hermione tenía los ojos cerrados, pero claramente estaba despierta. Aún llevaba su pijama puesto, aunque estaba rasgado en varias zonas, y dejaba a la vista heridas sangrantes parecidas a las que había en su rostro.
Se vio a sí mismo corriendo hacia ella, y sin pensarlo dos veces rodearla con sus brazos para pegarla a su pecho, abrazándola cómo jamás lo había hecho antes.
Le importaron muy poco las miradas curiosas y los murmullos ininteligibles. Todo lo que le importaba en ese momento era que ella estaba allí. Ella estaba viva, y se repente, él también.
—S-Severus...
—Shhh...—siseó él como respuesta, a pesar de sentir una oleada de alivio invadirlo al escuchar nuevamente su voz—. No digas nada.
Hermione obedeció, y como respuesta sólo se aferró a su túnica oscura con sus magulladas manos, soltando un pequeño suspiro de anhelo.
Un silencio corto se instaló en el recinto, sólo interrumpido cuando la puerta de la enfermería se abrió una vez más, llamando la atención de todos.
Allí estaba el profesor Flitwick, recuperando el aliento luego de su carrera. Y justo detrás suyo, allí estaba el profesor Lippert.
Severus no supo qué se había apoderado de él en ese momento, pero agarre en Hermione se intensificó ligeramente, frunciendo el ceño.
—¡Lárgate de aquí!—espetó entonces con tono de advertencia, entrecerrando sus ojos negros hasta que parecieron un par de rendijas.
—¿Yo...?
—¡No, tú no, Filius!
La mayoría de profesores murmuraban por lo bajo, algunos con actitud jocosa y también culpable por eso. Lippert, por su parte, permanecía calmado.
—Veo que la señorita Granger está a salvo por fin—comentó entonces al ingresar, como si no hubiera escuchado la advertencia de Snape hace un momento.
La directora McGonagall pareció comprender que Severus no iba a estar en calma hasta que el recién llegado se hubiese retirado, por lo que se acercó a él para hablarle.
—Severus—farfulló entonces Hermione, intentando llamar su atención por un momento, tirando de su túnica un poco—. Déjalo.
El hombre se volvió hacia ella con tal rapidez que algunos de sus mechones oscuros azotaron su pálido rostro.
Estuvo a punto de hacerle saber todas sus sospechas, incluso si la mayor parte de las mismas se basaran más que nada en sus propias estipulaciones y sueños fatídicos.
Pero al ver su expresión, cansada y débil, decidió mantenerse en silencio, solamente abrazándola contra su cuerpo aún más.
—Creo que lo mejor será dejarlos a solas por un momento—anunció entonces la directora McGonagall con tono firme, soltando un suspiro fatigado—. Todo el mundo fuera.
La señora Pomfrey estuvo a punto de quejarse, probablemente alegando que debía curar las heridas superficiales en la piel de la alumna, pero esta le dedicó una pequeña sonrisa y un asentimiento, porque se sentía bien.
Pronto los profesores y enfermeras comenzaron a abandonar el recinto, incluyendo al profesor Lippert, quién no parecía muy contento al respecto.
La puerta se cerró finalmente, y estuvieron completamente solos por primera vez en lo que parecía una eternidad.
Sólo entonces Severus se separó apenas de ella, liberándola de la prisión que le suponían sus brazos para poder mirarla. Ella le devolvió la mirada con una diminuta sonrisa.
—Debo admitir, que nunca creí que me abrazarías en público—comentó de repente, en un intento de romper un poco la tensión.
Severus debía admitir que de alguna manera lo había conseguido. Sintió ganas de reír, pero se contuvo, solamente regalándole una disimulada sonrisa.
—Disculpa mi exabrupto, pero honestamente no estaba pensando con claridad—admitió entonces con tono más calmado—. Yo... creí que no iba a volver a verte.
Hermione le dio una sonrisa ligeramente más brillante, pero no hizo ningún comentario al respecto, sólo se acomodó mejor en su lugar con un suspiro.
Entonces Severus pudo apreciar mejor su estado. Sus ojos negros se pasearon sobre las heridas frescas sobre su piel, que decididamente se veían poco graves.
—Puedo llamar a Madame Pomfrey, si la necesitas—sugirió entonces, su mirada regresando al joven rostro de la muchacha una vez más.
Ella negó levemente con su cabeza, abriendo sus ojos castaños para mirarlo.
—No. Estoy bien—aseguró entonces con tono relajado, encogiéndose ligeramente de hombros—. Las heridas más graves ya están curadas, éstas son sólo rasguños en comparación. Sólo necesito un baño, y otra muda de ropa, pero eso puede esperar. Sólo... quiero descansar.
El hombre asintió levemente, y sacó su varita. Un momento después, Hermione pudo notar que la cama en la que reposaba se ensanchaba, y no pudo evitar soltar una pequeña risita.
Pronto Severus se había acomodado a su lado, y como si una fuerza magnética la llamara, ella se hizo un espacio en su pecho para reposar allí su cabeza.
—Sé que estás muy cansada, exhausta incluso—comentó de repente el profesor, atreviéndose a acariciar apenas el enmarañado cabello de la muchacha—. Pero me gustaría saber... ¿cómo demonios saliste de allí con vida?
Hermione se removió un poco en su lugar, solamente para poder alzar la vista más cómodamente y mirarlo. Su pequeña sonrisa se transformó en mueca.
—No fue fácil, eso es seguro. Tuve algo de ayuda, Lucius Malfoy... fue muy inteligente de tu parte infiltrarlo allí—relató entonces, bajando la vista para fijarla en uno de los botones en su túnica oscura, comenzando a juguetear con el mismo distraídamente—. Desató mis ataduras, me dio una poción para revitalizarme un poco, y me entregó una varita. Lamentablemente la perdí en el camino hacia aquí.
Sólo unos momentos después, cuando alzó la vista, pudo ver la expresión de Severus. Era bastante difícil de leer, aunque creyó distinguir sorpresa e incredulidad. Formó nuevamente una pequeña sonrisa.
—Apuesto que no creías que pudiese defenderme sola. Creíste que debías ir a rescatarme como una doncella en apuros.
Severus se removió un poco en su lugar, en apariencia ligeramente incómodo. Negó con su cabeza, aunque no parecía muy convencido de su propio gesto.
—No, no es eso... es decir, sí, no habría tenido problemas en ir a salvarte si no supiera lo arriesgado que era, especialmente para ti—aclaró entonces, con una pequeña mueca torcida en su rostro cetrino—. Simplemente estoy impresionado. A pesar de contar con esa ayuda externa, escapar de un nido de serpientes no es fácil. Pero tú lo lograste.
Hermione tenía una ceja arqueada ante sus palabras, y se permitió soltar una breve risita, enderezándose ligeramente para poder acercarse un poco más.
—¿Esa es tu peculiar forma de decir que estás orgulloso de mí?—preguntó entonces, ladeando ligeramente su cabeza con una expresión curiosa
Su esposo negó levemente con su cabeza, con una diminuta sonrisa de lado en su rostro.
—No. Pero sí estoy orgulloso de ti, Hermione. Mucho.
Se inclinó para poder besar a su joven esposa pero ella lo detuvo enseguida, colocando su dedo índice sobre sus finos labios, negando con su cabeza.
—No me he cepillado los dientes en días—admitió entonces, con una expresión avergonzada en su rostro—. Cómo ya debes saber, los mortífagos no son conocidos por su hospitalidad. Realmente necesito un baño.
—Tal vez yo podría ayudarte un poco con eso—comentó Severus, en un intento de disipar la corta tensión ante la mención de los captores
Pareció funcionar, pues Hermione soltó una pequeña risita ante sus palabras.
—Suena tentador—admitió con tono divertido, dándole una inofensiva y pequeña palmada en su brazo—. Pero creo que pronto...
—Lamento interrumpir, pero realmente debo terminar de limpiar esas heridas.
Ambos se volvieron hacia la puerta, sólo para poder ver a Madame Pomfrey asomándose con una expresión preocupada en su rostro.
—Hablando de Roma...—farfulló Hermione por lo bajo, sonriendo un poco—. Creo que tienes que irte.
—Regresaré.
—Lo sé.
Severus negó levemente con su cabeza, y se inclinó para depositar un pequeño y fugaz beso en la frente de la muchacha, que sonrió emocionada ante el gesto.
Cuando se retiró de la enfermería, luego de pedirle a Pomfrey que no permitiera a Lippert visitar a su esposa, se sentía aliviado, tranquilo.
Y aunque sabía que probablemente se encontraría con Potter y Weasley cuando regresara, pero ni siquiera eso arruinaría su recién descubierto buen humor.
Por el momento, se tomaría el día y se dirigiría a la Mansión Malfoy. Le debía a Lucius un agradecimiento, y una botella de whisky de fuego.
Notas finales: LO SÉ, LO SÉ, ME TOMÓ CASI UN MES ACTUALIZAR.
Lo lamento, en verdad. Pero la vida real es bastante cruel, me quita la inspiración y el tiempo a veces :'(
Lo importante es que el capítulo ya está aquí... ¿qué les ha parecido? Espero que haya valido la pena la espera.
Y, como dije por allá arriba, probablemente tenga una computadora pronto. En una semana, tal vez dos ;)
Así que... ¡eso! Creo que es todo por ahora. Cuídense mucho, y espero poder actualizar pronto.
¡Nos leemos!
_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_
